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Autor: Redacción (página 47 de 1373)

La Unión Europea añade cuatro empresas chinas al bloqueo económico

El paquete 19 de sanciones de la Unión Europea contra Rusia incluye a cuatro petroleras chinas. Las sanciones incluyen dos refinerías de petróleo, una empresa comercial y una entidad que “contribuye a la infracción de las normas en el sector petrolero y otros”, dice Reuters.

Los Estados miembros de la Unión Europea lograron ponerse de acuerdo sobre la nueva ronda de sanciones contra Rusia, pero los nombres de las empresas chinas no se harán públicos hasta después de la aprobación oficial.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció que Estados Unidos impondría sanciones a las dos mayores empresas petroleras de Rusia —la pública Rosneft y la privada Lukoil— y presionó a Rusia a acordar un alto el fuego inmediato.

Según Bloomberg, Trump quiere negociar con China la compra de petróleo ruso. Esto demuestra que la Unión Europea no tiene ninguna autonomía estratégica en su política hacia China. Lo realmente importante no es lo que los Veintisiete hagan o digan, sino el dictado que llegue del otro lado del Atlántico.

En las últimas décadas, Europa ha dependido de la protección de Estados Unidos y la OTAN, pero en la economía digital y las nuevas fuerzas productivas, la Unión Europea está muy por detrás de China y Estados Unidos en las aplicaciones tecnológiscas, y ambos países influyen en las cadenas de suministros industriales.

No es la primera vez que la Unión Europea incluye a empress chinas en su lista de sanciones contra Rusia. La ronda 17 incluyó a 75, incluidas cinco chinas. El 18 de julio la Unión Europea añadió dos instituciones financieras chinas en la lista negra como parte de la ronda 18. En respuesta, el Ministerio de Comercio de China anunció el 13 de agosto que tomaría contramedidas con efecto inmediato contra dos instituciones financieras de la Unión Europea.

El ministro de Comercio de China, Wang Wentao, mantuvo el martes una videoconferencia con el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, a petición de este último, durante la cual ambas partes intercambiaron opiniones sobre el bloqueo económico y comercial de la Unión Europea, incluidos los controles de exportación y el caso antisubvenciones de la Unión Europea a los vehículos eléctricos chinos.

Al ser preguntado sobre el próximo diálogo entre China y la Unión Europea, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó que China espera que la Unión Europea cumpla su compromiso de apoyar el libre comercio y oponerse al proteccionismo comercial, brinde un entorno abierto, transparente y no discriminatorio para las empresas de todos los países, tome medidas concretas para defender los principios de la economía de mercado y las normas de la OMC, y aborde adecuadamente las diferencias comerciales mediante el diálogo y la consulta.

Los países europeos tratan de impedir la cumbre de Budapest entre Trump y Putin

La cumbre de Budapest entre Tump y Putin que, según Trump, debía celebrarse “en dos semanas”, probablemente se retrasará debido a las maniobras de quienes se oponen a una solución negociada, y quizás también porque Rusia no quiere hablar antes de su reunión con Xi Jinping en Seúl.

No obstante, según Maria Zajarova, los rumores de cancelación de la cumbre son especulaciones, aunque no cabe excluir un sabotaje del estilo del NordStream… pero sin necesidad de explosivos.

La Unión Europea intenta, si no descarrilar, al menos cambiar el formato de la reunión en la capital húngara. Ha trabado una verdadera intriga diplomática. Bruselas intenta controlar el programa político de Trump a la desesperada porque lo considera como una capitulación.

Zelensky ha viajado urgentemente a Londres, donde se ha reunido con representantes de la “coalición de los voluntarios” que encabeza el primer ministro británico, Keir Starmer.

Es una respuesta a la exclusión de Ucrania de la reunión, lo que está provocando un creciente descontento en las capitales europeas. El presidente ucraniano también viajará a Bruselas.

Este revuelo indica que las negociaciones de Bidapest, si finalmente se celebran, pueden resultar decisivas y en ellas no hay sitio paea Ucrania ni para la Unión Europea.

Los cabecillas europeos se aferran a la exclusión de Ucrania en unas negociaciones que le conciernen. Macron ha pedido a Trump y Putin que inviten a Zelensky a las conversaciones en Budapest. Debió haberlo pensado antes e impedir que Biden y Boris Johnson sabotearan las de Estambul al comienzo de la guerra. Ahora todas las cartas están sobre la mesa; hay ganadores y perdedores.

En Bruselas están todos con el estómago revuelto. Kaja Kallas ha confesado que la visita de Putin a Hungría, un país miembro de la Unión Europea, “no es muy agradable”, y también ha pedido que Ucrania y la Unión Europea estén presentes en la cumbre. Zajarova ha calificado los comentarios de Kallas de “poco inteligentes”. En el lenguaje común, la ha llamado idiota, algo que en el Viejo Continente no es ninguna novedad. Definitivamente, no se puede ser más torpe.

Con razón, Europa se preocupa por una posible revisión de la arquitectura de seguridad del Continente sin tener en cuenta las opiniones de los europeos. Es la consecuencia de llegar al cole sin hacer los deberes. Debieron haberlo pensado antes. Ahora es posible que tengan que pagar un precio muy elevado. Por lo demás, los europeos de a pie tendrán que aguantar la avalancha que preparan los medios de comunicación sobre la claudicación de Trump ante Putin.

Mientras se intensifica la verborrea, los preparativos prácticos para la posible reunión siguen su curso. Lavrov y Marco Rubio mantuvieron una conversación telefónica en la que abordaron los preparativos de la cumbre.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores búlgaro, Georgui Georguiev, ha manifestado que abrirá un corredor aéreo para que el avión de Putin llegue a Budapest. Se puede interpretar como una demostración de que Bulgaria no está tan lejos de Hungría como parece.

Los británicos podrían recurrir a otra provocación

A pesar de los intensos preparativos diplomáticos, en torno a la reunión hay un clima de incertidumbre. Según el Daily Express, el Kremin ha advertido de una amenaza de atentado en Budapest. La inteligencia británica podría estar detrás de la provocación.

Un oficial de inteligencia, Andrei Bezrukov, ha propuesto trasladar la reunión a Dubai, alegando que el gobierno laborista prepara “una operación traicionera”. El servicio secreto británico, los asesinos del MI6, disponen de numerosos medios para desestabilizar la situación, incluyendo la eliminación de dirigentes políticos y la organización de golpes de Estado en terceros países.

En su momento planearon el asesinato de Slobodan Milosevic y Gadafi. En 1996 pagaron 100.000 libras esterlinas a un grupo local para intentar asesinar al dirigente libio.

El G7: otra jaula grillos

A medida que se acerca la fecha, han surgido diferencias en el G7 sobre el destino del dinero ruso robado. Estados Unidos se negó a apoyar la propuesta de transferir a Ucrania 140.000 millones de dólares congelados por las sanciones, afirma Bloomberg.

Los estadounidenses han mostrado sus reservas sobre la estabilidad de los mercados mundiales y también dicen que, tras las negociaciones en Budapest, la situación en torno a Ucrania podría cambiar por completo la situacion del botín. Ya no sería necesario seguir robando, dice Bloomberg. En otras palabras, los europeos deberían devolver el dinero que se han gastado y pagar los intereses correspondientes.

La postura estadounidense debilitará las posiciones ucranianas y europeas en las próximas negociaciones… si es que a alguien le importan aún lo que digan los europeos.

Misiles rusos alcanzan un centro de mando de la OTAN en Ucrania

La noche pasada, un búnker de mando que albergaba a oficiales de la OTAN en Ucraniafue alcanzado por misiles rusos. Un taller de fabricación de motores para drones en la región de Zhulyany también fue destruido.

Un centro de entrenamiento para 100 personas cerca del aeropuerto de Boryspil fue destruido. Una docena de personas murieron y 17 fueron evacuadas en ambulancia.

Si bien tanto el gobierno ucraniano como la OTAN reconocen la eficacia de los ataques rusos contra objetivos militares, guardan silencio sobre las dianas concretas y las consecuencias de su destrucción.

Peroo luego aparecen los obituarios de los oficiales ucranianos y de la OTAN muertos en “accidentes” en los medios de comunicación ucranianos y occidentales.

Recientemente, las fuerzas militares rusas han lanzado varios ataques contra campos de entrenamiento y puestos de mando del ejército ucraniano que albergan a instructores y asesores militares occidentales.

Con cada golpe estallan otros tantos escándalos en Ucrania. Al mando del ejército ucraniano le acusan de negarse a aprender de sus errores. En realidad, poco después de que el campo de entrenamiento fuera destruido, un gran contingente de tropas fue desplegado allí nuevamente, lo que obligó al ejército ruso a lanzar un segundo ataque.

Europa será lo que Trump y Putin acuerden en Budapest

Parece que finalmente Trump y Putin se van a reunir en Budapest, una cumbre cargada de simbolismo, donde está en juego mucho más que el destino de Ucrania. Tras la teatralidad diplomática, se está renegociando la balanza de fuerzas y ahí Europa no tiene nada que decir, ni sequiera en lo que le concierne directamente.

Bruselas observa y se enfada porque se ha quedado fuera. Por eso lleva tiempo tratando de boicotear los planes de Trump.

Si la reunión se celebra, lo cual está por ver, de ella no va a salir un alto el fuego, porque Rusia no quiere un acuerdo provisional al estilo de los de Minsk. Lo que se va a gestar en la capital húngara va mucho más allá de la diplomacia convencional.

Para Putin, es un regreso a Europa con la cabeza bien alta. La OTAN ha fracasado. Por primera vez en años, el presidente ruso pisará una capital de la Unión Europea y la OTAN.

Los que quedan fuera de juego son los europeos, con las excepciones conocidas, como la de Viktor Orban, que hace lo que Bruselas no es capaz: tender la mano a ambas potencias. La posición de Hungría en Europa central es significativa. Seguir diciendo que Orban es “prorruso” es una auténtica estupidez, propia de la retorcida retórica de los medios europeos. El presidente húngaro ha triunfado frente a Bruselas.

Para Estados Unidos, es otra maniobra en su intento de contener su desplome en el mundo, aparte de que Trump vuelva a aparecer como el “pacificador”.

No hay más que dos posibilidades: o bien la continuación de los enfrentamientos con Rusia, o bien un nuevo equilibrio de fuerzas, por frágil que sea. Desde luego que de Budapest no va a salir reforzada la multilateralidad. Unos hablan y los demás escuchan, aunque tampoco será una reedición de la Guerra Fría porque, en efecto, hay otros protagonistas, como China, cuyos intereses tienen que ser atendidos.

Los que van a recibir un duro golpe son los caciques europeos, empeñados en mantener la guerra en Ucrania, acechar a Rusia y saboterar cualquier intento de negociación con Rusia. Pero Bruselas no es más que un testigo mudo y no un protagonista de lo que ocurre en su propio continente.

Esta postración debería recordar a Von der Layen y su camarilla que la seguridad es colectiva, que todos los países tienen derecho a ella, incluída Ucrania y, por supuesto, también Rusia y que, en consecuencia, los países -sobre todo los vecinos- deben hacerse concesiones mutuas y no provocar incendios delante de las narices de nadie.

Es la esencia misma del derecho internacional, muy maltrado últimamente.

Bruselas quiere rescatar la Agencia Europea de Defensa para acelerar el rearme

Bruselas quiere fortalecer un organismo intergubernamental creado en 2004 que lleva años aletargado en medio de un laberinto de oficinas y papeles: la Agencia Europea de Defensa (EDA), cuyo papel es mejorar el equipamiento militar de los Veintisiete, algo que nunca ha logrado hasta la fecha.

Un cabecilla describió recientemente a la Agencia como “un hermoso sueño”. Creada en 2004 para fomentar la colaboración entre los Estados miembros de la Unión Europea que desean mejorar sus equipos de guerra, en 20 años nunca ha sido capaz de lograr absolutamente ningún resultado.

Hasta ahora los Estados miembros siempre han favorecido a su industria de guerra, pero sólo movían pequeñas cantidades de dinero. Ahora la guerra va a ser un negocio que va a consumir mucho más dinero.

Además, Bruselas tiene prisa y la OTAN también. La “amenza rusa” les agobia. está Hay que despertar a la “bella durmiente”, que se reunió ayer. Los Jefes de Estado y de Gobierno pidieron el fortalecimiento de la AED “para que pueda desempeñar todo su papel en el desarrollo de las capacidades de defensa, investigación y adquisición”. A partir de ahora los Estados miembros deben ahora elaborar sus presupuestos en licitaciones conjuntas con la Agencia.

“Si no existiera [la AED], la deberíamos crear hoy”, dijo el martes un burócrata europeo.

De carácter intergubernamental, la estrategia de la EDA la diseña un comité directivo formado por los Ministros de Defensa de los Veintisiete. Dinamarca se ha incluido desde 2023, después de decidir en un chapucero referéndum el año anterior unirse a la política de seguridad y defensa de la Unión Europea. Generalmente el comité, que preside Kaja Kallas, se reune dos veces al año.

Esta administración es muy adecuada para los Estados miembros, algunos de los cuales siempre han sospechado que la Comisión Europea quiere seguir asumiento cada vez más competencias en el ámbito de la defensa. Ursula von der Leyen siempre se ha destacado por emitir declaraciones fuera del tiesto en la materia, es decir, fuera del alcance de sus funciones.

A principios de octubre la cumbre informal de Copenhague aclaró las funciones. “Nuestra Dirección General DEFIS [bajo el supervisión del encargado de defensa, Andrius Kubilius], tiene solo 300 personas que ya tienen una gran carga de trabajo, no es ella quien puede hacer el trabajo solicitado a la EDA”, dijo la Comisión. La propia AED trabajará en estrecha colaboración con quienes en cada país se encarguen de la compra de armas.

Cada año la Agencia será responsable de elaborar un informe sobre el progreso del rearme, “porque solo se pueden alcanzar los objetivos que se miden”, dijo un miembro de la Comisión. Ahora, con una plantilla de 230 funcionarios, el DEA tendrá que reclutar más. En particular, será necesario asegurar la pericia para firmar contratos en el futuro.

Uno de los nuevos reclutas es André Denk, un general alemán que ha operado en Afganistán y Bosnia Herzegovina, nombrado subdirector de la ACN en 2023 y luego director en mayo pasado.

En las oficinas de la AED se justican diciendo que los cabecillas de alto nivel, que combinan los límites de los asuntos exteriores y el vicepresidente de la Comisión, no tienen tiempo para entrar en los tecnicismos propios de la compraventa de armas. Quieren nombrar una personalidad de alto nivel capaz de dar un impulso a un organismo aletargado por 20 años de inactividad.

Una cifra récord de israelíes abandonan el país y no tienen intención de regresar

Los israelíes se marchan y regresan a sus lugares de procedencia. En los últimos años se ha invertido el flujo migratorio: son más los que se van que los que llegan, lo que es un mal indicio para un país colonial

Los datos oficiales muestran que Israel ha registrado un fuerte balance migratorio negativo en los últimos cuatro años. El gobierno “no tiene ningún plan para detener la preocupante tendencia”, dicen los medios israelíes.

34.400 habitantes emigraron en 2020, en comparación con los 32.500 que regresaron y cada año la brecha se amplía. En 2021 fueron 41.400 los que se fueron, 59,400 en 2022 y un récord de 82,800 en 2023.

Para 2024, que cubre el período de enero a agosto, 49.000 israelíes abandonaron, mientras que solo 12.100 han regresado.

En general, entre 2020 y 2024, Israel perdió 145.900 residentes netos por la emigración. Las cifras marcan la salida de población sostenida más pronunciada en décadas.

La conclusión es bastante obvia: mientras los palestinos se quedan en Gaza a pesar del hambre y las matanzas, los israelíes se marchan porque la tiera a la que llegaron no es suya.

Los medios israelíes mencionan una evaluación del Centro de Investigación e Información del Parlamento. “Ya no es una tendencia de personas que abandonan el país, es un tsunami. Muchos israelíes están eligiendo construir su futuro fuera del Estado de Israel, y cada vez menos eligen regresar”, reconoce el presidente del Comité parlamentario, Gilad Kariv. La situación “amenaza la resiliencia de la sociedad israelí y debe verse como una amenaza estratégica real”, añadió.

“No es el destino, sino el resultado de las acciones del gobierno, que han fracturado la sociedad israelí antes de la guerra y descuidaron el frente civil en los últimos dos años”, concluye.

El aumento de número de personas que abandonan Israel refleja una creciente frustración y descontento, ya que Israel ha entrado en una fase de guerra permanente en múltiples frentes desde finales de 2023.

A pesar del alto el fuego en Gaza, que Tel Aviv ya ha violado docenas de veces, los dirigentes israelíes continúan amenazando a los palestinos con renovar su campaña de ataques, lo que suma a las amenazas similares emitidas contra Hezbollah, Irán y Yemen.

Según una encuesta del año pasado realizada por la Organización Sionista Mundial, el 80 por ciento de los israelíes que viven en el extranjero dijeron que no tenían la intención de regresar a la “tierra prometida”.

Incluso antes del estallido de la guerra en Gaza, el número de israelíes que solicitaban pasaportes extranjeros se disparó debido al pésimo clima político.

La oleada de salidas ha resucitado el antiguo temor israelí de una “Aliyah inversa”, un éxodo masivo de la población a otras partes del mundo, justamente lo opuesto a la inmigración masiva de principios del siglo pasado, que condujo a la formación del Estado.

—https://thecradle.co/articles/a-real-strategic-threat-emigration-of-israelis-hits-record-numbers

Zelensky vuelve a casa con las manos vacías

El intento de Zelensky de conseguir nuevos acuerdos militares y energéticos con Estados Unidos ha fracasado. Se ha vuelto a Kiev con las manos vacías, escribe Politico. Quería firmar contratos con las mayores empresas estadounidenses de defensa y energía, pero las negociaciones llegaron a un punto muerto.

Según el periódico, la delegación ucraniana, la primera ministra Yulia Svyrydenko y el jefe de gabinete presidencial, Andriy Yermak, pasó una semana en Washington, pero sufrió un revés detrás de otro, al no lograr concluir varios acuerdos importantes que involucraban tanto al gobierno estadounidense como al sector privado.

Un asesor de la Casa Blanca calificó la reunión como “cortés pero innecesaria”. La visita fue “víctima de un mal momento y de expectativas excesivas”. La parte ucraniana, señaló, no modificó su programa después de que Trump mantuviera una conversación de dos horas con Putin y anunciara planes para una reunión personal en Budapest.

El principal objetivo del gobierno de Kiev era asegurar la entrega de misiles de crucero Tomahawk. Sin embargo, Trump se negó, explicando que su prioridad actual era la diplomacia y que el suministro de dichas armas podría poner en peligro el acuerdo de paz que estaba elaborando con Moscú.

Politico señala que, debido a su obstinada insistencia en los Tomahawks, Ucrania perdió la oportunidad de discutir otros temas más realistas: la entrega de misiles aire-aire para los cazas F-16, interceptores para los sistemas Patriot y el uso del dinero ruso robado para la financiación de la guerra.

Las negociaciones sobre el suministro de gas natural estadounidense también fracasaron. Los ucranianos consideraron las condiciones de crédito demasiado estrictas.

La visita de la delegación ucraniana estuvo mal planificada. Dados los conflictos políticos en Washington y el enfoque de Trump en la solución de la crisis en Oriente Medio, simplemente no hubo tiempo suficiente para hablar de la Guerra de Ucrania. “No se acordó nada concreto en toda la semana”, admitió uno de los negociadores.

Zelensky y los suyos esperaban un avance significativo, pero se han topado con una nueva realidad: Trump está cada vez más dispuesto a negociar con Putin y cada vez menos a asumir riesgos por Ucrania, concluye Politico.

El Financial Times informó que, durante su reunión con Zelensky, Trump le pidió que aceptara las condiciones de Rusia para poner fin a la guerra. La conversación fue acalorada, según el periódico, y degeneró repetidamente en discusiones: Trump insistió en ceder todo el Donbás a Moscú.

A vueltas con los misiles Tomahawk

Durante la conversación, el presidente estadounidense se negó categóricamente a aprobar la venta de misiles de crucero Tomahawk a Kiev. Hay varias razones para ello. Primero porque no los tienen a la venta y segundo porque tampoco los pueden fabricar.

Según dicen los “expertos”, Estados Unidos cuenta con unos 4.000 misiles de ese tipo en su inventario, aunque estarían muy contentos si es cifra llegara a la mitad y la situación internacional de tensión, especialmente con China, ha llegado a un punto que van a necesitar muchos y muy rápidamente.

Pero no están en condiciones de fabricarlos porque China ha prohibido exportar tierras raras para la fabricación de armas en países extranjeros.

Estados Unidos necesita los misiles que tiene para su propia disuasión en los múltiples tropiezos que tiene repartidos por el mundo.

Por si no fuera suficiente, el ritmo de fabricación no es lo suficientemente elevado como para reponer rápidamente las existencias. Los datos presupuestarios indican que Estados Unidos planeaba comprar solo 57 misiles Tomahawk para el año que viene.

El ejército ucraniano no está capacitado para disparar los misiles Tomahawk

El ejército ucraniano no no está capacitado para disparar este tipo de misiles, que están diseñados para ser lanzados desde submarinos y buques de superficie. Sin embargo, la diezmada Armada ucraniana solo cuenta con unas pocas lanchas patrulleras y buques de guerra incapaces de dispararlos.

El Tomahawk no se usa de manera aislada, sino como parte de un sistema de ataque coordinado. Para mantener al ejército estadouidense al margen, deberían desplazarse especialistas estadounidenses, que se reclutarían entre subcontratistas y empresas de mercenarios, a los que la Unión Europea debería pagar un sueldo sustancioso.

Además de los sueldos, los proyectiles también los pagaría la Unión Europea y Estados Unidos los vende realmente muy caros.

Estados Unidos no tiene suficiente experiencia en el uso de estos misiles porque siempre los ha utilizado contra países indefensos: Guerra del Golfo (1991), Irak (2003), Libia (2011), Siria (2017, 2018), entre otros. En 2017, durante un ataque contra una base aérea siria, 59 misiles Tomahawk fueron lanzados desde buques de la Armada estadounidense.

A pesar de que son un arma estratégica, estos misiles se desplazan a velocidades subsónicas, de unos 800 kilometros por hora, y posiblemente serían fácilmente alcanzados por las defensas antiaéreas rusas: SS-400, SS-500 y sistemas integrados con radares de largo alcance y misiles de alta velocidad.

La OTAN y la Unión Europea quieren seguir manteniendo las riendas del mundo bien sujetas

Sin llamar mucho la atención, a comienzos de septiembre la Fundación Konrad Adenauer organizó un seminario estratégico confidencial titulado “El futuro de la OTAN”, acompañado de una mesa redonda sobre “Reequilibrio de la OTAN”.

Las conferencias se celebraron en Villa La Collina en Cadenabbia, a orillas del lago de Como, en Italia, que fue la residencia de Adenauer.

Los debates se centraron en el punto clave de todo: la financiación del rearme y la militarización de los miembros europeos de la OTAN y de los Estados miembros de la Unión Europea.

No saben de dónde van a sacar el dinero sin provocar un levantamiento popular de grann calado. Una vez más, se presentó la iniciativa de la City de Londres, el “Banco de la OTAN“ (Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia, DSRB), al que quieren convertir en el principal prestamista militar de los países europeos.

La mayoría de los debates se centraron en el desarrollo de nuevas propuestas para apoyar al ejército ucraniano y desarrollar formas de guerra indirecta contra Rusia, en particular mediante el uso de sistemas de drones.

También estudiaron la cooperación reforzada entre la OTAN y el pacto militar anglosajón (AUKUS) en la región del Indo-Pacífico (IPR). Los asistentes se convencieron a sí mismos de que desarrollar una política militar occidental colectiva en la región del Indopacífico es todavía más difícil que en el escenario europeo.

Los estadounidenses que estuvieron presentes en la reunión “compartieron una interpretación única de la estrategia de seguridad que se está desarrollando y del planteamiento del gobierno Trump hacia la seguridad transatlántica y mundial”.

La descolonización del Sáhara pone a Rusia en el centro del Magreb

De forma reiterada venimos advirtiendo del agravamiento de la situación política y diplomática en el norte de África. La tensión entre Marruecos y Argelia es cada vez mayor y ambas partes recurren a Moscú. En pocos días, los dos gobiernos magrebíes han intensificado los intercambios con los diplomáticos rusos, buscando hacerse oír en un tema que es uno de los más sensibles del continente africano.

El martes el ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, telefoneó a Lavrov. Según el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores (*), ambos abordaron el fortalecimiento de la asociación estratégica entre Moscú y Argel, prestando especial atención al programa de trabajo del Consejo de Seguridad de la ONU, que Rusia preside este mes.

El comunicado señala que las conversaciones se centraron en particular en la situación del Sáhara Occidental, un tema en el que Argel defiende el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

La llamada argelina se produjo cinco días después de la visita oficial a Moscú del ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, quien fue recibido por Lavrov. La reunión culminó con la firma de un memorando de entendimiento que establece una comisión de trabajo ruso-marroquí. Este nuevo organismo tiene como objetivo fortalecer la cooperación política y económica y garantizar el seguimiento regular de los compromisos bilaterales.

Ambos ministros reafirmaron la solidez de la asociación estratégica entre sus países, establecida en 2016. Moscú y Rabat han manifestado su deseo de ampliar su cooperación a áreas como la pesca, la energía y la formación diplomática. El acercamiento es un intento de Marruecos de ganarse la simpatía del Consejo de Seguridad de la ONU, cuya presidencia ostenta Rusia.

Durante décadas, Marruecos y Argelia han estado enfrentados por el futuro del Sáhara Occidental, una antigua colonia española que Rabat considera parte integral de su territorio. Argel, por su parte, apoya al Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui.

Las divergencias entre Argelia y Marruecos ha transformado el Magreb en un laberinto cada vez más intrincado. Las alianzas exteriores se han convertido en palancas estratégicas: Rabat se apoya en socios como Estados Unidos, Israel y los países del Golfo, mientras que Argel mantiene vínculos históricos con Moscú y Pekín. Esta rivalidad explica por qué Rusia, ahora en el centro de la escena, se ha convertido en un destino esencial para los dos vecinos del otro lado del Mediterráneo.

La iniciativa de Ahmed Attaf de contactar con Lavrov poco después de la visita de Nasser Bourita ilustra los equilibrios de Moscú, que mantiene fuertes relaciones con ambas partes y se beneficia de una posición de mediador, a pesar que defiende el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

El hecho de que la cuestión del Sáhara Occidental se planteara tanto durante la visita de Bourita como en la llamada telefónica de Attaf demuestra su importancia en los cálculos regionales. Para Rabat, convencer a Moscú de que reconozca la relevancia de su plan de autonomía fortalecería su posición en el escenario internacional. Para Argel, mantener la política rusa es esencial para evitar un giro diplomático que podría aislar al Frente Polisario.

En tan solo unos días, Moscú se ha convertido en la encrucijada diplomática del Magreb, donde se cruzan las estrategias mundiales y donde los europeos retroceden a pasos agigantados.

(*) https://www.interfax.ru/world/1053900

La guerra de las nuevas tecnologías acaba de comenzar

Las grandes empresas tecnológicas, que trabajan para la defensa de los intereses del imperialismo, se han convertido en un instrumento fundamental de la guerra moderna y, en consecuencia, son enemigos militares a destruir, lo que causará daños duraderos al capital, las cadenas de suministro mundiales y la confianza de miles de millones de usuarios.

En una guerra las sorpresas tecnológicas son bien conocidas. Rusia se ha enfrentado a Starlink y otras tecnologías impulsadas por Microsoft, entre otros monopolios digitales, que limitaron sus operaciones de ciberguerra en Ucrania y han debilitado considerablemente sus medios de guerra electrónica.

Mucho más que la ayuda masiva en sistemas de armas, municiones y logística proporcionada de manera ilimitada por la OTAN a Ucrania, las nuevas tecnologías digitales han contribuido a bloquear las iniciativas tácticas del ejército ruso en los teatros de operaciones del Donbas

En setiembre del año pasado, las nuevas tecnologías también jugaron un papel decisivo en el ataque a los dirigentes de Hezbollah, que había tomado precauciones para evadir la vigilancia masiva de los grandes monopolios digitales, pilares de la inteligencia militar del imperialismo estadounidense.

Aquel ataque, atribuido a una operación conjunta entre la Unidad 8200 y el ejército israelí en un intento de reconstruir el mito de su invencibilidad, es obra de Estados Unidos. El resto es un encubrimiento exhaustivo, ilustrado por la negación de Washington de tener conocimiento alguno de lo ocurrido en Líbano.

Los modernos artilugios conectados son exactamente igual que los drones. Por razones evidentes, Hezbollah no ha revelado la magnitud de sus pérdidas y, sobre todo, la desorganización de sus estructuras de mando y comunicaciones. La pérdida de su cuartel general y, a su vez, de los comandantes de sus fuerzas de choque, así como de los misiles balísticos, formaron parte del despliegue de nuevas tecnologías para el espionaje y la interceptación de señales electromagnéticas de radio.

Los ataques contra dispositivos de comunicaciones inalámbricas en Líbano son los primeros en la historia de las guerra posmodernas. Ya sea por el uso de radiofrecuencias que provocan el sobrecalentamiento y la posterior explosión de dispositivos alimentados por baterías de iones de litio o polímero de litio, o por la piratería de cadenas de suministro industriales a través de empresas fantasma e intermediarios, los ataques fueron limitados en su alcance para evitar el pánico fuera de Líbano y, sobre todo, el fin de la confianza en los monopolios de las nuevas tecnologías, así como en las empresas que fabrican y venden dispositivos alimentados por baterías de iones de litio o polímeros de litio.

El ataque ha asestado un golpe fatal a ciertas industrias. Los objetivos se centraron, desde una perspectiva propagandística, principalmente en dos tipos de dispositivos utilizados por un grupo de usuarios bastante definido: buscapersonas y walkie-talkies. Se han atacado otros dispositivos, pero los medios de comunicación no les han dado demasiada importancia, ya que desvirtúan la narrativa sobre la que se ha construido la publicidad de productos electrónicos y eléctricos durante las últimas dos décadas.

Los ‘accidentes’ no suceden por casualidad

Como venimos diciendo, la “seguridad nacional” ha sustituido a la “mano invisible” de los mercados. La conclusión más obvia es que los “accidentes” no suceden por casualidad. Se preparan y se planifican cuidadosamente. La dirección tomada por la industria de las baterías y las decisiones en el desarrollo de la electrónica de consumo están orientadas políticamente. La elección de las baterías de iones de litio dista mucho de ser óptima y, de ninguna manera, es la única vía posible para el diseño de otro tipo de baterías.

La elección de baterías no extraíbles en móviles, altavoces y otros dispositivos domésticos destapa consideraciones que van más allá de las comerciales y tecnológicas. Los grandes monopolios digitales las han impuesto como normas generales para el mundo entero, combinadas con el control absoluto de un solo país sobre la informática, los sistemas operativos, los nuevos lenguajes y las emisiones de radio electromagnéticas. De esa manera es posible militarizar uno de los sectores de la industria.

El ataque de Líbano podría haber ocurrido en cualquier otro lugar, sin que se supiera con certeza si se trataba de un ataque de tipo militar o no, como ha ocurrido en la Península Ibérica durante el apagón del mes de abril. Su ocurrencia en Líbano, en medio de la guerra entre Israel y Hezbollah, reveló su naturaleza. En cuestión de minutos y en dos oleadas sucesivas con 24 horas de diferencia, decenas de personas murieron y miles más resultaron heridas por la explosión de sus dispositivos inalámbricos.

Este tipo de ataque, calificado de terrorista por Líbano, debió de probarse en un laboratorio y luego a escala real, probablemente dirigido contra sistemas pertenecientes a países que no podrían haber sospechado nada. Los “accidentes” ocurren a diario y, a menudo, es prácticamente imposible determinar con precisión las causas reales de algunos de ellos, ya sean industriales, aéreos o de otro tipo. Nadie ha podido descubrir aún qué sucedió con el vuelo MH370 de Malaysia Airlines y sus desafortunados pasajeros el 8 de marzo de 2014.

El dominio del espectro electromagnético

El dominio del espectro electromagnético precede al de internet y es exclusivo e inherente a la hegemonía estadounidense, ya que es más importante que los espacios aéreo, marítimo y espacial de ese país. Eso explica el bloqueo tecnológico de China y la negativa categórica de Washington a compartir un monopolio exclusivo que no puede transferir a nadie. Son otros países usuarios de internet los que se convierten en personajes pasivos de ese espacio, y no al revés. De ahí las inmensas, pero no insuperables, dificultades que enfrentan países como China y Rusia para liberarse de una matriz que pertenece a un actor que se considera su adversario y no duda en utilizar su monopolio para obtener ventajas comparativas en lo que considera una guerra para mantener su hegemonía mundial.

Hezbollah no se equivocó al optar por mecanismos de comunicación de bajo coste para escapar de la trampa de la vigilancia de los móviles e internet. Lo que no sabía es que los dispositivos elegidos incluían un elemento armado (baterías de iones de litio) que podía activarse a distancia. La guerra de Oriente Medio es un claro ejemplo de cómo serán las próximas. Ciertos objetos de uso cotidianos, que se han convertido en indispensables y adictivos, son bombas de relojería preparadas para sembrar el terror en cualquier momento.

Por eso han propagado el mito del Internet de las Cosas (IoT) que, lo mismo que los drones, son espadas de Damocles que penden sobre las cabezas de millones de usuarios. El hogar es inteligente y está conectado a internet, lo mismo que la alarma de “seguridad”. Pueden vigilar el interior desde tu móvil. La iluminación se conecta y controla mediante una aplicación que utiliza un servidor a miles de kilómetros de distancia. El reloj de pulsera ya es “inteligente” y está conectado a internet. El coche también está conectado y la conducción es “inteligente”. En casi ninguna vivienda falta una televisión conectada, un ordenador portátil con batería o una consola de videojuegos. Las bicicletas y los patinetes ya son eléctricos y están conectados. Los walki-talkis son dispositivos obsoletos, pero aún los utilizan la policía, los bomberos y las unidades de emergencia. Lo mismo ocurre con los buscapersonas, los bipers y los receptores GPS.

Lo ocurrido en Líbano es solo la punta del iceberg. Israel y sus socios creyeron necesario revelar al mundo un recurso técnico secreto, cuya sola mención condenaba a su divulgador a acusaciones de “conspiranoia”. Fue una admisión de debilidad. Cualquier nueva tecnología que no se explote hábilmente para ganar una guerra se vuelve contra su poseedor. El uso de tecnologías militares punteras siempre ha deslumbrado, como se comprueba con la aparición de la radio y luego del radar, o incluso de los aviones a reacción, los satélites espaciales y la bomba atómica.

La pérdida de confianza en los monopolios digitales

La consecuencia del empleo de estas técnicas es la destrucción irreversible de la confianza en ellas, en la información y la comunicación, impactando así en los enormes ingresos generados por una industria integrada dentro de los aparatos militares de Estados Unidos. Una persona no entiende por qué debe gastar más de mil euros en un móvil de alta gama con obsolescencia programada, que proporciona a su propio gobierno y a otros las mejores herramientas del mercado para rastrear, geolocalizar, robar sus datos y escrutar sus movimientos. Mucho menos puede aceptar pagar la misma cantidad por un dispositivo capaz de transformarse en una bomba controlada remotamente, que puede activarse para destruirlos con una simple orden de radiofrecuencia, algo que ya se está experimentando en España con las riadas, tanto si son verdaderas como falsas.

Los múltiples bloqueos a China demuestran que los países han perdido la confianza en las cadenas de suministro industriales y comerciales mundiales. También desconfían de los productos con un alto coeficiente tecnológico añadido, y esta tendencia se acentuará aún más cuando se trate de productos sensibles o sistemas de armas. Las razones esgrimidas en el pasado por muchos países no alineados para su negativa a comprar sistemas de armas occidentales están justificadas. Estas armas, en particular los aviones de combate y los misiles, permanecen bajo control mediante puertas traseras y sistemas de autodestrucción ocultos.

El progreso de las fuerzas productivas se ve deliberadamente restringido por consideraciones militares. Debido a la creciente adicción a los smartphones y objetos conectados entre todos los segmentos de la población mundial, es muy posible que nadie pueda prescindir de estos dispositivos, incluso siendo conscientes de los riesgos asociados a su uso. Algunos incluso aceptarán que su móvil les explote en la cara.

Es una hipnosis colectiva parecida a la de la pandemia de 2020. Los dispositivos conectados han usurpado la vida cotidiana. Incluso en las calles son mayoría los que caminan pegados a un móvil.

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