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Día: 28 de febrero de 2023 (página 1 de 1)

La Guerra de Ucrania puede desestabilizar a los vecinos en Moldavia y Transnistria

Los comentaristas especulan con que Transnistria (Nistru en rumano) podría ser atacada por cualquiera de los bandos de la Guerra de Ucrania. Sería como atacar a Moldavia, de la que forma parte legalmente. Ningún Estado ha reconocido la secesión de esta provincia, ni siquiera Rusia.

Hay unos 1.500 soldados rusos en Transnistria. Llevan allí desde la época de la URSS y formaban parte del 14 ejército, el del difunto general Lebed. Se mantuvieron en 1992 en la zona tras un acuerdo entre Rusia, el gobierno moldavo y las fuerzas locales.

El estatuto de esas tropas ha cambió desde entonces a Fuerzas de Mantenimiento de la Paz. El relevo de los soldados rusos y su suministro de armas y municiones se realiza por el territorio moldavo a través del aeropuerto de la capital moldava, Chisinau.

Las tropas rusas son una fuerza de interposición entre el gobierno central y las fuerzas locales. Pero desde el punto de vista no podrían defender el territorio del ataque de un tercero. Naturalmente que hablar ahora de legalidad en esa zona de Europa es un absurdo…

Para el gobierno ucraniano, el interés de una operación en Transnistria sería doble. Por un lado, intentar apoderarse de los grandes depósitos de armas de origen soviético que hay en la región. Por el otro, sería una forma de empujar a la OTAN a intervenir directamente para contrarrestar una reacción rusa a gran escala. Las 1.500 tropas rusas se defenderían sin duda si fueran atacadas, pero no son lo suficientemente numerosas como para enfrentarse solas a una ofensiva seria.

Eso abriría un nuevo frente entre la OTAN y Rusia, que es de lo que se trata. La OTAN está a la vuelta de la esquina, en Rumanía, bajo mando francés. Quizás también estén en Moldavia, cuya nueva presidenta, Maia Sandu, que aparece en la foto de portada, es una marioneta de Estados Unidos que nadie ha intentado disimular: se formó en Harvard y luego se incorporó al Banco Mundial.

Pero si la extensión de la guerra a Transnistria es un conjetura, la desestabilización no lo es.

Al desaparecer la URSS, los algunos antiguos países socialistas de población mixta, como Yugoslavia, reventaron no por rivalidades internas sino porque los imperialistas atizaron el fuego desde fuera. La desestabilización de Ucrania forma parte de ese movimiento que cuestiona la coexistencia de poblaciones a las que no han permitido un futuro en común.

Moldavia es otro Estado construido sobre cimientos artificiales. No cabe duda de que es un Estado, pero es discutible que sea una nación homogénea y diferenciable de Rumanía, de la que una vez formó parte. La actual Moldavia representa sólo un tercio de la Moldavia histórica; los otros dos tercios están en Rumanía. Esta cuestión está en el centro del problema de la identidad moldava, que se complica aún más por la existencia de una minoría rusoparlante, no sólo en Transnistria, sino sobre todo en Chisinau, y una minoría homogénea gagauz (turcoparlante pero cristiana) en un territorio autónomo.

Transnistria tampoco es homogénea. Su población se divide en tres tercios desiguales. Un tercio habla rumano, como la inmensa mayoría de los demás ciudadanos de Moldavia, un tercio habla ruso y un tercio ruso-ucraniano.

El territorio también es complicado. Hay algunos pueblos más allá del Dniéster que no están bajo el control de los separatistas, sino del gobierno central y está la pequeña ciudad rumanohablante de Tighina, en Cisnistria, ocupada por las milicias de Transdniéster.

Moldavia se encuentra además en una crisis política e institucional recurrente, y debilitado por una tensa situación social. Según su Constitución, es un Estado neutral. Pero su actual presidenta, ha roto esa neutralidad al acercarse a Estados Unidos y a la OTAN.

Para Moldavia, romper con la neutralidad es sin duda la mejor manera de verse implicada en la Guerra de Ucrania y tener el mismo destino que Kiev: una derrota segura. Por lo tanto, no es desdeñable el riesgo de que este país también estalle en algún momento. Con o sin guerra en ucrania. Lo único seguro es que, como ya hemos dicho en ocasiones anteriores, la victoria rusa en la Guerra de Ucrania no va a traer la paz a Europa.

Actualización a 1 de marzo:

Ayer los manifestantes contra la Guerra de Ucrania intentaron asaltar la sede del gobierno en la capital para exigir la dimisión de Maia Sandu. Los vuelos se han cancelado.

Miles de manifestantes volvieron a tomar las calles de la capital de Moldavia, Chisinau, para exigir que el nuevo gobierno de Sandu subvencione las facturas de la energía durante el invierno y que “no meta al país en una guerra”.

Los manifestantes ondeaban banderas moldavas y tocaban el claxon, y muchos pedían la dimisión de la Presidenta. “¡Abajo Maia Sandu!”, coreaban, “¡Abajo la dictadura!”.

Decenas de autocares trasladaron en autobús a manifestantes de todo el país, provocando atascos en las catrreteras, mientras cientos de policías desplegados para reforzar la seguridad controlaban los vehículos que entraban en la capital.

Ilan ShorLa protesta de fue organizada por el grupo Movimiento por el Pueblo y contó con el apoyo de miembros del partido dirigido por Ilan Shor, que tiene seis escaños en la asamblea legislativa de un total de 101.

El gobierno moldavo acusa a Shor, que vive exiliado, de ser “el hombre del Kremlin en Moldavia” y de desestabilizar al país. También figura en la lista negra de sanciones del Departamento de Estado.

Por su parte, Shor acusó a la policía de intentar frustrar una manifestación pacífica. “Luchar contra el propio pueblo es el último refugio de los tiranos y el principio de su caída”, declaró el martes en un comunicado.

Es la segunda concentración de protesta celebrada en Chisinau en dos semanas y se produce en medio de la creciente preocupación por la desestabilización del país. El 13 de febrero Sandu denunció un supuesto complot de Moscú para derrocar al gobierno, poner el país “a disposición de Rusia” y desviarlo de su objetivo de ingresar en la Unión Europea.

Para llevar a cabo el plan, dijo, los culpables “contarían con varias fuerzas internas, pero especialmente con grupos criminales como la formación de Shor y todos sus derivados”.

El pasado otoño el partido de Shor también inició una serie de protestas que sacudieron Moldavia -candidata a la adhesión a la Unión Europea desde el pasado junio- mientras luchaba por gestionar una aguda crisis energética provocada por las sanciones contra Rusia.

El gobierno de Moldavia ha pedido al Tribunal Constitucional que declare ilegal al partido de Shor. La fiscalía del país alega que las protestas populares se financiaron con dinero ruso.

La protesta también se produce un día después de que el Servicio de Inteligencia y Seguridad, SIS, expulsara a dos ciudadanos extranjeros que fueron sorprendidos llevando a cabo “acciones subversivas” para desestabilizar Moldavia.

La pareja estaba vigilando y documentando los procesos sociales y políticos en Moldavia, incluidas las protestas que, según el SIS, están “organizadas en la capital por determinadas fuerzas políticas”.

Dinamarca espió a los dirigentes europeos por encargo de Estados Unidos

Un antiguo ministro de Defensa danés, Claus Hjort Frederiksen, denuncia que su país espiaba a dirigentes europeos para Estados Unidos y le acusan de revelar secretos de Estado.

En varias entrevistas concedidasn en 2020 y 2021, Fredriksen afirmó que los servicios secretos de su país habían ayudado a Estados Unidos a espiar a varios dirigentes europeos durante años.

El antiguo ministro, de 75 años, puede acabar en el banquillo de los acusados por revelación de secretos con una petición de 12 años de cárcel (*). Fue miembro del Partido Liberal y ministro de Defensa entre 2016 y 2019. Lleva fuera del gobierno desde noviembre.

En octubre de 2013 el diario británico The Guardian reveló el escándalo de las escuchas telefónicas secretas de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Los teléfonos móviles de nada menos que 35 dirigentes mundiales fueron vigilados por los estadounidenses. En una entrevista de 2020, Fredriksen destapó que los servicios de inteligencia daneses habían desempeñado un papel activo a escala europea en esas operaciones de espionaje.

Poco después, en mayo de 2021, la cadena de televisión Danemarks Radio comenzó a investigar. Denominada “Operación Dunhammer”, las investigaciones periodísticas confirmaron la existencia de un acuerdo secreto entre los dos servicios de inteligencia respectivos. Ahora se ha establecido que entre 2012 y 2014, al menos, Washington utilizó la red de cable submarino de Dinamarca para escuchar a los jefes de Estado de cuatro países europeos vecinos (Alemania, Suecia, Noruega y Francia).

En diciembre de 2021, al ser preguntado de nuevo por los medios de comunicación, Fredriksen aseguró que el acuerdo sobre el uso de los cables fue alcanzado a finales de la década de los noventa por el presidente estadounidense Bill Clinton y el primer ministro danés Poul Nyrup Rasmussen.

Cuando realizó esta entrevista, el político sabía a lo que se enfrentaba: “Seguramente me enfrente a una pena de cárcel por sostener estas acusaciones”, dijo. La semana pasada el Ministro de Justicia danés inició una querella en su contra por divulgar secretos de Estado. “Niego haber rebasado los límites de mi libertad de expresión como político, y no he revelado ningún supuesto secreto de Estado”, escribió en su cuenta de Facebook.

El año pasado, el gobierno intentó que le levantaran la inmunidad parlamentaria, sin éxito. Pero este año no se presentó a la reelección, “así que mi inmunidad parlamentaria ha expirado”, explicó en su cuenta. “El camino está libre para que el Ministro de Justicia me procese”.

La fiscalía ha solicitado que la vista se celebre a puerta cerrada. “El caso involucra información altamente confidencial que no puede hacerse pública”, dijo el fiscal Jakob Berger Nielsen en un comunicado. Aún no se ha fijado fecha para el juicio. Si es juzgado y declarado culpable, Frederiksen se puede enfrentar hasta 12 años de prisión.

(*) https://apnews.com/article/politics-denmark-49bac780e26f1ff348d6c417df4beea0

Estados Unidos quiere derrocar al gobierno indio de Modi

Uno de los socios económicos fundamentales de Rusia, en medio de las sanciones económicas sin precedentes impuestas por Washington y la Unión Europea por la guerra de Ucrania, ha sido el gobierno indio de Narendra Modi.

En los últimos años, Modi, jugando un delicado juego de equilibrios entre las alianzas con Rusia y también con Occidente, se ha convertido en un socio comercial vital de Rusia en medio de las sanciones. A pesar de los repetidos esfuerzos de la Administración Biden y de funcionarios británicos, Modi se ha negado a sumarse a las sanciones contra el comercio ruso, sobre todo de petróleo. Ahora, una serie de acontecimientos sospechosamente programados y dirigidos sugieren que se está lanzando una desestabilización angloamericana para derrocar a Modi en los próximos meses.

India es un aliado vital de Rusia por su participación, entre otras cosas, en el denominado grupo de países Brics. Brics es el acrónimo de un grupo informal formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Se trata de una reunión informal de cinco de los Estados más dinámicos de las naciones no pertenecientes a la OCDE, en su mayoría del Sur. Después de que un economista de Wall Street nombrara en 2001 a cuatro potenciales economías emergentes de rápido crecimiento, en 2009 se celebró la primera cumbre de los Brics, y tras admitir a Sudáfrica en 2010, las cumbres de los Brics han sido anuales.

Los cinco suman la impresionante cifra del 40 por cien de la población mundial, más de 3.000 millones de personas, y alrededor del 25 por cien del PIB mundial: China representa el 70 por cien, India en torno al 13 por cien y Rusia y Brasil el 7 por cien. Con el aumento de los problemas para las empresas internacionales que hacen negocios en China, muchas grandes compañías están mirando a India, el país más poblado del mundo con una gran mano de obra cualificada, como la alternativa de producción cada vez más favorecida frente a China.

India y Modi

La India del primer ministro del BJP, Narendra Modi, se ha negado reiteradamente a unirse a Washington en la condena de las acciones de Rusia en Ucrania. Ha desafiado las sanciones estadounidenses a la compra de petróleo ruso, a pesar de las repetidas amenazas estadounidenses de consecuencias. Además de ser miembro de los Brics, India es también un importante comprador de material de defensa ruso desde hace mucho tiempo.

Modi se enfrenta a unas elecciones nacionales en la primavera de 2024, y a otras regionales importantes este año, que determinarán su futuro. En enero se lanzó un claro ataque angloamericano contra Modi y su principal respaldo financiero. Una oscura empresa financiera de Wall Street, Hindenburg Research, realiza supuestamente “investigación financiera forense” para buscar corrupción o fraude en empresas que cotizan en bolsa, con lo cual luego vende una empresa “en corto” a medida que se publica su investigación. La misteriosa empresa surgió en 2017 y se sospecha que tiene vínculos con la Inteligencia estadounidense.

En enero, Hindenburg puso en el punto de mira a un multimillonario indio, Gautam Adani, jefe del Grupo Adani y, en aquel momento, supuestamente el hombre más rico de Asia. Adani es también el principal patrocinador financiero de Modi. La fortuna de Adani se ha multiplicado enormemente desde que Modi se convirtió en Primer Ministro, a menudo en empresas vinculadas a la agenda económica de Modi.

Desde el informe Hindenburg del 24 de enero, en el que se denunciaba el uso indebido de paraísos fiscales y la manipulación de acciones, las empresas del Grupo Adani han perdido más de 120.000 millones de dólares de valor de mercado. El Grupo Adani es el segundo mayor conglomerado de India. Los partidos de la oposición han señalado que Modi está vinculado a Adani. Ambos son amigos desde hace mucho tiempo y comparten su mismo origen en Gujarat.

El informe Hindenburg, que afirma ser el resultado de dos años de investigación y visitas a media docena de países -lo que sugiere que fue una apuesta de inversión bastante costosa para una pequeña empresa de investigación de Wall Street- acusó a las empresas Adani, entre otras cosas, “de que el conglomerado indio de 17,8 billones de rupias indias (218.000 millones de dólares estadounidenses) ha participado en una descarada manipulación de acciones y un esquema de fraude contable durante décadas… Nuestra investigación implicó hablar con docenas de personas, incluidos antiguos altos ejecutivos del Grupo Adani, revisar miles de documentos y realizar visitas indagatorias en casi media docena de países”.

Los detalles del esfuerzo de Hindenburg por desacreditar y poner en corto las acciones de una empresa en la remota India, gastando claramente grandes sumas para documentar, sugiere que podrían tener confidentes bien informados o fuentes de inteligencia ayudándoles a apuntar a un grupo vulnerable con estrechos vínculos con Modi. De lo contrario, habría sido una apuesta de muy alto riesgo para ellos. O tienen una suerte fenomenal.

El mismo mes en que apareció la sospechosamente oportuna revelación de Hindenburg sobre Adani, en enero de 2023, la BBC, propiedad del gobierno británico, emitió un documental de televisión en el que se alegaba el papel de Modi hace dos décadas, en 2002, en los disturbios religiosos de Gujarat, cuando era gobernador. El reportaje de la BBC, que ha sido prohibido en la India, se basaba en información de inteligencia inédita facilitada a la BBC por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido. Interesante.

El gobierno de Modi tomó medidas extraordinarias para censurar “India: The Modi Question”, la película de la BBC en la India. Las autoridades indias atacaron a la BBC por producir “propaganda”, allanaron las oficinas de la BBC en India por presuntos delitos fiscales e invocaron poderes de emergencia para obligar a las empresas de medios sociales a retirar los enlaces a los vídeos de la BBC. La policía detuvo a manifestantes estudiantiles que organizaban sesiones de exhibición del documental en campus de todo el país. La BBC, con la ayuda del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, dio en el clavo.

Los lazos entre India y Rusia

Al negarse a sumarse a las sanciones de la OTAN contra Rusia y mantener un estricto principio de neutralidad, como ha hecho desde la época de la Guerra Fría, Modi ha aprovechado la disponibilidad del crudo ruso que ahora rechazan Estados Unidos y la Unión Europea. Rusia es ahora el mayor proveedor de crudo de India, superando a Irak y Arabia Saudí. En diciembre, India compró a Rusia 1,2 millones de barriles diarios de crudo, la friolera de 33 veces más que un año antes. Irónicamente, parte de ese petróleo ruso se refina en la India y se reexporta a la Unión Europea, que acaba de prohibirlo. Según los analistas energéticos, “la India está comprando cantidades récord de crudo ruso con grandes descuentos, haciendo funcionar sus refinerías por encima de la capacidad nominal, obteniendo la renta económica de las diferencias de precio por las nubes y exportando gasolina y gasóleo a Europa”.

Antes del comienzo de la guerra de Ucrania, la India sólo compraba el 1 por cien del crudo ruso. Esa cifra subió al 28 por cien en enero. Ningún otro país ha aumentado tanto su consumo de petróleo ruso, ni siquiera China, que también ha incrementado significativamente sus compras de crudo ruso. Si sumamos las importaciones de fertilizantes y aceite de girasol rusos y otros productos, las importaciones de India procedentes de Rusia aumentaron más de un 400 por cien en ocho meses hasta noviembre, con respecto al año anterior.

Merece la pena destacar, en el tema de los grandes beneficios por compra del petróleo ruso con descuento, a la mayor empresa de la India por valor de mercado, Reliance Industries Ltd, que ha sido uno de los principales compradores privados de ese petróleo. Reliance, que posee en Jamnagar la mayor refinería del mundo por capacidad, obtuvo de Rusia el 27 por cien de su petróleo en mayo de 2022, frente a sólo el 5 por cien antes de abril. Es probable que esa suma haya aumentado desde entonces. Notable, ya que el presidente de Reliance, Mukesh Ambani, está en la Junta del Foro Económico Mundial de Davos, que es uno de los principales promotores de acabar con el petróleo crudo y el gas para la Agenda Verde 2030 de la ONU. La ideología es bonita, pero los grandes beneficios parecen serlo más.

George Soros entra en escena

Como una indicación más de que Washington y Londres buscan un cambio de régimen en la India, George Soros, hablando el 17 de febrero en la Conferencia Anual de Seguridad de Munich, declaró, ominosamente, que, en efecto, los días de Modi están contados.

Soros, de 92 años, declaró: “India es un caso interesante. Es una democracia, pero su dirigente Narendra Modi no es un demócrata”. Esto es algo como la sartén diciendo al cazo que está sucio. Refiriéndose claramente al reciente documental de la BBC, Soros añadió: “Incitar a la violencia contra los musulmanes fue un factor importante en su meteórico ascenso”.

Soros detalló su acusación contra el dirigente indio: “Modi mantiene estrechas relaciones tanto con sociedades abiertas como cerradas. India es miembro de la Quad (que también incluye a Australia, Estados Unidos y Japón), pero compra mucho petróleo ruso con un gran descuento y gana mucho dinero con ello”.

Soros ha participado en todas las revoluciones de colores desde la década de 1980, incluyendo Yugoslavia, Ucrania, la violación de Rusia por Yeltsin en la década de 1990, en Irán, contra la Hungría de Orban, e innumerables países que no siguen la agenda de “democracia” de libre mercado de Washington. Son asuntos de dominio público.

Soros sugirió con claridad que la revelación de Hindenburg Research sobre Adani, aliado de Modi, no es una coincidencia: “Modi y el magnate Adani son estrechos aliados; su destino está entrelazado… Adani está acusado de manipulación bursátil y sus acciones se desplomaron como un castillo de naipes. Modi guarda silencio sobre el tema, pero tendrá que responder a las preguntas de los inversores extranjeros y en el Parlamento. Esto debilitará significativamente el dominio de Modi sobre el gobierno federal indio y abrirá la puerta para impulsar las tan necesarias reformas institucionales”.

Y concluyó: “Puede que sea ingenuo, pero espero un renacimiento democrático en India”. Eso es lo que Soros llama un cambio de régimen a favor de alguien más dócil a la agenda globalista de la OTAN.

El multimillonario especulador de fondos de cobertura George Soros ha sido acusado de muchas cosas, pero nunca de ser ingenuo. Es de esperar que en los próximos meses se produzca una escalada masiva de las operaciones sucias de Occidente para tratar de derrocar a Modi y debilitar al grupo de países Brics que cada vez tratan más de oponerse a los dictados de Washington y de los globalistas de Davos.

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