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La Unión Europea traerá electricidad de Azerbayán por un cable que elude a Rusia

Azerbayán suministrará electricidad a la Unión Europea a través de un nuevo cable submarino, según un acuerdo firmado el ayer en Rumanía destinado a diversificar las importaciones de energía. Antes que depender de Rusia, Ursula von der Leyen prefiere firmar un pacto con el diablo.

Está previsto que las obras comiencen en septiembre del año que viene y que electricidad llegue en 2029 como muy pronto. El marco financiero y técnico del acuerdo no se especifica en el comunicado emitido por el Presidente rumano, Klaus Iohannis, al margen de una reunión entre los distintos firmantes.

El cable, de 1.195 kilómetros de longitud y sumergido casi por completo en el Mar Negro, unirá Azerbayán con Hungría a través de Georgia y Rumanía. Los cuatro países han firmado el acuerdo. Rumanía y Hungría, miembros de la Unión Europea, cuentan con el apoyo de la Comisión Europea. “Estamos preparando la construcción del cable eléctrico submarino más largo”, dijo el Primer Ministro húngaro, Viktor Orban.

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania en febrero, la Unión Europea ha ido llamando a todas las puertas en un intento de reducir su dependencia de los hidrocarburos rusos. Se trata de “nuestra contribución a la seguridad energética europea” y de “un nuevo puente entre la UE y Azerbaiyán”, declaró el Presidente azerí, Ilham Aliyev.

El cable representa una “nueva ruta llena de oportunidades” para Georgia, “un país con destino europeo” que podría convertirse en un “centro energético”, según Von Der Leyen. Permitirá transportar electricidad a vecinos, como Moldavia y Ucrania, y contribuirá a la “modernización del sistema energético ucraniano”.

El acuerdo abarca otros ámbitos de cooperación, como “las nuevas tecnologías energéticas”, “la producción de hidrógeno” y “la ampliación de las infraestructuras de tránsito”, según un comunicado de prensa del Presidente rumano.

Hasta aquí todo parece casi normal, pero tratándose de los burócratas europeos también hay que leer la letra pequeña. “Hemos decidido dar la espalda a los combustibles fósiles rusos y recurrir a nuestros socios energéticos de confianza”, declaró Von der Leyen en Bucarest.

La Presidenta de la Comisión Europea considera que un país como Azerbayán, que no es capaz de situar en el mapa, es un socio que le da más confianza que Rusia, incluso en un tiempo tan remoto como 2029, muy poco antes de que se agote la Agenda 2030.

En Bruselas confunden la “fiabilidad” con la “docilidad”. Lo que quieren los europeos son peleles manejables a los que se les pueda presionar y saquear, como Azerbayán, Georgia y otros parecidos. Nada de huesos duros de roer, como Rusia.

La red de corrupción del Parlamento europeo subió a los yihadistas a la tribuna

La trama de corrupción del Parlamento europeo tiene más rincones que una ferretería, y eso que aún no se ha destapado la mayor parte de la suciedad. Lo que ya no sorprende es el tratamiento de los medios, que hablan de “Qatar-gate” cuando debería llamarse “Bruselas-gate”. Los medios ponen el acento en el corruptor para lavarle la cara al corrompido.

A su vez el “Qatar-gate” lava la cara a Marruecos, verdadero artífice de una trama corrupta que estaba operativa desde hace muchos años y que todos conocían en Bruselas. Pero no hay “Rabat-gate” porque interesa poner el acento en la satrapía del Golfo Pérsico y no sólo por el Mundial de Fútbol que se dirime hoy.

Los tiempos políticos han cambiado. Qatar fue un país adulado por los políticos y medios imperialistas cuando apoyó las “primaveras árabes” que condujeron a la destrucción Irak, Libia y Siria, entre otros países. Entonces la Hermandad Musulmana y la cadena Al-Yazira estaban de actualidad. Las tornas han cambiado; ahora ya no es así.

Ahora la Unión Europea chantajea a Qatar porque ha firmado un contrato a largo plazo para suministrar gas a China durante los próximos 27 años, es decir, hasta 2049, fecha de la conmemoración del centenario de la Revolución China.

Qatar podía haber firmado un contrato parecido con la Unión Europea, pero no ha sido posible. Alemania firmó un acuerdo que entrará en vigor en 2026, pero hasta entonces deberá hacer frente, como sus socios europeos, a la crisis energética generada por las sanciones a Rusia.

En la trama parlamentaria no sólo participaban los eurodiputados sino también sus colaboradores. Hay varios de ellos en el punto de mira del juez belga por hacer el trabajo sucio de los diputados, así como ONG, la más conocida de las cuales es “Lucha contra la Impunidad”, cuyos locales en Bruselas han sido registrados.

El despacho de uno de los colaboradores de la diputada belga Marie Arena, la presidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento, ha sido precintado por las sospechas de espionaje y corrupción. La propia Arena forma parte de la red. El lunes anunció que abandonaba “temporalmente” la presidencia de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento “hasta que todo se aclare”.

La investigación llevada a cabo por el servicio secreto belga pone de manifiesto la proximidad entre las instituciones europeas, los grupos de presión qataríes y las ONG yihadistas. Arena, que aparece en la foto de portada, mantenía una relación muy estrecha con “Al Karama”, una ONG con sede en Suiza al servicio de la Hermandad Musulmana, Al Qaeda y los jeques de Qatar.

En 2015 Emiratos Árabes Unidos ponía a “Al Karama” en el listado de organizaciones terroristas (1). En Argelia la ONG está vinculada con una organización yihadista, como Rashad, y con el MAK. La primera es heredera del FIS (Frente Islámico de Salvación) y del GIA (Grupo Islámico Armado). La segunda es el Movimiento por la Autodeterminación de Kabilia. Ambas están sostenidas por Marruecos, director de orquesta de la trama corrupta destapada en el Parlamento de Bruselas.

Arena puso la tribuna del Parlamento Europeo a disposición de los yihadistas disfrazados de portavoces de “Al Karama” para que denunciaran los ataques de los gobiernos árabes laicos, como Argelia o Siria, a los derechos humanos. En marzo del año pasado invitó al abogado yihadista Rachid Mesli, uno de los dirigentes de Rashad, exiliado en Suiza, a intervenir en el Parlamento Europeo en calidad de presidente de “Al Karama”.

Mesli es un abogado que se hizo famoso por defender a Abassi Madani y Ali Belhaj, los dos dirigentes del FIS argelino. Fue condenado a tres años de prisión en 1996. En 1999 fue indultado y abandonó Argelia rumbo a Suiza, donde está afincado.

Tanto él como Abbas Aroua, otro de los fundadores de “Al Karama”, están considerados como terroristas por Argelia por su papel en el apoyo, el armamento y la financiación de los grupos yihadistas que operaron en Argelia en la década de los noventa.

En 2015 fue detenido en Italia a petición de Argel, pero el gobierno se negó a entregarlo a Argelia, donde le acusan de pertenecer a las redes yihadistas.

En 2018 el servicio secreto suizo investigó los vínculos existentes entre el fundador y presidente de “Al Karama” hasta 2014, Abdulrahman Al Nuaimi, y Abdullah Al Muhaysini, un clérigo saudí vinculado a Al Qaeda (2).

Desde 2013 Al Nuaimi está incluido en el listado del Tesoro estadounidense por su papel en la financiación de organizaciones yihadistas.

La dirección de “Al Karama” también incluye a Mourad Dhina, un dirigente islamista del FIS argelino. Dhina huyó de Argelia en 1995 en medio de la guerra. Entonces Dhina abogó por la creación de un califato islámico en Argelia y apoyó la lucha armada contra el ejército argelino.

Dhina se unió a “Al Karama” en 2007. Francia y Estados Unidos le han acusado de contrabando de armas en favor de los grupos yihadistas en Argelia en la década de los noventa. En 2002 el gobierno suizo le prohibió apoyar materialmente el terrorismo dirigido a desestabilizar Argelia. El comunicado del gobierno suizo añadía que Dhina podría ser expulsado a Argelia si no acataba la decisión.

La tapadera de los derechos humanos ha servido para que una diputada llevara a los yihadistas al Parlamento Europeo disfrazados de miembros de ONG como “Al Karama”, que nunca ha sido otra cosa que un escaparate de la Hermandad Musulmana para presionar a los países árabes laicos, como Argelia o Siria.

A los europeos les preocupa que Arena se llenara los bolsillos, pero ocultan el apoyo que prestó a los terroristas. Parece que sólo el dinero es importante y que sólo el dinero corrompe.

(1) https://gulfnews.com/uae/government/uae-publishes-list-of-terrorist-organisations-1.1412895
(2) https://www.letemps.ch/suisse/services-secrets-suisses-ciblent-islamistes-proqatar

Una red de espionaje marroquí dirigía la trama de eurodiputados corruptos

El origen de la investigación a los eurodiputados no fue por corrupción, sino que se encuentra, desde hace meses, en los servicios secretos de Bélgica, que sospechan que hay “injerencias extranjeras” en procesos de decisión legislativos, según el periódico belga De Standaard (*).

Los medios Politico y Der Spiegel han apuntado que, además de Qatar, el servicio secreto belga investiga la implicación de Marruecos en la trama. Es un caso de seguridad nacional.

Por su parte, De Staandard asegura que la vigilancia de la inteligencia belga no ha comenzado este año, sino que desde principios del año pasado se investigan las “presiones exteriores” en colaboración con otros cinco servicios secretos europeos, de países que aún no se ha desvelado.

El servicio secreto belga entró clandestinamente en la vivienda del cabecilla de la red de espionaje, el antiguo eurodiputado italiano Pier Antonio Panzeri, que ahora dirige la ONG Lucha contra la Impunidad. Allí encontraron entre 600.000 y 700.000 euros, que no tocaron; pero como ya tenían pruebas, decidieron enviar el caso al juez el pasado 22 de julio, cambiando la naturaleza de la investigación como si fuera un caso criminal ordinario.

La punta de un iceberg

De Staandard sostiene que la trama es la punta de un iceberg, porque los servicios secretos sólo han desclasificado una parte de la investigación, lo que da a entender que aún quedan documentos por conocer. El ministro de Justicia belga, Vincent Van Quickenborne, ha dicho que estamos ante un “cambio de juego en el que la Seguridad del Estado ha estado trabajando durante más de un año, junto con los servicios de inteligencia extranjeros, para mapear sospechas de soborno de miembros del Parlamento Europeo por parte de varios países”.

En su etapa de eurodiputado, Panzeri fue miembro de la delegación responsable de las relaciones con los países del Magreb. Según Der Spiegel, Panzeri recibió sobornos de manos del diplomático Abderrahim Atmoun, actual embajador de Marruecos en Polonia, cuyos vínculos con el europarlamentario italiano se remontan a 2015, cuando Panzeri era jefe de la comisión Unión Europea-Marruecos.

A través de Atmoun, en 2019 Panzeri suscribió un acuerdo secreto con la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de inteligencia exterior de Marruecos.

La esposa y la hija de Panzeri, detenidas en Italia, ayudaron al eurodiputado a transportar los “obsequios” que les entregaba el embajador marroquí.

Durante mucho tiempo se ha sospechado que muchos eurodiputados, especialmente los de partidos socialistas europeos, trabajaban entre bastidores a favor de Marruecos, siguiendo el ejemplo de Gilles Pargneaux, parlamentario socialista francés y ex presidente del grupo de amistad Unión Europea-Marruecos.

La antigua eurodiputada socialista portuguesa Ana Gomes ha denunciado las posiciones defendidas por “Panzeri y sus colegas” para “frustrar resoluciones en relación con el Sáhara Occidental y los derechos humanos en Marruecos. Son infinitas las peleas que tuvimos por estos asuntos”.

La eurodiputada del BNG Ana Miranda también ha lamentado que los “grandes grupos” ignoraran previamente las denuncias que hicieron los verdes por el “acoso” al que estaban siendo sometidos de parte de grandes grupos de presión. “Existen injerencias de países como Marruecos o Qatar”, ha advertido Miranda.

La red ya se destapó en 2018 pero nadie hizo nada

En noviembre de 2018 el eurodiputado Philippe Lamberts envió una carta a Antonio Tajani, que entonces era presidente del Parlamento Europeo. Le pedía que investigara el papel de algunos de sus colegas en materia de cabildeo, especialmente a favor de Marruecos.

Lamberts se hacía eco de una información del EUobserver titulado “Exposed: how Morocco is pressing the EU over its claim to Western Sahara”. La red de eurodiputados que trabajaban para Marruecos había creado una fundación con antiguos ministros marroquíes en la empresa de cabildeo Hill Knowlton Strategies, situada a 150 metros del Parlamento Europeo.

Los eurodiputados presionaban para respaldar un acuerdo comercial entre la Unión Europea y Marruecos, que debía votarse en el pleno en enero de 2019. La red de eurodiputados eran miembros de una fundación conocida como EuroMedA, que no figura en el registro de grupos de presión de la Unión Europea.

El socialista francés Gilles Pargneaux, la liberal francesa Patricia Lalonde, la centroderechista rumana Romona Manescu y la liberal belga Frédérique Ries formaban parte del grupo de eurodiputados implicados de la trama.

Los intentos marroquíes de comprar eurodiputados también están relacionados con la votación sobre los acuerdos comerciales entre Marruecos y Europa, ha denunciado esta mañana el antiguo eurodiputado José Bové, quien ha apuntado alto, señalando al íntimo amigo del rey de Marruecos y jefe del gobierno marroquí, Aziz Ajannouch.

En declaraciones a la radio, Bové ha afirmado que fue abordado por Ajannouch cuando era ponente de la Comisión de Comercio Exterior entre 2009 y 2014. “Cuando hay intereses económicos colosales en juego, los Estados presionan, y algunos eurodiputados sinvergüenzas se aprovecharon de ello”, ha declarado.

“Como ponente del acuerdo de libre comercio de frutas y hortalizas con Marruecos, me opuse a este proyecto porque perjudicaba a los productores marroquíes y europeos”, ha explicado el antiguo eurodiputado. Molestó tanto al gobierno marroquí que intentaron hacerle cambiar de opinión a cambio de sobornos. “Me ofreció traerme un regalo a Montpellier, en un café discreto, y que nos viéramos entre Navidad y Año Nuevo”, dijo Bové, afirmando que efectivamente se trataba de una suma de dinero que el enviado especial de Mohamed VI iba a entregarle.

Detrás de las asociaciones de amistad con Marruecos se esconde un “club privado”, ha dicho Bové, subrayando que estas prácticas mafiosas son llevadas a cabo por eurodiputados “de todas las tendencias políticas”.

(*) https://www.standaard.be/cnt/dmf20221214_97570680

El dirigente de la Confederación Sindical Internacional implicado en la trama de corrupción de Qatar

El Secretario General de la Confederación Sindical Internacional (ITUC-CSI) y antiguo Secretario General de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), el italiano Luca Visentini, está en prisión acusado de formar parte de la trama de corrupción que Qatar y Marruecos había tejido en Bruselas.

La ITUC-CSI es el nuevo nombre de la antigua CIOSL y de ella forman parte Comisiones Obreras y UGT. El tinglado federa a 332 sindicatos de 163 países y tiene más de 200 millones de trabajadores afiliados.

La semana pasada la policía llevó a cabo cuatro detenciones y 16 registros  en Bruselas en el marco de una investigación contra la corrupción de la fiscalía belga. Visentini fue detenido e interrogado por el juez, acusado de formar parte de una organización criminal que lavaba dinero negro y recibía sobornos de Qatar.

Fue elegido Secretario General de la ITUC-CSI en noviembre. La inculpación destaca la complicidad política y financiera directa de la maquinaria sindical europea, partidos políticos y ONG, tanto con la Comisión Europea, como con el Parlamento.

Más del 75 por cien del presupuesto de la CES lo paga la Unión Europea y sus cabecillas disfrutan de las mismas prebendas que los burócratas de la Unión Europea en cuanto a salario, condiciones de trabajo y ascensos. Las prebendas no están exentas de contrapartidas.

El caso está vinculado al Campeonato Mundial de Fútbol que se celebra en Qatar, donde más de 6.000 trabajadores emigrantes han muerto en las obras de construcción de las infraestructuras deportivas. Tanto la ITUC-CSI como la CES han permitido que eso ocurra y han guardado un silencio cómplice.

En vísperas del Mundial de Fútbol un informe de una misión a Qatar de la ITUC-CSI y de la OIT, entre ellos el antiguo Secretario General de la CGT francesa, se felicitaban por los “progresos sociales” en Qatar. Incluso se anunció que pronto se reconocerían los derechos sindicales. La realidad era y es bien distinta.

Los trabajadores migrantes siguen sometidos a condiciones laborales de virtual esclavitud, jornadas de 14 y 16 horas, 7 días a la semana, sin vacaciones, promiscuidad, sin reagrupación familiar, presión y violencia, de las que la práctica de la “kafala”, es decir, la retención por parte del empresario de todos los documentos de identidad del trabajador, es uno de los ejemplos más condenables.

Visentini acababa de ser elegido Secretario General de la ITUC-CSI en sustitución de la australiana Sharan Burrow, que hace unos años estableció sospechosas relaciones con el grupo Danone. Según Burrow las afirmaciones de que más de 6.000 trabajadores habían muerto trabajando en las obras del Mundial de Qatar durante la última década eran “un mito”.

Hay demasiados casos de corrupción en los que están implicadas las confederaciones sindicales afiliadas a la ITUC-CSI. La Histadrut israelí extorsiona a los trabajadores palestinos y los cabecillas de la UAW, la poderosa federación automovilística AFL-CIO, están siendo cuestionados públicamente por su elevado tren de vida de malversación de las cuotas de los afiliados.

Bill Jordan, uno de los predecesores de Visentini y Burrow al frente de la ITUC-CSI, fue ennoblecido por la Reina de Inglaterra.

En el reciente congreso de la ITUC-CSI, el invitado de honor fue Biden, que expresó su apoyo a la ITUC-CSI al tiempo que alentaba la represión de más de 100.000 trabajadores ferroviarios en huelga en Estados Unidos. En el congreso de la CES, Visentini elogió a Jean-Claude Junker, antiguo Primer Ministro de Luxemburgo y Presidente de la Comisión de Bruselas, por “salvar la Europa social”.

Deslocalización, desindustrialización o guerra comercial entre Europa y Estados Unidos

El ex Presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, y la actual Presidenta, Ursula von der Leyen, han anunciado la posibilidad de una guerra comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos. El motivo es la Ley de Reducción de la Inflación, que entrará en vigor en Estados Unidos el 1 de enero de 2023. Esta ley ofrece subvenciones masivas a las empresas que lleven a cabo proyectos de energía y tecnología limpias, siempre que tengan su sede en Estados Unidos.

Eso supone unos 370.000 millones de dólares en subvenciones que servirán de incentivo adicional para que los gigantes industriales europeos se trasladen a Estados Unidos. Además, a la Unión Europea le preocupa que Estados Unidos acapare la mayor parte del suministro de metales de tierras raras, necesarios para la producción de paneles solares y eólicos, así como baterías y motores de coches eléctricos.

Estas medidas, combinadas con una diferencia múltiple en el coste de los recursos energéticos, contribuirán a la absorción de la industria europea por Estados Unidos. Ambos parámetros alteran de forma crítica el equilibrio de la competitividad entre las empresas de la Unión Europea y las de Estados Unidos, lo que deja a las fábricas europeas ante una elección sencilla: deslocalización o muerte.

En una comparecencia, el gigante automovilístico Volkswagen no desmintió los rumores de que iba a cerrar centros de producción en Alemania, la República Checa y Eslovaquia debido a la escasez de gas. La empresa no dice nada sobre la ubicación exacta de las instalaciones de producción que se cerrarán, pero no es difícil adivinarla. Una vez desvelado el secreto, el proceso empezará a expandirse exponencialmente: después vendrán los fabricantes de automóviles, las plantas químicas, las empresas farmacéuticas y muchas otras, que despedirán a cientos de miles de trabajadores.

Sólo un mes antes de la entrada en vigor de la Ley de Reducción de la Inflación, los europeos decidieron hablar del conflicto que se había abierto en el campo aliado. Hasta el final confiaron en negociar un compromiso. Biden firmó la ley en agosto de este año, en plena Guerra de Ucrania que debería haber unido al máximo a los países occidentales para hacer frente a Rusia. Pero el sabotaje de Nord Stream ha dejado a la Unión Europea sin la mayor parte de su gas. Y un embargo del petróleo en alta mar y una limitación de los precios podrían dejar al Viejo Continente sin petróleo ruso. Resulta que lo que es bueno para Estados Unidos no lo es para Europa, que se ha hecho dependiente de los recursos energéticos estadounidenses.

Antes lamentaba su dependencia de la energía rusa y ahora lamenta lo mismo de Estados Unidos.

Los últimos industriales europeos que dudaban acaban de ser “convencidos” por la ley de Biden, que es una de las principales herramientas para conservar el sillón presidencial. Las nuevas industrias y empleos están pensados para paliar la crisis de la economía estadounidense a medio plazo (idealmente antes de las elecciones presidenciales de 2024).

En 2008 la Unión Europea aprobó la llamada Iniciativa de Materias Primas, que constituyó la base de la política de Bruselas para garantizar el acceso a las materias primas del Tercer Mundo. Esa política se aplicó de diversas maneras. En general, se reducía a garantizar la libre exportación de materias primas de terceros países a la Unión Europea por todos los medios disponibles. El acuerdo sobre la adhesión de Ucrania a la Unión Europea también perseguía el objetivo de garantizar la exportación sin trabas (y, a ser posible, libre de aranceles) de madera, acero, mineral de hierro y metales de tierras raras ucranianos a Europa. Ahora es Estados Unidos quien ofrece a la vieja Europa su versión de “asociación” en beneficio propio.

Los intentos de resistencia de los europeos hasta ahora parecen cómicos. Han amenazado a Estados Unidos con recurrir a la Organización Mundial del Comercio. Von der Leyen quiere crear un fondo para subvencionar la economía en respuesta a los beneficios estadounidenses. Las capacidades financieras de Washington y Bruselas son incomparables, y desde luego no hay dinero extra, dada la crisis en Europa y el aumento de los costes de la ayuda a Ucrania.

Los planes de la Unión Europea para obtener recursos energéticos alternativos parecen aún menos prometedores que antes de febrero de 2022. Por ejemplo, la estrategia del hidrógeno de la Unión Europea preveía organizar la producción de hasta un tercio del volumen de hidrógeno en Ucrania y en los países del norte de África desde donde se importaría a la Unión Europea. Nadie en su sano juicio construiría ahora costosos electrolizadores en Ucrania. El hidrógeno debía transportarse con gas natural a través de gasoductos ucranianos, que podrían cerrarse en cualquier momento en un país en guerra. Los países norteafricanos, como Argelia y Marruecos, ven ahora a la Unión Europea como un cliente debilitado, que pierde rápidamente influencia y solvencia.

La política monetaria de la Unión Europea tampoco funcionará. El debilitamiento del euro y el alcance de la paridad con el dólar han contribuido al empobrecimiento de los trabajadores de la Unión Europea. Pero ha resultado ser un incentivo insuficiente para la industria europea, presionada por la crisis energética y los problemas sociales. Un mayor debilitamiento del euro como medio de mantener la competitividad de la economía no hará sino avivar los movimientos de protesta en el continente. Además, esa política no puede funcionar cuando Estados Unidos puede orientar su política monetaria en sentido contrario (y tarde o temprano lo hará): bajando de nuevo los tipos de interés y debilitando el dólar, estimula sus exportaciones. Pero eso no ocurrirá hasta que Europa esté agotada, a pesar de las tibias protestas de los burócratas de Bruselas.

Macron y Meloni bien podrían seguir la visita de Scholz a Moscú, pero no hay necesidad de asustar a Estados Unidos con un giro hacia China, que exigiría un replanteamiento estratégico de la política exterior de la Unión Europea, una reconciliación con Rusia y una alianza estratégica con China. Significaría una ruptura con Estados Unidos, que llegará más temprano que tarde.

Crisis energética: el año que viene será aún peor

En marzo, cuando acabe el invierno, la crisis del gas que sacude actualmente a Europa parecerá probablemente lejana. Pero lo peor está aún por llegar, advierte la Agencia Internacional de la Energía en un nuevo informe publicado ayer. La Unión Europea podría enfrentarse a un déficit de casi 30.000 millones de metros cúbicos de gas, es decir, más del 6,5 por cien de su consumo total en 2021.

A medida que bajan las temperaturas en Europa, cristaliza la preocupación por posibles cortes de electricidad en las próximas semanas, al aumentar la demanda de calefacción. Sin embargo, el final de este invierno no será el final de la crisis energética. Por el contrario, lo peor está aún por llegar y podría amenazar la supervivencia de la industria europea y aumentar la presión sobre los trabajadores el próximo año.

Es el mensaje principal del informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) titulado “Evitar la escasez de gas en Europa”. Es probable que se produzca un “grave desfase” entre oferta y demanda si las importaciones por gasoducto desde Rusia caen a cero el año que viene y la demanda de gas licuado de China repunta a los niveles de 2021.

Europa ya no podrá recibir gas ruso para reponer sus reservas antes del próximo invierno, como ha hecho este año a pesar de la Guerra de Ucrania. “En 2021 las exportaciones de gas ruso a la Unión Europea ascendieron a 140.000 millones de metros cúbicos (bcm). Cayeron a 60 bcm en 2022, y es probable que en 2023 no haya más gas ruso en nuestros sistemas”, advirtió el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, en una rueda de prensa en Bruselas, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Esto “dejaría un agujero aún mayor en el suministro de gas europeo y mundial”, advierte la AIE.

La situación no sería tan grave si hubiera volúmenes equivalentes de gas disponibles en otros lugares para sustituir al de Gazprom. El único problema es que “la cantidad de nueva capacidad energética es extremadamente baja”, advirtió Birol. Los países europeos están aumentando actualmente su capacidad de importación de gas licuado, que se transporta por barco desde todo el mundo en lugar de por gasoducto. Incluso deberían alcanzar unos 40 bcm más a finales de 2023, gracias a la construcción de nuevas terminales de gas licuado, que regasifican el gas a medida que llega a la costa. Pero mientras muchos países del mundo luchan por acceder al gas licuado, es posible que estas terminales no estén plenamente operativas. Según la AIE, este año sólo llegarán al mercado unos 20 bcm de suministro adicional de gas licuado, a pesar de los proyectos de desarrollo en Estados Unidos y Qatar.

Se avecina una crisis importante en el suministro de gas licuado, debido a un “desequilibrio estructural” entre la oferta y la demanda en el mercado mundial. Si el suministro de gas ruso se interrumpiera durante mucho tiempo, habría que cubrir el 40 por cien de la demanda europea en 2025.

Encarnizada competencia con China

El tira y afloja con Asia por los cargamentos de gas licuado se intensificarán el año que viene. Es probable que China se lleve una gran parte de estos volúmenes, que ya son insuficientes para abastecer a Europa, que ya está privando de gas licuado a países menos desarrollados como Pakistán y Bangladesh para sustituir al gas ruso. El año que viene la demanda de este gas por parte de Pekín “bien podría recuperarse de los niveles inusualmente bajos observados en 2022”, ligados a la política de “covid cero”, señala la AIE en su informe.

La capacidad de Europa para garantizar un aumento de las importaciones de gas licuado este año con el fin de reponer sus reservas de gas, que hoy están llenas casi al 90 por cien, “ha sido posible en gran parte por la caída de la demanda de importación de China”, señala la AIE. A eso se añade el hecho de que China está mejor posicionada en los contratos a largo plazo, ya que sus necesidades están cubiertas al 100 por cien para 2025, a diferencia de Europa, que ha tenido que recurrir al mercado del día a día y a los contratos a corto plazo desde el inicio de la Guerra de Ucrania.

“Las temperaturas anormalmente suaves observadas [en Europa] a principios del invierno podrían no durar”, señala la AIE. Cuanto más bajo esté el termómetro, mayor será el consumo de calefacción y, por lo tanto, de gas. En este punto, Europa ha tenido bastante suerte este año: el clima suave que experimentó en el otoño de 2022 redujo la demanda de gas en más de 10 mmc, según la AIE. Sin embargo, “no hay garantías de que las temperaturas vayan a ser tan suaves durante el resto del invierno, ni para 2023 en su conjunto”, señala la organización. Con la caída de la oferta y el aumento de la demanda, la crisis se agravará.

Otros 100.000 millones de euros más

Para evitar este escenario catastrófico, la AIE recomienda que la Unión Europea inyecte 100.000 millones de euros adicionales de dinero público para poner en marcha cinco “acciones clave”. Una cantidad que “se devolverá en dos años gracias al ahorro de gas que supondrá”, propuso Birol, y que representa “menos de un tercio de los 330.000 millones de euros que han movilizado los Estados miembros en el último año en forma de planes de emergencia para proteger a los consumidores de los altos precios”. Sin las medidas ya adoptadas este año, el déficit potencial en 2023 sería de 60 bcm en lugar de unos 30 bcm, según la AIE.

Los 100 000 millones en cuestión deberían favorecer la aceleración de las medidas de eficiencia energética, en particular la renovación térmica o la sustitución de la iluminación por LED, y fomentar el uso generalizado de bombas de calor para calentar los edificios. Luego Birol se explayó con el famoso cuento de la lechera energético: el plan REPowerEU, despliegue de las energías renovables y “revolucionar el comportamiento de los consumidores” para que consuman de forma más inteligente. Son herramientas “que nos permitirán ahorrar gas de forma rápida y sencilla”, prometió Birol.

Europa siempre necesitará cantidades considerables de gas para el funcionamiento de sus industrias y el abastecimiento de sus hogares. En estas condiciones, varias partes interesadas trabajan ya entre bastidores para consolidar las relaciones entre la Unión Europea y sus proveedores. A mediados de septiembre, los reguladores europeos de la energía (ACER) viajaron en secreto a Washington para suplicar que les rebajen los precios para el gas de esquisto estadounidense.

La Unión Europea también le reza a la virgen de Noruega. Hoy Von der Leyen se entrevista con el Primer Ministro Jonas Gahr Store, pero el escenario no va cambiar demasiado. A Europa les esperan escasez y precios disparados.

Los apagones de luz en el centro París fomentan el pánico

Los apagones de luz en el centro de París han sacado a Francia de su ensimismamiento. Es uno de los mejores ejemplos del declive de los países europeos. No ha hecho falta que llegue el invierno. En 2018 nadie prestó atención a las movilizaciones de los chalecos amarillos, precursoras de lo que le espera a una Europa que naufraga en medio de una crisis energética galopante.

“No anunciamos que vaya a haber cortes de electricidad este invierno”, dijo Olivier Véran, portavoz del gobierno. Pocas horas después, Olivia Grégoire, ministra de Comercio, dijo lo contrario en la televisión: “Es posible que haya cortes de electricidad que afecten a varios millones de franceses diariamente”.

Tres barrios céntricos de París se quedaron a oscuras durante casi veinte minutos y cunde el desconcierto. No hay más que leer los mensajes en las redes sociales. Algunos muestran claramente su pánico. Otros compran generadores de luz para sus chalets.

“Que no cunda el pánico”, dijo Macron para confirmar que, en efecto, el pánico ya ha cundido y él personalmente ha tenido que salir a la palestra después de que la Primera Ministra no fuera capaz de frenar el desconcierto. Los cortes de electricidad son un “escenario ficticio”, sentenció Macron. Tan ficticio que ya ha comenzado la ficción. Las previsiones son de 80 horas de apagones este invierno, y posiblemente se queden muy cortas.

Por primera vez en 42 años, este año Francia será importadora neta de electricidad. Es un país que depende de la energía nuclear, pero tiene a los reactores en el taller de reparaciones. La semana pasada la empresa eléctrica EDF, recién nacionalizada, anunció que había conseguido poner en marcha hasta 40 reactores, 14 más que hace un mes. Además tiene previsto poner en marcha algunas más antes del 1 de enero. Frente a los cortes de luz, la empresa lo que anuncia son sus buenas intenciones.

“EDF debe convertirse en el campeón mundial de la energía”, dijo Bruno Le Maire, el Ministro de Economía, para levantar el ánimo. Pero pasarán al menos doce años antes de que entre en servicio el primero de los seis nuevos EPR2 y 18 años antes de que entre en funcionamiento el primer minirreactor SMR.

De momento, el panorama es tan oscuro como el centro de París. En octubre los trabajadores que reparaban las centrales nucleares se pusieron en huelga. Trajeron a soldadores estadounidense de Westinghouse y de la filial americana de Framatome para ayudar a los equipos de mantenimiento. Pero algunos de ellos tuvieron que marcharse porque no tenían los conocimientos necesarios.

Lo mismo que Reino Unido, Francia da marcha atrás a las absurdas políticas europeas de transición energética y reabre la central térmica de Saint Avold que había cerrado en marzo.

Francia ostenta el récord en Europa, e incluso en el mundo, de emisiones de deuda a medio y largo plazo: 270.000 millones de euros con tipos de interés crecientes que costarán una fortuna y ni siquiera servirán para pagar las reparaciones y chapuzas en los reactores nucleares.

Un tiro en el propio pie: los límites de precio al petróleo ruso

El lunes entró en vigor la limitación impuesta por las potencias occidentales al precio del petróleo ruso, que se impondrá aprovechando su control sobre las compañías aseguradoras occidentales.

Rusia ha anunciado que no venderá petróleo a los clientes que se sometan a la imposición. Por su parte, los clientes que están fuera del radio de acción de las presiones occidentales, tendrán que buscar otras aseguradoras, lo que socavará aún más la influencia financiera de Occidente sobre el sector marítimo mundial.

Desde 2010 el petróleo ruso se ha vendido a un precio medio de 75 dólares, muy por encima de los 60 dólares impuesto por la Unión Europea. En 22 años años sólo ha estado una tercera parte del tiempo por debajo de los 60 dólares. Fue en dos momentos diferentes.

La primera fue tras la fuerte caída de los precios del petróleo que tuvo lugar en 2014-2015. Se debió a dos factores que entraron en juego al mismo tiempo. En primer lugar, Estados Unidos aumentó masivamente su producción de petróleo de esquisto y, en segundo lugar, los saudíes incrementaron su producción en un mercado inundado por el nuevo petróleo de esquisto.

Dado que los saudíes apoyan la postura rusa en las reuniones de la OPEP y que el petróleo de esquisto estadounidense ya tiene precio en el mercado, hoy no se dan ninguna de esas dos circunstancias.

La segunda vez que el precio del petróleo ruso cayó por debajo de 60 dólares fue durante el confinamiento.

Si Rusia no vende a los precios impuestos, Europa tendrá que abastecerse en otros países a un precio mucho más elevado. También habrá escasez de petróleo, ya que Bruselas es incapaz de compensar los suministros rusos. Serán tiempos de inflación y escasez.

La historia recordará sin duda la gran crisis energética europea de este año como uno de los fenómenos económicos más extraños jamás registrados. Bruselas está destruyendo la economía para imponer unas sanciones a Rusia que no tienen ningún impacto real sobre la política exterior de Rusia.

Con la llegada del frío invernal, la Comisión Europea haría bien en cambiar de rumbo porque, de lo contrario, las calles le obligarán a hacerlo por las malas.

Las sanciones contra Rusia siguen abriendo brechas entre los países de Europa

En Europa crece el malestar contra las sanciones. Algunos de los principales pilares de la Unión Europea quieren que Bruselas sea más flexible con las exportaciones rusas de cereales y fertilizantes.

Las sanciones contra Rusia siguen abriendo brechas entre los europeos. Tras los retrasos en el establecimiento de un techo para los precios del petróleo, ahora son las exportaciones de fertilizantes y cereales las que causan problemas.

Seis países de la Unión Europea -Bélgica, Francia, Alemania, España, Países Bajos y Portugal- han criticado las restricciones a estos suministros. Estos países consideran que las recomendaciones emitidas por la Comisión Europea van en detrimento de la seguridad alimentaria de los Veintisiete.

“La situación jurídica actual lleva a criticar estas sanciones, que obstaculizan el comercio de productos alimenticios y fertilizantes […] Eso es contrario a la política común de seguridad alimentaria de la Unión Europea”, dice un memorándum firmado por los seis países.

Los envíos de alimentos se ven a veces retenidos en los puertos europeos porque las empresas temen verse implicadas en transacciones relacionadas con Rusia y entidades sometidas a sanciones, afirman los firmantes.

Por ello, piden aclaraciones que eximan de responsabilidad a los fondos o recursos económicos necesarios para la compra y el transporte de productos agrícolas y alimentarios.

En las últimas semanas se han hecho llamamientos para que Europa suavice algunas de sus restricciones a Rusia. En concreto, las aerolíneas europeas podrían volver a utilizar el espacio aéreo ruso para evitar la competencia de sus homólogas asiáticas, según pidió recientemente Willie Walsh, antiguo director de British Airways y presidente de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional.

Las críticas ya han dado lugar a ciertos ajustes. En septiembre la Unión Europea suavizó sus sanciones al carbón ruso. Los Veintisiete siguen sin poder importar carbón, pero ahora puede ser transportado por buques europeos.

Esta medida ha provocado una explosión de la demanda. Las exportaciones rusas de carbón por vía marítima alcanzaron niveles récord en octubre, con 16,6 millones de toneladas, cerca del récord de julio.

La Unión Europea ha adoptado ya ocho paquetes de sanciones contra Rusia desde febrero y se dispone a aprobar un noveno.

Recientemente Putin dijo que la política para debilitar a Rusia y socavar su estabilidad financiera formaba parte de una estrategia occidental a largo plazo. Sin embargo, estas sanciones han supuesto un duro golpe para toda la economía mundial, añadió.

Europa paga el precio de la sumisión de sus dirigentes a Estados Unidos

Ya hemos explicado en otra entrada que no todos en la socialdemocracia alemana aceptan de buen grado la sumisión a la política de Estados Unidos en la Guerra de Ucrania. Uno de los disidentes más destacados es Oskar Lafontaine, que en 1999 abandonó el gobierno por su oposición a la agresión de su país en las agresiones contra Serbia y Afganistán.

La postura de Lafontaine está mucho más extendida de lo que parece, tanto en Alemania como en otros países europeos, como Francia. Sucede que la censura no permite la emergencia de este tipo de criterios políticos, como ya ocurrió durante la pandemia.

Es interesante darlos a conocer en España, donde el seguidismo respecto a Estados Unidos apenas tiene fisuras, ni siquiera entre los que alardean de un patrioterismo de opereta.

Lafontaine siempre se ha opuesto a los esfuerzos por alinear los intereses europeos con los de la OTAN, que no son otros que los de Estados Unidos. “Europa está pagando el precio de la cobardía de sus propios dirigentes”, dice en una entrevista concedida al Deutsche Wirtschafts Nachrichten (*). El motivo de la conversación es su reciente libro, que tiene un título que no deja lugar a dudas: “Amigos, es tiempo de que os vayais”, en referencia a Estados Unidos y a sus bases militares en Alemania.

El cierre de las bases estadounidenses en Alemania, asegura Lafontaine, “no ocurrirá de la noche a la mañana, pero el objetivo debe ser claro: la retirada de todas las instalaciones militares y nucleares estadounidenses de Alemania y el cierre de la base aérea de Ramstein. Hay que trabajar en ello con perseverancia y, al mismo tiempo, construir una arquitectura de seguridad europea, porque la OTAN encabezada por Estados Unidos está obsoleta, como entretanto ha reconocido con razón el presidente francés, Emmanuel Macron. Esto se debe a que la OTAN ya no es una alianza defensiva, sino una herramienta para hacer valer la pretensión estadounidense de seguir siendo la única potencia mundial”.

“¿Estados Unidos abandonará Alemania sin luchar?”, le preguntan, y responde que no, que va a ser muy duro, pero que no hay otra alternativa.

Estados Unidos es el responsable de la voladura de los oleoducto rusos. “La explosión de los dos gasoductos es una declaración de guerra a Alemania y es patético y cobarde que el gobierno federal quiera esconder el incidente bajo la alfombra. Alemania dice que sabe algo pero no puede decirlo por razones de seguridad nacional. Los gorriones llevan mucho tiempo silbando desde los tejados: Estados Unidos llevó a cabo directamente el ataque o, al menos, dio luz verde. Sin el conocimiento y el consentimiento de Washington, la destrucción de los oleoductos, que atentan contra nuestro país, paralizan nuestra economía y van en contra de nuestros intereses geoestratégicos, no habría sido posible”, afirma con claridad.

El dirigente socialdemócrata también se muestra partidario, como los rusos, de la multipolaridad. “Estamos en plena fase de transición de un orden mundial unipolar a uno multipolar”, afirma. En ese nuevo orden, Europa tiene que ocupar su sitio, junto a otros bloques, de manera independiente y sostenida por una alianza entre Alemania y Francia.

Si Europa se deja arrastrar por las guerras de Washington contra Moscú y Pekín como vasallos estadounidenses, los europeos “sólo podemos perder”, añade.

(*) https://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/701200/Oskar-Lafontaine-Europa-zahlt-den-Preis-fuer-die-Feigheit-der-eigenen-Staatenlenker

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