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Categoría: Economía (página 61 de 101)

Los despidos masivos no son ningún crimen

El 17 de marzo de este año la empresa británica P&O Ferries, que transita por el Canal de la Mancha, despidió a 800 marinos de la noche a la mañana y los sustituyó por trabajadores subcontratados a los que les pagaba muy por debajo del salario mínimo de Reino Unido, a pesar de que la empresa matriz, DP World, está obteniendo beneficios máximos.

El anuncio de los despidos sonó como una tormenta social en el tráfico del Canal de la Mancha. El sindicato que representa a los marinos, Nautilus International, denunció los hechos como delito, una pretensión que ha sido rechazada.

“Tras una completa y sólida investigación penal sobre las circunstancias que rodean a los empleados despedidos por P&O Ferries, hemos llegado a la conclusión de que no presentaremos cargos penales”, dijo el viernes un portavoz del Servicio de Insolvencia, una institución pública se encarga de perseguir a los infractores en nombre del Departamento de Empresas.

Mark Dickinson, secretario general del sindicato dijo que la decisión de no presentar cargos penales contra P&O era “profundamente decepcionante”. El rechazo “será recibido con frustración y rabia por los 786 marinos y sus familias que han sido tan cruelmente rechazados por P&O Ferries”.

Un portavoz del gobierno también lamentó la decisión, diciendo que “dado su muy mal comportamiento, es muy decepcionante que la empresa no se enfrente a cargos penales”. Todavía está en marcha una investigación civil.

La empresa P&O Ferries se ha justificado con la pandemia, que colapsó los viajes internacionales. Aseguró que estaba perdiendo 100 millones de libras al año. Se esperaba que la sustitución de 800 de los 3.000 trabajadores por emigrantes colombianos y trabajadores temporales redujera la factura salarial a la mitad.

El anuncio fue muy mal recibido y provocó importantes interrupciones en el transporte a través del Canal de la Mancha. Las autoridades británicas retuvieron dos de los buques de la empresa por «deficiencias» y ocho buques fueron inspeccionados en el marco de un enfrentamiento con el gobierno de Boris Johnson.

El patrón de P&O Ferries, Peter Hebblethwaite, y el de su empresa matriz han sido citados para dar explicaciones ante una comisión parlamentaria.

Los curros de mierda

Casi 50 millones de trabajadores abandonaron sus empresas en Estados Unidos tras dos años de pandemia. Lo llamaron “la gran dimisión” (big quit), que el año pasado afectó a un 3 por cien de la fuerza de trabajo, un máximo en dos décadas.

Muchas empresas contrataron a trabajadores que ya estaban en su puesto, en un contexto de gran demanda y escasa oferta. Después de que la economía estadounidense cayera en picado en 2020, la actividad volvió a repuntar el año pasado, provocando mecánicamente una fricción en el mercado laboral entre la oferta y la demanda.

Las empresas no encontraban mano de obra y tuvieron que mejorar las condiciones laborales. “Se buscan trabajadores en la industria de la madera para puestos altamente remunerados”, decía la prensa española el año pasado (1). “La falta de mano de obra cualificada se ha convertido en un problema para la mayoría de economías continentales”, titulaba El País (2).

Estos días los medios de comunicación australianos hablan de “penuria de mano de obra”, después de dos años de cierre de fronteras. La tasa de paro es del 3,4 por cien, un porcentaje desconocido desde los años cuarenta. Casi medio millón de puestos de trabajo están vacantes, el doble que antes de la pandemia. El gobierno le va a dar la vuelta a las restricciones sanitarias de la pandemia para permitir la llegada de 200.000 emigrantes al año.

La pandemia alteró la relación de muchos trabajadores con sus empresas. En muy pocos días, con la pandemia millones de trabajadores pasaron a teletrabajar a tiempo completo, mientras que otros pasaron a trabajar a jornada reducida durante largas semanas. Este periodo ha llevado a cuestionar el papel social de ciertos puestos de trabajo.

Pero este fenómeno no es ni mucho menos reciente. David Graeber acuñó el concepto de “curros de mierda” (bullshitt jobs), que dependen de muchos factores. La mayor parte de las veces los expertos hablan de la formación o la experiencia del trabajador. Unas veces las empresas no encuentran mano de obra cualificada y otras ofrecen “curros de mierda” a trabajadores con estudios, cualificación y experiencia previa en ell puesto.

Hay determinados puestos que las empresas sólo son capaces de cubrir porque siempre hay alguien al que no le queda más remedio que aceptar ciertas condiciones laborales miserables.

El cierre de las empresas durante la crisis de 2008 obligó a los trabajadores españoles a emigrar masivamente al norte de Europa. Esa mano de obra no ha regresado por la diferencia salarial.

Hasta Biden lo recomendó el año pasado, cuando los empresarios se lamentaban de que no encontraban mano de obra suficiente: “¡Súban los salarios!”, les dijo.

Una cadena de restaurantes de Sidey regala 5.000 dólares (3.500 euros) a los trabajadores en el momento de firmar el contrato. El ejemplo debería cundir en todo el mundo.

(1) https://www.antena3.com/noticias/economia/buscan-trabajadores-industria-madera-puestos-altamente-remunerados_202109046133bed53668b600013bf6be.html
(2) https://elpais.com/economia/2021-10-17/europa-busca-trabajadores.html

Wall Street expulsa a 5 monopolios chinos

La fragmentación del mercado mundial sigue su curso, incluso en el sector financiero. El viernes 5 grandes monopolios chinos que cotizan en Estados Unidos anunciaron su retirada de Wall Street. Como ya adelantamos en una entrada anterior, una ley aprobada en 2020 por el Congreso de Estados Unidos obliga a las empresas que cotizan en Estados Unidos a certificar sus cuentas por una empresa autorizada antes de 2024. Las empresas chinas lo consideran como una forma de espionaje industrial.

Algunas empresas chinas han preferido marcharse de Wall Setreet. Los primeros en retirarse han sido dos gigantes petroleros, Sinopec y PetroChina. El peso pesado de los seguros, China Life Insurance, el gigante chino del aluminio Chalco y una filial de Sinopec con sede en Shanghai han anunciado movimientos similares.

En sus comunicados los monopolios chinos aducen razones espurias para abandonar la bolsa de Nueva York. El regulador de los mercados financieros de China justificó las decisiones explicando que se basaban en consideraciones comerciales.

Hace tiempo que las empresas chinas se financiaban a través de la cotización en Estados Unidos. En 2014, Alibaba, pionera del comercio electrónico en China, recaudó 25.000 millones de dólares en Wall Street, la mayor oferta pública inicial de todos los tiempos.

Debido a la creciente rivalidad con Washington, especialmente en el ámbito tecnológico, China anima ahora a sus empresas a buscar financiación en sus mercados de valores (Hong Kong, Shanghai, Shenzhen y Pekín).

Sometidas a una vigilancia y unas restricciones más estrictas en Estados Unidos, muchas empresas chinas optan también por una segunda cotización en el mercado de valores de su país, como el buscador Baidu o Alibaba, que cotizan en Hong Kong.

Varios países están a la caza para que los gigantes chinos se instalen en su territorio, especialmente Suiza. Desde el 25 de julio las empresas chinas pueden incorporarse a la Bolsa de Suiza en una cotización secundaria. Las empresas que cotizan en Suiza pueden emitir GDR (*) en China en las bolsas de Shanghai y Shenzhen. Las acciones correspondientes se depositan en un banco chino, según explicó la Bolsa de Suiza en el comunicado en el que anunciaba el lanzamiento.

Varias empresas chinas han sido aprobadas por la bolsa suiza, entre ellas Gotion High-Tech, una empresa de baterías de litio que cotiza en Shenzhen, y Keda International, una empresa que cotiza en Shanghai y está especializada en materiales de construcción y cerámica.

(*) Los GDR o recibos internacionales de depósito son instrumentos financieros utilizados por los mercados privados para obtener capital en dólares estadounidenses o en euros.

El trigo ucraniano navega a la deriva

El 22 de julio se firmó el acuerdo tripartito (Ucrania, Rusia, Turquía), con el visto bueno de la ONU, para vender una parte de los diez mil millones de euros de cereales que siguen almacenados en los puertos del Mar Negro. Ucrania necesitaba financiar la continuación de la guerra.

Sin embargo, apenas una docena de barcos cargados de grano han salido de los puertos ucranianos del Mar Negro. Nadie quiere el trigo ucraniano. Egipto ha cancelado todas las compras que tenía firmadas.

El 1 de agosto zarpó de Chornomorsk el primer buque ucraniano cargado de grano, el “Razoni”, que desde entonces va dando tumbos por los mares. Su primer cliente en el Líbano hizo su pedido antes de la guerra y ya no quiere el trigo porque dice que es de la mala calidad. Se ha deteriorado tras las semanas que lleva almacenado en la bodega.

El barco está ahora vagando por el mar. Es habitual que los barcos zarpen sin saber exactamente quién será su cliente final, ya que el fletador espera la mejor oferta en función de unos precios volátiles de las materias primas agrícolas.

¿Les habían contado en la televisión que el trigo iba destinado a los países hambrientos del mundo? No; se lo lleva el mejor postor.

Se ha presentado un nuevo comprador en Mersin, en la costa sur de Turquía. Pero sólo le interesa el 5 por cien de las 26.000 toneladas de trigo del “Razoni”. ¿Qué pasa con el resto?

Turquía no figura en la lista de países afectados por la escasez de trigo y maíz procedentes de Ucrania. Se lo llevará algún especulador. Lo comprará a bajo precio para luego revenderlo, aunque se encuentre en mal estado.

En otras palabras, como es sabido de sobra, el trigo ucraniano no va a saciar el hambre en el mundo. Es imposible reanudar el comercio de cereales desde Ucrania. El acuerdo tripartito es otro paripé para consumo de las televisiones del mundo entero.

La crisis económica es el prólogo de una revuelta a escala mundial

En el periódico británico Daily Telegraph, Sherelle Jacobs advierte a sus lectores de que estamos viviendo un verano “antes de la tormenta”. ¿Qué quiere decir la periodista con eso?, ¿es otro engaño de la élite, que prepara a la población para los tiempos inestables que se avecinan?

Jacobs señala que “los precios de la energía están en niveles sin precedentes” y que “nos acercamos a uno de los mayores terremotos geopolíticos en décadas”. Los trastornos que se avecinan “probablemente serán mucho mayores que las convulsiones que siguieron a la crisis financiera de 2008”.

La crisis que se avecina podría ser “incluso más catastrófica que la crisis del petróleo de los años setenta”. Los países en desarrollo ya se han visto afectados, con con cortes de energía que se extienden desde Cuba hasta Sudáfrica. Sri Lanka es sólo uno de los muchos países de renta baja cuyos problemas actuales podrían repetirse en otros lugares.

“Pero Occidente no puede escapar de este apocalipsis”, escribe Sherelle Jacobs. De hecho, en muchos aspectos, Occidente parece estar en el centro de este caos, y Reino Unido quizás en la zona cero.

En Europa y América, según Sherelle Jacobs, el “sistema de élites tecnocráticas complacientes” se está desmoronando. Su génesis, que predijo el glorioso enredo de los Estados nación en el sistema mundial de gobierno y las cadenas de suministro, se ha convertido en una metáfora de los peligros de la mundialización.

A pesar de los intentos de presentar la guerra en Ucrania como un cisne negro, la subida de los precios de las materias primas en un mundo volátil era totalmente previsible incluso antes de la operación especial de Putin. La población se pregunta por qué sus dirigentes no hicieron planes de contingencia a tiempo. La crisis económica se preveía incluso antes de la emergencia sanitaria.

Sherelle Jacobs cree que no hay otra explicación para este fiasco que “décadas de suposiciones erróneas y errores políticos de la clase dirigente”. Personalmente, también veo una planificación consciente, pero los verdaderos responsables son las familias multimillonarias con sus bancos centrales y sus omnipotentes empresas de inversión deben rendir cuentas, o sus secuaces políticos serán sacrificados una vez más.

Después de la crisis financiera, los gobernantes apenas lograron convencer a los ciudadanos de que se sometieran a la disciplina de la austeridad y convencer a los votantes de que “todos” eran buenas personas. que “todo el mundo” es en parte responsable de la crisis y que, por tanto, todos deben contribuir a corregir los errores. ¿Puede la élite eludir su responsabilidad por más tiempo?, ¿ya no hay responsabilidad?

Como dice el viejo refrán, “el emperador no tiene ropa”. Los gobernantes simplemente ya no tienen un mensaje creíble y reconfortante que enviar a los ciudadanos de a pie ante la adversidad. La única visión de futuro que han sido capaces de elaborar es una distópica agenda ecológica de “neutralidad de carbono y emisiones cero”, lo cual no es nada bueno, que lleva las políticas de austeridad y los prejuicios de la economía mundial a un nivel completamente nuevo.

Hacer una campaña activa a favor de las burbujas verdes especulativas parece una locura en este contexto. Sin embargo, es una agenda perfectamente lógica para una élite que está fuera de la realidad y busca sacar literalmente las castañas del fuego en caso de emergencia. A pesar de lo que puedan pensar los activistas de Elokapina, el mundo no se salvará por la acción climática de Finlandia.

Hay varios países en los que podríamos ver los primeros signos de revuelta popular. Los alemanes tendrán que tragarse la humillación nacional y el aumento de la factura energética en nombre de los intereses estadounidenses. Sólo un liberal que cree ciegamente en la maravilla del atlantismo agradecerá las duchas frías y una política exterior y de defensa antirrusa.

Según algunos analistas, Francia, que no es ajena a las protestas y a la subversión, podría ser el primer país de Europa en sufrir cortes de electricidad a pesar de su gran industria nuclear. Para Sherelle Jacobs, en cambio, las cosas en Gran Bretaña “podrían estallar de verdad”, y Reino Unido se convertiría en un barril de pólvora al aumentar la inflación.

Los británicos han recibido incluso menos apoyo de su gobierno que los residentes de otros países occidentales. Se estima que la reducción de cinco peniques en el impuesto sobre el combustible es la segunda más baja de Europa. Mientras tanto, España ha hecho que muchos viajes en tren sean gratuitos hasta finales de año. Francia ha prometido nacionalizar el gigante energético EDF, al que ya ha obligado a limitar la factura de los consumidores. Es poco probable que incluso estas medidas sean suficientes.

“Las futuras subidas de precios serán tan grandes que millones de personas podrían no poder pagar sus facturas, incluidos los pensionistas y las familias que antes eran de clase media”, advierte Sherelle Jacobs.

La angustia que se avecina podría ser un punto de inflexión, pero eso es lo que pretenden quienes pretenden reactivar la economía mundial. Apenas hemos empezado a comprender lo imprevisibles que pueden ser los próximos años, y lo poco preparados que están los gobiernos y los ciudadanos para afrontar las consecuencias.

“Congélense el culo por Ucrania” el próximo invierno y paguen el precio de la democracia y la libertad, sugieren los nostálgicos de la política de seguridad en Finlandia, nostálgicos de la dominación occidental. En otras palabras, hacer su vida miserable por el bien de la política del gran poder y los intereses de la élite financiera, porque hay que deshacerse de Rusia. Los rusófobos no ven el panorama general, en el que Putin también desempeña su papel en el reinicio.

“Si el destete de Rusia es tan doloroso, ¿cómo vamos a acabar con nuestra dependencia de los productos chinos baratos?”, se pregunta Sherelle Jacobs, que comparte el mensaje del establishment. No menciona que la “independencia energética” de Europa y Gran Bretaña también es una broma, ya que la misma energía se sigue comprando a través de intermediarios, pero a un precio mayor.

El pronóstico parece sombrío, pero Sherelle Jacobs cree que podemos haber entrado en “el acto final de un sistema económico fallido”. Una vez más, hay más preguntas que respuestas sobre nuestro futuro.

¿Cambiará algo a mejor en este “reinicio del capitalismo”? La moneda digital del banco central hace su aparición. ¿Llevará el periodo de crisis a la temida eco-tecnodistopía o a un nuevo comienzo más humano?

¿Lograrán los círculos capitalistas dominar el colapso que ellos mismos han provocado, o el poder del dinero acabará tropezando con su propia ingeniería? ¿Se derrumbará la Unión Europea cuando la pesadilla de un “orden basado en normas” llegue a su fin?, ¿necesitaremos las tropas de la OTAN para mantener a los ciudadanos bajo control en medio de la Gran Depresión?

¿Qué ocurrirá si y cuando la gente despierte al engaño de la clase dominante? ¿Se apoderará el nihilismo político de las mentes de los votantes más leales? Al menos Sanna Marin aún tiene tiempo para salir de fiesta en los restaurantes en las noches del fin del mundo.

—https://markkusiira.com/2022/08/10/lietsooko-kriisiaika-kapinan-vallanpitajia-vastaan/ http://newsnet.fr/213557

La OPEP: un tira y afloja entre Estados Unidos y Rusia

Este mediodía los países de la OPEP+ se reúnen en Viena para discutir su estrategia de producción de petróleo para los próximos meses. Estados Unidos y la Unión Europea llevan meses presionando para que aumenten la producción.

Hasta ahora, la OPEP, con Riad a la cabeza, y sus aliados, con Moscú a la cabeza, se resisten a las exigencias de las grandes potencias de abrir el grifo para frenar la inflación.

Sobre el papel, la OPEP ha vuelto a los niveles de producción anteriores a la pandemia. En la primavera de 2020, el grupo optó por dejar millones de barriles de petróleo bajo tierra, para no inundar el mercado con un crudo que no podría absorber por el colapso de la demanda.

Arabia saudí dirige la OPEP, de acuerdo con Rusia, porque es de los pocos miembros que tienen una capacidad de producción adicional. A mediados de julio Biden visitó Riad para convencer a los jeques de que bombeen más combustible para frenar la subida de los precios.

Pero en Riad no están contentos con la Casa Blanca, después de que, tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018 en Turquía, les acusaran de ser un Estado “paria”.

La casa saudí tiene unas relaciones cada vez más extrechas con Rusia y la influencia de Estados Unidos en Oriente Medio declina a pasos agigantados. La semana pasada Macron recibió al príncipe heredero saudí, Mohamed ben Salmane, para ver si lograba lo que Biden no pudo.

No obstante, las grandes potencias puede jugar una baza muy importante: el temor a la recesión podría empujar a la OPEP a abrir el grifo para reducir el precio del petróleo.

El precio actual ha bajado, pero ronda los 100 dólares por barril.

En cualquier caso, el aumento de la producción de petróleo no es tan simple como abrir un grifo. La mayor parte de los membros de la OPEP no pueden cumplir con las cuotas establecidas, debido a la falta de inversiones en los yacimientos durante la pandemia. Sólo Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos pueden aumentar las exportaciones en cantidad suficiente como para reducir los precios.

Ucrania ha entrado en quiebra

Durante décadas, en sus documentos los oportunistas han tratado de sustituir el capitalismo por el neoliberalismo, caracterizado por una supuesta suplantación de los Estados por los mercados.

La evolución del mundo real ha demostrado muchas veces que esas doctrinas son falsas y la Guerra de Ucrania les ha dado la puntilla. Por ejemplo, Ucrania es un país en quiebra y los acreedores que han prestado dinero no van a cobrar nunca sus préstamos.

El viernes la agencia S&P rebajó la calificación de la deuda de Ucrania y en un comunicado dijo que esperaba un impago “casi seguro”. Pero eso es lo que dictan los mercados; los Estados que sostienen a Ucrania dicen algo muy distinto, y esto último es lo que prevalecerá.

Los que han prestado dinero a Ucrania no han sido los bancos sino los Estados más fuertes, que son un tipo de acreedores muy singulares, ya que no quieren cobrar el dinero que se les debe. Son préstamos “a fondo perdido”, como el dinero que le dejas a un amiguete sabiendo que nunca te lo va a devolver.

Las grandes potencias (Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia y Reino Unido) ni siquiera pueden aceptar que la quiebra de Ucrania sea noticia en los medios de comunicación del mundo entero. Deberían explicar a sus contribuyentes por qué dilapidan inútilmente su dinero.

Por eso el 20 de julio los países acreedores acordaron que Ucrania aplazara el pago de los intereses de su deuda, e instaron a los demás a seguir su ejemplo. El acuerdo suspende los pagos de la deuda ucraniana “al menos hasta finales de 2023, con la posibilidad de un año más”.

El Banco Mundial predice que el PIB de Ucrania caerá un 45 por cien este año. No tiene ninguna posibilidad de devolver ni un céntimo del dinero que ha recibido.

Según S&P, Ucrania podría “reestructurar su deuda”, lo cual disimularía la verdadera situación de quiebra y ayudaría un poco a mantener una imagen ficticia de país para consumo de los medios de comunicación internacionales.

Pfizer sigue obteniendo beneficios récord del covid

Este mes de julio Pfizer sigue obteniendo niveles récord de beneficios. Las ventas de vacunas y píldoras anticovid han impulsado sus resultados en el segundo trimestre, y la multinacional farmacéutica sigue esperando vender 54.000 millones de dólares este año.

De abril a junio, las ventas de la empresa se dispararon un 47 por cien hasta alcanzar la cifra récord de 27.740 millones de dólares. El beneficio neto se disparó un 78 por cien, hasta los 9.900 millones de dólares.

Los máximos se registran a pesar de que la subida del dólar ha reducido el valor de los beneficios obtenidos en el extranjero al convertirlos a la divisa estadounidense.

Las ventas de la vacuna contra el covid alcanzaron los 8.800 millones de dólares, lo que supone un aumento del 20 por cien respecto al mismo periodo del año anterior.

Los envíos a Estados Unidos y Canadá se ralentizaron, pero son más rentables los mercados de los países empobrecidos.

Las ventas de la píldora contra el covid Paxlovid, lanzada a finales del año pasado, alcanzaron los 8.100 millones de dólares.

Sin estas dos mercancías, las ventas de Pfizer sólo habrían crecido un 1 por cien. En particular, las ventas de su tratamiento para dejar de fumar Champix se redujeron a casi nada, ya que el grupo suspendió su distribución debido a la presencia de un componente potencialmente cancerígeno.

Italia también se enfrenta a Bruselas y se niega a reducir el consumo de gas

La rebelión se extiende por el sur de la Unión Europea. Después de Grecia y Portugal, Italia se niega categóricamente a obedecer la exigencia de la Unión Europea de que los Estados miembros reduzcan su consumo de gas en un 15 por cien.

Inicialmente el gobierno español también se opuso, pero finalmente las presiones de Bruselas se impusieron y tendrá que reducir el consumo en un 7 por cien, obteniendo una segunda excepción.

Menos de una semana después del anuncio de la decisión de la Unión Europea de reducir el consumo de gas en un 15 por cien, varios países del sur de Europa han expresado abiertamente su desacuerdo. Hasta ahora, los que se han resistido han sido Portugal y Grecia. Ahora se les ha unido Italia (*).

El gobierno italiano también se opone firmemente a la idea de reducir su consumo de gas en un 15 por cien. Roma se opone al 15 por cien fijado por la Unión Europea, al carácter obligatorio de la decisión y a su generalización a todos los miembros.

Italia ocupa el primer lugar en infraestructuras de gas licuado, con una red de más de 107 depósitos de almacenamiento.

El gobierno portugués ha rechazado totalmente la propuesta de la Comisión Europea. El ministro portugués de Medio Ambiente, Duarte Cordeiro, considera esta decisión “inaceptable”, ya que no sirve a los intereses de su país. Al parecer, no es el único miembro del gobierno portugués que se opone a la decisión. Joao Galamba, Secretario de Estado de Medio Ambiente y Energía, tampoco es partidario de una reducción del 15 por cien en el consumo de gas del país.

En Grecia ocurre lo mismo. La decisión de la Unión Europea está haciendo que la gente se estremezca. El portavoz del gobierno griego, Yiannis Economou, fue muy claro al respecto. “El Gobierno no está de acuerdo en principio con la propuesta de la Comisión de reducir en un 15 por cien el consumo de gas natural del país”, dijo, y añadió que su país ha presentado propuestas a Bruselas con la esperanza de que den sus frutos.

Para el gobierno griego, cualquier reducción del gas tendrá un impacto significativo en su economía.

(*) https://www.ansa.it/english/news/politics/2022/07/22/rome-opposes-eu-15-gas-cut-sources_44e5b811-487c-432e-af30-838d145bf08a.html

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