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Mes: agosto 2021 (página 1 de 10)

El ejército británico integrará a los antiguos comandos afganos en sus filas

Varios parlamentarios británicos y antiguos jefes militares han propuesto crear un nuevo regimiento dentro del ejército británico cuyos efectivos serían aportados por antiguos miembros de las fuerzas especiales afganas.

Durante la Operación Pitting el ejército británico ha evacuado a unos 15.000 soldados que colaboraron con las tropas de la OTAN en la ocupación militrar de su país.

Según el general Nick Borton, jefe de operaciones del Estado Mayor Conjunto británico, estos comandos afganos han sido inestimables en la búsqueda y recuperación de antiguos auxiliares del ejército británico, aventurándose incluso en zonas que han caído bajo el control de los talibanes.

El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes y antiguo oficial del ejército británico, Tom Tugendhat, apoyó la idea de crear una unidad formada por antiguos miembros de las fuerzas especiales afganas.

“Hemos entrenado y luchado junto a muchos afganos que ahora están en el Reino Unido. Han demostrado mil veces su lealtad. Si quieren servir, debemos acogerlos. Me encantaría ver un regimiento de exploradores afganos”, dijo el diputado británico.

Su homólogo en la comisión de defensa, Tobias Ellwood, estuvo de acuerdo. “Dado que ayudamos a entrenar a estas fuerzas, es ciertamente algo que debería considerarse. Una opción sería alistarlos en una unidad como los Gurkhas. Otra sería integrarlos en nuestro propio sistema”, dijo.

Un antiguo Jefe de Estado Mayor del Ejército británico, el general Lord Dannatt, dijo que estaría “muy contento de que antiguos soldados afganos se unieran al ejército británico”.

Por el momento, sólo los afganos que hayan sido admitidos en la Real Academia Militar de Sanhurst antes de la llegada de los talibanes a Kabul podrán incorporarse al ejército británico. Esto afecta a un máximo de siete cadetes.

No se ha especificado el número de comandantes de las fuerzas especiales afganas actualmente presentes en Gran Bretaña. El Daily Mail habla de unos cientos. “Actualmente estamos evaluando la mejor manera de apoyarlos y utilizar sus habilidades y conocimientos en el futuro”, dijo un portavoz del Ministerio de Defensa, refiriéndose a los miles de ciudadanos afganos que se han refugiado en Gran Bretaña.

El ejército británico ha reducido sus efectivos en los últimos años y tendrá que recortar más plazas de aquí a 2025, según la revisión estratégica publicada por el gobierno británico en marzo. Sólo tendrá 72.500 soldados al final de la reorganización, que pretende hacerla “más ligera, más letal, más ágil y mejor adaptada a las amenazas actuales y futuras”.

En Rumanía la campaña de vacunación ha fracasado y quiere exportarlas antes de que caduquen

La campaña de vacunación ha fracasado en Rumanía. Sólo se ha vacunado un 25 por ciento de la población, lo que ha llevado al cierre de 117 centros de vacunación y a reducir el calendario en otros 371. El gobierno ha detenido la importación de vacunas.

Sobran vacunas, lo que ha conducido a Rumanía a convertirse en una potencia exportadora de vacunas. Ha vendido más de un millón de dosis a Dinamarca (1) y el gobierno podría empezar a destruir algunas de las vacunas que recibió a principios de este año porque están a punto de caducar. Por ello ha solicitado una ampliación de la validez de decenas de miles de vacunas caducadas.

“Alrededor del 80 por ciento de los centros de vacunación fijos vacunan menos del 25 por ciento de la capacidad de vacunación asignada a cada componente”, declaró el martes en una conferencia de prensa el responsable del comité de vacunación, Valeriu Gheorghita.

El Primer Ministro, Florin Citu, declaró el sábado que no era partidario de introducir normas diferentes para las personas en lugares públicos en función de si se habían vacunado contra el virus Covid. “No soy partidario de que los vacunados prohíban un centro comercial a los no vacunados”, dijo (2).

“Los centros comerciales estaban abiertos el año pasado cuando no teníamos vacuna. Sería hilarante y absurdo cerrarlos ahora, cuando tenemos vacunas”, dijo durante una visita a un centro de vacunación en Botosani.

Bulgaria y Rumanía tienen bajas tasas de vacunación y muy pocos “casos positivos”, en contra de las expectativas promovidas por los “expertos” y los medios de comunicación.

La tasa de vacunación actual de Rumanía es la mitad de la de Bulgaria (0,13 vacunas por cada 100 habitantes de media en los últimos siete días) y 7,5 veces inferior a la media de la Unión Europea (0,45 vacunas por cada 100 habitantes).

(1) https://www.thelocal.dk/20210630/denmark-buys-1-1m-pfizer-doses-from-romania/
(2) https://universul.net/citu-am-avut-mall-urile-deschise-cand-nu-aveam-vaccin-ar-fi-ridicol-sa-le-inchidem-acum-cand-avem-vaccinul/

Una aplicación informática exige el pasaporte sanitario para reservar mesa en los restaurantes

La semana pasada, OpenTable, la aplicación informática para reservar mesa en los restaurantes, anunció que integrará el estado de vacunación en sus formularios y su página web para que los establecimientos puedan aplicar las disposiciones legales.

OpenTable ha anunciado que se asociará con la empresa de identificación digital Clear, lo que permitirá a los restaurantes indicar si exigen a los clientes una prueba de vacunación.

A continuación, la aplicación pide a los clientes que creen una cuenta Clear a través de la aplicación OpenTable y conecten su certificado de vacunación, si desean comer en un restaurante que lo requiera.

Si no te vacunas, tendrás que comerr en tu casa o en la de tus amigos. Poco la poco las redes sociales van imponiendo el apartheid sanitario, aunque quedan excepciones, como Texas, donde han advertido a las empresas que pedir una prueba de vacunación contra el coronavirus es ilegal.

El viernes de la semana pasada la OMS publicó una guía para la certificación electrónica de las vacunas en el futuro (*). Incluye la posibilidad de ampliar el seguimiento electrónico a otras vacunas, además del coronavirus, y anima a todos los países miembros a utilizarla.

La alternativa es boicotear masivamente a este tipo de tinglados.

(*) https://apps.who.int/iris/rest/bitstreams/1359417/retrieve

Las empresas suministradoras de oxígeno presionaron a los hospitales mexicanos para aumentar sus beneficios

Las dos principales empresas proveedoras de oxígeno de México, Infra y Praxair, difundieron información falsa e intimidaron legalmente a hospitales para incrementar sus ganancias durante la pandemia, sin tomar en cuenta las necesidades de los pacientes.

Así lo reveló una investigación del Bureau of Investigative Journalism, una organización periodística independiente con sede en Gran Bretaña, que descubrió las maniobras realizadas por los fabricantes para evitar que los hospitales construyeran sus propias plantas de oxígeno, ya que eso afectaba sus negocios.

Por lo menos seis hospitales ubicados en cinco estados mexicanos recibieron cartas en las que las empresas aseguraban que el oxígeno fabricado en plantas propias podía matar a pacientes, lo que es falso.

Además, los amenazaron con demandas legales si les dejaban de comprar el oxígeno, o si reducían los pedidos de uno de los insumos fundamentales para atender a pacientes con coronavirus.

Benjamín Espinoza Zavala, administrador de un hospital en Guanajuato, decidió construir una planta generadora de oxígeno para garantizar el abastecimiento y reducir los costos, ya que su proveedor, el Grupo Infra, seguía subiendo el precio y tampoco surtía todo el oxígeno que se necesitaba.

En junio pasado, los abogados de la empresa, que pertenece en parte al gigante estadounidense Air Products, llegaron al hospital y aseguraron que la construcción de la planta incumplía el contrato de exclusividad.

Espinoza Zavala se sorprendió porque se enteró de que el contrato original, firmado en 2015, se renovaba automáticamente cada cinco años e incluía una multa de 1,3 millones de pesos (unos 65.000 dólares) en caso de que se suspendieran los pedidos, cosa que no había ocurrido, ya que solo habían disminuido.

“El contrato no dice nada sobre la cantidad que estamos obligados a comprar”, dijo el administrador, pero luego el Grupo Infra amenazó con una penalidad mucho mayor, de 10 millones de pesos (500.000 dólares).

Las empresas mandaron a Espinoza Zavala y a otros hospitales mexicanos una carta que contenía una serie de afirmaciones que fueron desmentidas por la investigación periodística con base en fuentes calificadas y que solo tenían el propósito de generar temores sobre los inexistentes riesgos de las plantas propias de oxígeno que se habían construido o que se planeaban instalar.

Por ejemplo, señalaba que no cumplían con la normativa mexicana, que producían un oxígeno de menor calidad, que no era apto para su uso en hospitales, que ponía en peligro la vida humana o representaba un riesgo para la salud, que podía provocar incendios y explosiones y provocar infecciones en los pacientes.

Las advertencias, todas engañosas, lograron su objetivo, ya que en algunos hospitales se asustaron y cancelaron sus planes de construir sus propias plantas de oxígeno, así que les siguieron comprando a las dos empresas que controlan el 70 por ciento del mercado de este producto en México y que, durante la pandemia, triplicaron los precios.

Entre fines del año pasado y principios de 2021, el oxígeno médico tuvo récord de demanda. En los hospitales hubo desabastecimiento y se generó un mercado negro incluso para su uso en pacientes que permanecían en sus hogares. La situación fue tan grave que los camiones de reparto de oxígeno tuvieron que ser custodiados por la Guardia Nacional para evitar que se los robaran.

—https://actualidad.rt.com/actualidad/401919-ganancias-vida-principales-empresas-oxigeno

Australia aprovecha la pandemia para aprobar más leyes represivas

El parlamento australiano tramita una legislación sin precedentes que otorga a la policía atribuciones casi ilimitadas para espiar a cualquier ciudadano, al obtener acceso a las redes sociales y cuentas de correo electrónico sin conocimiento del titular, si está calificado como “sospechoso de actividad criminal”.

Con el apoyo del Partido Laborista, la medida ha sido aprobada por el Senado con un amplio número de votos.

Las órdenes emitidas ni siquiera necesitarán ser autorizadas por un juez. Solo deberán ser ratificadas por el Tribunal Administrativo de Apelaciones del gobierno.

El proyecto de ley crea tres nuevos tipos de intervención que la policía y la Comisión de Inteligencia Criminal pueden utilizar para copiar, eliminar y modificar el contenido de las redes sociales de una persona.

La policía podrá usurpar la identidad del titular de la cuenta y enviar correos electrónicos o mensajes a sus corresponsales en línea.

El “terrorismo” fue el pretexto con el que se inició la nueva legislación represiva, en agosto del año pasado, en plena pandemia, cuando la atención estaba puesta en otros puntos de ctualidad. El entonces ministro del Interior, Peter Dutton, afirmó que los nuevos poderes se centrarían en los terroristas, los pedófilos y los narcotraficantes que operan en línea, y que se aplicarían “a esas personas y sólo a esas personas”.

Pero como siempre, la legislación se ha expandido hacia otros supuestos. El diputado laborista Andrew Giles señaló que los laboristas habían pedido que se ampliaran los tipos de delitos que autorizan las nuevas atribuciones, ya que actualmente “todos los delitos de la Commonwealth castigados con una pena máxima de tres años o más desencadenan los poderes”.

Giles advirtió que esto significaba que “los delitos fiscales, las infracciones de marcas comerciales y otra serie de delitos” permitirían las atribuciones especiales, y no sólo los delitos de “abuso y explotación de menores, y el terrorismo” que la coalición de gobierno utilizó inicialmente para justificar el proyecto de ley.

—https://www.theguardian.com/australia-news/2021/aug/25/australian-powers-to-spy-on-cybercrime-suspects-given-green-light

Los beneficios de las vacunas de Moderna se desvían a paraísos fiscales

El fabricante de vacunos Moderna está empleando estructuras de evasión de impuestos para trasladar sus ganancias a Suiza y al estado estadounidense de Delaware. La unión Europea hizo a la empresa farmacéutica un pedido de 10.300 millones de dólares en vacunas contra el coronavirus, mientras Estados Unidos pidió vacunas por valor de 7.500 millones de dólares. Así Moderna embolsará ganancias libres de impuestos de los golpes financiados con fondos públicos

“Que Moderna se beneficie de la vacuna es indignante”, dice Vincent Kiezebrink, investigador de Somo. “Como sociedad, pagamos tres veces: financiamos la investigación de desarrollo de vacunas; pagamos precios inflados para comprar esas vacunas; y luego Moderna utiliza estructuras impositivas para evitar los impuestos corporativos”.

Un contrato filtrado entre Moderna y la Comisión Europea muestra que los pagos por las vacunas ordenadas por la UE van a una subsidiaria recientemente establecida de Moderna en Basilea. Suiza es conocida por sus bajas tasas impositivas y sus acuerdos fiscales secretos. Debido a este secreto, es imposible saber exactamente cuántos impuestos paga Moderna en Suiza, pero al contabilizar sus ganancias en esta jurisdicción de impuestos bajos, es probable que Moderna pague poco en impuestos sobre los miles de millones de euros que puede ganar con la crisis del coronavirus.

Además, las patentes de la vacuna de Moderna están registradas en Delaware, Estados unidos, un verdadero paraíso para las patentes. Delaware no grava los ingresos que provienen de activos intangibles, como las patentes. Es probable que gran parte de las ganancias obtenidas por Moderna se transfieran a Delaware a través del pago de regalías por el uso de patentes, donde se gravarán con una tasa baja.

La tecnología para estas vacunas se desarrolló utilizando fondos públicos, y los precios a los que se venden las vacunas a los gobiernos de todo el mundo permiten a las empresas farmacéuticas obtener ganancias masivas.

Se han hecho pedidos de 1.500 millones de dosis de la vacuna Moderna para 2021 y 2022, con 460 millones de dosis para la UE y 500 millones para los EE. UU. Esto le costará a la Unión Europea 10.300 millones y a los Estados Unidos 7.500 millones. Se estima que la empresa generará unos 18.400 millones de dólares en ingresos por las ventas de vacunas contra el coronavirus solo este año.

El margen de beneficio de Moderna es del 44 por ciento por dosis, generando unos 8.000 millones de dólares en beneficios para 2021. A pesar de este alto margen, la empresa ha indicado que espera aumentar los precios de las vacunas una vez que termine la pandemia.

—https://www.somo.nl/moderna-vaccine-profits-channelled-to-tax-havens/ https://attac.es/los-beneficios-de-las-vacunas-de-moderna-se-canalizan-a-los-paraisos-fiscales/?utm_source=feedly&utm_medium=rss&utm_campaign=los-beneficios-de-las-vacunas-de-moderna-se-canalizan-a-los-paraisos-fiscales

[A este artículo se le ha olvidado mencionar que tanto la empresa Moderna como la tecnología de su vacuna de ARNm procede de los fondos proporcionados por el ejército de Estados Unidos]

Los CDC manipulan las estadísticas contando las muertes de los ‘vacunados’ como muertes de ‘no vacunados’

Los “expertos” de los organismos públicos tienen más trucos que un número de magia, sobre todo cuando se trata de ocultar el número real de muertes causadas por las vacunas. Les debe pesar que haya demasiados muertos y se ven obligados a ocultarlos debajo de la alfombra.

Ya falsificaron el número de muertos habidos durante la pandemia, luego el número de “casos positivos” y ahora hacen lo mismo con los que mueren a causa de las vacunas, hasta tal punto que le dan la vuelta por completo al asunto: las muertes de los vacunados se consideran como muertes de no vacunados en los primeros 14 días desde la inoculación.

Un documento de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestra los malabares de un organismo público a la hora de definir lo que considera como “totalmente vacunado”, “parcialmente vacunado” o “no vacunado” (1).

Los CDC consideran “sin vacunar” a un persona cuando sólo han transcurrido 14 días de recibir la primera dosis de una serie de dos dosis, o una dosis de la vacuna de dosis única, o si no se dispone de un registro de vacunación.

Esto significa que si una persona ha sido hospitalizada, ingresada en cuidados intensivos, ha necesitado ventilación mecánica o ha fallecido en las dos semanas siguientes a la recepción de la vacuna, se contabiliza como “no vacunada”.

Luego los medios de comunicación utilizan las estadísticas de los CDC para asustar a la población a fin de que se vacune. Por ejemplo, la semana pasada Yahoo publicó un artículo titulado “Los residentes de Los Ángeles no vacunados tenían 29 veces más probabilidades de ser hospitalizados con covid-19: estudio de los CDC” (2).

Las estadísticas que nos muestran los “expertos” a cada paso, tantos en sus sesudos estudios científicos como en los platós de televisión, están diseñadas para taparlo todo, para que sea imposible analizar lo que está ocurriendo y para que los resultados sean los que tienen previstos de antemano en sus modelos informáticos.

Es una vergüenza y un fraude grotesco que nadie debería consentir.

(1) https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/70/wr/pdfs/mm7034e5-H.pdf
(2) https://finance.yahoo.com/news/unvaccinated-hospitalized-coronavirus-doctor-cdc-202334703.html

Italia condena a cadena perpetua a 14 criminales implicados en la Operación Cóndor

El mes pasado acabó en Italia un largo proceso judicial contra algunos de los criminales implicados en la Operación Cóndor, la represión asesina llevada a cabo por las juntas militares latinoamericanas en los años setenta y ochenta del siglo pasado.

El proceso comenzó hace dos décadas, cuando el magistrado Giancarlo Capaldo puso en marcha una investigación sobre las decenas de ciudadanos italianos que “desaparecieron” en América Latina. Se necesitaron quince años para completar los trabajos preliminares del juicio, que finalmente sentó en el banquillo a veintiún militares, ministros e incluso estadistas. Uno de ellos, residente en la sureña provincia italiana de Salerno, era Jorge Néstor Troccoli, antiguo oficial del servicio secreto de la marina uruguaya. Unos años antes, había utilizado su nacionalidad italiana para huir de Uruguay con el fin de evitar ser procesado en ese país por los mismos delitos.

Catorce de los acusados, incluido Troccoli, fueron condenados a cadena perpetua. Otros murieron antes de poder ser juzgados. Pero en América Latina y en otros lugares, muchos de estos criminales siguen impunes.

Para entender la esencia de la Operación Cóndor tenemos que retroceder en el tiempo hasta los turbulentos años 70 en América Latina. La ardiente victoria de la revolución cubana, unida a la independencia de muchos países africanos y asiáticos, impulsó las luchas sociales y políticas en todo el continente. Esto, a su vez, alimentó las esperanzas de los partidos y movimientos de izquierda de liberarse seriamente del modelo impuesto por Estados Unidos: una segunda independencia, como reza el título de una famosa canción de Inti-Illimani.

Pero esta esperanza no duró mucho. Mediante golpes militares, los militares se hicieron con el poder y derrocaron a gobiernos elegidos democráticamente desde el norte hasta el sur del continente. Esto se hizo de acuerdo con las élites económicas, que históricamente han mantenido un firme control del poder político en América Latina, y con Estados Unidos, que temía que los movimientos progresistas y las reformas encabezadas por los gobiernos de izquierda pudieran poner en peligro las inversiones estadounidenses en la región y permitir que los países históricamente alineados con Washington se deslizaran hacia la órbita soviética.

Esto condujo -empezando por Brasil en 1964- a una serie de golpes de Estado que sometieron a la mayor parte del continente a un régimen militar. En 1971 le tocó a Bolivia, seguida de Chile y Uruguay en 1973, y Argentina en 1976. Una vez en el poder, estos regímenes lanzaron feroces campañas de represión contra cualquier forma de disidencia. Las redadas contra los opositores, las detenciones arbitrarias, las torturas, la detención en campos de concentración y las “desapariciones” fueron las medidas sangrientas que se utilizaron constantemente a lo largo de los años de la dictadura. Las víctimas: izquierdistas, músicos, sindicalistas, estudiantes implicados en movimientos sociales, militantes católicos o incluso personas simplemente sospechosas de tener tendencias marxistas.

Pero esto no fue suficiente. La serie de golpes de Estado tardó más de diez años en terminar. Las personas que podían estar en peligro en un país que había caído bajo un régimen militar podían esperar refugiarse en un estado vecino, donde todavía no había una dictadura, para evitar ser detenidos. La policía secreta de los regímenes militares era obviamente muy consciente de este hecho. Para sortear este problema, en otoño de 1975, el coronel Manuel Contreras, jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) de Chile, invitó a sus homólogos de los demás regímenes militares latinoamericanos a Santiago para celebrar la primera reunión interamericana de inteligencia nacional, una cumbre secreta destinada a reforzar los sistemas de seguridad de los países interesados.

La legalización de los escuadrones de la muerte

El signo de interrogación sobre la participación directa de Estados Unidos en la captura y desaparición de disidentes no resta importancia a la considerable responsabilidad de Washington tanto en la creación como en la aplicación del sistema Cóndor.

Al final de la reunión, celebrada en la capital de Augusto Pinochet en noviembre de 1975, los delegados de Chile, Bolivia, Argentina, Uruguay y Paraguay aprobaron un nuevo sistema transnacional de represión, bautizado como Cóndor en honor al ave que simboliza el país anfitrión. La idea era poner en práctica un intercambio multinacional de información sobre los “subversivos” mediante la creación de una oficina de coordinación y una base de datos internacional siguiendo el modelo de Interpol. Brasil se unió al movimiento en 1976, seguido por Ecuador y Perú dos años después.

La recopilación e intercambio de información era sólo la primera parte del acuerdo. La segunda parte fue operativa, con operaciones transfronterizas organizadas conjuntamente por los servicios de seguridad de los Estados Cóndor. Esto permitía que escuadrones de agentes de uno o varios países cruzaran las fronteras nacionales sin obstáculos burocráticos. Estas operaciones transfronterizas permitieron a estos agentes interrogar a uno de sus compatriotas que ya había sido detenido en otro país Cóndor, o incluso capturar al presunto disidente a partir de la información de los servicios de inteligencia locales. Los interrogatorios, basados en la tortura sistemática, solían terminar con la eliminación o “desaparición” del prisionero.

La última parte del acuerdo se refería a la formación de escuadrones especiales para identificar y eliminar a los enemigos que se habían refugiado fuera de los límites territoriales del sistema Cóndor y que podrían socavar la estabilidad de estos regímenes, incluso desde más allá de las fronteras de América Latina.

La complicidad de Washington

En este punto de la historia, conviene aclarar dos puntos. En primer lugar: la Operación Cóndor no es simplemente lo mismo que las dictaduras latinoamericanas de los años 70 y 80, aunque estén estrechamente relacionadas. Una víctima de la represión de las dictaduras no era necesariamente una víctima del sistema Cóndor, aunque estas víctimas también merecen verdad y justicia.

Además, desde el punto de vista de los historiadores, los documentos disponibles no demuestran que esta represión transnacional estuviera directamente orquestada desde Washington. A menudo se olvida que Cóndor tuvo lugar durante dos administraciones estadounidenses -primero la de Nixon-Ford y luego la de Carter- que tenían enfoques divergentes respecto a los regímenes militares latinoamericanos. La administración Nixon-Ford fomentó y financió muchas de las dictaduras que surgieron durante este periodo, en nombre de la realpolitik al estilo Kissinger. La administración Carter adoptó un enfoque muy diferente en materia de derechos humanos, y aunque este enfoque no fue ni incisivo ni eficaz, bastó para que se le acusara de comunismo a los regímenes militares.

Pero el interrogante sobre la participación directa de Estados Unidos en la captura y desaparición de disidentes no resta importancia a la considerable responsabilidad de Washington tanto en la creación del sistema Cóndor como en su aplicación.

Washington era muy consciente de lo que ocurría, pero guardó silencio, como demuestran los numerosos documentos desclasificados por las administraciones estadounidenses a partir de 1999.

También está la contribución de Estados Unidos al establecimiento y apoyo de regímenes militares que, a partir de mediados de la década de 1950, hicieron que América Latina fuera políticamente homogénea, una condición clave para el surgimiento del sistema Cóndor. A ello se sumó el entrenamiento en técnicas de contrainsurgencia y tortura impartido por la Escuela de las Américas -a la que asistieron muchos de los funcionarios que, unos años después, crearon el sistema Cóndor-.

Por último, el sistema Cóndor utilizó la infraestructura de comunicaciones estadounidense cerca del Canal de Panamá para coordinar las acciones de los regímenes militares. Por lo tanto, Washington fue claramente culpable tanto de complicidad como de apoyo a Cóndor, especialmente entre 1975 y 1977. Pero también hay una diferencia entre este tipo de apoyo externo a las actividades que los Estados latinoamericanos emprendieron por iniciativa propia y las intervenciones de política exterior como el golpe de Estado de 1954 en Guatemala o la invasión de Bahía de Cochinos.

El asesinato de Orlando Letelier

La cooperación oficial entre todas las dictaduras del Cono Sur, en el marco específico del sistema Cóndor, parece haber durado unos dos años, terminando a finales de 1977 o principios de 1978. La ruptura del pacto se debió a dos factores. El primero fue el asesinato en Washington, el 21 de septiembre de 1976, de Orlando Letelier, diplomático chileno cercano a Salvador Allende. Este crimen tuvo graves repercusiones en las relaciones entre Chile y Estados Unidos, y en todos los Estados Cóndor. El recién elegido gobierno de Jimmy Carter presionó al régimen chileno (y a otros) para que frenara sus políticas represivas, y redujo la ayuda militar a las dictaduras que no cooperaban.

El segundo factor de ruptura fueron las tensiones entre Chile y Argentina, que se agudizaron en 1977 cuando ambos estados volvieron a disputarse el control del Canal de Beagle, en el extremo sur del continente. Este conflicto, que estuvo a punto de desembocar en una guerra abierta, también fue aprovechado por otros Estados para sacar a relucir viejos agravios contra los dos países implicados. La mediación del Vaticano evitó un conflicto directo, pero las relaciones diplomáticas de las dictaduras militares quedaron irremediablemente debilitadas.

Sin embargo, la ruptura del pacto oficial no puso fin a la colaboración entre las policías políticas de todos estos regímenes. Continuaron encarcelando, masacrando, torturando e intercambiando prisioneros hasta principios de la década de 1980. En total, la represión de estos regímenes acabó con la vida de entre 30.000 y 60.000 personas, aunque este total sigue siendo difícil de cuantificar, ya que aún se desconocen los lugares de descanso final de las víctimas.

Miles de crímenes han quedado impunes

A lo largo de los años, se han celebrado muchos juicios relacionados con los crímenes de la Operación Cóndor, sobre todo en América Latina. Ya en 1978 se inició un proceso en Estados Unidos contra el agente de la DINA Michael Townley, nacido en ese país, por organizar el atentado contra Orlando Letelier con la ayuda de terroristas anticastristas cubanos. Hasta ahora, Italia es el único país fuera del continente americano que ha completado un juicio con una relación muy directa con Cóndor hasta el más alto tribunal.

Pero la justicia ha faltado. Muchos autores murieron sin pagar nunca por sus crímenes, es cierto, también debido a la debilidad de las transiciones democráticas en América Latina en la década de 1980: muchos funcionarios de carrera siguieron en sus puestos incluso después del fin de las dictaduras militares. Otros se fueron al extranjero para escapar de la justicia. Del mismo modo, nadie se ha enfrentado a cargos por fomentar y financiar golpes de Estado desde el extranjero, por consentir miles de asesinatos y por intercambiar favores con dictadores a cambio de servicios a Occidente. Un nombre podría representarlos a todos: Henry Kissinger, ganador del Premio Nobel de la Paz en diciembre de 1973, después de haber organizado meticulosamente el colapso del Chile de Allende y haber creado las condiciones para un golpe de Estado que costó miles de vidas inocentes.

En este contexto, el juicio italiano por los crímenes de la Operación Cóndor es una gota en el océano de las víctimas que nunca recibirán la justicia que merecen. Sin embargo, en este trágico contexto, el juicio italiano es crucial en un sentido. La condena de Jorge Néstor Troccoli es la primera vez que se detiene, juzga y condena a un torturador en Italia. Es de esperar que su condena sea el punto de partida de nuevos juicios contra otros torturadores que ahora viven en paz en nuestro país, lejos del escenario de sus crímenes.

Es el caso de Carlos Luis Malatto, un ex militar argentino acusado de haber torturado y asesinado a decenas de personas, pero que ahora vive un tranquilo retiro en Sicilia. También es el caso de Don Franco Reverberi, también argentino, ex capellán militar identificado por muchas víctimas como el sacerdote que ayudaba a los soldados durante las sesiones de tortura. El sacerdote vive ahora (y celebra la misa) en un pueblo de la provincia de Parma.

Han pasado 40 años, pero hoy, más que nunca, debemos exigir la justicia que toda víctima merece. Esta justicia no conoce fronteras geográficas ni políticas; y puede transmitir la memoria de lo ocurrido más allá de América Latina e incluso entre quienes no sufrieron tales atrocidades en sus propios cuerpos. El 9 de julio, el Tribunal de Casación italiano dio un paso en esta dirección. Es de esperar que este juicio sea el primero de muchos, hasta que el muro de impunidad y omertà que ha rodeado estos crímenes durante demasiado tiempo sea finalmente derribado.

Jacobin Mag y Vito Ruggiero https://jacobinmag.com/2021/07/operation-condor-us-intervention-juntas-military-dictatorships-jorge-nestor-troccoli-trial-italy

El Banco Mundial está fabricando la pandemia en Benin

Lo mismo que en los demás países del Tercer Mundo, en Benin tampoco ha habido pandemia. Las cuentas oficiales de la OMS apenas pueden atribuir 130 muertes al coronavirus, a pesar de lo cual el gobierno ha impuesto el estado de guerra, prohibiendo las reuniones y los actos políticos, culturales y festivos.

En el Tercer Mundo no ha habido pandemia porque no hay un sistema sanitario público consolidado, que es quien crea este tipo de alarmas. Los médicos apenas atienden a determinados sectores sociales privilegiados, que siempre radican en la capital y en alguna ciudad populosa más.

El personal sanitario es el radar que detecta las enfermedades y los fallecimientos. Muchas enfermedades sólo llegan hasta donde alcanzan los trabajadores de la salud, y como lo que no se conoce es como si no existiera, no se puede tratar, y mucho menos curar. En otras palabras, sin un sistema público de salud no se podría vacunar a la población, aunque existiera una verdadera epidemia.

A veces ni siquiera es suficiente con que haya profesionales sino que, además, son necesarios hospitales, laboratorios y equipos médicos, como las PCR. Cuantos más aparatos existan y cuanto más tiempo estén en funcionamiento, más “casos positivos” encontrarán y, en consecuencia, mayor será la epidemia y mejor se ocultarán sus causas, que son siempre las mismas: el expolio de los medios de vida y las condiciones de trabajo y habitabilidad de la población.

Para crear la pandemia en Benin, el Banco Mundial ha implementado un programa de equipamiento médico, poniendo muchos millones de dólares encima de la mesa (*), que tienen un efecto multiplicador: tras ellos llegará más dinero de fundaciones, ONG e instituciones internacionales. Naturalmente, la cobertura ideológica es la de una “ayuda desinteresada”, es decir, beneficencia sin ningún ánimo de lucro porque la salud es siempre lo primero y está por encima de todo.

“La ayuda del Banco Mundial a los laboratorios de Benin ha aumentado la capacidad de realizar test”, dice el comunicado oficial. Desde el mes de abril han puesto en pie 13 laboratorios en un país que hasta ahora carecía de ellos. Ya tienen cámaras térmicas en 15 puntos fronterizos, 89 centros de detección y 5 de tratamiento gratuito. Gracias a las nuevas instalaciones han podido realizar tests a más de millón de personas.

El programa del Banco va acompañado del típico lavado de cerebro a fin de que población sea capaz de ver lo que no existe. Lo llama “estrategia de comunicación y movilización”, con más cien “sesiones de formación” que han impartido en las seis lenguas locales, a fin de que nadie se escape a la propaganda, ni los trabajadores de sanidad, ni los alumnos y profesores de las escuelas, ni los periodistas… Nadie.

Los dólares del Banco pagan el hotel a los viajeros que llegan al aeropuerto para que guarden la cuarentena correspondiente, así como la hospitalización de los “pacientes de covid” que quedan hospitalizados, es decir, que los hospitales ordenan a los médicos que diagnostiquen a los enfermos como “covid” porque de lo contrario no cobran las “ayudas” del Banco.

Con un año y medio de retraso, lo que está haciendo ahora el Banco Mundial en Benin es lo mismo que hicieron en los paises desarrollados al comienzo de la pandemia: suministrar mascarillas para 6.000 trabajadores sanitarios, instalación de dos hospitales prefabricados, 40 armarios para preservar la cadena de frío, 9 ambulancias totalmente equipadas… También han llevado al país africano los primeros aparatos PCR, por lo que no se sabe cómo hasta la fecha lograron sin ellos diagnosticar los “casos positivos”.

Para que la pandemia triunfe en Benin es necesario que los profesionales sanitarios se llevan su parte de la tajada y, hasta el mes de abril, más de 1.900 de ellos se habían beneficiado directamente del “apoyo” del Banco Mundial. El remate de la operación son 30 millones de dólares para vacunar en masa. Por eso no es de extrañar que las subvenciones de la pandemia hayan logrado tantos adeptos. Si con sólo 127 muertos Benin ha logrado este río de dólares, otros países tienen que esperar mucho más. Sólo es cuestión de que los médicos hagan buenos diagnósticos y buscar “casos positivos” debajo de las piedras.

(*) https://www.banquemondiale.org/fr/results/2021/05/14/benin-s-achievement-in-the-fight-against-the-covid-19-pandemic

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