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Día: 16 de diciembre de 2021 (página 1 de 1)

El gobierno del PSOE y Podemos criminaliza la huelga de Cádiz: 6 obreros detenidos

Esta mañana la policía ha detenido a seis trabajadores que participaron en la huelga del metal de Cádiz. Las detenciones se han producido una en Cádiz capital y cinco en la barriada del Ríos San Pedro, en el término municipal de Puerto Real.

La policía no se conformó con las detenciones sino que llevó a cabo una demostración de fuerza en la barriada del Río San Pedro para detener a los trabajadores. Cuatro han sido detenidos en sus domicilios, otro en la vía pública en un portal cuando regresaba de dejar a su hijo en el colegio y otro en la comisaría de Cádiz, donde había sido citado.

A los detenidos se les imputa la autoría de los delitos de desórdenes públicos, atentado contra agentes de la autoridad, lesiones y daños.

Los detenidos han quedado en libertad al finalizar las declaraciones. Posteriormente los trabajadores serán citados por el juez, que les recibirá declaración.

Las tanquetas eran un aviso de la determinación del actual gobierno que recurrir a la represión cuando sea necesario.

Esta tarde estaba convocada una manifestación a las cinco de la tarde en la puerta de la comisaría de policía de El Puerto de Santa María

Las muertes de pilotos de líneas aéreas se han multiplicado por 300 en lo que va de año

No sólo los deportistas están cayendo como moscas a causa de las vacunas. Lo mismo ocurre con los pilotos de líneas aéreas, que gozaban de buena salud hasta que se inyectaron. Desde este año las aerolíneas les han obligado a vacunarse, con la amenaza del despido en caso contrario.

Las consecuencias son evidentes: 111 pilotos han muerto en los primeros ocho meses de este año (1), lo que supone un aumento del 1.750 por cien en comparación con el año pasado, cuando se suponía que el mundo estaba en medio de una pandemia.

La revista de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas de Estados Unidos ha publicado la lista de los fallecidos. En comparación, hubo 6 muertes de pilotos de aerolíneas el año pasado, y solo una muerte en 2019.

La mayoría de las 111 muertes se produjeron tras la inyección de las vacunas contra el coronavirus y, como es natural, se atribuyen a cualquier otra causa o se describen como “repentinas” o “inexplicables”.

Sólo se registraron 5 muertes entre enero y marzo de 2021, cuando las tasas de vacunación aún eran bajas. Un total de 39 muertes se produjeron en el mes de julio y 34 en el de agosto, justo después de que los gobiernos y las empresas privadas impusieran los pasaportes sanitarios y la vacunación obligatoria en las empresas.

Los deportistas están experimentando la misma tendencia que los pilotos. Un seguimiento da cuenta de más de 300 incidentes médicos posteriores a la vacunación desde el 1 de enero hasta el 10 de diciembre (2). Se trata de atletas jóvenes y sanos que repentinamente, como en el caso reciente de Kun Agüero, se han desplomado en el campo de juego este año, o bien durante los entrenamientos. De ellos, 170 deportistas han acabado muriendo.

En Estados Unidos la Ley de Lesiones causadas por las vacunas de la infancia de 1986 concedió protección legal a las empresas farmacéuticas. Con inmunidad legal durante más de tres décadas, las multinacionales están exentas, como el rey emérito en España, de la responsabilidad legal cuando sus productos dañan a las personas.

Las farmacéuticas han trasladado esa exención de responsabilidad a todos los Estados del mundo, a cambio de suministrarles vacunas. Están por encima de la ley y cuentan con la complicidad de las grandes cadenas de comunicación para que guarden silencio.

(1) https://stevekirsch.substack.com/p/are-100-dead-us-airline-pilots-trying
(2) https://goodsciencing.com/covid/71-athletes-suffer-cardiac-arrest-26-die-after-covid-shot/

El 98 por cien de las cardiopatías en niños y adolescentes están causadas por las vacunas

El 98 por cien de las miocarditis en los niños y adolescentes está causado por la vacunación contra el coronavirus según un estudio en el que han participado decenas de médicos y científicos de varias universidades, hospitales infantiles y escuelas de medicina de Estados Unidos.

El estudio se publicó el lunes de la semana pasada en la revista “Circulation” de la Asociación Americana de Cardiología (1).

Los investigadores analizaron a 139 niños y adultos jóvenes con 140 episodios de miocarditis, de los cuales 49 se confirmaron y 91 fueron probables. La mayoría de los pacientes eran hombres (126) y la edad media era de 15,8 años.

La sospecha de miocarditis se produjo en 136 de los pacientes, lo que equivale al 98 por ciento de todos los casos de miocarditis. La inyección de Pfizer fue responsable de 131 (94 por cien) de estos casos, de los cuales 128 (92 por cien) ocurrieron después de la segunda dosis.

Los investigadores afirman en sus conclusiones que el síntoma más común fue el dolor torácico, que se produjo en el 99 por cien de los pacientes, y que 26 pacientes (19 por cien) fueron ingresados en cuidados intensivos debido a la enfermedad.

Hay que recordar lo que han venido sosteniendo al respecto los matasanos españoles que salen por la televisión. Primero que las vacunas eran seguras y no tenían efectos adversos. Después que las afecciones cardiacas no eran consecuencia de las vacunas. Luego que eran casos aislados. Finalmente que las miocarditis y las pericarditis eran afecciones leves y que los pacientes se recuperan rápidamente.

Todas y cada una de las secuencias del fraude se han ido desplomando. Las miocarditis y la pericarditis son afecciones extremadamente graves debido al papel vital que desempeña el corazón y al hecho de que el músculo cardíaco no puede regenerarse. Una miocarditis grave puede provocar un paro cardíaco y costar años de vida a una persona.

Según los datos oficiales de Reino Unido, publicados por la MHRA, hasta el 17 de noviembre se han notificado 686 casos de miocarditis y 578 casos de pericarditis como reacciones adversas a las vacunas. Son una parte de los 18.354 trastornos cardíacos notificados con 290 muertes.

Sin embargo, como en otros países, en Reino Unido sólo se registran una ínfama parte de los efectos adversos de las vacunas, que la MHRA calcula en un 10 por ciento de la cifra real. Por tanto, hay que multiplicar las cifras anteriores por 10 para obtener las cifras más probables.

El 29 del mes pasado la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) reconoció que las afecciones cardíacas son un riesgo causado por las vacunas. La UKHSA ha publicado unas directrices clínicas para apoyar la detección y el tratamiento de los casos clínicos de miocarditis y pericarditis asociados a las vacunas, especialmente para los niños y las personas menores de 40 años (2).

La primera sección de la guía clínica afirma que un alto porcentaje de los niños ingresados en los hospitales padecen miocarditis.

A principios de septiembre el Comité Mixto de Vacunación e Inmunización (JCVI) no se atrevió a justificar la vacunación de los niños. La decisión del director médico de Inglaterra, Chris Whitty, y sus colegas de inyectar a los niños, y la decisión del gobierno de aplicarla, no tienen precedentes. Antes de esto, siempre se habían seguido los consejos del JCVI.

Se han sacado de la manga la “variante ómicron” para seguir intimidando y ampliando el radio de acción de las vacunas. El gobierno británico ofrecerá una segunda dosis a todos los niños mayores de 12 años, aunque las autoridades saben que los niños tienen muchas más probabilidades de sufrir miocarditis después de la segunda dosis, como confirma el nuevo estudio publicado por la Asociación Americana de Cardiología.

(1) https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIRCULATIONAHA.121.056583
(2) https://www.gov.uk/government/publications/myocarditis-and-pericarditis-after-covid-19-vaccination/myocarditis-and-pericarditis-after-covid-19-vaccination-guidance-for-healthcare-professionals

Un gobernador ruso propone vacunar a toda la población yendo casa por casa

El lunes, tras la reunión regional sobre la pandemia, el gobernador de Transbaikal no encontró nada mejor para acelerar la vacunación obligatoria que proponer el uso de métodos coercitivos, llegando incluso a marcar las zonas habitadas para vacunar a los vecinos yendo casa por casa.

Es mucho más “efectivo” así, con el ruido de botas. A pesar del eco mediático de la declaración, no se aprecian consecuencias políticas. Los riesgos de desestabilización de la sociedad rusa aumentan peligrosamente con la radicalización de los gobiernos regionales, a medida que crece el rechazo popular a las vacunas.

Alexander Ossipov, el gobernador de la región de Transbaikal, es un claro seguidor del culto a la gestión: la “eficacia” y el pragmatismo por encima de todo, especialmente de las personas afectadas. En la reunión sobre la pandemia, en presencia del representante regional del gobierno federal, que ni se inmutó, el gobernador hizo su propuesta, ante la ralentización del ritmo de vacunación voluntaria:

“Les pido que presten atención a mi decreto, que piensen en todos los medios que aseguren un buen ritmo de vacunación. Con Rospotrebnadzor podemos rodear los barrios y vacunar a todos por lista. Piensa en los métodos para convencerlos y coaccionarlos, de modo que podamos garantizar la salud de la población. Haz lo que quieras, de acuerdo con el centro federal […] Debemos tomar las medidas más radicales, incluso ir de puerta en puerta”.

En Rusia a la población le está quedando muy claro que, como en otros países, las tasas de mortalidad y hospitalización están aumentando proporcionalmente a las vacunas inyectadas.

En Rusia lo único que temen los gobernadores regionales es el ruido mediático. No porque les moleste, no porque les haga pensar, no, sino porque al Kremlin no le agrada tener a los periodistas encima, haciendo preguntas en vivo y en directo, que van a parar a los periódicos extranjeros y las redes sociales. Es molesto que las personas se enteren lo que dicen y hacen sus autoridades políticas.

Dicho y hecho. El periódico Kommersant recoge las declaraciones del gobernador que salen de una región remota empiezan a formar parte de los chascarrillos de Moscú y se vuelven contra el que las pronuncia, hasta que finalmente debe desmentirse a sí mismo. “No he pedido que se obligue a vacunar, ni que se rodeen los barrios”, dice entonces el gobiernador, que aclara sus propias palabras: “Lo que he pedido es que se dé a todo el mundo la posibilidad de poder vacunarse, incluso en casa”.

El gobernador Ossipov es otro bocazas parecido a Miguel Ángel Revilla. “Por la boca muere el pez”.

Las amistosas relaciones de Rusia con el Estado terrorista de Israel

En septiembre de 2015, poco antes de que Israel iniciara su intervención en Siria, Rusia e Israel acordaron un mecanismo de eliminación del conflicto. Ambas partes esperaban limitar el riesgo de incidentes en vuelo, ya que Moscú bombardea a los ejércitos que considera terroristas, al igual que Damasco, e Israel hace lo mismo, pero golpeando a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, así como a los aliados de Hezbolah que habían sido invitados a entrar en Siria, pero que Tel Aviv considera amenazas latentes para su seguridad nacional. Ninguna de las partes quiere enfrentarse a la otra, ya que esto podría provocar una escalada terriblemente peligrosa de las tensiones regionales. Además, Rusia e Israel mantienen excelentes relaciones, sobre todo porque Tel Aviv se ha negado a imponer sanciones a Moscú en solidaridad con sus aliados occidentales todos estos años.

De vez en cuando, Rusia condena oficialmente los ataques israelíes, pero nunca ha actuado para detenerlos, ni directa ni indirectamente. Esta última observación se ha visto respaldada en los últimos años por el hecho de que Siria no ha podido hasta ahora hacer uso de los misiles SS-300 que recibió tardíamente de Rusia a finales de 2018 tras el incidente en las afueras de Latakia, calificado por el presidente Putin como una trágica cadena de acontecimientos. Aunque Rusia reconoce oficialmente la legalidad y los designios antiterroristas de la Orden de la Guardia Revolucionaria Islámica y la presencia de Hezbollah en Siria, algunos observadores sostienen que el Kremlin puede estar esperando discretamente que Damasco exija una retirada honrosa y en varias fases por su parte (en este contexto, bajo la coacción de los ataques israelíes), considerada como un paso hacia una solución de compromiso que ponga fin a la guerra.

Tanto Rusia como Irán luchan contra los grupos terroristas que operan en Siria, pero Rusia lo hace principalmente desde el aire y compartiendo inteligencia táctica con el Ejército Árabe Sirio (EAS), mientras que Irán participa en los combates sobre el terreno con el EAS y su aliado común Hezbollah. Moscú y Teherán comparten, pues, los mismos intereses detrás de su apoyo a Damasco, pero sus visiones de la posguerra para el país parecen divergir. El Kremlin cree que todas las partes implicadas en el conflicto deberán aceptar una secuencia de compromisos mutuos, mientras que la posición implícita de la República Islámica es que su aliado árabe no debe conceder necesariamente nada a quienes no considera como iguales políticos.

Aunque Rusia no está directamente implicada en los ataques israelíes, Irán y Hezbollah pueden estar descontentos de que Moscú ni siquiera les dé una pista cuando tiene aviso previo de los ataques, siguiendo el protocolo inherente al mecanismo de desescalada del conflicto. También podrían preguntarse por qué Siria aún no ha hecho uso de los misiles SS-300 enviados a última hora tras el incidente de septiembre de 2018, con el objetivo declarado de disuadir lo que en su momento se calificó de comportamiento irresponsable por parte de Israel. Desde entonces, Israel ha continuado sus ataques contra Siria, y Damasco sólo ataca los misiles que entran en su territorio, y no utiliza los SS-300 ni ningún otro sistema de defensa aérea para atacar los lanzadores, algo que esperaban muchos observadores.

Es poco probable que Siria espere esto seriamente, y si lo hiciera, sus expectativas serían poco realistas. En realidad, la dinámica de poder parece funcionar al revés: Israel cree que Rusia puede presionar a Siria para que exija la retirada de Irán y Hezbollah de su suelo. Moscú no quiere tomar partido, ya que mantiene muy buenas relaciones con ambas partes, aunque estas relaciones sean de carácter estratégico y repercutan en sus intereses, por lo que hasta ahora se ha mantenido en una posición de retirada y ha dejado que los acontecimientos se desarrollen entre las partes implicadas.

Sin embargo, es precisamente esta pasividad, a pesar de las condenas ocasionales de los ataques lanzados por Israel, la que puede interpretarse como un favorecimiento de los intereses de Tel Aviv, ya que Moscú no hace nada para detener sus ataques contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbollah, ni directa ni indirectamente, como hemos visto anteriormente. Esto lleva a algunos observadores a preguntarse si Rusia no preferirá tranquilamente que los ataques israelíes sirvan como forma de presión para conseguir que Irán exija la retirada de Irán y Hezbollah de su territorio, como parte de un compromiso regional más amplio que el Kremlin podría esperar negociar.

En Israel vive una gran diáspora rusa, que poco a poco ha llegado a tener una influencia significativa en la sociedad y en parte de las administraciones permanentes del país, incluso en la formulación de su política exterior. El Presidente Putin es también muy respetado en Israel por su decidida oposición al antisemitismo, al fascismo y al revisionismo histórico de la Segunda Guerra Mundial. Además, como gran potencia influyente, de nuevo en Asia Occidental con su intervención en Siria, vista como un hacedor de reyes en la resolución de la crisis allí, Israel tiene todas las razones para ampliar pragmáticamente su relación con Rusia, especialmente porque esto podría darle palancas adicionales para equilibrar mejor su relación histórica con Estados Unidos.

Sin embargo, los israelíes no deberían mantener expectativas poco realistas de una acción directa de Rusia contra la influencia iraní en Siria. Esto acabaría minando la campaña antiterrorista de Moscú, así como sus relaciones bilaterales con la República Islámica, que son importantes para mantener la estabilidad en el sur del Cáucaso, el mar Caspio y Afganistán. A lo sumo, Rusia parece dispuesta a “facilitar pasivamente” los ataques regulares de Israel contra los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbollah, no involucrándose cuando éstos se produzcan, en línea con los términos del acuerdo de desescalada del conflicto de 2015, y posiblemente no permitiendo que Siria utilice los SS-300 y otros sistemas de defensa aérea para apuntar a los aviones israelíes (algo que podría elevar las tensiones), lo que no deja de ser algo importante.

—https://insidearabia.com/israels-working-relationship-with-russia-inside-syria/

Los crímenes de guerra de Estados Unidos en Siria son la regla, no la excepción

Estados Unidos no quiere saber lo que ocurre en sus guerras. Quiere creer que toda guerra comienza de buena fe. Quiere creer que nuestro bando está limpio, como debería estarlo cualquier fuerza de buena fe. Y luego, en algún momento, queremos olvidarnos de todo, excepto de unos cuantos ascensos en clase business para los soldados que vuelvan a casa la semana que viene por Acción de Gracias. Pero, ¿qué ocurre cuando la verdad, la verdad primordial que va más allá de un solo acontecimiento, emerge de debajo del pesado manto de las mentiras?

Quizá recuerden que Estados Unidos entró en guerra en Siria en 2015 bajo el mandato de Barack Obama. De hecho, se convirtió en un tema importante en la campaña de 2016, con la pregunta, omnipresente en los debates: “¿Pondrías soldados en el terreno?” Trump, que no estaba abiertamente a favor, lo hizo de todos modos, y ahora, bajo un tercer presidente, unos 900 estadounidenses siguen sobre el terreno en Siria buscando una salida.

Sería sorprendente que uno de cada 100 estadounidenses supiera hoy que seguimos en guerra en Siria. No le pregunten al senador Tim Kaine, compañero de fórmula de Clinton en 2016. En una reciente audiencia, dijo sobre Estados Unidos: “Me alivia que, por primera vez en 20 años, los niños que nacen hoy en este país no lo hagan en una nación en guerra”. Es dudoso que Kaine o cualquier otra persona, cuando se le informe de la batalla en curso en Siria, pueda explicar por qué continúa.

Por eso fue bastante sorprendente ver que el New York Times publicara en primera página una investigación sobre un ataque aéreo estadounidense de más de dos años en Baghuz, Siria, que mató a unas 80 mujeres y niños. Aunque todo el ataque fue filmado por un avión no tripulado, es poco probable que se pueda hacer un recuento exacto del número de muertos, ya que las armas lanzadas -con un total de más de 2.500 libras de explosivos- habrían reducido a la mayoría de los muertos a una fina neblina rosa. Es difícil contar esto. La cantidad de explosivos utilizados contra estos objetivos humanos indefensos en el aire era aproximadamente equivalente a la que llevaba un bombardero B-25 durante la Segunda Guerra Mundial. No hay nada quirúrgico en eso.

El resto del artículo del [New York] Times es un estribillo conocido: el ataque de Baghuz de 2019 fue una de las mayores matanzas civiles de la guerra, pero nunca ha sido reconocido públicamente por Estados Unidos. Un jurista militar calificó el ataque como un posible crimen de guerra, que requiere una investigación. Pero en casi todas las etapas, los militares trataron de encubrir lo sucedido. El número de muertos se redujo al mínimo. Los informes se retrasaron, se sanearon y, por supuesto, se hicieron confidenciales. Las fuerzas de la coalición arrasaron rápidamente el lugar de la explosión. Un denunciante, en contacto con el Congreso, perdió su trabajo.

El New York Times reconstruyó lo sucedido, detalló el encubrimiento y publicó la historia este fin de semana. Un portavoz del Centcom dijo: “Aborrecemos la pérdida de vidas inocentes”, pero mantuvo que el ataque aéreo estaba justificado según las normas que ellos mismos establecieron. Es muy poco probable que salga algo más de esto. Los cuerpos cenicientos de mujeres y niños son otros fantasmas de la política de guerra de Estados Unidos.

Por supuesto, hay mucho por lo que indignarse, incluido el hecho de que personas buenas han intentado denunciar algo muy malo a través de la cadena de mando y han sido amordazadas y frustradas en todo momento. Parece que la supervisión y la responsabilidad no existen. Y sí, el denunciante se ha quemado. Otra vez.

Pero el verdadero escándalo es el que no reconoce el [New York] Times. Lo tratan como si todo fuera nuevo: la conmoción por las muertes de civiles, el encubrimiento, el denunciante [convirtiéndose] él mismo en el nuevo objetivo. Pero nos negamos, en nuestra recién descubierta buena fe, a reconocer que esto está más cerca de la norma que de la excepción. Tras casi 1.000 ataques aéreos en Siria e Irak en 2019, en los que se utilizaron 4.729 bombas y misiles, el recuento militar oficial de muertes de civiles en el año fue de unos míseros 22. Como civil del Departamento de Estado integrado en el ejército durante la Guerra de Irak 2.0, vi muchos restos de edificios afectados por ataques aéreos. Era muy difícil mantener la ilusión de que estos edificios -cada uno de ellos con cuatro plantas y varios pisos en un barrio normal de casas pequeñas- contenían sólo insurgentes cuando fueron destruidos. Pero eso es lo que nos dijimos a nosotros mismos.

Elegimos utilizar el término crimen de guerra sólo cuando podemos atribuirlo a un pelotón rebelde o a un SEAL sádico. Pero cuando se trata del uso de armas modernas contra grupos de civiles, se convierte en una especie de acontecimiento cuasi legal que debe ser debatido y comentado en forma pasiva. ¿Se han cometido errores? ¿Podemos encontrar una manera de reducir esto a un error inevitable, tal vez cometido por un chico de los azotes que puede ser castigado con poco coste para todo el cuerpo que lo puso en un terreno tan fértil para las atrocidades?

Permitimos que Estados Unidos presente sus guerras como precisas y humanas porque, para apoyar políticamente la guerra en un marco orwelliano, es necesario creerlo. Tenemos que creer que cada informe de víctimas civiles se investiga y los resultados se hacen públicos, un modelo de responsabilidad. Nos lo creemos tanto que nos escandalizamos al leer sobre un ataque aéreo en Siria y nos precipitamos al refugio psicológico de centrarnos en el encubrimiento, no en la matanza.

La narrativa preferida es sonar como una línea de noticias de Netflix: “¡Un puñado de valientes reporteros sabían lo que era correcto y arriesgaron todo para exponer el crimen!” Pasamos convenientemente por alto el encubrimiento del encubrimiento: el que oculta el hecho de que lo que ocurrió en Siria fue porque estábamos en guerra con un enemigo dudoso, bajo reglas de enfrentamiento dudosas, con un propósito dudoso, y qué pena que vaya a morir gente en esas circunstancias.

No es diferente de Vietnam o Faluya, o de las decenas de bodas afganas, o de cuando los hospitales fueron blanco de ataques y murieron personas inocentes. Esta es la conversación que Estados Unidos ha evitado desde el día en que nos proclamamos la Policía Mundial y declaramos unilateralmente que teníamos razón, simplemente porque éramos nosotros los que lo hacíamos, sea lo que sea. Esta es una conversación sobre la diferencia entre luchar y matar. Seguimos viendo Hiroshima -y Baghuz- como la excepción, no la regla.

Peter Van Buren https://responsiblestatecraft.org/2021/11/16/the-us-makes-the-rules-and-syria-massacre-was-no-exception/

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