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Autor: Redacción (página 769 de 1358)

Aunque el ladrillo se vista de seda… en la quiebra se queda

El mes pasado quebró WeWork, una empresa emergente dedicada al alquiler de oficinas “a medida”, compartidas ente varios inquilinos, con internet, teléfono, despacho y demás servicios que necesitan los “emprendedores” de nuevo cuño, de los que tienen los bolsillos casi vacíos. Proporciona una fachada para quien no tiene nada, ni siquiera una dirección de correos a la que poderle escribir.

El capitalismo funciona de la siguiente manera absurda: antes de concederte un préstamo, el banco tasa tus activos, por ejemplo, tu piso (si es que lo tienes, si es que es tuyo y si no está ya hipotecado de antes).

Para concederle un préstamo, SoftBank tasó a WeWork en 47.000 millones de dólares en enero y un parte de la empresa pasó a poder del banco, lo cual quiere decir que no hay ningún préstamo sino un apoderamiento de la empresa por parte del banco. El banco se prestaba dinero a sí mismo.

Como la tasación del negocio estaba inflada deliberadamente, el banco recibía más dinero del que ponía encima de la mesa.

Seguramente Ustedes son escépticos y no creen en los milagros, pero el capitalismo no es más que un milagro: el de la multiplicación de los panes y los peces.

Ante el chollo, WeWork se lanzó en la cuesta hacia abajo y el mes pasado quiso más dinero todavía. Lanzó una oferta pública de venta de acciones que consumó el saqueo: el banco se quedó con toda la empresa.

Ahora bien, SoftBank debía rescatar a WeWork de la ruina, pero la magia seguía obrando sus frutos: de 47.000 millones de dólares la tasación pasó a sólo 8.000 millones de dólares menos. En ocho meses su valor era seis veces menor (*).

A diferencia de los “mirlos blancos”, WeWork no era exactamente humo, la típica empresa virtual, sino todo lo contrario, un gigante inmobiliario. Las empresas como WeWork alquilan más de 4,5 millones de metros cuadrados de inmuebles, que representan el 16,5 por ciento de la demanda del sector, o sea, un monopolio.

Con la quiebra, los inmuebles vuelven al mercado y la burbuja se sigue inflando. Las cosas no son lo que parecen. WeWork parecía una de esas empresas de las nuevas tecnologías, pero no era más que el ladrillo de toda la vida, con la diferencia de que no construía, ni siquiera compraba: sólo realquilaba el espacio.

La multinacional empleaba a más de 12.500 trabajadores a los que se les ofrecieron acciones. Algunos pidieron préstamos personales para comprarlas a un precio de 54 dólares cada una; ahora sólo les pagan 19 dólares, es decir, han perdido el dinero y, además, deben devolver los préstamos.

Ls milagros son sólo para algunos; los demás tienen que pagar el pato.

(*) https://markets.businessinsider.com/news/stocks/wework-could-run-out-of-money-2020-cash-burn-bernstein-2019-10-1028571132

Estados Unidos está construyendo una base naval en Georgia para controlar al Mar Negro

En 2017 se celebró la ceremonia oficial de iniciación de las obras de construcción del primer puerto de aguas profundas de Anaklia en la costa este del Mar Negro. ”Este puerto fortalecerá las posiciones de Georgia en el mapa de la Ruta de la Seda”, dijo entonces el Primer Ministro Georgui Kvirikashvili.

El puerto no está siendo construido por el Estado, sino por inversores privados georgianos con la mediación activa de los estadounidenses. La empresa georgiana TBC Holding, propiedad del contratista Mamuka Jazaradze, está construyendo un enorme puerto de aguas profundas en el Mar Negro para competir con los puertos rusos y, en última instancia, para ocupar su lugar en el comercio chino. Occidente concibe este puerto como una alternativa a la Ruta de la Seda, un portal de China a Europa.

La profundidad del puerto es de 20 metros (suficiente para acomodar todo tipo de buques), 32 muelles con una longitud total de 12 kilómetros. La capacidad de carga es de 100 millones de toneladas de carga al año. Es comparable a los puertos de Shanghai, Singapur y Rotterdam. El costo del proyecto: 2.500 millones de dólares. Se espera que los primeros barcos entren en Anaklia el año que viene.

Pero Bidzina Ivanishvili (empresario, dirigente del partido de gobierno El Sueño Georgiano), probablemente por iniciativa de los socios rusos, explicó a Jazaradze que no deberían ir demasiado rápido. Mientras que este último, el banquero más famoso del país, ya había anunciado por todas partes que su puerto estaba a punto de expulsar a Rusia de la zona de tránsito del Mar Negro.

“Los representantes de las autoridades oficiales cuestionan cada vez más la viabilidad del proyecto”, dijo Jazaradze. La dirección del consorcio Anaklia se está defendiendo de las acusaciones del gobierno de que no será capaz de completar la construcción y conseguir las inversiones a tiempo.

Obviamente el problema es el dinero. Ha desaparecido. Las inversiones privadas se han congelado en 70 millones de dólares, en lugar de los 620 millones previstos. El consorcio obtuvo con éxito un préstamo de 400 millones de dólares de cuatro instituciones financieras internacionales, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, la Corporación de Inversión Extranjera Privada, el Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura.

Pero el problema es que los acreedores exigen que el gobierno georgiano garantice el préstamo. En otras palabras, si el proyecto fracasa, el gobierno georgiano tendría que garantizar el reembolso de cientos de millones de dólares.

El 16 de junio de este año los medios de comunicación georgianos publicaron una supuesta filtración del gobierno: la construcción del puente de Anaklia quedaba congelada, añadiendo que era necesario retroceder por presiones de los diputados de la alianza entre El Sueño Georgiano y Georgia Democrática, dirigida por Bidzina Ivanishvili.

En otras palabras: desde Moscú una mano negra saboteaba los planes de Tiflis y el 20 de junio miles de manifestantes atacaron el parlamento georgiano.

Sin embargo, El Sueño Georgiano ganó las elecciones legislativas de 4 de octubre, Bidzina Ivanishvili se convirtió en Primer Ministro. Inmediatamente dijo que el proyecto era una broma y sugirió que no tenía intención de lidiar con él.

En la actualidad el consorcio de Mamuka Jazaradze sólo incluye a empresas estadounidenses: SSA Marine y Conti International LLC. Algunos dicen que los estadounidenses no expulsaron por casualidad a los franceses de este proyecto y que hoy están expulsando a los búlgaros.

El hecho es que el puerto comercial es sólo una parte del proyecto. Su otra parte, mucho más importante para Washington, es una base militar. Todo el mundo sabe cómo es la relación entre Estados Unidos e Irán en la actualidad, al borde de la guerra. Por eso, los constructores tienen prisa y aseguran que completarán el puerto en menos de un año. De ahí que un gigante como SSA Marine esté involucrado en el proyecto.

“Los estadounidenses realmente quieren construir un puerto de tránsito comercial que garantice a su país satélite una vida próspera”, dijo Vladimir Jomeriki, vicepresidente del Congreso Mundial de los Pueblos de Georgia. Pero en realidad, el puerto comercial no es el objetivo principal. Está previsto que Anaklia se convierta en una base naval estadounidense en la que puedan estacionarse barcos y submarinos en las narices de Rusia.

Con la pérdida de Crimea, la dominación estadounidense en el Mar Negro fracasó. Por otra parte, los planes para librar una guerra contra Irán siguen siendo válidos. Por eso el puerto de Anaklia es necesario precisamente el año que viene, no más tarde. Al culpar a los diputados, el gobierno georgiano casi sabotea los planes. Esta es la razón del motín del 20 de junio en Tbilisi y del asalto al parlamento.

Mientras, la construcción del puerto continúa activamente. El nuevo puerto representa una amenaza para Novorossiysk, el puerto de aguas profundas más cercano en el sur de Rusia. Ya el año que viene, dicen los especialistas, Novorossiysk sentirá la competencia. Anaklia podría socavar su posición de cabecesra en el transporte de contenedores al recibir parte de la carga que actualmente transportan a occidente los países asiáticos.

http://www.observateurcontinental.fr/?module=articles&action=view&id=1227

Carpetazo a los crímenes de guerra cometidos por las tropas británicas en Irak y Afganistán

Los responsables de investigar los crímenes de guerra cometidos por las tropas británicas en Irak y Afganistán acusan al ejército de encubrir los asesinatos y torturas de civiles, han informado hoy el Times y la BBC. El Ministerio de Defensa británico niega estas acusaciones.

Ambos medios de comunicación recogieron testimonios de una decena de ex miembros de los organismos que investigan posibles violaciones de los derechos humanos por parte del ejército británico, que el gobierno canceló en 2017. Uno de ellos, citado por el Sunday Times, dijo que hay “presiones crecientes del Ministerio de Defensa para cerrar los casos lo antes posible”.

Uno de los investigadores del Equipo de Acusaciones Históricas de Irak (IHAT) dijo a Panorama en un reportaje que se emitirá el lunes por la noche en la BBC, que “el Ministerio de Defensa no tiene intención de procesar a ningún soldado de ningún rango a menos que sea absolutamente necesario”.

Entre los crímenes denunciados el Sunday Times informa de los asesinatos de tres niños y un joven en Afganistán en 2012 a manos de un soldado de las SAS, las fuerzas especiales, sin ser procesados, así como de la violencia de 2003 en Basora, en Irak, contra los prisioneros, lo cual supuestamente causó la muerte de al menos uno de ellos o del tiroteo contra un policía irakí ese mismo año.

El Ministerio de Defensa argumenta que, después de una investigación exhaustiva, un fiscal independiente decidió no procesar ninguno de los casos que se le habían remitido.

En febrero de 2017 el gobierno británico decidió detener cientos de investigaciones, muchas de ellas sin resolver, una decisión que fue fuertemente criticada por los defensores de los derechos humanos.

“La reputación del ejército británico está en juego: cualquier acusación creíble de violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas británicas en Irak y Afganistán debe ser investigada por un organismo independiente del ejército”, ha afirmado Amnistía Internacional.

Terrorismo mediático: la construcción social del miedo al cambio

En 2013 Carlos Fazio, profesor de la UNAM, escribió un libro fascinante, “Terrorismo mediático. La construcción social del miedo en México” (*), sobre algo tan simple como el poder político y sus mecanismos de influencia que, como bien dice Fazio, no son otra cosa que terrorismo, del cual el terrorismo mediático es una variante.

El Estado y los grupos dominantes mantienen el poder a través -entre otras cosas- del control mediático sobre la sociedad. El terrorismo mediático busca crear realidades ficticias, miedos colectivos y convertir mentiras en verdades que permitan manipular a la sociedad de acuerdo al conflicto y al enemigo. Si partimos de la idea de que para el poder todo sujeto que considere una amenaza a sus intereses, se concibe como una guerra, entonces el terrorismo mediático es parte de esa premisa.

La guerra psicológica utiliza una caracterización simplista y maniquea (bueno/malo, negro/blanco) para describir al enemigo. El propagandista debe utilizar las palabras claves capaces de estigmatizar al contrario y activar reacciones masivas. Se trata de utilizar el mito de la guerra, satanizar al adversario, arrancarle todo viso de humanidad y cosificarlo, de tal modo que eliminarlo no equivalga a cometer un asesinato.

Informar es proponerle al espectador asistir al acontecimiento mediático como a un espectáculo. No hay causas. No hay actores. No hay contexto. No hay memoria. No existe la historia. La realidad se muestra como un espectáculo. Las leyes del espectáculo mandan sobre las exigencias de la información.

El origen de todo este tipo de técnicas es siempre el mismo: las estrategias contrainsurgentes de los militares estadounidenses, particularmente después de los atentados del 11 de septiembre. Uno de los elementos claves de estas estrategias es el papel asignado a los grandes medios de comunicación, y a la tergiversación de la realidad como arma de guerra.

Fazio dibuja una lúcida descripción de los acontecimientos más polémicos que se han dado en los últimos 15 años, esto es, aquellos que descubren y revelan los mecanismos del poder, y colocan en entredicho la ética de la política, explicando por qué cada vez más la ciudadanía no confía ni en los políticos, ni en las instituciones políticas.

El autor explica lo que significa la guerra psicológica, los distintos tipos de propaganda (blanca, gris o negra) y su puesta en práctica por Estados Unidos en las guerras de Irak y Afganistán

La propaganda blanca es aquella que se difunde y se reconoce por la fuente o por sus representantes oficiales; es una actividad abierta, franca, en la que el emisor no oculta su identidad; la propaganda gris es anónima, es decir, no es identificable por su fuente (no lleva firma alguna) y queda librada a la imaginación del público. La propaganda negra es aquella que aduce otra fuente y no la verdadera; esconde su origen detrás de nombres ficticios, o bien, material falso se atribuye a fuentes reales. Esta última es la utilizada en las operaciones clandestinas de los servicios de inteligencia para desinformar al enemigo y se utiliza generalmente a través de filtraciones.

Fazio llama la atención sobre las estrategias propagandísticas que Estados Unidos ha utilizado en la historia reciente, para justificar su intervención en los casos de Irak, Afganistán y Libia, entre otros, y subraya que el gobierno estadounidense es la principal matriz del terrorismo mediático.

Un ejemplo de ello es que se haya aceptado públicamente lo que llamaron “errores de inteligencia” que llevaron erróneamente a la agresión e invasión de Irak. El caudal de información relativo a las estrategias puestas en práctica para conservar intactas las estructuras del poder político y económico, nacional y transnacional, pretenden generar miedo al cambio, a las alternativas, a las variadas formas de lucha de la sociedad, introyectando en la conciencia colectiva la incapacidad del sujeto para organizarse.

El poder es el poder de mentir, de manipular, que hoy dispone de una tecnología sofisticada.

(*) http://ciid.politicas.unam.mx/cgeografia/index.html

El imperialismo alemán vuelve por los derroteros del rearme

Carmela Negrete

La semana pasada hubo en la capital alemana una parada militar. Soldados en fila, con fusil al hombro, respondiendo con sus movimientos orquestados a las órdenes de una voz ruda. Música marcial, silencio, orden y disciplina. En Berlín no es común manifestar poderío militar por buenas razones históricas. La última ceremonia de estas características en este lugar, delante del Reichstag, se celebró en 2013 en medio de protestas.

Es por ello que fue un día con el que el gobierno alemán quería marcar un antes y un después: 400 reclutas realizaron su juramento frente al parlamento en un acto con toda la plana mayor del gobierno, del ejército, de la economía y de la Iglesia. Este 12 de noviembre se celebraba así el cumpleaños de un ejército refundado hace 64 años en la Alemania occidental con buena parte de los antiguos miembros de la Wehrmacht hitleriana.

El alabar las bondades del ejército en público y con una marcha seguida del himno alemán se enmarca en la línea de la nueva Ministra de Defensa Annegret Kramp-Karrenbauer, sucesora de la canciller Angela Merkel y presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). AKK, como se la conoce en Alemania por lo complicado de su nombre, declaraba esta semana que el país debía normalizar su ejército y atreverse a liderar misiones en el extranjero. Asimismo pedía un aumento del gasto militar. El viernes se anunciaba que se comprarán 80 tanques nuevos del tipo “Leopard”, lo que costará unos mil millones de euros al estado.  Sin embargo, dicha normalización del militarismo está lejos de ser lo que la Ministra desea: el desfile no fue público, sino reservado solo a las autoridades invitadas. Ya el día anterior se habían construido vallas frente al edificio ocupando toda la Plaza de la República y las protestas se prohibieron en los alrededores.

El presidente del parlamento y ex-Ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, famoso por su mano dura durante los peores años de la crisis en España, recordaba a los reclutas no solo su tarea al servicio del parlamento alemán, sino que su juramento también implica el tener que defender lo allí acordado arriesgando su vida en combate en caso necesario. Algo obvio, pero que quiso subrayar. Fue un acto sobrio y al final de la ceremonia la orquesta del ejército tocó el himno de la Unión Europea. En otras seis ciudades alemanas tuvieron lugar juramentos similares, que por lo general se realizan a puerta cerrada dentro de los cuarteles.

El impulso militarista de la Ministra AKK va más allá: quiere crear un Consejo de Seguridad Nacional que coordine la diplomacia, el ejército, la economía, el comercio, la seguridad interior y el trabajo de la cooperación al desarrollo. Asimismo pide que se cree un mecanismo abreviado que permita aprobar intervenciones militares en el parlamento más rápido. Algo a lo que se opone el partido Die Linke (La Izquierda). Ya en junio, cuando la ministra asumió su puesto y anunció su intención de celebrar la parada militar, el co-presidente de Die Linke, Bernd Riexinger, aseguraba que eso es “lo último que necesitamos” y animaba a la población a manifestarse en contra del militarismo y por la paz.

La protesta del martes fue convocada por la iniciativa “Desarmar a Rheinmetal” (Rheinmetall entwaffnen). En la convocatoria se podía leer que las misiones del ejército alemán hasta ahora han tenido poco que ver con la defensa. “Desde 1999, con la guerra de agresión a Yugoslavia, el Bundeswehr hace la guerra para defender los intereses del capital alemán”. Sus intervenciones buscan “asegurar los mercados, las materias primas y las vías de comercio”. Critican que el ejército se encuentra en Afganistán desde 2001 con la excusa de defender la democracia y la seguridad y que “en realidad decenas de miles de personas han fallecido víctimas de la guerra”. La Sociedad de la Paz Alemana (Deutsche Friedensgesellschaft) recordaba también que “ante la catástrofe climática resulta perverso que la guerra y el militarismo sean glorificados, ya que éstos son los mayores asesinos del clima”, además de ser “financiados con millones de euros del Estado”.

A pesar de las medidas de seguridad, la protesta no fue numerosa, algo que por otro lado habla de la normalización de este tipo de eventos. En los 80 aún eran objeto de repulsa social encarnizada. El 6 de mayo de 1980 el gobierno de Helmut Schmidt, del partido socialdemócrata, quiso celebrar un juramento público para conmemorar el 25 aniversario de la entrada en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el estadio de Bremen. Los manifestantes quemaron coches militares y se fundieron en una batalla callejera que hizo que el entonces presidente Karl Carstens, de la Unión Demócrata Cristiana, tuviera que entrar en helicóptero. Carstens, del partido de la canciller Merkel, había pertenecido tanto a la organización paramilitar SA o secciones de asalto, así como al partido hitleriano NSDAP.

Un ejército de nazis

En la actualidad el ejército alemán está abierto a ciudadanos de los llamados “con trasfondo migratorio”, es decir, que tengan el pasaporte alemán es suficiente aunque sus orígenes estén en otra nación. Las fuerzas armadas del país se preocupan de transmitir una imagen de modernidad y pluralidad, aunque en especial sus campañas de publicidad en las escuelas han desatado en más de una ocasión la indignación ciudadana. El servicio militar ha sido en Alemania obligatorio hasta 2011, si bien se podía sustituir por tareas sociales. En la actualidad hay unos 3.200 soldados de Alemania en diferentes misiones en Afganistán, donde aún están más de 1.200 oficiales, seguido de Mali con más de 800, Iraq con 430 y el Mar Mediterráneo con 200. Otras unidades están en Líbano, Kosovo, Sudán o Sahara. Todo ello según la propia web del ejército alemán.

La mala imagen del ejército se debe en parte a sus orígenes, ya que cuando se fundó en 1955 lo hizo con 44 generales y almirantes que habían pertenecido todos a la Wehrmacht de Hitler, a diferencia del “ejército del pueblo” (Volksarmee) de la República Democrática Alemana del este. De los 14.900 soldados profesionales que había en 1959, alrededor de 12.300 habían sido soldados del mismo ejército que arrasó Europa y 300 incluso fueron jefes de las temidas SS. Un verdadero ejército de nazis en un país democrático. Desde entonces ha llovido mucho, sin embargo, una y otra vez se han dado casos de neonazis en las filas del ejército. Es por ello que en 2017 se creó una oficina dentro del mismo para tratar cuestiones de la “tradición militar” alemana y que éstas no entren en conflicto con la democracia actual. Las pruebas de acceso además incluirían ahora un examen ideológico mas detallado que en el pasado.

Uno de los pasos en pos de la normalización del ejército ha sido la reintroducción de las condecoraciones con la Cruz de Hierro. Estas se otorgaban hasta ahora solo en caso de guerra y no se habían concedido desde la Segunda Guerra Mundial. Estar orgulloso de luchar en el ejército alemán pasó a ser una anomalía después de que el país invadiese media Europa y llevase a cabo el genocidio contra los judíos, provocando millones de víctimas. En 2007 una asociación de veteranos pidió su reintroducción y desde 2009 se concede una “medalla al honor por el valor” y desde 2010 otra con el título de “Batalla”, que han concedido sobre todo a soldados que han participado en combates en Afganistán.

La nueva mirada del ejército libre de complejos del pasado coincide en estos momentos con un auge de la extrema derecha en la sociedad. Con el partido Alternativa para Alemania como tercera fuerza reclamando que los alemanes “dejen de sentirse culpables” por su historia. Europa deberá observar con lupa el desarrollo de las nuevas aspiraciones alemanas.

https://www.elsaltodiario.com/militarismo/vuelve-el-ejercito-aleman

Misión imposible: salvar el planeta

Durante la colonización las sectas protestantes llevaron a Estados Unidos su ideología fatalista, típicamente protestante, que tiene en el “destino” sus señas de identidad. No sólo el futuro de los creyentes está en manos de dios, sino también a los pueblos y las naciones dios les ha reservado un papel que desempeñar. Es la creencia en el “pueblo elegido”.

Estados Unidos tiene una misión que cumplir en el mundo, un “destino”, de tal manera que todos los pueblos tienen que parecerse a ellos, imitarles. Estados Unidos es el modelo. Lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para el mundo.

En Estados Unidos hay un día de la independencia, otro de acción de gracias y otro para el planeta, que es el más reciente. Lo instauró Nixon el 22 de abril de 1970 se considera el comienzo del ecologismo.

A finales de la década de los ochenta la revista Time publicó lo siguiente:

“Los estadounidenses creen que Estados Unidos debe asumir un papel de liderazgo [en cuestiones ambientales]. Estados Unidos no sólo es una nación rica y tecnológicamente avanzada que está en condiciones de ayudar a otros a lograr el desarrollo sostenible, sino que tiene la responsabilidad moral de hacerlo. Después de todo, consumen una cantidad desproporcionada de los recursos del mundo […] Pero parece que el principal argumento para el liderazgo ambiental estadounidense se basa en un cierto ideal. A Ronald Reagan le encantaba elogiar el papel único de Estados Unidos como ‘ciudad en la montaña’ como modelo de democracia y libre empresa.

Ahora que gran parte del mundo parece estar avanzando hacia la democracia, Estados Unidos debería centrarse en otra misión, más urgente y aún más noble: la de salvar el planeta”.

El Día de la Tierra, lo mismo que el de la independencia, es una fiesta nacional promovida por el senador Gaylord Nelson para para concienciarnos, entre otros, sobre los graves problemas de la sobrepoblación, es decir, para imponer el malthusianismo.

Tal festividad no se puede cuestionar sin dejar de ser un buen patriota y un ciudadano ejemplar, aunque sólo dos años después Estados Unidos patrocinó la Cumbre de la Tierra de Estocolmo, la primera conferencia internacional sobre medio ambiente.

De ahí pasó a la ONU no como algo típico de Estados Unidos sino como si fuera internacional y, desde entonces, todos celebramos la lucha contra la explosión demográfica con el mismo entusiasmo que un oriundo de Oklahoma.

Aquel mismo año Nixon también aprobó la Ley de Política Ambiental, creó la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el Consejo de Calidad Ambiental (CEQ) que asesora al presidente en la materia.

Como los demás organismos burocráticos de Estados Unidos, la EPA es un laberinto compuesto por 63 instituciones que antes se encontraban dispersas en 12 ministerios y departamentos especializados.

Desde su nacimiento Estados Unidos es un país forjado por la “wilderness”, una naturaleza agreste, que desde los años sesenta ha llenado la legislación de ese mismo salvajismo: Wilderness Act de 1964, Clean Air Act de 1970, Clean Water Act de 1972…

Además de leyes y burocracia, el ecologismo ha creado poderosos grupos de presión y fundaciones que participan de las corruptelas características de los pasillos de Washington.

El día de fiesta se le ocurrió a un publicista de Nueva York, Julian Koenig, amigo de Gaylord Nelson, porque el 22 de abril es su cumpleaños. Desde entonces la naturaleza se ha convertido en uno de los temas recurrentes de la publicidad porque a nadie se le ocurre poner en tela de juicio la necesidad de mimarla y protegerla. Un mensaje ecologista siempre es bien recibido por todos.

En Estados Unidos los ecologistas nunca han sido son pequeños colectivos contestatarios que organizan charangas por la calle. La institucionalización del ecologismo estuvo acompañado de su profesionalización desde el primer instante, lo cual exige mucho dinero. El ecologismo es la profesión de la que viven en Washington legiones de políticos, cabilderos, abogados y científicos.

En Washington el grupo de presión más importante no es el del armamento sino el ecologista. Cuando en 1983 el gobierno de Reagan cuestionó torpemente la protección de las áreas silvestres, se desataron tales presiones que obligaron a dimitir al Secretario del Interior James Watt.

No hay partidos verdes porque todos se declaran ambientalistas, como Bush, sin ir más lejos.

Los rusos tienen miedo al capitalismo

Esta semana la prensa rusa ha publicado los datos de una encuesta de opinión que explora los principales temores de los rusos. ¿A qué le tienen miedo?

Para una población que se ha sacudido de encima recientemente un gulag terrorífico, las respuestas deberían conducir hacia el pasado: “tenemos miedo de que vuelva la represión política”, debería ser la respuesta correcta.

Pero no es así. Según la encuesta los mayores temores de los rusos son los siguientes:

— el crecimiento de la injusticia social, las desigualdades entre las personas: 68 por ciento
— la disminución de los ingresos: 63 por ciento;
— la pérdida de la atención médica gratuita o la mala calidad de la atención: 58 por ciento
— el aumento del precio de los bienes y la imposibilidad de comprarlos: 58 por ciento.

El temor a los “disturbios en el país causados por manifestaciones contra las autoridades” ocupa el siguiente lugar y con un retraso significativo respecto a los anteriores: el 39 por ciento. Este miedo ha sido fabricado por una gigantesca maquinaria propagandística que intenta presentar cualquier manifestación como el producto de intrigas externas. Incluso cuando los residentes de una aldea o pueblo remoto protestan contra el cierre de una escuela u hospital, la propaganda habla de agentes del Departamento de Estado. Sin embargo, ese 39 por ciento es todo lo que las autoridades pudieron lograr con la ayuda de la propaganda a gran escala.

Los demás temores son consecuencia del capitalismo, como el miedo a perder un trabajo, que temen un 35 por ciento de los encuestados.

La evocación de Stalin lo que suscita es esperanza. En las conversaciones corrientes, los rusos recurren a las referencias a Stalin como contraste con lo que ven ahora, especialmente para denunciar la corrupción.

https://kprf.ru/party-live/cknews/189388.html

Trump indulta a los soldados condenados por cometer crímenes de guerra en Irak y Afganistán

Los matarifes se van de rositas
Ayer Trump indultó a un ex soldado estadounidense condenado por asesinato y a otro acusado de apuñalar a un talibán.

Los indultados son el teniente primero Clint Lorance, condenado por ordenar en 2012 disparar a un grupo de tres civiles afganos, dos de los cuales murieron. Este oficial ya ha cumplido seis años de prisión de los 19 años de su condena.

“Muchos estadounidenses han pedido clemencia para Lorance, entre ellos 124.000 personas que firmaron una petición a la Casa Blanca, así como varios miembros del Congreso de Estados Unidos”, dijo Trump ayer en una declaración.

Trump también indultó a un miembro de los Boinas Verdes, una unidad de élite del ejército estadounidense, por el asesinato premeditado en 2010 de un talibán sospechoso de fabricar bombas.

Por último, el Presidente revocó la decisión de degradar a Edward Gallagher, un soldado de otra unidad de élite, los Navy Seals, acusado de apuñalar hasta la muerte a un joven detenido del Califato Islámico en Irak, y de asesinar a otros civiles.

Gallagher fue absuelto de la mayoría de los cargos en julio, pero fue condenado por haber posado con otros mercenarios de los Seals para una foto que le mostraba con el cuerpo del joven detenido y asesinado.

“¡Felicitaciones al Navy Seal Eddie Gallagher, a su maravillosa esposa Andrea y a toda su familia. Han soportado todo esto juntos. Me alegro de haber podido ayudar!”, dijo Trump en un mensaje publicado en Twiter en julio.

“No hay suficientes palabras para expresar mi gratitud y la de mi familia a nuestro Presidente, Donald J. Trump, por su decisión e intervención”, reaccionó Gallagher en Instagram.

El almirante estadounidense retirado James Stavridis, que fue un alto dirigente de la OTAN, se ha opuesto firmemente a estos indultos. “Dirigí a varios de los soldados a quienes [Trump] podía indultar”, dijo en un artículo de la revista Time. “Perdonarlos debilitará al ejército”, añadió.

Los indultos son “una afrenta a la idea de orden y disciplina y al estado de derecho”, dijo Pete Buttigieg, un veterano de la Armada de Estados Unidos y candidato a las elecciones presidenciales primarias demócratas del año que viene.

‘Si la tortura funciona, ¿hace falta practicarla 183 veces en un mismo prisionero?’

Durante siete años, un investigador del Senado estadounidense, Daniel J. Jones, trabajó en un informe acerca de los métodos para interrogar prisioneros que la CIA implementó tras el 11 de septiembre de 2001. El resultado fueron 6.700 páginas que demostraron que los espías torturaban, ocultaban esas prácticas y, además, no obtenían ninguno de los resultados que buscaban con esas prácticas aberrantes.

“Si la tortura funciona, ¿hace falta practicarla 183 veces en un mismo prisionero?”, pregunta un verdugo de la CIA en la película “The Report”, dirigida por Scott Z. Burns, un especialista en escribir guiones basados total o parcialmente en investigaciones, como El desinformante o La lavandería. Ahora, a cargo tanto del guion como de la dirección, se enfrentaba al desafío de convertir un mamotreto árido y farragoso en una ficción atractiva. Lo logra sólo a medias: “The Report” no es tanto una película de suspense como una lección sobre el funcionamiento de la burocracia estadounidense.

Burns muestra todo el proceso de realización del informe de Jones y se las ingenia para sacar agua de las piedras, explotando al máximo el escaso material dramático que puede proveer una tarea burocrática. Porque la mayor parte de esos siete años, Jones se los pasó encerrado en un sótano sin luz natural revisando correos electrónicos, memorandos y otros documentos internos de la CIA. Era todo lo que el acuerdo entre la agencia y el Senado le permitía: no podía entrevistar agentes.

Aun así, su obsesión por el trabajo le permitió llegar a conclusiones lapidarias y sólidamente fundadas. Para amenizar la lectura de esos papeles, tan apasionantes como una escritura inmobiliaria, hay “flashbacks” que recrean las prácticas de los torturadores de la CIA que aplicaron “técnicas de interrogatorio mejoradas”, un eufemismo para evitar la palabra “tortura”. Las famosas fotos de la cárcel de Abu Ghraib parecen un juego en comparación a lo que se muestra la película.

En paralelo están las intrigas palaciegas, las presiones políticas por las consecuencias que traería la publicación del informe. Con constantes diálogos explicativos, la película mantiene el tono didáctico para evitar que nos perdamos lo menos posible en los pasillos de la burocracia estadounidense y poder transmitir un mensaje propagandístico de n¡buena esperanza: a pesar de todo la democracia estadounidense goza de buena salud.

Democracia significa que haya al menos dos partidos y circos electorales cada cierto tiempo. Lo demás no importa, no tiene que ver con la democracia. No importa la salud, ni la vivienda, ni la educación, ni el paro, ni la guerra… Nada de nada.

Arabia saudí marcha hacia la bancarrota económica según el antiguo director de la CIA

“Arabia saudí necesita realizar la oferta pública inicial de su empresa petrolera nacional [Aramco] para compensar sus pérdidas financieras. Tiene que atraer inversión extranjera y, francamente, necesita ese dinero”, dijo ayer el antiguo director de la CIA, David Petraeus, a CNBC.

“De hecho, Arabia saudí se está moviendo hacia la bancarrota. El fondo soberano  de inversiones se ha reducido. Ahora tiene menos de 500.000 millones de dólares”, dijo el general David Petraeus, actualmente presidente del KKR Global Institute.

“Los déficits presupuestarios cada año, dependiendo del precio del crudo Brent, pueden variar de 40.000 millones a 60.000 millones de dólares, dependiendo de algunas de sus actividades en los países de la región”.

“La conclusión es que necesitan dinero. Sin inversiones externas es imposible que la ‘Perspectiva 2030’ del príncipe heredero pueda materializarse”.

Arabia saudí tiene la intención de sacar a bolsa una parte de su gigante petrolero Saudi Aramco, la empresa más rentable del reino, en diciembre.

Este plan fue anunciado por primera vez en 2016 por el actual príncipe heredero, Mohammed Bin Salman.

Este paso forma parte del programa de reforma económica y social “Perspectiva 2030” de Mohammed Bin Salman, diseñado para diversificar la economía del reino y reducir su dependencia del petróleo.

http://spanish.almanar.com.lb/373353

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