La web más censurada en internet

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Uno, dos, tres internetes caracterizados por la guerra, la censura y el engaño

Por alguna extraña razón, la humanidad añora y se aferra a sus recuerdos, quizá pensando que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Si hiciéramos una de esas estúpidas encuestas preguntando por la calle si les gustaría un “mundo sin fronteras”, todos contestarían afirmativamente.

Parece, pues, que todos somos internacionalistas y algo nos dice que las fronteras no son geografía sino historia, es decir, que hubo un tiempo en el que no existían. Había Estados pero no tenían fronteras porque para que las haya el Estado tiene que cambiar su naturaleza de clase y convertirse en un Estado burgués.

Pero al principio en la frontera no había nadie; ni siquiera había aduanas y las personas cruzaban de un lado para otro sin apercibirse de que atravesaban algo, de que en el suelo había una raya que separaba a un Estado de otro, a partir de la cual les consideraban extranjeros.

Los pasaportes y los visados no llegaron hasta los tiempos del imperialismo, es decir, que no tienen más de un siglo. Con ellos los grandes Estados cerraron sus fronteras al tiempo que pretendieron abrir las de los demás. Inventaron a los extranjeros, a la inmigración y los funcionarios encargados de impedirla. Con ellos llegó la “balcanización”, las política “de bloques”, un mundo fragmentado por la rivalidad y las alianzas.

Pero la mayor parte de la humanidad nunca lo entendió y desde entonces sueña con un mundo sin fronteras, por lo que los políticos se dedican a embaucarla vendiéndole como tal engendros del tipo Unión Europea. ¿Se acuerdan de los noventa?, ¿de la “globalización” y de los que se oponían a ella? El viejo sueño de una falsa Europa sin fronteras se contradecía con lo que antes se llamó más correctamente “unión económica y monetaria”, es decir, capitalismo.

Internet es otro camelo del mismo tipo, un mundo sin fronteras, interconectado, aunque sólo sea virtual. Pero el otro día Eric Schmidt, el presidente de Google, nos arrojó un jarro de agua fría: “En los próximos 15 ó 20 años, lo más probable es que internet se divida en dos, una internet dirigida por China y la otra por Estados Unidos”.

El martes, el New York Times publicó un editorial mostrando su desacuerdo: no habría dos sino tres internet. A las dos de Schmidt añadía la europea. Hasta ahora internet sólo se ha utilizado en el singular; nosotros proponemos que se empiece a difundir el plural: internetes.

¿Por qué habrá varios internetes? Es muy sencilo de entender: porque en el futuro internet se va a construir en torno a la censura (a diferentes tipos de censura, incluida la censura de guerra).

El mundo virtual parece que sigue al real, que es capitalista e imperialista, y ha empezado por dibujar fronteras, luego seguirá por los pasaportes, los visados, las emigración, las pateras, los muros…

Pero el New York Times siempre va un poco más allá porque nunca se conforma con lo que otros aseveran: “Si las cosas continúan en esta dirección, en la próxima década internet podría quedar relegada al papel de otro frente en la nueva Guerra Fría”.

También es lógico porque en el mundo real, como dicen los leninistas, el imperialismo conduce a la guerra; luego, el virtual sigue esa misma senda. La guerra trae la mentira, la censura, la intoxicación…

La censura será el factor común de todos esos distintos fragmentos, dice el New Yor Times. “La censura y la vigilancia de internet fueron alguna vez el sello distintivo de los gobiernos opresores, siendo Egipto, Irán y China los principales ejemplos”. Pero está claro que eso “no es dominio sólo de las fuerzas antidemocráticas”.

Para escribir un editorial redondo al New Yor Times sólo le faltó añadir: “nosotros también formamos parte de esa censura”. La censura, que es el silencio, en definitiva, no podría existir sin su opuesto dialéctico, el ruido, la intoxicación o, como le gusta decir al periodico de Nueva York: sin el “spam”.

El Proyecto Jedi del Pentágono: las guerras imperialistas 2.0 no se acabarán nunca

El Pentágono está invirtiendo grandes sumas de dinero en tecnologías que intensificarán las guerras posteriores al 11-S, según el periódico The Guardian. “Al adoptar las últimas herramientas que ofrece la industria de la tecnología, el ejército de Estados Unidos está creando una forma más automatizada de guerra, una forma que aumentará enormemente su capacidad de hacer la guerra en cualquier lugar y para siempre”.

“El Ministerio de Defensa cerrará el período de licitación de uno de los mayores contratos de tecnología de su historia: la Infraestructura Conjunta de Defensa (Jedi). Jedi es un ambicioso proyecto para construir un sistema informáatico en la nube al servicio de las fuerzas estadounidenses en todo el mundo, desde analistas detrás de una oficina en Virginia hasta soldados patrullando en Níger. El contrato tiene un valor de hasta 10.000 millones de dólares en 10 años, por lo que las grandes empresas de tecnología están luchando por conseguirlo”.

El Proyecto Jedi tiene como objetivo militarizar la llamada “inteligencia artificial”. El Ministerio de Defensa habría empezado a llamar a esto “guerra algorítmica”. Al reunir la información militares en una plataforma moderna en la nube y usar los servicios de aprendizaje que estas plataformas proveen para analizar estos datos, el Jedi ayudará al Pentágono a lograr sus propósitos de “inteligencia artificial”.

Hasta ahora, la “inteligencia artificial” del Pentágono se ha centrado en armas autónomas, como los robots asesinos de tipo Terminator que matan a la población sin ninguna intervención de un operador humano. El Pentágono se centra en la ayuda de la “inteligencia artificial” para determinar a quién matar o qué objetivos bombardear en el contexto de la guerra algorítmica.

El Proyecto Maven del Pentágono ya está poniendo en práctica esta idea. Maven, también conocido como el Equipo de Guerra Algorítmica Multifuncional, apareció recientemente en los titulares por provocar una protesta de los trabajadores de Google por la participación en él de la multinacional.

Maven es el proyecto exploratorio del ejército sobre inteligencia artificial. Su fase inicial consiste en utilizar el aprendizaje automático para escanear secuencias de vídeo de los aviones no tripulados para ayudar a identificar a las personas, los vehículos y los edificios que pueden ser bombardeados.

“Tenemos analistas viendo vídeos en pantalla completa durante 6, 7, 8, 8, 8, 9, 10, 10, 10, 11 horas a la vez”, dice el general Jack Shanahan, director del Proyecto. los programas de Maven automatizan esta tarea y luego transmiten sus hallazgos a un humano.

Hasta ahora, ha sido un gran éxito: el programa se ha desplegado en hasta seis sitios de combate en Oriente Medio y África. El objetivo es cargar el programa en los propios drones, para que puedan localizar los objetivos en tiempo real.

Estos programas fortalecerán el complejo militar-industrial, tecnológico e informático para perpetuar las guerras en el mundo, concluye The Guardian.

—https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/oct/11/war-jedi-algorithmic-warfare-us-military

Las redes sociales privatizan la represión de la libertad de información

La censura impuesta por Facebook no tiene precedentes en la historia de internet. Éstas son algunas de las 800 páginas que han cerrado:

– Free Thought Project, Proyecto Libertad de Expresión, 3,1 millones de seguidores
– Anti-Media, 2,1 millones de seguidores
– Police the police, vigilar a la policía, 1,9 millones de seguidores
– Cop Block, bloquear a la pasma, 1,7 millones de seguidores
– Filming Cops, grabar a la pasma, 1,5 millones de seguidores
– Reverb Press, 800.000 seguidores
– Counter Current News, 500.000 seguidores
– The Resistance, 240.000 seguidores

Como se ve, no se trata de páginas rusas, ni de Corea del norte, sino estadounidenses y, además, progresistas, que denuncian el terrorismo de Estado y los crímenes de la policía. Naturalmente, la censura convierte a Facebook en cómplice de esos crímenes que trata de silenciar.

En sus informes internos los monopolios digitales hablan abiertamente de censura política. El documento de Google que se filtró hace unos días admitió que “las empresas de tecnología han ido abandonando gradualmente la libertad de expresión sin intermediarios en favor de la aplicación de la censura”.

El mes pasado, el grupo de expertos Atlantic Council que dirige la censura de los monopolios resumió el trabajo de una conferencia de las fuerzas especiales estadounidenses, que pidió una represión estricta de la libertad de expresión.

El informe observó que “la tecnología ha democratizado la capacidad de los grupos e individuos subestatales para difundir información con recursos limitados y un alcance virtualmente ilimitado”, pasando por alto a los “custodios profesionales” de la opinión establecida.

Las empresas tecnológicas han adquirido, pues, un papel estelar en el silenciamiento de las opiniones políticas incómodas, ya que la gran mayoría de la población se opone a la censura directa del gobierno, concluye el informe.

La censura se ha privatizado. Ya no la ejerce el Estado sino los monopolios, y no se puede recurrir a nadie.


En la imagen la directora de explotación de Facebook, Sheryl Sandberg, estrecha la mano del Presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, Richard Burr.

La gran purga política de Facebook: 800 páginas eliminadas

Gleicher, un Torquemada del siglo XXI
Facebook ha eliminado unas 800 cuentas activas seguidas por millones de lectores, según la agencia de noticias Bloomberg (*). El pretexto es el de todos los inquisidores modernos: proteger a los usuarios de lo que califican como “actividad inauténtica”.

La cosa se pone interesante porque ya no utilizan la coartada de los bulos y las noticias falsas, sino el “comportamiento inauténtico”.

El monopolio digital explica que ha eliminado “559 páginas y 251 cuentas que han quebrantado consistentemente nuestras normas contra el spam [mensajes basura] y coordinan un comportamiento inauténtico”.

El “comportamiento inauténtico” consiste, dice Facebook, en utilizar “contenido político sensacionalista -independientemente de su sesgo político- para multiplicar la audiencia y atraer tráfico a sus sitios web”.

Vamos, que les acusan de hacer lo que hacen todos en las redes sociales: tratar del alcanzar el mayor número de lectores posible, para lo cual comparten sus mensajes en grupos afines y publican artículos políticos “en docenas de grupos de Facebook, a menudo cientos de veces en un corto período, para atraer tráfico a sus sitios web”.

A los sicarios de Zuckerberg les disgusta que sus usuarios escriban sobre asuntos controvertidos. Han superado aquello de las “noticias falsas” y ya no ocultan que quieren llevar a los lectores hacia los medios convencionales.

Tampoco ocultan que les importa un bledo las horas de esfuerzo invertidas por muchos usuarios de la red creando y difundiendo páginas que en el momento del cierre tenían millones de seguidores.

Todo por no ser borregos y desafiar los tópicos dominantes.

Volvemos a recordar que el director de ciberseguridad de Facebook es Nathaniel Gleicher, que ocupó el mismo cargo en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. A su lado, los de Maldita.es y demás son unos vulgares aficionados.

Pero no se les puede dejar una antorcha en las manos.

(*) https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-10-11/facebook-removes-over-800-accounts-spreading-u-s-misinformation

Más información:

— Los ejércitos controlan las redes sociales a través de empresas privadas de tecnología
— Facebook reconoce que difunde propaganda política falsa procedente de los gobiernos
— Facebook se atribuye el papel que la Inquisición desempeñó en la Edad Media
— Facebook censura una página de información independiente sobre Venezuela en inglés
— España sanciona a Facebook por comerciar con los datos privados de sus usuarios
— Facebook ha creado un grupo de expertos en manipular elecciones
— Facebook: uno de los mecanismos de propaganda del imperialismo y el sionismo
— La OTAN reconoce que está detrás de la ola de censura en la Unión Europea
— La campaña de la OTAN contra la libertad de expresión
— Es la OTAN quien indica a Facebook las cuentas que debe censurar
— Las redes sociales privatizan la represión de la libertad de información
— Las elecciones se manipulan porque en las redes sociales las personas se dejan manipular
— La manipulación de las elecciones mediante cuentas falsas en las redes sociales: el caso de Indonesia
— Facebook borró todos los mensajes de un embajador británico porque es un ‘bot ruso’
— Facebook e Instagram censuran las cuentas del presidente checheno Kadyrov
— Facebook trabaja como confidente del gobierno español a pleno rendimiento
— El mejor confidente de la policía: Facebook
— Israel impone a Facebook la censura de las publicaciones palestinas
— Israel presiona a las redes sociales para censurar los contenidos de internet que perjudican su imagen
— Facebook dirige la censura política contra una página palestina
— Las páginas anodinas de Facebook que sirven para lavar la cara a los crímenes sionistas (1)
— Las páginas anodinas de Facebook que sirven para lavar la cara a los crímenes sionistas (2)
— Las páginas anodinas de Facebook que sirven para lavar la cara a los crímenes sionistas (y 3)
— El efecto matrix: de la realidad real a la realidad virtual
Alemania censura miles de sitios de internet tras la aprobación una ley contra el odio 

Israel presiona a las redes sociales para censurar los contenidos de internet que perjudican su imagen

Pintada contra Facebook en Cisjordania
Los dirigentes de Israel consideran que la reputación de su país está en juego en las redes sociales, que forman la imagen de un país e influyen en la percepción pública del mismo. Por eso presionan a los grandes monopolios, como Facebook, que las administran.

En 2006 crearon el Ministerio de Asuntos Estratégicos, que es la punta de lanza de una campaña publicitaria internacional para luchar contra lo que califican como “deslegitimación”, un término que utilizan para describir a cualquiera que critique al sionismo.

El enemigo público número uno en este esfuerzo es el movimiento BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones), sus dirigentes y partidarios alrededor del mundo.

Hoy han sido eliminadas las páginas de AntiMedia, que tenían dos millones de seguidores en Facebook y Twitter.

Los ministros israelíes se han reunido con cabecillas de Google y Facebook, advirtiéndoles que si no controlan las noticias anti-israelíes en sus plataformas, tendrán que intervenir por sí mismos.

Facebook y otros monopolios digitales han consentido muchas de las solicitudes de censura.

Desde el comienzo de la campaña, el gobierno israelí ha presentado una multitud de quejas a Google y Facebook por supuestos “discursos de odio” dirigidos contra Israel. En la gran mayoría de los casos han logrado la eliminación de los contenidos.

Los ministros israelíes se jactaron entonces de su eficacia para modelar los discursos políticos en el mundo entero.

Decenas de páginas de Facebook pertenecientes a los medios de comunicación palestinos han sido cerradas, mientras que otras han sido suspendidas, lo que ha provocado protestas. Facebook no ha publicado ninguna declaración que explique su decisión.

La agencia de espionaje israelí Shin Bet analiza el contenido de las redes sociales publicadas por los palestinos, buscando palabras y frases que puedan perjudicar a Israel.

Cientos de palestinos han sido detenidos por el contenido que han publicado en las redes sociales, a pesar de la falta de normas legales para distinguir entre una amenaza real y un discurso político. Los jueces israelíes se someten uniformemente a las pruebas presentadas por la fiscalía y la policía.

Para justificar la cesura, el Shin Bet se jacta públicamente del gran número de supuestos “complots terroristas” que ha frustrado.

Gran Bretaña ha estado llevando a cabo grandes ataques informáticos contra Rusia

El gobierno británico ha estado practicando ataques cibernéticos a gran escala que podrían causar apagones en toda Rusia, según han reconocido funcionarios británicos, en medio de un intercambio de acusaciones entre las dos partes.

Londres ha adoptado una línea agresiva contra Moscú en los últimos meses, acusándolo de un aumento en la actividad submarina cerca de las aguas británicas, envenenando a un agente doble ruso y, lo que es más importante, realizando ataques regulares de pirateo informático contra la infraestructura británica.

The Sunday Times primero dio la noticia de los simulacros secretos, citando a funcionarios anónimos familiarizados con el asunto. “Si hundieron a nuestro portaaviones con un torpedo de cabeza nuclear, ¿cuál es nuestra respuesta? No hay nada entre hundir su submarino y lanzar un arma nuclear en el norte de Kamchatka”, dijo un funcionario.

“Es por eso que el ciberespacio es tan importante. Puedes ir a la ofensiva y apagar las luces en Moscú para decirles que no están haciendo lo correcto”, agregó el funcionario.

La semana pasada los funcionarios británicos acusaron a Moscú de tomar el control de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas. Londres asegura que los intentos de piratear a la referida Organización demuestran que Rusia estuvo detrás del ataque de marzo en Salisbury, durante el cual el espía Serguei Skripal y su hija fueron atacados con el agente nervioso “novichok”.

Los funcionarios británicos también acusaron que el ataque pirata tenía como objetivo descarrilar un análisis pendiente de los ataques con armas químicas en Siria.

Estados Unidos y más recientemente Holanda también han acusado al Kremlin de orquestar ataques cibernéticos similares. Según el informe, los planificadores militares británicos estaban elaborando planes para usar “fuerzas irregulares” con el fin de contrarrestar los posibles movimientos rusos contra la OTAN en la región del Báltico y otras partes del mundo.

Facebook: uno de los mecanismos de propaganda del imperialismo y el sionismo

Facebook es una de las herramientas de la política exterior del imperialismo. Hace tiempo que la red social trabaja (censura) en estrecha colaboración con un grupo de expertos del Consejo Atlántico, patrocinado por la OTAN y el 19 de setiembre anunció que, además, se había unido a dos organizaciones (1) controladas por el gobierno de Estados Unidos: el NDI (National Democratic Institute) y el IRI (International Republican Institute).

El NDI y el IRI se componen de políticos demócratas y republicanos de Washington de alto nivel. El NDI está presidido por la antigua secretaria de Estado, Madeleine Albright, mientras que el difunto senador John McCain fue presidente del IRI durante mucho tiempo. Ambos grupos fueron creados en 1983 como parte de la National Endowment for Democracy (NED), una empresa de la Guerra Fría impulsada por William Casey, entonces Director de la CIA.

El hecho de que el Consejo Atlántico, el NDI y el IRI dirijan los contenidos de Facebook con la excusa de “luchar contra las noticias falsas” es un sarcasmo absoluto.

Las famosas noticias falsas no son más que un pretexto para atacar la información indepediente y progresista. Los cambios en el algoritmo de Facebook han reducido significativamente el tráfico de medios progresistas, como Common Dreams (2), mientras que la página de TeleSur en inglés y Venezuela Analysis fueron cerradas sin previo aviso.

En los años ochenta el NDI impulsó a la contrarrevolución en Nicaragua, mientras que el IRI tuvo un papel clave en el golpe de 2002 contra Chávez en Venezuela, según confesión propia.

Tras su asociación con el Consejo Atlántico, Facebook eliminó las cuentas vinculadas a los canales de radiodifusión iraníes (3), al mismo tiempo que se reunía con representantes del gobierno israelí para discutir las voces palestinas que debía censurar (4).

Facebook ha aceptado el 95 por ciento de las solicitudes de exclusión de la lista del gobierno israelí. Por lo tanto, el gobierno de Estados Unidos y sus aliados utilizan la plataforma para silenciar las opiniones disidentes, tanto dentro de casa como en el escenario mundial, controlando lo que los 2.000 millones de usuarios de Facebook ven y no ven.

El año pasado Bloomberg BusinesWeek informó (*) de que el partido nazi AfD (Alternative für Deutschland) había visitado la sede de Facebook para discutir con empresas estadounidenses la mejor manera de utilizar la plataforma para reclutar adeptos y seguidores. La AfD triplicó su cuota de votos, convirtiéndose en el tercer partido más grande de Alemania, el mejor resultado electoral de los nazis desde los años treinta.

Son muchos los que se lamentan del “auge de la ultraderecha”, pero nadie se pregunta por los motivos de que importantes medios de comunicación, convencionales y digitales, sean las palancas de dicho éxito.

Todas esas plañideras ocultan que es Estados Unidos quien decide lo que el mundo ve y lee, con la capacidad de marginar o simplemente suprimir noticias de organizaciones o países que no comparten sus opiniones.

Es muy problemático que una sola multinacional tenga tal monopolio sobre el flujo de información, pero la creciente maraña de control empresarial y político sobre los medios de comunicación lo es aún más.

(1) https://www.reuters.com/article/us-facebook-elections/facebook-expands-fake-election-news-fight-but-falsehoods-still-rampant-idUSKCN1LZ2XY
(2) https://www.commondreams.org/news/2018/05/03/progressive-media-outlets-including-one-decry-facebooks-plan-act-gatekeeper
(3) https://www.cnbc.com/2018/08/23/google-deletes-58-accounts-with-ties-to-iran-from-youtube-and-other-sites.html
(4) https://theintercept.com/2017/12/30/facebook-says-it-is-deleting-accounts-at-the-direction-of-the-u-s-and-israeli-governments/
(*) https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-09-29/the-german-far-right-finds-friends-through-facebook

Represión, guerra e ‘inteligencia artificial’

La teoría militar clásica afirma que la fuerza de un grupo armado aumenta según el cuadrado de su tamaño. En consecuencia, las estrategias militares basadas en la técnica o en el número de combatientes pretenden compensar una inferioridad.Sin embargo, en ambos casos el objetivo de la guerra es lograr un objetivo o impedir que lo alcance el adversario.

El primer desafío de este enfoque bélico fue el advenimiento de la disuasión nuclear, cuyo objetivo ya no es impedir que el otro alcance un objetivo, sino impedir que lo intente. De ahí el interés obvio de las pequeñas potencias como Pakistán, Corea del norte e Irán por disponer de armas atómicas para disuadir cualquier ataque de potencias mayores.

Pero incluso en el contexto nuclear, la decisión de actuar recae en un operador humano y los desastres se han evitado debido a la capacidad de contextualización política del ser humano.

En 1962 Kennedy resolvió la crisis de los misiles “cubanos” reduciendo la presión militar de la OTAN sobre la URSS, lo que condujo a un período de distensión.

En 1983 Stanislav Petrov no aceptó la alerta de un ataque nuclear estadounidense desencadenada por la defensa antimisiles soviética. El escaso número de misiles y la falta de contexto para un ataque de ese tipo indicaban que se trataba de una falsa alarma, lo cual resultó cierto.

Ahora hay un segundo reto en la forma de hacer la guerra: la sustitución del operador humano, un militar, por máquinas equipadas con eso que llaman “inteligencia artificial”.

Los dos elementos intrínsecos al desarrollo de la “inteligencia artificial” en el terreno militar son la lógica del ataque preventivo o primer ataque, y la creación del enemigo perpetuo.

El objetivo de la “inteligencia artificial” de combate es identificar las debilidades del enemigo y optimizar los beneficios que se pueden obtener de ellas, una optimización que lógicamente conduce a un ataque una vez que se sabe que es eficaz. Así es como funcionan los drones cuando sobrevuelan ciertas zonas de combate en Afganistán y en otros lugares. También funcionarán así los sistemas militares en general en un futuro próximo, simplemente porque desde el momento en que dos sistemas basados en la “inteligencia artificial” se enfrentan, las cosas se mueven tan rápido que ya no hay suficiente tiempo para que un ser humano pueda intervenir.

Esto lleva a la conclusión lógica de que la “inteligencia artificial” de combate autónomo no tendrá otra alternativa que destruir a un oponente tan pronto como perciba la posibilidad, y la inacción conduce a su propia destrucción. Por lo tanto, se opone a la disuasión nuclear, que tenía por objeto disuadir de la intención misma de lanzar un ataque y, al mismo tiempo, pone a los países en los albores de una nueva carrera armamentista basada en la inteligencia artificial.

El desarrollo de herramientas militares tiene repercusiones en el ámbito civil. La militarización de la policía americana está directamente relacionada con el desarrollo de métodos militares en el contexto de las guerras libradas por Estados Unidos y Occidente en Oriente Medio en los últimos veinte años. La militarización transforma a la policía en un fuerza de ocupación, robocops armados y blindados que operan en nuestras ciudades y zonas rurales como si fueran territorio enemigo.

Aunque en una versión menos letal, ahora los drones están en manos de la policía, mientras que la ciberguerra y las sofisticadas técnicas de espionaje, inicialmente dirigidas a enemigos externos, se están utilizando ahora contra todas las poblaciones con el pretexto de la seguridad.

En China la vigilancia, combinada con un sistema de calificación y seguimiento del comportamiento de cada ciudadano, ya es omnipresente, una distopía dopada con técnicas de inteligencia artificial.

Por definición, lo mismo que un estado policial considera que su población es una amenaza, las técnicas de control social la consideran de la misma manera, fabricando así el principio del enemigo perpetuo que actúa tanto dentro como fuera de sus fronteras. La tarea principal de la “inteligencia artificial” integrada en este tipo de concepciones es, por lo tanto, detectar cualquier rastro de comportamiento “peligroso” en cada individuo y, a continuación, actuar para eliminarlo.

La policía ya lo hace hoy, pero la “inteligencia artificial” promete hacerlo con una profundidad, velocidad y precisión que actualmente sólo están limitados por los sueños húmedos de los “expertos”.

De cada viaje, de cada retirada de fondos bancarios, de cada visita a internet, de cada publicación en las redes sociales, la “inteligencia artificial” de la policía dibuja patrones y predicciones sobre nuestras motivaciones, nuestros pequeños secretos, nuestras pequeñas o grandes desviaciones de la norma e informan a la autoridad en consecuencia.

El contagio se está extendiendo como un reguero de pólvora, ya que cada país invierte cada vez más en inteligencia artificial y, en particular, los países con altos intereses militares y policiales, entre los que se encuentran los Estados Unidos, China e Israel.

Como casi siempre, hay que prevenir de las explicaciones que para justificarse dan los “expertos” de su propia tarea y de sus “juguetes”, que siempre son del tipo “un arma es un instrumento neutral, todo depende del que lo utiliza”, es decir, de categorías morales como el bien, el mal y otras parecidas.

Las llamadas “leyes de robótica” que se sacó Isaac Asimov de la manga son propias de gilipollas. Las categorías éticas, politicas y culturales no son neutrales, iguales a todos seres humanos o ajenas a las clases sociales, sino que vienen impuestas por las fuerzas económicas, políticas o ideológicas que dominan en una determinada sociedad, y que son -además- cambiantes. La llamada “inteligencia artificial” no hace más que reforzar esa dominación de una clase contra otra o de un país contra otro.

—https://zerhubarbeblog.net/2018/09/20/principes-de-guerre-et-intelligence-artificielle/

Los ejércitos controlan las redes sociales a través de empresas privadas de tecnología

Durante los últimos cuatro años el ejército de Australia ha pagado a empresas privadas de minería de datos más de un millón de dólares para acceder y analizar lo que publican los usuarios en las redes sociales.

Un portavoz del Ministerio de Defensa le dijo a News Corp Australia que el departamento “tuvo en cuenta muchas fuentes de información al planificar y llevar a cabo operaciones, incluidas las redes sociales”.

Desde 2015 la división de la División de Sistemas Conjuntos del departamento, que cuenta con la vigilancia entre sus responsabilidades, ha pagado 356.252 dólares a la empresa minera de Twitter Gnip (1).

El Ministerio de Defensa ha pagado otros 839.207 dólares a la empresa de análisis DataSift desde 2014, así como otros 105.052 a Geofeedia, una empresa que promete un “acceso especial” a los datos privados de los usuarios de Facebook, Instagram y Twitter.

En Brasil la Policía Militar del Estado de Río de Janeiro está aumentando su presencia en las redes sociales. En febrero del año pasado, aprobó un plan para convertir a los vecinos y comerciantes de los barrios en confidentes gratuitos, una prolongación de sus ojos y oídos.

Con más de 45.000 efectivos, la Policía Militar ya presenta números impactantes en las plataformas sociales: su página de Facebook tiene más de 540.000 seguidores, y sus perfiles de Twitter, Instagram y Youtube, en total, poseen 144.000 seguidores.

Las ONG locales y los movimientos vecinales son claves para la Policía Militar. El 12 Batallón del barrio de Niteroi, junto con la ONG local Viver Bem, creó una estrategia de vigilancia preventiva, que consiste en instalar cámaras de seguridad en algunas de las escuelas de Niteroi y comunicarse a través de Telegram. Whatsapp se ha convertido en el principal canal de comunicación entre la población del barrio y el 18 Batallón.

La asociación entre el Batallón de la Policía Militar de Barra da Tijuca y la población del área condujo a la creación de la aplicación “Linha Direta” (Línea Recta), que permite que la unidad reciba información de las viviendas y comercios en tiempo real.

“Los resultados son realmente positivos. La información es más rápida, lo que nos permite actuar de inmediato. Hemos estado reduciendo las tasas de criminalidad en el área desde los últimos dos años”, dice el coronel Figueiredo, comandante del 18 Batallón de Jacarepaguá.

La estrategia de rastreo de la Policía Militar incluye a efectivos que vigilan constantemente las redes sociales. Si hay alguna situación que requiera más investigación, el caso se envía a la inteligencia de policial. Si la situación consiste en un informe policial, se envía a la sala de operaciones, que envía inmediatamente un automóvil de la policía al lugar.

(1) http://support.gnip.com/sources/twitter/
(2) http://riotimesonline.com/brazil-news/rio-politics/rios-military-police-invests-in-social-media-for-security-purposes/

Las nuevas tecnologías encubren las campañas de intoxicación de la CIA: el Caso Genbeta

Un blog sobre tecnología, informática y tendencias digitales, Genbeta (1), ha iniciado una cruzada santa contra las noticias falsas, a las que llaman “fakes” porque no se molestan en acudir a un diccionario. “Díme de qué presumes y te diré de qué careces” es un refrán conocido que casa como anillo al dedo a Genbeta.

Los modernos inquisidores son aún peores, mucho peores, cuando visten ropajes asépticos, neutrales, imparciales, arropados por el disfraz de las ciencias de la naturaleza, exactas y puramente técnicas; nada que ver con las ciencias sociales, las ideologías, las religiones o el chamanismo.

Su desfachatez es la que les permite difundir a los cuatro vientos titulares amañados como “Descubren una enorme red de desinformación iraní en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube”. Entonces caemos en la cuenta de que, a diferencia de la BBC, por ejemplo, lo que la la República Islámica difunde no es información, sino todo lo contrario: desinformación.

También nos sorprendemos de que las redes que maneja Irán no son insignificantes, como suponíamos, sino todo lo contrario. Son un peligro porque son “enormes” y amenazan con embaucar al resto del mundo con sus (des)informaciones porque nosotros -ignorantes- no somos capaces de diferenciar una cosa, la información, de otra, la desinformación.

Estamos en peligro. Antes estábamos bien informados gracias a cadenas como la BBC, pero ahora a las “enormes” redes rusas se le suman las iraníes y dentro de poco los de Corea del norte harán lo propio y acabaremos todos engañados y confundidos.

Menos mal que tenemos a expertos, como los de Genbeta, que disponen de un elenco de “cazadores de fakes” capaces de diferenciar las verdades de las mentiras y prevenirnos de Rusia, Irán y otros países del Eje del Mal que no hacen más que contar fabulaciones.

La noticia de Genbeta tiene como fuente a FireEye, a la que presentan como si fuera una “empresa de seguridad”, cuando se trata de una de tantas pantallas de la CIA, como cabía sospechar sólo con tener una mínima capacidad de crítica.

Por lo tanto, como tantos otros, Genbeta se convierte en un altavoz de la CIA y de sus campaña de intoxicación permanente que, a diferencia de otras, sí es realmente “enorme”, como vemos entre quienes hacen gala de un seguidismo gregario.

Basta con ser capaz de analizar un poco para saber que FireEye es una de tantas empresas de tecnología de vanguardia creadas por la CIA, como dijo hace seis años Business Insider (2). A través de In-Q-Tel, la CIA ha invertido en FireEye desde 2009, pero Genbeta se preocupa de encubrir le naturaleza imperialista, terrorista y criminal de sus fuentes.

El trasfondo militarista de empresas tecnológicas como FireEye es tan descarado que en 2014 la agencia Bloomberg volvió a denunciarlo (3): los clientes internacionales de FireEye estaban “planteando preguntas” sobre sus vínculos evidentes y conocidos con el espionaje.

Es normal que para la intoxicación Genbeta necesite utilizar una pantalla, como FireEye, porque convertirse en un portavoz directo de la intoxicación de la CIA no es propio de quienes alardean de neutralidad, imparcialdad y lucha contra las mentiras en nombre de las “nuevas tecnologías”.

(1) https://www.genbeta.com/actualidad/no-solo-rusia-descubren-enorme-red-desinformacion-irani-facebook-twitter-instagram-youtube
(2) https://www.businessinsider.com/25-cutting-edge-companies-funded-by-the-central-intelligence-agency-2012-8
(3) https://www.bloomberg.com/news/articles/2014-05-08/fireeye-cybersecurity-leader-with-cia-ties-tries-to-expand-abroad

Más información:
— La CIA quiere manipular las redes sociales
— El Pentágono creó Google para dominar la guerra de la información en el mundo
— El Pentágono apuesta por internet para la guerra imperialista
— El espionaje imperialista controla al mayor fabricante mundial de tarjetas SIM

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