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Autor: Juan Manuel Olarieta (página 7 de 60)

Por qué los palestinos van a ganar la guerra a Israel

La perspectiva de que Israel va a llevar a su ejército a la Franja de Gaza, en donde tiene planeado exterminar a los palestinos, es casi unánime. La mayor parte de las movilizaciones que se han convocado en el mundo pretenden impedirlo.

No obstante, el propósito sionista es imposible. En más de 70 años no lo ha conseguido, por más matanzas que ha cometido, y no lo va a lograr ahora tampoco. El pueblo palestino va a triunfar en su lucha por una razón bien sencilla: ha llegado a su límite. No tiene nada que perder y, por lo tanto, no puede perder.

Aludir a la “resistencia palestina” es una redundancia. Donde hay un palestino hay un resistente al sionismo que está dispuesto a llegar hasta el final. Lo que las guerras demuestran es que no hay enemigo más peligroso que aquel que ya lo ha perdido todo y sólo le queda sacrificar su propia vida. Los matarifes sionistas lo saben y por eso meditan muy bien cada uno de sus pasos. En Israel suelen decir “Hemos ganado muchas guerras y sólo perderemos una”.

El ejército sionista sabe, además, que el teatro de operaciones no va a estar sólo en el suelo y el subsuelo de Gaza. A pesar de que la guerra no ha hecho más que empezar, ha abierto ya muchos frentes. Está masacrando en Cisjordania y bombardeando el sur de Líbano. Es algo que debería dar una idea de las verdaderas dimensiones que puede alcanzar la guerra en ciernes.

No hablo sólo de Oriente Medio. Sin ir más lejos, los países europeos ya han declarado el estado de guerra, algo para lo que han venido acostumbrado a la población desde la pandemia. Han prohibido ondear las banderas palestinas, han prohibido las manifestaciones, han desatado el pánico a los “atentados yihadistas” y, si no es suficiente para frenar las movilizaciones, acabarán por imponer el toque de queda, como hace tres años.

En Francia ya han detenido a tres sindicalistas de CGT por manifestarse en favor de Palestina y la acusación que pesa sobre ellos no deja lugar a dudas: les han aplicado la ley antiterrorista.

Las grandes cadenas de comunicación se están empleando a fondo para salvar a los sionistas de su destino y lavar su podrida imagen pública. La matanza del hospital Al Ahli pone de relieve que no han avanzado mucho, prácticamente nada si tenemos en cuenta el esfuerzo que han realizado.

La propaganda imperialista ha puesto el foco en Hamas, al tiempo que -para asustar- acercaba el movimiento al yihadismo. Sin embargo, no ha podido ocultar que sus furibundos opositores, los chiítas, son uña y carne con la “resistencia palestina”, por encima de las diferencias confesionales.

A Israel le han surgido enemigos por todas partes que, por lo demás, están estrechamente unidos. La intoxicación mediática trata de engañar con un supuesto enfrentamiento entre religiones (judios y musulmanes) para ocultar una guerra esencialmente política que, como tal, lo mismo divide a unos (los sionistas) que agrupa a los otros (sunitas y chiítas) hasta extremos que pocas veces se han visto.

Tras varias guerras (1948, 1967, 1973) los sionistas creían haber domesticado a sus vecinos de Jordania y Egipto, pero ha aparecido un nuevo protagonista, Irán, que ha renovado el impulso del “eje de la resistencia” en Irak, Siria y Líbano, países (todos ellos) que tienen una amplia experiencia en la guerra desde hace veinte años. En unos países, como los occidentales, anestesiados desde hace décadas, no acaban de entender que hay otros, como los de Oriente Medio, que no han conocido otra cosa que la guerra. Es su medio “natural”. Oyen las explosiones desde el día mismo de su nacimiento.

Trasladar dos portaviones a las costas del Mediterráneo oriental no intimida a nadie en Oriente Medio, como tampoco intimida el que Israel posea armamento nuclear, algo que está absolutamente ausente en las cadenas de propaganda imperialista y sus tertulianos de pacotilla. No se puede amedrentar a un pueblo que ya lo ha perdido todo, incluso el miedo.

El sionismo es el imperialismo mismo

Palestina siempre fue una colonia. En su época más reciente perteneció al Imperio Otomano y tras la Primera Guerra Mundial, al británico. Los que ahora son turistas antes eran colonos que pugnaban por expulsar a la población originaria de su hogar, que no son otros que los palestinos.

Las religiones monoteístas consideran que su origen está allí y que se trata, por tanto, de una “tierra sagrada”. Como consecuencia de ello, muchos de los colonos que viajaban para instalarse en Palestina eran fanáticos religiosos de todos los colores, como los cruzados.

En 1854 una de aquellas sectas de furibundos protestantes, “Dickson”, fundó la “Colonia de la Misión Americana” en Haifa, pero se encontraron con la resistencia de los indígenas, o sea, los palestinos, que atacaron su asentamiento en 1858 y mataron a varios de los colonos.

Estados Unidos envió entonces una fragata de vapor con bandera estadounidense, la USS Wabash, a la costa de Palestina para exigir que los otomanos persiguieran a los asesinos.

Dos décadas más tarde, durante la guerra ruso-otomana de 1877, Alemania envió buques de guerra a las costas de Palestina para hacer lo mismo: defender a los colonos protestantes, conocidos como los “Templarios”, en caso de que fueran atacados. Aprovechando el momento, el procónsul alemán obligó a los otomanos a reconocer las colonias templarias, algo que hasta entonces se habían negado a hacer.

Los templarios querían hacer de Palestina un estado cristiano protestante, esperando que fuera asignado a Alemania cuando los otomanos ganaran la guerra a Rusia. No fue así.

Tres décadas más tarde, durante el levantamiento de los Jóvenes Turcos en Constantinopla (Estambul) en 1908, los campesinos palestinos atacaron las colonias alemanas. Los alemanes volvieron a enviar un buque de guerra a Haifa para defender a los colonos en caso de que se produjeran nuevos ataques.

Pero el sionismo y, por consiguiente, el Estado de Israel, ni son una religión ni nacen en Palestina, sino en Europa. Es un movimiento político que usurpa una religión, el judaísmo, y actúa en su nombre. De ahí que la confusión esté tan extendida, y el máximo interesado en ella es el sionismo. El objetivo de los sionistas también es exclusivamente político: la colonización de Palestina.

El colonialismo no es una política propia del colonizado sino del colonizador, y es siempre la misma o muy parecida. Se caracteriza por el dominio de uno sobre otro que, en la época moderna, se asimila al imperialismo, de tal manera que el sionismo no es otra cosa que imperialismo. La dominación sionista sobre Palestina es una consecuencia de la dominación británica sobre Oriente Medio, desarrollada a partir de la Primera Guerra Mundial.

Palestina no es la “tierra prometida” ni el “hogar nacional” del pueblo judío. Es el imperialismo británico el que crea en Palestina una colonia que antes no existía. En 1917 la Declaración Balfour inicia la colonización y expansión sionista de Palestina, materializada a partir de 1948.

En aquel momento aún no había surgido el movimiento descolonizador. Se trataba de otro reparto del mundo como tantos otros. Un grupo de europeos codiciaba el saqueo de los recursos ajenos y para ello mataba a la población y la expulsaba de sus viviendas en masa. La Nakba no fue más que eso: 750.000 palestinos acabaron dispersados por los distintos países de Oriente Medio en campos de refugiados.

Al año siguiente, la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU exigió que Israel permitiera a los refugiados palestinos regresar a sus hogares. Comenzó otra parte de la historia: Israel se burla de las votaciones de la ONU porque sabe que tiene el apoyo incondicional de las grandes potencias imperialistas.

En pleno siglo XXI los imperialistas siguen enviando sus cañoneras más grandes para sostener a Israel, en este caso los portaviones Gerald Ford y Eisenhower, los mayores que tiene la Armada estadounidense en este momento. Por algo será…

Los ‘corredores humanitarios’: otro crimen repugnante contra los palestinos

En lugar de impedir la gran matanza que prepara Israel, las grandes potencias preparan “corredores humanitarios” para evacuar a los palestinos de Gaza. Es otro paso en la limpieza étnica, presentada de manera cínica por los medios de comunicación.

En la frontera con Egipto los aduaneros pedirían a los palestinos que presenten algún pasaporte y les preguntarían: “¿Es Usted población civil o pertenece a Hamas?” Sólo si la respuesta es correcta podrían salir en un viaje a ninguna parte. Sólo en un caso se trata de un palestino inocente.

El “gesto humanitario” de Biden y Ursula von der Layen es un crimen de guerra contra una población que ya ha conocido todos los crímenes de guerra posibles. Es la expulsión violenta de sus viviendas, el robo de tierras y la consiguiente colonización. Los sionistas no van a parar de matar hasta expulsar al último palestino.

En el mundo había ya seis millones de palestinos “refugiados” y ahora habrá otros dos millones más. El resto será masacrado pronto y tildado de “terrorista” por sus asesinos.

Egipto no acogerá a dos millones de palestinos si no hay un compromiso económico por parte de las potencias imperalistas y sus satélites “caritativos” en forma de ONG, que deberán instalar tiendas de campaña provisionales, que acabarán convertidas en permanentes, creando campamentos de “refugiados” y campos de concentración, a los que cada día hay que llevar comida, agua, luz, medicinas y escuelas.

Son invernaderos humanos, un caldo de cultivo perfecto para la desesperación. Dentro de unos años saldrá de ellos un “kamaikaze” con los bolsillos llenos de explosivos, o quizá con una ametralladora entre las manos, que se ganará la reprobación de los hipócritas del mundo entero, esos que tanto se escandalizan de la muerte de civiles, como los jóvenes que participaban en un alegre festival de música al aire libre.

En lugares como Palestina los peores son los inocentes, los ingenuos y los incautos, incluidos los turistas que se pasean por los lugares sagrados tomando fotos de las reliquias arqueológicas, el rio Jordán o el Monte de los Olivos. El culto a un pasado mitológico también ayuda a ocultar los crímenes del presente.

Según dicen los folletos turísticos, el único resto del Segundo Templo de Jerusalén que permanece en pie es el Muro de las Lamentaciones. Hace dos mil años que los creyentes enjuagan sus penas dando cabezazos contra las piedras de granito. Pasarán otros dos mil años más y los fieles y los devotos seguirán lamentándose de la tercera destrucción de su templo, porque ahora no hacen nada para impedirlo. Sólo lloran, se compadecen y patalean. Dicen que les gustaría que el mundo, pero sobre todo su centro, Palestina, fuese de otra manera y, a pesar de ello, hacen todo lo que pueden por que siga siendo como es.

Dentro de poco volveremos a oir que lo lamentan mucho, que ellos no querían, no sabían, no podían… Sólo querían salvar las vidas de los palestinos… excepto si tienen un carnet de Hamas.

Se hunde el mito del pueblo elegido y su Estado invencible

En el tratamiento mediático del ataque palestino del sábado destaca un punto común sobre el que los comentaristas parecen haberse puesto de acuerdo: el fracaso de los antaño todopoderosos servicios de inteligencia israelíes, el Mossad y el Shin Bet, a los que acompañan el ejército y su imponente “Cúpula de Hierro”, un sistema antiaéreo impenetrable.

Unos fuegos artificiales y unos parapentes caseros han ridiculizado a la más acreditada tecnología militar. Es lo peor que se puede decir de un país que vive en pie de guerra desde su fundación en 1948.

Las grandes potencias imperialistas, las organizaciones militares, como la OTAN, y sus tentáculos locales, como Israel, viven del aura de invencibilidad que han sembrado cuidadosamente durante décadas, con el inestimable apoyo del cine y los medios de comunicación.

La hegemonía imperialista es así; no sólo vive de la fuerza sino de los mitos que expande a su alrededor y que alimenta cada día con arrogancia. Israel forma parte de esos mitos que los imperialistas han levantado. Es casi un ejemplo vivo de lo que es el colonialismo, de su esencia misma. Más que de la superioridad del “pueblo elegido” (elegido por dios) habría que hablar de supremacía: masacres, apartheid, limpieza étnica, murallas, vejaciones…

No hay nada peor que el desmoranamiento del mito para que el Estado que lo ha cultivado se hunda estrepitosamente. El Washington Post escribe en un editorial: “La escala y el alcance del bombardeo [palestino] del sábado no tuvieron precedentes […] a pesar de que la frontera entre Israel y Gaza es una de las más fuertemente fortificadas de la región, rodeada por una barrera de alta tecnología custodiada por puestos militares”.

Quizá no sea necesario invocar al enemigo tradicional de Israel, a agentes exteriores, como los palestinos, sino al propio “pueblo elegido”, cuyas entrañas se venían pudriendo desde hace meses sin que ni dios pudiera remediarlo. Hace meses que las calles de Israel se llenan de colonos que protestan contra el gobierno de Netanyahu por la reforma judicial.

“El primer ministro, que se enorgullece de su vasta experiencia política y de su espíritu insustituible en materia de seguridad, no reconoció en absoluto el peligro en el que, conscientemente, ha conducido al país cuando estableció el gobierno de anexión y expropiación, cuando nombró a Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir para sus puestos clave, y cuando siguió una política exterior que ignoraba públicamente la presencia y los derechos de los palestinos”, dice Haaretz, el periódico que mejor expresa la mala conciencia israelí.

Un Estado como el de Israel edificado sobre la ignominia no puede durar, ni siquiera manteniendo militarizada a su población un año tras otro. No es necesario que nadie lo asalte en parapente desde el otro lado de sus imponentes murallas. Hace 10.000 años en Palestina ya existía una ciudad amurallada, Jericó, la primera de la historia. Según la Biblia (Hebreos 11,30-34) aquellas murallas fueron derribadas… por la fe.

En efecto, la fe mueve montañas y la resistencia palestina lo ha vuelto a demostrar. De nada valen los tanques ni la artillería antiaérea de última generación, porque ha llegado en motocicleta un pueblo sometido resuelto a acabar con los asesinos, sus cómplices y los tibios apegados al televisor. Los palestinos se han vuelto a ganar, una vez más, el respeto y la admiración del mundo.

En el cuento de los Reyes Magos sólo uno de los tres es negro

El virrey de Gabón, Omar Bongo, padre del presidente derrocado recientemente, había sido cadete de reserva en la Fuerza Aérea francesa, destinado en inteligencia. Los colonialistas franceses lo nombraron vicepresidente de Gabón cuando en 1967 el Jefe del Estado, Leon M’Ba, agonizaba en un hospital de París. A su muerte, le sucedió Bongo en el cargo, en el que se mantuvo hasta que, a su vez, falleció en Barcelona en 2009.

Durante décadas la familia Bongo amasó una gigantesca fortuna con el expolio de Gabón, especialmente de su petróleo. No solamente tienen numerosas propiedades inmobiliarias en Francia, sino también en paraísos fiscales. El banco BNP Paribas blanqueaba el dinero saqueado en África.

Una parte de ese dinero procedía de la petrolera Total, que entonces se llamaba Elf Acquitaine. En 2003 muchos de sus cabecillas fueron juzgados en Francia y 31 de ellos acabaron condenados. Uno de ellos fue el director general, Loik Le Floch-Prigent, que describió ante los jueces el papel de la multinacional: “Llamemos a las cosas por su nombre. Elf fue creado para mantener a Argelia y a los reyes negros en la órbita de Francia, a través del petróleo”.

Pero no todos los fondos acabaron en el bolsillo de los Bongo. Las mordidas también pagaron las campañas electorales de los partidos políticos, tanto africanos como franceses.

La multinacional apañaba todo tipo de elecciones. Entre los beneficiarios aparecen dos Presidentes de la República francesa: Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, según consta en los Papeles de Pandora, las publicaciones de Wikileaks e incluso en el diario español El País.

La información procedía de un alto directivo del Banco de los Estados Centroafricanos, que se la comunicó a Janet Garvey, la embajadora de Estados Unidos en Camerún, cuatro días después de la muerte de Bongo en 2009. “Esta embajada no puede verificar la veracidad de la acusación según la cual políticos franceses se beneficiaron de la malversación”, concluía la nota firmada por la embajadora Garvey.

La simbiosis franco-africana era tan intensa que algún periódico africano preguntó si Bongo era ese rey africano que hacía y deshacía los gobiernos de la República francesa (*).

Una juez francesa anticorrupción, Eva Joly, que luego fue eurodiputada, comentó públicamente tras la muerte de Bongo: “Era un presidente que no se preocupaba por sus ciudadanos. Sirvió bien a los intereses de Francia y de los políticos franceses”. Las ganancias del petróleo “no beneficiaron a los gaboneses, nos benefició a nosotros. Francia tiene una gran deuda con Gabón por haber mantenido al señor Bongo en el poder durante todos estos años”.

En Francia nunca se había hablado tanto de corrupción como tras la muerte de Bongo. Entonces los periodistas también le interrogaron a Roland Dumas, un político mafioso de larga trayectoria en la socialdemocracia. Se conocían personalmente desde hacía 50 años. Bongo no sólo había financiado a los políticos franceses de “derechas” sino que había repartido el dinero muy equitativamente entre todos. “Cada partido estaba servido”, admitió Dumas.

Luego le preguntaron por la podredumbre colonial en África. ¿No debería Francia cambiar a los virreyes como Bongo por otros personajes? Dumas respondió con su habitual cinismo: en África da igual que pongas a uno u otro porque son todos iguales.

Lo mismo cabría decir de Francia: es igual votar a uno que a otro, da lo mismo la izquierda que la derecha… A todos los financian los mismos. Al final de su carrera política, Roland Dumas acabó en uno de esos cementerios para elefantes, el Consejo Constitucional. Al antiguo ministro socialista de Asuntos Exteriores le destaparon entonces sus propios escándalos, dignos de una serie de televisión: sexo en las altas esferas, derroche, obsequios extravagantes entre amantes, venta de armas y cuentas opacas en bancos suizos.

Un político corrupto hasta la médula formaba parte del organismo encargado de pontificar sobre las leyes, los derechos y las libertades de Francia. Entre la montaña de basura destacaban los sobornos de cientos de millones de libras pagados por la misma petrolera de siempre, Total (Elf Acquitaine), que tenía su propio entramado de espionaje.

Las multinacionales financian a todos porque así los tienen comiendo de su mano. Cuando se analiza la cúpula de una petrolera, como Total, lo que aparecen son, entre otros, espías y militares con experiencia en operaciones encubiertas en el Tercer Mundo, o sea, en quitar y poner gobiernos, asesinatos y blanqueo de dinero.

(*) https://www.bdpgabon.org/articles/2008/05/06/gabon-omar-bongo-ou-ce-roi-negre-qui-dirige-la-france/

El Presidente de la Cedeao: un pelele que vendía heroína en Estados Unidos

Los títeres ejercen magnetismo y, mientras atraen nuestra atención, otros manejan los hilos. Resultan fascinantes y, cuando ya no contamos con Ashraf Ghani en Afganistán, podemos disfrutar del actual Presidente de Nigeria y de la Cedeao, Bola Tinubu. Es el hombre que quiere restaurar el orden constitucional en Níger, su país vecino. Cualquiera diría que es un escrupuloso defensor de la ley…

Desde hace muchos años, Tinubu es un protagonista muy activo en el mundillo político nigeriano. Sus biógrafos aseguran que en la década de los noventa se exilió para conseguir que Estados Unidos presionara al gobierno militar y restaurara la legalidad constitucional, usurpada por los uniformados. Como vemos, el destino de Tinubu es siempre la defensa de la ley y el orden establecidos.

Pero Tinubu es un mentiroso patológico. En los años ochenta, antes de la llegada de los militares a Nigeria, ya estaba en Chicago, donde obtuvo (compró o falsificó) un título universitario, aunque no sabe hacer la O con un canuto. Nunca fue a ninguna escuela. Es un listillo autodidacta.

En los noventa fue objeto de una investigación federal en Estados Unidos por tráfico de heroína y lavado de dinero negro. Al menos dos de las cuentas bancarias abiertas a su nombre, con saldos de casi dos millones de dólares, estaban vinculadas a una red de tráfico de drogas dirigida por Akande y Agbele, miembros de su mismo clan familiar.

Akande es más conocido en Nigeria que Oubiña en Galicia. Tenía un vasto negocio de venta de heroína que se extendía desde África hasta el Medio Oeste de Estados Unidos. Los beneficios eran sustanciosos y Tinubu los escondía en las cuentas bancarias abiertas a su nombre.

Los tres capos de la banda se reconocían a sí mismos como tío y primos. Tinubu abrió una cuenta en el banco First Heritage y dio una dirección que era la misma utilizada por Akande y su empresa, Globe Link que, por lo demás, era el punto de entrega de los paquetes de heroína que llegaban desde Nigeria hasta Chicago.

Además, Tinubu abrió otra cuenta conjunta a su nombre y al de su esposa, Oluremi, que a su vez había abierto previamente otra en el mismo banco con Abdrey Akande, la esposa del capo del mismo nombre.

En su declaración Tinubu dijo que trabajaba como tesorero en Mobil Oil Nigeria y que su sueldo neto era de 2.400 dólares al mes, a todas luces insuficiente para mover los saldos de sus cuentas bancarias.

Como consecuencia de la redada, le confiscaron casi medio millón de dólares de las dos cuentas bancarias. Pero ni le juzgaron ni le condenaron, lo cual es algo que no le absuelve. Todo lo contrario. Desde entonces Tinubu huele a podrido mucho más. Da la impresión de que fue un apaño con algún fiscal que recibía órdenes de arriba. A Tinubu le separaron de los demás miembros de la trama de narcos y lo arreglaron con una especie de multa.

Obviamente, el montaje fue posible porque ya entonces Tinubu era un peón de Estados Unidos. Pagó medio millón de dólares y blanqueó el resto del dinero negro.

Tras el fin del gobierno militar, regresó a Nigeria en 1998 e inmediatamente volvió al mundillo político. Presentando muchos papeles falsos, fue gobernador del estado de Lagos, la capital de Nigeria, durante dos períodos de 1999 a 2007.

El dinero procedente del tráfico de heroína no fue más que un pequeño capital inicial. Lo que le convirtió a Tinubu en billonario, uno de los hombres más acaudalados de África, fue el cargo de gobernador. Su especialidad era cobrar al Estado obras públicas que jamás se realizaron.

Ahora tiene dos aviones privados a su disposición y lujosas mansiones repartidas por el mundo y, sobre todo, por los paraísos fiscales.

En Nigeria cuando alguien quiere burlarse de Tinubu dice que obtuvo sus certificados en Oluwole, que es una calle de Lagos, una especie de “rastro”, donde se llevan a cabo todas las falsificaciones que se hacen en el país. Si necesitas la firma de dios, no lo dudes: vete a Oluwole (*).

Pero Tinubu tiene las espaldas bien cubiertas por sus padrinos en Estados Unidos. El 10 de febrero de 2003 el diario nigeriano The Vanguard publicó una carta del Consulado de Estados Unidos en Lagos dirigida al inspector general de la policía, afirmando que no había nada en los registros del FBI que indicara que Tinubu, que se postulaba para la reelección como gobernador, hubiera sido detenido o buscado por algún delito en Estados Unidos.

La carta estaba firmada por Michael Bonner, el agregado legal del consulado. Después de una verificación de los registros del Centro Nacional de Información Criminal del FBI, dijo, “no había antecedentes penales de arresto, deseos, o órdenes de arresto para Bola Ahmed Tinubu”.

Era una “posverdad” oficial de Estados Unidos para blanquear a uno de sus peones de confianza.

Durante años la prensa nigeriana ha difundido la participación de Tinubu en una banda de narcos y crimen organizado investigada conjuntamente por la DEA, el FBI y el IRS. Sin embargo, esa parte de su biografía no aparece en ningún otro lugar.

En cada una de las elecciones a las que se ha presentado, que son varias, la prensa local ha recordado que Tinubu formó parte de una trama de narcotraficantes en Chicago. La última fue en febrero de este año.

Tres meses antes de que comenzara la campaña electoral, David Hundeyin volvió a publicarlo en West Africa Weekly, aportando los documentos judiciales originales, que son accesibles en Scribd. Luego lo han reproducido bastantes sitios de internet porque es algo característico: sólo en Nigeria, Colombia y España los narcos y sus amigos se presentan a las elecciones generales.

Los padrinos le guardan las espaldas a los peones como Tinubu. La BBC asegura que “no puede verificar esta historia” y habla de “rumores”. El INEC, una especie de junta electoral nigeriana, también sale en su defensa. “No estamos investigando al candidato presidencial del Congreso de Todos los Progresistas, Bola Ahmed Tinubu”, dijo en un comunicado que seguía la corriente de blanqueamiento de su figura.

Colombia no es el único ejemplo de que, a la mínima, los narcos se ponen del lado de la ley y se convierten en sus más fervientes defensores.

(*) https://www.vanguardngr.com/2022/11/tinubus-drug-allegation/

Francia financió a Al-Qaeda en el Sahel con el uranio de Níger

Francia es un país nuclearizado. Es uno de los que tiene un mayor número de centrales nucleares y una mayor proporción de energía de origen nuclear. El país depende de las minas de uranio.

Aproximadamente, un 20 por cien del uranio lo importa de Níger a través de una empresa pública, Areva, que en 2018 cambió su nombre por el de Orano.

El país africano es uno de los mayores productores mundiales de uranio, después de Kazajistán, Canadá y Australia. Las minas están en el desierto de Arlit, un lugar seco y polvoriento. Desde que en los años sesenta se abrieron las minas, llegan oledas de emigrantes y en medio del desierto malviven 117.000 personas.

En las afueras de Arlit, pesados camiones amarillos trabajan las 24 horas del día transportando mineral de color verde grisáceo desde el fondo de enormes pozos de 100 metros de profundidad.

Pero Níger también es uno de los países más pobres del mundo. Más del 60 por cien de sus 20 millones de habitantes sobreviven con menos de un dólar al día. En Arlit hay barrios que se quedan sin agua durante tres semanas seguidas. En las escuelas los alumnos tienen que sentarse en el suelo o estudiar en chozas de paja. Por la noche, gran parte de la ciudad está a oscuras.

Podría ser muy rico, pero no es así, ¿cómo es posible? Se llama neocolonialismo. Níger se empobrecía mientras Areva/Orano crecía hasta convertirse en una de las multinacionales mineras más grandes del mundo. Su tamaño es casi el doble de toda la economía de Níger.

La empresa tiene dos sucursales en medio de desierto. Sus nombres cambian en función de las minas que explotaban. Una de ellas es Cominak, que Areva/Orano estuvo explotando desde los años sesenta hasta que no quedó nada. La cerró en 2021.

Areva/Orano nunca pagó impuestos por la exportación de uranio, ni por los materiales y equipos utilizados en la extracción. Sólo pagaba el 5,5 por ciento sobre el uranio producido, aunque ningún nigerino sabía a ciencia cierta cuánto uranio se producía. Las exenciones fiscales de Areva/Orano le costaban a Nigeria entre 23 y 30 millones de euros al año.

Los ingresos fiscales de Níger son los más bajos de África occidental. Es un país que vive de la mendicidad internacional. La “ayuda” representa casi el 40 por ciento del presupuesto público y procede de… Francia, naturalmente.

Desde hace diez años, las manifestaciones contra Areva/Orano en Niamey son corrientes, y las reivindicaciones laborales y sociales han pasado a convertirse en una batalla política contra el imperialismo.

El vasallo más fiel

El antiguo Presidente de Níger, Mahamadu Issufu, que aparece en al foto de portada, no era otra cosa que un empleado de Areva/Orano. Es un ingeniero de minas formado en Francia, donde conoció a François Hollande. Ambos se sentaban juntos en las reuniones de la Internacional Socialista.

Entre 1985 y 1992 Issufu fue capataz de las minas de Areva/Orano. Al dejar las minas, los franceses lo nombraron Primer Ministro y luego lo pusieron al frente de la Presidencia, donde demostró lo que se esperaba de él. En los casi años transcurridos entre 1993 y 2021 siguió siendo un fiel vasallo.

Cuando en 2011 Issufu llega a la presidencia, la OTAN había invadido Libia, Gadafi es asesinado y los yihadistas se apoderan del Sahel, incluidas las minas del desierto de Arlit. Al mismo tiempo, Níger no tenía ni un céntimo, ni siquiera para poner a las tropas a vigilar los yacimientos.

En fin, hasta hace muy poco tiempo, en Níger no había otra cosa que Areva/Orano, o sea, neocolonialismo francés. El ministro de Hacienda, Hassumi Massaoudu, también había sido empleado de la empresa minera. Los franceses mantuvieron el monopolio de la extracción de uranio en Níger hasta que en 2006 el gobierno de Niamey aprobó una nueva ley minera. Cayó el monopolio francés y se inició una nueva política de puertas abiertas.

El año pasado había 31 autorizaciones para la prospección de uranio y 11 permisos para extraer el mineral adjudicados a empresas de distintos países.

El uraniumgate

Los medios franceses siempre destacaron la lucha contra la corrupción del antiguo presidente Issufu, su hombre en Niamey. Pero en 2017 la prensa nigerina destapó algo bien distinto, que llamó “uraniumgate”. Se refieren a los sobornos cobrados por Issufu de Areva/Orano nada más llegar a su cargo en 2011.

La multinacional tuvo que cambiar su nombre un año después de destaparse una trama de corrupción de muy largo alcance, donde aparecen bancos, testaferros, yihadistas, países y riadas de dinero que saltan de un lado a otro. Como es natural, Areva/Orano era el principal protagonista, al lado de la empresa pública nigerina Sopamin (Sociedad Patrimonial de Minas de Niger).

La explicación de la empresa minera es que se dedicaban a especular con el precio del uranio en el mercado internacional. Vendían y compraban para beneficiarse de las subidas o bajadas de los precios, entregando a Sopamin una parte de las ganancias obtenidas. Eran trapicheos a corto plazo que dejaban buenos dividendos para todos a cambio de nada.

Naturalmente, a la versión de la multinacional francesa le falta un complemento importante: lo mismo que Lafarge en Siria, como ya explicamos en varias entradas, Areva/Orano también estaba financiando a Al-Qaeda con los trapicheos del uranio en el mercado internacional.

En septiembre de 2010 Al-Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) secuestró en Arlit a 7 trabajadores de las minas de Areva/Orano y Sogea-Satom. En febrero del año siguente, un coronel del espionaje francés (DGSE, Dirección General de Seguridad Exterior), Jean-Marc Gadoullet, a través de una empresa privada suya, denominada OPOS (Operaciones y Organizaciones Especiales), pagó una primera parte del rescate de aproximadamente 13,5 millones de euros que le entregó Areva/Orano y obtuvo la liberarión de tres de los rehenes.

Para liberar a los demás, el entonces presidente francés, Sarkozy, recurrió a su sicario Issufu, que se cobró su parte del negocio. Las pérdidas de la multinacional se cubrieron con las operaciones especulativas de uranio en el mercado internacional y la renegociación en julio de los contratos de adjudicación de las minas con el gobierno de Issufu.

Los yihadistas cobraron 17,6 millones de dólares y con la clave T3 en los papeles, Issufu se aprovechó personalmente de los secuestros. Le correspondió una mordida de 2,6 millones de dólares, cobrados en un banco con sede en Dubai. Pero no fue el único ni el más importante, porque el objetivo de Francia era llevar a Al-Qaeda a Níger y al conjunto de los países del Sahel africano, donde siguen establecidos muchos años después.

Issufu luchaba contra la corrupción tanto como Francia luchaba contra el yihadismo.

La OTAN se pone a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático

El cambio climático está en la raíz de cualquier desgracia que le ocurra a la humanidad, como la sequía, el hambre, las emigraciones, las pandemias… Es lógico pensar que también tiene relación con la paz, la guerra y la seguridad mundiales.

Por eso la OTAN ha creado en Montreal un “centro de excelencia” sobre “cambio climático y seguridad”. Basta poner una palabra junto a la otra para hacer creer que ambos asuntos están relacionados… de alguna manera que sólo ellos son capaces de descifrar.

Como cualquier otro asunto de seguridad mundial, el cambio climático no se puede dejar en manos de esa nube de colectivos folklóricos seudoecologistas. La OTAN ha empezado a tomar cartas en el asunto. No se le escapa nada.

En la cumbre de Vilnius, los países miembros de la Alianza dieron la bienvenida al nuevo centro de la OTAN y dedicaron al asunto todo el apartado 69 del comunicado final, donde el cambio climático se convierte en una de esas “amenazas” que padecen los seres humanos y a las que los militares occidentales no pueden permanecer ajenos, como es natural.

Pero eso no es suficiente. La OTAN, dice el comunicado final, debe ponerse a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático. “Está decidida a convertirse en la organización internacional líder en la comprensión y adaptación al impacto del cambio climático en la seguridad”.

Desde hace décadas, las numerosas guerras desatadas por la OTAN han dejado las ciudades y los campos de batalla en ruinas y llenos de cadáveres, pero a partir de ahora lo harán utilizando energías limpias, que no contaminen el aire o el suelo y reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.

La sensibilidad de los imperialistas hacia el medio ambiente es un alivio que recoforta. A partir de ahora, por fin, tendremos guerras sostenibles.

Kennedy: otra vez un proscrito para la Casa Blanca

Desde que Robert Kennedy anunció que se postulaba como candidato a la elecciones presidenciales por el partido demócrata, es decir, contra Biden, el New York Times no se cansa de publicar artículos en su contra. Aunque la mayor parte de ellos se incluyen entre las noticias, no son otra cosa que editoriales y artículos de opinión, sesgados y manipulados.

El 11 de julio el columnista Farhad Manjoo titulaba uno de ellos “Por qué me arrepiento de haber debatido con Robert F. Kennedy Jr”. Se refería a una polémica de 2006 sobre la legitimidad de la victoria electoral de Bush sobre Kerry dos años antes (1).

La moraleja del plumífero no dejaba lugar a dudas: Kennedy se muestra crítico hacia todo y pone en duda hasta los resultados de las elecciones. “Discutir las elecciones simplemente no es bueno para la democracia”, dice Manjoo.

Por definición, en una democracia no hay pucherazos y todos deben aceptar los resultados electorales, por más que los fraudes se multipliquen, una convocatoria detrás de otra.

En 2020 les tocó el turno a los republicanos, que protestaron por el pucherazo de los demócratas, llegando al extremo de simular un intento de golpe de Estado del que acusaron a Trump.

Manjoo escribe sin frenos y llama conspiranoico a Kennedy porque, por definición, en una democracia no caben dudas ni vacilaciones. Por eso los pucherazos se reparten entre los dos partidos. En unas elecciones les toca a los demócratas y las siguientes a los republicanos.

Con la ciencia pasa lo mismo que con la democracia. Es algo de lo que nadie debe discutir, sobre todo si no tiene títulos académicos. Por definición, a Kennedy lo tienen etiquetado como antivacunas y no sirve de nada que él lo desmienta cada vez que tiene una oportunidad.

Las personas que opinan así son proscritos, por definición, y nadie debería debatir con ellos. La consigna es “las vacunas salvan vidas” y la democracia no está para hablar, sino todo lo contrario: para tapar la boca a los disidentes.

El pretexto de la desinformación es una variante y un pretexto para la censura y, según el New York Times, el candidato Kennedy es un propagador de falsedades, por lo que debe ser silenciado (2). Siempre que tiene oportunidad, Kennedy afirma que la CIA mató a su tío en 1963. Es otra teoría de la conspiración a la que nadie debería prestar atención.

En fin, nada de lo dice Kennedy es cierto, ni está demostrado, ni tiene pruebas. “Es un excéntrico. Sus puntos de vista son una mezcolanza de fantasías de derecha mezcladas con restos del progresista que una vez fue”, asegura Paul Krugman en el mismo periódico (3). Quien se mantiene siempre fiel al progresismo es, sin duda, el New York Times, de cuyas opiniones no cabe dudar.

Además es un perdedor porque las opiniones favorables a las vacunas van ganando, dice otro artículo (4). Como en cualquier deporte, lo importante es el resultado. Quizá el otro equipo jugó mejor y mereció ganar, pero perdió. No hay que darle más vueltas. “No se preocupe por los escépticos”, dice la firmante. No discuta con ellos, no polemice, no trate de convencerles. No merece la pena porque ¡vamos ganando adeptos a las vacunas!

A estas alturas, la manipulación del New York Times es evidente porque hoy el foco de atención se ha trasladado de las vacunas a la Guerra de Urania, donde las posiciones de Kennedy tampoco gustan nada a los carniceros y los traficantes de armas.

Quizá el New York Times tenga suerte y el partido demócrata no designe a un proscrito como Kennedy. Se va a librar de tener que debatir. Cuando se trata de repetir el mismo mensaje una y otra vez, todo es mucho más sencillo. No hay que ponerse a pensar. Les basta con un candidato senil como Biden. Es mucho más fácil de manejar.

(1) https://www.nytimes.com/2023/07/11/opinion/conspiracy-theory-debate-rfk.html
(2) https://www.nytimes.com/2023/07/06/us/politics/rfk-conspiracy-theories-fact-check.html https://archive.is/NFgLW
(3) https://www.nytimes.com/2023/07/06/opinion/robert-kennedy-jr-silicon-valley.html
(4) https://www.nytimes.com/2023/07/05/opinion/kennedy-vaccines.html

Berlusconi: cuando la mafia llegó al poder en Italia

En los países mediterráneos siempre se cumple el dicho “De mortuis nihil nisi bonum”: de los muertos no se debe hablar mal porque un muerto no puede defenderse. Pero los medios de comunicación, dentro y fuera de España, han tenido otros motivos para no hablar mal de Berlusconi tras su fallecimiento. Era un magnate, una personificación del capital, y no sólo en las grandes cadenas de comunicación de su propiedad, como Mediaset, o sea, Telecinco, Cuatro, FDF, Energy, Divinity, Be Mad…

Un “emprendedor” como él arrastra el aura del “hombre que se ha hecho a sí mismo”, el triunfador, una figura cercana al “trepa”, el arribista que siempre esconde quiénes son los que le han hecho tal y como es.

A principios de los años sesenta Berlusconi no era más que un agente inmobiliario, de donde pasó a la construcción, es decir, al ladrillo, en una época de emigración y urbanismo. Para acoger a los obreros del sur, las ciudades del norte de Italia necesitaban nuevos barrios, edificios, obras y carreteras, que a su vez siempre necesitan buenos contactos políticos en ayuntamientos y ministerios para “mover los papeles”.

Pero antes que nada un “emprendedor” necesita dinero, capital y respaldo económico, que Berlusconi logró de un oscuro fondo financiero con sede en Suiza. Fue la Cosa Nostra la que puso el dinero para que el magnate fundara Fininvest, una de las diez principales empresas privadas de Italia. Las empresas de Berlusconi (Mediolanum, Mediaset, el club de fútbol A.C.Milan, la mayor editorial italiana Mondadori y una red de periódicos) lavaban los enormes beneficios del narcotráfico.

Hace bien poco los tribunales italianos lo admitieron, pero al revés: “Fininvest ha financiado a la mafia” (*). El intermediario entre ambas partes era el senador Marcello Dell’Utri, cofundador de Forza Italia y condenado en 2014 por “un delito de complicidad externa en asociación mafiosa”.

El pacto entre la Cosa Nostra y Berlusconi se firmó en 1974 con ocasión de una reunión en Milán entre el magnate, Dell’Utri, el entonces padrino de la mafia de Palermo, Stefano Bontate, y el mafioso Francesco di Carlo. Según los tribunales italianos, permaneció en vigor hasta 1992, poco antes de llegar a la Presidencia de la República.

La amalgama política y financiera estaba sellada por La Logia P2 (a la que pertenecía Berlusconi) y su escaparate electoral, la Democracia Cristiana.

A principios de los años ochenta, con la privatización de la televisión, los padrinos de Berlusconi lo llevaron hacia el sector audiovisual. Compró Telemilano, que se convertiría en el embrión de una televisión comercial, dirigida primero por Fininvest y luego por Mediaset.

Los mafiosos y los bancos hicieron a Berlusconi y quien dirigía a ambos (mafiosos y banqueros) era Michele Sindona, es decir, la mafia. Además de sus vínculos con la Cosa Nostra, Sindona tenía vínculos con el banco vaticano, luego llamado IOR (Instituto para las Obras de Religión).

Sin embargo, Berlusconi era mucho más descarado que sus apologistas y nunca renegó de sus vínculos con notorios miembros de la mafia, entre ellos con Bontate, ni con el gángster Vittorio Mangano, a quien el juez Paolo Borsellino describió como “una de las cabezas de puente de la mafia”.

En la segunda guerra de la mafia, los “corleonesi” derrotaron a los “palermitani” y Salvatore “Toto” Riina se puso al frente de la organización. Pero los recién llegados mantuvieron el acuerdo sellado en 1974 con Berlusconi. El padrino en persona cultivó las relaciones con Fininvest a través de Bettino Craxi, es decir, del partido socialista.

En 1991 Berlusconi y Dell’Utri estaban interesados en comprar la zona antigua de Palermo y fue Riina quien preparó el contrato, dos años antes de ser detenido.

Al año siguiente Berlusconi se convirtió en el Presidente de Italia y la mafia había conseguido su objetivo. Para un gángster no puede haber mayor satisfacción que llegar a lo más alto, a la cúspide de un país.

(*) http://www.lindipendente.online/2021/10/21/la-corte-di-cassazione-conferma-fininvest-ha-finanziato-la-mafia/

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