Un manifiesto para justificar que las tripas se queden vacías

Juan Manuel Olarieta

Hace un par de siglos las corrientes más avanzadas de la burguesía eran ateas, de manera que acabaron con lo sobrenatural para quedarse sólo con lo natural, aunque no fueron capaces de llegar a una concepción científica de lo que es la naturaleza, y mucho menos de la relación entre lo natural y lo social, una tarea que incumbió al marxismo.

La concepción burguesa de la naturaleza es paisajística, o sea, estética. El burgués no es el campesino que trabaja la tierra de sol a sol y huye de ella a la menor oportunidad. A pesar de que es una clase social urbana, que siempre ha vivido de espaldas del campo, la burguesía ha impuesto sus puntos de vista sobre la naturaleza, como tantos otros que forman parte de la ideología dominante.

El capitalismo nos ha traido a una ciudad asfaltada, con viviendas de ladrillo y aire acondicionado en el coche, pero soportamos una contradicción: vivimos en una ciudad aunque nos gusta engañarnos y creer que lo que en realidad nos gusta es todo lo contrario, el césped, pasear por el campo los domingos por la mañana y respirar aire puro. Mientras históricamente la humanidad ha huido siempre del campo a la ciudad, la burguesía «alternativa» quiere recorrer ahora el camino inverso… eso sí, en coche, con paraguas por si llueve, crema para que el sol no nos queme la piel, spray contra los mosquitos y un iPod en el bolsillo.

Para la burguesía, lo mismo que para la mayor parte de nosotros, la naturaleza representa el paraíso perdido. Es idílica y su prototipo sigue siendo el viejo romanticismo de 1800, el mito del buen salvaje de Rousseau: frente a la ciudad donde vivimos, que es la cuna de todos los males, la gente «de campo» es depositaria de los mejores valores de la humanidad.

Nuestra concepción de la naturaleza forma parte de una ideología burguesa arraigada a la conciencia como una hiedra. Por su origen romántico, está repleta de sentimentalismo: dado que la naturaleza es, por sí misma, algo bueno y bonito, hay que conservarla tal cual porque todo lo que el hombre ha hecho siempre con ella es destruirla. Y cuando me refiero «al hombre» en general también estoy hablando de ese «hombre» típico del idealismo alemán del siglo XIX del que no se sabe ni de dónde viene ni a dónde va.

Sujeta a una decadencia imparable, para la burguesía actual el progreso ya no existe, y si existe hay que acabar con él porque destruye la naturaleza. En 1973 los imperialistas del Club de Roma lo llamaron «límites del crecimiento» y ayer un manifiesto firmado por relevantes personajes de la farándula política nos llamaron a poner coto a la supuesta «crisis ecológica», entre ellos Xosé Manuel Beiras, Alberto Garzón, Cayo Lara, Pablo Iglesias, Esther Vivas y López de Uralde.

El manifiesto asume todos los tópicos seudoecologistas que el imperialismo lleva predicando desde hace décadas para encubrir y, al mismo tiempo, justificar la profunda crisis que atraviesa y que se resume últimamente en la consigna del decrecimiento. Hablan de la «vida buena» por no decirlo más claramente: la buena vida, que debe ser la de los firmantes. Los burgueses que tienen la tripa llena miran a los demás con sus propios ojos y dicen que consumimos demasiado. Por consiguiente, que no tengamos trabajo, que quienes lo tienen ganen menos, los desahucios de viviendas, los recortes en educación o la liquidación de la sanidad, no es algo malo sino algo saludable, o dicho de otra manera: no es algo bueno para nosotros, pero sí para el planeta, para la naturaleza y para la ecología. Por lo tanto, ya sabéis: hay que resignarse a tener el plato cada vez más vacío o, como decía antiguamente el movimiento obrero, a apretarse el cinturón.

El manifiesto es un resumen de todos y cada uno de los topicazos de la posmodernidad burguesa más actual, más a la moda, que hay que mencionar aunque ni ellos mismos sepan lo que significa: caos, colapso de la civilización, barbarie, crecimiento demográfico, genocidio, agotamiento de los recursos, cambio climático, transversalidad… Para no repetir siempre las mismas frases grandielocuentes proponen algo tan infantil como «hacer las paces con la naturaleza».

El modelo es el 15-M, «que abre posibilidades para otras formas de organización social». La alternativa no es ya el socialismo sino «una nueva civilización» porque, como es bien sabido, el socialismo es «desarrollista», cree en el progreso, en el incremento de las fuerzas productivas y del bienestar de la humanidad.

A la burguesía «alternativa» el socialismo se le ha quedado pequeño. El próximo cambio tiene que ser del tamaño del neolítico. Lo que no saben es que con el neolítico es cuando aparecieron las grandes ciudades precisamente….

comentarios

  1. Estoy de acuerdo en líneas generales. Si bien con eso de que "huyeron" del campo… ¿huyeron o sencillamente les echaron?

    De hecho ese proceso de expulsión sigue bien vivo, la burguesía no tiene ningún interés en una vuelta al campo. Y digo más, son los propios ecologistas quienes están a la vanguardia de ese proceso. Sencillamente no te dejan ni mover una piedra de sitio, ni cortar leña, ni pescar una trucha, ni tener una puñetera vaca… sin que tengas que pasar por mil jaleos burocráticos.

    Hace poco hablando con un ganadero me decía: "parece que nos quieren echar", pues no lo parece, les quieren echar.

  2. A algunos la miopia y la estulticia les parece revolucionaria , no querer entender que estamos antre un problema energètico colosal que sobre todo afecta y afectarà a los explotados-proletariado- clases subalternas- pobres- plebeyos- esclavos- antifascistas, comunistas de ahora y del futuro y preferir matar el mensajero ME PARECE REALMENTE COLABORACIONISTA con el sistema que nos explota aquí y en Ucrania que si controlan los pocos recursos que quedan. Quizàs que argumentes con razones y no con tòpicos

  3. Yo pienso que la actual explotacion de los recursos naturales que hace el imperialismo si que puede provocar que el modelo de civilizacion no pueda mantenerse.

    porque el desarrollo de los medios de produccion es infinito, si, pero eso no significa que la tecnologia ACTUAL pueda dar solucion a todas las posibles calamidades derivadas de la degradacion del medio ambiente.

    me viene ahora a la mente el progreso que supuso el uso del carbon como combustible industrial, y las miles de muertes que produjo la emision de gases en Londres.

    tambien leí a este mismo autor una vez que la energia nuclear desborda la capacidad productiva del capitalismo, o algo asi. pues si el Socialismo va a funcionar a base de Fukushimas o Chernobiles, mal vamos.

    1. por otra parte, estoy totalmente de acuerdo con la denuncia del eco-imperialismo y de todas las chorradas burguesas degeneradas que nos cuelan como "progresistas".

  4. El socialismo en su conjunto no es desarrollista, pero seguir promoviendo un socialismo para el siglo XIX en pleno siglo XXI es defender un modelo productivista que empobrece a unos terriotorios expoliando sus recursos para que otros puedan vivir con inventos superficiales, el decrecimiento no propugna platos más vacíos, el derecimiento propugna platos de comida suficiente para toda la humanidad, pero no solo quedandose con la seguridad alimentaria, si no también en base a la cercanía de donde se produce la comida, puesto que sin una soberanía alimentaria no solo peligra la seguridad alimentaria del mal llamado 1er mundo, si no que saliendo de la maldita optica occidentalista, si no que estamos llenando muchas veces nuestros platos en base a la miseria de otros pueblos, los monocultivos están agotando la tierra y dejando sin tierras para cultivar alimentos para su propia subsistencia a un montón de personas, no es una casualidad que en los ultimos años el acaparamiento de las tierras de cultivo se halla incrementado. Los campesinos no huyeron del campo, el hambre llamaba a sus puertas y sigue llamando a pesar de ser ellos los que producen la comida, cuidado con las visiones urbanistas y occidentalistas porque empiezan ya a revelar su reaccionarismo, que en base a criticar a los que se arriman a la sombra del árbol no debemos obviar la realidad del agotamiento de lso recursos naturales.

  5. • ¡Desde cuándo, qué y cuánto has 'mamao' para dar leche de esta calidad? Producto que, aunque había dejado de consumir:
    • en base a informes dietéticos sobre que somos el único animal de la naturaleza que no desteta y para más inri con lácteos que no son los de nuestra progenitora provistos de hormonas potencialmente cancerígenas y no sólo por las propias de la vaca sino por las que les dan para explotarlas inmisericordemente en muy poco tiempo -en cosa de cuatro años las mandan podridas al matadero que ya no valen ni para comida de perros- así como los antibióticos a discreción para curar de mastitis esas ubres enormes que incluso frecuentemente les arrastran,
    • veo que tengo que volver a incluir en mi *otra* dieta, porque esta leche considero que sí es sumamente saludable.
    Un saludo y gracias por estos aportes

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