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Día: 10 de febrero de 2023 (página 1 de 1)

La crisis del sector minorista de la confección

El sector de la confección atraviesa una profunda crisis, sacudido por el descenso de los salarios reales y el auge de nuevos competidores que venden en línea. El mercado de la ropa y el calzado prosigue su transformación y está debilitando, sobre todo, a los minoristas que venden en los centros comerciales.

Es el momento de la verdad. Tres años después del cierre temporal de las tiendas de ropa en marzo de 2020 para combatir la pandemia, varias cadenas de moda corren el riesgo de cerrar definitivamente.

La crisis del sector no es nueva. Comenzó en 2015. Fue un punto de inflexión. Las cadenas de ropa que, al dictado de los fondos buitre o de la bolsa, habían contribuido a construir los centros comerciales, pusieron fin a su carrera por los metros cuadrados y dejaron de abrir tiendas por todas partes.

Es el fin de un modelo, por los bajos salarios y la aparición de nuevos competidores, los vendedores en línea, con precios que no necesitan reflejar el coste de la logística y, por tanto, de las entregas.

También ocurre con los vendedores de zapatos en línea.

Frente a todos estos cambios, estas empresas, situadas en centros comerciales con alquileres excesivamente caros, simplemente no pueden adaptarse.

El año pasado El Corte Inglés cerró varios centros comerciales ubicados en Parquesur (Leganés, Madrid), La Vaguada (Madrid), Serrano 52 Man (Madrid), Gran Vía 20 (Bilbao), Colón 1 (Valencia) y Constitución (Valladolid).

El Llobregat Centre de Cornellá también ha cerrado. En Espacio León (León), la tienda de Benetton bajó la persiana definitivamente y la empresa de lencería Hunkemöller también. “La pandemia de cierres se extiende por toda la ciudad de León”, asegura un diario local. “Afecta a todos los sectores. Hostelería, servicios y tiendas sufren esta epidemia de cierres que se propaga sin control”, añade (*).

Cuando las viejas cadenas de distribución hayan muerto, los centros comerciales quedarán vacíos de tiendas y las inmobiliarias que los han construido irán a la quiebra.

(*) https://digitaldeleon.com/noticias-leon/otra-tienda-cierra-centro-comercial/

Rusia amenaza con represalias contra Estados Unidos por volar el gasoducto Nord Stream

Después de que el periodista estadounidense Seymour Hersh denunciara ayer que la Casa Blanca había planeado y ejecutado el atentado terrorista contra el gasoducto Nord Stream, la respuesta de Rusia no se ha hecho esperar porque el reportaje no ha sido una sorpresa, sino más de lo mismo.

“Nuestra suposición era que Estados Unidos y varios aliados de la OTAN estaban implicados en este repugnante crimen”, dijo ayer el viceministro de Asuntos Exteriores, Serguei Ryabkov, a la prensa.

Ryabkov amenazó con “consecuencias” no especificadas contra Estados Unidos, según Ria Novosti.

El New York Times calificó el sabotaje de “misterio”, pero Putin lo tenía muy claro y acusó a Estados Unidos y a sus aliados de organizar las explosiones.

Por su parte, Biden negó rotundamente la responsabilidad estadounidense, recomendando a los periodistas que “no escuchen lo que dice Putin”.

Una investigación sueca sobre las roturas de los gasoductos Nord Stream 1 y 2 que atraviesan el mar Báltico hacia Alemania desde Rusia detectó residuos de
explosivos y concluyó que la causa de la rotura fue un “grave sabotaje”, según informó en noviembre el servicio de seguridad escandinavo.

Al periodista que ha destapado la voladura, Seymour Hersh, ya le hemos presentado en entradas anteriores. Es un veterano que los viejos internacionalistas conocen bien.

Nació en 1937 en Chicago. Se licenció en Historia por la Universidad de Chicago. En 1963 fue contratado por Associated Press y pronto entró en conflicto con la dirección porque le querían censurar un artículo que trataba del gobierno estadounidense y las armas bacteriológicas.

Empezó a trabajar para The New Republic, especializado en asuntos militares estadounidenses y servicios secretos. También escribió para The New Yorker y el New York Times.

Está en el origen de numerosas revelaciones, como la masacre de My Lai en Vietnam o las torturas en Abu Ghraib. Fue galardonado con el Premio Pulitzer. En 1974 destapó de las actividades de la CIA en territorio estadounidense contra movimientos pacifistas y otros grupos de opositores bajo la apariencia de contraespionaje, lo que obligó a dimitir a James Angleton, director de contraespionaje de la CIA.

También denunció que Bin Laden no murió de la manera que describió Obama y la película “Zero dark thirty”, sino que había fallecido de muerte natural, enfermo, mucho antes. Absolutamente toda la versión oficial es mentira.

Volvió al periodismo para denunciar la manipulación de la información durante la Guerra de Siria.

Las empresas privadas de mercenarios contratadas para Ucrania

Estados Unidos participa de muchas maneras en la Guerra de Ucrania. Una de ellas es a través de las empresas militares privadas, que entrenan, apoyan, sostienen y refuerzan al ejército de Kiev.

Su presencia en esta guerra no difiere de lo que ya se pudo observar en Afganistán e Irak, donde la complementariedad entre las tropas regulares y los mercenarios de la seguridad privada ya era muy visible.

Las empresas militares privadas operaban en Ucrania antes de la invasión rusa. Ya en 2020 Erik Prince, fundador de Blackwater y Frontier Services Group, tenía un plan de negocio de 10.000 millones de dólares. El objetivo era hacerse con una parte significativa del complejo militar-industrial ucraniano para fabricar armas y crear un ejército privado en Ucrania (1).

En marzo del año pasado Prince propuso a Biden el envío de cazas F-16 a Ucrania, que serían “pilotados por soldados estadounidenses retirados” (2).

El interés por Ucrania siguió creciendo tras el inicio de la guerra, como demuestran las acciones de varias empresas militares privadas del lado de las tropas de Kiev, como Gallant Knights, que logró negociar un contrato para entrenar a comandos ucranianos y Mosaic, una empresa especializada en inteligencia, ciberseguridad y formación, que también estaba presente en Ucrania antes de que comenzara la guerra.

Independent Security Advisors, dirigido por Matthew Parker, veterano del ejército estadounidense y experto en adiestramiento, contraterrorismo y escolta, se desplazó a Ucrania (3) para participar en el reclutamiento de mercenarios extranjeros, el adiestramiento de fuerzas regulares ucranianas y la planificación táctica en la frontera con Bielorrusia.

El Grupo CACI también está presente en Ucrania. Fue una de las implicadas en el escándalo de las torturas de la CIA en la cárcel secreta de Abu Ghraib (4). Actualmente la empresa trabaja para el Estado Mayor de las Fuerzas Especiales estadounidenses, a las que proporciona inteligencia técnica, es decir, información obtenida por la interceptación de señales electromagnéticas.

La empresa AFGfree, dirigida por Perry Blackburn, también opera en Ucrania. Distribuye suministros esenciales en las zonas prohibidas y vigila los esfuerzos de la defensa territorial Ucraniana para reclutar, entrenar, organizar y equipar a los ucranianos, con el objetivo último de crear una estrategia coherente para “formar instructores en los fundamentos del combate” (5).

Además de los gobiernos, los particulares con dinero suficiente también contratan mercenarios para salir del país con sus tesoros, joyas o divisas. El precio oscila entre 30.000 y 6 millones de dólares. La cifra más elevada corresponde a familias enteras que quieren marcharse llevándose sus pertenencias (6).

Un mercenario puede llegar a cobrar hasta 2.000 dólares al día, más una prima, para ayudar a huir a ciertas familias ucranianas pudientes. Así lo corrobora la muerte del ciudadano estadounidense Willy Joseph Cancel (7), un antiguo marine estadounidense del que dijeron que había sido “asesinado mientras luchaba junto a las fuerzas ucranianas”. Lo cierto es que trabajaba para un contratista militar privado que, hasta la fecha, no se ha podido identificar.

(1) Simon Shuster, Document Reveal Erik Prince’s $10 Billion Plan to Make Weapons and Create a Private Army in Ukraine, Time, 7 de julio de 2021
(2) Valérie de Graffenried, Le sulfureux Erik Prince voulait envoyer des avions en Ukraine, Le Temps, 15 de marzo de 2022
(3) Audrey Conklin, US Army veteran going to Ukraine to assiste country’s military : ‘I don’t like what’s happening’, Fox News
(4) Lawrence Hurley, U.S Supreme Court rejects defense contractor’s Abu Ghraib torture appeal, Reuters, 28 de junio de 2021
(5) US Special Forces veteran, founder of AFGfree.org Perry Blackburn, Ukrinform, 24 de mayo de 2022
(6) https://silentprofessionals.org/jobs/extraction-protective-agents-ukraine/
(7) Ellie Kaufman y Clarissa Ward, American killed fighting alongside Ukrainian forces in Ukraine, CNN, 28 de abril de 2022.

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