En las guerras tradicionales, los ejércitos dirigían su potencia de fuego hacia infraestructuras estratégicas visibles –bases militares, fábricas de armas, aeródromos– donde se podían rastrear las líneas de suministro y trazar planes de batalla con relativa certeza. La eficacia del combate dependía del número, la potencia de fuego y la maniobra táctica. Hoy, sin embargo, […]