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Categoría: Economía (página 36 de 101)

Las consecuencias económicas de la guerra en Palestina: recesión, hiperinflación y colapso bancario

Para intimidar, Estados Unidos ha trasladado a dos portaviones al Mediterráneo oriental, pero su intervención en la guerra podría ser otro tiro que le salga por la culata, lo mismo que en Ucrania. Algunos de los miembros de la OPEP, los países árabes, y desde luego Irán, podrían imponer un embargo petrolero en su contra, que se extendería también a Europa.

El embargo se sumaría al de Rusia y los precios mundiales del petróleo y el gas licuado se dispararían hasta alcanzar niveles sin precedentes históricos.

Después del cierre de la mayoría de los gasoductos que transportan gas ruso a Europa, el continente dependió del mercado mundial de gas licuado para llenar el vacío. Europa depende de fuentes estadounidenses y de Oriente Medio para sus suministros de gas.

Alemania acaba de firmar un contrato con Oman LNG para el suministro de gas a través del Estrecho de Ormuz. También firmó un acuerdo con la empresa estadounidense Venture Global para el suministro de gas licuado, lo que la convierte en el mayor proveedor de Alemania. Sin embargo, VG ni siquiera ha comenzado a construir la instalación desde la que va a suministrar el gas.

Estados Unidos envió poco más de la mitad de la demanda de gas licuado de Europa durante el año pasado, y Rusia y Oriente Medio suministraron alrededor del 30 por cien. Si se cortaran las dos últimas fuentes o se redujera su suministro, es poco probable que Estados Unidos u otras fuentes pudieran llenar el vacío, ya que el mercado mundial de gas licuado está desabastecido.

La combinación de un corte de gas en Oriente Medio (y en Rusia) podría crear condiciones devastadoras para el mercado europeo del gas. La guerra palestino-israelí puede descarrilar todos los planes de seguridad energética que se aprobaron el año pasado en Europa.

Las economías europeas, y la alemana en particular, ya están hundidas en la recesión. El regreso de una crisis energética asestaría un golpe fatal y sacudiría su sector bancario.

El resurgimiento de las presiones inflacionarias obligaría a los bancos centrales a realizar otra ronda de aumentos de los tipos de interés. Los rendimientos de la deuda soberana se dispararían y el resultado sería un colapso total de los mercados de activos y crédito, similar al de 2020.

Al tiempo que aumentan los tipos de interés para frenar la inflación, los bancos centrales tendrán que comprar activos para respaldar la deuda soberana, el crédito y los mercados de activos. El rescate de los mercados financieros puede alcanzar varios billones de dólares, como en 2020, lo que inyectaría enormes cantidades de dinero, especialmente dólares estadounidenses, en la economía mundial. Naturalmente, eso aumentaría la presión inflacionaria.

La OPEP también podría dejar de utilizar el dólar en el comercio de petróleo por completo. Eso significaría que la demanda de dólares colapsaría repentinamente y los dólares excedentes, utilizados anteriormente para comprar petróleo, regresarían a su origen, creando un aumento sin precedentes de la oferta monetaria.

La perspectiva es de una hiperinflación con una profunda recesión, altos tipos de interés y crisis bancaria. El caos sería apocalíptico.

Los bancos cambian las sucursales por aplicaciones digitales

Los principales bancos estadounidenses siguen cerrando sucursales, dejando a un número cada vez mayor de personas sin acceso a servicios financieros básicos. Bank of America cerró 21 sucursales en la primera semana de octubre. Wells Fargo cerró 15, mientras que US Bank y Chase informaron haber cerrado nueve y tres respectivamente.

En total, unas 54 oficinas habían cerrado o estaban programadas para cerrar entre el 1 y el 7 de octubre. De los cierres generales, tres se produjeron en Louisville, Kentucky. Ocho de los 21 cierres de Bank of America se produjeron en California (1).

El viernes los principales bancos estadounidenses, incluidos Wells Fargo y JPMorgan Chase, informaron sus ganancias del tercer trimestre. El aumento de los ingresos gracias a las mayores tasas de interés hizo que los ingresos de ambos bancos aumentaran.

Un total de 1.144 bancos nacionales y regionales cerraron entre el 1 de enero y el 31 de julio en 49 estados, y las empresas se retiraron de algunas áreas a un ritmo más rápido que otras.

En España la banca ha cerrado la tercera parte de sus oficinas en los últimos cinco años (2). Los bancos intercambian sucursales por aplicaciones digitales, un fenómeno que se aceleró enormemente con los confinamientos. Las transacciones digitales aumentaron un 12,4 por ciento en el primer trimestre de 2020, es decir, al inicio de la pandemia.

A partir de ahora los usuarios tendrán un control mucho más estricto de cada céntimo que gastan, de lo que compran, de dónde lo compran y con qué frecuencia.

(1) https://www.dailymail.co.uk/yourmoney/banking/article-12628627/Bank-America-Wells-Fargo-branches-shut-October.html
(2) https://cincodias.elpais.com/cincodias/2022/03/21/companias/1647878086_097429.html

Se cumplen cincuenta años de la primera gran crisis del petróleo

Se han cumplido 50 años del comienzo de la Guerra del Ramadán (para los árabes) o Yom Kipur (para los israelíes). Duró sólo unos días, pero revolucionó el mercado del petróleo, ya que los países árabes que lo producían, respaldados por la URSS, decidieron penalizar a las potencias occidentales que sostenían a Israel.

El 6 de octubre de 1973 Egipto y Siria atacaron a Israel para obligarlo a devolver los territorios arrebatados en 1967, durante la Guerra de los Seis Días. Los países árabes aumentaron el precio un 70 por cien. Fijaron el precio del petróleo en 5,75 dólares el barril, frente a los 3 dólares del día anterior. Ayer el precio alcanzó los 83 dólares.

Desde entonces cambió la correlación de fuerzas. Como todos los sectores energéticos, el petróleo es una materia prima estratégica y su precio no sube ni baja por la oferta o la demanda, sino por motivos políticos, como se demostró entonces y se sigue demostrando ahora.

La Comunidad Europea, como se llamaba entonces, se había formado en torno al carbón (Tratado CECA) y la energía nuclear (Tratado Euratom). Pero aún no tenía una política petrolera.

En 1960 se había fundado la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y, cuando en 1967 estalló la Guerra de los Seis Días en el mismo escenario, el petróleo se transformó en un arma política de guerra. Al año siguiente los países árabes amenazaron con nacionalizar los pozos de petróleo antes de que caducaran las adjudicaciones, a menudo válidas hasta finales del siglo XX.

Era una amenaza dirigida contra las multinacionales petroleras anglosajonas. Antes de la crisis, el 80 por cien del petróleo era producido por monopolios privados y sólo el 20 por cien por empresas públicas. En 1970 su poder empezó a tambalearse y con ellas, los imperialistas que las amparaban. La OPEP tomó el control de los precios y las cantidades de petróleo extraído.

Cuando el 23 de octubre la guerra terminó, la OPEP había reducido la producción en un 25 por ciento, pero las potencias imperialistas lo empezaron a buscar en otras regiones del mundo. Las perforaciones se dispararon y tuvieron un cierto éxito. Encontraron un respiro en los yacimientos de países como Nigeria, Libia, Malasia y otros países en los años sesenta. En los Países Bajos, se descubrió gas natural en Groningen, cuya producción se detuvo definitivamente hace unos pocos días. También apareció petróleo y gas en el Mar del Norte, en particular el importante yacimiento noruego de Ekofisk.

Entonces y ahora el petróleo es un arma política. En 1973 los árabes impusieron embargos a los países que consideraban hostiles, es decir, las grandes potencias, las viejas metrópolis coloniales, como Portugal, y los países racistas, como Sudáfrica, “hasta que Israel haya completamente retirados de los territorios árabes ocupados en 1967 y que el pueblo palestino recupere sus derechos”.

La Agencia Internacional de Energía

Las consecuencias económicas de aquella primera crisis petrolera fueron el aumento de la inflación y una recesión económica mundial o, como se dice ahora, un “decrecimiento”.

El capital financiero se superpuso al industrial. Los réditos económicos del crudo, los petrodólares, se multiplicaron, compensando parcialmente a Estados Unidos.

Los imperialistas reaccionaron rápidamente. Frente a la OPEP crearon la Agencia Internacional de Energía, uno de los tantos tinglados opacos de la posguerra mundial con los que el imperialismo ha refinado sus mecanismos de dominación.

Redujeron el consumo de gasolina en medio de una campaña demagógica, como los “domingos sin coche”. Había que hacer de la necesidad virtud: privarse de un artefacto que se estaba vendiendo en masa precisamente para salir de la ciudad los fines de semana.

Buscaron alternativas al petróleo, como los primeros biocombustibles: el etanol derivado de la caña de azúcar en Brasil, la fabricación de gasolina a partir del gran depósito de metano de Maui en Nueva Zelanda, pero también la transformación del carbón en hidrocarburos líquidos o gaseosos.

Aún no habían desatado la paranoia del agotamiento de los recursos, el pico del petróleo o el decrecimiento porque las doctrinas, incluso las más aberrantes, van por detrás de las prácticas y las necesidades apremiantes.

El dólar es una herramienta para castigar a los países del Tercer Mundo

El dólar es una herramienta para castigar a los países del Tercer Mundo, según Jafar Bedru Geletu, subdirector del Instituto de Asuntos Exteriores de Etiopía. La desdolarización promovida por los Brics y apoyada por muchos países emergentes resolvería el problema del dólar como arma que sirve para castigar o interferir en la política interna de países soberanos, dijo Geletu, que participa en la 20 ronda de discusiones del Club Valdai.

Las potencias occidentales han utilizado durante mucho tiempo las necesidades de los países en desarrollo para imponer sus propias condiciones, utilizando su ayuda financiera para interferir en los asuntos internos de otros países, dijo Geletu.

Los países en desarrollo necesitan un importante apoyo financiero y técnico, razón por la cual buscan ayuda de la comunidad internacional y de Occidente en particular.

Sin embargo, los países occidentales a menudo tratan de aprovecharse de la situación, ignorando las posibles consecuencias para las naciones afectadas y descuidando sus aspiraciones e intereses, afirmó Geletu.

“Esta ayuda se ha utilizado como arma para interferir en la política interna, en los asuntos internos de los países. Por eso necesitamos una fuente diversificada de ayuda. Esta asistencia debe entregarse a quienes la necesitan, sin ningún interés geopolítico”, señaló el etíope.

La desdolarización ‘solucionaría el problema de la moneda única’

La ayuda financiera no debe utilizarse como medio para promover la agenda de un país. Sin embargo, esta práctica se ha vuelto común desde el final de la Guerra Fría, lamentó el investigador, que destacó el efecto nocivo del uso del dólar en las transacciones internacionales.

Según Geletu, el monopolio de una moneda vinculada a una nación específica “no es bueno” porque puede conducir a un uso irresponsable del poder en interés de un solo país. Por eso varios Estados han coincidido en la necesidad de diversificación.

“La cuestión de la desdolarización se sugirió como una solución para diversificar la moneda de reserva y alejarse del dólar, porque el dólar había sido utilizado como una herramienta para castigar a países como Rusia [que] fueron víctimas de esta dominación del dólar”, explicó.

La imposición del dólar como moneda principal ha permitido a los países occidentales promover su ideología liberal y presionar a otros para que adopten sistemas políticos, económicos y sociales similares, continuó Geletu.

También se ha utilizado como instrumento de política exterior “para castigar a los países con el fin de que se adopten las ideas de las culturas occidentales”.

Sin embargo, los países en desarrollo tienen sus propias estructuras y sistemas y ya no están dispuestos a ceder a las presiones externas ni a adoptar valores extranjeros, afirmó.

“La desdolarización y otras formas diversificadas de comercio global resolverían este problema de una moneda única […] que se ha utilizado para abusar de la soberanía de otros países.

Por eso es una buena idea diversificar estas monedas”, continuó Geletu.

Los Brics desafían la correlación de fuerzas en las relaciones internacionales

A medida que China, Rusia y otros países Brics ganan influencia a nivel mundial, están comenzando a cuestionar las prácticas sesgadas y selectivas de las instituciones multilaterales utilizadas por las potencias occidentales para promover sus propios intereses, señala el etíope.

Esos países cuestionan los “abusos occidentales” del actual sistema financiero e intentan promover los intereses de la mayoría mundial dentro de este marco. Según Geletu, plantean cuestiones vitales sobre la equidad de la arquitectura financiera global.

En este contexto, han cobrado impulso los llamamientos a transformar el sistema actual, afirmó. En su opinión, esta evolución es una señal positiva de que el mundo se encuentra ahora en una fase de transición.

“Debemos equilibrar la necesidad de reformar y equilibrar estas instituciones para que sirvan a los intereses de todos los países de manera equitativa y respetando los intereses soberanos de estos otros países”, dijo.

Hablando sobre el el papel de Etiopía en los cambios actuales, señaló que su país se esfuerza por mantener un delicado equilibrio entre las grandes potencias y sugiere que estas naciones sopesen sus intereses y autorregulan sus acciones.

Geletu reiteró que la transición hacia un mundo multipolar está en marcha y que es necesario un acuerdo negociado para que las naciones resuelvan sus diferencias.

Si bien aumenta la influencia de los Brics y otras economías emergentes, las potencias occidentales todavía poseen “el poder heredado para controlar el sistema mundial”.

El grupo Brics ha presentado propuestas alternativas para combatir el mal uso de las instituciones internacionales, incluido el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), complementando así el sistema actual, explicó.

“Pero consideramos que los Brics complementan las instituciones existentes, no las reemplazan, ni las consideran un desafío como fuente alternativa de organización competidora, sino que complementan las brechas en las organizaciones existentes”.

Beneficios de la expansión de los Brics para Etiopía

Al comentar la expansión de los Brics, Geletu dijo que Etiopía podría obtener beneficios económicos y políticos de su incorporación a los Brics en términos de salvaguardar la soberanía y adquirir fuentes alternativas de financiación para su desarrollo.

“Como parte del grupo Brics, esto va a ser muy importante porque aumentará la capacidad de Etiopía para mejorar su economía y salir de la pobreza. En el frente económico, la incorporación de Etiopía a los Brics “aumenta nuestro potencial de desarrollo económico”, explicó Jafar Geletu.

Etiopía, un país en desarrollo, necesita ayuda monetaria sustancial, apoyo tecnológico y asistencia técnica de “países avanzados como Rusia”, añadió. Políticamente, eso permitirá a Etiopía impedir que alguien aproveche sus debilidades financieras para interferir en sus asuntos internos.

Los Brics garantizan la implementación plena y fiel de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, preservando la independencia y respetando las fronteras soberanas.

Los Estados miembros de esta organización tienen como objetivo fomentar un sistema político internacional en el que los países convivan pacíficamente y se respeten mutuamente, llevando a cabo “intercambios económicos mutuamente beneficiosos”, concluyó Geletu.

¿Quién quiere llevar el hambre al mundo? (Sobre el Acuerdo de Cereales entre Ucrania y Rusia)

En cuanto comenzó la Guerra de Ucrania, las costas del Mar Negro se convirtieron en zona de hostilidades, impidiendo las exportaciones de alimentos rusos y ucranianos por vía marítima. Por temor a un desembarco ruso, Ucrania minó sus aguas costeras, impidiendo el tráfico marítimo.

El mundo occidental acusó a Rusia de provocar una hambruna a escala mundial, tomando como rehenes a los países más pobres, teniendo en cuenta que Ucrania es uno de los principales exportadores de cereales del mundo. Charles Michel, presidente del Consejo de Europa, resumió la posición occidental en su declaración de principios de junio del año pasado: “Rusia es la única responsable de la crisis alimentaria”.

Para garantizar la continuación de las exportaciones de grano ucraniano, el 22 de julio del año pasado Rusia se comprometió a abrir un corredor marítimo en el Mar Negro que Ucrania podía transitar, bajo el control conjunto de Turquía y la ONU, que debía garantizar que no se utilizaría con fines militares.

Un año después, el 18 de julio, Rusia suspendió unilateralmente su participación en el Acuerdo y cesaron las exportaciones de cereales de Ucrania a través del Mar Negro.

El mismo día, Ursula von der Leyen atacó la decisión del Kremlin: “Condeno enérgicamente la cínica decisión de Rusia de poner fin a la Iniciativa de Granos del Mar Negro, a pesar de los esfuerzos de la ONU y Turquía. La Unión Europea está trabajando para garantizar la seguridad alimentaria de las poblaciones vulnerables del mundo”.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, se hizo la ofendida: “Rusia está jugando a juegos políticos […] y tomando a la humanidad como rehén” y condenó lo que calificaba como “un acto de crueldad”.

Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de Biden, afirmó: “Rusia ha dado la espalda a proporcionar a los países del Sur, África, América Latina y Asia alimentos muy necesarios a precios asequibles”.

El secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, calificó de inmoral la retirada de Rusia. Todos los países del mundo deberían ver que Rusia es “responsable de negar alimentos a personas que los necesitan desesperadamente en todo el mundo”.

El portavoz de Rishi Sunak, primer ministro británico, anunció: “Si Rusia no renueva el acuerdo, privará a millones de personas de un acceso vital a los cereales”.

Hanke Bruins Slot, ministra de Asuntos Exteriores de los Países Bajos, tampoco se mordió la lengua: “Usar los alimentos como arma” contra los países pobres es “inmoral”.

La portavoz adjunta del Gobierno alemán, Christiane Hoffmann, pidió a Moscú “no hacer que los más pobres del planeta carguen con las consecuencias de este conflicto”.

Macron dijo que Putin había cometido “un gran error” y que “vemos muy claramente que Rusia ha decidido […] matar de hambre a países que ya se encuentran en dificultades […] Rusia debe poner fin a su chantaje sobre la seguridad alimentaria mundial”.

Antonio Guterres, actual secretario general de la ONU, amenazó como tiene por costumbre: “Cientos de millones de personas se enfrentan al hambre. Pagarán el precio”.

La lista de declaraciones es muy larga, no tiene fisuras y se difundieron a los cuatro vientos.

Los términos del Acuerdo

El Acuerdo fue producto de una negociación cuatripartita sobre las exportaciones de cereales y otros productos agrícolas ucranianos desde los tres puertos del Mar Negro: Odessa, Chernomorsk y Yuzhniy. La firma del documento se llevó a cabo en dos partes. Por un lado firmaron Rusia, Turquía y representantes de la ONU y, por el otro, Ucrania, Turquía y la ONU.

Rusia se comprometía a abrir un corredor marítimo seguro que abría el paso de buques mercantes entre dichos puertos ucranianos y el estrecho del Bósforo en Turquía. A su vez, los representantes de la ONU, Turquía y Rusia se comprometían a inspeccionar los barcos que transportaban cereales para asegurarse de que no llevaban municiones o armas a Ucrania.

Era sólo la primera parte del Acuerdo. Además, había un Memorando de Entendimiento entre Rusia y la ONU sobre la promoción de los productos alimenticios y fertilizantes rusos en los mercados mundiales, firmado por un período de tres, que obligaba a la ONU a eliminar los obstáculos puestos por la potencias occidentales a las exportaciones de productos alimenticios, incluidos cereales y fertilizantes rusos.

Esta segunda parte del acuerdo se refiere, por tanto, a los intereses rusos y se compone de cinco exigencias de Moscú que recibieron la aprobación tácita de las partes directamente interesadas, pero no de los firmantes. Esos requisitos eran:

  1. La reconexión del banco ruso Rosselkhozbank a Swift (Sociedad de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales)
  2. La liberación de activos y cuentas en el extranjero de las empresas rusas de producción y transporte de alimentos y fertilizantes
  3. La eliminación de las restricciones a la importación de maquinaria agrícola y repuestos a Rusia
  4. La reparación del oleoducto de amoníaco Togliatti-Odessa
  5. El levantamiento de las restricciones al aseguramiento de los buques mercantes rusos y el desbloqueo de los que permanecen amarrados a la fuerza en los puertos occidentales

La condición para que los rusos aplicaran la primera parte del Acuerdo era el cumplimiento de los cinco puntos de la segunda.

La reconexión del banco ruso Rosselkhozbank con Swift significa el levantamiento, al menos parcial, de las sanciones contra el banco ruso Rosselkhozbank, el banco clave en el marco de las transacciones financieras que derivan de las exportaciones rusas en el sector agroalimentario.

Al privar a los bancos rusos del acceso a Swift, las potencias occidentales impidieron el acceso del mundo a los cereales y de los fertilizantes agrícolas producidos en Rusia y de los que dependen millones de personas de los cinco continentes. Las sanciones a Rusia impidieron las transacciones interbancarias porque eran pagos a los rusos.

El bloqueo de los activos y cuentas en el extranjero de empresas rusas vinculadas a la producción y transporte de productos alimenticios y fertilizantes agrícolas fue una medida no sólo para impedir la compra y venta de cereales y fertilizantes de las empresas rusas, así como su transporte, a los países compradores, sino también para obstaculizar el desarrollo futuro del sector agrario y la producción de fertilizantes en Rusia.

Los fondos depositados por las empresas rusas en los sectores afectados en los bancos occidentales habían sido robados. Las potencias occidentales querían destruir el sector agrario y la industria de fertilizantes rusos, pero el bloqueo no sólo afectaba a Rusia, sino también a los países compradores que dependen de él.

Maquinaria y equipo agrícola

Durante las últimas tres décadas, Rusia ha sido un importante comprador de maquinaria y equipo agrícola de fabricación occidental. Se estableció así una dependencia de los repuestos necesarios para el correcto funcionamiento de la industria agroalimentaria rusa. La importación de dichos repuestos también fue objeto de sanciones con el objetivo de reducir al máximo las cosechas rusas.

Desde e inicio de la guerra los rusos han iniciado el proceso de sustitución de materiales importados procedentes de las potencias occidentales y sus países satélites en todos los sectores económicos, incluido el aeronáutico, como ya explicamos en otra entrada.

La eliminación del bloqueo a las importaciones de maquinaria agrícola y, sobre todo, de repuestos, a Rusia formaba parte del Acuerdo sobre los Cereales.

El oleoducto de amoníaco Togliatti-Odesa

El oleoducto de amoníaco Togliatti-Odesa fue construido entre 1975 y 1981, es decir, en tiempos de la URSS, cuando tanto Rusia como Ucrania formaban parte del mismo país. Con más de 2.400 kilómetros de longitud, es el oleoducto de amoníaco más largo del mundo y fue paralizado por el gobierno ucraniano.

El 16 de septiembre del año pasado Zelensky expuso sus condiciones para restablecer el suministro de amoníaco ruso: un intercambio de prisioneros según la fórmula “todos por todos”. Cinco días despues Ucrania recibió a 215 de sus presos, incluidos miembros de los criminales batallones neonazis, pero nunca reabrió el transporte de amoníaco a través del oleoducto.

Ocho meses después, el 5 de junio de este año, el ejército ucraniano voló varios tramos del oleoducto en la región de Jarkov. El gobierno de Kiev quería segurarse de que jamás va a cumplir con su compromiso.

El oleoducto es estratégico para el mercado internacional de fertilizantes, es decir, forma parte de la lucha contra el hambre en el mundo. Con su capacidad de transporte de hasta 2,5 millones de toneladas de amoníaco al año, los fertilizantes agrícolas producidos pueden producir cosechas en cantidad suficiente para alimentar a casi 45 millones de personas al año, sin tener que recurrir a la importación de alimentos.

Si antes de la explosión del oleoducto, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, hizo declaraciones sobre la importancia de su preservación y funcionamiento continuo, desde su sabotaje la ONU ha guardado silencio sobre su reparación. Este silencio puede parecer sorprendente, pero no lo es: a lo largo de los últimos años se ha demostrado repetidamente que funciones clave en la administración de la ONU están ocupadas por personas sujetas a la voluntad del bando occidental americano-céntrico, entre los que se encuentra el propio Antonio Guterres. es una parte.

El aseguramiento de la carga de los buques mercantes

Otra exigencia rusa fue el levantamiento de las restricciones al aseguramiento de los buques mercantes rusos, así como el levantamiento de la prohibición de su acceso a los puertos marítimos sujetos a sanciones.

El mercado mundial navega por el mar en las bodegas de los buques, cuya carga debe estar asegurada. A su vez, el mercado de los seguros marítimos, o sea, 35.800 millones de dólares, está en poder de empresas occidentales cuyos países respectivos prohibieron asegurar los transportes marítimos rusos al comienzo de la guerra.

Al igual que los bancos rusos se vieron privados del acceso a Swift, los buques mercantes con pabellón ruso no pudieron asegurar la carga, lo que impide las exportaciones, incluidas las agroalimentarias.

Rusia ha logrado sortear los seguros mediante trucos propios de los tiempos de la piratería marítima, recurriendo a pabellones de conveniencia, es decir, utilizando empresas domiciliadas en paraísos fiscales, como Panamá, Liberia y las Islas Marshall.

Lo mismo cabe decir de los mercantes rusos amarrados a la fuerza en los puertos occidentales desde hace más de un año. El desbloqueo de dichos barcos rusos es imprescindible para transportar el grano y los fertilizantes.

La crisis inmobiliaria en China

La inmobiliaria china Evergrande, que tiene una deuda superior a los 300.000 millones de euros, está subida en un tobogán. El jueves de la semana pasada la cotización de sus acciones se volvía a suspender por las sospechas de que su director general había sido puesto en arresto domiciliario.

El lunes aguó la fiesta a los agoreros y reanudó su cotización en la Bolsa de Hong Kong, que subió un 10 por cien, antes de saltar luego casi un 35 por cien.

Si bien las acciones habían recuperado su cotización a principios de agosto, después de una suspensión de más de 15 meses, cayó casi un 19 por cien en septiembre, tras conocerse el arresto domiciliario del director.

La empresa admitió que Xu Jiayin, también conocido por su nombre cantonés Hui Ka Yan, había sido sometido a “medidas coercitivas” por las sospechas de irregularidades.

A mediados de septiembre Evergrande ya anunció la detención de varios administradores de una filial.

El lunes otra filial anunció que no podía pagar los intereses de un préstamo, aumentando la presión sobre el holding antes de una reunión con sus acreedores prevista para finales de octubre en Hong Kong.

Su principal filial de promoción inmobiliaria en China continental, Hengda Real Estate Group, está sometida a una investigación por parte del gobierno y, por lo tanto, ya no puede emitir más obligaciones.

Ayer Evergrande canceló sin previo aviso una reunión sobre la reestructuración de su deuda que, si fracasa, puede acarrear graves consecuencias, ya que el monopolio tiene decenas de miles de trabajadores y cientos de proyectos inmobiliarios sin terminar.

El holding es un ejemplo, entre muchos otros, de un promotor inmobiliario sobreendeudado. En China el sector del ladrillo ha experimentado un enorme crecimiento en las últimas décadas, en un país donde la compra de una propiedad incluso antes de su construcción, permitía financiar otros proyectos. Pero la deuda de las empresas ha alcanzado tales niveles que en 2020 el gobierno decidió ponerle fin, como ya informamos en otra entrada.

Desde entonces el acceso al crédito se ha reducido considerablemente para este sector, en medio de una reducción de los precios de las viviendas. En los últimos meses, la crisis ha afectado a otro holding del sector, Country Garden, conocido desde hace tiempo por su solidez financiera. El grupo tenía una deuda considerable a finales del año pasado, del orden de 150.000 millones de euros.

Las empresas más pequeñas también tienen problemas. El promotor China Oceanwide advirtió ayer que corre el riesgo de entrar en proceso de liquidación.

China construye 20 reactores nucleares de tercera generación simultáneamente

La energía es el corazón del sistema económico de cualquier país. Si no tiene futuro, cerrará minas de carbón y desmantelará centrales térmicas, pero si las previsiones son de crecimiento, tendrá que producir más energía que, si es barata, mejorará la productividad y la competitividad en los mercados.

En el mundo hay mil proyectos para construir nuevas centrales de carbón y casi todos son chinos. Además, hay 57 reactores en construcción en el mundo, de los que 20 son chinos. Es un país que quiere crecer, que tiene un plan y un futuro. No todos pueden decir lo mismo.

El plan chino no consiste sólo en producir más energía sino en levantar centrales nucleares más rápidamente, fabricar reactores más pequeños y hacerlo en serie. Actualmente, China tiene más de 50 reactores nucleares operativos, incluido el Hualong, de tercera generación.

China es el cuarto país del mundo, después de Estados Unidos, Francia y Rusia, en poseer una tecnología nuclear de tercera generación. Este tipo de reactores nucleares cuentan con una nueva técnica de enfriamiento del núcleo más segura que los reactores de segunda generación. El Hualong es capaz de resistir el embate de tifones de todos los grados, terremotos de altísima intensidad y el impacto de aviones de pasajeros.

Hoy China puede construir 20 reactores Hualong simultáneamente, con el apoyo de más de 5.000 empresas de toda la cadena de producción de la industria nuclear. “Impulsados ​​por Hualong, hemos pasado de la producción en pequeña escala a la producción en masa inteligente”, dijo Xu Chongyong, subdirector general de China First Heavy Industries, un fabricante de equipos nucleares.

Además, China exporta estos reactores de tercera generación a países como Pakistán, uno de los cuales ya ha entrado en funcionamiento en Karachi.

Otra tecnología nuclear desarrollada por China, CAP1400, está a punto de entrar en funcionamiento. La mitad de los 16 reactores aprobados para su construcción en 2022 y 2023 han optado por la tecnología CAP1400.

Uno de estos reactores desaliniza 10.000 toneladas de agua de mar diarios en Rongcheng y se espera que la producción se incremente a 100.000 toneladas por día.

El mes pasado se completó el montaje del módulo central del primer reactor modular pequeño (SMR) comercial del mundo, Linglong One. Marcó un paso histórico en la miniaturización de la energía nuclear.

Estados Unidos prorroga la agonía de la quiebra durante 45 días… a costa de Ucrania

Estados Unidos prorroga la agonía de la quiebra durante 45 días… a costa de abandonar a Ucrania. Ayer, en el último momento, el Congreso impidió que bajaran las persianas de las instituciones públicas. No han resuelto nada porque es el cuento de nunca acabar, que corre el riesgo de repetirse a mediados de noviembre.

A media tarde, por 335 votos contra 91, reuniendo así una amplia mayoría de ambos partidos, republicanos y demócratas, la Cámara aprobó un texto que garantiza la financiación del Estado durante otros 45 días. Se asignaron fondos adicionales (16.000 millones de dólares) para responder a los desastres naturales.

La prórroga tiene un coste: el abandono de cualquier nuevo paquete de ayuda a Ucrania. Después de nuevas discusiones, por 88 votos contra nueve, el Senado confirmó el acuerdo del Congreso.

Nueve días antes Zelensky había pasado una mañana en el Capitolio, con representantes y senadores de ambas partes, para abogar por una intensificación de la ayuda, en medio de su fracasada contraofensiva.

El gobierno mantiene abiertas las puertas hasta el 17 de noviembre e incluye ayuda para desastres naturales, pero no financiación adicional para Ucrania o la seguridad fronteriza. También incluye una medida para mantener operativa la Administración Federal de Aviación.

Biden ha celebrado la decisión en un comunicado de prensa difundido por la Casa Blanca por la tarde. “Este proyecto de ley garantiza que se seguirá pagando a las tropas en servicio activo, que los viajeros se evitarán retrasos en los aeropuertos, que millones de mujeres y niños seguirán teniendo acceso a asistencia nutricional vital”, dice el comunicado.

Sin embargo, “no podemos permitir bajo ninguna circunstancia la interrupción de la ayuda estadounidense” a Ucrania, se lamenta Biden. La mayoría del Congreso apoya a Ucrania pero que no hay fondos para continuar. “No podemos permitir bajo ninguna circunstancia que se interrumpa el apoyo estadounidense a Ucrania. Espero plenamente que el Portavoz mantenga su compromiso con el pueblo de Ucrania y garantice la aprobación del apoyo necesario para ayudar a Ucrania en este momento crítico”, concluye.

El precio del petróleo podría alcanzar los 150 dólares por barril en 2026

El reciente aumento de los precios del petróleo Brent podría llegar hasta los 150 dólares el barril en 2026 a causa de varios factores, entre ellos la falta de capacidad de producción, el ciclo energético y los intentos de alejar al mundo de los combustibles fósiles.

Los precios del crudo han aumentado tras el recorte de producción de la OPEP, debido principalmente a Arabia saudí, que por sí sola retiró casi un millón de barriles diarios del mercado, seguido de una prohibición de exportación de sus propios combustibles por parte de Rusia.

La mayor demanda de petróleo crudo, junto con las limitaciones de la oferta, ha hecho subir los precios del petróleo crudo y ha contribuido a aumentar los precios finales. El barril de Brent se cotizaba la semana pasada por encima de los 93 dólares y las espectativas son de que los precios se sitúen entre 90 y 110 dólares en 2024 y sigan subiendo en 2025.

“Va a ser un superciclo muy inestable”, dijo Christian Malek, jefe de investigación energética de JPMorgan, a Bloomberg. Los precios del petróleo crudo están subiendo hacia los 94 dólares y ahora se cotizan a sus niveles más altos desde agosto del año pasado. Los precios del petróleo han subido un 38 por cien en sólo tres meses.

Los precios del petróleo están ahora un 35 por cien por encima del nivel en el que Estados Unidos quería reponer las Reservas Estratégicas de Petróleo. Las reservas estadounidenses se mantienen en sus niveles más bajos desde 1983.

Si Estados Unidos intenta reponer sus reservas ahora, los precios del petróleo se dispararán inmediatamente.

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