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Día: 19 de septiembre de 2023 (página 1 de 1)

‘La guerra ha sido una constante para Rusia a lo largo de su historia’

El capital está muy preocupado por la Guerra de Ucrania y sus portavoces más cualificados, como The Economist, quieren saber lo que puede ocurrir. Se incomodan por los “lentos progresos” de la contraofensiva (1) y preguntan a los cabecillas de Kiev, que consideran como las únicas fuentes solventes de información

Ahora vuelven a la carga con una entrevista de conveniencia Kyryl Budanov (2), director de la inteligencia militar ucraniana. Aparte de los tópicos propagandísticos, la esencia de la entrevista no está en lo que dice sino en lo que calla.

Sus respuestas no presentan un panorama consistente. En enero ya aseguró a los medios que vencería a Rusia este año y recuperaría los territorios que le habían sido arrebatados a Ucrania (2).

A falta de hechos, que no pueden ser otros que avances o retrocesos en el campo de batalla, en la entrevista Budanov se llena de retórica sobre lo mismo de siempre: la ayuda de la OTAN, que debe ser rápida, sin preguntas. Ucrania depende de las aportaciones de terceros; Rusia sólo de sí misma, asegura Budabov.

En cuanto a las reservas militares de Rusia, el general ucraniano asegura que Rusia no las tiene, pero hace poco el analista jefe de la Agencia de Inteligencia de Defensa estadounidense dijo lo contrario, precisamente a The Economist: “El señor Maul advierte que la mayor parte de los refuerzos rusos permanecen en el nivel de la tercera zona”.

Para Rusia el costo de la guerra es trivial, no sólo en lo que concierne a la producción de guerra, sino también en lo que a las sanciones respecta. “Su economía se está comportando mucho mejor de lo esperado. Y el costo fiscal directo de la guerra –lo que gasta en hombres y máquinas– es sorprendentemente bajo”, asegura la inteligencia militar estadounidense.

El Pentágono estima que para Rusia el costo de su invasión es de 67.000 millones de dólares anuales, lo que equivale al 3 por cien del PIB. “Según los estándares históricos, es una cantidad insignificante”, asegura la inteligencia militar estadounidense.

“La guerra ha sido una constante para Rusia a lo largo de su historia”, admite Budanov. Es un país preparado para ella y, por lo tanto, para su supervivencia.

Budanov es un general de 37 años promovido por Zelensky. Se graduó en 2007 en la Academia Militar de Odesa y desde 2014 participó en los crímenes cometidos contra la población civil del Donbas. Hoy dirige el espionaje militar ucraniano.

Su identidad salió a la luz por primera vez en 2019, cuando los servicios secretos rusos intentaron ejecutarlo en Kiev. Sin embargo, su Chevrolet explotó prematuramente, el ataque fracasó y un agente ruso perdió una mano.

(1) https://www.economist.com/international/2023/09/12/are-ukraines-tactics-working
(2) https://www.economist.com/europe/2023/09/17/an-interview-with-the-head-of-ukraines-defence-intelligence
(3) https://www.today.it/mondo/kyrylo-budanov-putin-malato-cancro.html

La OTAN no tiene ninguna prisa por acabar la Guerra de Ucrania

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, asegura que la guerra en Ucrania está lejos de terminar. Es una ingenuidad esperar una rápida conclusión de las hostilidades, que comenzaron en febrero del año pasado.

La declaración de Stoltenberg contiene una advertencia muy explícita: si Zelensky y los ucranianos dejan de luchar, la existencia misma de su país estaría amenazada. Por el contrario, si Rusia depone las armas, se podría establecer la paz. Esta dicotomía revela el dilema que enfrenta Ucrania: continuar una lucha imposible.

Según Stoltenberg, la incorporación de Ucrania en la OTAN es inevitable, “tarde o temprano”. Menciona especialmente el acercamiento entre Kiev y la OTAN durante la cumbre de la alianza celebrada en julio. El fin de la guerra, añade, debe ir acompañado de garantías de seguridad para Ucrania para evitar que la historia se repita. Esas garantías muy bien podrían conducir a Ucrania la incorporarse a la OTAN, sujeta a ciertas reformas.

La admisión por parte de la OTAN de la duración indefinida del conflicto y la advertencia sobre la supervivencia de Ucrania resaltan la gravedad y complejidad de la situación en el este de Europa.

La situación en el frente es problemática. Desde junio el ejército ucraniano dirige una contraofensiva contra las fuerzas rusas, especialmente en el sur y el este del país. Sin embargo, apenas han avanzado. La superioridad aérea de Rusia impide cualquier maniobra a los ucranianos.

A cada paso Zelensky expresa su frustración por el lento ritmo de la ayuda militar occidental y las sanciones contra Rusia. Para él, estos factores obstaculizan la capacidad de Ucrania para progresar en el frente militar. Estas preocupaciones ponen de relieve la necesidad apremiante de una respuesta más rápida y eficaz de la OTAN. El conflicto en Ucrania no es sólo una crisis local, sino una situación que exige atención y acción mundiales, añade el Presidente ucraniano.

Mali, Burkina Faso y Níger crean una alianza de defensa colectiva

El sábado Mali, Burkina Faso y Níger firmaron un pacto de defensa mutua, conocido como Alianza de Estados del Sahel (AES), destinado a protegerse contra posibles amenazas de agresión armada o externa. La carta, denominada Carta Liptako-Gourma, compromete a los firmantes a ayudarse mutuamente, incluso a nivel militar, en caso de ataque contra uno de ellos.

En un contexto de crecientes tensiones con Francia y la Cedeao, la alianza también pretende combinar esfuerzos militares y económicos para luchar contra el terrorismo y está dirigida a una región ya devastada por rebeliones armadas.

La región de Liptako-Gourma, fronteriza con Mali, Burkina Faso y Níger, ha sido devastada por el yihadismo en los últimos años. Desde el 26 de julio en Níger una decena de ataques yihadistas han dejado más de un centenar de muertos, la mitad de ellos civiles.

En el centro de la Carta hay un nuevo compromiso con la defensa colectiva. El artículo 6 especifica que un ataque a la soberanía o la integridad de uno de los miembros será tratado como una agresión contra todos. Esto obligará a otros a intervenir, incluso mediante el uso de la fuerza militar. Las tres naciones afirmaron también su determinación de luchar juntas contra el terrorismo, el crimen organizado y también los intentos de rebelión, en particular los de los tuareg de Mali.

Aunque el énfasis está en la seguridad, la Alianza no se limita al ámbito militar. También prevé una combinación de esfuerzos en el ámbito económico. Los dirigentes expresaron su deseo de colaborar no sólo en cuestiones militares, sino también en los desafíos económicos y sociales que enfrentan.

Los tres países firmantes se han retirado del G5 Sahel, lo mismo que Francia. La cooperación militar con la antigua metrópoli se ha acabado, e incluso se ha vuelto en su contra y suenan amenazas de intervención militar por parte de Francia y la Cedeao.

Los tres países Níger, Mali, Burkina Faso y Níger han optado por fortalecer su solidaridad. La AES se plantea, pues, como una respuesta directa al vacío de seguridad y a las tensiones con Francia.

La carta, compuesta por 17 artículos, sirve de base a la Alianza. Su objetivo, según su artículo 2, es establecer una estructura defensiva colectiva en beneficio de las poblaciones de los tres países miembros. La República de Mali fue elegida como depositaria, reforzando así su posición central dentro de la alianza.

Con la creación de la Alianza del Sahel, la dinámica regional podría sufrir cambios significativos. La Alianza podría influir en las relaciones de los tres países con otros actores como la Cedeao y Francia. Al definir un nuevo camino para su seguridad y desarrollo, Mali, Burkina Faso y Níger están tratando de brindar soluciones regionales a los desafíos regionales.

Esta iniciativa marca un paso significativo en la búsqueda de estabilidad para el Sahel.

Francia sigue tensando la cuerda con sus antiguas colonias africanas

Los colonialistas no renuncian a sus privilegios por las buenas; prefieren morir matando. Primero Francia eliminó los visados para los viajeros procedentes de los “países malditos” de África occidental: Mali, Burkina Faso y Níger. Luego aconsejó a la industria cultural que dejara de organizar conciertos y exposiciones artísticas de esos tres países.

Ahora hace lo mismo con los estudiantes. El gobierno francés dice que está “obligado” a suspender visas a estudiantes del Sahel. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores, Campus France y los servicios de entrega de visados ​​se vieron afectados.

Campus France, el instituto encargado de promover la educación superior francesa en el extranjero, asegura que los estudiantes de estos tres países ya presentes en territorio francés no se verán afectados. Sus becas siguen activas, situación que afecta a unos 3.000 estudiantes malienses, 2.500 estudiantes burkineses y 1.200 estudiantes nigerinos actualmente matriculados en centros franceses.

París afirma que no se trata de una ruptura de la cooperación con los tres países, sino más bien de una “suspensión” por “limitaciones de seguridad”. El Ministerio para Europa y de Asuntos Exteriores precisa que no se trata de una orden de suspender la cooperación con los nacionales de estos países. Tampoco se pone en duda la cooperación ya establecida con universidades y otras instituciones científicas de estos países.

Desde el 7 de agosto está suspendida la expedición de visados ​​desde las capitales Niamey, Uagadugu y Bamako. Naturalmente, esta decisión suscitó preocupaciones sobre el impacto en la movilidad de estudiantes, investigadores y artistas que desean ir a Francia. Se trata de ramificaciones que se suman a las recientes controversias que afectan al mundo cultural francés.

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