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Categoría: Economía (página 71 de 100)

Swift, la palanca de la hegemonía financiera del imperialismo, se ha quebrado

Hoy los medios llevan todo el día hablando de Swift porque entre las sanciones previstas contra Rusia está su exclusión de dicha red interbancaria, creada en 1973 en Bélgica. En inglés “swift” significa vencejo, un ave capaz de volar muy rápido. La red de comunicación financiera sustituyó al antiguo sistema de teletipos y pronto se convirtió en el centro neurálgico de las finanzas mundiales.

Si las cuentas corrientes en Europa se identifican con el prefijo Iban, la red internacional utiliza el código Bic/Swift, que no mueve un céntimo por sí mismo; se limita a gestionar los mensajes que permiten las transacciones internacionales.

Tras los atentados del 11 de septiembre, la red se puso bajo el control del Tesoro de Estados Unidos para ser utilizada en las diferentes guerras de agresión. La aprobación de la Ley Patriótica fue seguida de un decreto que confiere al Departamento del Tesoro de Estados Unidos competencia compartida con el FBI y la CIA en el control de las redes financieras internacionales.

Al principio la red contó con la complicidad de la Unión Europea, pero el sistema, a pesar de que es europeo, acabó volviéndose en su contra. Swift resume, pues, las contradicciones interimperialistas de hoy.

El Departamento del Tesoro puso en marcha un Programa de Seguimiento de la Financiación del Terrorismo (TFTP), que era confidencial e ilegal al mismo tiempo. Los usuarios de la red no fueron informados por la empresa Swift de que sus datos personales estaban siendo transmitidos al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

En 2006 una serie de artículos publicados e por el New York Times, el Wall Street Journal y Los Angeles Times destaparon su existencia, aunque los bancos centrales suizo, neerlandés y belga lo sabían desde 2002 y se contentaron con las buenas palabras del Tesoro estadounidense..

El Programa utilizaba los datos almacenados en los servidores de la empresa Swift en Virginia, a pesar de que según la legislación europea, la empresa belga no podía divulgarlos.

La revelación atrajo la atención de las instituciones europeas, en primer lugar del Parlamento Europeo, que unas semanas más tarde aprobó una resolución recordando que transferencia de datos personales pertenecientes a ciudadanos europeos debe realizarse en el marco de la Directiva 95/46/CE. A diferencia de Europa, en Estados Unidos el derecho a la intimidad y la protección de los datos personales no tienen rango constitucional.

La Directiva europea exige a las empresas que tratan datos personales que informen a los usuarios de la plataforma de la identidad de las personas jurídicas que pueden acceder a ellos.

Swift es propiedad y está gestionado por sus miembros, entre los que se encuentran algunas de las mayores instituciones financieras del mundo: bancos, por supuesto, pero también empresas de corretaje y bolsas. El servicio de mensajería bancaria se transmite codificado. Contiene datos relativos al país del que proceden, pero también la institución financiera en la que se encuentran sus cuentas y la sucursal que debe recibir la transacción.

La información que pasa por la red es numerosa, con más de 5.000 millones de mensajes intercambiados en 2014. El acceso a los datos de Swift significa, en primer lugar, tener la capacidad de rastrear las transacciones financieras en todo el mundo, en segundo lugar, poder identificar a los autores y, en tercer lugar, poder desalojar a determinados Estados y agentes privados de la red.

Falta de neutralidad y sumisión al imperialismo estadounidense

Swift no es neutral. Los datos se almacenan en dos servidores, uno en Holanda y otro en Estados Unidos, cada uno de los cuales almacena todos los datos intercambiados en la red. Esta situación geográfica hace que el programa esté dominado por dos actores: la Unión Europea y Estados Unidos. La empresa está sometida a ambas potencias, lo que genera importantes conflictos de intereses.

El caso Swift ilustra las presiones a la que están sometidas las empresas europeas que operan en Estados Unidos. El gobierno de Bush citó en secreto a la empresa 9 para que revelara ciertos datos sensibles de sus servidores. Tuvo que elegir entre violar la ley europea sin conocimiento de las institucionnes de Bruselas o resistirse abiertamente a la aplicación de la ley estadounidense. La empresa optó por acatar las órdenes judiciales estadounidenses.

Hasta las revelaciones de los medios, la Unión Europea aparentó que no sabía nada y cuando la claudicación de Swift salió a la luz la Comisión Europea tardó diez años en reaccionar. Swift tardó otros tres años en poner fin al sistema de copias de seguridad y repatriar los datos europeos almacenados en California al Viejo Continente.

Los acuerdos Swift II, aprobados en 2010 por el Parlamento Europeo, mantuvieron así la transmisión de datos al continente americano y la condicionaron a los fines de la “lucha contra el terrorismo”, per luego un informe de la Autoridad Común de Control de Europol criticó el carácter ilusorio de este convenio internacional. En un informe presentado al Parlamento Europeo, dicha Autoridad señaló que todos los datos europeos solicitados por las autoridades estadounidenses habían sido comunicados por la agencia encargada de limitar la transmisión: Europol.

La Comisión Europea quedó en evidencia, una vez más, y comenzó a preocuparse por la “soberanía digital”. En enero de 2012 aprobó un reglamento sobre la protección de datos personales, que establece algunos principios clave como el consentimiento “explícito” y “positivo” para la comunicación de datos personales a terceros o el “derecho de supresión”. El reglamento es una de las pocas disposiciones de la legislación europea que se aplica de manera extraterritorial.

La red Swift como mecanismo de chantaje internacional

Estar conectado a la red Swift significa estar conectado a los mercados financieros; ser expulsado de ella conlleva inevitablemente un agotamiento de sus canales de financiación. Aunque hay formas de eludir esta sanción, el procedimiento es engorroso: requiere tener cuentas abiertas en todo el mundo.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea utilizan su dominio de la red como instrumento de represalias. En 2014 el Parlamento Europeo propuso “excluir a Rusia de la cooperación nuclear civil y del sistema Swift”. Aunque la Comisión apenas ha actuado, la mera amenaza es una forma refinada de sanción; los bancos son siempre reacios a validar los flujos hacia un país amenazado de exclusión de la red, por miedo a invertir en empresas condenadas a la asfixia financiera a más o menos corto plazo.

Por otra parte, a diferencia de la Unión Europea, Estados Unidos ha superado ampliamente la fase de las amenazas. Debido a la negativa de Teherán a abandonar su programa nuclear, treinta bancos iraníes fueron desconectados de la red Swift entre 2014 y 2016. Las sanciones se llevaron a cabo en consulta con la Unión Europea. En 2018 Trump decidió aumentar las sanciones a Teherán y cincuenta bancos iraníes fueron proscritos.

Es un arma de doble filo porque entre 2016 y 2018 Estados Unidos llegó a sancionar a las empresas europeas establecidas en Irán. Cuando se restablecieron las sanciones, Washington no toleró ninguna “exención humanitaria”, como productos farmacéuticos, agrícolas o agroalimentarios.

El control estadounidense sobre la red Swift ha fomentado en los últimos años el desarrollo de redes locales y regionales de comunicación financiera. Algunos miembros de la Unión Europea, Francia, Alemania y Austria, han desarrollado ellos mismos un “sistema de comunicación bancaria electrónica estandarizada” regional.

Este tipo de instrumentos ha tenido mucho éxito en países como China, Turquía e Irán, que son especialmente susceptibles de sufrir las presiones estadounidenses. Por ejemplo, en 2014 el Banco Central de Rusia desarrolló su propia red de comunicación financiera llamada “Sistema de transferencia de mensajes financieros” que permite la transferencia de datos financieros dentro de Rusia. Pero estas redes de comunicación locales o regionales, centradas en un mercado restringido, no son, sin embargo, alternativas convincentes a Swift, sino sólo instrumentos que permiten eludirla, en caso necesario.

Irán destapa la sumisión financiera de Europa

De 2012 a 2015, y luego en 2018, tras una breve pausa permitida por los acuerdos nucleares, las sanciones estadounidenses obligaron a Swift a suspender a algunos bancos iraníes de su red. Swift se encontró atrapada entre un doble requerimiento, el que emanaba de la Unión Europea amenazando a sus empresas con sanciones en caso de someterse a las exigencias estadounidenses, y la amenaza que los propios estadounidenses suponían para la red si no respetaban las sanciones.

En el nuevo pulso, Estados Unidos vuelve a ganar a una Unión Europea incapaz de hacer valer su jurisdicción sobre una empresa que tiene su sede en Europa. Sin embargo, algunas voces comienzan a alzar la voz. Por primera vez, en Europa se habla de imitar a China y a Rusia y crear una arquitectura financiera al margen del dólar. La idea de que la eurozona debería comprar su gas y petróleo iraní en su propia moneda empieza a ganar terreno.

En 2019 Alemania, Francia y Reino Unido crearon Istex, que replica las funciones de Swift pero fuera de su red y dentro de un circuito limitado que incluye también a Suecia, Dinamarca, Bélgica, Noruega, Finlandia y Holanda, que quiere mantener los vínculos económicos con Irán fuera del dólar para mantener el acuerdo nuclear. Inicialmente esta red alternativa se limita a los productos alimenticios y médicos, pero empiezan a aparecer estrategias de bricolaje: las empresas se mantienen en contacto con los bancos iraníes a través de sistemas de mensajería específicos o proponiendo el uso del código Iban en lugar de Swift para identificar las cuentas bancarias. Otras alternativas son más consistentes, como la de desvincular a Swift de Target 2, el sistema de liquidación bruta de la zona euro.

Swift revela que Estados Unidos concibe las relaciones internacionales como una competición entre grandes potencias, en la que sus propios intereses deben hacerse valer por encima de todo. La Unión Europea, y en particular Alemania y Francia, están especialmente expuestos en este contexto, considerados como competidores que alimentan su déficit comercial. Por ello, se ha acostumbrado a espiar a los miembros de la Unión Europea. El “terrorismo” no es más que el pretexto invocado repetidamente desde 2001.

China también ha desplegado su propia red alternativa

China disputa la hegemonía del dólar en el mercado financiero internacional. En 2009, tras la política de flexibilización cuantitativa de la Reserva Federal, Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Central de China, pidió que se reforzara el papel de los DEG (Derechos Especiales de Giro) para complementar las reservas de los países del FMI frente al dólar. La propuesta no tuvo éxito.

Inmediatamente después comenzó a promover, paralelamente a su política de acumulación de oro para restablecer un patrón a plazo, la liquidación del comercio bilateral en renminbi (RMB).

En 2015 dio un paso más al crear CIPS, una infraestructura de pagos internacionales en RMB que, aunque está pensada para competir con Swift, sigue coordinándose con él hasta que sea más competitivo.

El choque no es frontal, ya que CIPS concentra su presencia en el área de “clearance and shimpent”, mientras que Swift mantiene su papel central en la mensajería bancaria. Ante la falta de éxito esperada tras la implantación del sistema Swift GPI, que aumenta la velocidad de las transferencias, China ha optado por una solución complementaria y alternativa para eludir a Swift: el yuan digital. Todavía está en sus inicios en el ámbito nacional, aunque tiene ciertas ventajas ya que el criptoyuan utiliza blockchain y puede ser utilizado no sólo como moneda sino también como sistema de pago.

Esta opción ha sido recientemente respaldada por otra vía, la de los circuitos alternativos. Establecidos inicialmente entre Moscú y Pekín para el comercio bilateral, en 2020 lograron reducir los intercambios de dólares entre los dos países a la mitad. A partir de entonces estos circuitos se van amplíando cada vez más y permiten una legitimación autónoma del sistema alternativo a Swift. CIPS también cuenta con varios bancos extranjeros como accionistas, como HSBC, Standard Chartered Bank, Bank of East Asia, DBS Bank, Citi Bank, Australia and New Zealand Banking Group y BNP Paribas.

Sin embargo, existe un freno a la internacionalización del RMB porque no fluctúa libremente en los mercados. Por razones obvias de autonomía de los circuitos financieros internos, China sigue aplicando estrictos controles de capital. Consciente de las dificultades, el gobierno de Pekín aprovecha su presencia en los países de la Nueva Ruta de la Seda. Su fuerte inversión en esos países debería empujar a los países occidentales a invertir en sus infraestructuras endeudándose en yuanes y sumándose, directa o indirectamente, a su sistema alternativo a Swift y, al mismo tiempo, contrarrestar el viejo modelo del petrodólar estadounidense.

Además, China ha creado una red financiera capaz de seguir expandiéndose. Desde 2019 hay un proyecto de alianza en materia de intercambios monetarios entre Rusia, China e India, que aún no dispone de un sistema independiente de transferencia de fondos en su territorio. Está obligada a recurriría al Banco Central de Rusia para autorizar sus propias transferencias fuera de la red Swift.

Esta alianza refuerza la autonomía de la UEA (Unión Económica Euroasiática) y se ajusta a la perspectiva que el CIPS se había fijado para finales de 2020, a saber, vincular a mil bancos e instituciones financieras en su sistema. La ampliación del CIPS y sus canales de distribución explica iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda y el bloque de los Brics. Son un mecanismo de protección frente a los intentos de aislamiento y las nuevas sanciones de Estados Unidos.

Blockchain contra Swift

Cuando se creó, Swift tenía muchas ventajas frente a los teletipos, pero ahora se ha quedado obsoleto. La normalización de los mensajes relacionados con las transacciones financieras se consigue hoy con la norma ISO20022, una sintaxis unificada para todas las transacciones financieras en el mundo. La tecnología blockchain y otras parecidas ofrecen resultados igualmente buenos por menos dinero. Las transferencias a través de Swift cuestan entre 15 y 60 dólares al cliente, dependiendo de la institución bancaria, o una comisión variable de alrededor del 3 por cien. Además, no operan en tiepo real, sino que tardan de 2 a 5 días, un plazo inadmisible para los mercados actuales.

Blockchain es la tecnología que más se baraja hoy en día para sustituir a Swift. Aunque no todos los proyectos basados en blockchain tienen el mismo objetivo, uno en particular pretende facilitar específicamente las transferencias internacionales de fondos: Ripple, con su producto RippleNet, cuyo objetivo es que el dinero fluya a la misma velocidad que la información. Una transacción a través de Ripple tarda menos de 5 segundos y cuesta unas 4 céntimos de dólar.

La nueva red se está adaptando a la norma ISO20022. Como las redes P2P, Ripple es una transacción entre dos miembros de la red que puede recorrer varios caminos diferentes para ir de una cuenta a otra. Por lo tanto, depende de un gran número de nodos. Si sufrieran un ataque, unas 50.000 cuentas podrían quedar aisladas de la red.

Las sanciones contra Venezuela demostraron que el bitcoin es una forma de burlar el bloqueo estadounidense que ha inspirado a iraníes, europeos y chinos. El Banco Central Europeo está estudiando el lanzamiento de una moneda digital basada en blockchain, lo mismo que China. El euro digital es más que una simple moneda. Se trata de una arquitectura financiera que contiene su propio sistema de pagos. La Unión Europea también quiere convertirse en el primer emisor a escala internacional y cosechar así los beneficios reservados a una moneda de referencia.

Aunque estas iniciativas están en periodo de gestación, y aunque es muy poco probable que hoy la Unión Europea se arriesgue a una guerra financiera con Estados Unidos, hay una conclusión evidente: la hegemonía de Estados Unidos sobre el sistema monetario internacional se ha acabado.

Alemania cae oficialmente en la recesión económica

El lunes el Bundesbank anunció que Alemania entraba oficialmente en recesión. El crecimiento “podría volver a caer significativamente” y los expertos de las finanzas no tienen dudas en el diagnóstico: la culpa es de la pandemia.

El producto interior bruto ha vuelto a caer “significativamente” en el primer trimestre de este año. La primera economía europea ha entrado en recesión, reconoce el Bundesbank en su boletín mensual del lunes 21 de febrero.

De enero a marzo, el crecimiento alemán “podría volver a caer de forma significativa debido a la pandemia”, tras un descenso del 0,7 por cien en el cuarto trimestre de 2021. Después llega el cuento de la lechera: la economía alemana debería acelerarse de nuevo en primavera.

Un descenso del PIB durante dos trimestres consecutivos define técnicamente una recesión.

“La pandemia está extendiendo sus efectos en el actual trimestre de invierno, siendo la principal causa del descenso de la actividad económica en el cuarto trimestre de 2021. Las medidas de contención, y el consiguiente ajuste de comportamiento, han golpeado duramente a algunos sectores de servicios”, dice el Banco Central.

En cuanto a la producción, aunque las carteras de pedidos están llenas, las empresas seguían calificando de graves los problemas de entrega a finales del año pasado, señala el informe.

Desde entonces, la recuperación de la actividad industrial indica que las cosas se están relajando un poco. En particular, se espera que la producción de automóviles repunte este año tras los niveles históricamente bajos de 2021 debido a la falta de semiconductores, según una previsión de la asociación comercial VDA a principios de febrero.

Con este arranque de año, más lento de lo previsto, Alemania revisa a la baja su crecimiento, así como sus previsiones de crecimiento. El Ministerio de Economía y Clima revisó a finales de enero su previsión de crecimiento para 2022 hasta el 3,6 por cien, frente al 4,1 por cien estimado el pasado octubre.

Pero las previsiones no han contado con que el gas ruso no llegará, lo que provocará algunas dificultades en el suministro de electricidad a las grandes fábricas alemanas y un coste adicional que podría perjudicar el crecimiento.

Cuando los precios de la energía suben, aumenta el PIB en la misma cantidad y hace creer a la gente que el crecimiento aumenta, excepto que es un aumento del crecimiento en el agregado del PIB, pero es una caída de los márgenes, tanto para las empresas como para los trabajadores.

Una de las lavadoras suizas de dinero negro queda al descubierto

Suiza es un país apacible que se encarga de lavar el dinero negro de los grandes capitales internacionales, gracias al secreto bancario. Pocas cosas más interesantes pueden ocurrir en Suiza que la filtración de las cuentas corrientes de un banco, como ha ocurrido con el Credit Suisse, que es el segundo en la jerarquía del país helvético.

El domingo decenas de medios de comunicación de todo el mundo publicaron información sobre los registros bancarios de 18.000 clientes considerados “sensibles por sus vínculos con funcionarios corruptos, autócratas de Oriente Medio o jefes del espionaje.

La filtración se ha llamado “Swiss Secrets” y ha sido coordinada por la misma organización que está detrás de los Papeles de Panamá y el Proyecto Pegasus: el Organized Crime and Corruption Reporting Project. A diferencia de otras, se trata de un acto de piratería informática aceptada y admitida.

El objetivo de estas filtraciones es sacar el dinero de Suiza para paliar la crisis financiera de Estados Unidos y otras grandes potencias.

Los documentos son principalmente datos financieros, como cuentas bancarias, así como “banderas rojas internas” que eran tan conocidas como ignoradas.

Son 18.000 cuentas con 100.000 millones de dólares en activos. Algunas cuentas se remontan a la década de los cuarenta, por lo que el Credit Suisse asegura que la mayoría de las cuentas ya han sido cerradas.

Las leyes sobre el secreto bancario de Suiza han convertido al país en un refugio para ocultar el saqueo y las operaciones de falsa bandera. En 2014 Credit Suisse llegó a un acuerdo con Estados Unidos para pagar miles de millones de dólares en restitución. Pero el Departamento de Justicia y la Comisión de Finanzas del Senado están investigando si los estadounidenses siguen teniendo activos no registrados en el banco.

Además, el banco fue juzgado recientemente por ayudar a una estrella búlgara de la lucha libre y a un contrabandista de cocaína a blanquear millones.

Entre los clientes identificados en la filtración se encuentran dirigentes fácilmente identificables, como el rey Abdullah II de Jordania, que tenía seis cuentas, incluida una con un saldo de más de 224 millones de dólares.

También aparece el oscuro jefe de la inteligencia pakistaní de los años ochenta, el general Ajtar Abdur Rahman Khan, que ayudó a canalizar armas y dinero de Estados Unidos a los talibanes. En 1985, el mismo año en el que Reagan pidió un mayor control de la ayuda a Afganistán, se abrió una cuenta a nombre de tres de los hijos del general Khan. Años después, la cuenta creció hasta los 3,7 millones de dólares.

Saad Kheir, jefe de la agencia de inteligencia jordana, abrió una cuenta en 2003, el mismo año en que Estados Unidos invadió Irak, que acabó conteniendo 21,6 millones de dólares.

Otra de las cuents pertence a Billy Rautenbach, un magnate de la minería que acabó siendo sancionado por Estados Unidos por su papel en la financiación de la violencia que rodeó las elecciones de 2008 en Zimbabue. Las cuentas se abrieron semanas antes de que un acuerdo minero pagara 100 millones de dólares al gobierno del antiguo dirigente de Zimbabue, Robert Mugabe, y a su gobierno.

En el listado aparece Nervis Villalobos, antiguo viceministro de Energía de Venezuela. El banco suizo abrió una cuenta para Villalobos en 2011 en la que depositó millones a pesar de que el dinero procedía de la corrupción.

Rodoljub Radulović, alias Misha Banana, un mafioso balcánico y narcotraficante, disponía de dos cuentas en Credit Suisse, una de las cuales contenía casi 3,4 millones de francos suizos.

Otras cuentas pertenecen a Alaa y Gamal Mubarak, hijos del antiguo dirigente egipcio Hosni Mubarak. Fueron titulares de seis cuentas, incluida una con casi 200 millones de dólares en 2003.

De las docenas de medios de comunicación que han recibido los documentos de la filtración, ninguno es suizo porque Suiza tiene leyes que prohíben a los periodistas escribir sobre documentos bancarios filtrados.

El fin del turismo de masas

En Marruecos el turismo está en bancarrota por falta de viajeros. Un informe hecho público recientemente por la organización del transporte turístico de Marruecos y la organización de restaurantes y cafeterías señala que el turismo en Marruecos es uno de los sectores económicos más afectados por las restricciones sanitarias impuestas desde 2020 por el gobierno.

El turismo representa el 10 por cien de la producción de Marruecos. Es el segundo sector económico que más puestos de trabajo crea, después de la agricultura. Con las transferencias financieras de los marroquíes que viven en el extranjero, también es una de las principales fuentes de divisas.

Desde hace dos años, con el cierre de las fronteras, el turismo se ha acabado y los trabajadores del ramo se han declarado en pie de guerra. En las últimas semanas, miles se han manifestado en varias ciudades del país para exigir la reapertura de las fronteras. Más de 200 operadores turísticos realizaron una sentada frente a la sede del Ministerio de Turismo en Rabat.

Además de la reapertura de las fronteras, los participantes en la sentada reiteraron las reivindicaciones de la patronal, la Asociación de Agencias de Viajes de Marruecos, que exige una amnistía fiscal y la anulación de los procedimientos judiciales contra las agencias de viajes en quiebra.

En otros países, el turismo no es sólo el 10 por ciento de la producción, sino casi un monocultivo. Están condenados a la mendicidad internacional porque carecen de otros recursos alternativos. Un informe publicado conjuntamente por la ONU y la Organización Mundial del Turismo (OMT) el 30 de junio de 2021 estima las pérdidas del turismo a nivel internacional en cerca de 4 billones de dólares durante los años 2020-2021.

El turismo era un sector que, durante medio siglo, no había experimentado ninguna crisis. Siempre había crecido exponencialmente. En términos de viajeros, pasó de 25 millones de llegadas de turistas internacionales en 1950 a 1.500 millones en 2019.

Desde el cierre de fronteras, las cuarentenas y los pasaportes de vacunas, el sector ha entrado en una crisis de proporciones sin precedentes en todo el mundo. Para este año la OMT estima un descenso del 75 por cien respecto a 2019 y la expectativa es que no se recupere nunca. El turismo de masas se ha acabado o, dicho de otra manera, el turismo se ha acabado para las masas.

El cierre de fronteras con el pretexto de la pandemia ha sido el catalizador de una profunda crisis del capitalismo. La causa real del hundimiento del turismo es el empobrecimiento generalizado de la población. Vovemos a los viejos tiempos en los que los viajes estaban reservados a una élite selecta, a los millonarios y la aristocracia.

La pandemia sirve de coartada y dará juego a los “expertos” y los medios de comunicación, ya que los viajeros expanden los virus, lo mismo que cualquier actividad de ocio, una palabras que ha llegado a tener mala prensa, sobre todo si es nocturno. Todos los centros de socialización han quedado marcados para cambiar los hábitos de vida, que se pueden resumir en la directriz “de casa al trabajo y del trabajo a casa”, y en caso de no tener trabajo, confinamiento domiciliario.

A diferencia de épocas anteriores, el ocio consume una parte sustancial del salario y todas las actividades económicas ligadas a él han multiplicado sus mercados, a pesar de que arrastran el estigma de que son “improductivas”. Un derroche, en definitiva.

A nadie le debe extrañar, pues, que desde 2020 las restricciones sanitarias hayan arrasado con esos sectores económicos, en los que se incluyen todas las actividades culturales, la mayor parte de las cuales no se pueden realizar en el propio domicilio.

Salir a la calle es peligroso, porque fuera de tu burbuja te puedes contagiar. Además, no es necesario porque te pueden llevar cualquier paquete a tu casa. Dentro de poco, con el “metaverso”, te podrán acercar a tus ojos cualquier paisaje, sin necesidad de que te gastes el dinero inútilmente en un billete de avión.

Estados Unidos ha sufrido una grave derrota en la guerra económica que ha iniciado con China

La noticia de que la inflación en Estados Unidos alcanzó en enero el nivel más alto en 40 años, el 7,5 por cien, es el indicador más claro de los graves problemas de su economía. Las restricciones monetarias con las que el Banco de la Reserva Federal intentará controlar la situación, ralentizará la economía estadounidense y tendrá importantes efectos en los mercados mundiales.

La inflación es especialmente significativa si se compara con el 1,5 por cien de inflación en China, su principal competidor económico, en el mismo mes. La inflación de Estados Unidos es cinco veces superior a la de China. Estos niveles de inflación relativa tienen efectos extremadamente restrictivos sobre la política económica de Estados Unidos, que se verá obligado a aplicar medidas para frenar su economía. Por el contrario, China, cuya economía ya crece más rápido que la de Estados Unidos, tiene margen para una mayor recuperación económica sin causar presiones inflacionistas.

Es sólo uno de los síntomas de que Estados Unidos ha sufrido una grave derrota económica en su competencia con China. Eso, a su vez, tiene importantes consecuencias políticas tanto en Estados Unidos como a escala internacional.

En Estados Unidos la inflación ha provocado un descenso en el nivel de vida de la inmensa mayoría de la población. El 68 por cien de los estadounidenses consideran que la economía es el problema más importante al que se enfrentan, casi el doble de los que mencionan a la pandemia (37 por cien).

Estados Unidos ha sufrido una grave derrota en la guerra económica que ha iniciado contra China. En 2018 lanzó su ofensiva comercial imponiendo unilateralmente aranceles a las importaciones chinas. El objetivo era reducir el déficit comercial de Estados Unidos y reconstruir su industria. Pero los datos muestran claramente que no ha logrado su objetivo.

En 2017, el último año antes de que Estados Unidos iniciara la guerra comercial, el déficit comercial de mercancías era de 792.000 millones de dólares; el año pasado había aumentado a más de un billón de dólares, a pesar del aumento de los aranceles.

Tampoco ha logrado perjudicar el comercio internacional de China. El superávit comercial de Pekín ha pasado de 420.000 millones de dólares en 2017 a 676.000 millones el año pasado, cuando las exportaciones e importaciones de China crecieron un 30 por cien.

Desde el inicio de la pandemia, ambas economías se han ralentizado debido a las restricciones sanitarias, pro la de Estados Unidos ha salido más perjudicada en relación con China. Entre 2017 y 2021 la economía estadounidense creció un 7,3 por cien, mientras que la de China lo hizo en un 25,1 por cien, tres veces más que la estadounidense.

Estados Unidos se ha convertido en una economía parasitaria, dominada por el consumo y la gratificación a corto plazo.

En 2020, la creación neta de capital en Estados Unidos, después de contabilizar la depreciación, fue sólo el 1 por cien de la renta nacional bruta estadounidense. Esta cifra es inferior al 10 por cien de su nivel en el punto álgido del auge de la posguerra en Estados Unidos, en la década de 1960. Tal nivel de inversión significa que Estados Unidos apenas aumenta su monto de capital, por lo que su crecimiento económico es muy lento.

El enorme nivel de gasto militar de Estados Unidos, 905.000 millones de dólares el año pasado, más que el de los siguientes siete países juntos, podría reducirse drásticamente, liberando importantes recursos para la inversión, pero para ello habría que abandonar su agresiva política exterior.

Abandonar los aranceles comerciales contra China, que cuestan a cada hogar estadounidense cientos de dólares al año, reduciría la inflación, pero exigiría abandonar la guerra comercial.

Es poco probable que la victoria económica de China reduzca la hostilidad de Estados Unidos. Como un tigre acorralado, Estados Unidos podría volverse aún más agresivo, como demuestran sus recientes políticas hacia Taiwán. No tiene sentido intentar razonar con un tigre acorralado, y mostrar debilidad sólo aumentará sus ataques.

En comercio, crecimiento económico e inflación, China está muy por delante y las sanciones estadounidenses han fracasado estrepitosamente.

El Índice de Precios al Consumo está en su nivel más alto desde hace 40 años en Estados Unidos

En Estados Unidos el Índice de Precios al Consumo (IPC) está oficialmente en su nivel más alto desde hace 40 años. No obstante, los economistas son como los epidemiólogos y sus mediciones tienen trampa. No sopesan suficientemente partidas como la alimentación, la energía y la vivienda, que son gastos esenciales para la población.

En las últimas décadas los cálculos del IPC se “ajustan” para exponer un panorama más favorable de las subidas de precios. Si calculáramos la inflación con los mismos parámetros utilizados en los años ochenta, veríamos un aumento mucho más dramático.

Los precios de los alimentos en Estados Unidos han alcanzado niveles que no se veían desde 2008, al comienzo del colapso financiero que llevó al rescate de decenas de miles de millones de dólares por parte del Banco de la Reserva Federal.

Más allá de la crisis de 2008, el coste de los alimentos no experimentó un salto similar hasta la década de los ochenta del siglo pasado. El aumento de los precios de los alimentos en Estados Unidos suele quedar enmascarado por la contabilidad creativa y la “contracción de los precios” (reducción del tamaño de los envases y aumento de los precios), pero si se observan los precios de los alimentos a escala mundial, éstos han subido una media del 30 por cien en el último año.

Si la dinámica actual se mantiene, la mayoría de los productos de primera necesidad en Estados Unidos dejarán de ser asequibles para la mayoría de la gente el año que viene. Esperamos un rápido descenso de la producción y una rápida explosión de los precios. En otras palabras, un desastre de estanflación.

Los precios de los alquileres y las viviendas también han subido mucho. El coste de los alquileres subió alrededor de un 18 por cien el año pasado, lo que supone la prolongación de una tendencia que se ha mantenido durante los últimos diez años. Los precios llevan tiempo subiendo, pero la avalancha se ha acelerado.

Los precios de la vivienda están ahora fuera del alcance de la mayoría de los potenciales compradores de primera vivienda. Los valores se han disparado un 16 por cien sólo en el último año, y la propiedad media cuesta 408.000 dólares. Las ventas de viviendas siguen siendo altas en comparación con las de hace dos años, a pesar de la inflación de los precios.

Lo mismo que en España, en Estados Unidos las ventas de viviendas han empezado a estabilizarse en los últimos seis meses, pero los precios no están bajando. En consecuencia, lo peor del panorama no son las subidas de precios, sino el estancamiento, que marcará el signo de la evolución económica en el futuro.

Con el apoyo de los “expertos”, los principales medios de comunicación volverán a tender su cortina de humo para culpar de ello al virus, a la pandemia o a ambos.

Rusia y China crean un nuevo sistema financiero paralelo al que controla Estados Unidos

Rusia y China están desarrollando estructuras financieras conjuntas que les permitan estrechar sus lazos económicos de forma que los Estados extranjeros no puedan influir en ellos, según ha anunciado el Kremlin tras las conversaciones por videoconferencia mantenidas el miércoles por los dirigentes de ambos países.

La medida es una respuesta a una serie de advertencias de que los países occidentales podrían presionar para desconectar a Rusia del sistema financiero “swift”, con sede en Bruselas, como forma de sanción.

La plataforma de pago sustenta la gran mayoría de las transacciones internacionales. Durante las conversaciones, Putin y Xi Jinping, propusieron aumentar la cuota de las monedas nacionales en las liquidaciones mutuas y ampliar la cooperación para facilitar a los inversores rusos y chinos el acceso a los mercados bursátiles, dijo Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Putin.

Ushakov dijo que “se prestó especial atención a la necesidad de intensificar los esfuerzos para formar una infraestructura financiera independiente que sirva para las operaciones comerciales entre Rusia y China”.

“Queremos crear una infraestructura que no pueda ser influenciada por terceros países”, añadió el asesor del Kremlin.

Antes, el secretario de prensa del Kremlin, Dmitry Peskov, dio a entender que es probable que las conversaciones económicas formen parte de la agenda de los dos jefes de Estado.

Rusia y China están tratando de dejar de utilizar el dólar estadounidense como moneda principal para el comercio internacional, en lugar de utilizar sus propias denominaciones para apoyar el creciente volumen de comercio entre Moscú y Pekín.

La semana pasada, la subsecretaria de Estado de Estados Unidos, Victoria Nuland, dijo que la Casa Blanca, junto con varios países de Europa Occidental, estaba considerando aislar completamente a Moscú del sistema financiero mundial si las tropas rusas se atrevían a invadir Ucrania.

Justo el día anterior, Bloomberg sugirió que Washington podría apuntar a los principales bancos del país e incluso desconectar a Moscú de la red “swift”.

A finales de noviembre, el director del gigante petrolero ruso Rosneft, Igor Sechin, acusó a Washington de manipular el dólar para servir a sus propios intereses y dijo que la moneda estaba perdiendo su atractivo debido a la política monetaria del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, que inunda la economía mundial con un exceso de dinero.

A principios de este año, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, sugirió que Pekín y Washington “deben dejar de utilizar los sistemas de pago internacionales controlados por Occidente”. El jefe de la diplomacia también acusó a Estados Unidos de intentar “limitar las oportunidades de desarrollo tecnológico de la Federación Rusa y la República Popular China”.

China será el mayor generador de energía nuclear del mundo dentro de 10 años

El 14 Plan Quinquenal de China pronostica el desarrollo de un impresionante programa de energía nuclear en el interior y en todo el mundo: 100 gigavatios (GW) en 2025 y 200 GW en 2035. En menos de 10 años la generación de energía nuclear será la mayor del mundo, por delante de Estados Unidos.

La llegada de un cuarto operador nuclear a China (Huaneng, tras CNNC, CGN y SPIC) confirma que los planes del gobierno chino de acelerar el desarrollo de su parque nuclear son firmes.

El segundo reactor chino de tercera generación Hualong1 (“Dragón”) se conectó a la red en China el 1 de enero, convirtiéndose en su tercer reactor para generar electricidad, ya que el primero funciona en Pakistán desde junio de 2021. Se trata de un reactor de aproximadamente 1,2 GW, diseñado como su buque insignia de exportación.

Con 53 reactores conectados a la red y una capacidad total instalada de 54 GW, China ocupa ahora el tercer lugar en el mundo, sólo por detrás de Estados Unidos (93 reactores y 95 GW) y Francia (56 reactores y 61,3 GW).

Pero ya ocupa el segundo lugar en cuanto a producción de energía nuclear, 410 teravatios-hora el año pasado, frente a los aproximadamente 350 TWh de Francia, que sólo prevé 300 TWh este año. El 5 por cien de la eléctricidad ya tiene un origen nuclear, aunque el carbón sigue produciendo alrededor del 70 por cien de la electricidad.

En el extranjero China construye reactores nuecleares en un plazo que ningún otro país puede lograr, de 5 a 6 años, con un coste de unos 5.000 millones de euros, muy inferior al de otros reactores de tercera generación del mundo.

La tecnología de los reactores chinos se está imponiendo en el mundo. Argentina y China acaban de firmar un acuerdo para construir un Hualong-1 en el emplazamiento nuclear de Atucha, cerca de Buenos Aires. El proyecto se financiará en gran parte con un préstamo de un grupo de bancos chinos.

China también trabaja en reactores reproductores rápidos de cuarta generación y en combustibles nucleares de torio. También se dedica a la construcción de reactores de alta temperatura (HTR) para la desalinización de agua de mar y la posible producción de hidrógeno.

Además, el gobierno de Pekín sigue promoviendo la diversificación de los usos nucleares mediante la producción de calor industrial y urbano a partir de grandes y pequeños reactores SMR, especialmente en el interior. Están previstos varios reactores de demostración de SMR para la calefacción urbana y como centrales eléctricas flotantes.

La pandemia le ha cambiado la vida y el bolsillo a Pfizer

El año pasado fue crucial para Pfizer, ha declarado el cabecilla de la multinacional, Albert Bourla, en un mensaje emitido con motivo de la presentación de los resultados económicos de la farmacéutica.

El holding ha vendido más de 3.000 millones de dosis de la vacuna que desarrolló en colaboración con la biotecnológica alemana BioNTech bajo el nombre de Comirnaty, recaudando un total de 36.800 millones de dólares el año pasado.

Su mercancía ha captado el 70 por cien de la cuota de mercado en Estados Unidos y la Unión Europea, según Bourla. Como resultado, las ventas de Pfizer aumentaron un 95 por cien, hasta los 81.300 millones de dólares. Su beneficio neto se duplicó con creces hasta alcanzar los 22.000 millones de dólares.

El negocio ha ido mejor de lo esperado. Pfizer, que a principios del año pasado tenía previsto vender 15.000 millones de dólares de su vacuna antes de elevar varias veces sus previsiones, espera producir 4.000 millones de dosis adicionales este año. La empresa espera vender 32.000 millones de dólares en vacunas de aquí a finales de año. Se espera que la fuerte demanda de mercaderías relacionados con la pandemia le ayude a alcanzar por primera vez unos 100.000 millones de dólares en ventas.

La empresa ha puesto en marcha un ensayo clínico para probar una versión específica para la variante ómicron. También ha solicitado recientemente la aprobación de emergencia en Estados Unidos de su vacuna para niños de seis meses a cuatro años, que sería la primera disponible para este grupo de edad.

En cuanto a su píldora contra el coronavirus, un tratamiento comercializado con el nombre de Paxlovid aprobado a finales de diciembre en Estados Unidos y en unos 40 países desde entonces, Pfizer ya ha vendido 72 millones de dólares en 2021 y espera producir 120 millones de dosis a lo largo del año. La empresa espera vender 22.000 millones de dólares de la píldora de aquí a 2022.

El manantial de los virus no puede secarse nunca. “Nuestros científicos siguen vigilando el virus del SRAS-CoV-2 y creen que es poco probable que se erradique por completo en un futuro próximo”, dijo Albert Bourla.

“Ahora tenemos las herramientas -en forma de vacunas y tratamientos- que creemos que nos ayudarán no sólo a gestionar mejor la pandemia, sino también a entrar en una fase endémica”, añadió.

Pfizer espera unas ventas totales de entre 98.000 y 102.000 millones de dólares para este año y un beneficio por acción ajustado de entre 6,35 y 6,55 dólares.

Solo en el cuarto trimestre del año pasado, los ingresos del holding farmacéutico se duplicaron con creces, hasta los 23.800 millones de dólares, pero sin las ventas de la vacuna (12.500 millones) y el tratamiento contra el coronavirus, cayeron un 2 por cien. Pfizer obtuvo un beneficio neto de 3.400 millones de dólares en este periodo.

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