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Categoría: Economía (página 76 de 100)

China construirá 150 reactores nucleares en los próximos 15 años

La cotización de las acciones de las empresas nucleares está a punto de alcanzar un máximo histórico. El motivo es la crisis mudial de la energía y las políticas verdes, que están impulsando a la industria nuclear. Nadie lo hubiera dicho hace 10 años, después del desastre de Fukushima. Afortunadamente para las empresas nucleares, el mundo tiene una memoria de muy corto recorrido, sobre todo si los medios guardan silencio.

Para alcanzar un éxito publicitario, las políticas verdes dependen de China, de la energía nuclear, o de ambos, como está ocurriendo. El gobierno de Pekín tiene “planes para generar una cantidad impresionante de energía nuclear, rápidamente y a un coste relativamente bajo”, dice la agencia Bloomberg (*).

China planea construir al menos 150 nuevos reactores nucleares en los próximos 15 años, más de los que el resto del mundo ha construido en los últimos 35 años. Vivimos en una sociedad en la que todo depende de la imagen pública que vomitan los medios de comunicación diariamente y el campeón de la “contaminación” quiere dejar de que le describan como el mayor emisor del mundo de los llamados “gases de efecto invernadero”. Se presentará como todo lo contrario: el campeón de la descarbonización.

El objetivo final es sustituir casi todos sus 2.990 generadores de carbón por energía limpia para 2060. Para que esto sea una realidad, la energía eólica y solar serán una parte importante del combinado energético del país. La energía nuclear, más cara pero también más fiable, ocupará el tercer lugar, según una evaluación realizada el año pasado por investigadores de la Universidad de Tsinghua.

Antes de la catástrofe de Fukushima, los objetivos nucleares de China eran mucho más ambiciosos, pero una semana después del desastre, el gobierno de Pekín impuso una moratoria a los nuevos proyectos e inició una profunda revisión de la seguridad de todo su programa. En 2014 decidió no construir más reactores que requieran medidas de seguridad activas, como el de Fukushima. Volvió a suspender las homologaciones durante varios años hasta que comprobó el rendimieto de su nueva tecnología.

A principios de este año el gobierno designó la energía atómica como la única fuente de energía con objetivos intermedios específicos en su plan oficial quinquenal. Poco después, el presidente de la empresa estatal China General Nuclear Power formuló el objetivo a más largo plazo: 200 gigavatios para 2035, suficientes para abastecer a más de una docena de ciudades del tamaño de Pekín.

A mediados de esta década China podría superar a Estados Unidos como mayor productor mundial de energía nuclear. El coste del plan asciende a 440.000 millones de dólares. Cerca del 70 por ciento del coste de los reactores será cubierto por préstamos de bancos públicos, a unos tipos de interés muy inferiores a los que pueden obtener otros países, según Francois Morin, director para China de la Asociación Nuclear Mundial.

Esto supone una gran diferencia, porque la mayor parte del coste de la energía atómica está en la construcción inicial. Con un tipo de interés del 1,4 por ciento, que es el mínimo para proyectos de infraestructura en países como China y Rusia, la energía nuclear cuesta unos 42 dólares por megavatio hora, lo que es mucho más barato que el carbón y el gas natural en muchos lugares. Con una tasa del 10 por ciento, que está en el extremo superior del espectro en las grandes potencias, el coste de la energía nuclear se eleva a 97 dólares, más caro que cualquier otra fuente.

“La gente dice que la energía nuclear es cara en Occidente, pero se olvida de decir que es cara por los tipos de interés”, dijo Morin. La Asociación Nuclear Mundial estima que Pekín puede construir plantas por unos 2.500 a 3.000 dólares por kilovatio, aproximadamente a un tercio del coste de los proyectos recientes en Estados Unidos y Francia.

El objetivo de 147 gigavatios adicionales para 2035 costaría entre 370.000 y 440.000 millones de dólares, una posible ganancia para los inversores de CGN Power Co, China National Nuclear Power Co y China Nuclear Engineering & Construction Corp. En la actualidad, las acciones de estas tres empresas públicas han subido entre un 19 por ciento y un 43 por ciento desde agosto, mientras que el índice Hang Seng de Hong Kong ha caído un 2,3 por ciento.

El plan del gobierno chino provocará, además, una demanda sin precedentes de las materias primas del uranio en los mercados mundiales.

(*) https://www.bloomberg.com/news/features/2021-11-02/china-climate-goals-hinge-on-440-billion-nuclear-power-plan-to-rival-u-s

Economía de guerra: China raciona el suministro de gasoil

Estamos en plena economía de guerra: carestía e inflación. En muchas partes de China, las gasolineras han empezado a racionar el suministro de gasóleo debido al aumento de los costes y a la disminución de las existencias del combustible utilizado para la calefacción, la generación de energía y el funcionamiento de coches y camiones.

En los nueve primeros meses del año, la producción china de gasóleo alcanzó los 156 millones de toneladas, un 4,4 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior. Puede que no parezca mucho, pero si la demanda sube un 10 por ciento y la producción baja un 4,4 por ciento, el agujero es de un 15 a un 20 por ciento.

La situación del gasóleo se suma a las presiones energéticas sobre la economía china. El país se enfrenta a una escasez de carbón y gas natural que ha provocado cortes de electricidad generalizados. La escasez de combustible para los camiones amenaza con complicar aún más la pesadilla de la cadena de suministro mundial.

“Los vehículos con motor diésel apenas pueden obtener suficiente combustible con el aumento de los precios”, dijo un distribuidor de camiones en Shijiazhuang, una ciudad de la provincia norteña de Hebei.

Las gasolineras locales limitan la venta de gasóleo a 100 litros por camión, lo que llena sólo el 10 por ciento de los depósitos de la mayoría de los camiones.

Hace meses que las centrales eléctricas de carbón funcionan en China muy por debajo de su capacidad. Muchos negocios comenzaron a instalar generadores que funcionan con motores diésel. Eso ya no es posible.

En plena cumbre climática el mundo está descubriendo estupefacto que la economía mundial depende de los combustibles fósiles y que prescindir de ellos es imposible.

China recomienda a la población que almacene artículos de primera necesidad

El Ministerio de Comercio de China ha recomendado a la población que almacene artículos de primera necesidad para estar preparados en caso de emergencia, en medio de una escalada fuera de lo común en los precios y el miedo a que se desaten problemas de suministro.

La página web del Ministerio instó a “los hogares a hacer acopio de una cierta cantidad de alimentos básicos para satisfacer las necesidades diarias y las emergencias”. La declaración no explica los motivos de dicha solicitud ni ofrece más detalles, lo que deja dudas e inquietudes.

El Ministerio pide a los órganos locales que faciliten la producción agrícola y los flujos de suministro, que controlen las existencias de carne y verduras y que mantengan la estabilidad de los precios. El mes pasado, los precios de 28 productos alimenticios subieron un 16 por ciento respecto al mes anterior.

En las redes sociales muchos chinos creen que el aviso no es por razones epidémicas o medioambientales, sino por precaución como reacción a la tensión entre China y Taiwán, que puede conducir a una guerra con Estados Unidos.

Un diario económico del Partido Comunista pide a los ciudadanos que no sean demasiado imaginativos y que las directrices del gobierno están destinadas a garantizar que los ciudadanos no se queden sin alimentos en caso de bloqueo en su región.

China ya es el mayor importador mundial de productos alimentarios y esta situación la hace vulnerable a las tensiones diplomáticas, como las que se producen con sus principales proveedores, como Estados Unidos, Canadá y Australia.

(*) https://elpais.com/economia/2021-11-02/china-aconseja-almacenar-productos-basicos-por-la-escalada-de-precios-y-la-crisis-de-suministros.html

El precio del petróleo llegará a los 100 dólares y desatará una ola inflacionista

Con el pretexto de restringir las emisiones procedentes de combustibles fósiles, los imperialistas han disuadido a las empresas petroleras de invertir en la extracción de nuevos yacimientos. Mientras los monopolios de la energía se ven presionados para reducir la producción, la demanda mundial sigue en aumento.

Sin un aumento significativo de la inversión, la demanda de petróleo y gas superará a la oferta en un futuro no muy lejano. Este desajuste podría provocar carestía y subir el precio del petróleo hasta los 100 dólares el barril.

La subinversión crónica en nuevos yacimientos de petróleo desde la crisis de 2015 llevará a un pico en la producción mundial de petróleo antes de lo esperado, pero no por un agotamiento de las reservas, como dicen algunos, sino por motivos seudoecológicos, ligados a los planes de descarbonización. El petróleo sigue ahí, pero las políticas seudoecologistas están desincentivando su extracción.

En contra de algunas predicciones publicadas a principios del año pasado de que el consumo mundial de petróleo nunca volvería a los niveles anteriores a los confinamientos, la demanda está ahora a sólo unos meses de alcanzar y superar esos máximos. El nuevo récord medio anual establecerá el próximo año.

La OPEP espera, además, que la demanda mundial de petróleo siga creciendo hasta mediados de la década de 2030 para alcanzar los 108 millones de barriles diarios (bpd), tras lo cual se espera que se estanque hasta 2045, según las últimas perspectivas anuales del cártel. Otros analistas prevén un pico de demanda a finales de esta década.

Sin embargo, la inversión en nuevas fuentes de suministro va muy por detrás del crecimiento de la demanda mundial de petróleo. El año pasado las nuevas inversiones cayeron a su nivel más bajo en una década y media. El año pasado, la inversión mundial en exploración y producción cayó a 350.000 millones de dólares, su nivel más bajo en 15 años, según las estimaciones de Wood Mackenzie.

Tampoco se espera que la inversión aumente significativamente este año, a pesar de que el petróleo está a 80 dólares. Esto se debe a la política de cero emisiones netas.

Según la OPEP, la industria petrolera tendrá que realizar enormes inversiones en los próximos 25 años para satisfacer la demanda. El sector necesitará una inversión acumulada a largo plazo en las fases previas, intermedias y posteriores de 11,8 billones de dólares para 2045.

El desfase entre una demanda creciente y una oferta que va con retraso provocará el aumento de los precios del petróleo a niveles de 100 dólares el barril. Patrick Pouyanné, director general de la francesa TotalEnergies, declaró este mes en el foro Energy Intelligence que los precios del petróleo se dispararían de aquí a 2030 si la industria dejara de invertir en nuevos suministros, como sugieren algunos escenarios que prevén una producción neta nula para 2050. “Si dejamos de invertir en 2020, dejamos todos estos recursos en el suelo… y entonces el precio se disparará. E incluso en los países desarrollados, eso será un gran problema”, dijo Pouyanné.

Francisco Blanch, jefe mundial de investigación de materias primas y derivados del Bank of America, también predice que el petróleo alcanzará los 100 dólares en septiembre del año que viene, o incluso antes si este invierno es mucho más frío de lo esperado.

Un barril de crudo a precios por encima de los 100 dólares significa inflación y reducción drástica de los salarios reales de los trabajadores.

Huawei pierde una tercera parte de su mercado a causa de bloqueo imperialista

La empresa china Huawei sufre el bloqueo estadounidense. El viernes presentó los libros de contabilidad, que registran un fuerte descenso de sus resultados. En los tres primeros trimestres, es decir, entre enero y septiembre, sus ventas cayeron más de un 32 por ciento, hasta 456.000 millones de yuanes (71.300 millones de euros).

Desde la etapa de Trump, Estados Unidos no ha escatimado esfuerzos en los últimos años para poner obstáculos a Huawei. El gigante chino ya no puede abastecerse de tecnologías estadounidenses, de las que dependen gran parte de sus actividades. El fabricante de equipos de telecomunicaciones, número uno del mundo por delante de los europeos Ericsson y Nokia, ha sido expulsado de muchos mercados de 5G en Estados Unidos y Europa.

Algunos pensaron que la llegada de Biden a la Casa Blanca aliviaría las sanciones contra Huawei. Pero eso no ha ocurrido. Washington sigue adelante con su bloqueo. Esta semana pidió a otra empresa china, China Telecom, que cesara todas sus actividades en Estados Unidos, por razones de “seguridad nacional”.

Huawei reconoce que su negocio de consumo, en particular los móviles, se ha visto muy afectado por el bloqueo. Para salir del atolladero está apostando por otras áreas del holding, como el desarrollo de su negocio “Enterprise”.

En el ámbito de las telecomunicaciones, no pretende limitarse a suministrar equipos y antenas 5G a los operadores. Desde hace tiempo quiere desempeñar un papel en la digitalización de diversos sectores empresariales. Su objetivo es ofrecer toda una gama de servicios, combinando la nube y la inteligencia artificial, para que las empresas sean más competitivas.

Huawei ha invertido también en coches autónomos, puertos y energía.

La subida de los precios de la energía colapsa la escuálida industria española

Con más de 200 euros por megawatio hora para los trabajadores, una tarifa nunca antes alcanzada en España, el invierno va a ser duro, pero también para las empresas. Si algunas de ellas ya quedaron tocadas el año pasado a causa de los toques de queda, ahora van a sufrir la puntilla.

Para las empresas españolas el precio de la electricidad se ha disparado hasta los 125 euros, muy lejos de los 51,22 euros de Francia o los 87,1 euros de Alemania. Muchas empresas cierran y otras hacen las maletas para buscar nuevos emplazamientos en el extranjero.

Al menos cinco de las principales empresas industriales españolas han decidido suspender la producción en sus fábricas a causa del precio de la energía. La empresa Sidenor, situada en las afueras de Barcelona y distribuidora de acero en Europa, ha anunciado que detendrá algunas líneas de producción.

Lo mismo ocurre con Fertiberia, distribuidor de productos fertilizantes agrícolas. Otras empresas siguen trabajando, pero suben los precios cuando sacan sus productos al mercado. La energía solía representar la mitad de los costes de producción, cifra que ahora ha aumentado al 80 por ciento.

En Euskadi, Arcelor Mittal ha puesto en marcha un sistema de paradas cortas de las líneas de producción en los momentos en que la electricidad es más cara. Soluciones temporales que no resuelven el problema del aumento de los precios de la electricidad.

Si persiste, llegarán las deslocalizaciones de grandes centros de producción, pero también cierres de pequeñas empresas y grandes dificultades para el comercio minorista. Las peluquerías, las panaderías y los pequeños comercios también consumen electricidad, pero no pueden repercutir el aumento de precio en sus clientes, que ya tienen que hacer frente a la subida de las facturas en casa. 

La situación se está convirtiendo en un problema crónico que acabará con reducciones de salarios, horas extras y precariedad.

Quien controla el petróleo tiene la hegemonía mundial

Como ha sucedido a partir de los años cincuenta los combustibles fósiles han condicionado el desarrollo de la economía y las condiciones de vida de millones de habitantes del mundo y el exceso de acumulación de un pequeñísimo número de empresarios. Claro que el problema no es causado por el petróleo, el gas y el carbón. El problema tiene su causa en la forma monopolística de apropiación de algunas sustancias de la naturaleza y su forma de comercialización.

Las primeras empresas que se propusieron monopolizar el petróleo fueron norteamericanas y eso correspondía a la política del Gobierno de los Estados Unidos, que ya desde los años 20 el presidente Harding planteaba: “se presume que llegará el día en que la hegemonía mundial pertenezca a la nación que posea petróleo y sus derivados” [1]. Siguiendo esa política los gobiernos estadounidenses decidieron prestar apoyo económico y político especial a todos los ciudadanos o empresas “que buscan concesiones o derechos sobre petróleos”.

En esos años se propusieron adquirir yacimientos petroleros en todo el mundo, especialmente en América Latina. En los años 40 como consecuencia de la guerra en la cual todavía no participaban, pero previendo que la guerra que se desarrollaba en Europa dispararía el consumo de los combustibles fósiles, la Administración de Petróleo en Tiempo de Guerra de los Estados Unidos identificó: “La necesidad de emprender una acción inmediata a fin de adquirir derechos de propiedad y dirección sobre las reservas de petróleo extranjeras” [2].

Como se ve la política de los gobiernos norteamericanos ya establecían la necesidad de monopolizar los yacimientos petroleros de todo el mundo para lo cual prestaban un apoyo tanto político como económico a las empresas de ese país que tuvieran el mismo objetivo. Estas acciones validaban la visión de Lenin de que la economía capitalista se enrutaba hacia la monopolización.

Hasta la caída del socialismo en Europa los combustibles fósiles, especialmente el petróleo estaba monopolizado por las llamadas Siete Hermanas, cinco de las cuales eran estadounidenses y dos inglesas, las cuales controlaban el 90 por ciento del mercado del petróleo mundial, además controlaban el 75 por ciento de las reservas del petróleo del mundo capitalista. Las empresas norteamericanas eran: la Standard Oil Company de Nueva Jersey y California, la Gulf, la Texaco y la Socony-Mobiloil y las inglesas Royal Dutch Shell y la British Petroleum.

Ahora otros son los países y las empresas monopolizadoras tanto del petróleo como del gas y el carbón. El nuevo panorama esta constituido por las empresas rusas, chinas e indias. Por ejemplo, Rusia vende el 40 por ciento del gas que se utiliza en la Unión Europea. Estos países necesitan tanto este combustible ruso que, en contra de la oposición de los Estados Unidos, aceptaron la construcción de un gasoducto de aquella nación que termina en la Europa. No obstante la provisión de ese gas, los precios del combustible están disparados en la Unión Europea.

La Organización de Países Exportadores del Petróleo, OPEP, “coordina y unifica las políticas petroleras entre sus países miembros con la finalidad de garantizar unos precios estables. Lógicamente, estos países tienen una gran incidencia en el precio del petróleo a nivel mundial. Además, la OPEP controla un poco más del 40 por ciento de la producción del petróleo. Para mayor control de la producción de cada uno de los países fijan, desde los años 80, el porcentaje de producción de cada uno de estos países. Aunque su objetivo inicial no era monopolizar el crudo sino impedir que las siete hermanas le impusieran bajos precios de compra de este producto, las dinámicas capitalistas convirtieron ese ente en un monopolio más proclive a elevar los precios del crudo.

Los miembros de la OPEP son: Angola, Arabia Saudita, Argelia, Ecuador, Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Nigeria, Catar, Venezuela. Es necesario destacar que estos países neutralizaron en los años 70 el monopolio que ejercían los Estados Unidos e Inglaterra en el mercado mundial petrolero.

Los monopolios petroleros de las empresas estadounidenses e inglesas impusieron precios bajos que favorecieron el desarrollo de las industrias de esos países. Pero esos precios les llenaron sus arcas hasta el punto que los cuatro monopolios que reemplazaron a Las siete hermanas tenían capitales varias veces superiores a sus inversiones iniciales.

La reacción de los precios de los combustibles ante las variables situaciones sanitarias de este semestre ha sido la siguiente: el último año el precio OPEP del petróleo se ha incrementado un 56,33 por ciento. Pero algunos analistas ante la dinámica de los últimos días afirman que el año próximo el precio podría llegar a los 120 dólares.

El efecto de la pandemia y la dinámica propia de los agentes manipuladores de la geopolítica del petróleo movilizaron sus precios de 74,651 el primero de julio del 2019, hasta el primero de abril del 2020, 17,64 dólares. Con los instrumentos que poseen los monopolios hoy enrumban el precio hacia los 100 dólares. Por supuesto, arrastran a niveles astronómicos el gas, el carbón y consecuentemente la electricidad.

El impacto del aumento de la energía domiciliar está provocando un efecto político que puede tener consecuencias sobre el modelo económico neoliberal, las movilizaciones populares exigiendo nacionalización de los servicios de electricidad. Para evitar el descontento social en Francia por estos incrementos en las tarifas de energía domiciliares, el presidente Macron en Francia está ofreciendo un subsidio a las familias pobres y de clase media hasta el mes de marzo.

José del Río https://semanariovoz.com/geopolitica-del-petroleo/

Una nueva fuente de energía menos ‘limpia’ de lo que dicen: el hidrógeno

Lo mismo que otros sectores económicos (financiero, suelo), los problemas de la energía no se pueden resolver bajo el capitalismo con cambios en las fuerzas productivas, ni en nuevas tecnologías, sino en las relaciones de producción, nacionalizando las empresas íntegramente.

La energía es el corazón de los movimientos económicos y está, además, estrechamente vinculada al imperialismo y al control político de las grandes potencias sobre los mercados mundiales. En otras palabras, para muchos países el suministro energético genera dependencia internacional. Aquellos que necesiten sacudirse esa dependencia no pueden poner todos los huevos en la misma cesta; necesitan recurrir a todas las fuentes de suministro: convencionales (carbón, petróleo, hidráulica), alternativas (eólica, fotovoltaica), e incluso nucleares.

El hidrógeno se ha incorporado a las nuevas tecnologías energéticas, aunque aún le queda un importante recorrido por delante. Los grandes bloques económicos, como la Unión Europea, se han puesto a ello después de darse un baño de realismo con las energías eólica y la fotovoltaica. Bruselas ha hecho del hidrógeno su principal objetivo y ha destinado 2.000 millones de euros hasta el año que viene para apoyar la producción de hidrógeno.

El año pasado el gobierno surcoreano destinó 267 millones de euros para apoyar el desarrollo de vehículos de pila de combustible (que producen electricidad a partir del hidrógeno) y estaciones de servicio de hidrógeno. El objetivo es convertirse en un país cabecero en la producción y gestión de este combustible.

Korea Gas ha anunciado su intención de invertir unos 3.600 millones de euros de aquí a 2030 en la construcción de 25 plantas de producción de hidrógeno y 700 kilómetros de gasoductos. En marzo de 2019 el Ministerio de Comercio, Industria y Energía de Corea del sur creó una empresa especializada, HyNet, para construir una infraestructura de carga de hidrógeno.

Una amplia penetración del hidrógeno en el sistema energético sólo puede lograrse de forma gradual, dado el desarrollo actual de las fuerzas productivas y las limitaciones económicas, industriales y políticas. El objetivo de la Comisión Europea es que el hidrógeno represente entre el 13 y el 14 por ciento del combinado energético en 2050. Eso significa que la transición llevará tiempo.

El precio del kilo de hidrógeno dista mucho actualmente de ser competitivo. Para garantizar su rentabilidad, es imprescindible reducir drásticamente este coste hasta alcanzar, en primera instancia, el obtenido con el gas natural. Ahora bien, si los precios de la energía siguen aumentando, la rentabilidad del hidrógeno se podría acelerar.

Los seudoecologistas aseguran que el hidrógeno es una fuente de energía “limpia”, lo cual sólo es cierto sólo en parte. El proceso de fabricación de hidrógeno más barato, con el estado actual de desarrollo de las fuerzas productivas, recurre al metano, un gas tan denostado como el carbón o el petróleo.

En el momento actual, las inversiones necesarias para convertir al hidrógeno en un combustible ascienden a cantidades fastuosas que sólo se pueden emprender con dinero público. Las grandes potencias se lanzan a realizar esos desembolsos como una subvención encubierta de los grandes monopolios energéticos. Gastos pública y beneficios privados.

Tales inversiones también tienen por objeto apoderarse de una nueva tecnología, naturalmente patentada, que mantenga las posiciones de dominio de las grandes potencias sobre el resto del mundo: la inmensa mayoría de países dependientes, resignados a ser calificados de “contaminantes” y “sucios”.

Los titulares apocalípticos llenan las primeras planas de los noticiarios

Lior Ron, director de la división logística de Uber Technologies, ha dicho en una entrevista con CNBC que el colapso del sector del transporte automovilístico de Estados Unidos es un “auténtico Armagedón” (1).

Lo que está ocurriendo ahora resultaba inimaginable: los puertos estadounidenses están experimentando grandes atascos y decenas de barcos hacen colas incapaces de descargar todo lo que llevan. Hacen falta trabajadores para descargar contenedores y conductores de camiones para transportar sus contenidos a los almacenes. Incluso se ha llegado a decir que se producirá una gran escasez de alimentos y otros insumos básicos. La Casa Blanca ha advertido a sus ciudadanos que es posible que los precios de los productos se eleven y que las estanterías estén vacías en Navidad (2).

Según la CNBC el costo de transporte de mercancías se ha elevado en un 300 por ciento. Además, la escasez de contenedores ha provocado que se retrase la llegada de las mercancías compradas a China, por lo que la elevación del precio de los productos afectará gravemente a los consumidores. Un alto ejecutivo de Uber Technologies ha declarado que esta crisis “afecta a todo el sector del transporte por carreteras, nunca habíamos visto algo así”.

La cadena de televisión CNBC ha dado a conocer que no existen suficientes camioneros (3) debido a las restricciones impuestas por el coronavirus. Las razones detrás de todo esto son bastante conocidas: despidos masivos debido a la inactividad y cierre “temporal” de las escuelas de conductores de camiones. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, el sector del transporte por carretera perdió el 6 por ciento de sus trabajadores, además de un total de 1,52 de conductores, es decir, al menos 90.000 trabajadores. Ahora faltan casi 100.000 conductores.

El periódico italiano Corriere della Sera culpa de lo sucedido al “cuello de botella” que provocaron las restricciones económicas en todo el mundo: “Han afectado todos los puntos de la cadena logística de transporte de productos elaborados, semielaborados y materias primas, causando la falta de contenedores, buques de carga, congestión portuaria, escasez de camiones y camioneros, además de dañar la capacidad de almacenamiento. A esto se suma la omnipresente escasez de mano de obra, lo cual se hace sentir cada vez más en una amplia variedad de sectores” (4).

Aunque Bloomberg dice que existen otras razones para la crisis de suministros: “Tras las medidas restrictivas impuestas por la pandemia del coronavirus, los fabricantes y los analistas predijeron una caída en la demanda de varios productos. Sin embargo, la demanda de muchos productos se ha mantenido e incluso ha aumentado, por lo que muchas industrias no estaban preparadas para ello” (5).

Las empresas tampoco midieron el impacto que tendría el paso del trabajo presencial al teletrabajo, especialmente si tenemos en cuenta que los gobiernos les dijeron a los consumidores que se quedaran encerrados en casa, por lo que muchos se vieron obligados a comprar teléfonos, ordenadores, consolas de videojuegos, etc., en cantidades inusitadas hasta ahora. El mercado de computadores personales creció en un 11 por ciento en 2020, algo que no había sucedido en 10 años.

Además, se ha producido una reducción de la importación de microchips procedentes de Asia y esto frenó muchas de las industrias que dependen de los microprocesadores como los automóviles, la informática, los celulares, los videojuegos, los electrodomésticos y los dispositivos médicos… Bloomberg dice que “se trata de una pesadilla no sólo para los niños que esperaban recibir consolas de videojuegos en Navidad, sino también para las empresas, dado que esta temporada festiva es la que proporciona la mayoría de sus ingresos”.

Joe Biden tuvo que reunirse con representantes de varias distribuidoras privadas (Walmart, Target) y empresas de transporte, pero también con las autoridades portuarias de Los Ángeles, Long Beach y los sindicatos de trabajadores portuarios para que estuvieran dispuestos a trabajar 24 horas al día y siete días a la semana y de ese modo transportar el 40 por ciento de los contenedores que llegan a Estados Unidos cada día. ¡Al parecer ya no habrá cierres!

Muchos aseguran que los productos que no han sido enviados desde Asia hasta ahora no llegarán a las tiendas a mediados de diciembre, lo que demuestra que las cadenas logísticas se rompieron con bastante facilidad. En los últimos 12 meses las mercancías que cruzan el Océano Pacífico ya no tardan 13 horas sino 13 días en ser descargadas y ni hablar de que los precios se han disparado. Por ejemplo, ahora cuesta siete veces más que hace un año enviar un paquete de Los Ángeles a Shanghai. Sameera Fazil, subdirectora del Consejo Económico de la Casa Blanca, dijo que es necesario un milagro para resolver este problema. Por otra parte, se ha vuelto muy difícil construir contenedores ya que la “pandemia” ha afectado a la industria del acero y la madera.

En Europa, la situación tampoco es buena: en Alemania faltan 80.000 camioneros, mientras que las ventas y la producción de automóviles han caído alrededor de un 30 por ciento. Según la consultora Alix Partners este año se producirán 7,7 millones de coches menos, lo que equivale a un 10 por ciento de la producción mundial.

La crisis del transporte ha provocado la subida del precio de los alimentos. La FAO ha informado que el precio del aceite vegetal ha batido todos los récords. Mientras tanto, han subido en un 20-30 por ciento los precios de los productos lácteos, la carne importada y los cereales con respecto al 2019 (6).

Esto ha dejado en evidencia la creciente dependencia de Estados Unidos y Europa de los suministros importados de Asia, especialmente de China. Estados Unidos depende de un 90 por ciento de los suministros chinos para la fabricación de ciertos productos médicos y esta cifra se eleva a más de un 80 por ciento con respecto a las tierras raras (7).

En semejantes circunstancias, lo más conveniente no es pregonar el Armagedón o reunirnos con la Casa Blanca, sino combatir la psicosis que ha generado la pandemia.

(1) https://www.cnbc.com/2021/10/14/head-of-uber-freight-says-the-us-is-in-a-shipping-armageddon-and-theres-no-one-solution.html
(2) https://www.reuters.com/world/us/americans-may-not-get-some-christmas-treats-white-house-officials-warn-2021-10-12/
(3) https://news.ati.su/news/2021/10/14/nehvatka-voditeley-vedet-k-krizisu-gruzoperevozok-v-ssha-190400/
(4) https://www.corriere.it/esteri/21_ottobre_14/usa-merci-scarse-collasso-porti-mettera-rischio-natale-7a2422f4-2c5d-11ec-98f9-fbd4bdd13a87.shtml
(5) https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2021-03-31/prices-are-going-up-across-supply-chains-will-inflation-come-for-you-too
(6) https://www.fao.org/news/story/ru/item/1393201/icode/
(7) https://asia.nikkei.com/Politics/International-relations/Biden-s-Asia-policy/US-and-allies-to-build-China-free-tech-supply-chain

Vladimir Malyshev https://www.fondsk.ru/news/2021/10/18/pochemu-zapadnye-smi-trubjat-ob-armageddone-54706.html https://www.geopolitica.ru/es/article/por-que-los-medios-de-comunicacion-occidentales-han-comenzado-hablar-del-armagedon

‘Se avecina la mayor crisis financiera de la historia’

“Se avecina la mayor caída de la historia”, advierte el periódico alemán Deutsche Wirtschafts Nachrichten. Los periodistas del diario recomiendan a los inversores alemanes que liquiden sus activos antes de que sea demasiado tarde. “Los mercados de valores recibirán una paliza imparable”, añaden.

El sistema financiero occidental aún no se ha recuperado de la crisis de las hipotecas de alto riesgo de 2008. La ilusión sólo se mantuvo gracias a la generosidad de los bancos centrales, que orinaban el dinero como si fuera llovia. Tanto es así que incluso acabamos olvidándonos de él. Sobredosis garantizada.

“Los bancos centrales han llegado al ‘punto de no retorno’. Con sus inyecciones de liquidez sin precedentes, han salvado a la economía y al mundo financiero de la inflación, pero al mismo tiempo los han convertido en adictos”.

El periódico especula sobre si se podría haber evitado el naufragio. Hubiera sido fácil, dicen, pero ningún “experto” está en condiciones intelectuales de hacerlo, y mucho menos de evitar la explosión final.

Nadie sabe cuándo ocurrirá el apocalipsis financiero, pero hay dos cosas que son seguras. La primera es que la crisis financiera, por no haber cesado nunca, va a entrar en una nueva fase explosiva, seguramente mucho más mortífera que la anterior. La segunda es que el cataclismo será precipitado por el pánico de los especuladores, alimentado por la prensa convencional.

—https://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/515330/Groesster-Crash-der-Geschichte-Experten-empfehlen-Anlegern-schnell-zu-handeln-um-Vermoegenswerte-zu-schuetzen

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