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Día: 16 de junio de 2024 (página 1 de 1)

Armenia: todo por un plato de lentejas

En Armenia las manifestaciones populares que exigen la dimisión del primer ministro Nikol Pashinian no remiten y son violentamente reprimidas por la policía. Pero los medios de comunicación guardan silencio porque Pashinian se ha convertido en un peón del imperialismo en los Balcanes.

Pashinian es un Zelensky aún más grotesco, si cabe. Entró en guerra con Azerbaiyán para defender el Alto Karabaj, un territorio simbólico para los armenios, porque creyó que la OTAN le apoyaría. No fue así. Fue aplastado por los azeríes, el ejército ruso, que ejercía como fuerza de paz, ha tenido que abandonar la región y Erevan la ha entregado a su peor adversario.

Las manifestaciones comenzaron primero en el Alto Karabaj, con la población bloqueando las carreteras. Ahora las protestas están en las calles de la capital.

Pashinian ha sacado a su país del Tratado de Seguridad Colectiva (Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán) para firmar un acuerdo de cooperación con Estados Unidos. La Guardia Nacional de Kansas adiestará al ejército y la policía armenias.

Rusia, que desde los tiempos soviéticos había defendido la supervivencia del pueblo armenio, deberá desmantelar la base militar que tiene en el país y prepararse para una escalada de provocaciones en el Cáucaso.

Pashinian le da la vuelta a la historia por completo y le asegura a un parlamentario que Bielorrusia (e indirectamente Rusia) había apoyado la guerra desatada por Azerbaiyán en el Alto Karabaj. Por eso no recurrió a los mecanismos de ayuda del Tratado de Seguridad Colectiva, cuyos miembros, añadió, planeaban una guerra contra Armenia, de mutuo acuerdo con Azerbaiyán.

Naturalmente, la única salida era sacar al ejército ruso del Alto Karabaj, abandonar el Tratado y arrojarse en brazos de Estados Unidos.

Pashinian llegó al gobierno en 2018 después de una de esas “revoluciones de colores”, enfundándose en el manto de un “pacifismo” que luego no ha aparecido por ninguna parte.

Ahora las calles de Erevan le devuelven un poco de aquel malestar que le auparon a los despachos oficiales. Esperamos que esta vez le devuelvan a la misma cárcel de la que salió.

Los malos momentos de la Hermandad Musulmana, una herramienta de usar y tirar

El destino de la Hermandad Musulmana es el mismo de quienes se dejan utilizar por los imperialistas. Pronto pierden el interés que alguna vez les dieron. La Hermandad creyó que había llegado su momento con la Primavera Árabe y ahora se ven perseguidos y encarcelados en Siria, Túnez, Egipto, Emiratos Árabes Unidos…

La Primavera Árabe fracasó porque el imperialismo no logró su propósito, especialmente en Siria. Algunos de sus vástagos, como Hamas, están cada vez más alejados de ella, a pesar de su ambigüedad, o quizá a causa de la ambigüedad precisamente. Si a Hamas les queda algún hilo pendiente de la casa matriz, se ha convertido en el enemigo a batir ahora mismo.

El movimiento se ha atomizado. Desde el golpe militar que llevó al poder al general Abdel-Fattah Sissi hace diez años, la Hermandad Musulmana se ha dividido en tres facciones: una, clandestina, en El Cairo, otra en Londres y una tercera en Estambul.

Es lo lógico porque en el “islam político” lo que prevalece no son los “textos sagrados” sino las batallas políticas e ideológicas, que son bastante distintas en cada país.

Los “hermanos” hicieron del choque contra Irán, o sea, contra de la “herejía chiíta”, uno de sus caballos de batalla, pero han perdido la carrera, ejemplificada por el acuerdo entre la República islámica y la Casa Saúd.

Sus mejores apoyos, Qatar y la Turquía de Erdogan, también se han reconciliado con Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, que catalogan a la Hermandad como una organización terrorista.

En 2022 perdieron a sus dos figuras más destacadas: el predicador qatarí Yussef Qaradawi, durante mucho tiempo presentador en Al Jazira del programa “La sharia y la vida”, y el egipcio Ibrahim Mounir, dirigente de la organización, exiliado en Londres.

En Siria su derrota llevó a que los dirigentes que no han sido atrapados por el gobierno de Damasco se refugiaran en Turquía. Pero conociendo a Erdogan, son la moneda de cambio en sus negociaciones con los países árabes, especialmente con Egipto y Emiratos Árabes Unidos. Un reparto de Libia sería más valioso que el porvenir de un puñado de furibundos predicadores de la yihad.

Queda Hamas, al que la Hermandad se aferra como “un movimiento de liberación popular”. Por extensión, la solidaridad con Palestina bien podría convertirse en su último clavo ardiendo.

La principal preocupación son sus lazos con Irán, uno de los amigos más cercanos del gobierno sirio. Pero uno de los mecanismos de supervivencia de la Hermandad es la ambigüedad. Bien podría hacer la vista gorda para perdonar a Hamas sus relaciones con Teherán.

Lo mismo que en Siria y Egipto, en Emiratos Árabes Unidos ha llegado el momento de la represión. En 2013, en plena Primavera Árabe, 84 dirigentes locales de la Hermandad fueron detenidos y llevados ante los tribunales de represión política por segunda vez. La primera persiguió a una organización abierta y la segunda a la clandestina.

Desde 2014 Emiratos clasifican a la Hermandad Musulmana como “organización terrorista”. Uno de los acusados, Hassan Al Dokki, reside en Turquía, donde se mantiene en contacto con el Califato Islámico.

Es una de esas monedas de cambio con las apuesta Erdogan en Oriente Medio.

El ejército estadounidense destruye 7 radares huthíes en Yemen

El viernes el ejército estadounidense anunció que había destruido siete radares en Yemen que permitían a los huthíes localizar a los mercantes del Mar Rojo, en un momento en que el movimiento yemení intensifica sus ataques contra el tráfico marítimo.

En un comunicado, el Comando Militar de Estados Unidos en Oriente Medio (Centcom) afirmó que en las últimas 24 horas había destruido radares en los territorios controlados por los huthíes en Yemen, así como dos drones navales y uno aéreo.

Los ataques estadounidenses se producen en un contexto de aumento de los ataques de los huthíes, hostiles a Estados Unidos e Israel.

La tripulación del MV Tutor, un barco dañado el miércoles por un ataque en el Mar Rojo, tuvo que ser evacuada tras un ataque, anunció la agencia británica de seguridad marítima UKMTO.

El jueves los hutíes reivindicaron el ataque a tres barcos en las últimas 24 horas, en represalia por “los crímenes cometidos contra nuestro pueblo en la Franja de Gaza y en respuesta a la agresión estadounidense-británica contra nuestro país”.

Desde noviembre Ansarollah ha llevado a cabo decenas de ataques con drones y misiles contra barcos en el Mar Rojo y el Golfo de Adén.

En respuesta, en diciembre Estados Unidos intentó crear una fuerza multinacional para proteger el transporte marítimo en el Mar Rojo y está llevando a cabo ataques en Yemen, con ayuda de Reino Unido.

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