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Polonia registra la mayor caída del PIB entre los países de la Unión Europea

A finales del año pasado el flanco oriental de la Unión Europea registró la mayor recesión económica. Uno de los que batió el récord fue Polonia, y con una gran diferencia, según el diario polaco Rzeczpospolita.

En el cuarto trimestre del año pasado, el PIB polaco cayó un 2,4 por cien. Sus vecinos más cercanos, la República Checa y Hungría, cuyas economías también estaban en recesión, cayeron sólo un 0,3 por cien y un 0,4 por cien respectivamente.

El desplome del PIB del país tiene un carácter un tanto “misterioso”, dice Rzeczpospolita. Los demás indicadores económicos no confirman un descenso de la actividad en la economía polaca. En particular, el mercado laboral se mantuvo estable y la producción en la industria y la construcción aumentó un 3 por cien en el cuarto trimestre en comparación con el tercero.

Una caída tan acusada del PIB no se corresponde con la situación de otros países de la eurozona. Allí se registró un ligero crecimiento medio del 0,1 por cien.

A pesar de los evidentes problemas de la economía, Polonia ha evitado formalmente una recesión técnica, es decir, un descenso de los indicadores económicos durante al menos dos meses consecutivos, ya que el PIB creció un 1 por cien en el tercer trimestre de 2022, tras un descenso del 2,3 por cien en el segundo.

En cuanto a la economía europea en su conjunto, ha escapado de la recesión a duras penas, como preveían muchos expertos, manteniendo un ligero aumento del producto interior bruto. La mayoría de los países de la Unión Europea han logrado hacer frente a los problemas causados por la subida de los precios de la energía anduras penas.

Reino Unido, se encuentra en la misma situación que sus antiguos socios europeos. También está al borde de la recesión. La pandemia y la Guerra de Ucrania han puesto de manifiesto los fallos estructurales de la economía del país.

Recientemente, la Oficina Nacional de Estadística ha publicado la primera estimación trimestral para finales de 2022. El trimestre anterior había registrado un crecimiento negativo muy ligero, por lo que si esta última publicación hubiera mostrado algo similar, se habría considerado que Gran Bretaña estaba en recesión. En cambio, las últimas cifras mostraron que la economía la había evitado por muy poco.

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La banca JP Morgan aterriza en Kiev con más de 20.000 milones de dólares para Zelensky

Los buitres acechan al olor de la carroña y los bancos entran en liza para reconstruir Ucrania. Después de BlackRock, que se reunió la semana pasada con Zelensky, es el turno del banco estadounidense JP Morgan, que trambién quiere hablar con el gobierno de kiev de la mejor manera de reconstruir un país después de haberlo destruido.

Altos cargos del banco han firmado un memorando de entendimiento con Zelensky con la esperanza de animar al capital privado a participar en la reconstrucción. Se reunieron con el presidente ucraniano en Kiev y hablaron de la creación de un fondo de 20.000 a 30.000 millones de dólares de capital privado.

También hablaron de crear un banco gestionado por empresas afiliadas a Wall Street que invertirán en petróleo, infraestructuras viarias y otros sectores afectados por la guerra.

JP Morgan no es el único banco que quiere hacerse un hueco en la reconstrucción de Ucrania. En diciembre del año pasado, el fondo buitre BlackRock ya se reunió con Zelensky para hablar de lo mismo: la reconstrucción del país.

Zelensky y Larry Fink, consejero delegado de BlackRock, acordaron en una videoconferencia en diciembre coordinar los esfuerzos de inversión para reconstruir Ucrania.

En un comunicado de prensa de 28 de diciembre, la Presidencia ucraniana anunció que Zelensky y Larry Fink habían acordado centrarse, a medio plazo, en coordinar los esfuerzos de todos los posibles inversores y participantes en la reconstrucción de nuestro país, financiando los sectores económicos más afectados.

Los contactos entre el gobierno ucraniano y BlackRock saltaron a los medios el pasado mes de septiembre. La pregunta era si el gobierno de Kiev sería capaz de obtener los 349.000 millones de dólares que necesita para su reconstrucción. Luego la pregunta será otra: ¿serán capaces de devolver el dinero?

Según un informe oficial del Banco Mundial, harán falta 349.000 millones de dólares para reconstruir Ucrania. El Banco Mundial advierte de que la factura, que ya es muy elevada, podría aumentar en los próximos meses.

El Banco estima los daños físicos en 97.000 millones de dólares. Las pérdidas en los sectores del transporte, el comercio y la industria ascienden a varios miles de millones de dólares.

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Una flota clandestina de buques para seguir exportando petróleo ruso

Rusia dispone de una vasta flota clandestina de petroleros comprados a través de circuitos opacos, destinados a eludir el bloqueo impuesto por la Unión Europea. Los petroleros se utilizaron antes para eludir el bloqueo a Irán y Venezuela y ahora sirven para transportar el petróleo ruso.

Son buques de transporte que camuflan su nombre y el de su propietario, cambian constantemente de dueño a través de empresas tapadera y ocultan sus movimientos para eludir mejor las sanciones.

Al menos 16 buques que formaban parte de la red iraní están ahora al servicio de Rusia. Pero no basta con tener una flota clandestina para transportar petróleo. También se necesitan compradores que no teman desafiar las sanciones europeas y estadounidenses. El principal comprador es China. Pekín ya compraba a Irán y ahora también lo hace a Rusia.

Desde que Biden llegó a la Casa Blanca hace dos años, Irán ha conseguido exportar algo más de 600 millones de barriles de petróleo a China, por valor de unos 48.000 millones de dólares. El embargo es inútil y ayuda a China a conseguir energía barata, porque el comprador está en condiciones de influir en los precios de un proveedor que no puede ofrecer su mercancía a multitud de clientes.

Se han identificado hasta 288 buques que han cargado petróleo iraní y han sido objeto de reclamaciones por sanciones ante registros marítimos y compañías de seguros. Al igual que Irán, Rusia está atrayendo a los armadores de petroleros con primas que se supone son al menos un 50 por cien más altas y podría incluso superar el 100 por cien en algunos casos, lo que hace que el transporte de petróleo ruso sea aún más atractivo que el iraní.

Las sanciones occidentales contra Rusia son menos severas que las estadounidenses contra Irán. La limitación del precio del petróleo ruso por parte de los países del G7 se diseñó para limitar los ingresos del Kremlin y, al mismo tiempo, mantener suficientes barriles rusos en el mercado para evitar la escasez. Los petroleros sólo pueden cargar y transportar petróleo ruso si se paga a un precio impuesto por Occidente de 60 dólares por barril. Esos topes sólo pueden imponer porque el 90 por cien del transporte de mercancías y seguros los prestan empresas de países occidentales, especialmente europeos.

Eso hace más atractivo para las navieras transportar petróleo ruso. Los armadores tienen menos probabilidades de enfrentarse a sanciones y pleitos si demuestran que el combustible ruso se vendió por debajo del límite. Mientras que las grandes compañías de transporte de petróleo cumplen más o menos el embargo, los piratas se reclutan entre las pequeñas y medianas empresas de transporte marítimo.

El Financial Times calcula que la flota en la sombra ha pasado de transportar menos de 3 millones de barriles en noviembre a más de 9 millones en enero.

Los esfuerzos acumulados por Occidente para estrangular la economía rusa no han surtido hasta ahora el efecto deseado. Los ingresos presupuestarios de Rusia procedentes de la industria del petróleo y el gas aumentaron un 28 por cien el año pasado, hasta 36.500 millones de dólares. La producción de petróleo en Rusia aumentó un 2 por cien el año pasado, hasta 535 millones de toneladas, mientras que las exportaciones del combustible aumentaron un 7,5 por cien.

Rusia canalizó los suministros a India y China, al tiempo que les animaba a comprar energía rusa con grandes descuentos. Aunque los ingresos netos por exportación de energía del país cayeron en 172 millones de dólares al día en diciembre, las cantidades suministradas a Pekín y Nueva Delhi alcanzaron un máximo histórico. La mayor parte del descenso no procedió de los ingresos por exportación de petróleo, sino de las exportaciones de gas natural por gasoducto, eliminadas por el sabotaje de los gasoductos Nord Stream.

China importó cantidades récord de gas licuado ruso en noviembre: 852.000 toneladas, el doble que el año anterior, según datos de las aduanas chinas. También aumentaron las ventas de crudo y carbón rusos.

Las compras totales de energía de China, incluidos los productos petrolíferos, alcanzaron los 8.000 millones de dólares en noviembre, frente a los 7.800 millones revisados del mes anterior, lo que significa que Rusia superó a Arabia saudí y se convirtió en el principal proveedor de China. Las importaciones de carbón de Rusia, incluido el lignito, aumentaron un 41 por cien, hasta 7,2 millones de toneladas, de las cuales 2,1 millones (el doble que hace un año) de carbón de coque para la siderurgia china.

El tercer importador mundial de crudo, India compró una cantidad récord de petróleo ruso en diciembre, importando 33 veces más que hace un año. En diciembre compró a Rusia una media de 1,2 millones de barriles diarios (bpd), frente a los apenas 36.255 bpd de diciembre de 2021. Las importaciones de Irak y Arabia saudí en el mismo periodo rondaron 1 millón de bpd cada una. En el año transcurrido hasta marzo de 2021, el 0,2 por cien de las compras de petróleo de India procedieron de Rusia. Actualmente, representa más del 25 por cien del total.

A pesar del llamamiento al boicot y del temor a una recesión mundial, la demanda de crudo ruso -segundo productor mundial- no ha disminuido. Los precios del petróleo subieron en los meses posteriores a febrero de 2022 debido a la preocupación por la oferta, pero acabaron el año más o menos al mismo nivel que al principio. Rusia no sólo no ralentizó su producción, sino que ganó más.

Por ejemplo, el último día de negociación del año pasado, el precio al contado del crudo Brent, referencia mundial, cerró a 85 dólares por barril, sólo 7 dólares más que el precio del 3 de enero de 2022. El precio al contado del crudo Brent alcanzó una media de 100 dólares el barril el año pasado.

El 5 de febrero entró en vigor la prohibición adicional de la UE a los productos petrolíferos rusos, incluido el gasóleo. Al mismo tiempo, el G7 introdujo un tope mundial de precios: 100 dólares para los productos petrolíferos de alta calidad, como el gasóleo, y 45 dólares para productos como el gasóleo de calefacción. El objetivo declarado de las nuevas sanciones es el mismo: privar a Rusia de una de sus principales fuentes de ingresos para impedir que financie el conflicto en Ucrania.

Las sanciones han fracasado. La prohibición occidental de productos refinados podría incluso impulsar el suministro de crudo ruso a China, que es a su vez un importante refinador.

La medida también podría resultar más perjudicial para los países de Europa Occidental, que dependen de Rusia para cerca del 40 por cien de sus importaciones de productos refinados. Y lo que es más importante, el gasóleo ruso ha compensado el déficit de su propia producción.

El gasóleo se utiliza principalmente para el transporte por camión, para hacer llegar grandes cargamentos a los consumidores y para accionar maquinaria agrícola. La UE ha cerrado deliberadamente más de un millón de bpd de capacidad de refinado en los últimos años debido a la pandemia y a la preocupación por el cambio climático global, y aún está por ver cómo sustituirá el bloque casi 500.000 bpd, que solía importar de Rusia.

A finales de diciembre Putin respondió al tope de precios impuesto por Occidente al crudo ruso transportado por mar firmando un decreto que prohíbe su suministro a partir del 1 de febrero a las naciones que apoyan el tope.

Los topes de Estados Unidos, que prohíbe a los países pagar más de 60 dólares por barril de petróleo ruso, entró en vigor en diciembre. La respuesta de Putin fue una declaración inequívoca de que Rusia no cedería a la presión de las sanciones. No obstante, su decreto contempla la posibilidad de conceder permisos especiales para el suministro a los países incluidos en la prohibición, lo que podría suponer un rayo de esperanza para algunos de los 27 Estados miembros de la UE que se habrían visto obligados a apoyar la limitación de precios.

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Europa no es capaz de responder a la guerra económica de Estados Unidos

La Ley de Reducción de la Inflación aprobada en agosto por Estados Unidos es, ante todo, un acto de guerra económica dirigido contra la Unión Europea y uno de los mayores programas de subvenciones públicas a las industria jamás llevado a cabo, ya que autoriza un gasto de 391.000 millones de dólares.

Es una política proteccionista implementada por pretextos ambientales: activar las energías sostenibles y la fabricación de vehículos eléctricos. El partido demócrata apoya la ley porque lucha contra el cambio climático y el republicano porque lucha contra la competencia exterior.

Para Europa es una prueba de fuego y el gobierno estadounidense no lo oculta. Quiere mejorar el atractivo de Estados Unidos para la industria, incluso a costa de los europeos, que hasta ahora eran aliados estrechos. El gobierno estadounidense está organizando campañas de información sobre la nueva ley y las ventajas de que las empresas europeas se trasladen a Estados Unidos.

Es una amenaza existencial para gran parte de la industria europea, que ya se enfrenta a unos precios de la energía mucho más elevados que Estados Unidos. Lo que está en juego es el lugar de los Estados miembros de la Unión Europea en el mercado mundial.

El Comisario europeo Thierry Breton ha protestado contra la ley pero los intentos de cambiar la postura estadounidense han fracasado. Desde las elecciones de noviembre del año pasado, aunque Biden tuviera intención de enmendar el texto de la ley, tendría grandes dificultades políticas para lograrlo.

Los diputados del Congreso estadounidense siguen haciendo oídos sordos a las protestas europeas. Para ellos, en Europa deberíamos estar contentos porque se trata de una de las iniciativas más ambiciosas en materia de cambio climático aprobadas por un gobierno estadounidense.

La Unión Europea sólo ha obtenido de Washington la constitución de un grupo de trabajo bilateral para examinar sus dificultades con el texto y los medios para remediarlas. Está previsto que presente sus conclusiones en las próximas semanas, pero es poco probable que logre dar un paso adelante.

Incapaz de cambiar la ley estadounidense, la Unión Europea exige que las subvenciones se distribuyan con transparencia, para saber a qué atenerse e intentar restablecer el equilibrio para su industria.

La Casa Blanca ha dejado claro que la Unión Europea está en su derecho de establecer subvenciones similares para su propia industria. Pero Bruselas sólo puede contar consigo misma. Ese es el sentido de las propuestas presentadas por la Comisión Europea. Von der Leyen propuso una flexibilización de las normas sobre subvenciones públicas para dar a los Estados miembros más libertad para apoyar a sus industrias en los sectores del desarrollo sostenible y las energías renovables durante un periodo de tiempo limitado.

También incluye medidas para simplificar los procedimientos administrativos y una estrategia para garantizar la seguridad de las cadenas de suministro de las materias primas que necesita la Unión Europea, especialmente para el despliegue de las energías renovables.

Pero las medidas no están asociadas a nuevos gastos presupuestarios, por lo que los Estados deben financiar esas ayudas por su cuenta. Hay tres excepciones. La primera es echar mano de los fondos no utilizados del plan de recuperación posterior a la pandemia. La segunda son los destinados a apoyar a las empresas europeas que se enfrentan a las consecuencias de las sanciones contra Rusia. La tercera es la posible creación de un “fondo de soberanía” financiado con deuda común y dedicado a financiar determinados sectores de alta tecnología.

Es muy poco, por no decir que es nada. El Primer Ministro holandés rechazó recientemente cualquier posibilidad de una nueva emisión común de deuda europea para financiar la respuesta europea al desafío estadounidense. Por lo tanto, el “fondo de soberanía” está en el aire.

Francia y Alemania son los dos principales Estados que disponen de medios para financiar por sí solos las subvenciones públicas a su industria, en particular a la automovilística. Pero las divisiones internas de la coalición liderada por Olaf Scholz corren el riesgo de comprometer las ambiciones a escala europea.

La Unión Europea no es capaz de actuar como una potencia en un tema fundamental para el futuro de su industria en el ámbito del desarrollo sostenible, en el que ya ha invertido un gran capital político y económico.

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El mercado de segunda mano crece por el empobrecimiento de los trabajadores

La crisis galopante está modificando el consumo. Vuelven las tiendas de reparaciones, arreglos de ropa y venta de mercancías de segunda mano. Este mercado experimenta tasas de crecimiento anuales superiores al 20 por cien y tiene un brillante futuro por delante por el empobrecimiento de los trabajadores.

Frente a la subida generalizada de los precios, no queda otro remedio que consumir mercancías de segunda mano. Es un mercado que pronto será mayor que el de estreno. En 2021 se triplicó con respecto al año anterior. Entre febrero y agosto del año pasado el gasto aumentó un 22 por cien.

7 de cada 10 personas ya han comprado ropa de segunda mano, aunque el radio de acción de las mercancías se extiende mucho más allá, llegando al calzado, las motos, los ordenadores, móviles, neveras, lavadoras… Ya nadie tira nada a la basura para comprarse algo nuevo.

En Estocolmo la marca de tiendas H&M alquila prendas de vestir. Antes eso se hacía sólo en determinadas ocasiones solemnes, como las bodas. Ahora se ha generalizado. Muchos empiezan a alquilar un par de zapatos para acudir a una entrevista de trabajo y luego los devuelven.

La expansión del negocio ha desatado una competencia muy fuerte entre las empresas y los mercadillos ambulantes van viento en popa, lo mismo que la compraventa por internet y las tiendas de empeños. Las aplicaciones de venta en línea eBay, Wallapop, Milanuncios, Vinted y otras son ya muy conocidas.

Los que compran no ganan lo suficiente como para pagar el precio de una mercancía a estrenar. Muchos compran una televisión, se endeudan, no pueden pagarla y la tienen que vender. A veces compran simplemente para revenderla más cara: han creado un negocio paralelo para sobrevivir de la reventa.

Hay quien justifica la expansión de este mercado de supervivencia porque hay que comprar “de manera inteligente”. Otros, como los seudoecologistas, hablan de sostenibilidad. “Los consumidores prefieren comprar marcas respetuosas con el medio ambiente”, aseguran (1). Bendito sea el capitalismo. Como vivimos en una sociedad libre, podemos elegir, y ahora, como por casualidad, elegimos las mercancías usadas y recicladas.

El capitalismo estira así sus entelequias para justificar lo injustificable. Se ha creado la “ideología de la segunda mano” para ocultar las verdaderas razones de la expansión de este mercado. Dicen que la crisis es una bendición porque así acabamos con el consumismo y creamos un economía circular (2). Es bueno que los salarios se hayan hundido para acabar con el despilfarro y reutilizar las mercancías una y otra vez.

Los que embellecen el mercado de segunda mano deberían responder algunas preguntas: si el capital acelera la obsolescencia de las mercancías, ¿por que comprar una que no va a durar mucho más?

Si alguien quieren deshacerse de lo que no utiliza porque tiene una conciencia ambiental que le impide dormir por las noches, ¿por que no lo regala?

(1) https://luxiders.com/es/ventas-segunda-mano/
(2) https://www.telemadrid.es/programas/telenoticias-1/compraventa-articulos-Espana-impulsada-responsable-2-2367083295–20210809060606.html

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El oro de Moscú vuelve a ser un misterio

Tras el inicio de la Guerra de Ucrania las potencias occidentales impusieron sanciones económicas a Rusia que afectaron a las operaciones con oro. Sin embargo, desde hace algún tiempo se registran manipulaciones inusuales con el metal precioso de origen ruso, según informa el periódico suizo Blick.

“El oro ruso sigue entrando en Suiza por toneladas”. Hace algún tiempo Suiza importó 3,6 toneladas de oro ruso, cuyo valor se calcula en 200 millones de francos suizos. Rusia está probando así la posibilidad de aumentar sus ingresos vendiendo el metal precioso, dice Blick.

Rusia ha acumulado ahora una enorme reserva de oro que, en caso de problemas con las exportaciones de petróleo o gas, podrían aportar enormes ingresos y convertirse en divisas.

El oro tiene una gran demanda en el mercado mundial. El año pasado aumentó un 18 por cien, alcanzando el nivel más alto en más de una década. El oro se considera la inversión más segura en tiempos de inestabilidad, por lo que muchos bancos centrales e inversores invierten activamente en este activo.

Los bancos centrales están comprando tanto oro como no habían comprado en los últimos 55 años, afirma el periódico suizo.

Suiza ocupa una posición especial en el comercio internacional de oro. Cuatro de las siete mayores refinerías de oro del mundo están situadas allí. Juntas procesan entre el 40 y el 70 por cien del metal precioso que se vende en el mundo.

Sin embargo, Rusia no puede suministrar directamente su oro a Suiza, ya que el metal precioso ruso está sometido a sanciones. A pesar de ello, siguen entrando toneladas del metal precioso en el país helvético.

“Quién la posee y quién la importa a Suiza sigue siendo un misterio incluso para los expertos del sector. Las principales refinerías suizas afirman haber interrumpido todas las operaciones con oro ruso”, publica Blick.

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La crisis del sector minorista de la confección

El sector de la confección atraviesa una profunda crisis, sacudido por el descenso de los salarios reales y el auge de nuevos competidores que venden en línea. El mercado de la ropa y el calzado prosigue su transformación y está debilitando, sobre todo, a los minoristas que venden en los centros comerciales.

Es el momento de la verdad. Tres años después del cierre temporal de las tiendas de ropa en marzo de 2020 para combatir la pandemia, varias cadenas de moda corren el riesgo de cerrar definitivamente.

La crisis del sector no es nueva. Comenzó en 2015. Fue un punto de inflexión. Las cadenas de ropa que, al dictado de los fondos buitre o de la bolsa, habían contribuido a construir los centros comerciales, pusieron fin a su carrera por los metros cuadrados y dejaron de abrir tiendas por todas partes.

Es el fin de un modelo, por los bajos salarios y la aparición de nuevos competidores, los vendedores en línea, con precios que no necesitan reflejar el coste de la logística y, por tanto, de las entregas.

También ocurre con los vendedores de zapatos en línea.

Frente a todos estos cambios, estas empresas, situadas en centros comerciales con alquileres excesivamente caros, simplemente no pueden adaptarse.

El año pasado El Corte Inglés cerró varios centros comerciales ubicados en Parquesur (Leganés, Madrid), La Vaguada (Madrid), Serrano 52 Man (Madrid), Gran Vía 20 (Bilbao), Colón 1 (Valencia) y Constitución (Valladolid).

El Llobregat Centre de Cornellá también ha cerrado. En Espacio León (León), la tienda de Benetton bajó la persiana definitivamente y la empresa de lencería Hunkemöller también. “La pandemia de cierres se extiende por toda la ciudad de León”, asegura un diario local. “Afecta a todos los sectores. Hostelería, servicios y tiendas sufren esta epidemia de cierres que se propaga sin control”, añade (*).

Cuando las viejas cadenas de distribución hayan muerto, los centros comerciales quedarán vacíos de tiendas y las inmobiliarias que los han construido irán a la quiebra.

(*) https://digitaldeleon.com/noticias-leon/otra-tienda-cierra-centro-comercial/

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Estados Unidos padecerá un desastre económico si no eleva el techo de deuda

En una entrevista emitida el lunes por la noche, la Secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, advirtió de una “catástrofe económica y financiera” si la Cámara de Representantes no eleva el techo de la deuda.

Estados Unidos alcanzó el límite el mes pasado, con un agujero de 31,4 billones de dólares, pero los republicanos se resisten a aumentarlo para poder negociar con la Casa Blanca cambios en las normas de gasto federal.

Mientras tanto, Yellen ha tomado varias medidas de urgencia para ayudar al gobierno a evitar la suspensión de pagos. “Estados Unidos ha pagado puntualmente todas sus facturas desde 1789, y no hacerlo produciría una catástrofe económica y financiera”, dijo Yellen.

“Todos los miembros responsables del Congreso deben estar de acuerdo en elevar el techo de la deuda”, añadió.

Yellen también señaló que la Cámara de Representantes siempre ha acabado elevando el techo, aunque a veces se decidiera en el último minuto.

Estados Unidos podría durar hasta junio del año que viene antes de que los funcionarios se queden sin trabajo, en excedencia forzosa y sin sueldo mientras los dirigentes políticos se ponen de acuerdo.

El suspense puede durar aún algunas semanas, e incluso algunos meses. Pero hay pocas posibilidades de que los dirigentes estadounidenses cometan un suicidio colectivo negándose a elevar el techo de la deuda.

Estados Unidos necesita apuntalar su hegemonía en el mundo y para ello es imprescindible que el dólar no se hunda y seguir financiando sus guerras y los gastos militares de la OTAN.

Sería estúpido iniciar un impago, pero no hay que descartar nada porque se han visto cosas peores.

Por lo demás, la economía de Estados Unidos se sigue apoyando en deudas cada vez mayores, dinero fiduciario, apuntes contables y otras burbujas parecidas.

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El proteccionismo ya no es una palabrota

Las sucesivas crisis y guerras han fragmentado los mercados internacionales. El proteccionismo ya no es una palabrota. El mundo se ha partido en bloques que están dejando de interconectarse mutuamente y que se rigen cada vez más claramente por los criterios políticos característicos, que son las presiones, las represalias y las amenazas militares. Las normas de la Organización Mundial del Comercio han pasado a mejor vida.

El nuevo proteccionismo es diferente del anterior. No sigue criterios comerciales sino militares o de “seguridad nacional”. No es sólo el aumento de los aranceles, la defensa de la competencia exterior y las empresas autóctonas, sino la formación de bloques de países aliados. Las empresas no pasan a integrar la lista negra porque sean competidoras sino porque son capitales de países hostiles o por otros motivos, como los ecológicos, que nada tienen que ver con la economía.

Según un informe de Global Trade Alert, en los ocho primeros meses de 2016 en el mundo se tomaron 350 acciones proteccionistas, cuatro veces más que en 2009. Acumuladas, son más de 6.200 desde entonces (*). Estas medidas no son -como antes- arancelarias o por volumen, aunque también, sino que a menudo cobran otras formas menos evidentes que van desde el etiquetado a la normalización o el cifrado.

En abril del año pasado la Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, a la nueva estrategia comercial estadounidense la llamó “deslocalización amiga” (friend shoring), aunque no es nada nuevo, sino la política de bloques típica del imperialismo. No mencionó ni una sola vez a la Organización Mundial del Comercio.

Según Yellen Estados Unidos debería “construir una red de acuerdos comerciales plurilaterales” con los países amigos. El Consejo de Comercio y Tecnología Estados Unidos -Unión Europea (TTC), creado en 2021, es el emblema de la nueva política. Los socios transatlánticos han formado grupos de trabajo para acordar normas tecnológicas y controlar ciertas exportaciones a los países hostiles.

Pero la divisoria entre el amigo y el enemigo es muy borrosa. Los esfuerzos de Estados Unidos por recuperar su industria mediante subvenciones a los semiconductores, las energías renovables o los vehículos eléctricos, han alarmado a los europeos. Temen que se construyan nuevas fábricas al otro lado del Atlántico y quieren responder a la ofensiva proteccionista con medidas competidoras.

La fragmentación del mercado mundial tendrá un coste económico importante y los países no alineados quedarán excluidos de alguno de los bloques. La Organización Mundial del Comercio ha calculado que el comercio entre bloques reduciría el PIB mundial en torno a un 5 por cien a largo plazo.

(*) http://www.globaltradealert.org/sites/default/files/GTA20_0.pdf

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Europa embarga el petróleo ruso pero lo compra (más caro) a través de India

A partir de hoy la Unión Europea impone un embargo a los productos petrolíferos rusos. Pero esas sanciones no sirven para nada porque Rusia ha encontrado otros clientes para compensar sus pérdidas. Por lo demás, el crudo ruso sigue presente en las gasolineras europeas.

Rusia ha encontrado intermediarios para exportar hidrocarburos a los países que aplican sanciones. Entre esos países se encuentra India, que es el país que más ha aumentado sus compras a Rusia, porque el país prácticamente no importaba petróleo ni otros combustibles fósiles de Rusia antes de la Guerra de Ucrania.

Las exportaciones rusas de petróleo a India se han multiplicado por diez. En la actualidad, las importaciones procedentes de Rusia representan aproximadamente una cuarta parte del consumo total de petróleo de India. En 2021 la mayor fuente de importaciones de petróleo de India era Irak, con una cuota del 24 por cien, por lo que Rusia se ha convertido en el mayor proveedor de India.

Esta misma mañana, el gobierno indio ha anunciado de que también abandona el dólar para comprar crudo ruso.

Hace meses los “expertos” se preguntaban adónde podía ir el crudo ruso de los Urales si Europa no compraba. Cuando India sacó 1,2 millones de barriles diarios en diciembre, dijeron que el mercado se había agotado. Pero en enero han sido 1,7 millones de barriles diarios.

El aumento exponencial de las importaciones indias de crudo ruso se explica por los precios que Rusia se ve obligada a cobrar para seguir vendiendo su producción. Incluso antes de las sanciones europeas, el petróleo de los Urales ya tenía un descuento del 30 por cien.

India se beneficia de una reducción de unos 10 dólares por barril en el mercado. Frente a las presiones de algunos países occidentales, Delhi argumenta que el crudo es esencial para satisfacer la elevada demanda interna. “La producción india de petróleo es baja, en torno a 40 millones de toneladas anuales, mientras que su consumo es de 220 millones de toneladas anuales: es un importador neto.

Sin embargo, parte del crudo ruso que importa India se exporta tras ser refinado allí. El país envía derivados petrolíferos a la Unión Europea, Estados Unidos y Australia, entre otros países.

La capacidad de refinado india es relativamente pequeña, de 5 millones de barriles diarios, la mitad que la de China y tres veces menos que la de Estados Unidos. Por otra parte, India tiende a favorecer el sudeste asiático para exportar sus productos petrolíferos en lugar de zonas geográficas lejanas, como Europa, que depende más de Oriente Medio o incluso de Estados Unidos para abastecerse de gasóleo.

Estados Unidos también revende petróleo ruso

Tras imponer un embargo sobre el petróleo ruso, Estados Unidos repuso sus reservas estratégicas, que también se habían vaciado para limitar la subida de precios en los surtidores. Al romper el comercio con Rusia, Estados Unidos se quedó sin un producto refinado que tradicionalmente importa en masa: el gasóleo de vacío (VGO).

Para sustituir esta fuente de suministro, Estados Unidos recurre ahora a refinerías indias como Reliance Energy o Nayara Energie, que se abastecen masivamente de crudo procedente de Rusia. Mientras Reliance Energy compra a Rusia unos 600.000 barriles diarios de crudo, Estados Unidos compra a Reliance 200.000 barriles diarios de productos acabados, en su mayoría VGO. Algunas refinerías pueden descomponer el VGO en hidrocarburos más complejos. Es un producto intermedio para producir combustibles para el transporte. Es extraordinariamente bueno para los combustibles de transporte, especialmente el gasóleo. El gasóleo es especialmente demandado en Europa.

Los vasos comunicantes y reorganización de los circuitos del crudo a escala mundial demuestran que las sanciones contra Rusia han sido inútiles. Sigue obteniendo unos 640 millones de euros al día de las exportaciones de combustibles.