Como adelantamos ayer, el Departamento de Justicia acusa al antiguo presidente cubano Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos avionetas tripuladas por pilotos anticastristas. Ha esperado 30 años para preparar la farsa.
La autoridad cubana de navegación aérea no sólo no autorizó el vuelo sino que denunció una provocación que se había convertido en habitual. En 25 ocasiones el gobierno cubano advirtió, tanto a los pilotos como a través de canales diplomáticos al gobierno de Estados Unidos y a la Organización de la Aviación Civil Internacional, que cualquier aeronave que entrara sin permiso en su espacio aéreo se arriesgaba a ser interceptada.
Las dos aeronaves violaron su espacio aéreo, por lo que el incidente ocurrió dentro de su jurisdicción. Estados Unidos no es competente para juzgar el derribo.
Castro, de 94 años, hermano de Fidel Castro, el fallecido enemigo icónico de Estados Unidos que dirigió la revolución de 1959, está acusado de asesinato, conspiración para matar estadounidenses y destrucción de aviones.
“Esperamos que aparezca aquí por su propia voluntad o de otra manera e vaya a prisión, dijo el fiscal general Todd Blanche en una conferencia de prensa en Miami a la que asistieron los gusanos que lo vitorearon.
En enero Trump hizo lo mismo en Venezuela: aprovechó una previa acusación de la fiscalía para justificar una agresión militar y secuestrar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, dijo que la acción estadounidense “no tiene base legal”. Las acusacione tienen como objetivo “agregar al expediente que están fabricando para justificar la locura de una agresión militar contra Cuba”, añadió.
Otros cinco cubanos también fueron acusados, incluidos los pilotos de la fuerza aérea que derribaron los aviones.
Trump ha señalado repetidamente que el gobierno cubano podría ser el próximo después de Venezuela en caer ante las presiones estadounidenses, y a principios de este mes incluso dijo que Washington se haría cargo de la isla, a unos 150 kilómetros de Florida, “casi de inmediato”.