250 millones de trabajadores paralizan la India en otra gigantesca huelga general

La India va de una batalla a otra. Ahora los trabajadores convocaron el miércoles una huelga general contra la privatización de las empresas públicas, la política económica, el desempleo, la subida del salario mínimo, la reforma de las pensiones, la reforma laboral… Las mismas reivindicaciones que en los demás países capitalistas.

Los sindicatos luchan contra la “Carta con 12 puntos” del gobierno de Modi, que amenazó con que los huelguistas se exponían a represalias, como deducciones salariales y las sanciones disciplinarias.

A pesar de las amenazas, en la movilización participaron unos 250 millones de trabajadores, especialmente del sector de transportes. Más de medio millón de trabajadores de banca también pararon, uniéndose a los 600.000 mineros del carbón. Como consecuencia de ello, 220.000 millones de operaciones bancarias quedaron paralizadas, incluyendo las operaciones en cuenta y con efectivo.

Las reivindicaciones de los trabajadores incluyen: un salario mínimo y mensual de 21.000 rupias (262 euros), la creación de puestos de trabajo, el cese de las políticas de contratación laboral, la reforma laboral en curso, la privatización de las empresas públicas y un sistema de jubilaciones de carácter universal.

El crecimiento económico de India se ha frenado hasta el el 5 por ciento, el nivel más bajo en los últimos 11 años. Como consecuencia de ello, en diciembre los índices de desempleo se han disparado hasta el 8,5 por ciento de la fuerza de trabajo.

El gobierno ha reducido los impuestos a las grandes fortunas y, a cambio, para obtener ingresos vende las empresas públicas al mejor postor.

Convocada por una docena de sindicatos obreros, a los que se han sumado los estudiantes, la huelga bloqueó carreteras y ferrocarriles, paralizando el país. También se escucharon consignas contra la ley de nacionalidad que discrimina a los musulmanes. La represión de la movilización contra esta ley islamofóbica, que dura ya varias semanas, ha provocado varias decenas de muertos.

En las manifestaciones los obreros desplegaron banderas mientras bloquearon las principales carreteras y ferrocarriles con neumáticos quemados. También se produjeron enfrentamientos con la policía, que dieron lugar a la detención de 150 trabajadores. En Calcuta, la policía disparó munición real al aire. En otros lugares, el gas lacrimógeno y las cargas policiales se utilizaron para dispersar las movilizaciones.

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