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Bruselas crea un nuevo fondo de inversiones militares

La Guerra de Ucrania ha desnudado las carencias militares europeas. Durante décadas los países del continente se han acostumbrado a siestear a la sombra de Estados Unidos y la OTAN. No sólo no hay una política europea de defensa, sino tampoco una industria, por lo que el continente está perdiendo un área muy lucrativa de negocio.

Para tratar de paliar la laguna, ayer la Comisión Europea y el Fondo Europeo de Inversiones anunciaron la creación de un nuevo fondo de inversiones por valor de 175 millones de euros para apoyar la innovación en materia de defensa y seguridad.

Se llamará Defence Equity Facility y se espera que genere una inversión total de unos 500 millones de euros atrayendo inversiones de fondos de capital riesgo y de capital privado.

A través de este fondo, la Unión Europea pretende desempeñar un papel más importante en la política de defensa y estimular la actividad comercial en este sector, que se considera decisivo ante las amenazas a la seguridad europea y los diversos conflictos armados en la vecindad próxima de Europa.

El fondo se centrará en tecnologías con aplicaciones civiles y militares durante los próximos cuatro años, según la Comisión.

Cómo el golpe de estado comenzó en Ucrania (I)

Estoy empezando una serie de artículos dedicados al décimo aniversario del golpe de Kiev, más conocido como Euromaidán. Hablaré de páginas poco conocidas de esos acontecimientos, basándome en los documentos que tengo del departamento de contrainteligencia del SBU.

Están fechados entre enero y febrero de 2014. cómo comenzó la revolución, quién está detrás de ella y qué estaba sucediendo en Kiev. Leer más

Alemania quiere confiscar las propiedades rusas embargadas para cubrir su déficit

Alemania quiere confiscar más de 720 millones de euros rusos que mantiene embargados como parte de las sanciones a Rusia.

En un comunicado la fiscalía ha anunciado la apertura de un procedimiento ante un tribunal de Frankfurt solicitando la confiscación.

El objetivo es embargar más de 720 millones de euros depositados por una entidad financiera rusa en una cuenta bancaria en Frankfurt por un supuesto intento de violar el embargo.

Los fondos en cuestión pertenecen a la Bolsa de Moscú y están depositados en la filial alemana de JP Morgan Chase, según el semanario alemán Der Spiegel. La fiscalía alemana abrió un procedimiento de embargo después de que la Bolsa de Valores de Rusia intentara recuperar los fondos, que han estado congelados desde el inicio de las sanciones el año pasado.

El fiscal agrega que la solicitud judicial fue presentada en julio de este año.

Hasta ahora, Alemania simplemente había congelado los fondos de las personas y empresas sancionadas. Pero si la demanda de la fiscalía prospera, el dinero se ingresará en el presupuesto federal. Servirá para pagar el déficil y cuadrar las cuentas.

Tras la invasión de Ucrania, los aliados occidentales congelaron más de 300.000 millones de euros en activos del Banco Central ruso y varias decenas de miles de millones de euros en diversos activos pertenecientes a personas o entidades sancionadas.

La Unión Europea sigue postergando lo que puede hacer con los activos rusos incautados bajo sanciones internacionales. Si bien los paquetes de sanciones se aprobaron muy rápidamente, la cuestión del uso de los activos congelados sigue dividiendo a los distintos países.

Se han bloqueado unos 300.000 millones de dólares de reservas del Banco Central ruso en el exterior, incluidos casi 200.000 millones de euros dentro de la cámara de compensación Euroclear, con sede en Bélgica. Los intereses potenciales del embargo se estiman en unos 3.000 millones de euros al año.

La Comisión Europea propuso inicialmente bloquear esos intereses. Si los Veintisiete aprueban esa propuesta por unanimidad, la Comisión presentará otra para permitir finalmente la incautación de esas sumas que se entregarían a Ucrania.

Lo que está frenando al avaricia de la Comisión es que anularía la reputación financiera de la zona del euro. El dinero se marcharía a otras zonas del mundo.

La Unión Europea nunca ha gastado tanto en la guerra

Los países miembros de la Unión Europea nunca han gastado tanto en la guerra, según un informe de la Agencia Europea de Defensa. Borrell ha rconocido una “cantidad récord”. La suma de los presupuestos militares de los Veintisiete alcanzó los 240.000 millones de euros el año pasado.

Suecia es el país miembro de la Unión Europea que más aumentó su gasto militar el año pasado, con un crecimiento del 30 por cien. Le siguen Luxemburgo (28 por cien), España (19 por cien), Bélgica (15 por cien) y Grecia (13 por cien).

Otros siete países redujeron su gasto, a veces de manera significativa. Es el caso de los Países Bajos (17 por cien) y, en menor medida, de Finlandia (3 por cien], Rumanía (2,6 por cien), República Checa (2 por cien) y Hungría (1,8 por cien).

Sin embargo, aunque Hungría y Finlandia han reducido los gastos corrientes de sus ejércitos, han aumentado las inversiones equipamiento.

En general, los países de la Unión Europea han dedicado el equivalente al 1,5 por cien de su PIB a la guerra, una cifra todavía muy por debajo del objetivo del 2 por cien fijado por la OTAN. En cuanto a la compra de equipos y otras inversiones, alcanzaron un total de 58.000 millones de euros el año pasado.

Una cuarta parte del gasto total en defensa (casi 60.000 millones de euros) se asignó a inversiones en defensa. Esto significa que podemos invertir al menos 600.000 millones de euros en los próximos 10 años, afirmó Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, durante la conferencia anual de la Agencia Europea de Defensa.

Michel propuso crear un mercado único de defensa y hacer de la Agencia Europea de Defensa un poderoso ministerio europeo de defensa. El organismo constituiría una fuerza impulsora de las compras conjuntas y su financiación.

Sin embargo, la defensa es una prerrogativa nacional. Su propuesta requeriría revisar los tratados europeos y, en consecuencia, el acuerdo de los países miembros.

Los 60.000 millones de euros invertidos por los países miembros se utilizaron principalmente para adquirir equipos producidos en Estados Unidos, Corea del Sur e Israel.

El 78 por cien de los 100.000 millones de pedidos de equipos realizados por los Estados miembros de la Unión Europea desde febrero del año pasado se han celebrado con países fuera de la Unión Europea y el 63 por cien de los pedidos europeos se han realizado en beneficio de Estados Unidos únicamente.

Es probable que suceda lo mismo en el futuro porque los países de la Unión Europea han reducido sus inversiones en investigación y tecnología.

Francia se asocia a China para competir con Estados Unidos en inteligencia artificial

Estados Unidos aún conserva un cierto monopolio tecnológico en varias áreas que van desde internet hasta la robótica, la industria aeroespacial y la biotecnología. Las empresas de tecnología estadounidenses, como Google, Apple y Microsoft, dominan el mercado mundial e imponen sus patentes y cánones al resto del mundo.

Este dominio otorga a Estados Unidos una influencia y capacidad significativas para dar forma al futuro tecnológico a escala mundial, en detrimento de otros países y otras empresas. En el campo de la inteligencia artificial tanto Francia como China pretenden que no se reproduzca ese monopolio, y se han asociado.

Durante una consulta con su homóloga francesa, Catherine Colonna, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, ha propuesto una mayor cooperación en varios sectores tecnológicos, incluidos el aeroespacial y las tecnologías digitales.

“Necesitamos fortalecer la cooperación innovadora: ampliarla en el campo aeroespacial, en áreas como las tecnologías digitales y de bajas emisiones de carbono, en el campo de la inteligencia artificial”, dijo Wang Yi.

El ministro chino destacó la necesidad de incrementar los intercambios de estudiantes y estimular las relaciones de asociación entre universidades y organizaciones de investigación de ambos países. El objetivo es fortalecer la interacción entre centros de análisis, medios y regiones de China y Francia, consolidando así su colaboración científica y tecnológica.

La propuesta china se produce en un contexto en el que Europa, y en particular Francia, se esfuerzan por no quedarse atrás en el desarrollo de la inteligencia artificial. El 17 de noviembre representantes destacados de los monopolios franceses como Xavier Niel (Ilíada), Rodolphe Saadé (CMA-CGM) y el estadounidense Eric Schmidt (antiguo director general de Google), anunciaron la creación de Kyutai, un laboratorio de investigación que aspira a convertirse en la punta de lanza europea en inteligencia artificial de código abierto.

La iniciativa refleja la importancia estratégica de la inteligencia artificial y la necesidad de crear mano de obra cualificada en Europa.

Kyutai, con sede en París, nació en Station F, la incubadora de empresas emergentes de Xavier Niel, con un capital inicial de 300 millones de euros, procedente de varios inversores. El objetivo de Kyutai es trabajar en nuevos modelos de inteligencia artificial, esperando convertirse en un referente en Europa. Este enfoque cuenta con el apoyo del gobierno francés, con intervenciones de Jean Noël Barrot, ministro de Asuntos Digitales, y el propio Macron.

La alianza entre China y Francia en el campo de la inteligencia artificial podría cambiar significativamente la balanza en el sector tecnológico mundial. Si bien Estados Unidos domina actualmente el mercado de la inteligencia artificial, la entrada de China y Francia, con sus recursos combinados y esfuerzos concertados, podría ofrecer una alternativa competitiva y diversificada en un campo en rápida evolución.

Alemania no lava su mala conciencia apoyando a Israel: hace lo mismo de siempre

Los políticos alemanes y sus altavoces propagandísticos hacen gala de su apoyo incondicional a Israel con la retórica característica de la posguerra: como son los responsables del “holocausto”, deben expiar sus culpas apoyando incondicionalmente cualquier crimen que cometa Israel contra los palestinos.

Le quieren decir al mundo que han cambiado de verdad, que el antisemistismo no va a volver nunca y que son capaces de dar un giro de 180 grados a su pasado nazi.

En realidad, en Alemania las cosas siguen como siempre: el gobierno apoya al sionismo y vuelve a reproducir los progromos contra los… musulmanes (y de rebote contra los emigrantes y los refugiados). Sólo cambia la religión porque Israel es una democracia de verdad, la única de Oriente Medio y, como buenos colonos, los israelitas son mucho más parecidos a los europeos que los palestinos.

Naturalmente: los israelíes no son otra cosa que emigrantes, como los boers lo eran también en Sudáfrica: blancos y de confesión luterana. Mucho más “civilizados” que los negros autóctonos.

Un colono alemán relató su traslado como emigrante judío a Haifa, en Palestina. En 1935 zarpó del puerto alemán de Bremerhaven. En la popa el barco llevaba escrito su nombre en caracteres hebreos, “Tel Aviv”, mientras que una bandera con la esvástica ondeaba en el mástil trasero. El barco era propiedad de una organización sionista, mientras que su capitán era miembro del partido nazi (*).

Es una muestra de la colaboración entre el sionismo y el Tercer Reich, que hoy se ha convertido en una colaboración de Israel con la República Federal de Alemania. Las cosas no han cambiado mucho.

Por si aún no queda suficientemente claro, en un discurso el vicecanciller de Los Verdes, Robert Habeck, amenazó a “los musulmanes que viven aquí” con privarles de su “derecho a la protección contra la violencia de extrema derecha” si no “se distanciaban claramente del antisemitismo”. Cualquiera puede entender que se trata de una invitación abierta a los neonazis para aterrorizar a los inmigrantes y que la diferencia entre un nazi y un “verde” no es mucha.

El canciller Olaf Scholz ha avivado el ambiente de persecución con el lema que publicó una portada del Spiegel: “Por fin debemos expulsar a la gente a gran escala”.

El primer ministro bávaro, Markus Söder, pide “un debate fundamental sobre la integración y las sociedades paralelas”. Las reuniones “antisemitas”, es decir, en apoyo a Palestina, deberían “prohibirse y su participación tipificarse como delito”. A los ciudadanos con doble nacionalidad se les debe retirar el pasaporte alemán y los inmigrantes deben estar sujetos a pruebas de lealtad.

Durante semanas el periódico Bild ha difamado a todos los críticos de las brutales políticas del gobierno sionista como “enemigos de los judíos” y haciendo campaña a favor de la represión y la deportación.

Todos los partidos, desde la nueva Alianza de Sahra Wagenknecht hasta la AfD, quieren impedir que en Alemania entren más emigrantes y refugiados. La dirigente del Partido Verde, Ricarda Lang, y el ministro y presidente de los Verdes de Baden-Württemberg, Winfried Kretschmann, exigen más restricciones a la emigración, el asilo y el refugio. El número de entradas debería reducirse y las deportaciones deberían ser más rápidas.

Pero hay que aclarar lo más importante: el muro se levanta sólo en función de su origen nacional; si se trata de ucranianos, por ejemplo, hay que hacer una excepción… aunque lleguen cientos de miles.

Otra cosa importante: la mejor manera de que los emigrantes y refugiados se larguen consiste en… eliminar prestaciones sociales. Primero hay que reducirlas al mínimo de subsistencia, luego entregar vales en lugar de dinero y, finalmente, acabar con ellas lisa y llanamente. Los Länder y los municipios planean ahorrar alrededor de mil millones de euros a costa de los refugiados.

(*) W. Martini, Hebräisch unterm Hakenkreuz, Die Welt, 10 de enero de 1975, cit. Klaus Polken, The Secret Contacts: Zionism and Nazi Germany, 1933-1941, Journal of Palestine Studies, primavera-verano de 1976, pg. 65.

Los planes de rescate han cebado demasiado al cerdo del Banco Central Europeo

El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, ha participado en una conferencia en la Universidad de Nicosia, la capital de Chipre, donde ha destacado la necesidad de reducir el tamaño del balance del BCE. Si bien una reducción es esencial, añadió, no va a volver nunca a los niveles iniciales de la institución.

Traduzcamos este lenguaje contable al román paladino: los planes de rescate y la compra de activos tóxicos han inflado el balance del banco, como se ve en el gráfico de portada.

Para comprar basura, el BCE tiene que imprimir dinero fiduciario. Los activos los contabiliza a un lado y los billetes al otro, pero tanto una cosa como la otra no son más que humo tóxico.

Hasta 2006 el balance del BCE estaba por debajo del billón de euros pero, a partir de la crisis de las hipotecas de alto riesgo, el cerdo comenzó a engordar muy rápidamente. El año pasado el BCE tenía 9 billones en su balance. Su tamaño se ha multiplicado por diez.

Cuando el contable quiere reducir el tamaño del balance, retira dinero fiduciario de la circulación. Sin embargo, la crisis financiera de esta primavera en Estados Unidos le tiene asustado.

Por eso Lane añade que el balance nunca volverá a los niveles anteriores. La normalización monetaria es imposible sin crear una crisis de grandes proporciones. Por lo tanto, el BCE tiene que seguir fabricando billetes y animando a los bancos privados a que sigan concediendo préstamos hasta que el cerdo se empache de comer tantas deudas.

La complicidad europea en la barbarie sionista (Europa es moral y espiritualmente indefendible)

Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente.
Una civilización que escoge cerrar los ojos ante sus problemas más cruciales es una civilización herida.
Una civilización que le hace trampas a sus principios es una civilización moribunda
(Aimé Cesaire, Discurso sobre el colonialismo)

Así hablaba Cesaire sobre la civilización Occidental en los años cincuenta. Aparentemente, el triunfo sobre el nazismo y el fascismo había liberado a Europa de los regímenes que inundaron de horror el mundo, sin embargo, visto desde los pueblos colonizados, los fascismos y la guerra apenas habían desenmascarado el verdadero rostro de la civilización Occidental.

Cesaire supo ver que, expansión colonial y civilización occidental van de la mano; que el nazismo pudo prosperar y expandirse por la connivencia de esa civilización que veía en él un fenómeno pasajero y no la barbarie suprema que hacía tiempo se aplicaba a los pueblos no europeos. Decía que Europa antes de ser víctima del nazismo había sido cómplice, que había apoyado al nazismo antes de padecerlo, que lo había legitimado porque se aplicaba fuera de sus fronteras.

Podemos acercar esta reflexión a lo que ocurre en estos momentos en Oriente Próximo y explicar las raíces profundas de la complicidad europea en el genocidio de los palestinos.

El conflicto colonial sionista en Palestina tuvo su origen en Europa, y ni siquiera podemos decir que se inició con la autoproclamación del Estado sionista israelí en 1948, todo empezó mucho antes. El colonialismo fue, y es, la condición necesaria del capitalismo; y fueron las potencias europeas las que al tiempo que ponían en práctica el expansionismo saqueador y el exterminio de las poblaciones de los territorios colonizados, necesitaron desarrollar una ideología que, ante sus propias poblaciones, justificara el genocidio y la barbarie.

El colonialismo de asentamiento, que es el que practica el ente sionista en Palestina, implica acabar con la población nativa mediante la expulsión o el exterminio, borrar todo resto de memoria y cultura del territorio, y no permitir que sobrevivan ni los niños y las mujeres porque está en ellos el futuro de Palestina. Para ello, paradójicamente, la ilustración ha proporcionado los instrumentos racionalizadores capaces de justificar las violencias más atroces: la racionalización instrumental con arreglo a fines y el cálculo económico. En este caso, garantizar la hegemonía Occidental en Oriente Próximo, un territorio del que necesita para subsistir el control de las rutas comerciales, de las fuentes energéticas y del mercado.

Esa Comunidad internacional minoritaria que se autodenomina Occidente global, vive en un mundo disociado. Por un lado, los principios universales que dice defender y que guían sus actos, por otro, unas prácticas antagónicas con esos principios. Aunque lo cierto es que en este mundo postmoderno en que habitamos se han normalizado los discursos esquizofrénicos en los que se sostiene una idea y su contraria casi de forma simultánea. Se dice que los palestinos tienen derecho a resistir al colonizador al tiempo que se les recrimina por resistirse. Se afirma que el Estado sionista israelí está violando todas las convenciones y resoluciones internacionales al tiempo que se dice que tiene derecho a defenderse.

Los valores humanistas y civilizatorios que, en el tránsito del fundamentalismo cristiano medieval hacia la modernidad, se enarbolaron como principios universales, se colocan en un plano abstracto, ideal, sin que se plantee su materialización práctica y sin que los datos objetivos (la esclavitud, el saqueo, el genocidio) destruyan su credibilidad. Los fines, para esa racionalidad occidental anglosajona y europea, serán la acumulación económica, la pervivencia del Estado y la salvaguarda del modo de vida occidental. Todo lo demás: el asesinato, el exterminio de los pueblos, la demolición de casas, las detenciones arbitrarias, el expolio de los recursos naturales…. son sólo daños colaterales o consecuencias no queridas equiparables a los desastres naturales (terremotos, riadas, huracanes, etc.) Al fin de al cabo, estadísticas que serán borradas tarde o temprano de la memoria de los pueblos civilizados.

El proyecto democrático y civilizador europeo hizo necesaria la deshumanización de los pueblos nativos para sostener la gran cruzada civilizatoria, y esta deshumanización se ensartó en las corrientes supremacistas y nacionalistas que permeaban toda Europa contraponiendo la civilización europea a los “salvajes”-el jardín frente a la selva que diría Borrell-. Había que llevar la civilización, la modernidad y el progreso a unas gentes que no eran conscientes del valor económico de la tierra en que vivían.

El sionismo estructura el Estado israelí y a su sociedad de la misma forma que el humanitarismo occidental define nuestras respuestas europeas ante la limpieza étnica y el genocidio de los palestinos. Respondemos ante el genocidio de los palestinos comenzando siempre nuestros discursos condenando el “terrorismo de Hamas”, o la muerte de civiles sean del bando que sean. Y en ese principio está ya implícita nuestra posición, lo que estamos dispuestos a hacer y lo que no, están ya implícitos los límites de nuestro compromiso y nuestra solidaridad con el pueblo palestino.

El sionismo nació en el continente europeo y prosperó en un contexto filosófico que proclamaba la civilización europea frente al salvajismo de los pueblos a los que quería someter y saquear. La Declaración universal de los Derechos humanos tuvo lugar el 10 de diciembre de 1948, el 14 de mayo de 1948 se había autoproclamado el Estado de Israel poniendo en marcha la limpieza étnica (Al-Nakba) de la población originaria palestina que continúa hasta hoy, cada vez con mayor crueldad e impunidad. El huevo de la serpiente había eclosionado en Palestina, pero fue puesto en Europa; y la declaración de Naciones Unidas se convertía así, para el caso de Palestina, en un alegato retórico tranquilizador de conciencias pusilánimes, incapaces de poner en práctica los principios que decían defender.

Hay una conexión lógica y práctica entre el nazismo, o los fascismos, y las prácticas del Estado sionista israelí. No son descabelladas estas conexiones que establecemos intuitivamente poniendo unas al lado de otras las imágenes de los campos de concentración judíos y las de Gaza, las de los niños judíos y los niños palestinos aterrorizados. Ciertamente, los fascismos no terminaron con la guerra, pero tampoco se iniciaron con Hitler ni Mussolini ni Franco. Si los definimos como regímenes supremacistas y racistas, no cabe duda de que tanto la sociedad europea como sus instituciones han dado muestras en sus prácticas y políticas, camufladas primero bajo las consignas “igualdad, libertad y fraternidad”, y después con la tolerancia y multiculturalidad, de pensarse y sentirse superiores al resto de los Estados y pueblos. Decía W. Reich que “El fascismo es un fenómeno internacional, potencialmente presente en toda sociedad humana en la que exista el racismo”, pues bien, se trata de un hecho no de una posibilidad en el caso de Europa y sin duda aplicable a EE. UU. desde sus orígenes como Estados.

En la última década del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI estamos asistiendo al florecimiento de viejas y nuevas formas de fascismos, lideradas por EE. UU., que adquieren distintas expresiones: guerras interpuestas en África, guerras económicas, bloqueos y sanciones en América Latina, lawfare, operaciones encubiertas como las “revoluciones de colores”, terrorismo financiero, extorsión, intervenciones humanitarias, golpes de estado, y un largo etcétera. No se trata sólo de intereses económicos y de expansión imperialista. El racismo y la ideología supremacista son consustanciales al capitalismo como sistema económico y al liberalismo como ideología ya que, sin esta ideología, no pueden sobrevivir. En todos estos procesos, Europa ha reaccionado de la misma forma, acogiéndose a los principios universales, a los derechos humanos, para tolerar la injerencia estadounidense, para consentir la destitución o asesinato de presidentes no convenientes. Tras el declinar de las potencias europeas, éstas pasan de ser ejecutores directos a cómplices necesarios del colonialismo sionista en Palestina.

Los sistemas políticos a los que llamamos democracias no se han desarrollado en oposición al fascismo sino sirviéndose de él para legitimar su expansión y controlar a sus poblaciones atemorizándolas con un mal mayor. Lo que estamos viendo desde el 7 de octubre en territorio palestino es el espejo que refleja el ser más profundo de Europa, una civilización moribunda que sabe que lo que hacen los sionistas a los palestinos es lo que llevan haciendo los europeos y anglosajones durante siglos a todos los pueblos que han colonizado. La única diferencia está en que, tras la Segunda Guerra Mundial, ha sido Estados Unidos quien ha liderado el saqueo.

El colonialismo sionista y su barbarie no es el resultado de unas pocas mentes asesinas, o de algunos gobernantes sociópatas, como quieren hacernos creer ciertos humanistas europeos. El colonialismo, decía Sartre, es un sistema y para que funcione como tal abarca todos los ámbitos de la vida, la economía, la psicología, la cultura, la política… y de la misma forma que ningún pueblo puede desarrollarse y sobrevivir bajo régimen de ocupación, ninguna nación sobrevivirá ni moral ni políticamente consintiendo las atrocidades que comete el colonialismo sionista en Palestina.

Eslovaquia rompe sus acuerdos militares con Estados Unidos

Estados Unidos y la Unión Europea pierden a los suministradores de armas a Ucrania. Eslovaquia, un pequeño país de Europa central, pasa al campo neutral. Ya es el segundo país extranjero en la región después de Hungría. Quienes creen que el apoyo a Kiev debe ser incondicional han recibido un duro golpe.

El nuevo Primer Ministro, Robet Fico, sólo lleva una semana en el poder, pero está empezando a cumplir su promesa electoral de no dar “ni una sola bala” a Ucrania. El nuevo ministro de Defensa, Robert Kalinak, a quien nombró tras una consulta con el embajador de Estados Unidos, publicó un comunicado en su cuenta de Facebook afirmando que se dispone a revisar los acuerdos militares con el Pentágono.

El ministro subrayó que sus predecesores cometieron un grave error al decidir intervenir en la Guerra de Ucrania. Para que Eslovaquia preserve su seguridad es importante que mantenga relaciones pacíficas y de asociación con todos: “Hemos presentado nuestra posición al embajador estadounidense: Eslovaquia no enviará paquetes a Ucrania desde sus almacenes militares. Según Kalinak, Estados Unidos fingió estar de acuerdo.

Las elecciones en Eslovaquia se desarrollaron bajo la injerencia de los peones de Washington y Bruselas y, especialmente, de sus altavoces mediáticos, que le lanzaron ataques furiosos para influir en las votaciones. Es un “populista”. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania ya ha llamado “mini-Orban” al Primer Ministro eslovaco.

Inmediatamente después de su nombramiento, el nuevo jefe de gobierno viajó a Bruselas para asistir a una reunión del Consejo Europeo, donde confirmó que ya no suministraría armas a Kiev. Fico añadió que Ucrania es “el país más corrupto del mundo en todos los niveles de gobierno”. Pidió a sus colegas de la Unión Europea que comprueben el destino de los fondos que envían a Zelensky: decenas de escándalos han demostrado que miles de millones no se gastan en las necesidades públicas.

“La Unión Europea copia ciegamente la línea del gobierno de Biden y, en lugar de idear algo propio, continúa dando dinero y armas a Kiev. Pero es inútil, la guerra está en un punto muerto”, dijo Fico.

El Presidente del Gobierno eslovaco no quiere estar en el bando perdedor. Eslovaquia ya ha gastado demasiado sin obtener ningún retorno y no tiene la misma “capacidad” de recuperación que las grandes potencias. Cuanto antes se deshaga de sus onerosas e innecesarias obligaciones, mejor.

No es el primer mandato de Fico como Primer Ministro. Ya ocupó el cargo dos veces anteriormente. Fue quien llevó a Eslovaquia a la zona del euro y adoptó el régimen de exención de visa Schengen.

Ni Eslovaquia ni Hungría son “euroescépticos”, como lo era Polonia antes de las últimas elecciones, a pesar de que el gobierno de Varsovia suministraba armas a Ucrania y era uno de los enemigos más acérrimos de Rusia. Lo de Fico es puro sentido común.

Europa no es capaz de lanzar un satélite al espacio sin la ayuda rusa

Las sanciones a Rusia han colocado a Europa en una situación muy delicada. Están mostrando un importante atraso tecnológico y una dependencia en sus planes espaciales.

Lo que en la Guerra Fría se calificó como “carrera espacial” puso de manifiesto que los satélites formaban parte de las estrategias militares de Estados Unidos y la URSS. Ahora los satelites son, además, un desafío técnico.

El proyecto europeo Galileo pende de un hilo y, con él, la autonomía en materia de geolocalización, porque la Unión Europea no es capaz de lanzar un satélite al espacio sin los cohetes rusos, como ya explicamos el año pasado en otra entrada.

Privada de la lanzadera Soyuz, Europa ha tenido que recurrir a SpaceX, la empresa de Elon Musk, para enviar sus satélites al espacio. La decisión se ha producido tras un acuerdo preliminar entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y SpaceX para el lanzamiento de los próximos cuatro satélites Galileo en 2024.

La participación de SpaceX, proporcionando conectividad a las tropas de la OTAN en Ucrania, ha facilitado la colaboración, mostrando la importancia de la empresa estadounidense en el equilibrio de fuerzas militares.

Esta alianza temporal, sin embargo, expone la dependencia de Europa en un sector crucial. SpaceX realiza sus lanzamientos desde suelo estadounidense, lo que contrasta con los lanzamientos anteriores, realizados desde el centro espacial guyanés.

El programa espacial europeo muestra sus lagunas. Con el Ariane 5 retirado, el Vega-C luchando con problemas técnicos y el Ariane 6 aún no listo para el vuelo inaugural previsto para el año que viene, Europa se encuentra en un agujero de capacidad. El único lanzador disponible, Vega, no está dimensionado para Galileo.

El desarrollo del Ariane 6, aunque tardío, simboliza la ambición frustrada de Europa de recuperar su autonomía en el sector espacial. Es fundamental para la credibilidad europea.

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