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Facebook es una guarida de espías

Los titulares se repiten una y otra vez desde hace muchos años: Facebook es una guarida de espías, veteranos agentes de inteligencia contratados para cumplir numerosas tareas (1). La diferencia entre un monopolio tecnológico y el espionaje de toda la vida es cada vez más difícil de trazar.

Los espías contratados por Facebook se esfuerzan por detectar las cuentas que consideran como integrantes de las “redes de influencia” de Rusia. En diciembre del año pasado Facebook cerró varias de ellas en África, especialmente en Libia y la República Centroafricana.

La red social lleva a cabo muchas de las operaciones de espionaje con el pretexto de “lucha contra las noticias falsas”, que suelen ser las que tienen su origen en Rusia o manifiestan simpatías por Rusia. Primero permiten la difusión de la cuenta, hasta que alcanza un nivel crítico de seguidores, tras lo cual se clausura.

La censura en internet no ha podido impedir que la semana pasada ondearan banderas rusas en las calles Bangui, la capital de la República Centroafricana, durante una manifestación popular.

En 2019 la red social admitió que espiaba las conversaciones de audio de sus usuarios para elaborar mejor los anuncios o hacer más atractivas sus páginas. La revelación sacudió a los miembros de la red social, muchos de los cuales se dieron de baja.

Durante una comparecencia ante el Congreso en abril de 2018, Zuckerberg negó espiar a sus usuarios. Un año después, en un comunicado enviado a la agencia Bloomberg, Facebook afirmó haber pagado a cientos de subcontratistas de inteligencia para transcribir fragmentos de audio de las conversaciones de algunos usuarios para calibrar mejor sus anuncios, o hacer más atractivas sus páginas (2).

La multinacional añade que ha abandonado esta práctica, al igual que otras grandes empresas del sector. “Al igual que Apple o Google, la semana pasada congelamos la práctica de que los humanos escuchen las grabaciones de sonido”, afirmaba el comunicado.

Según Bloomberg, los espías encargados de transcribir las conversaciones no fueron informados del origen de las grabaciones de las entrevistas, ni del uso que la red social hizo de ellas.

Facebook fue multado con 5.000 millones de dólares por el “mal uso” de los datos privados de sus usuarios.

El MI6 recurre a Facebook para reclutar a sus agentes, según informó Computing Magazine en 2008 (3). El servicio de inteligencia británico publica anuncios clasificados en la red social como parte de sus campañas de captación.

“¿Busca un cambio de carrera? Sus talentos pueden interesar al MI6. Únase a nuestros agentes sobre el terreno y participe en la recopilación y el análisis de información mundial para proteger al Reino Unido”, dice uno de sus anuncios.

El MI6 también anima a los usuarios de Facebook a presentar su solicitud directamente en el sitio web del espionaje británico.

(1) https://www.intelligenceonline.fr/renseignement-d-affaires/2021/06/04/comment-la-threat-intelligence-de-facebook-est-devenue-un-repaire-d-anciens-du-renseignement,109670694-art
(2) https://medias241.com/international/facebook-un-nid-despions/
(3) https://deligne.wordpress.com/2008/09/30/facebook-nid-despions/

La probabilidad de que el cielo caiga sobre nuestras cabezas es cada vez mayor

Para 2025 internet aumentará la demanda de conectividad de alta velocidad en todo el mundo. Muchas multinacionales ya se están posicionando para aprovechar el crecimiento que se está produciendo en el mercado de la conectividad. Sin embargo, algunas de las soluciones que están aplicando los grandes monopolios de telecomunicaciones para satisfacer la demanda, incluso en las zonas más remotas del mundo, tienen un doble filo.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), algunos patrones de tráfico de datos se convertirán en permanentes como resultado de la pandemia. En su informe “Impacto económico de COVID-19 en la infraestructura digital”, publicado el año pasado, la UIT afirma: “La conectividad de banda ancha doméstica y los sistemas informáticos remotos seguirán siendo cada vez más críticos en términos de velocidad, latencia, seguridad, fiabilidad y coste”.

En este entorno de telecomunicaciones en rápida evolución, varios operadores de satélites, como Intelsat, Eutelsat, Yahsat, Inmarsat, SES y O3B, están acelerando su expansión. Algunos piensan en desarrollar constelaciones de satélites. Pero aunque prevén lanzar menos de 30 dispositivos espaciales, las empresas estadounidenses SpaceX y Amazon, la indobritánica OneWeb y la china Hongyan hablan de megaconstelaciones, algunas de las cuales tendrán más de 5.000 dispositivos desplegados en la órbita baja de la Tierra, es decir, entre 200 y 2.000 kilómetros de la superficie, bastante cerca en comparación con la órbita geoestacionaria tradicional, situada a casi 36.000 kilómetros.

El objetivo de las multinacionales es ampliar el mercado y llevar la conectividad de alta velocidad a todos los rincones del mundo, que hasta ahora han estado aisladas del espacio virtual. La expansión garantizará a las grandes empresas unos ingresos importantes con el emergente mercado del “internet de las cosas”.

El 26 de mayo SpaceX añadió 60 satélites a la constelación que inició en 2019. Con ese lanzamiento, la empresa ha aumentado su plantilla espacial a más de 1.500 dispositivos situados a 550 kilómetros de la Tierra. Este año ya han lanzado casi 700. Para 2025 Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX, planea colocar un total de 12.000 satélites en el espacio.

OneWeb también está avanzando con su constelación, aunque no tan rápido como SpaceX. La empresa se quedó sin dinero en marzo del año pasado a causa de la pandemia, que frustró varias fuentes de financiación. Salvada de la quiebra en julio por Bharti Airtel y el gobierno británico, y posteriormente por la francesa Eutelsat, la empresa superó la marca de 200 satélites en el espacio el 28 de mayo. OneWeb planea rodear la Tierra con una flota de 650 satélites.

El cabecilla de Amazon, Jeff Bezos, está preparando el lanzamiento de más de 3.000 satélites de comunicaciones. La constelación se llama Kuiper. A finales de julio del año pasado, Amazon logró el acuerdo del instituto encargado del control de las frecuencias para el despliegue de sus equipos en altitudes de 590, 610 y 630 kilómetros, siempre que no interfieran con otras constelaciones que se estén desplegando y que al menos la mitad de los satélites estén desplegados en 2026. Amazon tiene previsto invertir 10.000 millones de dólares en el proyecto.

China también está trabajando en su propia constelación, un proyecto denominado Hongyan que incluye un total de 13.000 satélites. La empresa China Aerospace Science and Technology (CASC), el mayor contratista espacial de China, tiene previsto poner en órbita los primeros 60 satélites el año que viene.

En su informe “The State of Mobile Internet Connectivity 2020”, la Asociación Mundial de Operadores de Sistemas (GSMA) estima que casi la mitad de la población mundial utiliza ya internet móvil. 3.800 millones de personas ya están conectadas, pero 600 millones siguen sin acceso a la red de telecomunicaciones. Las constelaciones de satélites contribuirán a su incorporación al espacio digital.

El interés por una mejor cobertura de la conectividad mundial suscita muchas preocupaciones. Para las multinacionales que compiten con las constelaciones, el gran número de satélites que se dispersarán en la órbita terrestre baja, que ya utilizan los satélites de teledetección, telecomunicaciones y científicos, pero también la estación espacial internacional, congestionará el entorno espacial cercano.

El temor no preocupa a la UIT, que considera que “la órbita terrestre baja es en realidad un continuo de órbitas con altitudes que van de 200 a 2.000 kilómetros. Por lo tanto, todos esos satélites están situados a diferentes alturas. Algunas altitudes pueden quedar congestionadas, pero otras seguirán estando disponibles.

Sin embargo, la respuesta de la UIT a la congestión de la órbita baja es preocupante. “Con el fin de preservar los recursos de frecuencias para las futuras necesidades de los Estados miembros, la UIT ha elaborado e incluido en el Reglamento de Radiocomunicaciones planes espaciales que atribuyen a cada país miembro, en particular a los de África, un conjunto de radiofrecuencias asociadas a una o varias posiciones orbitales geoestacionarias. En esta fase, los planes espaciales sólo se refieren a la órbita de los satélites geoestacionarios, porque es la más rara en cuanto a características orbitales. Como las demás órbitas son continuas en cuanto a altitud y, por tanto, menos propensas a la escasez, no hay acuerdos similares hasta ahora”, explica la UIT.

Las órbitas bajas de la Tierra las ocupada el primero que llega, ya que el espacio no es propiedad de ningún país, ni empresa privada, según el Tratado Espacial de 1967. Es una gran desventaja para muchos países que aún están en las primeras etapas de desarrollo de las telecomunicaciones basadas en el espacio, especialmente los del Tercer Mundo.

Mientras los operadores de telecomunicaciones luchan por controlar la gestión de la órbita baja de la Tierra, los astrónomos quieren defender los intereses científicos. La Unión Astronómica Internacional (UAI) cree que las constelaciones complicarán el trabajo de los astrofísicos en el estudio de los cuerpos astrales. Las superficies de los satélites suelen ser de metal muy reflectante, y los reflejos del sol en las horas posteriores a la puesta y antes del amanecer los hacen aparecer como puntos en el cielo nocturno. Aunque la mayoría de estos reflejos son tan débiles que son difíciles de detectar a simple vista, pueden ser perjudiciales para la sensibilidad de los telescopios astronómicos terrestres, incluidos los telescopios de sondeo de gran angular que se están construyendo actualmente.

A pesar de los esfuerzos realizados para evitar las interferencias con las frecuencias de la radioastronomía, las señales de radio agregadas de las constelaciones de satélites pueden seguir amenazando las observaciones astronómicas. Los astrónomos han pedido a la ONU que apruebe un marco regulador que mitigue los efectos adversos sobre la exploración científica. Tras una reunión preliminar del 19 al 30 de abril, la Comisión de la ONU sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos (COPUOS) deberá tomar una decisión en agosto.

La Academia Internacional de Astronáutica también está preocupada por la creciente contaminación del espacio. El 20 de mayo de este año la Agencia Espacial Europea (ESA) calculaba que se habían enviado 11.670 satélites al espacio desde 1957. De ellos, 7.200 siguen en el espacio y 4.300 aún son operativos. La masa total de los objetos espaciales en órbita terrestre se estima en más de 9.400 toneladas.

Con las constelaciones es probable que se multiplique la masa total de desechos espaciales, así como las reentradas atmosféricas peligrosas. Ha habido unas 25.000 reentradas en la atmósfera desde el Sputnik de 1957. De ellas 10.000 objetos han sido de gran tamaño.

La Tierra tiene un 70 por ciento de agua, entre un 10 y un 12 por ciento de sabana y desierto y un 3 por ciento de zonas densamente pobladas. Por lo tanto, el riesgo para los seres humanos es bajo, pero no es cero. Mientras la situación sea como la de hoy, todavía no hay demasiados objetos. Mañana, el gran riesgo es la explosión del número de nuevos satélites en el espacio en las próximas décadas. Con la competencia de internet en la órbita baja de la Tierra, la probabilidad de que el cielo se caiga sobre nuestras cabezas es cada vez mayor.

Muriel Edjo https://www.agenceecofin.com/dossier/0406-88865-starlink-oneweb-kuiper-hongyan–les-enjeux-derriere-les-mega-constellation-de-satellites

Un ayuntamiento utiliza a sus vecinos como cobayas en un experimento de control social

El Ayuntamiento de Suresnes, una localidad cercana a París, ha aceptado que una empresa local, XXII, analice las más mínimas acciones de los vecinos en la vía pública. Durante un año y medio la empresa podrá utilizar las imágenes de videovigilancia del municipio para desarrollar algoritmos de “detección de comportamientos sospechosos”, que quedarán en su poder.

La empresa ha creado una aplicación de vigilancia urbana, XXII SmartCity, que está en fase experimental. Su porcentaje de error es inferior al 10 por ciento, pero la empresa lo quiere mejorarlo antes de comercializar la tecnología.

Durante una reunión del consejo municipal, el alcalde afirmó que las empresas francesas “no tienen acceso a suficientes bases de datos, bases de datos de imágenes y bases de datos de eventos que les permitan ejercitar sus algoritmos tan rápidamente”.

La empresa necesita cobayas y el ayuntamiento se las pone en bandeja porque considera los datos personales de los vecinos como si fueran una mercancía, pero no es tan seguro que luego la empresa entregue una parte de sus beneficios al Ayuntamiento.

Transformados en auténticas ratas de laboratorio, los vecinos verán diseccionada su vida cotidiana para enseñar a los programas informáticos lo que distingue a una buena rata de una mala…

El acuerdo del Ayuntamiento con la empresa permite la presencia, por tiempo ilimitado, de un operador de XXII en el CSU (centro de supervisión urbana), el compromiso de proporcionar toda la información necesaria para el proyecto y la formación de un comité técnico, formado en parte por miembros del CSU.

Durante el experimento, XXII se beneficiará de la colaboración de los funcionarios públicos, encargados de informar de los fallos y errores presentes en los programas informáticos de la empresa.

Los recursos públicos facilitarán una de las principales dificultades con las que se encuentran las empresas que desarrollan algoritmos de videovigilancia automática: el etiquetado de las bases de datos. Supongamos que la empresa XXII quiere probar un algoritmo para detectar a las personas sin hogar. Además del vídeo, un operador debe validar sobre el terreno si las alerta es correcta para poder corregirla. El acuerdo municipal permitirá a XXII llevar a cabo esta operación, ya sea mediante la presencia de su operador sobre el terreno, o a través de la retroalimentación de los funcionarios públicos de la CSU.

El alcalde insiste en que la operación contribuye al desarrollo de una empresa local. Uno y otra son un ejemplo de la connivencia entre los políticos y la industria de la seguridad, que carece escrúpulos a la hora de implantar sistemas masivos de vigilancia y control.

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p style=»font-size: x-small;»>—https://technopolice.fr/blog/les-suresnoiss27es-nouveaux-cobayes-de-la-technopolice/</>

Los piratas se apoderan de los datos de 4,5 millones de pasajeros de Air India

Un ataque contra los servidores de Air India ha permitido acceder a la base de datos de 4,5 millones de pasajeros de la aerolínea, con información sobre las tarjetas de crédito y los pasaportes de los pasajeros.

El ataque ha recopilado datos personales entre el 26 de agosto de 2011 y el 3 de febrero de 2021. Los intrusos han accedido a detalles como el nombre, la fecha de nacimiento, la información de contacto, el correo electrónico, la información del pasaporte y la información de los billetes.

Los servidores afectados son los de Sita, un proveedor de servicios que tiene su sede en Ginebra (Suiza) y que proporciona respaldo informático a gran parte de las aerolíneas y de la aviación mundial.

Varias aerolíneas se han visto atacadas en los últimos años. British Airways fue multada con 28 millones de dólares el año pasado por un organismo de control británico después de que perdieran los datos de 400.000 pasajeros en un ciberataque en 2018.

Cathay Pacific fue multada con 700.000 dólares después de que perdieran los datos de más de nueve millones de clientes en 2018.

El año pasado la aerolínea de bajo coste EasyJet dijo que los piratas se habían apoderado de los datos personales y de viaje de unos nueve millones de clientes.

—https://www.cnbctv18.com/author/cnbctv18.com-8681/

Todos los ataques informáticos se imputan a Rusia

En enero la policía desmanteló en varios países una red de piratas informáticos llamada Emotet, que en ese momento era la plataforma básica de alrededor del 25 por ciento de los delitos informáticos.

Wikipedia y otros medios de comunicación afirmaron falsamente que Emotet estaba formado por piratas rusos. Sin embargo, el centro operativo de Emotet fue descubierto en Ucrania. En una redada la policía ucraniana encontró decenas de ordenadores, un centenar de discos duros, unos 50 kilos de lingotes de oro y grandes cantidades de dinero en diferentes divisas.

Los verdaderos autores eran, pues, ucranianos.

Hoy Estados Unidos sigue acusando a Rusia de participar en un ataque informático bajo rescate que ha cerrado Colonial Pipeline, el mayor oleoducto del este de Estados Unidos.

El FBI ha identificado al grupo pirata como DarkSide, que surgió el año pasado para bloquear los sistemas informáticos de las grandes empresas y obligarlas a pagar un rescate para desbloquearlos.

“Hasta ahora, nuestras agencias de inteligencia no han demostrado que Rusia estuviera involucrada, aunque hay pruebas de que los actores y el ransomware estén en Rusia”, dijo Biden a los periodistas. A pesar de ellos, Rusia “tienen cierta responsabilidad en la dirección del ataque”, añadió Biden.

Pero no hay pruebas de que DarkSide tenga nada que ver con Rusia. Al igual que Emotet, es un grupo con ánimo de lucro que sólo quiere ganar dinero.

Una versión de DarkNet impide que se ejecute en sistemas con una configuración de idioma específica. Incluso está diseñado para realizar comprobaciones de idioma en los objetivos y detenerse si detecta ruso, ucraniano, bielorruso, armenio, georgiano, kazajo, turcomano, rumano, etc.

Es una lista bastante larga de idiomas de Europa del este, y el ruso es sólo una de ellas. No está claro por qué los autores de DarkNet no quieren que su ataque funcione en máquinas con una determinada configuración del idioma. Pero, ¿por qué un actor ruso protegería las máquinas con configuraciones en ucraniano o rumano? Ambos países son hostiles a Rusia. Así que afirmar que esto apunta de alguna manera a los actores rusos es infundado.

Estados Unidos afirma que el reciente ataque de SolarWinds, que permitió la intrusión en varios servicios gubernamentales, también fue obra de Rusia. Pero ese ataque requería complicidad interna y acceso a los ordenadores y procesos de SolarWinds. Entonces Trump lo atribuyó a China. Pero ninguna de esas afirmaciones estaba respaldada por pruebas.

Sin embargo, Estados Unidos sancionó a Rusia por la intrusión de SolarWinds. Esa política sistemática puede tener complicaciones: si Estados Unidos sigue culpando a Rusia sin ninguna prueba, puede que un día a Rusia deje de importarle y empiece a destruir sistemas informáticos de Estados Unidos. El precio a pagar es el mismo, seas inocente o culpable. Por lo tanto, es mejor atacar y beneficiarse de ello.

—https://www.moonofalabama.org/2021/05/more-hacks-more-baseless-accusations-against-russia.html

Más información:
— Las operaciones de bandera falsa contra Rusia involucran ataques informáticos igualmente falsos

Biden contratará a empresas privadas para que espíen a quienes difunden contenidos ‘extremistas’

La era de la vigilancia masiva ya está aquí y, según el signo de los tiempos, se ha privatizado. Biden contratará a empresas privadas para que espíen a los ciudadanos estadounidenses que difunden contenidos “extremistas” en internet.

El plan se discute dentro del DHS, el Ministerio del Interior, y permitirá al gobierno eludir las leyes que impiden al gobierno vigilar a los ciudadanos sin una previa orden judicial.

Se trata de que las empresas privadas puedan acceder legalmente a las comunicaciones de ciertos colectivos a fin de reunir grandes cantidades de información que podrían ayudar al Ministerio del Interior a identificar determinados mensajes de interés a medida que surgen.

Los usuarios crean identidades ficticias para comunicarse en espacios privados de las redes sociales a los que el gobierno no puede acceder. Sin embargo, las empresas privadas sí pueden camuflarse y el gobierno de Biden está considerando la posibilidad de recurrir a ellas para actuar como intermediarias a fin de obtener información con amplios resúmenes y análisis de las discusiones que circulan por las redes sociales.

Los defensores de la intimidad y las libertades civiles han criticado durante mucho tiempo cualquier esfuerzo por recopilar datos en masa, incluso la información disponible públicamente sobre los ciudadanos, porque suponen una violación de los derechos de la Primera y la Cuarta Enmienda.

El hecho de que el gobierno entregue a las empresas privadas el espionaje de ciudadanos sin orden judicial es un fraude que no lo hace menos ilegal.

—https://www.cnn.com/2021/05/03/politics/dhs-partner-private-firms-surveil-suspected-domestic-terrorists/index.html

Censura, listas negras y promoción de la ideología dominante en YouTube

El mes pasado, en una entrevista Susan Wojcicki, la directora general de YouTube, reconoció que manipula los algoritmos para suprimir los contenidos independientes y poner en primer plano a las grandes cadenas de comunicación.

En su intervención en la Cumbre Mundial de Dirección Tecnológica 2021 del Foro Económico Mundial, Wojcicki explicó que siguen permitiendo que los vídeos artísticos y de entretenimiento tengan las mismas posibilidades de hacerse virales y conseguir un gran número de visualizaciones. Sin embargo, en ámbitos importantes, como la información, premian artificialmente a las “fuentes autorizadas”.

“Hemos afinado nuestros algoritmos para asegurarnos de que siempre estamos dando a los nuevos creadores la oportunidad de ser encontrados cuando se trata de música o humor o algo divertido”, dijo Wojcicki. “Pero cuando se trata de zonas sensibles, tenemos que adoptar un enfoque diferente”.

Wojcicki dijo que, además de prohibir los contenidos considerados perjudiciales, YouTube también ha creado una categoría llamada “contenido límite” que tiene un tratamiento especial:

“Cuando se trata de información, queremos asegurarnos de que las fuentes que recomendamos son información fiable, ciencia médica, etc. También hemos creado una categoría de contenidos más al límite, donde a veces vemos que la gente ve contenidos de menor calidad, al límite. Así que queremos tener cuidado de no recomendar demasiado ese contenido. Así que este es un contenido que permanece en la plataforma pero que no recomendamos. Así que nuestros algoritmos han evolucionado definitivamente en términos de manejo de todos estos diferentes tipos de contenido”, reconoció (1).

Cuando los buscadores o las plataformas cambian los algoritmos, cambia automáticamente el número de visitas. La circulación de contenidos no aumenta o se reduce por sí mismos, por la calidad de información, sino por factores externos a ellos mismos.

Los usuarios acudieron a YouTube para escapar de los canales de televisión y YouTube se ha convertido en un canal de televisión.

Wojcicki es hermana Anne, fundadora de una empresa de pruebas genéticas 23andMe, que estuvo casada con Sergey Brin, el fundador de Google y el buscador también utiliza algoritmos para manipular la circulación de contenidos.

Desde 2017 los algoritmos de búsqueda de Google fueron manipulados para frenar la circulación de ciertos contenidos políticos independientes. En 2019 el Wall Street Journal dijo que “aunque niega públicamente que lo haga, Google mantiene listas negras para eliminar ciertos sitios o evitar que otros aparezcan en ciertos tipos de resultados” (2). En 2020 el consejero delegado de Alphabet, la empresa matriz de Google, admitió abiertamente la censura en una audiencia en el Senado.

Desde su creación Google mantiene una relación muy estrecha con la CIA, la NSA y otros centros de inteligencia de Estados Unidos, recibe dinero de ellos y siempre ha sido un proveedor de inteligencia militar.

Lo mismo cabe decir de Facebook, una plataforma que nunca ha ocultado que forma parte del movimiento sionista y que recurre al Atlantic Council, es decir, a la OTAN, para censurar unos contenidos y promover otros.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=cF50hjiwRoM
(2) https://archive.is/w8vcQ

Más información:
— YouTube ha censurado 800.000 vídeos por sus contenidos críticos sobre el coronavirus

Inteligencia artificial para sostener la hegemonía imperialista

A principios de marzo, la Comisión de Seguridad Nacional de Estados Unidos para la Inteligencia Artificial (NSCAI) publicó un largo informe de más de 700 páginas con una conclusión fulminante: el desarrollo de la inteligencia artificial alterará el desenlace de las guerras futuras.

El antiguo cabecilla de Google, Eric Schmidt, ha dirigido la redacción del informe, cuyo objetivo es que el Pentágono siga manteniendo la superioridad tecnológica actual.

La ventaja tecnológica “de nuestras fuerzas puede perderse en la próxima década” si no integran la inteligencia artificial en todas sus misiones, asegura el informe, obsesionado por el esfuerzo tecnológico de China para alcanzar a Estados Unidos.

Los algoritmos informáticos están construyendo una nueva forma de guerra que determinará la estrategia de la guerra entre Estados Unidos y China.

“En la actualidad, los usos todavía limitados de los ataques basados en la IA [inteligencia artificial] son sólo la punta del iceberg”, advierte el informe. Incluso más que la electricidad, la inteligencia impregnará a la sociedad del futuro y exacerbará la competencia estratégica y tecnológica entre Estados Unidos y China desde el espacio exterior hasta el ciberespacio.

Los analistas que siguen anclados en el pasado, esperan una guerra que no va a llegar porque ya está aquí. Los algoritmos son los nuevos tanques y así lo viene repitiendo el Pentágono desde hace muchos años

El virus Stuxnet retrasó el programa nuclear iraní mediante una intrusión informática en la centrifugadora. Los “ransomware” WannaCry o NotPetya causaron miles de millones de dólares en pérdidas financieras.

Solo es el principio. Los ejércitos del mundo se siguen preparando para una guerra sigilosa que afectará a las centrales de generación de electricidad, los servidores y las bases de datos de grandes empresas, a las infraestructuras, a los medios de comunicación… A todo y a todos.

El confinamiento hunde a las empresas tradicionales pero relanza a las tecnológicas

Ya no se puede sobrevivir en esta sociedad sin algún dispositivo digital. Como no se puede salir de casa, el único que llama a tu puerta es el capitalismo. El confinamiento ha impulsado los beneficios de las grandes empresas tecnológicas, como Amazon, hasta cumbres que nunca habían alcanzado.

Amazon ha triplicado sus ganancias netas hasta alcanzar los 8.100 millones de dólares en el periodo enero-marzo de este año. Ha superado sus propias expectativas, con unos ingresos de 108.500 millones de dólares, un 44 por ciento más que en el año anterior, después de haber registrado ya un fuerte crecimiento en el primer trimestre de 2020.

Los magníficos réditos no sólo han estado impulsados por el comercio electrónico, sino también por los servicios a las empresas que utilizan su mercado (24.000 millones de dólares, un 64 por ciento más) y por los ingresos por publicidad (7.000 millones de dólares, un 77 por ciento más).

En el primer trimestre, su filial en la nube nube AWS ha tenido unos ingresos en de 13.500 millones de dólares, un 32 por ciento más que en el año anterior.

El confinamiento ha acelerado la transformación digital de los habitos sociales en materia de educación, sanidad, teletrabajo y comercio electrónico. Por el contrario, las empresas tradicionales han sufrido un descalabro con los cierres y las restricciones de viajes y actividades.

Alphabet, la empresa matriz de Google, ingresó 55.310 millones de enero a marzo, un 34 por ciento más que hace un año. Desde la pasada primavera, el buscador y su vecino Facebook han invertido mucho en herramientas y plataformas para facilitar las transacciones en línea y animar a los hogares y comerciantes a utilizar sus servicios para las búsquedas de entretenimiento e información.

Las empresas tecnológicas han devorado el mercado de la publicidad. Facebook va camino de superar por primera vez los 100.000 millones de dólares de ingresos publicitarios netos este año, y conserva la segunda posición en cuanto a cuota de mercado mundial (23,7 por ciento), por detrás de Google (28,6 por ciento), y muy por delante de Amazon (5,8 por ciento).

En el periodo de enero a marzo, Facebook y Apple vieron duplicados sus beneficios netos, hasta 9.500 millones de dólares para la red social y 23.600 millones para Apple. Esta última disparó las ventas de iPhones (un 66 por ciento más), tabletas iPad (un 79 por ciento más) y ordenadores Mac (un 70 por ciento más).

Apple está a punto de llegar a una capitalización bursátil de 3 billones de dólares. Amazon espera unas ventas de entre 110.000 y 116.000 millones de dólares para el actual trimestre, es decir, entre un 24 y un 30 por ciento más que hace un año.

Con este panorama, Facebook y Google ya se enfrentan a demandas antimonopolio ante los tribunales estadounidenses, y Apple y Amazon se enfrentan a investigaciones similares.

Por lo demás, las personas no dejamos de pulsar botones virtuales y estamos cada vez más preocupados por nuestra intimidad y la seguridad de nuestros datos, y si no hacemos algo, acabaremos devorados por la codicia de los grandes monopolios.

Suspenden la aplicación informática británica de rastreo porque atenta contra la intimidad

Una actualización de la aplicación “Test and Trace” del sistema británico de salud NHS, que debía coincidir con la reapertura parcial de los bares y restaurantes, ha sido bloqueada por Apple y Google porque incumple las normas sobre recopilación de datos de localización.

Dado que el confinamiento se relajó ayer en el Reino Unido, la aplicación informática del NHS debía incluir una nueva función que habría permitido a los usuarios -una vez que dieran positivo- descargar una lista de todos los lugares que han visitado mediante un código QR.

Pero esa forma de geolocalización fue explícitamente prohibida por Apple y Google, que colaboraron para diseñar el sistema de notificaciones de los teléfonos móviles, porque atentaba al principio de confidencialidad.

Los organismos de salud pública de todo el mundo que se apuntaron al sistema de notificación de exposición, acordaron no utilizarlo nunca para recopilar datos de localización, pero Apple y Google consideran que es precisamente lo que la actualización de la aplicación provoca.

La aplicación “debe cumplir la normativa porque se basa en el modelo de aplicación descentralizada desarrollado por Apple y Google, que almacena la información recogida por la app en los dispositivos de los usuarios y sólo comparte una cantidad limitada de datos con los epidemiólogos que vigilan la pandemia”.

Inicialmente el gobierno recurrió a una aplicación de seguimiento centralizada, pero la idea fue criticada por los defensores de los derechos digitales, temieron que la aplicación conservara los datos sanitarios reservados hasta 20 años.

—https://news.sky.com/story/covid-19-nhs-coronavirus-app-update-blocked-for-breaking-privacy-rules-12273339

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