Una teoría de la conspiración «buena» que termina en patraña: el «síndrome de La Habana»

Los misteriosos «ataques sónicos» del Síndrome de La Habana volvieron a ser noticias después de que la gira de agosto de la vicepresidenta Kamala Harris por el sudeste asiáticofuera interrumpida por las denuncias de un ataque del Síndrome de La Habana contra el personal de la embajada de Estados Unidos en Vietnam.

Desde 2017, el gobierno de Estados Unidos ha llegado a contabilizar hasta 200 posibles ataques del llamado «Síndrome de La Habana» que tiene como origen una supuesta conspiración rusa contra los diplomáticos norteamericanos.

Esta semana, el Wall Street Journal llamó la atención sobre «una expansión constante de los ataques contra espías y diplomáticos estadounidenses enviados en el extranjero por asaltantes desconocidos que utilizan lo que los funcionarios gubernamentales y científicos sospechan que es algún tipo de fuente de energía dirigida«.

Los principales funcionarios de Trump primero y Biden después han utilizado la misteriosa enfermedad para arrojar sospechas y culpar a todos, desde los rusos hasta cubanos e iraníes, hasta cualquier enemigo de los Estados Unidos, recordando a los ya olvidados «ataques con antrax» post 11-S.

Recuerde que desde 2016 hasta 2017 hubo informes «oficiales» de que casi dos docenas de diplomáticos estadounidenses, y un puñado de canadienses, que trabajaban en las embajadas en La Habana, sufrieron síntomas difíciles de precisar de presuntos «ataques sónicos». El personal informó haber experimentado de todo, desde vómitos hasta conmociones cerebrales, dolores de cabeza crónicos y lesiones cerebrales menores.

Pero desde el principio faltaba cualquier evidencia real, aparte de los informes de los síntomas extraños en sí mismos (algo que variaba de una persona a otra y seguía siendo muy subjetivo en términos de descripción o gravedad). Todo el episodio inicial, centrado en la Embajada de Estados Unidos en la capital cubana, dio lugar a un sinfín de teorías.

Una teoría primordial que surgió en 2019 lo atribuyó a un fenómeno natural debido a los sonidos producidos por los grillos en La Habana. Esta teoría en particular no se basó simplemente en las reflexiones de algunos funcionarios estadounidenses al azar, sino que fue presentada por un equipo de científicos y apareció en The Guardian en 2019. Otros científicos habían postulado simultáneamente la posibilidad de histeria masiva entre el personal que trabajaba en un ambiente de alto estrés.

Esta semana, toda la narrativa avanzada por los funcionarios de Washington se ha desmoronado aún más, dado que la revista Buzzfeed obtuvo un nuevo documento gubernamental desclasificado que muestra que los propios científicos contratados por el gobierno dicen que los incidentes originales del síndrome de La Habana fueron «muy probablemente» causados ​​por insectos. Pero en la retina de mucha gente quedará «demostrado» que la culpa la tienen los rusos.

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