El capital está muy preocupado por la Guerra de Ucrania y sus portavoces más cualificados, como The Economist, quieren saber lo que puede ocurrir. Se incomodan por los “lentos progresos” de la contraofensiva (1) y preguntan a los cabecillas de Kiev, que consideran como las únicas fuentes solventes de información Ahora vuelven a la carga […]