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Día: 27 de marzo de 2023 (página 1 de 1)

Bombas de uranio empobrecido contra armas nucleares tácticas

El lunes de la semana pasada el gobierno británico confirmó que, junto con un escuadrón de carros de combate Challenger 2, enviará también a Ucrania “municiones, incluidos proyectiles perforadores que contienen uranio empobrecido”.

Esas municiones se utilizan para perforar los blindajes de los tanques más modernos, pero son altamente tóxicas. Si se inhala o si entra en contacto con la piel, provoca enfermedades graves, como ocurrió en Irak o en la Guerra de los Balcanes.

Poco después del anuncio, Putin amenazó con responder a la entrega de este armamento. “Hoy hemos sabido que Reino Unido anunció no solo la entrega de tanques a Ucrania, sino también de obuses con uranio empobrecido […] Si esto ocurre, Rusia se verá obligada a responder”, dijo. “Parece que Occidente realmente ha decidido combatir a Rusia hasta el último ucraniano, no con palabras, sino con actos”.

La fabricación de proyectiles antitanque se puede hacer de dos maneras: o bien con tungsteno, o con una aleación de uranio empobrecido y titanio. Esta segunda es mucho más barata porque se puede utilizar el combustible de los reactores nucleares.

Los países occidentales deberían entender a qué juego están “jugando”. Rusia ha definido claramente este tipo de munición como “bombas sucias”, lo que abre la posibilidad de que su ejército lleve a cabo un ataque de represalia con armas nucleares tácticas para destruir los tanques Challenger 2 que enviará el gobierno de Londres.

De común acuerdo, Rusia va a instalar armas nucleares en Bielorrusia, dijo Putin en una entrevista en el canal de televisión Rossiya 24. La razón de tal medida es la declaración de Reino Unido sobre el suministro de munición de uranio empobrecido a Ucrania.

En 1999 la OTAN lanzó sobre Yugoslavia unas 10 toneladas de municiones de uranio empobrecido. El ejército estadounidense también las utilizó en 1991 y en 2003 en Irak.

Antes de los bombardeos de la OTAN, en Serbia no aparecía un número tan elevado de casos de cáncer. En Irak, donde se han encontrado restos de municiones radiactivas lanzadas por la aviación en los desiertos, los niños padecen ahora enfermedades extrañas.

Una multinacional estadounidense levantará una refinería de petróleo en Libia

Zallaf Libya Oil and Gas, una filial de la Compañía Nacional Libia de Petróleo (NOC), anunció en un comunicado de prensa publicado el domingo la firma de un contrato con el holding estadounidense Honeywell International para la construcción de una refinería de petróleo capaz de producir 30.000 barriles diarios.

Situada en Fezzan, región desértica del suroeste del país muy rica en hidrocarburos, la refinería suministrará combustible a las regiones circundantes. Zallaf Libya Oil and Gas no reveló el coste del proyecto.

A finales de 2021, la NOC había dicho que se necesitaban unos 600 millones de dólares para la construcción de la refinería situada cerca del yacimiento de Al Charara.

La empresa pública también dijo que se espera que la refinería produzca gas butano, parafina y otros productos derivados del petróleo, incluyendo 1,4 millones de litros de gasolina y 1,1 millones de litros de diesel al día.

La construcción de la refinería forma parte de un plan más amplio para impulsar la inversión en el sector energético libio y aumentar la producción de petróleo a 2 millones de barriles diarios, casi el doble del nivel actual de 1,2 millones de barriles diarios.

En diciembre del año pasado la NOC pidió a las empresas extranjeras activas en el sector de los hidrocarburos que reanudaran sus operaciones de exploración y producción.

A principios de enero se firmó un acuerdo con el gigante italiano Eni para el desarrollo de yacimientos de gas en alta mar frente a Libia, con una inversión de 8.000 millones de dólares.

Por qué Rusia no es un país imperialista

En 1939 acusaron a la URSS de repartirse Polonia con el III Reich por la firma del Pacto Molotov-Von Ribbentrop. En 1945 la imputación subió de tono: la acusaron de repartirse Europa en el Tratado de Yalta. Luego se la calificó de país “socialimperialista”.

No es extraño que ahora, a pesar de su desmantelamiento, se mantenga ese calificativo u otros parecidos hacia Rusia, que fue el núcleo fundacional de la URSS. ¿Para qué se desmanteló la URSS?, ¿para convertir a un país imperialista en otro de la misma naturaleza?

Pero nadie es capaz de explicar cómo se producen esas transiciones y retrocesos, que deben tener un carácter histórico tan importante como las propias revoluciones, porque convierten a un país en su contrario.

En ciertos análisiss, como el que ha publicado Izar Gorri (*), ese tipo de fenómenos surgen por arte de magia, casí de la noche a la mañana. A falta de explicaciones, el autor del artículo sale al paso con frases y tópicos trotskistas. En 1939 los trotskistas decían que los soldados alemanes de la Wehrmacht eran proletarios de uniforme, reclutados a la fuerza. El autor dice exactamente lo mismo: los soldados ucranianos “son proletarios secuestrados por el Ejército ucraniano” (pg.10).

Los nazis no son los ucranianos, sino los rusos. “Rusia es el país del mundo donde hay más neonazis”. O quizá habría que matizar: tanto unos como otros son (igualmente) nazis, que no es más que la conclusión de toda una retahíla de tautologías: todos los países capitalistas son iguales (todos ellos son capitalistas) y, a su vez, todos los países capitalistas (o por lo menos, los más grandes) son imperialistas.

A continuación la letanía sigue encadenando una frase detrás de otra: no hay “imperialistas buenos”, una frase caraterística de los falsos internacionalistas, que se lavan las manos y se declaran neutrales entre “unos y otros”. Estamos contra todos, proclaman, porque todos son iguales. “El proletariado necesita la aniquilación total del imperialismo en todas sus formas” (pg.9). Al autor sólo le faltaba añadir que esa aniquilación se deberá lograr en todas partes y al mismo tiempo, o sea el viejo trotskismo de siempre.

Como todo es igual, las intervenciones rusas en el extranjero quedan equiparadas a las del Pentágono. Da lo mismo que entres en la casa de otro con o sin invitación. Si Rusia lleva al ejército ruso a Siria no es para apoyar a un gobierno legítimo de una agresión exterior, sino con segundas intenciones, que nadie ha explicado aún (pero tiene que haberlas).

El ejército ruso mata igual que el estadounidense. En África ha cometido masacres indiscriminadas como la de Moura (pg.6), matando a “200 civiles”, lo mismo que en Alepo también mataban a los civiles porque así se ganan las guerras, sin necesidad de acabar con las tropas enemigas. Es una auténtica vergüenza tener que leer este tipo de falsedades en un medio como Izar Gorri, que están sacadas de la propaganda imperialista francesa.

Los países imperialistas exportan capital, que es uno de sus rasgos económicos característicos, pero no todos los países que exportan capital son imperialistas. Los trotskistas ya lo dijeron también cuando la URSS construyó la presa de Asuán, la mayor obra de ingeniería del siglo pasado en África. Para ello la URSS no sólo tuvo que exportar capitales para pagar un tercio del importe de las obras, sino que envió maquinaria e ingenieros que estuvieron trabajando en el lugar durante once años.

No hay nada más alejado de un saqueo económico imperialista. La presa de Asuán no se construyó para evitar las inundaciones en Leningrado, ni los soviéticos se llevaron la electridad a la URSS. La gigantesca infraestructura se quedó en Egipto y cambió la historia del país para siempre. Nadie en África lo ha podido olvidar.

Cualquiera sabe, excepto el autor del artículo, según parece, que en los mercados financieros internacionales Rusia no tiene ningún peso, ni como inversor público, ni tampoco a través de sus bancos privados. Rusia no pinta nada en ninguna de las instituciones financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. El rublo nunca ha sido una divisa de reserva para ningún banco central de ningún país y, desde luego, no puede hacer sombra al dólar.

Rusia también vende grandes cantidades de armas a otros países. Es una de sus exportaciones más importantes porque son muchos los países que las demandan. Pero en la venta de armas no sólo importa el volumen o el precio, sino también a quién se entregan y por qué. Las armas entregadas a Vietnam a través de la famosa ruta Ho Chi Minh, se utilizaron para derrotar a los imperialistas estadounidenses. Las armas vendidas a Mali sirven para sacar a los yihadistas y al ejército francés del país.

No cabe duda de que al gobierno ruso se le pueden imputar muchos defectos, empezando por aquellas que tienen relación con su naturaleza capitalista, que es indiscutible. Pero para ese recorrido no hacen falta tantas alforjas, porque lo que se pretende debatir es si Rusia tiene razón al desencadenar una guerra contra la OTAN en Ucrania, y ahí sólo cabe una respuesta posible, no apta para diletantes: la guerra de Rusia es totalmente legítima.

Por consiguiente, no cabe dejarse engañar por las apariencias: con todos sus defectos, Rusia se defiende de una agresión de las potencias imperialistas y, en tal contexto, es absolutamente canallesco calificar a la víctima como país imperialista y equipararla a sus agresores.

El imperialismo es la sustitución de la libre competencia por los monopolios, que son capaces de dominar un mercado mundial. Para ello, a los monopolios no les bastan sus propias fuerzas. Necesitan un determinado tipo de Estado capaz de sostener esa dominación, no sólo frente a la competencia, sino a otros Estados. Es lo que habitualmente se denomina como “hegemonía”, que es tanto económica como política, militar e ideológica.

En 1945 Estados Unidos obtuvo su hegemonía en una parte del mundo, asociado a un reducido grupo de grandes potencias, y desde entonces pretende imponerla, no sólo a los países socialistas, sino al resto del mundo, cualquiera que sea su modo de producción, es decir, incluyendo a otros países capitalistas. Esos países tratan de sacudirse el sometimiento de Estados Unidos y sus socios, cuya forma más atroz es la guerra. Su lucha es absolutamente justa y merece el apoyo de los antimperialistas de verdad.

(*) http://izargorri.info/a-vueltas-con-el-imperialismo-ruso-una-critica-al-antiimperialismo-selectivo/

La ‘temperatura media’ del planeta ha subido 1 grado en 150 años

El IPCC acaba de publicar un informe de 36 páginas, para cuya elaboración reclutó a unos 150 colaboradores de renombre. Sus conclusiones han sido reproducidas de la manera acostumbrada por casi todos los medios de comunicación del mundo.

Como es habitual, el informe manipula un concepto, la “temperatura media mundial”, que no tiene ningún sentido físico real. Según el IPCC, en los últimos 150 años, un siglo y medio que coincide con lo eso que llaman “revolución industrial”, dicho promedio ha aumentado 1,09 grados centígrados.

Para tener un punto de referencia físico: en muchos puntos de la península la temperatura sube de la mañana al mediodía, es decir, en ocho horas, 20 grados centígrados y nadie se ha lamentado nunca de un cambio mucho más brusco y, desde luego, totalmente real.

Luego esa temperatura real vuelve a bajar a la misma velocidad a la que ha subido, sin que a nadie se le ocurra hablar de la “temperatura media”.

Según el IPCC, el impacto de los gases de efectos invernadero sobre la “temperatura media” ha sido un aumento de 1,07 grados, lo que significa que la única causa de la variación del promedio es la industria.

En otras palabras, la “temperatura media” casi no cambia por causas naturales. Las miles de investigaciones realizadas sobre las variaciones de las temperaturas antes del siglo pasado, en épocas en las que la humanidad apenas liberaba gases de efecto invernadero, se pueden tirar a la basura. Han trabajado para nada. Sólo se debe atender a lo que digan los “expertos” que redactan los ridículos informes del IPCC.

La mayor parte del documento trata sobre la manera de reducir (y eventualmente eliminar) las emisiones del maldito CO2. Sin embargo, no hay la más mínima mención a la cuestión candente: la energía nuclear. Es algo más bien político sobre la que el IPCC no ha sido capaz de ponerse de acuerdo.

Si el IPCC no se moja es porque -posiblemente- ciertas sectas seudoecologistas, como Greenpeace, presionan contra la energía nuclear, lo que deja en mal lugar el famoso “consenso científico” que el IPCC se enorgullece de encarnar.

A pesar de que el informe habla largo y tendido de las políticas que deben aplicarse para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre todo en los ámbitos de la energía, el transporte, la industria, la agricultura y el urbanismo, no hay ninguna evaluación del coste económico de la “transición ecológica”. Da la impresión de que es gratis.

Es otro informe vacío del IPCC en el que falla la física y también la economía.

(*) https://report.ipcc.ch/ar6syr/pdf/IPCC_AR6_SYR_SPM.pdf

El ejército ruso recurre a la ‘magia negra’ para derribar a los drones ucranianos

Hace unos días The Economist destacaba en un artículo que el ejército ruso hacía “magia negra” en los frentes de Ucrania. Había aparecido un arma nueva de microondas que derribaba los drones ucranianos a varios kilómetros de distancia.

Algunos dijeron que se trataba del sistema Ranets-E, que Rusia había exhibido hace tiempo en ferias militares, pero que desde entonces ha desaparecido de los escenarios. El gobierno de Kiev se lamentó amargamente.

Ranets-E es un potente generador de microondas sobre ruedas diseñado para la destrucción sin contacto de aeronaves enemigas. La estación de instalación es capaz de detectar equipos enemigos, apuntar y guiar automáticamente al objetivo, destruyendo sus entrañas electrónicas con potentes radiaciones de microondas.

La fuentes ucranianas dicen que “parece que los drones arden”. El ejército ruso utiliza la radiación electromagnética de Ranets-E para derribar los drones a una distancia de 6 a 7 kilómetros.

“Los rusos […] están haciendo magia negra en defensa electromagnética. Pueden interferir las señales, afectar al GPS, enviar drones a la altura equivocada, sólo para derribarlos del cielo”, afirma The Economist.

Rosoboronexport, la empresa pública rusa de ventas militares internacionales, presentó Ranets-E en Malasia en 2001 en la exposición comercial LIMA.

Las nuevas armas de radiofrecuencia no sólo inutilizan los sistemas de puntería de las armas de alta precisión, sino también sus circuitos eléctricos mediante la generación de ciertos niveles de radiación electromagnética.

Ranets-E consta de un sistema de antenas, un generador de energía de alta capacidad, equipos de control y medición y un subsistema de suministro de energía.

Su capacidad de salida supera los 500 megavatios. Funciona en una cierta gama de frecuencias de ondas y produce impulsos de 10 a 20 nanosegundos.

El cañón es capaz de incapacitar las armas de alta precisión del enemigo en un radio de 10 kilómetros y garantizar la defensa total en un sector de 60 grados de ángulo.

Rusia se ha lanzado a fabricar una generación de armas de última tecnología. No obstante, en los medios rusos aparecen quejas constantes sobre la burocracia en el ejército. El nuevo material de guerra se demora demasiado en llegar a las tropas.

Para acelerar el envío de nuevas armas a las tropas se ha creado un Centro de Apoyo a la Innovación en Defensa en la Duma, que cuenta con la participación de RVvoenkor.

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