La web más censurada en internet

Mes: agosto 2020 (página 1 de 17)

Los fondos especulativos del Golfo Pérsico compran acciones de las multinacionales farmacéuticas

Los fondos buitre de Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar han empezado a comprar acciones de las multinacionales farmacéuticas por la carrera para comercializar vacunas contra el coronavirus.

El último en sumarse a esta estrategia ha sido, Mubadala Investment Company (MIC), fondo soberano de Abu Dabi y principal accionista de la española Cepsa.

MIC ha irrumpido esta semana en el capital de PCI Pharma Services. La estadounidense proporciona desde las primeras etapas de desarrollo de un medicamento hasta su lanzamiento comercial y su distribución.

La apuesta también ha tenido su réplica en Arabia saudí, donde el Fondo de Inversión Pública, con 320.000 millones de dólares en activos, ha realizado adquisiciones en Pfizer y BioTech por valor de 8.600 millones de euros.

La fusión de estas dos gigantes farmacéuticas espera la autorización de su vacuna contra el coronavirus el próximo octubre. Confía en suministrar unas 100 millones de dosis en todo el mundo hasta finales de este año.

Qatar, rival político de saudíes y emiratíes, también ha salido en busca de oportunidades en plena crisis sanitaria global. El pasado julio la Autoridad de Inversión de Qatar, con 328.000 millones de dólares en activos, rubricó un acuerdo para adquirir una participación en la biotecnológica alemana CureVac.

La empresa, respaldada por Bill Gates, prepara su inminente salida a Bolsa. Además, realiza pruebas para el desarrollo de vacunas contra enfermedades infecciosas a partir del ARN (ácido ribonucleico).

Los fondos especulativos regados de petrodólares, buscan ahora más carroña. El objetivo, diversificar su vinculación directa con el crudo.

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Emiratos, rubricado hace unas semanas, abre nuevas oportunidades en el sector médico. También existe interés por empresas chinas, europeas y coreanas.

https://www.elmundo.es/economia/2020/08/30/5f47f710fc6c838f7c8b4587.html

Más información:
– Dossier coronavirus

Negra y comunista: Charlene Mitchell fue la primera candidata negra a la Presidencia de Estados Unidos

Charlene Mitchell, comunista, feminista y activista por los derechos civiles, fue la primera mujer negra en ser nominada para el cargo más importante de los Estados Unidos por un partido político.

De igual forma, Mitchell no ha sido la única candidata negra del Partido Comunista de los Estados Unidos, CPUSA, que ha aspirado a cargos de alto mando en su país. En 1980 y 1984 la filósofa, dirigente política marxista, activista antirracista y feminista Angela Davis fue candidata vicepresidencial en la fórmula con Gus Hall, el líder de la época del CPUSA.

El texto que sigue a continuación es un discurso hecho por Mitchell mientras se desarrollaba la campaña presidencial en el año 1968. Su vigencia reside en que parecen ser las palabras de cualquier joven negra en un mitin del movimiento “Black Lives Matter” (Las vidas negras importan) que estremecen en la actualidad las calles de los Estados Unidos.

Esta es la traducción de los extractos del discurso que aparecieron en las páginas del diario Daily Worker, antecesor del medio de comunicación People’s World. El discurso completo también se publicó como un folleto con el título “La candidata comunista habla sobre la liberación negra”:

Un sistema incapaz de destruir el racismo

Yo he sido comunista la mayor parte de mi vida adulta. Yo entré al Partido cuando finalmente decidí que el sistema económico que controla este país no puede resolver los problemas de la gente negra. El sistema económico del capitalismo y de las instituciones políticas, le han fallado a la gente porque es incapaz de destruir el racismo que infecta a este país.

Son incapaces porque hacerlo significaría poner fin a las ganancias adicionales obtenidas al mantener la discriminación laboral y un estándar salarial desigual. Esto significaría poner fin a la situación en que mucha gente negra se mantiene, como un grupo de trabajadores desempleados y subempleados, lo cual representaría acabar con la ventaja de los jefes privilegiada por la división social.

Además, tal ataque contra el racismo eliminaría el fundamento ideológico de la conducción de los asuntos exteriores que permite librar una guerra genocida y racista en Vietnam. Este sistema económico no funciona pues desconoce las necesidades de la gente en su país. Garantiza solo las necesidades básicas para los trabajadores; mantiene un gran grupo de pobres; y los ricos se vuelven más y más y más ricos, obteniendo más dinero del que no saben qué hacer.

Mientras que una madre negra esclavizada para llegar a fin de mes para sus hijos cuenta solo con un escaso cheque de asistencia social y a un trabajador negro se le dice que trabaje más y más rápido para producir más y más en cada vez menos tiempo, el número de multimillonarios aumenta y los ricos gastan más en sus perros y gatos que la mayoría de nosotros con nuestros hijos.

Tengo un hijo de 17 años y yo, como cualquier otra madre negra en este país, me preocupo constantemente por su futuro. Las escuelas del gueto envejecen cada vez más, la calidad de la educación de nuestros hijos se vuelve cada vez más pobre. El mundo está abriendo grandes cosas para que la gente haga con sus manos y sus mentes. Pero en su mayor parte, a los niños negros se les niega la preparación para aprovecharse de ellos.

Unidad del pueblo negro

El capitalismo también nos reprime. Los hombres que ostentan el poder en este país temen a los negros y al poder potencial que reside en las comunidades negras. Ahora los negros se han movido para afirmar ese poder mientras la represión aumenta. Cada vez se envía más al club de la policía para atender violentamente la protesta de los negros. Nuestros líderes militantes están siendo incriminados y encarcelados. Otros están sujetos a intentos de intimidarlos para que acepten la situación actual.

Los negros debemos unirnos si queremos resistir a este ataque. Debe haber unidad en nuestros pueblos así sean socialistas, liberales, conservadores, comunistas o independiente. Debemos exigir que todas las barreras discriminatorias que nos impiden aprovechar todo lo que existe para otras personas, sean destruidas de una vez.

Nosotros debemos demandar poder para determinar las condiciones en nuestras comunidades. Nosotros debemos demandar control sobre la policía que patrulla la comunidad, sobre las escuelas que educan a nuestros niños. Nosotros, las personas afectadas, debemos dirigir la comisión de bienestar, la comisión de la biblioteca, la junta de reclutamiento y de salud pública.

En el país, estas demandas son hechas por personas con poder. En nuestras comunidades, estas demandas deben ser hechas por el poder negro.

Únanse

Estas son las cosas que debemos hacer en nuestro país incluso mientras el capitalismo está presente. Este es el tipo de exigencias que nosotros podemos tener ahora. Pero como comunista, yo tengo decidido que en un tiempo tendremos que enfrentarnos a este asunto fundamental, introducir un sistema en que la gente posea y controle la riqueza en conjunto y traer consigo el socialismo.

El hombre que gobierna este país sabe lo que nosotros buscamos. Ellos saben lo que nosotros necesitamos. Saben lo que estamos dispuestos y podemos hacer para conseguirlo y por eso buscan mantenernos divididos a unos de otros, en vez de aliados, fuera de nuestra propia comunidad.

Otra cosa que me hizo una comunista fue darme cuenta de que nuestros únicos posibles aliados en esta lucha, son los trabajadores. A pesar de sus problemas, son el único grupo que no se beneficia de nuestra opresión y están oprimidos por el sistema. Los gobernantes del país quieren mantener separados a los trabajadores negros y blancos. El Partido Comunista está dedicado a la idea de que, sin importar las dificultades, hay que unirnos, de lo contrario ninguno podrá avanzar.

Llamo a mis hermanos y hermanas negras a que consideren la alternativa que ofrece mi Partido. Si están de acuerdo con la mayoría o con todos los programas, si quieren participar en esto, únanse.

http://semanariovoz.com/charlene-mitchell-negra-comunista/

¿Por qué Estados Unidos quiere comprar Groenlandia a Dinamarca?

En 1946 Estados Unidos ya hizo una oferta a Dinamarca para comprar Groenlandia por consideraciones estratégicas, pero ahora el interés se centra en la explotación de sus riquezas minerales.

Cerca de Narsaq, en el extremo sur de la isla, se ha descubierto el mayor depósito de tierras raras del mundo, que está siendo explotado por una empresa minera australiana, Greenland Mineral and Energy, uno de cuyos principales accionistas es una empresa china, Leshan Shenghe Rare Earth Company.

Pero a través de Dinamarca, Groenlandia tiene un estatuto especial con la Unión Europea, lo que pone a Bruselas en un lugar privilegiado en la carrera por estos minerales preciosos, de los que China es el principal proveedor mundial, con una considerable ventaja sobre otras grandes potencias, incluidos Estados Unidos.

China domina la tecnología de procesamiento de los minerales pero en su territorio apenas tiene el 25 por ciento de los yacimientos. Para mantener su supremacía debe asegurar un suministro constante de estos minerales en todo el mundo.

Lo hace a través de empresas públicas. Una de ellas, Mountain Pass, tiene su sede en California, con una producción de 50.000 toneladas de mineral que tiene que ser enviado a China para su procesamiento y devuelta a Estados Unidos en forma de metal, asegurando así directamente una cuota del 78 por ciento del suministro de estos metales desde China.

Es un recorrido de ida y vuelta, pero la llave la tiene China. Groenlandia posee el 7 por ciento de las reservas mundiales, y si Estados Unidos hubiera podido meter la cuchara en la isla, tendría una baza más que jugar en su pulso contra China.

Es una situación paradójica. Estados Unidos no puede impedir que China monopolice la producción de la única mina de tierras raras en su territorio, mientras que están llevando a cabo una política agresiva en el resto del mundo para cercar a China.

La batalla económica se libra a dos niveles. El primero son las fuentes de materias primas y las técnicas de extracción de metales raros. Estados Unidos está tratando de ponerse al día con su considerable atraso, lo que puede tardar años. También es arriesgado porque China está en condiciones de imponer los precios en el mercado mundial.

En un intento por superar estos obstáculos, Mike Pompeo inició este verano conversaciones con Australia para encontrar una solución que garantizara tanto la tecnología como el suministro de materias primas, una solución que también se extendería al territorio estadounidense.

El segundo nivel es el suministro de mineral, donde la batalla ya está en marcha y es uno de los ejes de la política exterior de Estados Unidos. Sobre el terreno las tierras raras suelen acompañar al uranio, lo que son palabras gruesas. No es una coincidencia que Corea del norte, Afganistán e Irán estén en el punto de mira del imperialismo. Tampoco es una coincidencia que las actuales zonas de guerra también estén vinculadas al problema del suministro de tierras raras, como Cachemira, disputada entre dos potencias atómicas, el Pakistán y la India, el Yemen y la zona de Malí-Níger en África.

Japón puede fabricar su primera bomba atómica de manera inmediata

Recientemente el gobierno japonés anunció que tenía casi 45 toneladas de plutonio a su disposición, de las que más de 30 toneladas se pueden usar en ojivas nucleares.

El Japón ha acumulado esta gran reserva de plutonio después de años de reciclar los desechos de las centrales nucleares locales. La mayor parte no se mantiene en territorio japonés sino en el extranjero, donde se procesaba, principalmente en Reino Unido y Francia.

En 1967 Japón adoptó oficialmente los Tres Principios No Nucleares: no poseerá, no fabricará y no permitirá la introducción de armas nucleares en su territorio.

La actual Constitución, que no ha cambiado desde 1947, prohíbe la creación de cualquier unidad armada. Su artículo 9 proclama el principio de neutralidad y, por consiguiente, la negativa a crear su propio ejército.

Pero de facto Japón tiene un ejército, una fuerza aérea y una marina, que se llaman Fuerzas de Autodefensa. Formalmente se camuflan como parte de las fuerzas especiales de policía.

Los políticos y periodistas japoneses nunca hablan del “ejército japonés” y las Fuerzas de Autodefensa se consideran como una organización civil.

Las Fuerzas de Autodefensa Japonesas surgieron entre 1950 y 1954 con el apoyo del ejército estadounidense, que mantenía ocupado el país durante la Guerra de Corea. En 1951, Tokio firmó con Washington el Tratado de Cooperación Militar y Defensa, vigente hasta hoy, según el cual cualquier ataque a Japón se consideraba un ataque al ejército de Estados Unidos.

En 1989 Japón obtuvo de Estados Unidos la condición de “principal aliado” no perteneciente a la OTAN.

En la actualidad Tokio trata de desarrollar su potencial militar. Ha desarrollado su propia arma hipersónica y comprado misiles de crucero a Washington. También está en proceso de unirse al proyecto estadounidense de lanzar varios cientos de satélites de órbita baja para la posible interceptación de misiles chinos y rusos. El 27 de agosto, el Ministro de Defensa japonés Taro Kono, que se reunió con el Jefe Espacial de Estados Unidos John Raymond, anunció oficialmente el interés de Tokio en el programa.

La idea de poseer su propia arma nuclear es todavía un tabú en Japón. Oficialmente no investiga sobre la explotación militar de la energía nuclear, aunque dispone de los materiales y la tecnología necesarios para adquirir armas nucleares en un plazo de dos años.

La posición oficial del gobierno es la misma de siempre: se niegan a poseer, desplegar en su territorio y fabricar armas nucleares. La opinión pública japonesa rechaza tal posibilidad casi unánimemente. En el pasado, algunos militares han dicho que es hora de adquirir armas nucleares, pero la reacción fue fulminante y tuvieron que dimitir. No hay partidos políticos que aboguen abiertamente por la posesión de armas nucleares.

Pero Tokio tiene capacidad para crear armas nucleares. Posee una inmensa cantidad de plutonio. El informe del gobierno es de 45,5 toneladas, de las cuales más de 30 se pueden usar para crear ojivas nucleares de manera inmediata, es decir, que se pueden fabricar varios cientos de ojivas nucleares, que es un enorme potencial militar.

Consiguieron acumular esa cantidad porque, antes del accidente de Fukushima en 2011, en Japón funcionaban más de 50 reactores nucleares, que necesariamente crearon residuos. El gobierno las acumuló reciclándolas en Reino Unido y Francia, porque Japón todavía no tiene la capacidad de hacerlo.

Hace algún tiempo Tokio llevó a cabo un análisis de la posibilidad de construir armas nucleares y los expertos del gobierno concluyeron que, incluso sin movilizar todas las fuerzas, en las condiciones actuales Japón tardaría casi 2-2,5 años en crear una ojiva nuclear para los misiles que posee.

http://www.observateurcontinental.fr/?module=articles&action=view&id=1930

El fino trecho entre la desesperación y el suicidio se acorta también en Canadá por efecto de la crisis

A la crisis económica se le ha sumado la crisis síquica causa por el confinamiento. El número de suicidios, sobredosis y personas en busca de alimentos se disparó durante el confinamiento, dicen los trabajadores de primera línea en Edmonton, Canadá.

“Los jóvenes nos han dicho abiertamente que si no encuentran comida en nuestra casa, no tendrán nada que comer”, dice el coordinador del proyecto Rohan Dave de OSYS (Old Strathcona Youth Society, una organización que lleva más de 20 años ayudando a los jóvenes necesitados.

CHEW (Community Health Empowerment and Wellness), una organización que apoya a los jóvenes LGBTQ2+, ha informado de un aumento de las sobredosis y los suicidios. Cinco de sus habituales han muerto desde marzo.

“Ya se enfrentan a muchos desafíos y cuando añades Covid, se hace muy difícil”, dice el director del proyecto Corey Wyness. “Pero siempre hay esperanza. Pierdes a un joven que no quiere luchar más y otros 10 recuperan la esperanza el mismo día. A eso nos aferramos”.

“Parte del problema, dice, son las penurias causadas por la pandemia, tanto financieramente como a través de medidas de distanciamiento”.

La falta de recursos para ayudar a los más vulnerables se ve agravada por la disminución de la calidad de las drogas callejeras causada por la ruptura de la cadena de suministro regular.

“Las drogas se han vuelto de muy, muy mala calidad”, señala Corey Wyness. Los traficantes “están añadiendo fentanilo, carfentanilo y otros productos químicos”.

“El efecto es mucho más fuerte y la retirada es terrible. Lo ves todos los días. Los jóvenes que eran seres humanos juguetones, brillantes y extraordinarios se han convertido en zombis”.

“La cuestión es cómo recuperarlos”, dice. El confinamiento privó a estos jóvenes de lugares donde pudieran encontrar comida, refugio, acceso a Internet y alguna forma de seguridad.

“Esta pérdida de orientación ha obligado a muchos de estos jóvenes a enfrentarse a situaciones en las que son explotados, en las que se abusa de ellos”, dice Rohan Dave.

En respuesta a la demanda, OSYS ha ampliado su alcance para apoyar a cualquiera que necesite comida, productos de higiene, ayuda con el alojamiento o simplemente un servicio al que referirse.

Las medidas de higiene han llevado a los trabajadores de primera línea a ofrecer sus servicios en los bancos de los parques.

Para continuar su misión, OSYS está buscando donaciones de ropa de invierno, dinero y tarjetas de regalo para el acceso a contenidos digitales para mantener a los jóvenes ocupados.

La organización también espera recolectar teléfonos celulares y tarjetas SIM para mantenerse en contacto con los jóvenes que apoya.

En CHEW, Corey Wyness quiere agradecer en primer lugar a los donantes, que ya han donado todo, desde galletas caseras hasta tarjetas de regalo y productos a granel.

Sin embargo, a medida que se acerca el invierno, señala una mayor necesidad de abrigos, calcetines, zapatos, así como refrescos y bocadillos.

https://ici.radio-canada.ca/nouvelle/1730286/edmonton-sans-abri-jeunes-lgbtq2-besoins

La muerte de una bebé de cinco meses por la dedicación exclusiva de recursos sanitarios al coronavirus

El pasado 2 abril una bebé de cinco meses falleció en Sevilla a causa de un apendicitis porque los médicos sólo atendían al coronavirus. El caso está en manos de la Fiscalía y Carmen Flores, de la Asociación del Defensor del Paciente, asegura que “han acumulado un gran número de casos” que están en una situación similar.

La recién nacida tenía fiebre y, en medio del estado de alarma, los padres llamaron al 112 pero les dijeron que esperasen.

Al día siguiente acudieron al centro de salud San Hilario. “Había dos pediatras, y la verdad es que estaban ya terminando su jornada, nos trataron un poco mal pero nos terminaron atendiendo en urgencias”, dijeron los padres.

La pediatra apenas exploró al bebé y les dijo a los padres que no se preocuparan demasiado. Les añadió que “debe de estar incubando algo, algún virus, que es normal en un bebé, pero que estemos tranquilos: que sigamos con el paracetamol, que la bañemos y le pongamos paños para bajarle la fiebre, y ya está”.

Además la pediatra les recuerda el peligro que puede suponer llevar a la bebé a un hospital en medio de una pandemia.

El 1 de abril los padres llaman al 112 al observar que la niña seguía con fiebre. Piden el traslado a un hospital o centro de salud, pero les recomiendan no hacerlo debido al peligro de contagio.

“Miró la historia clínica y, para nuestra sorpresa, nos dijo que la anterior pediatra había puesto: ‘Gastroenteritis’. Le dije: ‘Pero si a mí no me ha dicho nada de gastroenteritis… ¿Por qué no nos lo han dicho antes? Es que tiene una fiebre que no la veo normal, igual sería bueno que le hicieran más pruebas”, le respondió la madre.

La respuesta de este médico fue similar a las anteriores: “calma” y que le apliquen baños y paracetamol.

Al día siguiente sobrevino la tragedia. “Vimos que se le empezaba a hinchar la barriga y pensamos en ese momento que podían ser gases, pero de pronto le dieron como convulsiones… Nos asustamos mucho, nos lo llevamos corriendo al centro de salud San Hilario”, explican los progenitores.

Según entraron en el lugar le dio la primera parada cardiorrespiratoria y llamaron ellos mismos al 061, porque decían “que no tenían recursos para atender aquello. Lo llevaron en una ambulancia al Hospital Virgen de Valme”.

“Cuando llegamos salió una enfermera y me dijo que había fallecido, que al entrar en el hospital le había dado su segunda parada cardiorrespiratoria, y que ahí no habían podido sacarle. Fue el forense el que nos dijo de qué había muerto: apendicitis. Estaba a punto de cumplir seis meses”.

La histeria mata. Los médicos estaban tan dedicados a la pandemia que se olvidaron de lo demás, dicen los padres. Los enfermos no diagnosticados, los mal diagnosticados, los crónicos y los que estaban en lista de espera para ser intervenido también han muerto en una cifra que nadie se preocupa de calcular, porque seguimos como el primer día: todo es responsabilidad del coronavirus.

Se le quita a uno las ganas de aplaudir. Sin embargo, también los propios enfermos fueron víctimas de la histeria y dejaron de acudir a los hospitales por miedo al contagio.

https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/04/16/5e984b18fc6c833d4d8b460e.html

Reflexiones sobre la nueva campaña de intoxicación mediática contra la okupación

Una vez cada año vuelve a suceder lo mismo. Los medios de comunicación (y los desvergonzados anuncios de empresas de seguridad privada, como Securitas Direct) comienzan una campaña contra la okupación, haciéndonos creer que si nos vamos de vacaciones una semana unos desalmados van a entrar en el piso que tanto dinero nos cuesta cada mes, se van a quedar con él por la cara y nos vamos a tener que ir a vivir debajo de un puente durante un año, hasta que un juez se digne a autorizarnos a volver a nuestra vivienda.

Pues durante el pasado mes de agosto, lo mismo ha vuelto a suceder. Una intensa campaña anti-okupa ha copado incontables horas de los medios de comunicación. En el artículo “Ración diaria de okupas en televisión: cómo convertir un problema en el problema”, Dani Domínguez (La Marea) nos lo ilustra de la siguiente manera:

“Prácticamente cada día les contamos historias de propietarios que tienen sus viviendas okupadas”. Así reconocía Matías Prats el sábado 15 de agosto a mediodía la apuesta informativa de Antena 3 por los casos de okupaciones. También lo hacía Lorena García en Espejo Público el jueves 13: “Hablamos ahora de okupación, un problema que nos preocupa prácticamente a diario en este programa”. Y así fue durante esa semana: en Espejo Público se habló de estos casos de lunes a viernes; en los informativos, tanto al mediodía como por la noche, aunque descansaron el domingo.

El lunes de la semana pasada, los titulares se centraron en la “Alerta okupación” y en los “Okupas impunes”, con declaraciones de varios agentes que aseguraban sentirse “atados de pies y manos” y reclamaban un cambio legislativo. Un cuarto de hora en Espejo Público y prácticamente dos minutos en cada informativo, con noticia en el sumario inicial incluida.

El martes, el leit motiv eran los “Okupas con abogados”, a raíz del vídeo viral en el que una mujer pedía a unos vecinos que se pusieran en contacto “con el abogado”. Poco después, explicó a Cuatro que se trataba de un “malentendido” ya que ella no había usurpado ninguna vivienda, sino que estaba asesorando a una familia en situación muy vulnerable: “Esto era una excepción porque esta vivienda estaba abandonada desde 2013”, argumentó. Tras el acoso que sufrió en las redes anunció este lunes a “El Mundo” que pensaba irse al extranjero.

Ese mismo martes también conectaron con el mundo rural para conocer a los “Okupas en Toledo” que tienen “invadidos” varios pueblos en la región. Casi 20 minutos en Espejo Público y otros dos en cada informativo; de nuevo, sumario mediante.

El miércoles, conexión desde Cubelles (Barcelona). Música de tensión y voces distorsionadas de vecinos que aseguraban estar “viviendo un auténtico infierno”. Uno de ellos rompe a llorar. 12 minutos en Espejo Público –que ese día titula el vídeo en Atresplayer con este caso– y tres minutos y medio entre ambos informativos, que a continuación siguen con información sobre delincuentes que roban a turistas.

El jueves, alternan “Los políticos y okupas” y “Okupan su taller”. Hablan Joan Ribó, alcalde de Valencia, y Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid. El primero propone ir a la raíz del problema para poder atajarlo, poniendo en el mercado vivienda social asequible; Villacís defiende que hay que echarlos. Mismo vídeo del día anterior en el que un señor llora de impotencia. Después, el propietario del taller que da título a la segunda pieza cuenta su lucha por recuperarlo. Nueva noticia: en Badalona, el Ayuntamiento dota a la policía de drones con cámara que lanzarán mensajes y vigilarán a los okupas. Por la noche, antes y después de la ración diaria de okupas, noticias de robos y de asaltos a turistas. Más de media hora en Espejo Público y dos minutos en cada franja de informativo.

El viernes, vuelve el “Dron cazaokupas” y una usurpación durante una reforma. Antes, pintadas vandálicas en los trenes. 27 minutos en Espejo Público y tres minutos y medio en los informativos.

El sábado termina la “semana de la okupación” en Antena 3 con “La batalla legal contra los okupas”, un reportaje en el que los registradores de fincas piden un endurecimiento de la ley. Casi dos minutos.

La razón detrás de la campaña: crisis económica y de vivienda

Tanto tiempo malgastado. Agobia, la verdad. Martín Cúneo escribe respecto de esta última campaña en El Salto en un artículo titulado “El fantasma de la okupación, agítese antes de usar”, en el que dice lo siguiente:

Entre las múltiples mentiras y medias verdades, un hecho aparece como incontestable: nunca desde que se tiene registro la palabra “okupas” había estado tan presente en los intereses de los internautas.

El primer pico de curiosidad por el tema se experimentó el 3 de mayo, cuando diferentes medios de derechas publicaron que el Gobierno permitiría el “empadronamiento de los okupas” para así poder cobrar la renta mínima. La supuesta noticia —que alimentaba el mito de que PSOE y Unidas Podemos legislan para sus “amigos okupas”— no tardó en ser calificada como bulo por diferentes portales de verificación, pero algo de ello debió de quedar, porque pocos meses después, la campaña contra el fantasma okupa volvió con más fuerza.

El verano trajo más titulares y programas sensacionalistas en prime time, un filón que la derecha y extrema derecha no dudaron en utilizar: “Un día de estos os vais de vacaciones y cuando volváis, porque consideran que la casa está vacía, se la dan a sus amigos okupas”, decía Isabel Díaz Ayuso. “Hay que sacarles de una patada en el culo el mismo día”, Santiago Abascal iba más allá. “No puede haber un Madrid tercermundista de okupación”, había declarado Manuela Carmena, entonces alcaldesa de la ciudad, en 2017.

Detrás del sensacionalismo, las medias verdades y el uso interesado del problema, existe un incremento de casos, especialmente desde 2017. Para Lucía Delgado, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) Barcelona, este aumento no es casual sino que corre paralelo a la escalada de los precios del alquiler en las zonas donde más ha crecido la ocupación. “Esto demuestra que la gente no ocupa porque quiere sino porque tiene que vivir en algún sitio”, dice.

El problema de acceso a la vivienda, convertido en crónico desde la crisis de 2008, “va a ir a peor”, sostiene Delgado, por la crisis del covid-19. “Ya está pasando y se va a hacer más visible. Hay ese caldo de cultivo y en vez de ver la ocupación como una consecuencia de las no políticas de vivienda, en vez de afrontar la situación y ver que es una consecuencia de no haber aplicado leyes garantistas, se criminaliza a los de siempre”.

La crisis económica que se viene hará que “mucha gente más no pueda pagar su alquiler o su hipoteca”, dice Delgado. Es en este contexto donde se enmarca la última campaña mediática y política contra la ocupación, que aviva “una lucha entre el último y el penúltimo, una lucha entre el pobre y el más pobre”.

La socialización del miedo

Es decir, el artículo de El Salto identifica como el motor de esta campaña de criminalización la próxima crisis de la vivienda que inevitablemente llegará y la necesidad de allanar el camino ideológicamente contra quienes deban okupar una vivienda para sobrevivir en dicho contexto.

El problema es que el miedo que se socializa no debería corresponder a la mayoría de la población, porque la gran mayoría no se puede permitir tener una vivienda en desuso que se pueda okupar. Cuando compra uno, con el gran esfuerzo que conlleva, suele ser, por ejemplo, para un hijo, para alquilarlo, etc., pero nunca para tenerlo cerrado. Es muy importante entender esto: si alguien entra en la casa en la que vives, no te la está okupando; está allanando tu vivienda. Los delitos de allanamiento y de okupación (llamado “usurpación» en el Código Penal) son tipos penales distintos y su comisión no depende de si alguien está unas horas o unos días fuera de casa cuando alguien accede a su vivienda, sino de la naturaleza del inmueble en el que se ha entrado: si se trata de tu morada, de tu lugar de residencia, estamos ante un allanamiento. Si estamos ante un inmueble en desuso, de una usurpación. En casos de allanamiento de morada el desalojo será inmediato y el morador recuperará su casa inmediatamente.

A esta misma conclusión llega la periodista Elena Herrera en un artículo titulado “La falsa alarma de las okupaciones: la ley ya garantiza el desalojo exprés de los allanamientos de la residencia habitual y la segunda residencia“, publicado en eldiario.es.

Así que se puede afirmar con rotundidad que es falso lo que dice la prensa de que te puedan okupar la casa si te bajas a comprar el pan o si te vas unos días de vacaciones y que no recuperarás la vivienda en varios meses, porque eso no es una okupación. Pero nos quieren hacer creer que sí porque quieren que empaticemos con unas clases altas que sí tienen mucho que perder. Los sectores propietarios usan la okupación como un chivo expiatorio en la gran crisis económica y de vivienda que se empieza a vislumbrar. Los precios del alquiler van a bajar y los rentistas se van a ver perjudicados. Se trata de un conflicto material entre quienes no tienen nada y quienes lo tienen todo.

Los datos reflejan esto, como se puede ver en el artículo “¿Qué hay detrás de la campaña contra la okupación?“, escrito por Emmanuel Rodríguez y publicado en Ctxt:

En 2019, el Ministerio del Interior había registrado 14.621 denuncias por usurpación de viviendas (la denuncia es un trámite casi obligatorio para requerir el desalojo). En los primeros seis meses de 2020, el incremento no había sido especialmente significativo, aun cuando desde 2016 existe un crecimiento moderado de las denuncias, tras el descenso que siguió a la fase más aguda de la crisis de 2008-2013. De acuerdo con otra fuente, el Institut Cerdá, en 2017 había en España 87.000 familias viviendo en viviendas ocupadas ilegalmente. Y según Policía Nacional y Guardia Civil, a finales del año pasado en la Comunidad de Madrid estaban okupadas 4.717 viviendas.

Comparemos estas cifras con el número de viviendas existentes, con el conjunto del parque inmobiliario. El resultado es asombroso: de las más de 25 millones de viviendas que existen en España según el censo de 2011, en 2019 fueron denunciadas por usurpación una de cada 3.571 viviendas y, según las cifras del Institut Cerdá, estaban ocupadas ilegalmente una de cada 300. No parece gran cosa. Considérese además que de esos 25 millones de viviendas, 3,5 millones están vacías, no tienen ningún uso, ni como segunda residencia, ni en alquiler temporal, ni de ningún otro tipo (para seguir con las cifras véase este artículo de Jaime Rubio Hancock).

No obstante, 85.000, o incluso 7.000 mil viviendas okupadas, siguen siendo muchas, sobre todo “si es tu casa la que es okupada”. Otra pregunta pertinente: ¿A quiénes afecta principalmente la okupación de viviendas? Y otra sorpresa. Según Policía Nacional y la Guardia Civil, esta vez con datos de finales de 2017, y sobre las casi 4.000 viviendas okupadas que detectaban en la Comunidad de Madrid, solo algo más de 600 eran de particulares. Es decir, solo una de cada 5.000 viviendas en manos de pequeños propietarios de la región estaba okupada. El resto eran propiedad de bancos y sociedades públicas principalmente. Estas cifras no parecen muy distintas de las de Barcelona y otras ciudades.

Como decimos, este fenómeno criminalizador mediático es recurrente. El año pasado (en marzo de 2019, concretamente) publicamos el artículo “Sobre okupación y la penúltima campaña de intoxicación», escrito por un vecino de Hortaleza, que decía lo siguiente:

En mi grupo de vivienda, han venido familias con una orden inminente de desalojo, familias que acaban de entrar en un piso y querían negociar un alquiler social, personas a punto de ser desahuciadas que habían asumido que no tenían otro camino para no verse en la calle, y otras tantas realidades. Por ello, se han peleado desalojos para evitar su ejecución, se ha hablado con bancos e instituciones públicas propietarias, y se han abierto puertas, todo ello siempre en colectivo, no somos una ONG ni nada parecido. Y tengo que añadir que en más de 6 años, podría contar con las manos los casos en los que el propietario de la vivienda era un particular, porque la gente de mi barrio, y de tantos otros de la periferia, no acumula pisos vacíos. Cuando compra uno, con el gran esfuerzo que conlleva, suele ser, por ejemplo, para un hijo, para alquilarlo, etc., pero nunca para tenerlo cerrado. Realmente los que hemos visto son situaciones donde el banco vendía la vivienda okupada a un pequeño propietario, lo cual plantea una serie de interrogantes, pues el comprador se está beneficiando de un suculento descuento, siendo consciente en todos momentos de la situación, por lo que, nuestra empatía y esfuerzo no deja de estar con las personas que se encuentran dentro, asegurando primero su derecho a la vivienda, antes que el interés particular del propietario, que podría haber optado por una vivienda vacía.

Pero no nos desviemos, las personas que andan en la cuerda floja de la precariedad habitacional, son las primeras conscientes de que un procedimiento judicial va más rápido si estamos ante un propietario particular, por ello, aunque sea de forma pragmática, se suele optar por viviendas de fondos buitre, bancos e instituciones públicas, además de que si, aunque no lo compruebes en el registro de la propiedad, entras en la primera que veas, lo más seguro es que sea de ellos, porque son quienes, como decíamos antes, se pueden permitir disponer de pisos acumulando polvo.

Por todo esto, el primer mantra que suelen repetir quienes intentan hacer campaña contra las okupas, es mentira. No son particulares los más afectados por la okupación. Nuestras propias experiencias y los datos de los estudios que hay sobre el tema lo confirman, pero da igual, seguirán erre que erre.

El segundo suele ser el papel predominante de las mafias en la okupación. Evidentemente hay personas que obtienen un beneficio económico a cambio de abrir una puerta, pero de ahí a llamarlo mafia hay un paso, pues suelen ser personas que ni con esta labor escapan de una situación de precariedad económica. Comparar a las auténticas mafias, con sus vínculos políticos, sus operaciones de blanqueo, tráfico y especulación de millones de euros, sus regueros de muertos, etc., con pequeñas redes de personas con ciertos conocimientos de cerrajería, viene a ser como compararme con Messi porque metí un gol en un pachanga con colegas. Del todo es ETA dentro de la disidencia política, al todo es Mafia fuera de los márgenes económicos.

Este artículo de 2019 no es, ni mucho menos, el primero del estilo que hemos publicado en este medio. La criminalización del fenómeno okupa lo hemos explorado en otras ocasiones (como se puede leer aquí, aquí y aquí), pero nunca antes habíamos percibido los ataques con tanta furia.

Burda manipulación

Tal es el nivel de manipulación en torno a este tema que varios jueces (incluso algunos de derechas) se han echado a Twitter a explicar en hilos qué es y qué no es okupación, lo cual les ha servido para llevarse insultos de varios sectores de la derecha.

Pero da igual que hasta la judicatura (estamento dedicado, por definición, al mantenimiento del orden social y el status quo) muestre indignación con el tratamiento mediático que se está haciendo. La derecha está encantada y está explotando la situación a gusto. A finales de agosto, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, publicó un tuit reclamando “acabar con la ocupación ilegal y proteger la propiedad privada y la seguridad de los españoles“. Un vídeo con una sucesión de escenas de personas entrando en casas acompaña el mensaje. “Mientras Sánchez no hace nada y sus socios alientan la impunidad, reiteramos la propuesta de recuperar las penas de prisión por usurpación de vivienda y los desalojos en 48h“, insiste Casado en el texto.

Una postura muy similar a la ilustrada reflexión de Albert Rivera, ex-secretario general de Ciudadanos y actual abogado, lo cual hace más sangrante su postura (al menos a Casado nadie se le ocurre llamarle jurista, viendo cómo se sacó la carrera y el máster).

Y no hablemos ya de Vox. Hace unos días, la diputada Rocío de Meer (la misma que llamó a los barrios obreros “estercoleros multiculturales“) aprovechó para explotar el miedo que están generando los medios para asegurar que cuando gobierne la ultraderecha los okupas serán desalojados a patadas (lo cual provocó que, de nuevo, una jueza de derechas tuviera que reprochárselo en redes sociales).

En definitiva, estamos asistiendo a una campaña mediática impulsada por los más privilegiados, que buscan que interioricemos su miedo y pensemos que, si nos vemos en la calle, será por culpa de okupas y la gente pobre, y no por la especulación inmobiliaria. La derecha política está explotando el miedo que se está generando y prometen actuar de forma implacable contra esa ficticia amenaza. Y la izquierda, por su parte, no destaca por hacer una defensa de esta práctica. La mayoría de sus representantes cuando no la criminalizan (no olvidemos que la ex-alcaldesa Manuela Carmena también cayó en la moda de decir que prácticamente si salías a tomarte un café te podían okupar la casa y quedarse tu perro), guardan silencio ante los ataques, o se limitan a decir que la ley actual es suficiente para atajar el “problema».

El por qué de la okupación

Lo que ningún medio está haciendo es entender por qué hay personas que deciden okupar como medio de obtener una vivienda. Por ello, reproducimos a continuación el texto “Vecinas Okupas“, escrito por la extinta Oficina de Vivienda y publicado en este medio hace seis años.

Durante los años de la burbuja inmobiliaria, la vivienda se convirtió en una excelente mercancía con la que especular. Bastaba con dar una vuelta por cualquier barrio para ver aparecer nuevos edificios todas las semanas, en una maniobra de enriquecimiento de unos pocos que parecía no tener fin. Madrid era una ciudad tomada por las grúas, el hormigón y el ladrillo. Sin embargo, en algún momento, alguien decidió llevarse la fiesta a otra parte y la burbuja estalló.

El resultado fue un espectacular aumento del paro, cientos de miles de familias atrapadas en hipotecas trampa y tres millones y medio de viviendas vacías. Hoy, seis años después del estallido oficial de la burbuja, las consecuencias de aquella estafa son más claras que nunca: cada día se producen casi doscientos desahucios y la vivienda se ha convertido en un lujo inaccesible. En este contexto, la okupación de viviendas es una práctica cada vez más extendida.

Aunque no es un fenómeno nuevo –siempre ha existido gente que ha sabido arreglárselas muy bien con esto de la vivienda-, la crisis social en que vivimos ha hecho que recurran a ella muchas personas que hasta ahora no se lo habían planteado. El perfil del okupa ya no es esa imagen estereotipada que algunos siguen teniendo en la cabeza: hay tantas okupaciones como ocupantes y motivos para hacerlo. En realidad, cualquier motivación es válida, desde la de familias que no tienen otro lugar para vivir o que han sido desahuciadas a la de las personas que lo hacen como una opción política. Abrir una casa vacía para habitarla no solo permite que la persona que lo hace pueda encontrar un lugar donde residir, sino que también tiene beneficios para el resto de vecinas. Las viviendas vacías producen una gran cantidad de problemas, tanto para el edificio como para el resto de la sociedad. Cuando no están habitados, es mucho más probable que los pisos tengan problemas de humedad y salubridad que cuando tienen habitantes, ya que no hay nadie que se preocupe de su mantenimiento. Además, en los casos en los que los bancos son los dueños de las viviendas –por ejemplo, porque se ha producido una ejecución hipotecaria- estos se niegan a pagar los recibos de la comunidad, haciendo que estas se arruinen y se vean obligadas a cortar servicios esenciales. En cambio, la mayoría de las personas que okupan una vivienda hacen lo posible por contribuir a estos gastos, ya que también necesitan esos servicios y comprenden la situación de la comunidad. Pero además, la okupación también tiene beneficios para el conjunto de la sociedad. La existencia de viviendas vacías que permanecen cerradas mantiene elevados los precios de los alquileres y las hipotecas, ya que todas esas viviendas no salen al mercado. En cambio, cuando existe un movimiento fuerte de okupación, los propietarios de pisos se ven obligados a bajar los precios, ya que de otra forma no pueden alquilarlos.

Así, las personas que optan por la okupación no solo rompen con el círculo que les obliga a pagar precios enormemente elevados para tener una vivienda, sino que también contribuyen a luchar contra un sistema cruel e injusto. De hecho, esta ha sido siempre una de las principales motivaciones de la okupación, que es una herramienta fundamental de lucha contra un sistema económico que tiene en la propiedad privada su base fundamental. Las personas que okupan, sean cuales sean las razones por las que lo hacen, están atacando dos de los pilares que sustentan el capitalismo: la propiedad privada y el sistema legislativo. Hemos internalizado la dominación hasta tal punto que nos parece admisible que alguien que no posea ninguna vivienda tenga que pagar una cantidad de dinero al mes –un alquiler- a otro que tiene varias, cuando lo lógico sería que esas desigualdades no pudiesen existir o que, al menos, las personas que tuviesen más no pudiesen explotar impunemente al resto hasta el límite de obligarlas a vivir en la calle. Al okupar,estamos cuestionando un sistema cruel, injusto e ilegítimo que permite que existan casas vacías mientras hay gente que carece de ellas. Por eso, la okupación no es solo la respuesta a una situación concreta de necesidad, sino también una elección política. Mantener una vivienda vacía excluyendo a otra gente de su uso por el simple hecho de tener un papel de propiedad no es legítimo ni respetable.

Siempre estaremos del lado del que lucha contra un sistema que permite que existan cinco millones de viviendas vacías y cientos de miles de personas sin casa. En tanto que ataca a un sistema injusto y se niega a obedecer las leyes que lo protegen, toda okupación es un acto político.

A pesar de los falsos mitos que ha interesado difundir, las personas que okupan una vivienda no son diferentes del resto de vecinas. De hecho, es muy posible que algunas de tus vecinas sean okupas y ni siquiera te hayas dado cuenta, desde la familia con dos niños del segundo a la chica con pinta de universitaria del tercero ola pareja con perro del quinto. El ejemplo más reciente es el caso de Jorge, padre de una familia de tres hijos que habitaba una vivienda en el distrito de Usera hasta que fue desahuciado por el banco propietario del inmueble.

Al contrario de lo que alguna gente cree, las viviendas recuperadas no son focos de problemas o suciedad: las personas que las habitan las cuidan porque son sus hogares, y además, para mantenerlas el mayor tiempo posible es imprescindible tener buenas relaciones con las vecinas. Por ello, las personas que okupan una vivienda tratan de molestar menos aún que el resto. Además, de todas formas, si surgen dificultades de convivencia se pueden resolver entre las vecinas, como se hace en cualquier otro caso. Lo único que diferencia a las personas que okupan delas demás es que han comprendido que las injusticias no se van a resolver por sí solas, sino que hay que ponerse manos a la obra. Que sus vidas están en sus manos y que no van a esperar a que nadie decida por ellas. Que van a tomar las casas vacías y las van a llenar de vida.

Por fortuna, no todo son malas noticias. Algunos colectivos, como por ejemplo Distrito Catorce (Moratalaz) han decidido plantar cara contra la campaña anti-okupación mediante la difusión de carteles, panfletos y consignas que aportan datos reales y hacen de contrapeso a la intoxicación mediática que procura envenenar las mentes de la población.

https://www.todoporhacer.org/campana-okupacion/

El organismo de salud de Estados Unidos rectifica y admite que sólo el 6% de los positivos murieron por coronavirus

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​, también referidos como CDC por las siglas de su nombre en inglés, han actualizado sus números de manera silenciosa para pasar a mostrar que únicamente el 6% de todas las muertes por coronavirus estaban relacionadas directamente con él. El 94% restante tenía enfermedades graves que se les restó importancia en las partidas de defunción. Leer más

Multitudinarias manifestaciones en las principales capitales europeas contra las medidas aprobadas a raíz de la pandemia

Lo han podido ocultar durante un tiempo, pero finalmente la prensa europea no ha pasado por alto esta vez las multitudinarias manifestaciones de ayer, especialmente la de Berlín, contra las medidas represivas impuestas por los gobiernos a raíz de la pandemia.

En Berlín la policía detuvo a unos 300 manifestantes y tuvieron que dispersar a la multitud. Robert Kennedy pudo intervenir al final, destacando las desastrosas consecuencias para la salud pública de las empresas farmacéuticas.

Como los que escriben las crónicas son los mismos, es curioso constatar que todos ellos incluso utilizan las mismas palabras: “estupor” es una palabra que repiten los titulares de El Mundo, Público, ElDiario.es, L’Express, Efe, InfoBae… No se molestan ni en disimular un poco quién les escribe los artículos

Los trucos son los habituales para estos casos, aunque esta vez el recurso a la “ultraderecha” no cuela: demasiados manifestantes. Han tenido que rebuscar entre las fotos para buscar algo: una gorra de Trump, una bandera prusiana…

El baile de las cifras de asistentes es el consabido y van desde las “decenas” que dijo La Sexta, hasta los 38.000 de la policía. “Más de 20.000”, dice El Plural.No han debido echar un vistazo a los vídeos…

Luego las crónicas se llenan de adjetivos muy conocidos y fabricados por ellos mismos: negacionistas, antivacunas, conspiranoicos…

Los datos fundamentales no aparecen nunca. El más importante de ellos es que no solamente ha habido una manifestación en Berlín, sino en las principales capitales europeas, como Londres, Viena, Zurich o París. También en Jerusalén se convocó una manifestación por los mismos motivos en la que participaron unas 10.000 personas según i24News.

Si en Londres los manifestantes trataron de acercarse a Downing Street, la sede del gobierno británico, en Berlín forzaron las barreras policiales para subir los escalones del edificio del Reichstag. Los políticos alemanes también están asustados. El Ministro del Interior Horst Seehofer dice hoy en el diario Bild que el intento de esalto es “inaceptable”.

Todo tiene sus límites y los ponen ellos mismos. “La libertad de reunión llega a sus límites cuando se pisotean las normas públicas”, dice el ministro Seehofer. Por eso intentaron prohibirla pero, afortunadamente, en Alemania los jueces no son unos peleles, como aquí. A veces te dan una sorpresa.

“El virus marrón [nazi] debe ser detenido”, titula el Sunday Bild, el periódico más leído de Alemania. “Los símbolos nazis y otras banderas del Imperio no tienen cabida en la Cámara de Diputados”, denunció el Ministro de Finanzas Olaf Scholz.

Hoy el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier ha denunciado un “insoportable ataque al corazón de nuestra democracia”. “Nunca aceptaremos esto”, añadió el jefe de Estado en un mensaje publicado en Instagram.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies