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Día: 27 de febrero de 2023 (página 1 de 1)

Japón es otra bomba de relojería de la economía mundial

Ahora un dólar se compra por 138 yenes, pero en octubre subió por encima de los 150, alcanzando un nuevo máximo en 32 años, a medida que se amplía la brecha entre la política del banco central y la de la Reserva Federal de Estados Unidos. La segunda ha subido repetidamente los tipos de interés para atajar las subidas de precios, mientras que el primero mantiene su política monetaria laxa para impulsar la economía.

La política de la Reserva Federal, junto con las persistentes expectativas de inflación, ha impulsado el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años hasta el 4 por cien. El Banco de Japón, por su parte, sigue manteniendo el rendimiento de la deuda pública japonesa a 10 años cerca de cero. El banco central japonés realiza operaciones de compra de bonos para mantener el rendimiento en torno a cero.

La diferencia de rendimiento está impulsando a los especuladores a vender yenes y comprar dólares, ejerciendo una fuerte presión a la baja sobre la divisa japonesa.

A mediados de noviembre la economía japonesa se contraía por primera vez en cuatro trimestres, a medida que la inflación y la debilidad del yen golpeaban al país. Sin embargo, la historia económica de Japón en la posguerra muestra una fortaleza extrema de la divisa. Una debilidad excesiva es más fácil de soportar que una moneda demasiado musculosa.

La política flexible del Banco de Japón está bajo presión, ya que la inflación alcanza su nivel más alto en más de 40 años, con un aumento de los precios del 4,2 por cien anual en enero, más del doble del objetivo oficial del 2 por cien.

El viernes el candidato a gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, volvió a la cuadratura del círculo, prometiendo una “inflación estable”.

A mediados de enero, Japón informó de un mínimo histórico en el déficit comercial anual de 155.000 millones de dólares para el año anterior. No se trata de un resultado repentino para la economía japonesa, sino que ha sido un proceso lento a lo largo de un período de 12 años de flexibilización cuantitativa cada vez mayor.

Los desequilibrios no han hecho más que empeorar y en febrero del año pasado el Banco de Japón se vio obligado a comprometerse a comprar cantidades ilimitadas de bonos del gobierno.

Al mismo tiempo, el banco central limitó los tipos de interés de los bonos a 10 años al 0,25 por cien para reducir el coste de los préstamos. Pero si lanzan cantidades ilimitadas de divisas para monetizar una deuda pública desbocada, y mantienen los tipos de interés por debajo de los niveles del mercado, harán estallar la moneda.

Reagan ataca su famoso ‘neoliberalismo’

En la década de los ochenta Japón era la segunda mayor economía del mundo, por detrás de Estados Unidos. Su moneda, el yen, se contaba entre las más fuertes y en 1985, con el Acuerdo del Plaza, Estados Unidos le obligó a revalorizarlo todavía más. Fue el comienzo de su declive. En la posguerra Estados Unidos ascendió a Japón a la cúspide y Reagan le echó a rodar hacia abajo de una patada.

Junto con Thatcher, los manuales consideran a Reagan como el pionero de eso que llaman “neoliberalismo” y que nunca existió. No solamente lo demostró el Acuerdo del Plaza sino también el Acuerdo sobre semiconductores, firmado con Japón al año siguiente.

En 1985 se produjo en Estados Unidos una recesión en el mercado informático, que provocó a Intel la mayor caída en más de diez años. Por el contrario, Japón era un pais puntero en la fabricación de mercancías tecnológicas de gran consumo para Occidente, incluido Estados Unidos a quien había superado en el mercado de memorias DRAM. Gracias a la inversión en medios de producción y automatización, Japón podía fabricar productos más rápidos y baratos que Estados Unidos que, además, eran de calidad superior.

En Washington empezaron a criticar a Japón por sus prácticas comerciales “depredadoras” y “desleales”. En 1986 impusieron la firma del Acuerdo sobre semiconductores y la cuota estadounidenses en el mercado japonés se incrementó hasta el 30 por cien en cinco años. Era lo que necesitaban las empresas tecnológicas estadounidenses para respirar.

Pero Estados Unidos no se conformó con eso. Al año siguiente impuso un arancel del 100 por cien a algunas mercancías japonesas por valor de 300 millones de dólares.

El yen cae y la especulación se dispara

La apreciación del yen sumió a la industria japonesa en la recesión y, en respuesta a ello, el Banco de Japón empezó a bajar los tipos de interés. Pero el dinero barato no fue a parar a la industria sino a la especulación en inmuebles y bolsa.

Entre 1985 y 1989 las acciones subieron en Japón un 240 por cien y los precios del suelo un 245 por cien. ¿Para qué fabricar? Los monopolios se lanzaron a la vorágine especuladora. Nissan empezó a ganar más dinero especulando que fabricando coches. Fue una burbuja gigantesca. El patrimonio inmobiliario total del sector privado se disparó.

En 1989 restringieron los préstamos inmobiliarios. Los precios del suelo y de las viviendas dejaron de subir. Al año siguiente el mercado de valores cayó un 32 por cien, en un momento en que los bancos estaban repletos de activos tóxicos. Cesaron los préstamos especulativos y también los que no lo eran. Más de cinco millones de trabajadores japoneses perdieron su empleo y no encontraron otro. El suicidio se convirtió en la principal causa de muerte en los varones de 20 a 44 años.

Entre 1990 y 2003 quebraron 212.000 empresas. En el mismo periodo, el mercado de valores cayó un 80 por cien. Los precios del suelo en las grandes ciudades cayeron hasta un 84 por cien.

Durante diez años el gobierno trató de impulsar la demanda interna con la típica receta de aumentar el gasto público. La deuda pública alcanzó niveles históricos. En 2011 llegó al 230 por cien del PIB, la más alta del mundo. No sirvió de nada. La economía japonesa marcha hacia el desastre.

La economía de guerra va viento en popa en una época de recortes

El sábado la empresa de seguridad Thales anunció que se disponía a contratar a 12.000 trabajadores en todo el mundo, de los cuales pata este año habrá 4.000 nuevos empleos.

Los sectores aeronáutico y de defensa buscan personal a mansalva porque, en una época de recortes, sólo hay dinero para la guerra. España ha aumentado un 20 por cien su presupuesto en Defensa en los últimos 5 años.

Pero para el cálculo real del gasto, la OTAN suma a esta cantidad otras partidas que no están incluidas en el apartado del Ministerio de Defensa en los presupuestos, como las misiones militares en el exterior (que se financian en su mayor parte con cargo al Fondo de Contingencia), las pensiones de los militares o actividades sufragadas por otros Ministerios u organismos autónomos (*).

Para este año el presupuesto del Ministerio de Defensa es histórico en la medida que incluye un potencial de inversión productiva sin precedentes.

En Francia Airbus ha anunciado que cuenta con 3.500 nuevas contrataciones, Safran con 4.500 más, Dassault, cuya empresa matriz cuenta con 9.200 trabajadores, prevé contratar a otros 1.000 más este año. El fabricante de equipos aeronáuticos Daher, que tiene una plantilla de 10.500 trabajadores, tiene previsto contratar a otros 1.100 este año, 700 de los cuales serán creaciones netas.

La guerra no sólo necesita carne de cañón para enviarla al frente, sino mano de obra para las empresas de la retaguardia, que no son capaces de abastecer el aumento de los ritmos de producción.

En Francia las 400 empresas de la industria de guerra dan empleo a más de 190.000 trabajadores y quieren contratar a otros 15.000 más este año, según el grupo de industrias aeronáuticas y espaciales (Gifas).

Ni sanidad, ni educación, ni pensiones, ni gastos sociales de ningñun tipo. En todo el mundo los presupuestos de defensa son un pozo sin fondo. La industria de guerra es una profesión inmejorable, sobre todo porque permitirá a muchos escapar del servicio militar obligatorio en caso de que las cosas se pongan realmente feas.

Lo más curioso es el truco retórico que utilizan los ministros para justificar este dispendio de dinero público, la defensa nacional, porque una buena parte del armamento se exporta a terceros países, por ejemplo a Ucrania. Ya no se habla de “gasto militar” sino de inversiones. La guerra se ha convertido en la locomotora del desarrollo económico.

(*) https://www.europapress.es/nacional/noticia-espana-aumentado-20-presupuesto-defensa-ultimos-anos-sigue-lejos-pib-20220301134826.html

Un bengalí muere de miocarditis causada por la vacuna contra el ‘covid’ de Moderna

Un bengalí de 28 años ha muerto de miocarditis causada por la vacuna contra el “covid” de Moderna. El Ministerio de Sanidad de Singapur, que calificó la muerte de “percance médico”, anunció su intención de efectuar un pago único de 168.000 dólares de indemnización a la familia del difunto.

La persona se desplomó y murió en su lugar de trabajo el 9 de julio de 2021. A pesar de ello, Singapur hizo obligatoria la vacunación contra el “covid” a partir del 15 de enero de 2022.

El ciudad Estado discriminó a las personas no vacunadas. Impidieron acudir al trabajo a los funcionarios de la ciudad de 5,64 millones de habitantes que no se hubieran vacunado, aunque hubieran dado negativo en las pruebas.

La orden se emitió a pesar de que las autoridades sanitarias sabían desde la primavera de 2021 que las vacunas de ARNm no detenian la infección ni la transmisión del virus.

El Ministerio de Sanidad de Singapur ha sido transparente sobre la muerte, que se produjo sólo 21 días después de que la persona recibiera la primera dosis de la vacuna de Moderna. La sanidad pública anunció que el fallecido murió de una inflamación del corazón relacionada con la administración de la vacuna, que calificó de “percance”.

Según el Ministerio de Sanidad, “la causa de la muerte se certificó como miocarditis. El médico forense del estado también opinó que, en el balance de probabilidades, era probable que estuviera relacionada con la vacunación covid-19”.

El Ministerio de Sanidad era consciente del problema desde al menos el verano de 2021. En junio de aquel año un grupo de médicos influyentes pidió que se detuviera temporalmente la vacunación de 200.000 niños. En septiembre se informó de un puñado de muertes probablemente debidas a las vacunas “covid”, pero el Ministerio de Sanidad intentó vincularlas a otras causas.

La población de Singapur está altamente vacunada, con más de 17 millones de dosis de vacunas contra el “covid” administradas. Con cerca del 94 por cien de la población totalmente vacunada, es uno de los lugares más vacunados del mundo.

En octubre de 2021, a pesar de la fuerte tasa de vacunación, aumentaron las infecciones y muertes atribuidas a la llamada “variante delta del covid”. La vacunación masiva fue un fracaso atendiendo tanto al número de infecciones como al de muertes.

En aquel momento, el 83 por cien de la población estaba totalmente vacunada, y la política de tolerancia cero frente al “covid” era comparable a la de China, con controles fronterizos estrictos, pruebas frecuentes, confinamiento, etc.

A pesar de la vacunación masiva, las muertes atribuidas al “covid” alcanzaron un máximo en el país. La tasa de mortalidad era tan elevada que atrajo la atención del New York Times, que realizó un reportaje sobre el asunto.

El Ministerio de Sanidad de Singapur ha recordado a la población el pretexto de siempre: la miocarditis asociada a las vacunas con ARNm “covid” es excepcional, con tasas de 0,1 por 100.000 dosis asociadas a las vacunas bivalentes, pero una tasa más alta de 1,1 por 100.000 dosis asociada a las dos primeras dosis de las vacunas monovalentes.

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