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Memoria Histórica

El hombre que redactó la Declaración Balfour: Leo Amery

Los que se interesan por la causa palestina oyen hablar a menudo de la Declaración Balfour, un mensaje del ministro de Asuntos Exteriores británico dirigido a Rothschild, un magnate de las finanzas que no necesita presentación.

La Declaración indicaba que el gobierno británico veía con buenos ojos la creación de un “hogar nacional judío” en Palestina. Era la política característica del imperialismo emergente porque entonces Palestina no formaba parte de los dominios británicos. Primero había que arrebatárselo al Imperio Otomano y luego crear no sólo un “hogar” sino un Estado.

Fue el verdadero punto de partida del proyecto sionista, que no es iniciativa de los judíos sino del imperialismo británico, que en aquella época era la potencia dominante en el mundo. En 1922 la Sociedad de Naciones otorgó a Gran Bretaña el Mandato para Palestina en los mismos términos que la Declaración Balfour.

El control de los británicos sobre Palestina fue uno de los motivos de la Primera Guerra Mundial. La importancia de la región creció tras la apertura del Canal de Suez a finales del siglo XIX. Los británicos querían apoderarse de Oriente Medio y, en consecuencia, de Palestina, y para ello no sólo impulsaron el sionismo, sino también a ciertos dirigentes “nacionalistas” árabes, como el llamado “muftí de Jerusalén”.

Es característico del “divide et impera”. Había que arrojar a los judíos contra los árabes y a estos contra aquellos.

Si bien Arthur James Balfour, ministro británico de Asuntos Exteriores, fue efectivamente el firmante de la declaración que desde entonces lleva su nombre, no fue su autor. El redactor fue Leo Amery, que entonces ocupaba el cargo de secretario adjunto en el Ministerio de la Guerra (*).

Alfred Milner le había nombrado para el cargo un año antes de publicar la Declaración y le dio a Amery varios borradores de la carta, que llevaba dos años encima de la mesa. Tras redactarla, Balfour la firmó y se la envió a Rothschild.

El dedo en el pastel

Amery también fue uno de los promotores de los tres batallones de la Legión Judía, una unidad militar adscrita al ejército británico compuesta por 5.000 soldados, que sentaría las bases de la cooperación entre las tropas coloniales y las milicias sionistas de Palestina, germen de las futuras organizaciones terroristas.

“Parece que tengo mi dedo en el pastel, no solo de la Declaración Balfour sino de la génesis del actual ejército israelí”, escribió. Los sionistas querían imponerse por la fuerza en Palestina. Jabotinsky lo llamaba la “ley de hierro de la colonización”, que no conoce excepciones: “Si deseas colonizar una tierra en la que la gente ya está viviendo, debes proporcionar una guarnición en su nombre. O de lo contrario, renunciar a la colonización”.

Por lo demás, Amery era de ascendencia judía húngara. En 1916 creó un colectivo de personalidades influyentes, conocido como la “Cábala del lunes por la noche” (Monday Night Cabal), que desempeñaría un importante papel político. Se convirtió en asociado de la mayoría de los cabecillas sionistas clave de la época, especialmente de Chaim Weizmann, dirigente del movimiento sionista internacional, que rindió homenaje a Amery en su autobiografía “Trial and Error” (1952) por su “ánimo y apoyo sin descanso”.

Otro amigo de Amery fue el mencionado Jabotinsky, fundador de lo que ahora es el partido Likud de Israel. Jabotinsky era considerado como un extremista por la mayoría de los sionistas convencionales, pero los imperialistas británicos no lo veían tan mal. Amery estaba entre sus pocos amigos en los círculos políticos de Londres, a los que con frecuencia se dirigía en busca de apoyo. En febrero de 1937 Amery fue uno de los organizadores de una cena en honor a la Legión Judía, en la que Jabotinsky fue el invitado de honor.

La colonización de Palestina

Como secretario de Estado para los Dominios Coloniales entre 1925 y 1929, Amery estuvo a cargo del Mandato de Palestina, creando las infraestructuras e instituciones características del futuro estado de Israel.

También impulsó el periodo más notable de colonización de Palestina antes de la creación del Estado Israel en 1948. En 1939 criticó el Libro Blanco de MacDonald sobre Palestina que establecía un límite de 75.000 emigrantes judíos adicionales a Palestina.

En los primeros años posteriores a la Declaración Balfour, los británicos llevaron unos 100.000 emigrantes judíos a Palestina. Decenas de miles de acres de tierras fueron arrebatadas a los árabes, lo que provocó una revuelta por parte de la población local.

Otra de las contribuciones más recordadas de Amery a la política británica fue el contundente discurso en el Parlamento, al que se atribuye un papel clave en la dimisión del primer ministro Neville Chamberlain en 1940 y la llegada al gobierno de Winston Churchill, que dirigió la Segunda Guerra Mundial.

El hijo traidor

El hijo de Amery, John, era un fascista o, como él mismo decía, anticomunista y -curiosamente- también antisemita porque creía que lo uno (el comunismo) va de la mano de lo otra (el judaísmo).

Durante la Segunda Guerra Mundial se encontraba en Francia cuando la Tercera República se derrumbó. Se incorporó a las redes colaboracionistas e Vichy y recorrió los campos de concentración en un intento de crear una “Legión de San Jorge” con los soldados británicos para luchar con el ejército alemán contra la Unión Soviética.

Fue ahorcado por traición en la prisión de Wandsworth el 19 de diciembre de 1945.

(*) https://balfour100.org.uk/biography/leo-leopold-amery/

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