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El fascismo corriente y moliente: la policía francesa ficha a casi toda la población

Mientras unos hablan del peligro de “la ultraderecha” para desviar la atención del mundo real, el fascismo sigue su curso en Francia, donde la policía ha creado un gran fichero de sospechosos con casi toda la población: 60 millones de personas.

El gobierno ni se ha tomado la molestia de discutir y aprobar una ley en el Parlamento; le ha bastado con un decreto y todos los recursos legales han sido inútiles. El Consejo de Estado lo refrendó el 18 de octubre.

Todos esos que hablan del auge del fascismo no incluirán el decreto dentro de ese auge. Ni siquiera lo mencionarán, pero hace años que Francia desciende a tumba abierta por las cloacas después de 200 años de “liberté”.

El fichero se llama TES (Documento Electrónico Seguro) y es una base de datos centralizada e informatizada con los típicos datos policiales que no solamente informan de los “malvados” sino también de los “buenos”. Todos son sospechosos.

En 2012 el Consejo Constitucional rechazó la aprobación del fichero y de un microprocesador optativo que permitiría acceder en tiempo real a los datos biométricos de cualquiera.

Para cada pasaporte y DNI habrá un ficha con el nombre, los apellidos, los apodos, fecha y lugar de nacimiento, nacionalidad, sexo, nombres de ambos progenitores, color de los ojos, altura, domicilio, foto digitalizada, huellas dactilares y firma digitalizada, entre otros datos de interés para el control de la policía, más típicas de la posmodernidad: número de teléfono y correo electrónico.

¿Preguntaban Ustedes por Le Pen?, ¿por algún peligro posible o imaginable? Empiecen a mirar el mundo de cara de una vez: si a Usted le tratan como a un delincuente y le vigilan es porque es un delincuente. ¿O  se había creído otra cosa?, ¿un ciudadanos con derechos?, ¿la presunción de inocencia, quizás?

https://www.numerama.com/politique/205426-lidentite-biometrique-de-60-millions-de-francais-reunie-dans-un-seul-fichier.html

¿Más vale el fascismo conocido que el fascismo por conocer?, ¿o es al revés?, ¿o ambas cosas?

Lo bueno que está teniendo este “auge de la ultraderecha” es que la propia burguesía -que es quien se hunde en el abismo fascista- se ha tenido que poner a explicar el fenómeno como si se tratara de algo ajeno a ella misma, con lo cual caracteriza a “la ultraderecha” por puntos de partida absolutamente ilusorios.

1 El primero es que aceptan la autodefinición que “la ultraderecha” hace de sí misma, que es verborreica más que ideológica: nacionalismo, xenofobia, clericalismo, antieuropeísmo, homofobia, extremismo… Otros prefieren hablar de “populismo” o de “grupos de odio” que nunca salen del terreno de las autodefiniciones (“los partidos son aquello que dicen de sí mismos”), de la retórica, las frases, las consignas…

Es el colmo de la superficialidad. A falta de argumentos históricos, los plumíferos no son capaces de ir más allá del postureo y la gestualidad. Leen los programas, comprueban las pancartas y las banderas o las consignas, lo que da lugar a titulares periodísticos tan ridículos como el siguiente:

La ultraderecha belga celebra su triunfo municipal con saludos nazis
https://www.lavanguardia.com/internacional/20181015/452360478601/ultraderecha-belga-victoria-ninove.html

Pero siguiendo con la argumentación gestual: si la ultraderecha hace el saludo nazi, ¿no será porque es nazi? Y si es nazi, ¿por qué la llaman “ultraderecha”? Como ven, el titular es tan grotesco que lo mismo podrían haber escrito esta redundancia:


‘Los nazis belgas celebran su triunfo municipal con saludos nazis’

2 El segundo es que se creen que es algo nuevo, sin raíces históricas. No hay que confundir a “la ultraderecha” con los fascistas de viejo cuño, dicen. Por eso utilizan el prefijo “neo” para hablar de neonazis: no son los viejos nazis de toda la vida; son nazis “nuevecitos”.

Eso también da a entender que los “ultras” nunca han llevado las riendas del Estado, ni siquiera en España. Por lo tanto, no tienen responsabilidades históricas, ni hacia el viejo franquismo, ni hacia los gobiernos “democráticos” habidos hasta la fecha. Hasta ahora lo que ha ocurrido es responsabilidad de los “moderados” y los “centristas”.

Pero vean esa vieja portada de Diario 16, cuando calificaba de “neofranquista” al PP y sus fundadores daban vivas al criminal Franco. Hoy este tipo de titulares son inimaginables. Los franquistas son los de Vox, o los de Ciudadanos. Sin embargo, a ningún periódico se le ocurre catalogar al PP como “neofranquista”.

La búsqueda de nuevos adjetivos para viejos sustantivos quiere decir, como ya hemos defendido en otra entrada, que aunque los fascistas nunca han gobernado hasta ahora, están a punto de hacerlo, lo cual podría ser una catástrofe.

Eso es injusto: si son los “ultras” tan “nuevos” merecerían una oportunidad; habría que dejarles hacer, darles un margen de confianza…

Es evidente que en este punto los charlatanes de la sociología política incurren en una contradicción: saben que “los ultras” no son unos recién llegados, sino el fascismo puro y duro de toda la vida. Por eso les tienen miedo. A pesar de ello, dicen una cosa distinta.

Tienen miedo a los nuevos fascistas porque en el futuro puede ocurrir algo inédito: la represión siempre había recaído sobre unos cuantos y a nadie le importó nada. Sin embargo, ahora los “ultras” amenazan con extenderla a todos los demás y eso ya son palabras mayores. Es mejor que gobiernen los de siempre para que los palos tambien los aguanten los de siempre.

Pongamos un ejemplo: con “la ultraderecha” no va a haber más torturas que antes; va a haber más torturados. A quienes hasta ahora han aguantado los palos en las costillas les da lo mismo que los golpes se los propine uno (demócrata) que otro (fascista). Las torturas duelen igual. La cuestión no es ésa sino a quién le duelen.

De ahí deriva la consigna reformista del momento: “más vale el fascismo conocido que el fascismo por conocer”.

3 El tercero ya lo expusimos en la entrada que publicamos ayer: “la ultraderecha” es un movimiento al margen del Estado y de la política vigentes, que crece porque hay muchos que les votan. En los países “democráticos”, como el nuestro sin ir más lejos, los partidos nacen, se reproducen y mueren por generación espontánea. Triunfan si tienen muchos votos y fracasan en caso contrario.

La “culpa” del auge o la crisis del fascismo la tienen los que le votan. Por ejemplo, en la página de Público, Claudio Zulian ponía la línea de salida del Frente Nacional en Francia en las elecciones presidenciales de 2002, cuando lograron alcanzar la segunda vuelta. Lo cierto es que alguien llevó a Le Pen hasta ese punto, como alguien llevó a Hitler hasta la cancillería en 1933, y es evidente que no sólo fueron los votos, como ya hemos expuesto en otra entrada.

4 El cuarto deriva del anterior: deicen que los votantes de “la ultraderecha” proceden de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Incluso algunos van más allá: aunque nunca utilizan la palabra “obrero”, la sacan a relucir para sostener que son ellos los que votan a “la ultraderecha”.

Moraleja: si en lugar de votar a “la ultraderecha”, los obreros votaran a candidatos de “la izquierda”, como Podemos, por poner un ejemplo, entonces en España todo cambiaría.

Pero hay que volver a la historia: nadie se acuerda que eso ya ocurrió en 1982, cuando el PSOE obtuvo más de 10 millones de votos, logró la mayoría absoluta por primera vez y lo cambió todo: creó el GAL, nos metió en la OTAN, impulsó la reconversión y el desmantelamiento industrial…

Ante este tipo de experiencias, de las que nadie habla, ¿para qué votar a “la izquierda”? Es más, ¿para qué votar?

5 El quinto es un silencio clamoroso: el auge del fascismo no tiene nada que ver con el imperialismo. Si se quiere se puede decir de una forma aún más penosa: como el fascismo es un fenómeno puramente nacional y nacionalista, su aspecto internacional desaparece, por lo que las potencias, como Estados Unidos, desaparecen del escenario.

El descubrimiento de la red Gladio en los noventa demostró otra cosa bien diferente: el fascismo, el imperialismo, la OTAN y Estados Unidos son dedos de la misma mano.

Es algo que llama la atención: los fascistas, que presumen de ser tan nacionalistas, jamás han levantado la voz para protestar por la existencia de bases militares extranjeras en suelo español, ni por la reconversión del sacrosanto ejército “español” es un apendice de la OTAN. En los cuarteles ya no ondea la enseña “Todo por la Patria”, que han sustituido por “Todo por la OTAN”.

Cuando se analiza el fascismo no como un fenómeno sólo local sino también internacional, queda claro lo que dijeron siempre los comunistas: que en todas partes el imperialismo conduce siempre al fascismo y, por lo tanto, que una cosa no se puede separar de la otra.

Más información:
– El fascismo avanza si no se le combate
– El crecimiento del fascismo en Europa no es un peligro; es una realidad
– Fascismo 2.0: de aquellos polvos vienen estos lodos
– Chocolate con churros y una ración de ‘ultraderecha’
– No hay delitos de odio sino crímenes fascistas
 

Los ángeles custodios y otras yerbas

Darío Herchhoren
Hace muy pocos días se celebró el día de los ángeles custodios, que es el día de la policía nacional. Y para festejar ese día el comisario de la comisaría de La Elipa, de nombre Mariscal de Gante Mirón, hermano de la ex ministra de Justicia de España en uno de los gobiernos del PP (Partido Podrido), Margarita Mariscal de Gante Mirón, y ambos hijos del magistrado franquista (fascista nacional católico) invitó a celebrar ese día al ex policía torturador Antonio González Pacheco, conocido como Billy el niño; sin duda un mote cariñoso, lo cual lo retrata de cuerpo entero.

Pero lo curioso de esa celebración es el nombre de sus patronos, ángeles custodios. Con ese nombre uno debe imaginarse que esos ángeles nos protegen, nos cuidan, están siempre alertas para que no nos pase nada malo. Pero como dice el refrán entre los dichos y los hechos hay mucho trecho. Lo cierto es que los ángeles custodios, no los que mencionan las sagradas escrituras, sino unos señores de uniforme azul, antes los grises y hace unos años los maderos por sus uniformes de diversos tonos marrones, más bien nos inspiran miedo.

Y nos preguntamos por qué les tenemos miedo. Muy fácil. Simplemente porque desde los tiempos en que Billy El Niño torturaba, los ángeles custodios no eran ni son ningunos ángeles. La policía es un cuerpo que no cumple su función de prevención, y se ha convertido en un cuerpo violento y que inspira temor.

Pero se nos vienen encima muchas preguntas, y una de ellas es si el comisario Mariscal de Gante Mirón no encontró a nadie mejor que Billy El Niño para festejar el día de los ángeles custodios. Parece que no. Esto le va a costar al comisario Mariscal de Gante Mirón la apertura de un expediente informativo que ya ha dispuesto el ministro del Interior, el ex juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlasca. Ese expediente informativo quizá derive en un expediente disciplinario cuyo final será el mismo que tuvo el expediente disciplinario que se le abrió al capitán de la Guardia Civil Antonio Tejero, hijo del golpista Antonio Tejero Molina que fue expedientado por haber organizado una comida de homenaje a su ilustre padre en la escuela de Guardias Jóvenes de la localidad de Valdemoro, a 26 kilómetros de Madrid. Seguramente ambos expedientados será condenados a 30 días de Cognac Napoleón al primero y a otros 30 días de Vat 69 al segundo.

Todo esto demuestra que el Estado español mantiene entre sus funcionarios a conocidos fascistas, y que los protege, es decir que los ángeles custodios son en realidad unas feas aves de color negro que se llaman buitres. Algo parecido sucedió con el ex general de la Guardia Civil Rodriguez Galindo condenado por torturador y asesino en el caso de la desaparición y muerte de Lasa y de Zabala, dos jóvenes que al parecer eran miembros de ETA, y que fueron enterrados en cal viva. Rodriguez Galindo fue sentenciado a 105 años de prisión. Pero los ángeles custodios lo sacaron de la cárcel tras cumplir menos de cinco años de presidio.

Pero aquí no termina la cosa. Hace muy pocos días se radió por varias emisoras el comentario que hizo un juez de violencia de género al referirse a una mujer que estaba pasando un muy mal trago por las amenazas que sufría por parte de su ex marido. El susodicho magistrado se despachó diciendo que la mujer era un «bicho» y una «hija de puta»; sin percatarse de que se le estaba grabando. Junto con ese magistrado celebrando sus dichos estaba la fiscal y lo que ahora se llama «el letrado de la administración de justicia», lo que hasta hace poco era el secretario o secretaria del juzgado. El mencionado magistrado es miembro de la asociación «progresista» Jueces para la Democracia. Vaya demócrata. También a este magistrado y a la fiscal se les abre un expediente informativo que acabará como los anteriores.

Pero esto en realidad revela gravemente lo que nuestros jueces, todos ellos, piensan de lo que se llama el «justiciable», es decir de los simples ciudadanos: un total desprecio y asco. Además de su muy escasa preparación jurídica rezuman desdén, y muestran a las claras su arrogancia, su mal hacer y su total falta de empatía y de sensibilidad humana. En realidad tanto policías como jueces deberían unificar a sus patronos. Ambos deberían designar a los ángeles custodios.

Ministerio de Interior: el tufo de las cloacas no se acaba nunca

Horacio Sainz Ollero

En estos días en que todos los medios de comunicación –y también todos los medios de “intoxicación”, que son muchos y muy poderosos– se dedican a difundir parte de las grabaciones que el comisario Villarejo atesora a buen recaudo desde hace años, y que todos los aparatos del Estado (especialmente el Ministerio del Interior, el Ministerio de Defensa y el centro Nacional de Inteligencia) llevan años intentando encontrar y “neutralizar” sin ningún éxito, quizás deberíamos mirar atrás y buscar las claves de los tres personajes que coincidieron –junto a otros funcionarios o exfuncionarios– en la celebración donde se grabaron sus conversaciones distendidas.

Nos situamos en octubre de 2009, el día 23, según el medio digital moncloa.com. Se reúnen para celebrar una medalla al mérito policial recién concedida al comisario Villarejo. Están en la mesa del restaurante Rianxo en Madrid: altos cargos policiales, el comisario Villarejo, el juez –ahora ex juez– Baltasar Garzón, y la entonces fiscal –hoy ministra de Justicia– Dolores Delgado.

¿Quién había concedido la medalla al mérito al señor Villarejo? El entonces ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que un año después asumiría la Vicepresidencia del Gobierno que presidía Zapatero.

Estamos hablando del aparato de Justicia y Seguridad del Estado nacido tras la muerte de Franco. La transición y los Gobiernos nacidos desde el 77 tienen muchas cosas en común. Voy a destacar tres:

1. El sistema judicial de la dictadura (jueces, fiscales, tribunales constituidos) pasó íntegramente a llamarse “democrático”. Los jueces del anterior régimen –fascista, no lo olvidemos– siguieron en el escalafón hasta sus tardías jubilaciones, de modo que un joven juez del Tribunal de Orden Público –un tribunal de excepción creado para condenar a todo opositor al régimen de Franco– 20 ó 25 años después pudo jubilarse en los más altos niveles de la Magistratura.

2. La policía del régimen de Franco se convirtió en la policía democrática por decreto. Los funcionarios de la Guardia Civil y la policía nacional continuaron en sus puestos, con el mismo derecho a ascender en el escalafón y jubilarse con honores.

En estos cuerpos se produjeron algunas salidas “voluntarias”, solicitadas por los funcionarios más “señalados” por ser torturadores y, en algunos casos, incluso asesinos en ejecuciones extrajudiciales. Esos funcionarios que abandonaron el aparato del Estado fueron condecorados, recibieron el apoyo del Estado y pasaron a trabajar en la empresa privada en puestos de Seguridad (bancos, Telefónica, empresas hidroeléctricas, Gas, Puertos y Aeropuertos…). Un ejemplo es el torturador apodado Billy el Niño, Antonio González Pacheco, condecorado y retirado como jefe de Seguridad de una gran empresa.

3. Todos los gobiernos de la democracia, con la excepción de la breve UCD, han sido gobiernos encabezados por presidentes del Partido Popular o del PSOE. Todos han coincidido en “respetar” el pacto de silencio que firmaron en las trastiendas de la Constitución del 78. Todos han utilizado –y silenciado, cuando ha sido preciso– las cloacas del Estado y a sus “servidores públicos”.

Y ahora encontramos con las grabaciones que sitúan al ex juez Garzón, a la hoy ministra Delgado ­–ya casi ex ministra­– y al comisario Villarejo en muy buena compañía, tomando copas y disfrutando de su amistad en el año 2009.

Y claro está, parece ser que el comisario Villarejo, que ha sido un puntal durante años de los aparatos del Estado en misiones encargadas por el PSOE y el PP tanto en España como en otros países, es quien ha grabado a sus “amigos” y ahora puede chantajear al Gobierno del PSOE, como también podía hacerlo con los del PP, para intentar eludir la cárcel y salvar su patrimonio adquirido de forma dudosa.

El exjuez Garzón, que fue un pilar imprescindible en los años en que el ideal de la Justicia Universal, que llevó a España a primera línea mundial al conseguir procesar a dictadores y genocidas (Pinochet, Ríos Montt, Scilingo y otros), en procesos judiciales en los que la ministra Delgado tuvo una actuación irreprochable, fue luego apartado bruscamente y expulsado de la carrera judicial. Garzón sorprendió a muchos al declarar hace unos meses: “No creo que Villarejo sea el malo de la película. Es un actor más”. (En la entrevista con Jordi Évole en el programa Salvados), y a calificar al excomisario Villarejo como “un gran servidor del Estado”.

¿De qué Estado habla Garzón? ¿del de las renovadas cloacas? ¿del que en los 80 y 90 torturaba de forma salvaje, a veces hasta la muerte, sin que el juez se diera por enterado? ¿Del Estado que ignoraba los derechos de los detenidos, del Estado del que formaban parte condenados en sede judicial en 1998 como el ministro Barrionuevo, el secretario de Estado Vera, el director de seguridad del Estado, Julián San Cristóbal, u otros de menor entidad?

Villarejo, Baltasar Garzón y la ministra Delgado están unidos por su fidelidad a unos gobiernos “democráticos” en que el Estado tenía y tiene servidores “ocultos” como Villarejo.

En la biografía del Villarejo funcionario del Estado hay un agujero negro de muchos años. ¿A qué se dedicaba Villarejo, dónde y por qué viajaba a Sudamérica, África o Asia? ¿De dónde ha salido su fortuna, sus propiedades hoteleras, su capacidad de amedrentar a sucesivos Gobiernos?.

El Estado hay que limpiarlo, empezando por las cloacas de Interior y Justicia, depurando todas las responsabilidades y no permitiendo que un condecorado Villarejo y otros como él –que han convivido y medrado con ministros y secretarios de Estado del PSOE y el PP– sigan hoy condicionando las políticas de una sociedad que quiere poder mirar a su pasado sin tener que taparse la nariz.

Ójala ésto sea posible.

https://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion/2018/10/06/tres-en-la-carretera-villarejo-garzon-y-la-ministra/

Represión, guerra e ‘inteligencia artificial’

La teoría militar clásica afirma que la fuerza de un grupo armado aumenta según el cuadrado de su tamaño. En consecuencia, las estrategias militares basadas en la técnica o en el número de combatientes pretenden compensar una inferioridad.Sin embargo, en ambos casos el objetivo de la guerra es lograr un objetivo o impedir que lo alcance el adversario.

El primer desafío de este enfoque bélico fue el advenimiento de la disuasión nuclear, cuyo objetivo ya no es impedir que el otro alcance un objetivo, sino impedir que lo intente. De ahí el interés obvio de las pequeñas potencias como Pakistán, Corea del norte e Irán por disponer de armas atómicas para disuadir cualquier ataque de potencias mayores.

Pero incluso en el contexto nuclear, la decisión de actuar recae en un operador humano y los desastres se han evitado debido a la capacidad de contextualización política del ser humano.

En 1962 Kennedy resolvió la crisis de los misiles “cubanos” reduciendo la presión militar de la OTAN sobre la URSS, lo que condujo a un período de distensión.

En 1983 Stanislav Petrov no aceptó la alerta de un ataque nuclear estadounidense desencadenada por la defensa antimisiles soviética. El escaso número de misiles y la falta de contexto para un ataque de ese tipo indicaban que se trataba de una falsa alarma, lo cual resultó cierto.

Ahora hay un segundo reto en la forma de hacer la guerra: la sustitución del operador humano, un militar, por máquinas equipadas con eso que llaman “inteligencia artificial”.

Los dos elementos intrínsecos al desarrollo de la “inteligencia artificial” en el terreno militar son la lógica del ataque preventivo o primer ataque, y la creación del enemigo perpetuo.

El objetivo de la “inteligencia artificial” de combate es identificar las debilidades del enemigo y optimizar los beneficios que se pueden obtener de ellas, una optimización que lógicamente conduce a un ataque una vez que se sabe que es eficaz. Así es como funcionan los drones cuando sobrevuelan ciertas zonas de combate en Afganistán y en otros lugares. También funcionarán así los sistemas militares en general en un futuro próximo, simplemente porque desde el momento en que dos sistemas basados en la “inteligencia artificial” se enfrentan, las cosas se mueven tan rápido que ya no hay suficiente tiempo para que un ser humano pueda intervenir.

Esto lleva a la conclusión lógica de que la “inteligencia artificial” de combate autónomo no tendrá otra alternativa que destruir a un oponente tan pronto como perciba la posibilidad, y la inacción conduce a su propia destrucción. Por lo tanto, se opone a la disuasión nuclear, que tenía por objeto disuadir de la intención misma de lanzar un ataque y, al mismo tiempo, pone a los países en los albores de una nueva carrera armamentista basada en la inteligencia artificial.

El desarrollo de herramientas militares tiene repercusiones en el ámbito civil. La militarización de la policía americana está directamente relacionada con el desarrollo de métodos militares en el contexto de las guerras libradas por Estados Unidos y Occidente en Oriente Medio en los últimos veinte años. La militarización transforma a la policía en un fuerza de ocupación, robocops armados y blindados que operan en nuestras ciudades y zonas rurales como si fueran territorio enemigo.

Aunque en una versión menos letal, ahora los drones están en manos de la policía, mientras que la ciberguerra y las sofisticadas técnicas de espionaje, inicialmente dirigidas a enemigos externos, se están utilizando ahora contra todas las poblaciones con el pretexto de la seguridad.

En China la vigilancia, combinada con un sistema de calificación y seguimiento del comportamiento de cada ciudadano, ya es omnipresente, una distopía dopada con técnicas de inteligencia artificial.

Por definición, lo mismo que un estado policial considera que su población es una amenaza, las técnicas de control social la consideran de la misma manera, fabricando así el principio del enemigo perpetuo que actúa tanto dentro como fuera de sus fronteras. La tarea principal de la “inteligencia artificial” integrada en este tipo de concepciones es, por lo tanto, detectar cualquier rastro de comportamiento “peligroso” en cada individuo y, a continuación, actuar para eliminarlo.

La policía ya lo hace hoy, pero la “inteligencia artificial” promete hacerlo con una profundidad, velocidad y precisión que actualmente sólo están limitados por los sueños húmedos de los “expertos”.

De cada viaje, de cada retirada de fondos bancarios, de cada visita a internet, de cada publicación en las redes sociales, la “inteligencia artificial” de la policía dibuja patrones y predicciones sobre nuestras motivaciones, nuestros pequeños secretos, nuestras pequeñas o grandes desviaciones de la norma e informan a la autoridad en consecuencia.

El contagio se está extendiendo como un reguero de pólvora, ya que cada país invierte cada vez más en inteligencia artificial y, en particular, los países con altos intereses militares y policiales, entre los que se encuentran los Estados Unidos, China e Israel.

Como casi siempre, hay que prevenir de las explicaciones que para justificarse dan los “expertos” de su propia tarea y de sus “juguetes”, que siempre son del tipo “un arma es un instrumento neutral, todo depende del que lo utiliza”, es decir, de categorías morales como el bien, el mal y otras parecidas.

Las llamadas “leyes de robótica” que se sacó Isaac Asimov de la manga son propias de gilipollas. Las categorías éticas, politicas y culturales no son neutrales, iguales a todos seres humanos o ajenas a las clases sociales, sino que vienen impuestas por las fuerzas económicas, políticas o ideológicas que dominan en una determinada sociedad, y que son -además- cambiantes. La llamada “inteligencia artificial” no hace más que reforzar esa dominación de una clase contra otra o de un país contra otro.

—https://zerhubarbeblog.net/2018/09/20/principes-de-guerre-et-intelligence-artificielle/

Los ejércitos controlan las redes sociales a través de empresas privadas de tecnología

Durante los últimos cuatro años el ejército de Australia ha pagado a empresas privadas de minería de datos más de un millón de dólares para acceder y analizar lo que publican los usuarios en las redes sociales.

Un portavoz del Ministerio de Defensa le dijo a News Corp Australia que el departamento “tuvo en cuenta muchas fuentes de información al planificar y llevar a cabo operaciones, incluidas las redes sociales”.

Desde 2015 la división de la División de Sistemas Conjuntos del departamento, que cuenta con la vigilancia entre sus responsabilidades, ha pagado 356.252 dólares a la empresa minera de Twitter Gnip (1).

El Ministerio de Defensa ha pagado otros 839.207 dólares a la empresa de análisis DataSift desde 2014, así como otros 105.052 a Geofeedia, una empresa que promete un “acceso especial” a los datos privados de los usuarios de Facebook, Instagram y Twitter.

En Brasil la Policía Militar del Estado de Río de Janeiro está aumentando su presencia en las redes sociales. En febrero del año pasado, aprobó un plan para convertir a los vecinos y comerciantes de los barrios en confidentes gratuitos, una prolongación de sus ojos y oídos.

Con más de 45.000 efectivos, la Policía Militar ya presenta números impactantes en las plataformas sociales: su página de Facebook tiene más de 540.000 seguidores, y sus perfiles de Twitter, Instagram y Youtube, en total, poseen 144.000 seguidores.

Las ONG locales y los movimientos vecinales son claves para la Policía Militar. El 12 Batallón del barrio de Niteroi, junto con la ONG local Viver Bem, creó una estrategia de vigilancia preventiva, que consiste en instalar cámaras de seguridad en algunas de las escuelas de Niteroi y comunicarse a través de Telegram. Whatsapp se ha convertido en el principal canal de comunicación entre la población del barrio y el 18 Batallón.

La asociación entre el Batallón de la Policía Militar de Barra da Tijuca y la población del área condujo a la creación de la aplicación “Linha Direta” (Línea Recta), que permite que la unidad reciba información de las viviendas y comercios en tiempo real.

“Los resultados son realmente positivos. La información es más rápida, lo que nos permite actuar de inmediato. Hemos estado reduciendo las tasas de criminalidad en el área desde los últimos dos años”, dice el coronel Figueiredo, comandante del 18 Batallón de Jacarepaguá.

La estrategia de rastreo de la Policía Militar incluye a efectivos que vigilan constantemente las redes sociales. Si hay alguna situación que requiera más investigación, el caso se envía a la inteligencia de policial. Si la situación consiste en un informe policial, se envía a la sala de operaciones, que envía inmediatamente un automóvil de la policía al lugar.

(1) http://support.gnip.com/sources/twitter/
(2) http://riotimesonline.com/brazil-news/rio-politics/rios-military-police-invests-in-social-media-for-security-purposes/

Falciani, Valtonyc: no es lo mismo, pero…

B.

Resulta que la Audiencia Nazional española (heredera del TOP franquista a los dos minutos de disolverse ésta) rechaza (por segunda vez) extraditar al exempleado del banco HSBC Hervé Falciani a Suiza, país que le reclama para cumplir cinco años por filtrar datos bancarios de ladrones de guante blanco.

En diciembre de 2008, Falciani -una especie de «Robin Hood» para la prensa más amarillista- se hizo con los datos de 120.000 clientes de la entidad y los puso en manos de la justicia y las autoridades fiscales francesas y otros países, entre ellos España (que recuperó unos 300 millones de euros ocultos a Hacienda) donde fue detenido en 2012.

El tribunal español -seguimos a El País- rechaza la extradición por estimar que el delito de «espionaje financiero agravado» por el que le reclama Suiza no está tipificado en el Código Penal español, por lo que no existe, o no se da, el requisito de la doble incriminación, que se dice, o sea, que lo que en Suiza se contempla penalmente, en España no, otrosí, lo mismo que argumenta la magistratura belga para denegar la extradición del músico de rap Valtonyc o, antes, a Puigdemont (y también los tribunales alemanes) por delitos de «rebelión», que ya es echarle imaginación a la cosa a quienes, para mayor hilaridad, llaman «golpistas» (el fascista Aznar el otro día en el Congreso).

No, no es lo mismo, pero casi, pues el terreno jurídico-político es homogéneo, pero sucede que así como se rasgan las vestiduras los guardianes de las esencias patrias españolas ante la afrenta nada menos que europea frente a la soberanísima judicatura española y sus justísimas y ecuánimes sentencias, hacen lo mismo, o similar, o análogo, en el caso Falciani siguiendo, por cierto, las tesis de la Fiscalía española (por ser ya cosa juzgada en 2013).

Y conste que así como nos alegramos del dictamen jurídico belga, estamos por darle la razón a los chapuceros juristas de pacotilla españoles (y sus euroórdenes) en el caso Falciani, que así de sui generis, típica, castiza y paradójica es la «democracia» española de tres centavos sin sentido del ridículo y acostumbrada al ordeno y mando.

Buenos días.

Operación Litempo: el papel de la CIA en la matanza de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en 1968

Mayo del 68 no fue sólo París sino una crisis generalizada del capitalismo que se extrendió por varios países que en aquella época se definían a sí mismos como “el mundo libre”. Es el caso de México, donde el gobierno se sintió libre para asesinar indiscriminadamente a más de 300 estudiantes que protestaban en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.Fue el 2 de octubre de 1968, en plena capital mexicana, y ahora 50 años después, miembros del Comité 68 ProLibertades Democráticas quieren reabrir el proceso contra Luis Echeverría Álvarez, quien durante la protesta era el secretario de Gobernación, al que acusan de “genocidio”, un término que se está convirtiendo en multiusos.

La imputación judicial deja al margen a un personaje clave, como la CIA, que nunca falta en este tipo de carnicerías. La CIA planificó, asesoró y llevó a cabo labores de inteligencia a favor del gobierno mexicano. Mucho de lo que sabemos de la matanza es gracias a los archivos de la CIA que se han desclasificado (*).

Winston Scott, el capo de la CIA en México, operaba desde la embajada de Estados Unidos desde 1956 y había convertido al gobierno mexicano en un nido de espías. Era amigo del Presidente Gustavo Díaz Ordaz, de Luis Echeverría y de altos funcionarios mexicanos que espiaban a su propio país en beneficio de los vecinos del norte.

Entre 1956 y 1969 Scott reclutó en los niveles más altos del gobierno a un total de 12 espías, entre ellos dos Presidentes y dos hombres que posteriormente fueron condenados por crímenes de guerra. Iniciada en 1960, Litempo era el nombre en clave que la CIA dio a aquella red de traidores. Las letras “li” eran el código que la CIA daba a sus operaciones secretas en México; “tempo” lo utilizaban para indicar el nombre secreto de cada una de ellas. Operación Litempo-1, por ejemplo, era Emilio Bolaños, sobrino de Gustavo Díaz Ordaz, secretario de Gobernación y presidente en los años sesenta. Diaz Ordaz era Operación Litempo-2. Como su predecesor en los Pinos Adolfo López Mateos, eran amigos personales de Scott. Asistieron a la boda con su tercera esposa, en diciembre de 1962, con López Mateos fungiendo como padrino, o testigo principal, en la ceremonia.Scott también cultivó su relación con Fernando Gutiérrez Barrios, quien era conocido como Litempo-4, en la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Scott conocía a El Pollo por lo menos desde 1960. Gutiérrez Barrios asistió a Scott en los días de pánico posteriores al asesinato del presidente John F. Kennedy, en noviembre de 1963, al interrogar a mexicanos que habían tenido contacto con el acusado como asesino, Lee Harvey Oswald.

Otro de los agentes de Scott, según los registros de la CIA, era Luis Echeverría, subsecretario de Gobernación a principios de los años sesenta, que es identificado como Litempo-8. Echeverría empezó a manejar solicitudes especiales del gobierno estadounidense para conceder visados a viajeros cubanos que buscaban huir de la Isla. Cuando Echeverría ascendió en la jerarquía mexicana, también lo hizo en la importancia que le daba su amigo norteamericano. Se convirtió en un invitado ocasional a las cenas que Scott daba en su casa de las Lomas de Chapultepec.

En 1966 un subordinado no identificado de Gutiérrez Barrios, conocido como Litempo-12, comenzó a tener reuniones diarias con George Munro, uno de los peones de confianza de Scott, para traspasar copias de informes procedentes de sus agentes en la DFS sobre insurgentes. Litempo-12 se convirtió en la fuente más productiva de información sobre el Partido Comunista, cubanos en exilio y grupos culturales del bloque soviético.

Además, Scott tenía una red de confidentes en la universidad mexicana y otras escuelas, llamada Limotor, que lo mantenía bien informado sobre el campus universitario.

La información circulaba en las dos direcciones. Ferguson Dempster, un alto oficial de la inteligencia británica destacado en México, y amigo de mucho tiempo de Scott, contó a uno de los hijos de éste, que Scott entregaba un reporte diario al presidente mexicano sobre los «enemigos de la nación».

Cuando en 1968 el movimiento estudiantil convulsionó las calles de la capital, la Operación Litempo cobró mayor importancia. Scott se apoyó en sus peones en la cúspide del gobierno mexicano para seguir el curso de los eventos que el 2 de octubre culminó en la matanza.

Tras los acontecimientos de mayo en París, la embajada de Estados Unidos en México compiló una lista de 40 incidentes aislados de agitación estudiantil desde 1963, pero Scott creía que en México Día Ordaz tenía la situación bajo control y así lo hizo saber a la central de la CIA en Langley.

A finales de agosto, Díaz Ordaz designó a Echeverría para diseñar la respuesta gubernamental a los disturbios estudiantiles. Pero el jefe de la DFS, Fernando Gutiérrez Barrios, confesó que el gobierno no contaba con ningún plan para enfrentar los desórdenes estudiantiles, según un despacho confidencial de la CIA.

Los comunistas infiltrados no podían faltar

Scott enviaba frecuentes informes de situación, conocidos en la CIA como “sitreps”, en los que al más puro estilo de la Guerra Fría, hacía énfasis en la filiación comunista de los profesores que dirigían el movimiento estudiantil. En un informe de agosto de 1968, titulado “Los estudiantes escenifican desórdenes mayores en México”, el espía argumentaba que los disturbios en el Zócalo representaban “un clásico ejemplo de la habilidad comunista para transformar una manifestación pacífica en un disturbio mayor”.

Otro de sus informes dice: “Pese a que el gobierno pretende tener sólidas evidencias de que el Partido Comunista maquinó el alboroto del 26 de julio, y aparentes indicios de complicidad de la Embajada soviética […] es improbable que los soviéticos socavaran así sus cuidadosamente cultivadas relaciones con los mexicanos”.

Coincidió con las Olimpiadas que, como suele ocurrir, sirvieron para lavar la cara a los crímenes más espantosos. Los intereses turísticos y comerciales llamaban a una acción rápida, pero las movilizaciones estudiantiles no cedían. Los mexicanos se estaban liberando del miedo hacia su gobierno.

A fines de septiembre, Scott reportó que el gobierno mexicano “no está buscando una solución de compromiso con los estudiantes, sino más bien poner fin a todas las acciones estudiantiles organizadas antes de que empiecen los Juegos Olímpicos… Se cree que el objetivo del go[bierno] es cercar a los elementos extremistas, y detenerlos hasta que pasen las Olimpíadas”, programadas para su inauguración a mediados de octubre.

“Los dirigentes de la agitación estudiantil han sido y están siendo llevados a la cárcel”, dice Scott en uno de sus informes. “La ofensiva [gubernamental] contra los desórdenes estudiantiles se ha abierto hacia frentes físicos y psicológicos”, añade. “Cualquier estimación como ésta, de la probabilidad de actos intencionales diseñados para alterar el curso normal de los acontecimientos, debe tomar en cuenta la presencia de radicales y extremistas, cuya conducta es imposible de predecir. Y personas y grupos como estos existen en México», escribió el 2 de octubre, momentos antes de la matanza.

¿Radicales?, ¿extremistas?, ¿impredecibles? Los espías de la CIA no tenían ni la más remota idea de lo ocurrido.

El espía que no sabía nada

La manifestación en Tlatelolco se inició alrededor de las cinco de la tarde. Al atardecer, se habían reunido entre cinco y diez mil personas. Los tanques rodearon la Plaza y los jefes militares recibieron la orden de impedir que el acto se llevara a cabo.

Un grupo de oficiales vestidos de civil, conocido como el Batallón Olimpia, debían impedir que cualquiera entrara o saliera de la Plaza, mientras los dirigentes estudiantiles eran detenidos. Finalmente, un grupo de policías recibió la orden de detener a los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga.

Hasta treinta años después nadie supo que Luis Gutiérrez Oropeza, el jefe de Estado Mayor del ejército mexicano, había apostado en el piso superior de un edificio a diez hombres armados y les había dado órdenes de disparar sobre la multitud. Actuaba por órdenes de Díaz Ordaz, según publicó Proceso en 1999.

De acuerdo con el libro de Jorge G. Castañeda, Oropeza era el enlace entre Díaz Ordaz y Echeverría. También era amigo de Scott y cenó por lo menos una vez en su casa, de acuerdo con un libro de invitados conservado por su familia. Sin embargo, aún no ha aparecido documentación explícita de que Oropeza fuera uno de los sicarios de Litempo o de que el 2 de octubre actuara por órdenes de la CIA.

Justo en el momento en que un orador de los estudiantes anunciaba que la marcha programada no se llevaría a cabo por la amenaza de violencia armada, aparecieron repentinamente bengalas en el cielo y todo mundo miró automáticamente hacia arriba y los francotiradores apostados iniciaron el tiroteo, algo que se ha repetido luego en muchos lugares, como Plaza Maidan en Ucrania o Plaza Tahrir en El Cairo.

Fue una ratonera. Una ola de gente corrió hacia el otro extremo de la Plaza, para toparse con una fila de soldados que venía en sentido opuesto. Corrieron entonces hacia el otro lado, donde estaba la zona de fuego. Cayendo en la trampa de la provocación, el ejército persiguió a los manifestantes y unas horas después, la Plaza estaba inundada de cadáveres. A los estudiantes los reunieron a culatazos los obligaron a desnudarse. Los periodistas fueron detenidos, se les confiscaron sus rollos fotográficos y todo su material. Los detenidos fueron encarcelados y enviados a campos militares de detención.

Scott envió su primer informe alrededor de la medianoche repleto de falsedades: “Una fuente clasificada dijo que los primeros tiros fueron disparados por estudiantes, desde departamentos del edificio Chihuahua”.

Ninguno de los informes que Scott envió a sus jefes era cierto. Es como admitir que una agencia de información no tiene ni idea de lo que ocurre.

Lo mismo cabe decir de los policías del FBI en México que trabajaban con Scott, aunque su imaginación falsaria era aún mayor: en sus informes reconvirtieron a la Brigada Olimpia en un grupo trotskista armado, a su vez vinculado con comunistas de Guatemala…

En fin, la matanza era como todas las demás: la obra de un plan comunista perfectamente planificado.

La otra parte de la desinformación también es de manual: se trata de gente venida del extranjero, lo que encajaba con la Guerra Fría, la cercanía de Cuba, las Olimpiadas… “Muchísima gente ha entrado al país”, dijo el Presidente. “Las armas usadas eran nuevas y tenían borrado el número de registro. Los grupos de Castro y del comunismo chino estaban involucrados en el esfuerzo. Los comunistas soviéticos tendrían que ponerse a la altura para evitar que se les llamara gallinas”.

En Washington el asesor de seguridad del Presidente Johnson, Walt Rostow, intentó clarificar la chapuza de informes que les llegaban sobre la matanza. “¿Es posible verificar la historia del FBI sobre una Brigada Olimpia compuesta por comunistas que había provocado un tiroteo?”, preguntaban desde la Casa Blanca.

En efecto, les respondió Scott desde Mérxico: un pequeño grupo de estudiantes trotskistas había formado la Brigada Olimpia para volar transformadores, secuestrar autobuses que transportaran atletas e impedir las celebración de las Olimpiadas…

O Scott no sabía nada sobre la matanza o mentía descaradamente. Un consejero de la embajada de Estados Unidos en México, Wallace Stuart, confesó más tarde que la CIA había presentado 15 versiones diferentes del tiroteo de Tlatelolco: “¡Todas ellas procedían de fuentes fiables o de observadores entrenados sobre el terreno”

Es uno de los problemas clásicos de todos los espías. Dependen tanto de sus fuentes (que a la vez son juez y parte) que no tienen forma alguna de conseguir información fidedigna. Como dice Jefferson Morley, el biógrafo de Scott, “el titiritero se había convertido en títere”.

Ocho meses después, a Scott le despidieron como jefe de la CIA en México. Al año siguiente le concedieron uno de los honores más altos del espionaje: la Medalla de la Inteligencia Distinguida. El texto que acompañaba a la medalla se refería al programa de Operación Litempo como uno de sus más grandes logros.

El espía que no se enteraba de nada murió en México en 1971 pero, como dice su biógrafo, “la CIA llegó a México para quedarse”.

https://nsarchive2.gwu.edu//NSAEBB/NSAEBB204/index.htm

La Internacional Judicial, nueva arma imperial

Darío Herchhoren

El imperialismo como forma de relación internacional tiene muchos años de práctica, y seguramente debemos rebuscar en la historia antigua para encontrar sus primeros vestigios. Encontramos entonces a los partos (los antiguos persas), los griegos (antiguos macedonios) que al mando de Alejandro el Magno contruyeron uno de los imperios más vastos de la antigüedad, y el culmen fueron los romanos, que crearon el más importante imperio antiguo que se conoce, y que fué el origen del estado moderno, donde había barcos y empresas de navegación muy similares a los de nuestros días.

Pero cuando hablamos de imperialismo en la actualdad nos referimos a una etapa de la producción que está caracterizada por la producción y comercialización en masa, que es la característica de la economía capitalista. Sin un desarrollo previo de la economía, y en especial desde la aplicación de las máquinas de vapor, no hay capitalismo, y por ende no hay imperialismo, que es su fase superior, como bien enseñaba Lenin.

Esa expansión del imperialismo, y sobre todo desde que el imperio norteamericano se constituyó en hegemónico el mundo no conoció lo que ahora se viene llamando «globalización».

Pero ese desarrollo del capitalismo no podía ser pacífico. Para que exista ese nivel global había que superar a otros imperios menores, aplastar a los pueblos que no se dejaban avasallar, destruir sus industrias artesanales, liquidar sus redes comeciales interiores, y todo eso significa la guerra como instrumento de una política imperial que se impone por la fuerza de las armas en un principio, y luego creando toda una enorme estructura «cultural» donde entran a jugar un papel fundamental las iglesias, los medios de comunicación, la enseñanza, y actualmente los nuevos instrumentos de idiotización de masas como diversas oenegés, internet, las llamadas «redes sociales», que en realidad forman una tupida red, pero para pescar incautos.

En la década de 1980, y luego de un profuso baño de sangre producido por las dictaduras de Sudamérica, y orquesatas todas por organizaciones benéficas como la CIA, la DEA, la DIA, el MI5, el Mossad, el FBI, las diversas policías sudamericanas, los coroneles y generales franceses como Beaufré, Salan, Massu y con individuos tales como Licio Gelli fundador de la logia P2 (Propaganda Due), el Banco Ambrosiano dirigido por el finado Roberto Calvi, Cardenal Marcinkus, su asesino (la lista sería interminable) comienzan a florecer luego de la poda que significó la Operación Cóndor, movimientos de masas que con mucho esfuerzo arman nuevamente los grandes flujos populares que demandan cambios estructurales, y da comienzo una etapa de consolidación de gobiernos de izquierda en sudamérica. Es así como surgen Hugo Chaves en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Lula en Brasil, Rafael Correa en Ecuador, José Mugica en Uruguay, los Kirchner en Argentina.

Los gobiernos de izquierda mencionados son producto de procesos electorales intachables desde el punto de vista del estado burgués, y por lo tanto estos gobienos producen cambios de carácter superestructural, pero en general no cambian la estructura económica heredada de los gobiernos dictatoriales anteriores, y todo eso hace que las masas reclamenen a sus líderes cambios más profundos, que afectarían a la estructura económica de esos paises. Ello significaría expropiar las grandes fortunas, los grandes latifundios, los bancos extranjeros y la creación de una banca nacional al servicio de los pueblos.

Ese paso, con las herramientas legales hechas por la burguesía son muy poco viables, para los gobiernos populares y eso hace que al no haber un cambio estructural, dichas burguesías que no han perdido los medios de comunicación, ni el control del llamado «Poder Judicial» se recuperen y conscientes del peligro que corren, comiencen una ofensiva a través de los medios de comunicación de masas, radio, televisión, diarios, redes sociales, para primero desacreditar a los líderes populares, y luego mediante el uso de sus contactos en el «Poder Judicial», fabriquen cauusas penales por «corrupción» contra ellos.

El comienzo de esa estrategia empieza con el presidente Fernando Lugo de Paraguay, que es víctima de una acusación en el Senado de su país, y en un solo día, es destituido, siendo reemplazado en su cargo por su vicepresidente que se pliega a la conspiración. Pero Paraguay es un país pequeño y pobre, y la cosa no tiene mucho eco. Indudablemente la presa mayor es Brasil, y se arma una nueva farsa judicial contra Dilma Roussef, la presidenta de Brasil y antigua vicepresidenta de Lula Da Silva, que era en realidad el objetivo a batir, para frustrar su posible vuelta a la presidencia de Brasil, y como colofón, la acusación de «corrupción» contra Lula, su condena y posterior encarcelamiento. No hay una solo prueba objetiva contra Lula, pero da igual. No se respetan ni las formas cuando está en juego la propiedad. La lucha de clases es así.

En Ecuador, ocurre algo muy similar contra Rafael Correa. Se inventa una causa penal contra él, pero esta vez por «secuestro», y se dicta una orden de captura internacional contra él.

En Argentina se desata una verdadera cacería contra miembros de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, que tienen su culminación cuando se acusa a Cristina Frnández de Kirchner por corrupción, utilizando como medio de prueba unas fotocopias de un cuaderno que llevaba un chófer de un ex ministro, que atestigua que estuvo presente cuando la ex presidenta recibía sobornos al igual que algunos de sus ministros. ¿Es creible que un chófer estuviera presente en esos presuntos actos de corrupción? Indudablemente no. Tampoco se puede acusar con fotocopias si no aparecen los originales, que seguramente no aparecerán nunca.

Llama la atención que ahora los golpes de estado no se realicen con tanques ni soldados en las calles, ni policías. No hacen falta. Para eso está el llamado «Poder Judicial».

Pero ahora viene la pregunta obvia: ¿Existe en realidad el «Poder Judicial»?, ¿Es en realidad «independiente»? Ya he expresado en varias ocasiones en este mismo medio que no puede ser que exista un «poder» que funcione en forma autónoma. El estado es uno y solo tiene tres funciones administrativas que se coordinan entre si. Y nada más.

Pero hay que hacerse otra pregunta para completar el cuadro: ¿Quienes forman parte del llamado «Poder Judicial»? Ese llamado «poder», está integrado por hombres y mujeres en general de ideología conservadora, que están formados siempre en escuelas judiciales donde los profesores y alumnos provienen de las clases acomodadas, y que hacen una interpretación del derecho a través de la lente de su clase al igual que los fiscales que tienen el mismo origen social. Como ejemplo de lo que afirmo veamos lo que pasa en España: Hay tres asociaciones de jueces a saber: La Asociación Profesional de la Magistratura, abrumadoramente mayoritaria, y de tendencia claramente conservadora entre cuyos cuadros hay jueces claramente fascistas, la Asociación Francisco de Vitoria muy minoritaria, y también conservadora pero algo menos que la anterior y Jueces para la Democracia, de tendencia socialdemócrata, «ma non tropo».

Lo que está pasando en Sudamérica utilizando al falso «Poder Judicial» es ilustrativo. Ese poder se presta a los manejos del poder real, que es el poder de las oligarquías, de la gran burguesía y del imperialismo. De hecho el falso «Poder Judicial» en este momento, integrado por esos hombres y mujeres como todos los seres que habitan el mundo pertenecen a una clase social, y en este momento son la vanguardia de la lucha contra los pueblos, como ha sido siempre.

Es necesario desterrar del imaginario popular la idea de que los jueces y fiscales no pisan el suelo, y que son seres angelicales con las manos cubiertas de guantes de tul. No es cierto. Los jueces como todos los seres humanos que habitamos este mundo pertenecen a una clase social, y en general obedecen a la clase a la cual pertenecen, con muy honrosas y escasas excepciones. Se han convertido en la Internacional Judicial al servicio de las peores causas, y como son elegidos por cuerpos ajenos a la soberanía popular, no rinden cuentas. Son el instrumento perfecto.

Por ello hay que erradicar del lenguaje coloquial expresiones tales como «todo el peso de la ley» (que debe ser muy pesada sobre todo para los sectores populares). Ya lo dijo mi paisano José Hernández en su inmortal obra Martín Fierro. «La ley es tela de araña que solo atrapa bichos chicos, porque los grandes rompen la tela y escapan».

El retorno de la caza de brujas

Manifestación en Hollywood contra MacCarthy
Juan Manuel Olarieta

Con la masificación de internet algunos se las prometían muy felices porque -según decían- llegaba la “sociedad de la información”. Pero con el tiempo se ha convertido en la sociedad de la desinfomación y la censura.

En todo el mundo son tiempos muy malos para la libertad de expresión y los derechos fundamentales, en general. Como los pandas, son especies en vías de extinción. Estoy hablando de aquí, de Europa.

Desde 2012 hay un símbolo que así lo expresa: es Julian Assange refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres.

La extinción del derecho a la libre expresión no está siendo un proceso “natural” sino social y político, es decir, que alguien o algo lo está llevando a cabo.

Se está haciendo -además- en silencio, sin protestas, en medio de la indiferencia e incluso con el apoyo entusiasta de determinados sectores políticos y sociales.

Por ejemplo, los periódicos y los periodistas, que no mueven un dedo por defender un derecho tan singularmente suyo por un motivo evidente: porque forman parte de la censura; piden el silenciamiento de otros, bien para acabar con la competencia o para que sus informaciones no queden en evidencia. Es el caso de PanAm Post que celebra el cierre por dos veces en enero y agosto de este año de la página en inglés de TeleSur por parte de Facebook (1).

Este artículo canallesco prueba que la libertad de expresión tiene poco que ver con una profesión, el periodismo, al que la información no le importa porque es sólo un modo de vivir y de ganar dinero. Es un problema social y político, un problema de las personas; son ellas las que tienen el derecho a la información.

En Estados Unidos la caza de brujas y el macarthismo nunca fueron una cuestión de naturaleza profesional.

Si fuera un problema profesional habría unidad, e incluso unanimidad, mientras que lo que aparece es una contradicción. De un lado están los responsables de la censura y, del otro, las víctimas de ella.

En el caso que acabo de exponer, PanAm Post, un cómplice, es el perro
fiel del imperialismo en Latinoamérica; la víctima, TeleSur, pugna por
salir de la tela de araña de la dominación estadounidense en el
continente, y eso es algo que no pueden permitir.
Hay periodistas y tertulianos que tienen las puertas abiertas y otros que están vetados y censurados. Los primeros son los que lavan la cara al “statu quo” con la libertad de expresión de la que disfrutan; los otros son los que lo critican.

Lo mismo que en la Edad Media, los censores redactan listas negras, por ejemplo de sitios que han defendido a Siria de la agresión del imperialismo y el yihadismo, con las que se crean bases de datos y directorios (2), que es otra muestra de su estilo canallesco.

Pero hay muchos y muy diversos cómplices. En la campaña contra la libertad de expresión participan ONG, como el llamado “Movimiento contra la Intolerancia”, que en su rueda de prensa de este año presentando el Informe Raxen aseguró que “si no se detienen los delitos de odio, sobre todo en internet, la libertad de expresión va a degenerar en libertad de agresión”(3).

La censura no es sólo un asunto político (policial, judicial) sino que los grandes monopolios de internet, que están en poder de Estados Unidos, han tomado la iniciativa de imponerla: Facebook, Google y Twitter. De esa manera liberan al Estado de ejercer como censor.

La censura se ha expandido porque no se ha atajado. Se ha trasladado desde la libertad de expresión, que es el derecho a informar y a informarse, a acontecimientos banales, como el fútbol a donde los espectadores no pueden acudir con camisetas amarillas (en determinados casos).

Se ha trasladado, además, al arte, a la música, al cine, a la pintura, a la fotografía, la poesía…

La caza de brujas está en marcha; ya sólo hace falta que las brujas se organicen para impedir que las capturen y las quemen en la hoguera.

(1) https://es.panampost.com/josefina-blanco/2018/08/19/redes-suspenden-cuentas-telesur-y-a-lider-de-ultraderecha/
(2) https://medium.com/@kesterratcliff/international-assadists-references-directory-8038067fe394
(3) http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=1128898

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