Zelensky pone a Bielorrusia en el ojo del huracán

Si se reúne el G7, en cuanto aparecen las cámaras de televisión Zelensky aparece por algún rincón, aunque Ucrania no pertenezca al grupo. Si se reúne el Consejo Europeo también aparece Zelensky por medio, aunque Ucrania no pertenece a la Unión Europea. Es necesario aprovechar la abundancia de medios de comunicación para hacer declaraciones.

Las Declaraciones son el alpiste del que se nutren los medios. Sin embargo, para convocar una rueda de prensa hay que tener algo que comentar.

El último golpe de efecto ha sido la amenaza a Bielorrusia. Zelensky explicó que Bielorrusia está construyendo torres de transmisiones para dar soporte a los drones rusos. Le dio a Lukashenko un ultimátum de una semana para desmantelarlas; en caso contrario, Ucrania lo hará por ellos.

Los ucranianos ya no saben cómo escalar la guerra. Su campaña contra las refinerías rusas ha fracasado, igual que su intento de paralizar la economía rusa. Sólo Kiev está al borde la parálisis completa.

Los repetidores rusos permiten a Rusia contrarrestar la ventaja que el sistema Starlink representa para Ucrania, permitiéndole además controlar recursos aéreos de largo alcance. Starlink es el último activo que le queda a Ucrania, y si Rusia logra neutralizarlo, asestaría un duro golpe a Ucrania, particularmente en el corredor al oeste de Kiev, donde ha comenzado a contrarrestar los ataques aéreos ucranianos contra convoyes terrestres y camiones cisterna.

Ucrania se jacta de utilizar la infraestructura de sus padrinos extranjeros. Aviones occidentales patrullan a lo largo de las fronteras rusas y envían correcciones de rumbo a los drones ucranianos, sin mencionar los satélites y demás instalaciones que constituyen la retaguardia ucraniana, ubicada más allá de sus fronteras. Pero, curiosamente, cuando la propia Rusia utiliza infraestructura aliada para obtener ayuda, ofende profundamente la ética de Kiev en tiempos de guerra.

Al crear un nuevo foco de tensiones con Bielorrusia, una vez más Zelensky intenta desviar la atención de los medios hacia un nuevo punto de interés. Quiere impulsar una nueva campaña de propaganda para movilizar a la OTAN para contrarrestar la nueva amenaza. La operación probablemente incluiría operaciones de falsa bandera, con Bielorrusia atacando a Polonia, y otras maniobras similares para amplificar su impacto.

El dinero de Ucrania no llega hasta el invierno

La situación de Ucrania es mucho peor de lo que parece. Zelensky no sólo necesita dinero sino algo más importante: financiación a largo plazo. El reciente desembolso europeo de 90.000 millones de euros no va a llegar al invierno, como ha confesado el propio Zelensky: este invierno va a poner fin a la guerra porque el dinero de la Unión Europea sólo le llega para pagar los gastos hasta entonces.

Sus campañas de relaciones públicas, explican dos cosas. Primero, la insistencia del presidente del Consjo Europeo, Antonio Conte, para reabrir los canales de comunicación con Rusia, que están cerrados desde hace tiempo, una iniciativa que -por enésima vez- ha dividido a los países europeos.

Segundo, también explican los ataques intrascendentes, cada vez más parecidos a una película de acción. El último truco ucraniano consiste en llenar los drones con keroseno. Al ser derribados por las defensas rusas, parecen un éxito cuando dejan una densa estela humo en el cielo.

A pesar de ello, los medios de comunicación, sobre todo los franceses, llevan esos “ataques” a sus portadas. En las fotos se pueden ver grandes columnas de humo a lo lejos.

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