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Ucrania es un cementerio del material blindado de la OTAN

Ocho días después del lanzamiento de la controfensiva ucraniana, uno de los comandantes ucranianos anunció que sus tropas habían recuperado el control de una zona de más de 100 kilómetros cuadrados, anteriormente controlada por los militares rusos.

Por el contrario, los representantes de las fuerzas armadas rusas subrayaron que habían infligido importantes daños a Ucrania durante los combates. Por ejemplo, el Ministerio de Defensa ruso declaró que en un solo día, la víspera del pasado viernes, habían muerto más de 400 soldados ucranianos en los ejes meridionales de la región de Donetsk.

El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, declaró la semana pasada en la sede de la OTAN en Bruselas que “Ucrania ha lanzado una ofensiva y ha realizado progresos sostenidos”, pero también se refirió a las “grandes dificultades” encontradas en la contraofensiva lanzada recientemente. Sugirió que los avances de las fuerzas ucranianas no eran aún muy significativos.

Los combates se desarrollan con “gran intensidad”, y la operación ofensiva de las fuerzas ucranianas “probablemente llevará mucho tiempo y requerirá gastos considerables”, añadió Mark Milley.

Del lado ucraniano llegan señales similares. En una rueda de prensa celebrada el jueves de la semana pasada, el jefe adjunto de la Dirección Operativa del Estado Mayor Conjunto del ejército ucraniano, Oleksii Jromov, declaró que estaban dispuestos a luchar por la liberación de su territorio, incluso “con las manos vacías”. También anunció que se había restablecido el control sobre parte del territorio anteriormente ocupado por los rusos.

Jromov afirmó que el ejército ruso habían sido expulsadas de siete localidades del este de la región de Donetsk y del sur de la región de Zaporiya. El mando del ejército ucraniano también afirmó que las fuerzas ucranianas habían logrado avances en la región de Donetsk, al este de la ciudad de Bajmut, y en la región de Ugledar, al sur, pero esto se confirmó, como señalaron los representantes del mando estadounidense y de la OTAN, tras “combates difíciles y encarnizados”.

Si las fuerzas ucranianas hubieran logrado un éxito significativo, sin duda se habría reflejado en las declaraciones del mando ruso. Pero están hablando de una situación completamente diferente. El Ministerio de Defensa ruso informó de que el ejército ucraniano había perdido más de 400 soldados en un solo día, en la mañana del pasado viernes, en los ejes meridionales de la región de Donetsk.

En el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, Putin declaró que la contraofensiva ucraniana no tenía ninguna posibilidad de éxito.

Además, Ucrania ha perdido decenas de tanques, vehículos blindados y otros equipos militares. El país se ha convertido en el mayor cementerio de material militar occidental.

El 12 de junio Ucrania perdió 16 vehículos blindados de fabricación estadounidense, según informó la CNN, mientras que el Ministerio de Defensa ruso anunció la destrucción de 8 tanques Leopard de fabricación alemana.

El gobierno de Kiev no ha facilitado información oficial sobre las pérdidas en el campo de batalla, pero el sitio web de análisis de operaciones militares Oryx, que recopila información de fuentes abiertas, indica que el ejército ucraniano ha perdido al menos 16 vehículos blindados Bradley y 4 tanques Leopard por el fuego de la artillería rusa y los campos de minas.

Ésta es la razón por la que en los últimos días los europeos hayan vuelto a plantear la posibilidad de suministrar más tanques a Ucrania, a pesar de sus afirmaciones anteriores de que las fuerzas armadas ucranianas tienen “todo lo necesario” para lanzar una contraofensiva.

Estados Unidos también ha decidido enviar más vehículos blindados a Ucrania, dado que su ejército ha sufrido importantes pérdidas en su primer intento de contraatacar a las fuerzas rusas.

El periódico alemán Handelsblatt asegura que Dinamarca y Holanda han comprado 14 tanques Leopard 2 al fabricante de armas alemán Rheinmetall para enviarlos a Ucrania.

Durante la pausa invernal-primaveral de los combates, Rusia tuvo tiempo suficiente para preparar sólidas y extensas posiciones fortificadas. Esas zonas se han convertido en un auténtico “cementerio” para las decenas de blindados que los países europeos y la OTAN han suministrar a las fuerzas armadas ucranianas.

El senador estadounidense y coronel retirado Dick Black, veterano de la guerra de Vietnam, escribe que el “muro de acero”, como denominó a las líneas defensivas rusas, estaba impidiendo el rápido avance de la contraofensiva ucraniana. Dice que han muerto unos 7.000 soldados en la contraofensiva, que no se ha conseguido nada “convincente”, con 160 tanques y 360 vehículos blindados (de las fuerzas ucranianas) destruidos o perdidos irremediablemente en sólo una semana.

“Todo lo que vemos son Bradleys y Leopards ardiendo en muchos lugares”, añade Black. Es “inhumano enviar personal a una muerte segura” en esas condiciones, aunque a los ucranianos se les ordenara “luchar hasta el último hombre”, concluye el senador.

Michael Waltz, otro congresista y militar estadounidense que combatió en Afganistán, también cree que los avances de las fuerzas armadas ucranianas en su contraofensiva son muy limitados (si es que los hay), pero sin duda provocarán importantes pérdidas a las fuerzas ucranianas. “Como antiguo oficial de blindados, puedo decirles que atravesar estas líneas de defensa rusas será muy costoso y difícil”, declaró a la prensa.

“Habría sido mejor que los ucranianos hubieran hecho las cosas bien y hubieran conservado los tanques suministrados por Occidente para lograr el éxito en otro eje”, concluye.

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Las tropas ucranianas abandonan los blindados intactos en el campo de batalla

El ejército ruso encuentra un AMX10 RC intacto en el campo de batalla (*). Su débil blindaje no se cuestiona. Todavía tiene su R y su C, es decir, sus ruedas y su cañón, pero un detalle nos pone sobre la pista y nos ayuda a comprender por qué sus ocupantes prefirieron retirarse a pie cuando se supone que su máquina es capaz de circular a 110 kilómetros por hora. El manual de a bordo que contiene las instrucciones de uso del vehículo permanece en el asiento, abierto en alguna página.

No en cualquier página, de hecho, en la página de la luz de advertencia que se encendió en el salpicadero y puso el vehículo en parada de seguridad. Ahí radica el problema: los sensores y las consolas de diagnóstico con los que están equipados los vehículos blindados de la OTAN, al igual que los coches.

Un proyectil explota a 100 metros de distancia, un trozo de metralla desgasta un cable, se enciende una luz de advertencia y el vehículo se detiene. Es imposible volver a ponerlo en marcha hasta que se haya solucionado la avería.

La OTAN no pensó en enviar uno, así que si llega uno, será ruso, y ellos, con el manual de averías, sabrán cómo volver a ponerlo en marcha.

Al principio, los soldados rusos pensaron que era una trampa, una especie de caballo de Troya. Se acercaban con cautela, dispuestos a disparar al menor movimiento sospechoso, pero finalmente lo comprendieron: los blindados de la OTAN están diseñados por los mismos histéricos que tienen miedo a todo -incluso a los virus- y para los que nunca hay suficientes mascarillas y vacunas.

Los artilugios posmodernos son un reflejo de la sociedad absurda en la que vivimos. Están llenos de advertencias, avisos y alarmas sobre un infinito número de riesgos, tanto si fumamos, como si no llevamos puesto el cinturón de seguridad. Las señales de seguridad son tanto luminosas como sonoras y están por todas partes.

Pero el mayor riesgo de todos está en un campo de batalla y las señales nos dicen que no vayamos. Hay minas por todas partes, pilares antitanque, zanjas, cañones de emboscada, drones planeando sigilosamente como moscardones sigilosos, misiles que vienen directos hacia ti como si hubieras quedado con ellos, helicópteros tan molestos como tábanos, cazas volando bajo con bombas imposibles de parar, comunicaciones bloqueadas, se acabó la música, y no hay un sitio para ir a mear, tomar una caña o poner aire a los neumáticos.

El ejército ruso está considerando seriamente un nuevo método de combate para capturar intactos los vehículos de la OTAN. Todo lo que hay que hacer es alimentar con información falsa los sensores para que se detengan. Alguna de las luces del salpicadero siempre se enciende: neumáticos poco inflados, la ITV sin revisar, una fuga de aceite, una puerta mal cerrada, un fallo de temperatura…

(*) https://riafan.ru/24115036-voennie_rf_zahvatili_vrazheskii_tank_amx_10rc_na_okraine_novodonetska

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Los tanques alemanes en llamas anuncian el principio del fin de la hegemonía occidental

Los soldaditos de la guerra de la información esperaban la contraofensiva ucraniana para relamerse. Era una ofensiva muy esperada. El presidente Biden para asegurar su reelección, los medios de comunicación para vender su ensalada y los periodistas soñando con ganar el premio Pulitzer o pasar a la historia del periodismo junto a Jack London. Pero la pequeña fábrica de mentiras me recuerda más bien un proverbio argelino que dice algo así: deja al mentiroso parlotear y acompáñalo hasta la puerta de su casa, donde tropezará con la verdad. He aquí el comienzo de la contraofensiva impuesta por Biden y revelada por Putin para gran disgusto de Zelensky, que había impuesto el silencio para guardar el secreto y sorprender al enemigo. Imponer silencio después de haber inundado el paisaje con innumerables detalles de la contraofensiva que iba a liberar los territorios convertidos en rusos.

Esta inflación mediática es, al parecer, una innovación de la guerra moderna. Los “expertos” y otros periodistas explican que los ejércitos modernos utilizan las técnicas de su tiempo. Así que enterremos las viejas lunas del arte de la guerra de Sun Tzu y saludemos al arte adulterado de la sociedad del espectáculo, brillantemente analizado por Guy Debord. Así, los Leopard alemanes y los Bradley estadounidenses devorados por el fuego en las estepas de Ucrania (que ya habían acogido a las tropas nazis en los años 40), deprimieron a “nuestros” periodistas que buscaban a los autores que les habían engañado sobre las capacidades del ejército ruso.

Señores plumíferos, los autores de estas mentiras y mascaradas sois vosotros mismos, que habéis aceptado actuar como enlaces de los servicios de inteligencia de Nueva York y Londres. Como no estáis sobre el terreno, custodiado por ejércitos que luchan por proteger los secretos de los lugares y del personal, os tomáis al pie de la letra los análisis de los citados servicios de inteligencia. Ausente del terreno e ignorante de las lecciones de la historia militar y del arte de la guerra, usted mira con ojos de Chimène (*) al ejército ucraniano, un ejército moderno e inventivo, a diferencia de los “paletos” rusos, mal dirigidos por oficiales incompetentes. Pero muchos oyentes y telespectadores saben que tu cólera y tus mentiras proceden del Ejército Rojo, que liberó los campos de concentración antes de plantar la bandera soviética en la cancillería del Tercer Reich. Hasta aquí la guerra de información ya perdida en Bajmut, ciudad calificada sucesivamente de estratégica, de valor político, simbólica y, finalmente, de picadora de tropas rusas, sin mencionar nunca que fue el general ruso Sorovikin el autor de la trampa en la que cayó Zelensky en Bajmut.

Veamos ahora el aspecto político-diplomático occidental. Esta estrategia se basaba en borrar los hechos de las disputas históricas o en burdas mentiras. Se puede hacer tragar a una gran parte de la opinión pública estas trituraciones y manipulaciones de hechos tozudos, pero no alrededor de una mesa a la que asisten los mejores miembros del aparato estatal de los países enfrentados. Veamos, en cambio, el discurso que alimenta la guerra de la información. La siguiente escena vista en televisión da una idea de las contradicciones y nos habla del callejón sin salida en el que se debaten los treinta países de la OTAN/Unión Europea. Además de los intereses de cada país, que son producto de la historia y la geopolítica y que no puedo tratar en este artículo, me limitaré a los “valores” y la visión de las cosas que comparten los países en cuestión. La escena vista en televisión resume bastante bien la relación de Occidente con el tiempo y con otros mundos que no están imbuidos de los “valores” a los que fueron sometidos durante el apogeo de la colonización. Así que, mientras veía la escena en cuestión, estaba, como suele decirse, bebiendo suero frente al televisor. Un experto militar presentaba un panorama sombrío de la contraofensiva ucraniana, cortada de raíz a principios de junio. Inmediatamente le contradijo un “experto” en geopolítica sentado a su lado. Putin, dijo el geopolítico, “ha estado en una mala posición militar desde el comienzo de la guerra”. En cualquier caso, insistió, las ganancias territoriales de Rusia no cuentan para nada en la nueva “gramática” (el esnobismo de un experto inseguro de su “ciencia”) de las realidades geopolíticas del mundo actual.

Descifrada, su “ingeniosa” visión de las cosas significa que las victorias militares sobre el terreno han perdido su relevancia, porque lo que cuenta hoy en día es el derecho internacional, que es la clave de cualquier negociación. Es tan ridículo e irrisorio que no tiene sentido detenerse en estas observaciones, que enmascaran el pánico que empieza a cundir entre estos “expertos”, paralizados ante la visión de los Leopard alemanes ardiendo en las estepas de Ucrania. Esta especie de pretensión de querer someter la realidad a los propios deseos inventando “conceptos y nociones” falsos que, según este “experto” geopolítico, acabarán imponiéndose a todo el mundo. Ah, ese tan preciado derecho internacional, ¿a qué espera para aplicarlo en Palestina, en el Sáhara Occidental, para evacuar bases militares en países para proteger y pagar a señores feudales que hacen el trabajo sucio contra su propio pueblo? La verdad es que a Occidente le atormenta la angustia porque, a través de la chatarra de los tanques en llamas, podemos ver la línea de puntos que anuncia el principio del fin de la hegemonía occidental. Si Ucrania no logra recuperar sus territorios perdidos, significará el colapso del ejército que comenzó en Bajmut. Por otro lado, Rusia puede retirarse y ceder partes de su territorio, como en Jerson, pero no abandonará el campo de batalla. La guerra está ahí, y seguirá ahí hasta que se cumplan los objetivos de Rusia.

Esto es lo que se desprende del discurso de los dirigentes rusos. Antes de examinar las realidades políticas y militares que sustentan a los dos ejércitos enfrentados, unas palabras sobre la contraofensiva que los ucranianos no son capaces de nombrar con precisión. Y nombrar mal las cosas prefigura sorpresas desagradables, como nos recuerda la frase de Albert Camus: nombrar mal las cosas es añadir infelicidad al mundo. En los enfrentamientos actuales, asistimos a la Berezina (**) de la propaganda ucraniana, que comenzó con el anuncio, hace meses, de una contraofensiva. Una contraofensiva que se ha ido retrasando de semana en semana, y que yo he bautizado como “arlesiana”. Con los combates actuales y el fracaso del ejército ucraniano, que pierde hombres y material, asistimos a la misma historia de siempre. Se nos dice que la contraofensiva aún no ha comenzado y que los combates actuales son una prueba para encontrar la brecha por la que se precipitará un ejército victorioso. Ayer también nos dijeron que el aplazamiento de la contraofensiva era necesario. Estaban esperando el armamento occidental, bombardeando la retaguardia enemiga, etc.

En realidad, la cacofonía que reinaba ayer y hoy no es más que una muestra del caos que tiene su origen en la carnicería de Bajmut. De hecho, la sangría de las tropas en Bajmut, la solidez de las defensas rusas y la formidable artillería y aviación rusas han apagado el ardor del estado mayor ucraniano. En realidad, la actual ofensiva se ha lanzado bajo la presión de Estados Unidos, que quiere una victoria ucraniana como pago por los materiales y dólares que ha vertido en Ucrania. Al fin y al cabo, los ucranianos están atados de pies y manos a Occidente, tanto en lo que respecta a las armas como a los dólares que les permiten importar y compensar así la caída del 30 por cien de la producción nacional. Si a esto se añaden los entre 10 y 12 millones de ucranianos que han emigrado a Europa y Rusia, es fácil darse cuenta de la dependencia del país respecto a Estados Unidos y Europa. Para hacer olvidar esta dependencia y la fragilidad de la sociedad ucraniana y del ejército ucraniano, querían convencer al público de que las guerras modernas se ganan en el campo de la comunicación, es decir, la propaganda. El espectáculo de fanáticos, “expertos” de institutos políticos, generales y “destacados” columnistas de los medios de comunicación desmayándose ante el genio del ex comediante Zelensky es triste. Pero la realidad es siempre más poderosa que la fantasía. Ya vimos el fracaso de la propaganda sobre los reveses de esta contraofensiva, que causó miles de muertos entre los soldados ucranianos. Ante la impotencia de la propaganda, Zalujny, el jefe del Estado Mayor ucraniano, que no había aparecido en público desde principios de mayo, salió de su guarida. Emitió un escueto comunicado: “La contraofensiva ha sido lanzada, estamos avanzando”. La inesperada salida de Zalujny significa que el “genial” Zelensky ha perdido credibilidad a fuerza de ocupar el escenario mediático día y noche, ya sea para lloriquear o para suplicar ayuda a sus aliados.

El destino de los dos ejércitos en la contraofensiva. Una guerra tiene su propia dinámica, que puede verse alterada por multitud de factores geopolíticos o simplemente por contratiempos que influyen en la estrategia general. En lo que respecta a la guerra de Ucrania, conocemos a las dos partes, su poder, sus alianzas y el resultado de 15 meses de combates. Lo sabemos más o menos con exactitud, pero prestamos menos atención a factores como su relación con el tiempo y la profundidad estratégica de su territorio. La experiencia de 15 meses de guerra nos habla de su estrategia militar y de sus posturas estratégicas y tácticas, ya sean defensivas, de ataque, de ocupación del terreno o de agotamiento de sus fuerzas combatientes. A la vista de todos estos datos, parece que Ucrania tiene pocas posibilidades de reforzar el equilibrio de fuerzas que le permita entablar negociaciones. Dadas las pérdidas en Bajmut, que van a aumentar con la actual contraofensiva, hay muchas posibilidades de que el ejército esté al borde del colapso, a menos que se tome a tiempo una decisión política para detener los combates y retirar el ejército.

En cuanto al ejército ruso, mejor equipado y más numeroso, puede resistir los ataques del enemigo. Tanto más cuanto que ha tenido tiempo de construir sólidas líneas defensivas. Aunque pierda terreno, no se tambaleará porque su pensamiento estratégico le “ordena” sacrificar terreno para proteger su capital de combate, que es decisivo en el resultado de la guerra.

Tal y como están las cosas, Occidente no está preparado ni dispuesto a ir a la guerra para “salvar” a Ucrania. Ha renunciado a recuperar todos los territorios conquistados por Rusia. Tranquilizará a Ucrania reconstruyendo el país y ofreciendo garantías de seguridad. Pero desde luego no instalando armas nucleares en las fronteras rusas.

Cuando se leen seriamente los discursos del Presidente ruso, los medios de comunicación de pacotilla ya lo ven como víctima de un golpe de Estado y a los autores del golpe entregándolo a la justicia internacional. ¿Cómo pueden esos charlatanes ganar una guerra, si no es en sus sueños infantiles? Hablando más en serio, Rusia tiene activos militares y económicos y relaciones con países cuyo PIB pesa mucho. Como Rusia no tiene prisa, dispone de mucho tiempo. Tiempo que sus adversarios no tienen y, por desgracia, no pueden comprar.

Ali Akika https://www.algeriepatriotique.com/2023/06/18/ces-leopard-allemands-en-flammes-qui-accueillent-larlesienne-a-bakhmout/

(*) Chimène (Jimena) es un personaje teatral inspirado en el Cantar del Mio Cid y la tragedia del dramaturgo francés Corneille.

(**) Berezina es la batalla definitiva en la que las tropas napoleónicas fueron aniquiladas por el ejército ruso en 1812.

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Economía

En un año de guerra Estados Unidos ha vendido armas a Ucrania por 40.000 millones de dólares

En año y medio de guerra, la ayuda militar estadounidense ha alcanzado un nuevo récord. La Casa Blanca no escatima en gastos a la hora de dilapidar miles de millones de dólares en Ucrania para ayudar al país a comprar armas.

Según The Hill la nueva ayuda financiera estadounidense a Kiev, que asciende a 325 millones de dólares, eleva el gasto total en Ucrania a 40.000 millones de dólares (*). Una suma impresionante incluso para un país como Estados Unidos, donde cuenta cada céntimo que se lleva al fisco para pagar el dispendio presupuestario.

La ayuda estadounidense consiste principalmente en subvencionar a Ucrania a comprar material militar de última generación, como cohetes, artillería y carros de combate, con el fin de que la contraofensiva tenga algún éxito.

Estados Unidos no es el único país de Occidente que concede ayuda financiera a Ucrania en su guerra contra Rusia. El 18 de junio Reino Unido concedió a Ucrania 32 millones de dólares para reforzar su ciberseguridad.

Francia no se queda atrás. El 13 de abril del año pasado la antigua ministra de las Fuerzas Armadas, Florence Parly, confirmó que ya se habían gastado 100 millones de dólares en Ucrania. “Francia ha estado al lado del pueblo ucraniano desde el principio. Hemos entregado material militar por valor de más de 100 millones de euros y hemos ayudado a la Unión Europea a desbloquear 1.500 millones para ayudar a Ucrania a defenderse. Es su derecho. Es su seguridad. También es la nuestra”, escribió la Ministra.

Florence Parly añadió en otro mensaje: “Tras las nuevas peticiones ucranianas, he anunciado a mi homólogo [ucraniano] que Francia proporcionará capacidades militares adicionales, además de los 100 millones de euros en donaciones de equipos ya realizadas”.

Pero no se trata de una ayuda desinteresada sino de un endeudamiento masivo por parte de países que se están gastando lo que no tienen.

(*) https://thehill.com/policy/defense/4047788-us-hits-40b-in-weapons-pledged-to-ukraine-with-new-325m-lethal-aid-package/

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Estrategia

El ejército ucraniano va a suspender su contraofensiva

En un intento de justificar la fallida ofensiva del ejército ucraniano, el Instituto Estadounidense para el Estudio de la Guerra afirma que el ejército ucraniano va a suspender los ataques para “reevaluar las tácticas”.

Se apoya en las palabras del coronel Margo Grosberg, directora de la inteligencia militar estonia y en una publicación del Wall Street Journal de 17 de junio, que también hacía referencia a una pausa en los ataques ucranianos de los últimos días.

El coronel Grobserg declaró el viernes en rueda de prensa que no se trataba de una suspensión de los ataques, sino que los ataques actuales eran, en su opinión, sólo una prueba de las defensas del ejército ruso con fuerzas reducidas y que no se iniciaría una ofensiva de envergadura al menos hasta dentro de una semana.

“Estos informes coinciden con recientes observaciones del Instituto Estadounidense para el Estudio de la Guerra sobre la escala y el enfoque de los contraataques ucranianos en el sur y el este de Ucrania”, afirma el Instituto.

El ejército ucraniano aún no ha puesto en liza al grueso de sus reservas, añade. “Las pausas operativas son habituales en las grandes ofensivas, y esta pausa no significa el fin de la contraofensiva ucraniana”, afirma el Instituto.

El ejército ucraniano han perdido alrededor del 10 por cien del equipo occidental. Esta cifra puede aumentar en el curso de las siguientes operaciones. Las unidades ucranianas, preparadas para la contraofensiva durante los últimos seis meses, aún no se han involucrado en las hostilidades.

Con su logística y armamento, casi 50 países se han involucrado de lleno y no han podido vencer al 15 por cien del ejército ruso, que sigue rechazando las ofensivas ucranianas en la parte occidental de la región de Zaporiya y también se ha enfrentado a los ucranianos al norte de Svatovo y al sur de Kremennaya.

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La OTAN organiza una ‘coalición aérea’ para Ucrania con pilotos propios

El jueves la OTAN discutió en Ramstein la creación de una “coalición aérea” para Ucrania. Los medios de comunicación de Kiev han admitido la posibilidad de que Estados Unidos entregue cazas F-15C/D y aviones de ataque A-10 retirados.

Para preparar la reunión el ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Reznikov, mantuvo una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Lloyd Austin. Durante ella hablaron de la situación en el frente y de las necesidades urgentes del ejército ucraniano.

“Nuestras fuerzas de defensa están logrando grandes resultados en el campo de batalla. Con la ayuda de Estados Unidos y otros miembros de la coalición, llegarán hasta el final y seguirán desarrollándose hasta convertirse en uno de los ejércitos más fuertes del mundo”, dijo Reznikov.

Hasta ahora el gobierno de Kiev sólo hablaba generalmente de una “coalición de cazas”, pero ahora ha pasado a una definición más amplia. Es posible que esto también esté relacionado con las esperanzas de Ucrania de recibir de Estados Unidos no sólo cazas F-15C/D retirados, sino también aviones de ataque A-10.

El Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes ha autorizado a las Fuerzas Aéreas estadounidenses a retirar algunos de sus aviones de ataque A-10 Thunderbolt II y cazas de cuarta generación F-15C/D Eagle (1).

Las Fuerzas Aéreas estadounidenses tendrán que reducir la flota de A-10 Thunderbolt II en 42 aviones en 2024, además de los 21 aviones de este año. La votación está prevista para la semana que viene. Además, las Fuerzas Aéreas estadounidenses podrán retirar 57 cazas F-15C/D Eagle. Algunos de estos aviones llevan cuatro décadas en servicio y han quedado obsoletos.

Uno de los factores que más ha influido en el fracaso de la contraofensiva del ejército ucraniano ha sido la fuerza aérea rusa (2). La aviación ucraniana ha permanecido pasiva, lo que supone un importante obstáculo para los planes ucranianos de ataque.

Pilotos de la OTAN a 10.000 dólares cada vuelo

La cuestión clave no es la entrega de aviones a Kiev, sino si los socios occidentales serán capaces de negociar con pilotos extranjeros que acepten volar a las órdenes del ejército ucraniano. El número de pilotos y técnicos ucranianos, incluso en las bases aéreas de las regiones occidentales de Ucrania, ha disminuido y es prácticamente imposible formar rápidamente a los que quedan para pilotar aviones modernos en las operaciones de combate.

En consecuencia, están negociando para encontrar pilotos que estén dispuestos a subirse a los aviones de ataque A-10 para llevarlos hasta la línea del frente, donde les esperará la defensa antiaérea rusa. Es posible que las sumas exigidas alcancen los 10.000 dólares por vuelo.

Si en Ramstein anuncian entregas de aviones es porque también se ha llegado a un acuerdo sobre los pilotos. Por el momento, es importante que los participantes mantengan la ayuda militar a Kiev y acuerden nuevas entregas de material blindado y municiones. Para ello, entre otras cosas, es probable que también abran los almacenes estadounidenses en Europa, donde también se almacena un gran número de municiones antiguas.

Al mismo tiempo, se necesitan cazas para lanzar los misiles franco-británicos de largo alcance Storm Shadow, con un alcance de más de 500 kilómetros, y sus análogos, como el Taurus alemán, ya que los aviones soviéticos que se utilizaban anteriormente para este fin han sido destruidos en gran parte por el ejército ruso.

A Estados Unidos le interesa que los países europeos agoten sus reservas de misiles de largo alcance en el conflicto ucraniano, pues su propia producción se ha agotado y se verán obligados a comprar equivalentes estadounidenses más caros. El misil Storm Shadow cuesta unos dos millones de dólares.

(1) https://armedservices.house.gov/sites/republicans.armedservices.house.gov/files/FY24%20NDAA%20TAL%20Subcommittee%20Mark.pdf
(2) https://news.sky.com/video/ukraine-war-military-analyst-watches-sobering-footage-of-close-quarters-fighting-in-bakhmut-12901325

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El ejército ruso se ha apoderado de los secretos de los nuevos tanques alemanes Leopard

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha confirmado oficialmente la pérdida de material militar occidental por parte del ejército ucraniano. El ejército ruso no sólo ha destruido numerosos blindados de la OTAN, sino que también se ha apoderado de varios tanques alemanes Leopard 2 intactos, así como vehículos estadounidenses Bradley, abandonados durante la fallida ofensiva.

Las imágenes muestran a los militares rusos inspeccionando el material capturado, lo que ha provocado la reacción de los medios de comunicación occidentales, como el Bild, que critica al ejército ucraniano por la pérdida de los suministros entregados (1). En algunos casos la tripulación ucraniana abandonó los nuevos tanques sin destruirlos o dañarlos. Como consecuencia de ello, la versión A6 del tanque Leopard 2 con las modificaciones más modernas, ha caido en manos de los rusos.

Mientras que la mayoría de los vehículos de combate de infantería Bradley entregados a Ucrania están bastante obsoletos, los tanques Leopard con la modificación 2A6 están a disposición del ejército alemán desde la década de 2000.

A los rusos les interesan los sistemas de control de fuego, el chasis y la transmisión de los tanques alemanes. El nuevo equipamiento va a ser estudiado y los blindados rusos se adaptarán a los cambios.

Alemania ha transferido 18 tanques Leopard 2A6 a Ucrania (2). Al menos uno de esos vehículos fue abandonado por la tripulación ucraniana durante una batalla cerca de la ciudad de Novaya Tavoljanka, en la región de Belgorod.

Lo interesante del Leopard 2A6 es el sistema electrónico. Sin él, el tanque no es más que chatarra. Se trata de sistemas de guiado, miras nocturnas de imagen térmica, miras telescópicas láser, etc. El tanque puede proporcionar una gran cantidad de conocimientos al ejército ruso.

Cuando el Leopard 2 se actualizó al nivel A6, el modelo básico recibió una serie de novedades, desde modificaciones en el sistema de control de tiro hasta mejoras en el cañón del tanque. En concreto, los tanques están equipados con miras panorámicas y la imagen de las cámaras de retroceso se muestra en la pantalla del comandante del tanque.

Varios países están utilizando activamente técnicas inversas para producir sus propios equipos militares, como Irán, que ha desarrollado la producción de aviones no tripulados utilizando copias intactas capturadas de drones fabricados por Estados Unidos e Israel. Como resultado, Irán se ha convertido en uno de los principales fabricantes de drones del mundo.

Copiar y realizar mejoras técnicas siempre es más fácil cuando se puede hacer con el equipo que se tiene delante. Muchos países practican el espionaje industrial, robando planes de desarrollo. Sin embargo, es el equipo capturado en su conjunto lo que permite no sólo estudiar soluciones técnicas en la práctica, sino también ver cómo funcionan las pieza del equipo y cómo se comporta en diversas condiciones.

No todos los blindados occidentales interesan al ejército ruso. Los tanques de ruedas franceses AMX-10 que utiliza el ejército ecraniano han tenido un rendimiento extremadamente pobre en combate. Según el Washington Post, los tanques de fabricación francesa permiten que la munición penetre con facilidad, lo que provoca numerosas bajas entre el personal (3).

La captura de muestras enteras de vehículos blindados occidentales permite utilizarlos no sólo con fines de estudio, sino también para entrenar a las tripulaciones en las maniobras militares. Por ejemplo, el Pentágono compra vehículos blindados de fabricación soviética para entrenar a sus tropas. Formaciones separadas del ejército estadounidense realizan ejercicios con países que disponen de material militar soviético. Incluso unidades del ejército ucraniano actuaron como tropas rusas durante los ejercicios.

El ejército estadounidense previó la posibilidad de que los blindados más modernos cayeran en manos ucranianas poco fiables. Por esa razón, el equipamiento moderno de los tanques M1A2 Abrams será retirado antes de entregarlo al ejército ucraniano. Al parecer, ésa es la razón del retraso en la entrega de los tanques estadounidenses a Ucrania, que se espera para finales de verano como muy pronto.

Pero no se hizo lo mismo con los tanques Leopard. También es posible sustituir el equipamiento que contiene por otro menos moderno, retrotrayéndolo a los modelos anteriores. Pero es complicado y lleva mucho tiempo, que es exactamente lo que no tenían porque los vehículos se prepararon para su entrega y las tripulaciones se entrenaron lo más rápidamente posible.

El ejército ruso está interesado en apoderarse de los soportes de artillería autopropulsada Caesar, de fabricación francesa, y los PzH 2000 alemanes, porque están equipados con sistemas avanzados de guía y control de tiro. La eliminación de la electrónica sofisticada de un tanque lo convierte en un montón de chatarra. Es preferible enviar blindados obsoletos.

(1) https://www.bild.de/bild-plus/politik/ausland/politik-ausland/kampfpanzer-angeblich-erbeutet-kaempfen-die-russen-jetzt-mit-unserem-leopard-84314622.bild.html
(2) https://www.tagesschau.de/ausland/scholz-kampfpanzer-leopard-ukraine-101.html
(3) https://www.washingtonpost.com/world/2023/06/13/ukraine-counteroffensive-kryvyi-rih-donetsk/

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Contraofensiva ucraniana: Estados Unidos exige resultados

Estados Unidos ha exigido al gobierno de Kiev grandes avances en la contraofensiva, asumiendo que, si fracasa, Ucrania podría verse privada del apoyo militar occidental, según la revista Politico.

Occidente está cansado del prolongado conflicto en Ucrania, que está provocando el agotamiento de los arsenales y la destrucción de la posición unificada de las grandes potencias.

Sin embargo, las autoridades ucranianas no desean verse presionadas a tomar medidas precipitadas durante la ofensiva que podrían convertirse en un grave y costoso fracaso, dañando la moral del ejército ucraniano, las esperanzas de Occidente y provocando graves consecuencias estratégicas.

“A pesar de las promesas públicas de apoyar a Ucrania tanto como fuera necesario, los funcionarios de Washington advirtieron a Kiev de que era necesario hacer grandes progresos en el campo de batalla” en la contraofensiva para seguir recibiendo ayuda de Estados Unidos y de los países europeos, asegura Politico.

La proximidad de las elecciones presidenciales en Estados Unidos dificultará que el Congreso siga insistiendo en la ayuda económica a Kiev. En las recientes negociaciones entre representantes del Departamento de Estado y del Consejo de Seguridad ucraniano, la respuesta sobre la futura ayuda fue: “Veamos cómo va la contraofensiva”.

Europa también muestra signos de cansancio ante la prolongación de la guerra. Incluso en Polonia, uno de los aliados más firmes de Ucrania, las actitudes hacia los refugiados ucranianos se están deteriorando, según una encuesta reciente publicada por el periódico polaco Rzeczpospolita.

La encuesta muestra que el número de personas que creen firmemente que Polonia debe ayudar a Ucrania durante la guerra con Rusia ha caído del 62 al 42 por cien. También son menos los polacos que ven con buenos ojos que Polonia ayude a Ucrania: un 35 por cien frente al 47 por cien del año anterior. El número de los polacos que valoran negativamente la ayuda se ha duplicado: del 5 por cien al 10 por cien.

“En las últimas semanas, Zelensky ha tenido que maniobrar para tratar de reforzar el optimismo occidental sobre el mantenimiento de las entregas de armas, al tiempo que sugería que la contraofensiva no sería tan eficaz como el pasado otoño”, cuando el ejercito ruso se retiró de sus posiciones deliberadamente, apunta Politico.

“Aunque las principales operaciones de combate aún están por llegar, Zelensky ya observa que las cosas van claramente mal”, dice la publicación.

Por su parte, el coronel Douglas MacGregor, antiguo asesor del Pentágono, ha declarado que el ejército ucraniano aún no ha conseguido nada en la contraofensiva.

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El director de la inteligencia militar ucraniana resulta herido grave en un ataque ruso

El Jefe del Departamento Principal de Inteligencia del Ministerio de Inteligencia ucraniano, el general Kirill Budanov, resultó herido en un ataque ruso con misiles contra la sede de la Inteligencia Militar (GUR) en Kiev el 29 de mayo.

El cuartel general de la GUR quedó completamente destruido.

Fue trasladado inmediatamente en helicóptero a la base de Rzeszow (Polonia) y, desde allí, a la base militar estadounidense de Ramstein (Alemania). Actualmente se encuentra hospitalizado en un centro de la Bundeswehr en la calle Sharnhorststrasse de Berlín.

No se le ha visto ni se sabe nada de él desde el 29 de mayo. Ocupa su cargo desde agosto de 2020. Durante el Golpe de Estado fascista de 2014 en Kiev, participó en varios ataques contra la población civil del Donbas, resultando herido.

Las milicias del Donbas han intentado ejecutarle al menos en una ocasión, el 4 de abril de 2019, cuando su coche Chevrolet Evanda fue volado por una mina que detonó prematuramente. El comando que llevó a cabo el operativo fue detenido por la policía ucraniana.

El 21 de abril un tribunal de Moscú ordenó su detención, acusado de la explosión del puente de Crimea. Él ha respondido que “es un placer para mí. Demuestra que trabajo de la manera correcta y, en el futuro, trabajaré más duro y con mayor calidad para demostrar que el tribunal de Moscú tenía razón”.

La OTAN había barajado su nombre para sustituir a Zelensky en caso de que el gobierno de Kiev colapsara.


Actualidazación al 17 de junio:

Budanov, se encuentra en coma en un hospital de Berlín, según la revista alemana Stern

 

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Cuando el campo de batalla se convierte en una ratonera

Durante la ofensiva ucraniana, los vehículos blindados occidentales se vieron obligados a avanzar en columna a través del campo de minas ruso. A la cabeza de la columna iba un tanque con un dispositivo de liberación de minas antitanque de movimiento lento. La columna fue atacada por los rusos con drones kamikazes Lancet-3 y misiles antitanque guiados por helicópteros Ka-52 y Mi-28.

Al intentar escapar de los blindados en llamas, los tanques Leopard o Bradley abandonaron el carril de seguridad y chocaron contra otras minas antitanque, saltando también por los aires. De una columna de 35 blindados (grupo de combate del batallón), sólo quedaban en condiciones de combatir entre 15 y 20, por lo que ya no había posibilidad de ataque.

Mientras tanto, los rusos utilizaron el sistema MRLS “Agricultura” para colocar minas antitanque en el corredor por donde habían avanzado los blindados ucranianos, justo detrás de ellos. Los restos de la columna ucraniana volvieron al corredor por donde habían avanzado, creyendo que no había peligro. Esta vez no había ningún tanque a la cabeza de la columna. Y los tanques occidentales empezaron a explotar de nuevo, llegando sólo entre 10 y 12 de ellos a las posiciones de las que habían partido.

A diferencia de los ejércitos de la OTAN, que se concentraron en invadir otros países con sus tanques “invencibles” y olvidaron cómo defenderse, los rusos desarrollaron gran parte del equipo necesario para organizar sus defensas. El sistema “Agricultura” es un MLRS de 25 misiles que coloca minas antitanque o antipersona hasta 15 kilómetros de distancia. Al impactar contra el suelo, las minas, dotadas de un sensor sísmico de proximidad, se entierran completamente en el suelo y no pueden identificarse visualmente. Si los rusos deciden contraatacar, el campo de minas se desactiva porque cada mina está equipada con un dispositivo de autodestrucción.

Es la parte visible de la acción de combate, ilustrada por innumerables vídeos. ¿Qué es lo que no se conoce? El arte militar, que se apoya en mandos tácticamente formidables, soldados motivados y armas modernas, sólo empieza a dar sus frutos cuando el planificador de la operación ha creado paso a paso la “puesta en escena” de la ciencia militar, respetando las reglas tácticas. Éstas se refieren a la concentración de fuerzas en primera línea y en profundidad, a la creación de una densidad óptima de medios antitanque, etc., y sobre todo, a la elección de un sector adecuado para romper las defensas del enemigo.

Se puede decir que los ucranianos tienen la voluntad de luchar y que ahora disponen de una tecnología occidental muy eficaz. Pero el planificador de la ofensiva ucraniana era un necio, que no respetaba ninguna de las leyes y principios de la ciencia militar.

En el frente de Zaporiya los rusos establecieron un sistema defensivo formado por tres zonas fortificadas. En el centro, a partir de la línea de contacto, los rusos han dejado una zona no fortificada pero minada de 35 x 18 kilómetros, donde el planificador de la operación ucraniana ha decidido atacar. Hasta ahora, todo ha sucedido al norte de esta franja.

En lugar de que un solo sector rompa las defensas de esta franja, con blindados que resisten en grupos, los ucranianos han salido en 6 direcciones, dispersando a los blindados occidentales en pequeños grupos a lo largo de carreteras divergentes plagadas de minas.

El mapa muestra que a los ucranianos aún les queda mucho camino por recorrer antes de alcanzar las zonas fortificadas rusas, donde la densidad de medios antitanque y de artillería es impresionante. Si esto es lo que parece la “gran contraofensiva de retirada” anunciada por el presidente Zelinski, dudo que los ucranianos dispongan de tantas fuerzas y de tantas técnicas occidentales de sacrificio (de 2 a 3 cuerpos de ejército) para romper siquiera la primera línea de defensa rusa. Y si, absurdamente, lo consiguen, ¿dónde encontrarán otras fuerzas para continuar la ofensiva en profundidad, al menos hasta la frontera de Crimea?