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Asia Central es otro foco de Estados Unidos para desestabilizar a Rusia

En la primera mitad de este año, tanto la Unión Europea como Estados Unidos estuvieron notablemente activos en Asia Central, que algunos consideran como el “talón de Aquiles” de Rusia. Muchos políticos y diplomáticos de Europa Occidental y Estados Unidos frecuentaron la región para intentar atraer a su lado a las antiguas repúblicas soviéticas de Kazajstán, Tayikistán, Uzbekistán, Kirguistán y Turkmenistán.

Occidente quiere convencer a esos estados para que apoyen las sanciones a Rusia y bloqueen las importaciones paralelas al país. Ha prometido compensación por pérdidas económicas. Además, Europa Occidental ve a Kazajstán como una fuente de recursos naturales que podría reemplazar a Moscú.

Con toda esta atención reciente, Asia Central se está volviendo cada vez más consciente de su propia importancia política. La semana pasada se celebró en Astana, la capital de Kazajstán, la 10 ronda de diálogo político entre la Unión Europea y Asia Central. El foro se dedicó a crear hojas de ruta para las resoluciones adoptadas en la cumbre a la que asistieron los dirigentes de Asia Central y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que se celebró en la ciudad kirguisa de Cholpon-Ata a principios de junio.

Durante el año pasado, las visitas de Michel a Asia Central, una región que hasta hace poco había sido de muy poco interés para Bruselas, se han vuelto regulares. La primera cumbre entre la Unión Europea y Asia Central a la que asistió el belga tuvo lugar en Kazajstán hace menos de un año, en octubre del año pasado, solo ocho meses después del inicio de la ofensiva de Rusia en Ucrania. La próxima cumbre en la que participarán los dirigentes de la Unión Europea y los cinco países de Asia Central tendrá lugar en Uzbekistán el año que viene.

El foro es una respuesta a la Cumbre inaugural entre China y Asia Central celebrada en Xian, China, en la segunda quincena de mayo. Pero China parece rezagada con respecto a sus competidores de Europa occidental, que celebraron el foro económico entre la Unión Europea y Asia Central en la ciudad de Almaty, Kazajstán, al mismo tiempo. Asistieron representantes de alto rango de sus gobiernos, junto con personas del Banco Europeo de Inversiones, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, la OCDE y organizaciones privadas. Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán estuvieron representados por sus jefes de gobierno, la delegación uzbeka estuvo encabezada por el viceprimer ministro y la delegación turcomana estuvo encabezada por el ministro de finanzas y economía.

Representantes del Departamento de Estado también han realizado un número considerable de visitas a Asia Central. En febrero, el Secretario de Estado Antony Blinken visitó Kazajstán y Uzbekistán. Sus asistentes en la Oficina de Asuntos de Asia Meridional y Central, Donald Lu y Uzra Zeya, también han sido invitados frecuentes en la región. En marzo, el enviado de sanciones de la UE, David O’Sullivan, visitó Kirguistán. En abril realizó una visita de trabajo a Kazajstán y Uzbekistán acompañado de Elizabeth Rosenberg, subsecretaria de Financiamiento del Terrorismo y Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

La interacción entre Washington y Asia Central se plantea en el marco del formato “C5+1”, que se inició en 2015, cuando el antiguo secretario de Estado, John Kerry, promovió un diálogo a nivel de los ministros de Asuntos Exteriores de cinco países de Asia Central y Washington. Desde entonces, anualmente se han realizado reuniones entre el Departamento de Estado y estos países.

El propósito de esta cooperación no es un secreto para nadie. Desde los primeros días del proyecto, los medios prooccidentales en Kazajstán admiten que el formato “1 + C5” es un foro “propuesto por un actor externo que busca poner a los estados de Asia Central bajo su órbita de influencia”.

La Guerra de Ucrania altera la diplomacia mundial

Tras el inicio de la ofensiva militar de Rusia en Ucrania, en febrero del año pasado, Estados Unidos y la Unión Europea introdujeron varios paquetes de sanciones contra Moscú, incluidas restricciones a la importación de cientos de mercancías de países occidentales. En respuesta a las restricciones, las autoridades rusas legalizaron las importaciones paralelas, es decir, sin el permiso del propietario de la marca. Este comercio de los países vecinos de Rusia se multiplicó por cien y, a finales del año pasado, se habían introducido en el país 2,4 millones de toneladas de mercancías por valor de más de 20.000 millones de dólares mediante este mecanismo.

Las exportaciones del país a Rusia aumentaron un 25 por cien el año pasado en comparación con 2021. La cantidad de lavadoras exportadas de Kazajstán a Rusia aumentó de cero en 2021 a 100.000 en 2022. La exportación de equipos informáticos, monitores y proyectores ascendió a 375,4 millones de dólares, y los envíos aumentaron más de 400 veces durante el último año.

A fines de abril, hablando en una exhibición en la capital de Uzbekistán, el ministro de Industria y Comercio de Rusia, Denis Manturov, señaló que el volumen de negocios comercial entre Rusia y Asia Central había aumentado un 15 por cien el año pasado y ascendió a más de 42.000 millones de dólares. Asia Central es una de las principales regiones del mundo en lo que respecta al crecimiento del comercio con Rusia. Por ejemplo, el volumen de negocios del comercio con Uzbekistán ha crecido más del 25 por cien.

Es imposible decir que este crecimiento se deba únicamente a las importaciones paralelas. Sin embargo, nunca antes se había observado tal aumento.

La evidencia indirecta muestra que los países de Asia Central están tratando de aprovechar al máximo la oportunidad de satisfacer las necesidades de importación de Rusia. En abril, los almacenes de la región estaban casi completamente llenos y las tarifas de alquiler aumentaron varias veces. A principios de la primavera, la demanda de las empresas rusas aumentó entre un 40 y un 50 por cien, hasta casi 400 000 metros cuadrados. En ese momento, los medios de comunicación de negocios concluyeron por unanimidad que esto estaba directamente relacionado con la creación de cadenas logísticas para las importaciones paralelas a su gran vecino.

Por lo tanto, Estados Unidos y la Unión Europea están haciendo todo lo posible para evitar que los estados de Asia Central sean los principales socios de Rusia para evitar sanciones.

En 2022 las exportaciones de bienes de la Unión Europea a Kirguistán aumentaron un 300 por cien en general y un 700 por cien en el campo de las tecnologías avanzadas y los artículos de doble uso. Los representantes occidentales no creen que el apetito de consumo del pueblo kirguís haya crecido repentinamente hasta tal punto.

La política del palo y la zanahoria

En la cumbre entre la Unión Europea y Asia Central en junio, Michel prometió a los dirigentes de las cinco antiguas repúblicas soviéticas que Bruselas no impondría sanciones si sus países violaban el embargo contra Rusia. Sin embargo, unas semanas antes se escuchó una retórica completamente diferente durante el foro económico entre la Unión Europea y Asia Central.

En el evento se abordaron algunos temas que no tenían nada que ver con la economía. A pesar de que Bruselas aseguró que el objetivo de la cumbre era establecer relaciones comerciales e inversiones, el conflicto en Ucrania se convirtió en uno de los temas principales.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, amenazó con impedir la importación de productos sancionados a Rusia a través de terceros países y prometió identificar a aquellas organizaciones que continúan socavando sus esfuerzos y castigarlas.

En el verano y el otoño del año pasado, la Unión Europea se ofreció repetidamente a compensar las pérdidas comerciales de ciertos países (incluso en la región de Asia Central) y los invitó a apoyar las sanciones contra Rusia. Pero en los últimos meses, la oferta más importante de Bruselas ascendió a una inversión propuesta de 20 millones de euros para construir estaciones terrestres de satélite. Además, en mayo, en lugar de ofrecer compensar la ruptura de los lazos comerciales con Rusia, la Unión Europea solo lanzó más amenazas por la negativa a secundar las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea contra Moscú.

Estados Unidos ha sido aún más activo en el uso de su “palo”. En abril su Departamento de Comercio impuso restricciones a la exportación contra empresas de Rusia, China, Uzbekistán, Armenia y otros países “por tratar de evadir los controles de exportación”. y la compra de productos estadounidenses para las necesidades de Rusia. A raíz de esto, la Comisión Europea también propuso sanciones contra empresas de varios países, incluidas dos uzbekas y una armenia, por suministrar artículos de doble uso.

Los esfuerzos de la Unión Europea y Estados Unidos han influido parcialmente en Kazajstán, que ha introducido varias prohibiciones a las importaciones paralelas. En abril, para evitar sanciones secundarias, Astana lanzó un sistema de seguimiento de todas las mercancías que entran y salen del país. Esto también ha complicado las entregas de Uzbekistán a Rusia, ya que la carga viaja a través de Kazajstán. Como resultado, las cadenas de suministro se están trasladando a Kirguistán, China y Emiratos Árabes Unidos, y el costo de los productos importados afectados en Rusia puede aumentar entre un 10 y un 12 por cien.

A fines de mayo, el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Mijail Galuzin, advirtió a los países de Asia Central que enfrentarían pérdidas significativas si seguían adelante con las sanciones. Hizo hincapié en que la parte rusa no dicta la política exterior e interna a otros estados, sino solo en aquellos casos que “no van en contra de las obligaciones mutuas, incluidas aquellas dentro [del marco de] la CSTO [una alianza militar], la EAEU [un bloque comercial al estilo de la Unión Europea], y la CEI [el grupo de los antiguos países de la URSS]”.

Los estados de Asia Central debían ser conscientes de ello. “La destrucción artificial de los lazos con Rusia puede resultar en un daño más grave que los gastos de las notorias sanciones secundarias”, dijo en la Conferencia de Asia Central del Club Valdai.

¿Tan mal están las cosas?

Asia Central seguirá siendo importante para Occidente no solo en términos de sanciones contra Rusia, sino también como trampolín para una posible acción militar futura contra Moscú.

“Occidente está interesado en desplegar sus bases militares en la región de Asia Central para amenazar el ‘bajo vientre blando’ de Rusia. Moscú no está preparada para una acción militar importante aquí, a diferencia de sus fronteras occidentales, de donde suele venir el enemigo”, advierte Maxim Kramarenko, director del Instituto de Política Euroasiática. “Este puede ser un trampolín utilizado para representar una amenaza real para Rusia”.

Por el momento, esta advertencia suena prematura, ya que los occidentales ni siquiera obligan a la región a cumplir fielmente con las sanciones. Asia Central obtiene enormes beneficios de la situación económica actual, mientras que si se niega a cooperar con Rusia, son los países dentro de su propia región, y no Moscú, los que sufrirán el golpe principal.

Rusia recibe productos electrónicos, agrícolas, medicamentos, repuestos para automóviles y otra tecnología a través de estos países. Si es posible prohibir estos productos, el mercado ruso sentirá rápidamente la escasez. Pero Asia Central perderá más. Rusia también puede suministrar estos productos a través de otras repúblicas postsoviéticas, sin mencionar a China y Turquía.

Las graves consecuencias con las que los países occidentales amenazan a Asia Central son muy exageradas. La amenaza de sanciones secundarias de Estados Unidos y la Unión Europea y su probabilidad son exageradas, al igual que su importancia. Tales sanciones contra cualquier país de la región automáticamente harían que ese país se uniera al campo de los opositores occidentales y lo convertiría en un aliado más cercano de Rusia y quizás de China.

Los intentos de Occidente de volver a los países de Asia Central contra Rusia, como sucedió con Ucrania, no tendrán éxito.

Un futuro incierto

Es posible que Occidente actualmente no tenga la capacidad de arrastrar a Asia Central a su lado, pero esto no significa que renuncie a intentarlo en el futuro. En este sentido, los países occidentales están utilizando sus herramientas tradicionales de “poder blando”: ONG y medios de comunicación.

“Solo en Bishkek, están registradas 18.500 organizaciones de ese tipo. Contrariamente a los documentos constitutivos, muchas de ellas interfieren en la vida política del país, incluso financiando la organización de mítines políticos en Kirguistán”, dice una nota al proyecto de ley para reforzar del control sobre las ONG que se ha presentado al Parlamento de Kirguistán.

La preocupación de los parlamentarios locales, sin embargo, no ha detenido el trabajo de estos recortes. A principios de junio, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) asignó un primer tramo por valor de 12 millones de dólares a la organización sin ánimo de lucro KazAID, que distribuirá los fondos entre las ONG kazajas para “aumentar la resistencia de la sociedad a la desinformación” y “aumentar la alfabetización mediática de la población”.

Es la primera cuota de un paquete planificado de 50 millones de dólares indicado en el presupuesto estimado del programa. Además, se gastaron otros 15 millones de dólares en proyectos de USAID en Kazajstán en 2022.

Una parte significativa de este dinero se destina a financiar a periodistas locales que luego promueven una agenda pro estadounidense entre la población. Por ejemplo, uno de los beneficiarios de las subvenciones de USAID es el Programa de Medios de Asia Central (MediaCAMP). Está supervisado por la ONG estadounidense “Internews”, que fue prohibida en Rusia en 2007.

Esta ONG se ha establecido cómodamente en Kazajstán, donde ha estado activa durante más de cinco años y “trabaja con socios de los medios de comunicación de Asia Central, [la] comunidad académica y la sociedad civil”.

El ámbito de su actividad es muy amplio. El proyecto ha formado a 2.830 profesionales de los medios en Tayikistán, Uzbekistán y Kazajstán. Más de 10.500 jóvenes y adultos de los tres países han participado en las llamadas “actividades de alfabetización mediática”.

Se desconoce cuándo los trabajadores de los medios de comunicación y los beneficiarios de subvenciones en cuestión comenzarán a promover una política de separación de Rusia en sus propios países. Sin embargo, no hay duda de que tarde o temprano esto sucederá. Después de todo, la estrategia de Estados Unidos establece que Asia Central es una región geoestratégica importante para sus intereses.

George Trenin https://www.rt.com/russia/578416-carrot-and-stick-method/

Los jóvenes nepalíes se incorporan al ejército ruso

En Nepal la juventud no encuentra buenas perspectivas laborales y son muchos los que emigran, principalmente a Europa, América y países del este de Asia, como Japón y Corea.

Unirse al ejército ruso es uno de los medios de emigrar. Los nepalíes tienen una dilatada tradición militar. Lucharon en el ejército británico en todas las guerras desde 1815 y para la India desde 1947. También ha habido casos en los que se han unido a la Legión Extranjera Francesa o al ejército de Estados Unidos.

Uno de los incentivos es que el 16 de mayo Rusia promulgó una ley que concede la ciudadanía por la vía rápida para todos los extranjeros que luchen en el ejército ruso durante un año.

Algunos consultores educativos están involucrados en el envío de jóvenes nepaleses al ejército ruso. Hay canales de YouTube que anuncian las vacantes y alientan a los nepalíes a enrolarse, aunque viajen a Rusia como estudiantes o turistas.

Un joven nepalí viajó a Rusia como estudiante, pero no podía pagar la prórroga de su visado ni la matrícula universitaria. Tenía experiencia militar en el ejército de Nepal, lo que le facilitó unirse al ejército ruso para ganar algo de dinero.

En septiembre del año pasado la embajada de Nepal en Moscú instó a todos los estudiantes a no involucrarse en asuntos que no sean los estudios académicos.

Los parlamentarios que representan al partido gobernante (Centro Maoísta), el Congreso de Nepal y el principal partido de la oposición (UML), han discutido el asunto. El maoísta Durga Rai planteó el tema el 18 de junio. De manera similar, unos días después Rajendra Bajgain, del Congreso de Nepal, y Achyut Mainali de UML, lo volvieron a plantear. El primer ministro Puspa Kamal Dahal, alias “Prachanda”, dijo que le habían llamado la atención sobre el asunto, aunue no dio más detalles.

—https://www.nepalpress.com/2023/06/11/336502/

El pensamiento Xi Jinping

El gobierno chino acaba de dar un giro a su manual de doctrina política. Ha eliminado cualquier referencia a una ideología distinta a la de Xi Jinping, el máximo dirigente del Partido Comunista, que comienza un tercer mandato indefinido y emprende una importante reorganización institucional.

Ahora el poder ejecutivo se concentra en manos de los grupos de trabajo del Partido Comunista en lugar de los ministros y funcionarios administrativos.

El documento enmendado, titulado “Procedimientos de trabajo para el Consejo de Estado”, ya no incluye referencias al marxismo, el leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, el de Deng Xiaoping, Jiang Zemin o Hu Jintao.

La última versión, publicada el 18 de marzo, ha reducido los 64 artículos anteriores a solo 43, con un fuerte énfasis en el pensamiento político de Xi Jinping.

Otra consecuencia notable de esta revisión es que los miembros del Consejo de Estado ahora están obligados a “informar cualquier decisión importante, cualquier evento importante y cualquier situación importante” al Comité Central del Partido Comunista “de manera oportuna”.

Los funcionarios de la Administración pública tienen la obligación de rendir cuentas al Partido Comunista. Al mismo tiempo, desaparecen del texto las nociones de “administración conforme a la ley, búsqueda de la verdad en los hechos, democracia, apertura, pragmatismo e integridad”, así como la obligación del Consejo de Estado de “corregir actos ilegales o ilegales” y “orientar y supervisar” a la burocracia.

Este cambio radical en el libro de jugadas políticas atestigua el esfuerzo de Xi Jinping por centralizar aún más el poder y afirmar su autoridad. La revisión busca minimizar la influencia de los dirigentes anteriores y concentrar el control en manos del Partido Comunista.

A medida que China se adentra en un nueva era política, el mundo observa atentamente cada detalle de su evolución económica y política.

Las exportaciones rusas de petróleo a India se multiplicaron por 22 el año pasado

Rusia anunció ayer que sus exportaciones de petróleo a India se habían multiplicado por 22 el año pasado, una señal de la reorientación de su economía hacia los gigantes asiáticos.

“La mayor parte de nuestros recursos energéticos se han reorientado hacia otros mercados, los mercados de países amigos. Si tomamos, por ejemplo, las entregas de petróleo a India, se multiplicaron por 22 el año pasado”, declaró el viceprimer ministro ruso de Energía, Alexander Novak, sin dar cifras.

“También han aumentado los suministros a la República Popular China y a otros mercados. Este es el resultado del magnífico trabajo realizado por toda la industria”, añadió Novak, citado por las agencias de noticias rusas.

Acosada por las sanciones económicas occidentales, Rusia intenta reorientar sus exportaciones de petróleo y gas hacia otros países, especialmente asiáticos.

India y China, grandes consumidores de energía, son algunos de los países con los que cuenta Moscú para compensar los contratos perdidos en Europa.

En una cumbre celebrada la semana pasada en Moscú con el Presidente chino, Xi Jinping, Putin declaró que se había llegado a un acuerdo sobre la construcción del gigantesco gasoducto Fuerza 2 de Siberia, con una capacidad de 50.000 millones de metros cúbicos al año, que unirá Siberia con la región china de Xinjiang.

Japón se rearma hasta los dientes

Japón está pasando de ser un gigante económico, a convertirse ser un gigante militar, como en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Va a duplicar su presupuesto militar para 2027 como parte de su nueva estrategia de guerra. Eso no sólo significa comprar más armas, sino orientar su ejército hacia una guerra de agresión.

El gobierno japonés utiliza la amenaza de Corea del Norte como tapadera para apuntar a China, reforzando el cerco estadounidense sobre Pekín.

Su ejército será el tercer mayor consumidor de armas del mundo, después de Estados Unidos y China. Ahora mismo, es el noveno. El tope japonés del 1 por cien del PIB para el gasto militar, declarado en 1976, se ha superado varias veces -la última en 2017 y 2021-, pero solo mínimamente.

El salto al 2 por cien del PIB marca un cambio cualitativo y pone a Japón en línea con los requisitos de las grandes potencias. Demuestra el alineamiento cada vez más estrecho de Japón con Estados Unidos.

Comprará 500 misiles de crucero Lockheed Martin Tomahawk (Estados Unidos tiene 4.000), así como otros misiles, aviones y barcos. También fabricará sus propios misiles y aviones de combate, y desplegará más de 1.000 misiles de crucero de largo alcance capaces de alcanzar Corea del Norte y China.

El embajador de Estados Unidos en Tokio, Rahm Emanuel, saluda el rearme japonés como un paso trascendental para sus relaciones con Estados Unidos, y para hacer realidad un Indo-Pacífico libre y abierto. La revista Foreign Affairs calificó el plan japonés de profunda transformación. “El gobierno de Tokio está aplicando políticas que se han debatido durante décadas, pero que siempre han quedado estancadas”.

El ministro japonés de Comercio e Industria, Yasutoshi Nishimura, dice que el gobierno debe ”identificar los puntos de estrangulamiento para los países que quieran ejercer la coerción, y luego tomar contramedidas si es necesario”, con lo que pretende sumarse al bloquo del estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional.

La constitución japonesa de 1947 se vio socavada desde el principio tras la guerra, cuando Estados Unidos empezó a vender armas para convertir a Japón en su socio menor en la región. El artículo 9 de la constitución le prohíbe tener ejército, armada y fuerza aérea. Para sortear el obstáculo, las Fuerzas de Autodefensa han sido tratadas oficialmente desde 1952 como una extensión legal de la policía y el sistema penitenciario. Bajo esa ficción, el ejército ha crecido constantemente, especialmente bajo el primer ministro Shinzo Abe, que compró aviones furtivos F-35 a Estados Unidos por más de 8.800 millones de dólares, convirtió dos portahelicópteros en portaaviones en 2018 y levantó la prohibición de que las fuerzas japonesas lucharan en el extranjero.

Sin embargo, una Constitución orientada hacia el desarme ha hecho que eso sea problemático. Los pacifistas defenden el mantenimiento del artículo 9, recordando la brutalidad histórica de Japón, que mató a 20 millones de chinos en las décadas de 1930 y 1940, y ocupó Corea de 1910 a 1945. La oposición al cambio constitucional contaba con el apoyo de la mitd de la población hasta el año pasado. La Guerra de Ucrania lo ha reducido a una fracción. La principal oposición parlamentaria está claramente en contra de la remilitarización, y el argumento contra el uso de los impuestos para la militarización cuenta con el apoyo del 66 por cien de la población. El sindicato de trabajadores sanitarios se opone al plan de reorientar 1.000 millones de dólares de la sanidad al ejército.

Tras el asesinato del antiguo primer ministro Shinzo Abe el 8 de julio del año pasado, el Partido Liberal Democrático, alineado con Estados Unidos, que ha gobernado casi ininterrumpidamente desde los años cincuenta, fue capaz de obtener una mayoría cuallificada de dos tercios en el Parlamento para enmendar la Constitución en diciembre, marcando un cambio cualitativo de rumbo hacia el rearme y la guerra.

Ucrania es el modelo

Los ejércitos estadounidense y japonés están integrando sus estructuras de mando para prepararse para la guerra con China. El general jefe del Cuerpo de Marines de Estados Unidos en Japón, el general James Bierman, cita a Ucrania como modelo. “¿Por qué logramos el nivel de éxito que logramos en Ucrania?”, se pregunta. Porque nos preparamos para la guerra con mucha antelación, entrenando a los ucranianos, preposicionando suministros y líneas de defensa, responde. “Lo llamamos montar el teatro. Y estamos montando el teatro en Japón, en Filipinas y en otros lugares”.

El general Mike Minihan, que dirige el Mando de Movilidad Aérea estadounidense, escribió en una sesión informativa privada en referencia a la guerra con China: “Espero equivocarme. Mi instinto me dice que estaremos luchando en 2025”.

Los demás aliados de Japón son Australia, India y Estados Unidos como parte de la “Quad”. El plan es vincular más estrechamente a un Japón militarizado con el dominio estadounidense del Pacífico, incluida la alianza Aukus, que proporciona a Australia submarinos nucleares con los que bloquear las rutas comerciales de China.

El papel de Gran Bretaña en Japón se está expandiendo. Lo señaló Boris Johnson en 2016 cuando declaró que “Gran Bretaña está de vuelta al este de Suez”. El nuevo Acuerdo de Acceso Recíproco Reino Unido-Japón, firmado en enero, permite a las tropas británicas estacionarse en Japón y realizar maniobras militares conjuntas. Eso incluye una visita del Grupo de Combate del Portaaviones Queen Elizabeth en 2021, así como un ejercicio conjunto en noviembre del año pasado que simuló la captura de una isla controlada por el adversario.

Gran Bretaña e Italia han llegado a un acuerdo con Japón para entregar aviones de combate de nueva generación, conocidos como Programa Aéreo de Combate Global (GCAP), antes de 2035. BAE Systems, Rolls-Royce y MBDA trabajarán con Leopard en Italia y Mitsubishi en Japón para construir el nuevo caza Tempest. Hasta el momento, Rishi Sunak ha comprometido 2.000 millones de libras. Este acuerdo devolverá a Mitsubishi su papel de fabricante de armas, el mismo que tenía durante la Segunda Guerra Mundial.

El embajador Rahm Emanuel declaró que el objetivo más amplio es “reducir la distancia entre el Atlántico y el Indo-Pacífico en una sola esfera estratégica”. Eso supone estar preparados para tomar el control de Eurasia y contrarrestar militarmente la Nueva Ruta de la Seda.

Se tensa la soga en torno a China

La soga alrededor de China se tensa a medida que Estados Unidos construye una OTAN asiática y amplía su propia presencia en Extremo Oriente. La fuertemente militarizada isla de Okinawa, la mayor del archipiélago de Ryukyu, lo estará aún más. Sus 31 bases militares estadounidenses, que albergan a más de 18.000 de los 54.000 soldados estadounidenses en Japón, se verán reforzadas por otros 2.000 miembros de la Infantería de Marina estadounidense en 2025. Okinawa está a sólo 300 millas de Taiwán.

Otras islas como Ishigaki, aún más cerca de Taiwán, albergarán nuevas bases de misiles. Mientras tanto, se ha inaugurado una nueva base estadounidense de 5.000 marines en la isla de Guam, en el Pacífico, Camp Blaz. Estados Unidos también ha ganado cuatro bases en Filipinas, en la parte norte del país más cercana a Taiwán, completando un arco militar alrededor de China.

Entretanto, las reclamaciones japonesas sobre las islas Diaoyutai, en el Mar de China Oriental, a sólo 160 kilómetros al norte de Taiwán -Japón las denomina islas Senkaku-, son disputadas por China. Los tratados de la Segunda Guerra Mundial devolvieron las islas a China, pero Japón se ha negado a renunciar a su control y las considera parte de su prefectura de Okinawa.

La guerra de desinformación contra China y Rusia

Debido a su amplio comercio con Rusia en combustible, automóviles y maquinaria, Japón ha tardado en seguir la línea antirrusa de Estados Unidos. Pero recientemente ha impuesto sanciones a Rusia y la ha calificado como “grave problema de seguridad”, al tiempo que ha prometido 5.500 millones de dólares en ayuda a Ucrania, pero sin enviar armas.

Sus relaciones con China siguen una trayectoria similar a sus relaciones con Rusia. Japón es un gran inversor en China, con más de 8.000 millones de dólares invertidos en 2021, pero ahora califica a China de ser “el mayor desafío estratégico para la paz y la seguridad de Japón”. Ha acordado cortar el suministro a China de chips informáticos avanzados y de la maquinaria necesaria para fabricarlos.

Japón también se está sumando a la intensificación de la guerra de desinformación de Estados Unidos contra China y Rusia. Un ejemplo de desinformación -o mentiras, como ha admitido un antiguo jefe del MI6- es que China está enviando armas a Rusia. Esa falsa historia se transmitió a los medios de comunicación occidentales y se difundió ampliamente.

A cambio de seguir la línea, Biden dijo que Estados Unidos está plenamente comprometido a defender a Japón utilizando todos los medios, incluidas las armas nucleares.

Sin embargo, los países de la Asean (con la excepción de Singapur) mantienen su negativa a imponer sanciones a Rusia o a elegir entre China y Estados Unidos. En una reciente cumbre UE-Asean, por ejemplo, la Asean insistió en respetar el principio de “una sola China” frente a las presiones de la UE. Aislarse de China no redunda en interés económico de los países de la Asean.

Al igual que los países de la Asean, la economía japonesa sufrirá las consecuencias de la reducción del comercio con Rusia y China, pero a diferencia de ellos, planea utilizar la carrera armamentística estadounidense para recuperar su propio poder militar. Eso la sitúa en la misma trayectoria que otra antigua potencia del Eje, Alemania, que también quedó bajo el control directo de Estados Unidos tras la guerra, con tropas estacionadas en su territorio y una clase capitalista al alero de Estados Unidos.

Además de intensificar las tensiones con sus vecinos, Rusia y China, el auge del militarismo japonés está obligando a Corea del Norte a reforzar aún más sus defensas. Del mismo modo, Corea del Sur, que también teme históricamente la dominación japonesa -por ejemplo, nunca se ha resuelto la cuestión de las mujeres coreanas violadas y prostituidas por el ejército japonés-, se verá arrastrada a la carrera armamentísta regional como parte de la política de Estados Unidos.

—https://www.legrandsoir.info/le-japon-se-rearme.html

El mundo observa la Guerra de Ucrania con ojos diferentes a los nuestros

En octubre del año pasado, ocho meses después del inicio de la Guerra de Ucrania, la Universidad de Cambridge realizó una encuesta en las que preguntó a personas de 137 países diferentes su opinión acerca de Occidente, Rusia y China.

De los 6.300 millones de personas que viven fuera de Occidente, el 66 por cien tiene una opinión positiva de Rusia y el 70 por cien de China. El 75 por cien de los encuestados en el sur de Asia, el 68 por cien de los encuestados en el África francófona y el 62 por cien de los encuestados en el sudeste asiático tienen una opinión positiva de Rusia. La opinión pública sobre Rusia sigue siendo positiva en Arabia Saudí, Malasia, India, Pakistán y Vietnam (*).

Los resultados han sorprendido en Occidente, que se creía el ombligo del mundo. A los intoxicadores de las grandes cadenas de propaganda les resulta difícil entender que dos tercios de la población mundial no estén del lado de la OTAN en la Guerra de Ucrania.

El Ministro de Asuntos Exteriores indio, S. Jaishankar, lo resumió en una entrevista reciente: “Europa tiene que salir de la mentalidad de que los problemas de Europa son los problemas del mundo, pero los problemas del mundo no son los problemas de Europa”.

La mayor parte de los países del mundo soportan una pesada deuda exterior, de la que son benefiarios un pequeño grupo de especuladores asentados en los países occidentales. También padecen la pobreza, la escasez de alimentos, las sequías y los altos precios de la energía. Sin embargo, Occidente apenas ha prestado atención a la gravedad de esos problemas. A pesar de ello quiere que los países periféricos se unan a las sanciones que, aunque aparentemente están dirigidas contra Rusia, afectan a cualquier otro país del mundo que comercia con Rusia.

Las sanciones, pues, van dirigidas contra todos los países del mundo.

Occidente causa problemas que el resto del mundo tiene que sorportar

Muchos países de América Latina, África y Asia ven la Guerra de Ucrania desde una perspectiva diferente a la de Occidente. Para ellos esa guerra es un conflicto europeo, no internacional.

Los países periféricos también ven a la Rusia actual como la sucesora de la antigua Unión Soviética. Recordando la ayuda de la URSS, siguen viendo a Rusia bajo una luz muy favorable.

Son sus antiguas potencias coloniales las que se han agrupado en una alianza, en su mayoría miembros de la Unión Europea y la OTAN o los aliados más cercanos de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico. Dicha alianza está formada por países que han sancionado a Rusia. En cambio, muchos países asiáticos, y casi todos los países de Oriente Medio, África y América Latina, intentan mantener buenas relaciones con ambas partes, Rusia y Occidente, evitando las sanciones. Eso se debe a que recuerdan la historia que vivieron bajo las políticas coloniales de Occidente, un trauma con el que aún conviven pero que Occidente ha querido olvidar.

El apoyo de la Unión Soviética, tanto moral como material, fue lo que ayudó a los sudafricanos a derrocar el régimen del apartheid. Por esas y otras razones muchos países africanos siguen viendo con buenos ojos a Rusia. Cuando obtuvieron su independencia, fue la Unión Soviética la que los apoyó. La presa egipcia de Asuán, terminada en 1971, fue diseñada por el Instituto de Proyectos Hidráulicos, con sede en Moscú, y financiada en gran parte por la Unión Soviética. La planta siderúrgica de Bhilai, uno de los primeros grandes proyectos de infraestructuras de la recién independizada India, fue desarrollada por la URSS en 1959.

Otros países que se beneficiaron del apoyo político y económico de la antigua Unión Soviética fueron Ghana, Malí, Sudán, Angola, Benín, Etiopía, Uganda y Mozambique. El 18 de febrero, en la cumbre de la Unión Africana celebrada en Addis Abeba, Etiopía, el ministro de Asuntos Exteriores de Uganda, Jeje Odongo, declaró: “Hemos sido colonizados y hemos perdonado a quienes nos colonizaron. Ahora los colonizadores nos piden que seamos enemigos de Rusia, que nunca nos colonizó. ¿Es justo? No para nosotros. Sus enemigos son sus enemigos. Nuestros amigos son nuestros amigos”.

La Guerra de Ucrania tiene que ver con el futuro de Europa no con el mundo

La historia de la Guerra Fría ha enseñado a los países en desarrollo que enredarse en los conflictos entre grandes potencias conlleva riesgos, pero no les aporta ningún beneficio. Consideran que la Guerra de Ucrania tiene más que ver con el futuro de la seguridad europea que con el futuro del resto del mundo. Desde el punto de vista de esos países, la guerra parece una costosa distracción de sus propios problemas: la subida de los precios de los combustibles y los alimentos, el aumento de los costes de la deuda y la inflación, todo ello exacerbado por las sanciones occidentales contra Rusia.

Un reciente estudio sugiere que hasta 140 millones de personas podrían verse abocadas a la pobreza extrema como consecuencia de la subida de los precios de la energía. No sólo repercuten directamente en la factura energética, sino que también presionan al alza los precios a lo largo de las cadenas de suministro y, en última instancia, en los bienes de consumo, incluidos los alimentos y otros artículos de primera necesidad. Esta inflación generalizada perjudica inevitablemente más a los países en desarrollo que a los occidentales.

Los países en desarrollo están alarmados por la incapacidad de Occidente para entablar negociaciones que podrían haber puesto fin a la guerra, empezando por la oportunidad perdida en diciembre de 2021, cuando Rusia propuso una revisión de los tratados de seguridad para Europa que podría haber evitado la guerra, pero que fue rechazada por Occidente.

Las conversaciones de paz de abril de 2022 en Estambul también fueron rechazadas por Occidente, porque las grandes potencias creen que pueden debilitar a Rusia en una guerra de desgaste.

Estados Unidos ya no domina la economía mundial

La economía mundial ya no está dominada por Estados Unidos ni dirigida por Occidente. Ahora los países periféricos tienen otras opciones. Muchos países ven que su futuro está ligado a países que ya no están dentro de la esfera de influencia de Occidente.

La cuota de Estados Unidos en la producción mundial ha caído del 21 por cien en 1991 al 15 por cien en 2021, mientras que la de China ha aumentado del 4 por cien al 19 por cien en el mismo periodo. China es el mayor socio comercial de la mayoría de los países del mundo, y su PIB en términos de paridad de poder adquisitivo ya supera al de Estados Unidos. En 2021 el PIB combinado de los Brics (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) ascendía a 42 billones de dólares, frente a los 41 billones del G7 que encabeza Estados Unidos. Su población de 3.200 millones de habitantes es más de 4,5 veces la población combinada de los países del G7, que suman 700 millones de habitantes.

Los Brics no imponen sanciones a Rusia ni suministran armas al bando contrario. Rusia es un importante proveedor de energía y cereales alimentarios para los países periféricos, mientras que la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda es un importante proveedor de financiación y proyectos de infraestructuras. Cuando se trata de créditos, alimentos, energía e infraestructuras, la mayor parte de los países del mundo confían en China y Rusia más que en Occidente.

La Organización de Cooperación de Shanghai también crece. Cada vez más países quieren unirse a los Brics y algunos utilizan ahora monedas que les alejan del dólar, el euro y Occidente. Mientras tanto, algunos países europeos corren el riesgo de desindustrializarse debido al aumento del coste de la energía. Eso revela la vulnerabilidad económica de Occidente que no era tan evidente antes de la Guerra de Ucrania.

El futuro de los países en desarrollo está cada vez más claramente ligado a países fuera de la esfera de influencia occidental.

En el orden internacional impera la ley del embudo

El llamado “orden internacional basado en normas” ha sido el baluarte de la posguerra, pero los países periféricos consideran que ha sido diseñado por Occidente e impuesto unilateralmente a otros países. No participaron en su creación sino que tuvieron que adherirse a él. No es que se opongan a un orden internacional basado en normas, sino al contenido de dichas normas tal y como han sido impuestas por las grandes potencias.

También hay que preguntarse si Occidente se aplica a sí mismo ese orden internacional basado en normas. Durante décadas, muchos países han sentido que Occidente manejaba el mundo a su antojo sin tener en cuenta las reglas del juego. Varios países han sido invadidos a su antojo, normalmente sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Entre ellos están la antigua Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia y Siria. ¿Bajo qué reglas fueron atacados o devastados esos países? ¿Esas guerras fueron provocadas o no? Assange languidece en prisión y Snowden permanece en el exilio por tener la audacia de exponer las verdades que se esconden tras estas agresiones y otras similares.

Las grandes potencias han impuesto sanciones económicas a más de 40 países, lo que acarrea penurias y sufrimientos considerables a la población. ¿En qué normas internacionales ha basado Occidente esas sanciones? ¿Por qué siguen congelados los activos de Afganistán en bancos occidentales cuando el país se enfrenta a la inanición y el hambre? ¿Por qué el oro venezolano sigue secuestrado en Reino Unido, cuando el pueblo venezolano vive al nivel de subsistencia? ¿En virtud de qué “orden basado en normas” destruyeron Estados Unidos y Noruega los oleoductos Nord Stream?

Esas cosas eran sabidas y la guerra en Ucrania las ha hecho aún más evidentes.

(*) https://www.bennettinstitute.cam.ac.uk/publications/a-world-divided/

Krishen Mehta https://usrussiaaccord.org/acura-viewpoint-krishen-mehta-the-ukraine-war-viewed-from-the-global-south/

Estados Unidos quiere derrocar al gobierno indio de Modi

Uno de los socios económicos fundamentales de Rusia, en medio de las sanciones económicas sin precedentes impuestas por Washington y la Unión Europea por la guerra de Ucrania, ha sido el gobierno indio de Narendra Modi.

En los últimos años, Modi, jugando un delicado juego de equilibrios entre las alianzas con Rusia y también con Occidente, se ha convertido en un socio comercial vital de Rusia en medio de las sanciones. A pesar de los repetidos esfuerzos de la Administración Biden y de funcionarios británicos, Modi se ha negado a sumarse a las sanciones contra el comercio ruso, sobre todo de petróleo. Ahora, una serie de acontecimientos sospechosamente programados y dirigidos sugieren que se está lanzando una desestabilización angloamericana para derrocar a Modi en los próximos meses.

India es un aliado vital de Rusia por su participación, entre otras cosas, en el denominado grupo de países Brics. Brics es el acrónimo de un grupo informal formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Se trata de una reunión informal de cinco de los Estados más dinámicos de las naciones no pertenecientes a la OCDE, en su mayoría del Sur. Después de que un economista de Wall Street nombrara en 2001 a cuatro potenciales economías emergentes de rápido crecimiento, en 2009 se celebró la primera cumbre de los Brics, y tras admitir a Sudáfrica en 2010, las cumbres de los Brics han sido anuales.

Los cinco suman la impresionante cifra del 40 por cien de la población mundial, más de 3.000 millones de personas, y alrededor del 25 por cien del PIB mundial: China representa el 70 por cien, India en torno al 13 por cien y Rusia y Brasil el 7 por cien. Con el aumento de los problemas para las empresas internacionales que hacen negocios en China, muchas grandes compañías están mirando a India, el país más poblado del mundo con una gran mano de obra cualificada, como la alternativa de producción cada vez más favorecida frente a China.

India y Modi

La India del primer ministro del BJP, Narendra Modi, se ha negado reiteradamente a unirse a Washington en la condena de las acciones de Rusia en Ucrania. Ha desafiado las sanciones estadounidenses a la compra de petróleo ruso, a pesar de las repetidas amenazas estadounidenses de consecuencias. Además de ser miembro de los Brics, India es también un importante comprador de material de defensa ruso desde hace mucho tiempo.

Modi se enfrenta a unas elecciones nacionales en la primavera de 2024, y a otras regionales importantes este año, que determinarán su futuro. En enero se lanzó un claro ataque angloamericano contra Modi y su principal respaldo financiero. Una oscura empresa financiera de Wall Street, Hindenburg Research, realiza supuestamente “investigación financiera forense” para buscar corrupción o fraude en empresas que cotizan en bolsa, con lo cual luego vende una empresa “en corto” a medida que se publica su investigación. La misteriosa empresa surgió en 2017 y se sospecha que tiene vínculos con la Inteligencia estadounidense.

En enero, Hindenburg puso en el punto de mira a un multimillonario indio, Gautam Adani, jefe del Grupo Adani y, en aquel momento, supuestamente el hombre más rico de Asia. Adani es también el principal patrocinador financiero de Modi. La fortuna de Adani se ha multiplicado enormemente desde que Modi se convirtió en Primer Ministro, a menudo en empresas vinculadas a la agenda económica de Modi.

Desde el informe Hindenburg del 24 de enero, en el que se denunciaba el uso indebido de paraísos fiscales y la manipulación de acciones, las empresas del Grupo Adani han perdido más de 120.000 millones de dólares de valor de mercado. El Grupo Adani es el segundo mayor conglomerado de India. Los partidos de la oposición han señalado que Modi está vinculado a Adani. Ambos son amigos desde hace mucho tiempo y comparten su mismo origen en Gujarat.

El informe Hindenburg, que afirma ser el resultado de dos años de investigación y visitas a media docena de países -lo que sugiere que fue una apuesta de inversión bastante costosa para una pequeña empresa de investigación de Wall Street- acusó a las empresas Adani, entre otras cosas, “de que el conglomerado indio de 17,8 billones de rupias indias (218.000 millones de dólares estadounidenses) ha participado en una descarada manipulación de acciones y un esquema de fraude contable durante décadas… Nuestra investigación implicó hablar con docenas de personas, incluidos antiguos altos ejecutivos del Grupo Adani, revisar miles de documentos y realizar visitas indagatorias en casi media docena de países”.

Los detalles del esfuerzo de Hindenburg por desacreditar y poner en corto las acciones de una empresa en la remota India, gastando claramente grandes sumas para documentar, sugiere que podrían tener confidentes bien informados o fuentes de inteligencia ayudándoles a apuntar a un grupo vulnerable con estrechos vínculos con Modi. De lo contrario, habría sido una apuesta de muy alto riesgo para ellos. O tienen una suerte fenomenal.

El mismo mes en que apareció la sospechosamente oportuna revelación de Hindenburg sobre Adani, en enero de 2023, la BBC, propiedad del gobierno británico, emitió un documental de televisión en el que se alegaba el papel de Modi hace dos décadas, en 2002, en los disturbios religiosos de Gujarat, cuando era gobernador. El reportaje de la BBC, que ha sido prohibido en la India, se basaba en información de inteligencia inédita facilitada a la BBC por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido. Interesante.

El gobierno de Modi tomó medidas extraordinarias para censurar “India: The Modi Question”, la película de la BBC en la India. Las autoridades indias atacaron a la BBC por producir “propaganda”, allanaron las oficinas de la BBC en India por presuntos delitos fiscales e invocaron poderes de emergencia para obligar a las empresas de medios sociales a retirar los enlaces a los vídeos de la BBC. La policía detuvo a manifestantes estudiantiles que organizaban sesiones de exhibición del documental en campus de todo el país. La BBC, con la ayuda del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, dio en el clavo.

Los lazos entre India y Rusia

Al negarse a sumarse a las sanciones de la OTAN contra Rusia y mantener un estricto principio de neutralidad, como ha hecho desde la época de la Guerra Fría, Modi ha aprovechado la disponibilidad del crudo ruso que ahora rechazan Estados Unidos y la Unión Europea. Rusia es ahora el mayor proveedor de crudo de India, superando a Irak y Arabia Saudí. En diciembre, India compró a Rusia 1,2 millones de barriles diarios de crudo, la friolera de 33 veces más que un año antes. Irónicamente, parte de ese petróleo ruso se refina en la India y se reexporta a la Unión Europea, que acaba de prohibirlo. Según los analistas energéticos, “la India está comprando cantidades récord de crudo ruso con grandes descuentos, haciendo funcionar sus refinerías por encima de la capacidad nominal, obteniendo la renta económica de las diferencias de precio por las nubes y exportando gasolina y gasóleo a Europa”.

Antes del comienzo de la guerra de Ucrania, la India sólo compraba el 1 por cien del crudo ruso. Esa cifra subió al 28 por cien en enero. Ningún otro país ha aumentado tanto su consumo de petróleo ruso, ni siquiera China, que también ha incrementado significativamente sus compras de crudo ruso. Si sumamos las importaciones de fertilizantes y aceite de girasol rusos y otros productos, las importaciones de India procedentes de Rusia aumentaron más de un 400 por cien en ocho meses hasta noviembre, con respecto al año anterior.

Merece la pena destacar, en el tema de los grandes beneficios por compra del petróleo ruso con descuento, a la mayor empresa de la India por valor de mercado, Reliance Industries Ltd, que ha sido uno de los principales compradores privados de ese petróleo. Reliance, que posee en Jamnagar la mayor refinería del mundo por capacidad, obtuvo de Rusia el 27 por cien de su petróleo en mayo de 2022, frente a sólo el 5 por cien antes de abril. Es probable que esa suma haya aumentado desde entonces. Notable, ya que el presidente de Reliance, Mukesh Ambani, está en la Junta del Foro Económico Mundial de Davos, que es uno de los principales promotores de acabar con el petróleo crudo y el gas para la Agenda Verde 2030 de la ONU. La ideología es bonita, pero los grandes beneficios parecen serlo más.

George Soros entra en escena

Como una indicación más de que Washington y Londres buscan un cambio de régimen en la India, George Soros, hablando el 17 de febrero en la Conferencia Anual de Seguridad de Munich, declaró, ominosamente, que, en efecto, los días de Modi están contados.

Soros, de 92 años, declaró: “India es un caso interesante. Es una democracia, pero su dirigente Narendra Modi no es un demócrata”. Esto es algo como la sartén diciendo al cazo que está sucio. Refiriéndose claramente al reciente documental de la BBC, Soros añadió: “Incitar a la violencia contra los musulmanes fue un factor importante en su meteórico ascenso”.

Soros detalló su acusación contra el dirigente indio: “Modi mantiene estrechas relaciones tanto con sociedades abiertas como cerradas. India es miembro de la Quad (que también incluye a Australia, Estados Unidos y Japón), pero compra mucho petróleo ruso con un gran descuento y gana mucho dinero con ello”.

Soros ha participado en todas las revoluciones de colores desde la década de 1980, incluyendo Yugoslavia, Ucrania, la violación de Rusia por Yeltsin en la década de 1990, en Irán, contra la Hungría de Orban, e innumerables países que no siguen la agenda de “democracia” de libre mercado de Washington. Son asuntos de dominio público.

Soros sugirió con claridad que la revelación de Hindenburg Research sobre Adani, aliado de Modi, no es una coincidencia: “Modi y el magnate Adani son estrechos aliados; su destino está entrelazado… Adani está acusado de manipulación bursátil y sus acciones se desplomaron como un castillo de naipes. Modi guarda silencio sobre el tema, pero tendrá que responder a las preguntas de los inversores extranjeros y en el Parlamento. Esto debilitará significativamente el dominio de Modi sobre el gobierno federal indio y abrirá la puerta para impulsar las tan necesarias reformas institucionales”.

Y concluyó: “Puede que sea ingenuo, pero espero un renacimiento democrático en India”. Eso es lo que Soros llama un cambio de régimen a favor de alguien más dócil a la agenda globalista de la OTAN.

El multimillonario especulador de fondos de cobertura George Soros ha sido acusado de muchas cosas, pero nunca de ser ingenuo. Es de esperar que en los próximos meses se produzca una escalada masiva de las operaciones sucias de Occidente para tratar de derrocar a Modi y debilitar al grupo de países Brics que cada vez tratan más de oponerse a los dictados de Washington y de los globalistas de Davos.

Acusan a Reino Unido del desplazamiento forzoso de la población de Chagos

El desplazamiento forzoso de los habitantes del archipiélago de Chagos entre 1963 y 1973 por parte de Reino Unido constituye un crimen contra la humanidad, asegura Human Rights Watch, que el miércoles presentó un informe titulado “That’s when the nightmare started”.

El objetivo del desplazamiento de la población autóctona era construir una base aérea y naval estadounidense en el atolón de Diego García.

Human Rights Watch exige un juicio contra los responsables de la deportación de los chagosianos. Pero algunos fallecieron y los pocos supervivientes están al final de sus vidas. En su momento, Reino Unido conservó las islas a petición de los estadounidenses cuando negociaba con Mauricio la concesión de su independencia. Oficialmente, eran necesarias para las telecomunicaciones. De ahí la creación del Territorio Británico del Océano Índico (BIOT) tras la expulsión de sus habitantes a Mauricio y las Seychelles.

Reino Unido ha cometido otros dos crímenes contra la humanidad. Uno es que negó a sabiendas a los chagosianos el derecho a regresar al archipiélago a pesar de la decisión del más alto tribunal de la ONU de que su ocupación del archipiélago era ilegal. Por otra parte, ha perseguido a los chagosianos por motivos raciales, la mayoría de los cuales descienden de esclavos de origen africano. Human Rights Watch afirma que los habitantes de Chipre, las Islas Malvinas y las Islas Sandwich recibieron un trato diferente por parte de las autoridades británicas.

La ONG exige reparaciones para los chagosianos. Estados Unidos y Reino Unido tienen el deber de indemnizar a las generaciones afectadas por la deportación de los habitantes del archipiélago -una dependencia mauriciana en medio del Océano Índico- entre 1963 y 1973 para dejar sitio a una base aérea y naval estadounidense en Diego García.

Mientras que los chagosianos que desembarcaron en Mauricio recibieron una indemnización, no ocurrió lo mismo con los de las Seychelles. Algunos murieron en la más absoluta indigencia. El informe de Human Rights Watch cita a chagosianos que afirman que los niños murieron a causa de las dificultades económicas, mientras que los adultos fueron arrastrados por el dolor de haber sido sacados de sus islas de origen.

En un reportaje de vídeo proyectado el miércoles en Mauricio con motivo de la presentación del informe, un chagosiano de segunda generación hablaba de la discriminación y el racismo que tuvo que soportar su pueblo.

Cuando finalmente recibió un pasaporte británico en 2002, muchos de sus conciudadanos se vieron obligados a permanecer en el aeropuerto de Gatwick durante una semana antes de encontrar alojamiento. El gobierno británico no ha hecho lo suficiente para apoyar a la comunidad chagosiana. El informe, por su parte, menciona la discriminación en el acceso a la vivienda y al trabajo.

En los documentos oficiales se hace referencia a los chagosianos como “Viernes”, en referencia al personaje del libro Robinson Crusoe, una prueba más del racismo contra los isleños.

Olivier Bancoult, dirigente del Grupo de Refugiados de Chagos, declaró: “La lucha que hemos estado librando estaba justificada y este informe lo demuestra. El pasado noviembre, Reino Unido aceptó devolver las Chagos a Mauricio; las negociaciones siguen en curso”. Pero Human Rights Watch exige una garantía de Estados Unidos y Reino Unido para financiar el regreso de los chagosianos a sus islas. También exige una disculpa del rey Carlos III a las personas actualmente dispersas en Mauricio, Reino Unido y las islas Seychelles.

Bancoult lamenta que su pueblo siga sin poder vivir en el archipiélago mientras hay filipinos, entre otros, viviendo y trabajando en la base militar y naval de Diego García. “Allí es fácil levantar casas prefabricadas. Los chagosianos vivían a 45 minutos de la base de Diego García. Tiene que haber una forma de que los chagosianos vuelvan a vivir al atolón y encuentren trabajo en la base militar”, declaró Bancoult.

Una encuesta realizada por el gobierno británico reveló que el 99 por cien de la comunidad chagosiana desea volver a vivir en el archipiélago.

Olivier Bancoultl mantuvo que había obtenido la garantía del Primer Ministro mauriciano, Pravind Jugnauth, de que participaría en las negociaciones entre Londres y Port Louis para el retorno de Chagos bajo bandera mauriciana.

Nuland viaja a India para estrechar el aislamiento de Rusia

La subsecretaria de Estado Victoria Nuland ha estado de visita en Nepal y hoy llega a India. Nuland dirigió el Golpe de Estado fascista de 2014 en Kiev y se alegró abiertamente del sabotaje y destrucción del gasoducto Nord Stream.

A Washington el tiro le ha salido popr la culata: las sanciones contra las exportaciones rusas han provocado un importante fortalecimiento de los lazos con India. Rusia vende crudo a India a la mitad del precio mundial y, además, la producción de derivados se está transfiriendo también a India (*).

Tras el embargo de la Unión Europea sobre los productos petrolíferos rusos, India es el principal proveedor europeo de petróleo refinado ruso, con un volumen de exportación potencial de decenas de miles de millones de dólares.

Técnicamente, eso no viola las sanciones a Rusia, pero inquieta al gobierno de Biden, que había previsto que sería posible impulsar las exportaciones estadounidenses para sustituir a los productos petrolíferos rusos en el lucrativo mercado europeo.

A Estados Unidos le preocupa la unión gasista entre Rusia, Pakistán e India. Los viejos aliados regionales toman sus propias decisiones, sin contar con Washington y, además, ganan mucho dinero.

Ese trío de países se complementa con otro que ya está en marcha un poco más al norte, en el que participan Uzbekistán y Kazajistán. Un invierno muy crudo les ha obligado a firmar contratos de suministro con Rusia, que irán acompañados de nuevos oleoductos.

Victoria Nuland estará en India para buscar la manera de estropear una fiesta asiática que les ha dejado al margen del tablero.

(*) https://www.ng.ru/economics/2023-01-16/1_8635_india.html

Uigures, los ‘yihadistas buenos’ que patrocina Estados Unidos para desestabilizar a China

La salida de China de la esfera de control estadounidense en octubre de 1949 fue quizá el golpe más serio a la hegemonía mundial de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. El éxito de la campaña independentista china se esperaba en Washington desde hacía muchos meses.

En septiembre de 1948, el clarividente diplomático estadounidense George Kennan señaló que “existen límites considerables a lo que podemos hacer para influir en el curso de los acontecimientos en China”. En las siete décadas transcurridas desde entonces, el alcance de la influencia estadounidense en los asuntos internos de China ha sido, en el mejor de los casos, limitado, aunque continúa a buen ritmo. Washington ha aplicado una serie de políticas con la esperanza de desestabilizar y dividir a China.

Las estrategias del Pentágono hacia China han reflejado en cierto modo las que dirigieron contra la URSS: el uso de grupos interpuestos, extremistas y minorías étnicas, y Estados clientes.

El Partido Islámico del Turkestán (TIC), organización terrorista, fue fundado por yihadistas uigures en 1988, justo cuando estallaban las revueltas separatistas en la provincia noroccidental china de Xinjiang. El Partido Islámico del Turkestán, anteriormente conocido como Movimiento Islámico del Turkestán Oriental, recibió el patrocinio de la CIA desde su creación.

Contradictoriamente, el Partido Islámico del Turkestán, con sede en gran parte del noroeste de Pakistán, está considerado una organización terrorista por Estados Unidos, junto con otros países importantes como Rusia y, por supuesto, China y su vecino Pakistán.

En 2001 los militantes uigures se preparaban para la guerra de guerrillas en los mismos campos de Afganistán donde la CIA y el ISI, el servicio de inteligencia pakistaní, habían entrenado en su día a extremistas muyahidines, con el fin de obstaculizar a las tropas soviéticas en Afganistán hace 40 años. Entre 1990 y 2001, el Partido Islámico del Turquestán llevó a cabo más de 200 actos terroristas, como la voladura de vehículos y mercados y el asesinato de funcionarios del gobierno chino.

Tras los atentados del 11-S en Estados Unidos, se vio a extremistas uigures luchando contra soldados estadounidenses durante la “guerra contra el terror” de Washington en Afganistán. Casi dos docenas de uigures fueron enviados al tristemente famoso campo de detención de Guantánamo, en el sureste de Cuba, gestionado por Estados Unidos, y algunos de ellos permanecieron recluidos allí durante 12 años.

Destacados separatistas uigures, como Anwar Yusuf Turani, nacido en Xinjiang y fundador del gobierno en el exilio del Turkestán Oriental, vive en el estado de Virginia, en la costa este de Estados Unidos. Turani ha sido un instrumento dispuesto en el juego de poder de Washington con China; en junio de 1999, se reunió con el Presidente Bill Clinton y le pidió que apoyara los movimientos políticos que buscaban la independencia en Xinjiang; y Turani mantuvo posteriormente un diálogo con el sucesor de Clinton, George W. Bush, quien prometió apoyar los “derechos humanos básicos” de “los uigures y otras personas que viven en China”.

Otros destacados exiliados uigures que viven en Estados Unidos han pedido la independencia de Xinjiang de China, como la cinco veces nominada al Premio Nobel de la Paz Rebiya Kadeer, nacida en Xinjiang y residente también en el estado estadounidense de Virginia.

Durante 11 años, hasta noviembre de 2017, dirigió el Congreso Mundial Uigur (WUC), con sede en Munich, financiado en parte por la Fundación Nacional para la Democracia (NED). La NED, financiada en parte por el Congreso estadounidense, tiene un largo historial de injerencias de “poder blando” en Estados soberanos de todo el mundo: China, Nicaragua, Ucrania, etc.

El Congreso Mundial Uigur fue fundado en abril de 2004 por Erkin Alptekin, ex asesor de la CIA.

El marido de Kadeer trabajó anteriormente como comentarista para la emisora Radio Free Asia, gestionada por el gobierno estadounidense. Al igual que Turani, Kadeer es una especie de peón de Washington en la creciente rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China. En el pasado, aceptó invitaciones para reunirse con el Presidente George W. Bush y la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, con el fin de recabar apoyo para la independencia uigur de China. Durante una visita en junio de 2019 a Japón, aliado de Estados Unidos, pidió a Tokio más apoyo político para Xinjiang.

El plan de Estados Unidos para desmantelar China: terroristas y narcotraficantes

Una de las principales razones por las que Pekín presta tanta atención a Xinjiang es que la región es rica en yacimientos de petróleo (21.000 millones de toneladas) y carbón (40% de las reservas totales de China). Algunos uigures nativos se han quejado de que Pekín se limita a enviar materias primas de Xinjiang directamente a la capital china y a otras ciudades relativamente ricas como Shangai, sin ofrecer una compensación adecuada como respuesta. Incluso un pequeño recargo podría contribuir en gran medida a mejorar las condiciones de vida de los uigures.

El veterano historiador brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira ha escrito que la preocupación de Pekín por Xinjiang se debe también en parte a su posición como centro de oleoductos; un territorio a través del cual fluyen hacia China recursos naturales procedentes de Asia Central y que, según Bandeira, “fue uno de los factores de las tensiones étnicas que estallaron durante la década de 1990 y principios del siglo XXI, ya que China invirtió 15.000 millones de dólares en infraestructuras y desarrollo en la región hasta 2001, incluidas plantas petroquímicas y transporte de gas a Shangai”.

La Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), empresa estatal con sede en Pekín, “ha intentado convertir Xinjiang en la mayor base de producción de petróleo y gas del país hasta 2020. Como era de esperar, la explotación de los recursos de Xinjiang por parte de Pekín ha aumentado, mientras que la provincia es también un punto focal para el enorme proyecto industrial chino “Nueva Ruta de la Seda”.

Además, el gobierno de Xi Jinping tiene grandes ambiciones de unir Xinjiang con Gwadar, un puerto estratégico en el sur de Pakistán que se encuentra en el mar Arábigo. Pekín lleva varios años invirtiendo fuertemente en Pakistán, llegando también al sur, a Gwadar, lo que podría proporcionar a la administración china un punto de apoyo en algunas de las rutas marítimas petroleras más vitales del mundo; con las aguas del Golfo de Omán y el Golfo Pérsico situadas cerca de Gwadar.

China es el mayor socio comercial de Pakistán, y Pekín considera a su vecino un importante aliado, como demuestra el Corredor Económico China-Pakistán, un programa de infraestructuras entre ambas naciones valorado en decenas de miles de millones de dólares.

Tíbet: otra de las mechas para prenderle fuego a China

Centrándonos de nuevo en los esfuerzos del Pentágono por desestabilizar China, dirigimos nuestra atención al Tíbet: una gloriosa región del suroeste de China cuyo paisaje está dominado por imponentes picos nevados del Himalaya y vastas llanuras deshabitadas, mientras que el tamaño del Tíbet es casi el doble del de Francia.

Tras la revolución china de 1949, el Congreso de Estados Unidos consideró que Tíbet tenía derecho a la “autodeterminación“; y Washington dio su pleno apoyo al gobierno tibetano en el exilio, establecido en 1960 por el actual Dalai Lama (Tenzin Gyatso). El Dalai Lama, que mantiene vínculos con la CIA desde la década de 1950, huyó a la India desde Lhasa, la capital del Tíbet, tras el fallido y sangriento levantamiento tibetano de 1959 contra el control chino, respaldado por Washington.

Este levantamiento se desencadenó en parte en los propios Estados Unidos, bajo los auspicios del oficial de la CIA Bruce Walker en Camp Hale, el centro de entrenamiento del ejército estadounidense en Colorado. En Camp Hale, entre 1956 y 1957, la CIA entrenó intensivamente a entre 250 y 300 “luchadores por la libertad del Tíbet”, todo ello en secreto. El entrenamiento de tibetanos por parte de la CIA continuó en Camp Hale hasta su cierre en 1964.

Otra base secreta para las operaciones estadounidenses contra China se estableció en la estación de esquí de Aspen (Colorado), donde aviones estadounidenses sobrevolaban las fuerzas de representación tibetanas antes de lanzarlas en paracaídas.

Otros campos de entrenamiento de la CIA se establecieron en distintos lugares del país surasiático de Nepal, que limita al norte con el Tíbet. Entre 1949 y 1951, el número de agentes de la CIA implicados en acciones encubiertas se multiplicó por diez. El presupuesto de la CIA para fomentar las revueltas y el malestar social en China fue 20 veces superior a la cantidad de dinero destinada al derrocamiento de Mohammed Mossadegh en Irán en 1953. La CIA recibió ayuda de los servicios especiales de Nepal e India para atacar a China.

El hermano mayor del Dalai Lama, Gyalo Thondup, participó en varias operaciones contra China patrocinadas por la CIA, que finalmente fueron aplastadas por Pekín, matando a varios miles de personas. Thondup, que a menudo actúa como “enviado no oficial” del Dalai Lama, vive ahora en la India y tiene unos 90 años, visitó Estados Unidos por primera vez en 1951. Ha proporcionado amplia información al Departamento de Estado estadounidense sobre todos los asuntos relacionados con Tíbet.

Un ejército tibetano financiado y armado por la CIA, el Dokham Chushi Gangdruk, llevó a cabo durante años una campaña de guerrillas dentro de las fronteras chinas. A mediados de la década de 1960, operaban cerca de 2.000 combatientes de origen tibetano respaldados por Estados Unidos. El Dalai Lama recibió generosas cantidades de fondos de la CIA y sólo en 1964 fue subvencionado con 180.000 dólares.

Hasta 1975 el Dalai Lama ocultó el papel de la CIA en el levantamiento tibetano de 1959 y otras actividades en una época en la que estaba en contacto con agentes estadounidenses en el Tíbet. El Dalai Lama, que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1989, recibió un estipendio de la CIA que se remonta a principios de la década de 1950, pero quizá incluso antes.

En una entrevista concedida al New York Times a mediados de septiembre de 1993, el Dalai Lama declaró: “Hoy en día, la ayuda y el apoyo que recibimos de Estados Unidos son realmente fruto de la simpatía y la compasión humanas. Hasta bien entrado el siglo XXI, los gobiernos estadounidenses han seguido canalizando fondos a causas tibetanas independientes, a través de ramas del Departamento de Estado estadounidense como la Oficina de Población, Refugiados y Migración (PRM).

En otros lugares de China, y más recientemente, Washington se ha limitado a utilizar sus organizaciones de “poder blando”, como la NED, fundada por Reagan, que apoya financieramente las protestas contra Pekín en Hong Kong. Desde 2014, la NED ha proporcionado unos 30 millones de dólares a manifestantes prooccidentales o independentistas en Hong Kong. Las protestas han recibido amplia cobertura y simpatía de la prensa generalista.

Shane Quinn https://www.globalresearch.ca/u-s-sponsored-uyghur-insurgency-in-xinjiang-70-years-of-u-s-destabilisation-in-china/5698425

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