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Autor: Redacción (página 769 de 1362)

La política del clima en Estados Unidos: republicanos, demócratas y manipulación del Senado

En otras entradas ya hemos hablado de James Hansen, un investigador estadounidense al que podemos tomar como modelo de los derroteros que está siguiendo la ciencia en la época moderna. Los lectores que no estén suficientemente avisados quedarán impresionados al saber que Hansen fue director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales, un laboratorio de la NASA. Seguramente les impresionará mucho menos saber que también se sentaba en los consejos de administración de varios grandes bancos, como Salomon Brothers o Lehmann Brothers, antes de la quiebra.Son las dos caras de la misma moneda. Su faceta científica nos abruma; la de banquero nos repugna, pero nos debemos quedar con ambas para entender lo que está ocurriendo: cuando hablamos de clima no hablamos sólo de ciencia, ni de científicos, sino de otras cosas que nadie se preocupa de poner encima de la mesa, e incluso que se tratan de ocultar. Sin embargo, para conocer la luna hay que visitar sus dos caras: la que vemos y la que no vemos.

El Instituto Goddard de Estudios Espaciales, donde Hansen trabajó desde 1967, es una dependencia de la NASA, otra institución que, además de ciencia, fabrica toda clase de leyendas. Al principio se especializó en la atmósfera de Venus y luego en la de la Tierra. En 1995 le nombraron para ocupar un sillón en la Academia de Ciencias de Estados Unidos y en 2006 la revista Time dijo que era una de las 100 personas más influyentes que había en el mundo.

En 1987 publicó su primera reconstrucción de la temperatura media mundial (1), que abarcaba casi un siglo, de 1880 a 1985 dándole la vuelta a la tortilla por completo: el planeta no se enfriaba sino todo lo contrario.

Para imponer un vuelco de esas dimensiones entre los científicos no basta sólo con artículos científicos; hace falta política y al año siguiente de publicar el suyo, Hansen estaba delante del Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado de Estados Unidos exponiéndoles a los parlamentarios el Gran Dogma de la Posmodernidad que hoy es ampliamente conocido.

En 1988 había elecciones. Reagan tenía que dejar la Casa Blanca en manos de Bush y fue un senador demócrata, Timothy E. Wirth, quien llevó a Hansen de la mano a un sitio al que ni él ni su ciencia podían llegar por sí mismos. En 1990 Wirth fue el artífice de la aprobación de la Ley de Aire Limpio y algunos años después el monopolista Ted Turner le financió la creación de dos tinglados, la Fundacion de las Naciones Unidas y el Fondo Better World. Wirth también dirigió la delegación de Estados Unidos que impuso al mundo el famoso Protocolo de Kyoto para reducir la emisión de los gases llamados “de efecto invernadero”.

Aquel año electoral los senadores de Estados Unidos fueron los primeros en escuchar doctrinas que ahora nosotros escuchamos cada día: las emisiones de gases de efecto invernadero, en particular de CO2, enviadas a la atmósfera durante décadas por la industria, conducen a una elevación significativa de las temperaturas. “No se trata de una amenaza vaga, incierta y lejana”, dijo Hansen, “sino de una realidad cuyas consecuencias comprobaremos en la próxima década”.

Aquella década pasó, lo mismo que han pasado otras dos más. Hansen les dijo a los senadores que esos años iban a ser los más calientes de los últimos 100.000 años, pero se produjo una paradoja: aquel invierno hizo un frío espeluznante en Estados Unidos. Una tormenta de nieve mató a 400 personas y a la prensa le preocupó más aquella evidencia que las predicciones de Hansen.

La elección de aquel escenario fue un error, pero los padrinos de Hansen no desafallecieron. Una audiencia así era mejor convocarla en verano. Le organizaron otra el 23 de junio de 1988 y para reforzar el mensaje, su padrino, el senador Wirth, paralizó el aire acondicionado del salón de sesiones, según reconoció 30 años después en una entrevista: “Lo que hicimos fue ir la noche anterior y abrir todas las ventanas. Lo admito, ¿verdad?, para que el aire acondicionado no funcionara dentro de la habitación y, cuando se celebró la audiencia, felizmente, en la sala no sólo había dos veces más cámaras de televisión, sino que hacía mucho calor […] Así cuando Hansen prestó declaración, estaba la televisión y el aire acondicionado de la habitación no funcionaba. Lo que ocurrió ese día fue una conjunción perfecta de acontecimientos, con un magnífico Jim Hansen secándose la frente sentado en la mesa de los testigos y prestando una notable declaración” (2).Los senadores asistieron agobianos y asfixiados y Hansen repitió su discurso anterior: el planeta empezaba a calentarse. Las olas de calor, como la que asolaba a Washington, serían más frecuentes y en 2020 se duplicarán, al igual que otros eventos climáticos extremos, afirmó.

Al terminar la audiencia, la prensa se dirigió a Wirth (y no a Hansen), quien manifestó algo muy característico del balance de las opiniones climáticas en aquel momento, mucho menos clara que la actual: las tesis de su invitado, admitió, se encontraban “en la frontera de la ciencia”. Aún no se hablaba tan claro como ahora.

El gráfico de la evolución de las temperaturas medias que Hansen presentó a los senadores mostraba más de un siglo de evolución, con uno de sus trucos típicos: a la serie histórica le añadió la media de los cinco meses del año en curso, lo que suponía un impactante efecto visual en el que las temperaturas se disparaban hacia arriba.

Esta vez la cobertura de los medios de comunicación fue espectacular porque iba acompañada de otra cadena de truculencias que ahora ya son carcterísticas: aquel verano iba a ser el más caluroso de Estados Unidos y matará entre 5.000 y 10.000 personas, mientras que la sequía iba a causar casi 40.000 millones de dólares en pérdidas.

Al año siguiente se repitió la comedia, aunque esta vez de la mano de otro personaje demócrata que entonces no era famoso, Al Gore, que se encargó del interrogatorio. En un momento dado del esperpento, una de las respuestas de Hansen sorprendió al joven senador demócrata, quien se puso un poco agresivo: “¿Por qué contradice su testimonio escrito?” El científico responde: “Porque no he escrito el último párrafo de esta sección. Se ‘añadió’ a mi declaración”.

Décadas después Hansen explicó lo ocurrido. Antes de comparecer ante el Senado tuvo que presentar su declaración por escrito a los jefes de la NASA que, a petición de la Oficina de Gestión y Presupuesto (una sucursal de la Casa Blanca dentro de la NASA), corrigió numerosos apartados. Luego Hansen tuvo que pasar el segundo filtro antes de ir al Senado: tuvo que enviar a Al Gore por fax los pasajes que habían sido modificados y sobre los cuales quería que le preguntara.

Como ya hemos explicado en otra entrada, quien comparecía ante el Senado no era un climatólogo, sino la NASA, que quería aportar a los senadores un proyecto político surgido en la Casa Blanca, disumulada tras un apariencia científica, aséptica.

El destino fue cruel para Hansen y lo será aún más en el futuro. Hoy sus exposiciones seudocientíficas nos resultarían de lo más normales, pero hace treinta años sonaban muy apocalípticas y, además, los demócratas que le llevaban de la mano perdieron las elecciones. Ganó Bush y los republicanos empezaron a cargar la munición de sus armas, poniendo a Hensen y a la NASA contra las cuerdas en los debates políticos.

Por un momento pareció que las nuevas tesis iban a quedar sepultadas. “Hansen contra el mundo sobre los peligros del efecto invernadero”, tituló la revista Science en 1989 para saltar al ruedo (3), poniendo de manifiesto que en aquel momento las nuevas tesis seguían siendo minoritarias y que la batalla era sustancialmente política por la propia manera en que han montado tinglado: las batallas políticas se llevan al terreno científico porque las decisiones políticas hay que vestirlas con una apariencia científica. De esa manera muchos científicos han caido en la trampa que les han tendido y otros se sienten muy a gusto y recompensados por ello.

Entonces los negacionistas eran la inmensa mayoría. Aún en 2007 el propio Hansen reconocía que sus colegas se habían tomado su hipótesis con “reticencia” (4) y en 2013 volvió a la carga para tratar de “dejar las cosas claras” (5). Muchos años después de su intervención en el Senado las cosas seguían sin estar claras y él se ofrecía para aclarárnoslas.

Es evidente que, por más que pretendan aparentar unanimidad dentro de la “comunidad científica”, se arrastran más de 30 años de aclaraciones continuas.

(1) J.Hansen, I. Fung, A. Lacis, D. Rind, S. Lebedeff, R. Ruedy, G. Russell y P. Stone, Global climate changes as forecast by Goddard Institute for Space Studies three-dimensional model, Journal of Geophysical Research, vol. 93, pg. 9341, http://dx.doi.org/10.1029/JD093iD08p09341.
(2) www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/hotpolitics/interviews/wirth.html
(3) http://www.columbia.edu/~jeh1/mailings/2015/Kerr.1989.HansenVsWorldOnGHThreat.Science.pdf
(4) https://courses.seas.harvard.edu/climate/eli/Courses/global-change-debates/Sources/Greenland-collapse-and-icestream-acceleration/Hansen-2007.pdf
(5) http://www.columbia.edu/~jeh1/mailings/2013/20130415_Exaggerations.pdf

En las favelas de Sao Paulo el hostigamiento policial a los vecinos es la rutina de cada día

Paraisópolis, la segunda mayor favela de Sao Paulo, respiraba miedo e indignación este lunes, un día después de que nueve jóvenes murieran en una estampida provocada por una acción policial. A pesar de la conmoción, el exceso de fuerza, aseguran, es rutina.

“Los policías cometen abusos todos los fines de semana”, dijo una joven de 18 años que vive en la calle principal de la favela, en el suroeste Sao Paulo. Por temor a represalias, la mayoría prefiere no dar su nombre.

Fue en esa calle, Ernest Renan, donde las nueve víctimas murieron pisoteadas la madrugada del domingo cuando varios policías irrumpieron en una fiesta al aire libre. La versión oficial es que los efectivos perseguían a dos personas que disparaban desde una moto, pero los vecinos tienen un relato diferente.

“Todos los fines de semana ocurre lo mismo. Arranca el ‘baile funk’ y la policía llega y empieza a correr a la gente. Ahí escuchamos los gritos, los jóvenes se desesperan, intentan huir, aquí se esconden hasta unos cien”, dijo otra vecina de 42 años señalando al estrecho callejón donde los efectivos acorralaron y golpearon a asistentes a la fiesta, según registraron vídeos de locales.

Paraisópolis concentra casi 100.000 habitantes en un kilómetro cuadrado. Su calle principal es trajinada y está llena de comercios. Las construcciones, muchas en ladrillos sin revestimiento, se levantan de forma desorganizada. La mayoría no tiene servicios básicos y marañas de cables cuelgan entre poste y poste. Aquí no llega ni un taxi de afuera.

En la entrada de la favela se realiza de jueves a sábado “el baile del 17”. Este “baile funk” se ha vuelto tan conocido que miles de jóvenes vienen de otras ciudades. La madrugada del domingo había unas cinco mil personas. Los nueve fallecidos tenían entre 14 y 23 años y no eran de la comunidad.

Un “baile funk” es una enorme fiesta de calle musicalizada con “funk”, ritmo que nació en las favelas influenciado por el hip hop. El “baile del 17” comenzó hace casi diez años frente a un bar con ese nombre, cuentan los vecinos.

El bar desapareció pero la fiesta creció, y no todos en Paraisópolis lo disfrutan. “Aquí hubo gente que hasta se mudó por eso, el ruido es insoportable, no te deja dormir”, dijo la vecina de 42 años.

Gloria Maria, de 20 años, difiere. Para ella, promotora cultural de la comunidad, el “baile funk” es una forma económica de divertirse.

A favor o en contra, los vecinos coinciden en que la acción policial es estigmatizadora y racista.

Gabriela Santana, de 21 años, reconoce que en el “baile del 17” hay drogas y sexo, “igual que en las fiestas de ricos. La diferencia es que el funk es criminalizado, es racismo”, afirma.

“En la plaza Puesta del Sol [en un barrio noble de Sao Paulo] todo el mundo fuma marihuana para ver el atardecer. ¿Y la policía llega con bombas ahí? El problema es que somos negros y pobres”, dice Lions Pacs, un rapero de 23 años que cumplió dos años de cárcel y dice tener tanto miedo de la policía que en días como el domingo no se atreve a mirar por la ventana.

En Paraisópolis, vecina de la rica urbanización Morumbi, hay una cancha de fútbol y un parque clausurado. El cine más próximo queda a media hora de autobús.

“Nunca entré al baile”, dice una joven de 23 años. “No me gusta, pero si la policía quisiera impedir el baile, vendría temprano. Pero ellos vienen tarde porque les gusta golpear a pobres y favelados”, agrega.

“La policía siempre comienza con bombas, luego lanza gas lacrimógeno, uno lo siente dentro de casa porque la garganta comienza a arder. Después se escucha la gritería, la gente pidiendo socorro”, dice su hermana de 18 años que muestra un vídeo donde se ve a policías dando porrazos a personas acorraladas en un callejón.

La policía dijo que investigará la acción policial para determinar si hubo excesos. “Luto” fue escrito en letras blancas en la calle donde ocurrió la tragedia y donde a partir del jueves, las hermanas creen, “ocurrirá todo de nuevo”.

https://es-us.noticias.yahoo.com/brutalidad-policial-rutina-denuncian-vecinos-tragedia-favela-sao-200924485.html

Tras Bolivia, Estados Unidos desata la desestabilización de Irán ‘desde dentro’

Después de derrocar al gobierno legítimo de Bolivia, ahora es el turno de Irán, con la ayuda de Israel y Arabia saudí.

Más allá de las presiones económicas y políticas, no es el primer intento de desestabilizar Irán porque es muy poco probable que sea posible una intervención militar externa, a pesar de los numerosos llamamientos de Israel para que se realicen ataques aéreos selectivos contra instalaciones en Irán, en particular, contra su programa nuclear. Al igual que Tel Aviv o Riad, Washington sabe que un escenario así sería muy caro y sin ninguna garantía de éxito.

Así que el plan es una revolución desde dentro, orquestada y asistida desde fuera y no escatiman medios para ello. Lo mismo que en Líbano o Irak, también hay que reconocer que el país no carece de problemas, algunos de ellos relacionados con la presión externa.

Las sanciones estadounidenses contra Irán, en primer lugar las exportaciones iraníes de petróleo, han tenido un fuerte impacto en la economía del país, teniendo en cuenta que la venta de petróleo es un área clave para el presupuesto del gobierno de Teherán.

A pesar de los intentos de Irán de eludir las sanciones, Washington está haciendo absolutamente todo lo que puede para bloquear cualquier transacción relacionada con el petróleo. Estados Unidos ha amenazado abiertamente a las instituciones financieras turcas con sanciones por facilitar las transacciones internacionales con Irán. Además, no sólo se apunta al petróleo iraní, sino también a su gas, otro producto que abunda entre los recursos naturales del país.

Estados Unidos está haciendo todo lo posible por aumentar los precios del petróleo en el mercado mundial, en un momento en que su producción de esquisto bituminoso está aumentando, una producción costosa pero que los estadounidenses quieren a toda costa poder utilizar como nueva arma económica. Curiosamente, esto se hace perjudicando los intereses económicos y energéticos de los países de la Unión Europea, uno de los principales importadores de petróleo.

Obviamente, también afecta gravemente a la economía iraní: limitada en sus exportaciones de petróleo y obligada a aumentar los precios de los combustibles en el mercado interior; este último hecho ha sido precisamente la razón principal de las recientes manifestaciones en Irán.

Cuando los instrumentos políticos y económicos no son suficientes para que el oponente se doblegue, los imperialistas utilizan la presión de la seguridad, incluida la presión terrorista, como los ataques a barcos que transportan petróleo iraní. Todo esto, por supuesto, acusando a Irán de ser responsable del terrorismo.

Las principales cadenas de comunicación también han contribuido significativamente al aumento de la histeria hacia Teherán. Se ha observado claramente durante las recientes manifestaciones en varias partes del país, en particular a través de los medios de comunicación de opositores políticos radicados en el extranjero, muchos de los cuales, por supuesto, se encuentran en Estados Unidos.

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, apoyó abiertamente las manifestaciones en un discurso que, en parte, fue pronunciado en farsí. La BBC Persa empezó a emitir dos horas antes de lo habitual para convocar a los manifestantes a salir a la calle. El servicio regional de TV Iran International, con sede en Arabia saudí, abandonó su programación habitual y dedicó un día entero a las manifestaciones. Algunos canales extranjeros que emiten en persa llegaron incluso a dar instrucciones a los manifestantes: lugar de las convocatorias, consignas a gritar, comercios a asaltar y establecimientos a prender fuego.

En esta presión extraordinaria sobre Irán, Washington no olvida los intereses de su principal aliado regional: Israel. Sobre todo en lo que se refiere al recrudecimiento de las hostilidades entre el Estado persa y algunos países árabes -que recientemente se han convertido en aliados semioficiales del Estado sionista- en el momento mismo de las masacres perpetradas en Palestina, todo ello bajo una estricta coordinación estadounidense.

Estados Unidos amenaza a Francia con emprender una guerra comercial

Tras la aprobación de un impuesto a las empresas estadounidenses por los servicios digitales en Francia, Estados Unidos también podría imponer aranceles sobre los productos franceses. Entre las categorías de productos que pueden verse afectados por los impuestos adicionales hasta el 100 por cien se encuentran los quesos, los cosméticos y el champán.

Ya no es sólo China. También Francia está embarcada en una batalla contra Estados Unidos, que no se limita sólo al comercio exterior, sino también a materias como la seguridad.

El impuesto digital francés discrimina a empresas estadounidenses como Apple, Google, Amazon y Facebook, enviando una señal clara de que Washington tomará medidas contra los regímenes fiscales digitales que afectan o discriminan a las empresas estadounidenses. Se están iniciando investigaciones sobre los impuestos a los servicios digitales en Italia, Turquía y Austria.

La lista de productos franceses que podrían ser gravados incluye 63 artículos por un valor aproximado de 2.400 millones de dólares. Incluye productos lácteos, vinos espumosos, cosméticos, cerámicas y bolsas. Los impuestos adicionales sobre estas categorías de mercancías podrían alcanzar el 100 por cien.

Las audiencias públicas están programadas para el 7 de enero del año que viene.

El 11 de julio el Senado francés aprobó el proyecto de ley sobre la fiscalidad de las grandes empresas de servicios digitales. El impuesto se aplica a los ingresos de los gigantes de internet a partir del 1 de enero de 2019 y asciende al 3 por cien de los ingresos recaudados en Francia. Las empresas afectadas se dedican al trabajo de los agregadores de noticias, comercio electrónico o publicidad en línea.

Trump dijo que podría reaccionar adoptando derechos de aduana sobre los vinos franceses.

En octubre, basándose en un veredicto del Órgano de Solución de Diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Estados Unidos adoptó nuevas sanciones del 10 por ciento para los aviones y del 25 por ciento para los productos agrícolas e industriales de la Unión Europea. Fue parte de la compensación por los daños sufridos por Estados Unidos como consecuencia de la subvención de la Unión Europea a Airbus.

El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, ha calificado esta mañana de inaceptables las amenazas de sanciones estadounidenses contra el impuesto digital francés y advirtió a Washington de que la Unión Europea podría responder con firmeza.

Más información:
-Airbus: un cadáver de la guerra económica desatada por Estados Unidos contra la Unión Europea
– Las sanciones económicas a Irán golpean a los grandes monopolios europeos
– El declive de la hegemonía técnico-militar del imperialismo estadounidense
 

Palo de Hockey: la necesidad de recurrir a pequeños trucos para demostrar la ola de calor que nos invade

En 1998 el climatólogo Michael E. Mann utilizó los anillos de crecimiento de los árboles como un indicador climático (proxy) para deducir las temperaturas de los tiempos pasados.

Para dar más fuerza visual a su tesis, se le ocurrió presentar los datos acompañados de un gráfico que pretendía mostrar la evolución de la temperatura media en el hemisferio norte desde el siglo XV, lo que posteriormente amplió hasta el año 1000 de nuestra era.

Sus conclusiones se publicaron en la revista científica “Geophysical Research Letters”. Para obtener los datos de las temperaturas pasadas, Mann y sus colaboradores recurrieron a Keith Briffa, quien estudió los anillos de los árboles del hemisferio norte.

Pero Mann mezcló las churras con las merinas: los datos indirectos (del pasado) con los directos (del presente), es decir, con datos obtenidos de lecturas actuales tomadas de los termómetros. Las temperaturas tomadas por una vía (árboles) o por la otra (termómetros) no coinciden. Se produce una duplicidad de datos para las mismas fechas.

Es evidente para cualquiera que las conclusiones, además de aproximadas (proxy), no se podían extender a todo el plantea más que con sumo cuidado. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. El gráfico se hizo famoso y se le denominó “palo de hockey” porque, mostraba que después de siglos de estabilidad, en las fecha más recientes las temperaturas se disparaban. En mil años la temperatura había sido como un encefalograma plano, hasta que se comenzó a elevar en el siglo pasado. En fin, Hansen pretendía sostener que la subida de las temperaturas actuales es una “anomalía”, algo sin precedentes históricos.

En 2001 el IPCC incorporó el “palo de hockey” a su tercer informe y en 2006 el Comité Nacional de Investigación de Estados Unidos aprobó las conclusiones de Hansen.

Aquello no sólo era ciencia sino mucho más. En el mismo año 2006 el documental de Al Gore “Una verdad incómoda”, que ganó un Óscar de Hollywood y un Premio Nobel al año siguiente, también mostraron el “palo de hockey”, lo que disparó su fama. Se propagó por todo el mundo, convirtiéndose en el icono del movimiento contra el calentamiento del planeta. El gobierno canadiense envió a todos los hogares un folleto alertando sobre los peligros del calentamiento acompañado del gráfico de Mann.

Que aquello era una chapuza se confirmó al divulgarse los correos electrónicos de la Universidad de East Anglia en 2009 y a partir de entonces se llenó de remiendos, rectificaciones, desmentidos y matizaciones.

La Universidad pública de Pennsylvania, donde Mann trabajaba, le abrió un expediente, absolviéndole un año después. El fiscal general de Virginia, Ken Cuccinelli, denunció a la universidad de ese estado, donde Mann había trabajado con anterioridad, y exigió que se investigara el trabajo que había realizado en ella. Finalmente, en 2011 el Tribunal Superior desestimó la denuncia del fiscal.

No sólo la investigación de Mann no era fraudulenta sino que era uno de los más grandes descubrimientos científicos, por lo que en 2014 la revista Geophysical Research Letters lo seleccionó entre las 40 publicaciones científicas más destacadas de los últimos 40 años sobre 1.000 disciplinas científicas diferentes.

“Mantenella y no enmendalla”. Al revolcarse en la mierda, algunas universidades y algunas revistas científicas no parecen nada diferente de los gorrinos.

El que mejor sabía lo que se traía entre manos era el propio Mann. A pesar de que no había tal fraude, en declaraciones a la BBC reconoció que su gráfico no se debería haber convertido en el icono del calentamiento porque su base científica era “incierta”.

Era muy benévolo consigo mismo. En su artículo Mann aseguraba, entre otras cosas, que el año 1998 había sido el año más cálido del milenio en Estados Unidos. Le apoyó el otro pontífice de la climatología, James Hansen, arrastrando consigo a la NASA tras sus desvaríos.

Las tesis de Mann y Hansen son rotundamente falsas y así se supo desde el principio: en Estados Unidos el año más caliente había sido 1934.

En 2003 dos canadienses, Stephen McIntyre y Ross McKitrick, demostraron las artimañas de Mann a la hora de manejar los datos. Comenzó así un tira y afloja en el que comenzaron a participar más científicos. Unos critican a otros o salen en su defensa.

Inicialmente, cuando le pidieron los datos en bruto para poder evaluarlos, Mann sólo entregó una parte, hasta que finalmente tuvo que acceder. Aquella actitud sonaba muy extraña.

Al mismo tiempo, Mann empezó a rectificar parcialmente, afirmando que las “incertidumbres” eran la clave del artículo que habían escrito. Se necesitaban más datos de alta resolución antes de obtener conclusiones fiables. Si bien el tratamiento matemático de los datos era, en efecto, erróneo, ello no significaba que los resultados lo fueran también.

A partir de entonces se produjeron más rectificaciones en cadena, empezando por el IPCC. Por un momento el asunto pareció desmoronarse como un castillo de naipes. En 2006 el Congreso de Estados Unidos formó un grupo de estudio compuesto por científicos que declaró su apoyo a las tesis de Mann, aunque advertía que existían “pequeños errores estadísticos” que, sin embargo, tenían “pocos efectos” en las conclusiones finales. Posiblemente se referían a aquellos “pequeños trucos” que aparecieron en los correos electrónicos que salieron a la luz en 2009.

Las estadísticas no se necesitan falsear. Un buen matemático consigue que sus truquillos apenas se noten, lo mismo que un buen falsificador consigue que un lienzo parezca casi como el original. Los que hacen los sondeos electorales tienen mucha experiencia en ello.

Por ejemplo, Mann había obtenido sus datos de cierta variedad de pino en unas montañas de Estados Unidos que habían sido fertilizados con CO2 y, en consecuencia, no se debieron utilizar como indicadores de la temperatura ambiente.

Mann volvió a responder de la misma manera: aceptó la crítica pero dijo que si se eliminaban las mediciones basadas en los pinos, los resultados apenas cambiaban. Lo que Mann no pareció entender es que se trata justamente de eso, de una tautología que siempre vuelve al punto de partida. Si lo que buscas es calentamiento, lo que encuentras son aumentos de temperatura por todas partes.

La tautología es idéntica a la de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC), que lo define como aquel cuyo origen está, directa o indirectamente, en la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y se suma a la variabilidad natural observada durante períodos de tiempo comparables. En otras palabras, el cambio climático es responsabilidad del ser humano porque así lo define la ONU; en caso contrario, el clima no cambia de manera “natural”.

Con posterioridad se han llevado a cabo varios intentos de rehabilitar el “palo de hockey” en diferentes revistas científicas, utilizando “proxies” diferentes, como sondeos en el hielo. Sin embargo, el IPCC no ha vuelto a mencionar el asunto. Hoy nadie habla de ello porque parece irremediablemente contaminado.

Lo interesante es que, como escribió McKitrick, aún siguiendo el mismo método estadístico de Mann, las temperaturas del siglo pasado no mostraban nada excepcional. En la Edad Media, hacia el año 1000, también aparece una época de calor con temperaturas superiores a las actuales.

Las oscilaciones de las temperaturas a lo largo de la historia del planeta van en una dirección y luego en la contraria. No existe eso que Mann calificaba como “anomalías”. En los últimos mil años las temperaturas no han seguido una línea recta y cuando han subido, como en la Edad Media, su ascenso no tuvo nada que ver con el CO2, ni con la industria, ni con el capitalismo. Ni siquiera tuvo que ver con los seres humanos.

Un comandante de las fuerzas de élite alemanas ha sido suspendido por sus conexiones con los nazis

Varios neonazis han sido descubiertos en las filas de las fuerzas especiales alemanas, lo que plantea nuevas preguntas sobre la unidad de combate de élite del Bundeswehr (ejército federal).

Un soldado del KSK, los comandos de operaciones especiales, será suspendido del servicio esta semana después de que una investigación interna descubriera sus vínculos con los nazis, según el periódico Bild am Sonntag.

Con sede en la pequeña ciudad de Calw, en el sur de Alemania, a los KSK se les asignan las misiones más secretas y peligrosas del ejército alemán, incluyendo operaciones antiterroristas y rescates de rehenes en zonas de guerra.

La central de inteligencia del Bundeswehr (MAD) investigó a dicho soldado durante un período de meses después de recibir un aviso de un denunciante. Los espías tratan de averiguar por qué la cadena de mando no conocía la afiliación nazi del soldado, que combatió en la Guerra de Afganistán.

Otros dos soldados son sospechosos de haber hecho el saludo a Hitler, que es ilegal en Alemania, durante una fiesta privada organizada por el cabo. Uno de ellos ya ha sido suspendido mientras que la investigación sobre el otro continúa.

La preocupación de que las fuerzas de élite se hubieran convertido en un caldo de cultivo del fascismo surgió el año pasado cuando se supo que un combatiente de la KSK desempeñaba un papel central en la organización secreta de un grupo de “preppers”, que es como se conoce a quienes realizan prácticas de supervivencia para cuando fuera necesario.

Las investigaciones subsiguientes del grupo llevaron a detenciones, incautaciones de armas y a la aparición de listas de muerte con nombres de políticos y militantes progresistas.

A principios de este año, una investigación separada de un soldado altamente condecorado del KSK condujo a la suspensión de sus conexiones dentro de los movimientos neonazis.

Aunque las actividades exactas de la investigación del MAD siguen siendo secretas, los medios de comunicación alemanes informan que en el verano que empezaron a prestar especial atención a la base de KSK en Calw debido a los múltiples indicios de que el fascismo prevalecía entre las tropas de élite.

En otoño, un informe publicado en Der Spiegel afirmaba que se habían abierto más de dos docenas de investigaciones sobre las tropas del KSK, un número notablemente alto para una unidad que se cree que contiene unos 1.100 soldados en servicio activo.

https://www.telegraph.co.uk/news/2019/12/01/german-elite-forces-facing-neo-nazi-scandal-commander-suspended/

Más información:

– Una red compuesta por 200 nazis opera clandestinamente dentro del ejercito alemán
– Los cuarteles del ejército alemán se llenan de parafernalia nazi
– En mayo de 2917 fue detenido un miembro del espionaje alemán cuando preparaba un atentado yihadista de falsa bandera
– En mayo de 2917 fue detenido un oficial del ejército alemán que preparaba atentados yihadistas de bandera falsa
– Detenido un espía alemán cuando preparaba un atentado yihadista de falsa bandera
 

La guera de las galaxias ya ha empezado

En torno a la Tierra orbitan casi 9.000 satélites, la mayor parte de los cuales son chatarra. Sólo unos 2.000 están activos. Además, hay unos 23.000 objetos de más de 10 centímetros de tamaño registrados por el ejército estadounidense que también giran alrededor del planeta a más de 20.000 kilómetros por hora. A esa velocidad, cualquier colisión puede destruir un satélite y crear más chatarra.

Entre la chatarra hay fragmentos de misiles. En 2007 China destruyó uno de sus satélites con un misil y dos años después se produjo una colisión entre un satélite militar ruso y un satélite de comunicaciones.

Internet va a empeorar la situación. Los lanzamientos de satélites aumentarán. La constelación OneWeb incluirá 648 satélites. Kuiper, propiedad del sátrapa estadounidense Jeff Bezos, el de Amazon, constará de 3.236 unidades. SpaceX, fundada por Elon Musk, ya ha lanzado 120 satélites de su constelación Starlink desde mayo, que podrían incluir hasta 42.000 satélites.

Uno de los satélites de Starlink casi causó una colisión, obligando a la Agencia Espacial Europea a desviar su satélite Aeolus de su trayectoria a principios de septiembre para evitar el desastre.

El espacio exterior se ha militarizado. Las fuerzas aéreas ya se llaman fuerza aeroespaciales. Hay tantos satélites que las grandes potencias no saben ni cuántos hay, ni a quién pertenecen, ni la función que desempeñan.

Una parte importante de los satélites se dedican al espionaje. Otros no son más que bombas ambulantes preparadas poara destruir otros satélites. Unos satélites se lanzan al espacio para vigilar a otros. En 2017 el satélite espía ruso Louch-Olymp se acercó al satélite militar franco-italiano Athena-Fidus y desde entonces no ha dejado de arrimarse a uno o a otro.

Existen satélites kamikaze, como el ruso Cosmos 2499, que puede maniobrar para atacar a otro satélite, o dispositivos equipados con armas para capturar otro satélite, como el chino Shiyan-7.

Las grandes potencias cuentan con radares para el rastrear a los satélites de órbita baja (menos de 2.000 kilómetros), que es donde se encuentra la mayor parte de la chatarra espacial. También disponen de telescopios para las órbitas geoestacionarias (36.000 kilómetros).

La guerra de las galaxias ya ha empezado. Estados Unidos inauguró en agosto su mando espacial (Spacecom) con una ceremonia oficial en la Casa Blanca. “Es un momento histórico, un día histórico, que reconoce que el espacio está en el corazón de la seguridad y defensa nacional de Estados Unidos”, dijo Trump durante el brindis.

La fuerza espacial será la sexta arma del Pentágono y su presupuesto alcanza los 8.000 millones de dólares.

El científico que puso las nuevas formas de tortura a disposición de la CIA: Sidney Gottlieb

“Todavía estoy en estado de shock”, dice el escritor Stephen Kinzer por lo que ha sabido de los experimentos realizados por un científico del gobierno de Estados Unidos que pocos conocen por su nombre: Sidney Gottlieb.

“No puedo creer que esto haya sucedido”, relata tras publicarse un libro suyo con el sugerente título “Envenenador en jefe: Sidney Gottlieb y las investigaciones de la CIA sobre control mental” (1). Es una historia de la carrera de 22 años de Gottlieb, el químico que ejecutaba proyectos de control mental que tenían como objetivo ayudar a Estados Unidos en su lucha contra el comunismo desde la década de 1950 hasta la década de 1970.

Las investigaciones sobre los efectos de las drogas sobre el control del yo y las actividades volitivas respondían a una pregunta: ¿se puede obtener información gracias a las drogas que afectan al sistema nervioso superior? Si es así, ¿qué agentes son los mejores para ese propósito?”.

Kinzer cita un memorando de la CIA sobre el proyecto, posteriormente llamado Alcachofa (Artichoke). En los años 50 y 60 Gottlieb “dirigió la aplicación de cantidades y variedades de drogas desconocidas en muchas personas mientras buscaba la receta más adecuada para alterar la conciencia para moldear efectivamente los pensamientos y comportamientos de los sujetos”.

Gottlieb realizó pruebas de LSD en prisioneros, funcionarios del gobierno y pacientes de hospitales y a muchos no les informaron de que estaban experimentando en ellos con narcóticos.

Uno de los ejemplos citados es el caso letal de un oficial de la CIA que murió de una manera altamente sospechosa después de que Gottlieb supuestamente mezclara su bebida con LSD.

Más tarde diseñó venenos a medida cuando sus jefes plantearon la cuestión de “tratar” con un dirigente extranjero, con el siniestro médico finalmente interpretado por el actor Tim Blake Nelson, en la serie de Netflix “Wormwood” de la que ya hemos hablado aquí en otra entrada (2).

Kinzer esboza bastantes detalles nuevos en su libro, la primera biografía del científico. Por ejemplo, “Envenenador en jefe” describe la forma en que Gottlieb participó en sesiones de tortura en bases militares estadounidenses y permitió que su colega, un médico, le diera LSD a niños.

El libro señala que cuando “los científicos de [la Operación] Alcachofa ideaban un nuevo fármaco u otra técnica que querían probar […] le pedían a la estación de la CIA en Corea del sur que suministrara un lote [de] ‘sujetos prescindibles’”.

Un memorando de la CIA sugirió que esos sujetos eran necesarios para la prueba de una “nueva técnica importante” que no tenía nombre, pero agregaba: “la técnica no tiene problemas de eliminación después de la aplicación”.

El proyecto de Gottlieb involucró a jefes de estado extranjeros que pertenecían al campo antimperialista. Según los colegas citados por Kinzer, preparó “un tubo de pasta de dientes previamente envenenado” destinado al primer ministro congoleño Patrice Lumumba, aunque nunca se usó.

También dirigió un equipo científico que trabajaba en un extraño complot para deshonrar a Fidel Castro: creyendo que su fuerza se acumulaba en su barba, Gottlieb propuso que se rociaran sales de talio en sus botas para que se le cayera el pelo de la barba, “dejándolo abierto a ridiculizar y derrocar”.

Kinzer cree que sus 22 años con la agencia dejaron una huella significativa en la CIA como lo es hoy: dice que hay “una línea recta entre el trabajo y las técnicas de Sidney Gottlieb que los agentes estadounidenses enseñaron a los servicios de seguridad latinoamericanos en los años 60 y 70”.

“Estas técnicas también se usaron en Vietnam, y luego las técnicas de tortura y los llamados interrogatorios extremos que se usaron en Abu Ghraib y Guantánamo”, agregó Kinzer. Dado un “suministro efectivamente ilimitado” de LSD suministrado por la empresa farmacéutica Eli Lilly a la CIA, Gottlieb se convirtió quizás en “el estadounidense desconocido más poderoso del siglo XX”, afirma Kinzer.

Después de la CIA, el padre de cuatro hijos trató de reinventarse, trabajando con niños con problemas del habla. “Nadie tenía idea de lo que había hecho en el pasado, pero quedó atormentado por aquello”. Kinzer asume que cuando falleció en 1999 no se anunció oficialmente ninguna causa de muerte.

(1) https://www.amazon.com/Poisoner-Chief-Sidney-Gottlieb-Control/dp/1250140439/ref=sr_1_1?keywords=kinzer&qid=1573676166&s=books&sr=1-
(2) https://mpr21.info/2017/12/frank-olson-el-caso-del-asesino.html

Más información:

– Ewen Cameron, la ciencia al servicio de la tortura
– Frank Olson: el caso del asesino asesinado por sus iguales
– Guía práctica del perfecto criminal
– Las secuelas psíquicas de los lavados de cerebro financiados por la CIA en Canadá
– 13 experimentos macabros con seres humanos perpetrados por Estados Unidos

2.800 personas huyen por temor a los combates entre los guerrilleros del ELN y los narcotraficantes en Colombia

Al menos 2.160 personas han huido y otras 680 están confinadas por temor a los enfrentamientos entre los guerrilleros del ELN y los narcotraficantes en una región del noroeste de Colombia que es estratégica para las exportaciones de cocaína, anunció la ONU ayer.

Los más de 2.800 civiles -indígenas y afrocolombianos- se enfrentan a una difícil situación de seguridad debido a la presencia de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) en una zona rural del municipio de Alto Baudo, en el departamento del Chocó, dijo en un comunicado la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) de la ONU.

El departamento del Chocó cuenta con grandes plantaciones de coca y está estratégicamente posicionado para exportar la droga a Estados Unidos a través del Océano Pacífico.

Entre 2017 y 2018 hubo 21.100 personas desplazadas por la guerra en el Chocó, según el registro oficial de víctimas.

Considerada la última guerra de guerrillas del país desde la claudicación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que firmó la paz con el gobierno en 2016, el ELN cuenta con unos 2.300 combatientes y una amplia red de apoyo en las zonas urbanas.

La rebelión armada del ELN opera en el 10 por ciento de los 1.100 municipios del país.

Por su parte, las AGC son el brazo armado del Clan del Golfo, la principal banda de narcotraficantes de Colombia, que surgió de la desmovilización de milicias paramilitares en 2006.

Europa va reformar su industria de guerra para dejar de financiar a las empresas militares estadounidenses

El año pasado Estados Unidos presionó a sus socios de la OTAN para que aumentaran sus presupuestos militares hasta el 2 por ciento de su PIB.

La Unión Europea subió sus presupuestos bélicos hasta unos 256.000 millones de euros, de los cuales 38.500 millones de euros se asignaron a Alemania, uno de los diez países con mayor gasto militar.

Sin embargo, los países de la Unión Europea adquieren en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, más armas y equipos militares de los que ellos mismos producen, financiando así la tecnología y la industria bélica foránea.

Mientras que las fuerzas armadas americanas utilizan 3 tipos de vehículos blindados de transporte de tropas, los ejércitos europeos utilizan 37 tipos de estos vehículos; con seis cazas operando en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, hay 20 modelos en Europa; la Armada americana utiliza 4 tipos de destructores y fragatas, y Europa, 29 tipos de barcos.

La dependencia tecnológica tiene consecuencias que van más allá de la economía. Implican la apertura de una puerta trasera para el espionaje de países que podrían controlar las empresas punteras.

Ahora se han propuesto consolidar la industria de guerra autóctona, para lo cual se producirán una serie de fusiones y adquisiciones entre los fabricantes de armas que reducirán el número de sistemas militares operativos.

“Europa corre el riesgo (muy serio) de convertirse en una esclava tecnológica de China y Estados Unidos. Y en el siglo XXI, tecnología significa todo”, afirma El Mundo en mayo (*)

“No hay lugar para perdedores en esta guerra de la innovación”, adviertía un coronel del ejército español en el reportaje. “Estamos en una coyuntura en la que cada paso que das es el doble que el anterior. Ser segundo es garantía de fracaso”, añadía.

Las armas de la guerra moderna son el “big data”, la inteligencia artificial y la biotecnología, según el periódico.

(*) https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/05/13/5cd5a808fc6c83f9128b470f.html

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