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El declive de la hegemonía técnico-militar del imperialismo estadounidense

Al final de la Guerra Fría, la capacidad del Estado y del sistema productivo estadounidenses para imponer su superioridad tecnológica se presentó como una de las principales explicaciones de su victoria. Pero ante el ascenso de China, el mito de la superpotencia tecnológica estadounidense se está desmoronando.

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La Comision Europea multiplicará por 22 la financiación de la industria de guerra

La Comision Europea no ha esperado a conocer los resultados de las elecciones del domingo y en plena era de recortes presupuestarios derrochará 13.000 millones de euros de 2021 a 2027 para fabricar armas de tecnología puntera.

El Fondo Europeo de Defensa multiplicará por 22 la financiación actual de la industria de guerra hasta 2027. El Fondo Europeo de Defensa se creó en 2016 por el cabildeo de un “grupo de personalidades” de los que al menos 7 de los 16 miembros trabajaban por cuenta de la industria europea de guerra.

El primer presupuesto del fondo fue de 590 millones de dólares para el periodo 2017-2020.

Desde 1939 la industria de armamento en Europa nunca ha sido tan feliz. Los 13.000 millones de euros se destinarán a la investigación de técnicas militares de vanguardia, como los aviones no tripulados o las armas incendiarias, “cuya aplicación puede cambiar radicalmente los conceptos de defensa y la forma en que se llevan a cabo las operaciones de defensa” (*) y financiará a las empresas fabricantes de armas para desarrollar estos proyectos piloto.

La multiplicación por 22 del presupuesto se debe al trabajo de los grupos de presión de la industria militar, monopolios conocidos como Airbus (franco-alemana), el fabricante de misiles MBDA (francés), la Asociación de Industrias Aerospaciales y de Defensa de Europa (un grupo de presión armamentista), BAE System (Reino Unido), Saab (Suecia), TNO (Holanda) y Leonardo (Italia).

Va a ser interesante para los juristas, abogados y picapleitos ya que el Tratado de Lisboa prohíbe expresamente la financiación de proyectos militares a través del presupuesto común de la Unión Europea.

El derroche previsto también plantea interrogantes sobre las futuras guerras de agresión, como Libia, o la exportación de armas a zonas de conflicto, como Yemen. Dentro de poco veremos a las ONG y defensores de los derechos humanos llorando como plañideras sobre la venta de armas europeas a países que cometen crímenes de guerra, que no respetan los derechos humanos…

El Tratado sobre Comercio de Armas y los reglamentos europeos prohíben las transferencias de equipamiento militar cuando existen riesgos de violaciones graves del derecho internacional humanitario o riesgos de desestabilización regional, ese tipo de reglas de las que nadie se acuerda a la hora de aumentar la cartera de clientes.

No podemos acabar esta entrada sin dejar constancia de que la Comisión Europea utiliza los mismos argumentos que Podemos para justificar su derroche: la industria de guerra es beneficiosa porque crea puestos de trabajo en Europa (con la misma rapidez con que extermina a la población civil de países como Yemen, añadimos).

En 2016 los puestos de trabajo en el sector de la guerra representaban sólo el 0,6 por ciento del empleo total en la economía de la Unión Europea, excluyendo los sectores no mercantiles y financieros.

Tampoco debemos olvidarnos de apuntar que el rearme europeo es una repuesta a las peticiones de Trump sobre el aumento de los gastos militares, aunque en un sentido contrario: Europa va a gastar mucho más en armamento, pero no comprará a Estados Unidos sino que desarrollará su propia industria de guerra.

(*) http://www.europarl.europa.eu/doceo/document/A-8-2018-0412_FR.html

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Imperialismo y rearme: los orígenes del militarismo moderno

El militarismo moderno está indisociablemente vinculado al imperialismo y al monopolismo. Desde hace un siglo los Estados capitalistas más poderosos se organizan en torno a la guerra y la han convertido en uno de los más prósperos negocios.

Es algo que se ha repetido en numerosas ocasiones, aunque raramente se explican las causas, que se diluyen equiparando a los ejércitos contemporáneos con otros cualesquiera de épocas pasadas.

A lo largo de la historia el papel de los militares en la vida civil y política siempre ha suscitado toda clase de prevenciones, por lo que en tiempos de paz las tropas se han reducido al mínimo y los gastos militares también.

Sin embargo, con la entrada del capitalismo en su fase imperialista, ya no ocurre así. Desde la Primera Guerra Mundial el capitalismo es sinónimo de guerra permanente y de gastos militares crecientes.

Para ello la burguesía tuvo que convertir la guerra en una industria, el llamado complejo militar industrial, importante en la economía no sólo por su tamaño sino porque es puntero en ciencia y tecnología. Hasta la llegada del imperialismo los presupuestos militares se consideraban como gastos, un despilfarro; hoy son inversiones de capital.

Históricamente, la burguesía también renegó de los ejércitos profesionales, incluso en Estados Unidos, tratando de sustituirlos por una milicia civil, e incluso popular, esto es, por el “pueblo en armas”. Se trata, pues, de entender la negación de la negación: de qué manera un fenómeno se transformó en su contrario.

En dicha transformación influyeron una serie de fuerzas (económicas, políticas), algunas de las cuales son conocidas. Pero ahora me interesa poner el acento en una de ellas, la ciencia, representada por el físico Robert Millikan, Premio Nóbel en 1923, para poner de manifiesto la complejidad del fenómeno.

Ni la ciencia ni los científicos están al margen de las clases y de la lucha de clases, por lo que Millikan no es una excepción. Además de físico, era un reaccionario furibundo y un racista consumado que creía en la superioridad de la raza blanca, cuyo mejor exponente era Estados Unidos, el país elegido por dios para gobernar el mundo “manu militari”.

A diferencia de los hipócritas científicos de hoy, Millikan tenía las dos cosas muy claras: la ciencia es poder y es negocio. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó en el Ministerio de Defensa y siempre se destacó por su defensa de la aviación, que entonces era incipiente y, desde luego, puramente civil.

En el oscuro mundo de la política y la burocracia militar, Millikan conoció al comandante Henry “Hap” Arnold que trabajaba en una fuerza aérea que, en aquellos tiempos, a duras penas era tal fuerza.

Lo mismo que su “fuerza aérea”, Arnold era un marginado dentro del ejército y su situación empeoró al terminar la Guerra Mundial. Entonces pasó a la empresa privada, convirténdose en un “conseguidor” muy bien relacionado, con un pie en los monopolios y otro en el Estado (y no sólo en su aparato militar).

Por su parte, Millikan se dispuso a poner el CalTech, el Instituto Tecnológico de California, en el que trabajaba, a disposición de la industria aeronáutica, es decir, a unir la ciencia y la enseñanza al capital a través de un ingeniero, Donald Douglas, que tenía una empresa con su nombre y cuyos aviones aún lo llevan también. Millikan y Douglas convirtieron a California en el centro más importante de la aeronáutica mundial, que aún conserva.

El CalTech tenía algunas de las piezas maestras del militarismo moderno (capital, ciencia) pero le faltaba una: el ejército, es decir, el Estado, eso que luego se llamó “el sector público”, que llegó con la crisis capitalista de 1929 y el inicio de una nueva era de intervencionismo económico (capitalismo monopolista de Estado).

Hasta entonces la aviación era propia de aventureros, gente romántica aficionada a la tecnología y a las innovaciones. La mayor parte de los aviones que se fabricaban en California estaban destinados a la exportación. Para dar el salto era necesario el Estado, que llegó a finales de los años treinta de la mano del comandante Arnold convertido en general de la fuerza aérea.

Además del Estado, también era necesaria una guerra, que entonces estaba en ciernes, pero sólo en Europa. Estados Unidos necesitaba meter el hocico en ella para salir de la crisis capitalista con gigantescas inversiones públicas de capital en la industria miitar.

En un país profundamente aislacionista y desconfiado de Europa, la intervención militar era imposible sin un previo lavado de cerebro en masa de la población, una tarea que corrió a cargo de un amigo del general Arnold, Jack Warner, el dueño de los famosos estudios de cine y de buena parte de Hollywood, que comenzó a producir películas bélicas y, sobre todo, de las hazañas de la fuerza aérea.

La Segunda Guerra Mundial, los gastos militares, salvaron a Estados Unidos de la bancarrota, de modo que la fórmula contra las crisis del capitalismo quedó al descubierto. En Estados Unidos el militarismo no es consecuencia de la URSS, la Guerra Fría ni la paranoia atómica sino de que el rearme permanente logró impedir -temporalmente- el hundimiento del capitalismo. Desde 1941 la economía de Estados Unidos no ha podido dejar de matar.

Cuando el general Mattis dimitió en diciembre de su cargo al frente del Pentágono, Trump no recurrió al ejército sino a un capitalista, Patrick Shanahan, para sustituirle. Antes de ocupar su destino, Shanahan tuvo que dimitir de Boeing, la conocida empresa de aviación que es heredera de la vieja Douglas… Para una guerra imperialista no bastan militares sino que también son necesarios “emprendedores” y traficantes de armas.

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Stroessner en Paraguay: la dictadura más larga de América del sur

Juan Pérez Ventura

Durante casi 35 años, Paraguay vivió bajo la dictadura del militar Alfredo Stroessner. Es el período de tiempo más largo en que una sola persona tuvo el poder en un país de América del Sur. La persecución política y las violaciones de derechos humanos dejaron una herida que el país aún no ha terminado de sanar.

Ni Argentina ni Chile ni Brasil: la dictadura más larga en América del Sur fue la de Alfredo Stroessner, quien gobernó Paraguay entre 1954 y 1989. Su mandato fue el segundo más largo de América Latina ostentado por una sola persona, después de Fidel Castro en Cuba. El militar Stroessner se mantuvo en el poder mediante un fuerte aparato represivo y un elaborado sistema de corrupción.

Stroessner llegó al poder después de unas décadas convulsas. La guerra del Chaco (1932-1935), que enfrentó a Paraguay y Bolivia por una región fronteriza que se pensaba que albergaba recursos naturales, se saldó con 30.000 bajas paraguayas y el doble en el bando boliviano. Doce años más tarde, estalló una guerra civil cuando los partidos de izquierdas se levantaron contra el Gobierno de derechas y con vestigios dictatoriales de Higinio Morínigo. Solo duró unos meses, pero dejó otros 30.000 muertos según algunas fuentes y afianzó en el poder al Partido Colorado, que apoyó a Morínigo y que poco después se convertiría en el hegemónico.

A pesar de la victoria de Morínigo, Paraguay no logró la estabilidad. Un año después de la guerra, el país vivió un golpe de Estado que desencadenó un carrusel de presidentes y levantamientos militares que no paró hasta el golpe de Estado de Alfredo Stroessner en 1954. Stroessner tuvo un ascenso meteórico en las Fuerzas Armadas a raíz de su participación tanto en la guerra del Chaco como en la guerra civil del 47. En 1951 se convirtió, con solo 39 años, en el comandante en jefe del Ejército. A partir de ahí, empezó a movilizar apoyos dentro de los colorados y las Fuerzas Armadas para dar el golpe de Estado que terminaría llevándolo al poder. Sin embargo, Stroessner no accedió directamente a la presidencia, sino que convocó unas elecciones para llegar al poder de una manera aparentemente democrática: colocó primero a un presidente provisional, Tomás Romero, y luego se presentó a los comicios como candidato único del Partido Colorado. Así es como en agosto de 1954 el militar llegó al Gobierno paraguayo y empezó lo que históricamente se llama el Stronato.

Stroessner basó su régimen en un discurso de exaltación de la identidad paraguaya reforzado con un duro discurso anticomunista. Empezó su Gobierno con unas medidas económicas, impulsadas mediante un plan de estabilización del Fondo Monetario Internacional, que profundizaron las diferencias entre las élites económicas y la población rural. Como consecuencia, enfrentó en los primeros años de su mandato varias huelgas de trabajadores, campesinos y estudiantes que sacaron a relucir la política represiva del dictador. Stroessner impuso un sindicato afín al Gobierno en las organizaciones laborales y fue especialmente violento contra las oposiciones populares. También castigó duramente a las voces críticas dentro del propio partido. En 1959 la Cámara de Diputados condenó la brutalidad policial en una moción apoyada por algunos políticos colorados. Stroessner respondió de manera contundente: disolvió el Congreso y envió la caballería a Asunción, la capital. Además, arrestó a unos 300 disidentes del Partido Colorado, que fueron deportados a Argentina.

Prisión, torturas y exilio

Stroessner puso en marcha un amplio aparato represivo para controlar a la disidencia política. Para empezar, limitó la libertad de prensa. A lo largo de la dictadura fue estrechando el cerco sobre los medios de comunicación hasta que cerró el principal diario, en 1984, y el semanario de la oposición, en 1987. Los dos principales canales privados de televisión pertenecían a parientes o políticos cercanos a Stroessner. El Partido Colorado también se extendió como aparato represivo: sus organizaciones territoriales contaban con redes de fieles -llamados- que se dedicaban a observar a sus vecinos y denunciarlos a las autoridades ante cualquier indicio de actividad opositora. Con estos mecanismos, la censura y la autocensura se acrecentaron.

A quienes se opusieron a la dictadura los esperaron detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas y el exilio. La Comisión de Verdad y Justicia calcula que hubo un total de 20.090 víctimas directas de violaciones de derechos humanos y 107.987 víctimas indirectas. Entre las primeras, la mayoría fueron víctimas de detenciones arbitrarias, de las cuales el 94,5% sufrieron torturas durante su detención; también se cuentan exiliados, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. El número total de personas que vieron violados sus derechos, según la comisión, es de 128.077 en un país con 6,8 millones de habitantes, es decir, una de cada 53 personas. Los sectores más perseguidos fueron los movimientos campesinos, que sufrieron el 24% de las violaciones de derechos; el Partido Liberal -19,29%- y el propio Partido Colorado -14,21%-. El Partido Comunista sufrió el 10% de las agresiones; teniendo en cuenta que era el más pequeño, fue el que se vio proporcionalmente más afectado.

Para hacer posible esta violación continuada de los derechos humanos, el Ejecutivo tuvo al país bajo permanente estado de excepción, una medida que suprimió las garantías recogidas en el habeas corpus y limitó la capacidad de control de la rama legislativa del poder. Bajo este estado, se aprobaron leyes que contemplaban el «delito ideológico» y que ampararon la arbitrariedad del poder ejecutivo. Este también controlaba el poder judicial, ya que sus miembros eran designados por el Gobierno. El aparato represivo, con el Ejecutivo en la cúspide, coordinó tanto a los cuerpos de policía como de militares, que fueron el brazo ejecutor de la represión. Es especialmente espeluznante corroborar que las detenciones, desapariciones y torturas las llevaron a cabo las estructuras oficiales del Estado y no grupos militares o policiales clandestinos, como sí sucedió en otros regímenes dictatoriales de la región. Tampoco hubo centros de detención y tortura clandestinas: los delitos se perpetraron «de manera visible y publicitada» en dependencias policiales, militares y gubernamentales, según la Comisión de Verdad.

La base de operaciones de la derecha internacional

Uno de los factores que estabilizó el país tras el golpe de Estado de Stroessner fue la ayuda que brindó Estados Unidos a Paraguay de manera sostenida durante gran parte de la dictadura. A través del programa Alianza para el Progreso, un proyecto para impulsar el desarrollo en América Latina, el país norteamericano inyectó dinero al Gobierno de Stroessner hasta el punto de que Paraguay se convirtió en el tercer destinatario de esta ayuda. La relación entre los dos países tomó un cariz cada vez más político: Paraguay abrazó la Doctrina de Seguridad Nacional, la doctrina militar que Estados Unidos exportó a muchos países de América Latina en un contexto de Guerra Fría para reforzar la lucha anticomunista tanto a nivel internacional como interno. De hecho, la Comisión de Verdad constata que el aparato represivo paraguayo «recibió un permanente asesoramiento norteamericano» desde 1956, especialmente para armar la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos, un organismo dependiente del Ministerio de Interior que era «un siniestro centro de tortura».

Sin embargo, el entramado represivo internacional primordial en el que participó Paraguay fue la Operación Cóndor, el acuerdo de colaboración entre varias dictaduras del Cono Sur latinoamericano para luchar contra cualquier disidencia política bajo la premisa de la lucha anticomunista. Fue en Asunción donde se encontraron los documentos bautizados como «Archivos del Terror», una abrumadora cantidad de información sobre este plan de coordinación. A pesar de que el papel de Estados Unidos en la Operación Cóndor siempre ha sido controvertido, los documentos confirmaron que, como mínimo, el Gobierno estadounidense financió y apoyó el entramado dictatorial .

Paraguay se convirtió en una base de operaciones óptima por su localización geográfica, ubicado en medio del continente, y por los altos niveles de impunidad de los que gozaban los cuerpos de seguridad. Los Archivos del Terror revelan, entre otras cosas, que el Gobierno de Stroessner jugó un papel especialmente determinante a la hora de proporcionar documentación a agentes de las dictaduras vecinas para facilitar su tránsito entre países.

Una dictadura impune

El stronato empezó a debilitarse en la década de los ochenta. Una crisis económica alcanzó Paraguay y el descontento no solo creció entre la población, sino en el seno del Partido Colorado y las Fuerzas Armadas, cuyos miembros empezaron a ver disminuir los ingresos que les llegaban gracias a la corrupción. En 1984 se hizo visible la primera fisura dentro del engranaje de poder de Stroessner: propuso como vicepresidente del partido a uno de sus seguidores más fieles, Mario Abdo Benítez, secretario privado del dictador. El nombramiento levantó ampollas y por primera vez se hizo público el descontento del Partido Colorado. Dos años después, una facción de la organización pidió un candidato civil para las elecciones presidenciales.

El general Andrés Rodríguez fue quien se encargó finalmente de poner fin al Stronato. Rechazaba que el poder estuviese reservado a los pocos fieles que le quedaban a Stroessner, cada vez más apartado de las otras facciones del Partido Colorado. Ante un Gobierno y un presidente debilitados, el general decidió atrincherarse en sus oficinas con una considerable representación del Ejército. La noche entre el 2 y el 3 de febrero de 1989 se alzó en armas y depuso a Stroessner con enfrentamientos que dejaron al menos 200 muertos .

A pesar de que en 1992 se aprobó una nueva Constitución que recuperaba derechos civiles y políticos y que volvía a limitar el poder del Ejecutivo, muchos problemas quedaron sin resolver. La Comisión de Verdad concluye así su informe:

«A pesar de los cambios realizados y los esfuerzos desplegados por constituir un Estado social de Derecho […] Paraguay dista mucho aún de serlo. Muchas instituciones, y principalmente las que tienen que ver con la justicia, el derecho, la seguridad y las garantías ciudadanas, han sido maquilladas democráticamente pero siguen manteniendo muchas de las características de un sistema totalitario».

La hegemonía del Partido Colorado ha sido prácticamente inquebrantable, incluso en el periodo democrático. Solo entre 2008 y 2013 hubo un partido distinto en la presidencia: Fernando Lugo ganó las elecciones por la Alianza Patriótica por el Cambio. Lugo fue destituido en 2012 por un juicio político que muchos tacharon de poco garantista y que llevó a la suspensión de Paraguay del Mercosur. Con esa pequeña excepción, el Partido Colorado ha gobernado Paraguay desde 1948. El actual presidente, el conservador Mario Abdo Benítez , quien ganó las elecciones en agosto de 2018, no es otro que el hijo del secretario privado de Stroessner cuya designación como vicepresidente del partido desencadenó el golpe de Estado contra Stroessner.

https://es.paperblog.com/stroessner-en-paraguay-la-dictadura-mas-larga-de-america-del-sur-5409033/

Informe final de la Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay, 2008
http://www.derechoshumanos.net/lesahumanidad/informes/paraguay/Informe_Comision_Verdad_y_Justicia_Paraguay_Conclusiones_y_Recomendaciones.pdf

Frank O. Mora y Jerry W. Cooney, Paraguay and The United States: distant allies, University of Georgia Press, 2007

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El Pentágono quiere instalar una base militar en Sri Lanka

El Pentágono quiere instalar una base militar en Sri Lanka, pero el Jefe del Ejército del país asiático considera inaceptables las condiciones. También dice que algunos países están tratando de aprovechar la situación provocada por los mortíferos ataques contra la isla a finales del mes de abril.

El comandante del ejército de Sri Lanka, Mahesh Senanayake, se opuso a la firma de un acuerdo militar con Estados Unidos para establecer una base militar en la isla, cuyo mantenimiento se incluiría en el presupuesto del país asiático.

“¿Cómo podemos firmar un acuerdo así? No podemos aceptar lo que en él se dice. Es como suicidarse después de dejar todas mis propiedades a otra persona”, dice.

El oficial añade que “varias potencias regionales y mundiales están tratando de aprovechar la situación actual dada la importancia estratégica y geográfica de Sri Lanka”.

Según el proyecto de acuerdo militar con Estados Unidos, Sri Lanka debe establecer todas las condiciones necesarias para el despliegue y mantenimiento de una base militar estadounidense en su territorio. El documento, conocido como el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA), también obliga a Sri Lanka a ponerse del lado de Washington en cualquier conflicto militar, limitando así sus posibilidades diplomáticas.

La mención de una posible firma del acuerdo por parte del gobierno de Sri Lanka ha provocado controversias en la sociedad civil y protestas de la oposición, que ha pedido al gobierno que detenga las negociaciones sobre la firma del documento, argumentando que una vez que esté sellado será difícil romperlo. Varios partidos de la oposición también alegan que el acuerdo viola la soberanía de la isla.

El 21 de abril los ataques suicidas contra tres iglesias y tres hoteles de Sri Lanka reivindicados por El Califato Islámico mataron a 258 personas e hirieron a unas 500. Es uno de los ataques más mortíferos del mundo desde el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

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Las puertas del infierno se abren: Estados Unidos organiza una provocación en el Golfo Pérsico para atacar a Irán

Emiratos Árabes Unidos ha abierto una investigación sobre el incidente del domingo con cuatro petroleros frente al puerto de Fujairah que podría marcar un punto sin retorno en la región del Golfo Pérsico.

Bajo la presión de los medios de comunicación conocidos por ser cercanos al gobierno iraní, Emiratos Emiratos Árabes Unidos se ha negado a confirmar, de momento, que sea un sabotaje contra los buques.

¿Por qué este retraso? Unos dicen que porque en Emiratos Árabes Unidos hay un cierto movimiento de capitales que más bien parece una fuga hacia el exterior.

Otras fuentes apuntan a la caída de los índices bursátiles árabes en el Golfo Pérsico que, en algunos casos, han caído en torno al 7 por ciento. En Arabia saudí el índice Tadawul All-Share cayó un 1,8 por ciento hasta los 8.699 puntos, su nivel más bajo desde finales de marzo. El índice de Dubai cayó un 0,5 por ciento, impulsado por su principal prestamista, Emirates NBD, que perdió un 0,2 por ciento. El petróleo Brent ganó 1.27 dóalres al cierre del domingo, alcanzando los 71.89 dólares el barril.

Otros apuntan a que los países del Golfo Pérsico ya no forman un bloque sólido. La guerra ya no es en Sira ni en Libia sino a las puertas del Golfo. En Emiratos Árabes Unidos están preocupados por la seguridad regional, mientras que el ministro saudí de Energía denuncia los “actos de sabotaje” contra dos petroleros saudíes en la zona económica exclusiva de Emiratos Árabes Unidos y afirma que la carga de uno de los petroleros estaba destinada a la filial “americana” de ARAMCO. Egipto, Jordania, Bahrein, también han adoptado el mismo discurso, aludiendo a ls preocupaciones por la seguridad y a la necesidad de garantizar que se preserve.

Las explosiones que sacudieron Fujairah y que Irán ha calificado de “preocupantes” y dignas de ser objeto de “una investigación exhaustiva”, están rodeadas de algunas zonas grises. ¿Cómo es posible que se puedan producir explosiones de este tipo sin que los militares estadounidenses y franceses, ampliamente presentes en sus bases emiratíes, sospechen algo?, ¿cómo es posible que, en medio de la guerra contra Yemen y por lo tanto militarmente alerta, el ejército emiratí no actuara contra el autor o los autores del incidente?

Hay otras ambigüedades. Según la versión emiratí, aunque los cuatro petroleros se incendiaron, no se produjeron bajas o pérdidas. Sin embargo, los expertos dicen que este tipo de incidentes no podrían ocurrir sin daños a menos que los buques cisterna fueran evacuados previamente.

También está la reacción particularmente paradójica de los emiratíes, que está aliada a la negación, en las primeras horas después de las explosiones, de las suposiciones más calibradas hechas en la tarde del incidente. Luego vino la versión saudí, que se refiere a un «ataque» que no causó víctimas, sino que apuntó a un «petróleo destinado a Estados Unidos».

Un buen indicativo de la situación real es que el gobierno español puso una fragata de la Marina a escoltar al portaaviones que
el Pentágono había enviado al Golfo y
ahora la ha retirado porque el asunto huele peor de lo que parecía en un primer momento.

Las explosiones de Fujairah se producen sólo diez días después de un mensaje incendiario de John Bolton, en el que amenazaba a “Irán y a sus representantes” con ataques militares directos si Estados Unidos y sus aliados en la región se convierten en un objetivo militar.

Durante las últimas 24 horas, los únicos que han acusado implícitamente a Irán de estar detrás de las explosiones de Fujairah han sido los israelíes, cuya prensa ha estado husmeando con la hipótesis de lanzamientos de misiles, minas marinas o explosivos adheridos a edificios por los buzos de la Guardia Revolucionaria iraní.

El incidente del USS Liberty llevado a cabo por el ejército israelí el 8 de junio de 1967 en aguas internacionales frente a la Península del Sinaí durante la Guerra de los Seis Días, que tuvo como objetivo el buque de investigación técnica del USS Liberty de la Armada estadounidense, es conocido. Egipto fue acusado del ataque. La convergencia total entre el discurso saudí-emiratí, por un lado, y la retórica de incitación israelí, por otro, sugiere una nueva operación de falsa bandera firmada por Israel, Emiratos Árabes Unidos y Arabia saudí, puesta bajo los auspicios de Bolton.

Queda por ver si el gobierno de Trump está preparado para ir hasta el final y abrir las puertas del infierno…

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El imperalismo conduce al armamentismo, al militarismo y a la guerra

Manlio Dinucci

El gasto militar mundial -según estimaciones de Sipri, el 29 de abril- superó los 1.800.000 millones de dólares en 2018, con un incremento real del 76 por ciento respecto a 1998. Según esta estimación, aproximadamente 3,5 millones de dólares se gastan cada minuto en armas y ejércitos en todo el mundo.

En primer lugar está Estados Unidos, con un gasto en 2018 de 649.000 millones. Esta cifra representa el presupuesto del Pentágono, incluyendo las operaciones de guerra en el extranjero, pero no todo el gasto militar estadounidense. Además, hay otros puestos militares. El Departamento de Asuntos de Veteranos, que se ocupa del personal militar retirado, tenía un presupuesto de 180.000 millones de dólares en 2018.

La Comunidad de Inteligencia, compuesta por 17 agencias (la más conocida de las cuales es la CIA), declara un presupuesto de 81.500 millones, que sin embargo es sólo la punta del iceberg del gasto real en operaciones secretas.

El Departamento de Seguridad Nacional gastó 70.000 millones en 2018, principalmente para «proteger nuestra infraestructura financiera y a nuestros dirigentes más importantes con el servicio secreto».

El Departamento de Energía gastó 14.000 millones, la mitad de su presupuesto, en el mantenimiento y la modernización del arsenal nuclear.

Teniendo en cuenta estos y algunos otros factores, el gasto militar de los Estados Unidos en 2018 asciende a aproximadamente 1 billón de dólares. En gasto per cápita, equivale a 3.000 dólares por habitante de los Estados Unidos. El gasto militar es la principal causa del déficit federal, que ha aumentado a 1 billón de dólares y está aumentando drásticamente. Junto con otros factores, aumenta la deuda pública de Estados Unidos, que en 2019 se elevó a más de 22 billones de dólares, con un interés anual de 390.000 millones de dólares, que se duplicará en 2025.

Este sistema se basa en la hegemonía del dólar, cuyo valor está determinado no por la capacidad económica real de Estados Unidos, sino por el hecho de que es la principal moneda de las reservas de divisas y los precios internacionales de los productos básicos. Esto permite a la Reserva Federal imprimir miles de miles de millones de dólares con los que se financia la colosal deuda pública estadounidense a través de bonos y otros valores emitidos por el Tesoro.

Al cuestionar China, Rusia y otros países la hegemonía del dólar -y con ello el orden económico y político dominado por Occidente- Estados Unidos juega cada vez más la carta de la guerra, invirtiendo el 25 por ciento de su presupuesto federal en la máquina de guerra más cara del mundo.

El gasto militar de Estados Unidos tiene un efecto impulsor en otros países, pero se mantiene en niveles mucho más bajos. El gasto de China es estimado por Sipri en 250.000 millones de dólares en 2018, aunque la cifra oficial proporcionada por Pekín es de 175. El gasto de Rusia se estima en 61.000 millones, más de diez veces inferior al de Estados Unidos (limitado al presupuesto del Pentágono). Según las mismas estimaciones, siete países de la OTAN -Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Canadá y Turquía- representan en total alrededor de la mitad del gasto militar mundial.

Los gastos militares italianos, que pasaron del 13 al 11 lugar en el mundo en 2018, son estimados por Sipri en 27.800 millones de dólares. Esto confirma sustancialmente la estimación, que incluye otras partidas además del presupuesto de defensa, de que el gasto militar italiano está aumentando a 25.000 millones de euros anuales.

Esto significa que en un año, el equivalente (según las estimaciones) de cuatro años de ingresos de ciudadanía ya se está gastando para fines militares en la actualidad. Tras la estela de los Estados Unidos, se ha decidido ahora un nuevo y fuerte aumento. El «ingreso de ciudadanía» más fuerte es ahora el de la guerra.

https://ilmanifesto.it/la-locomotiva-usa-della-spesa-militare-mondiale/

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¿Venderá Rusia los aviones furtivos de última generación a China?

En una entrevista con el canal de noticias Global Times, el diseñador de aviones Wang Yongqing ha asegurado (1) que los chinos están interesados en el avión ruso Su-57 con fines de formación, investigación y desarrollo. Una inmersión profunda en el diseño del Su-57 -especialmente con el tan esperado segundo motor Izdeliye 30- podría proporcionar a los ingenieros aeroespaciales chinos ideas para mejorar el proceso de diseño o producción del J-20.

Después de permitir oficialmente la exportación del Su-57 a principios de este mes, Rusia está a punto de lanzar su caza de quinta generación en China.

En su intervención en la feria LIMA-2019, el director de Rostec, Viktor Kladov, se refirió al futuro del comercio de armas entre China y Rusia: “China ha recibido recientemente 24 aviones Su-35, y en los próximos dos años tomará la decisión de adquirir más aviones Su-35, construir el Su-35 en China o comprar un avión de combate de quinta generación. Esta podría ser otra oportunidad para el Su-57E”.

Todavía no se sabe cómo o si la variante de exportación Su-57E difiere del diseño básico del Su-57; Kladov sugirió que estas respuestas podrían proporcionarse en el Dubai Airshow de este año.

Con la entrada en producción en serie del Su-57 y la entrega de la primera unidad a finales de este año, Rosoboronexport, la agencia pública de exportación de Rusia, ha iniciado el largo y complejo proceso de negociación de contratos con grandes clientes potenciales.

A primera vista, parece algo prematuro para Rosoboronexport introducir el Su-57 en los mercados de exportación tan pronto en su ciclo de producción. Sin embargo, este enfoque tiene sus ventajas. En primer lugar, un contrato temprano y prestigioso con un gigante de la industria como Pekín tendría un impacto positivo al estimular el interés del mercado para otros importadores. La posible compra de China ya está causando furor en los comentarios de la defensa india (2), aunque queda por ver si esto calentará el entusiasmo de Nueva Delhi por el Su-57. También reafirmaría la salud y la viabilidad de la creciente relación chino-rusa en materia de seguridad.

En segundo lugar, es fundamental entender que el complejo militar-industrial ruso está jugando un juego de desarrollo a largo plazo con el Su-57. El objetivo no es poner en servicio muchas escuadras Su-57 ni hacer circular el Su-57 a gran escala en las fuerzas aeroespaciales rusas, al menos en un futuro próximo. En cambio, la estrategia rusa consiste en establecer el Su-57 como una plataforma solvente desde el punto de vista financiero que eliminará gradualmente los aviones viejos y se convertirá en el avión de combate que ofrezca una superioridad aérea básica a Rusia en las próximas décadas. Este plan está orientado a la exportación, ya que el producto de los contratos del Su-57 se reinvertirá para seguir ampliando las cadenas de producción, suministro y logística del Su-57.

La ventaja percibida sobre el objetivo de Rusia es clara, pero es la parte china del acuerdo la que requiere un análisis más matizado. Después de todo, la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF) está desarrollando su propio caza furtivo de quinta generación, el J-20. Podría argumentarse, aunque no sea muy convincente, que los aviones J-20 y Su-57 pueden coexistir en la misma fuerza aérea porque desempeñan funciones operativas fundamentalmente diferentes. El J-20 es una plataforma de misiles que vuela rápidamente, penetrando en la defensa. En otras palabras, el papel del J-20 es escabullirse detrás de sofisticadas defensas antiaéreas para atacar infraestructuras críticas o unidades terrestres. Es una filosofía de diseño completamente diferente a la del Su-57, una plataforma de superioridad aérea que intercambia ciertas características de sigilo y ataque a tierra por una capacidad de combate sin precedentes. Dicho esto, los analistas de la defensa se muestran acertadamente escépticos ante la idea de que la PLAAF quiera mantener un escuadrón regular de cazas Su-57.

(1) http://www.globaltimes.cn/content/1144092.shtml
(2) https://topwar.ru/156391-v-indii-predlozhili-trebovat-dolju-v-sluchae-prodazhi-su-57-v-kitaj.html

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20 años del bombardeo de la embajada de China en Belgrado por aviones de la OTAN

Las guerras de Yugoslavia, que mataron a decenas de miles de personas y desplazaron a otros centenares de miles, no salvaron a un país tan lejano a la zona de conflicto como China: en mayo de 1999 los bombarderos estadounidenses atacaron la embajada china en Belgrado, matando a tres personas en su interior. Aunque la OTAN se disculpó rápidamente, refiriéndose a un error debido a un error de objetivo, muchos todavía creen que fue una acción deliberada.

En la noche del 7 al 8 de mayo de 1999, los bombarderos clandestinos B-2, que llegaban a Europa desde la base de la Fuerza Aérea de Whiteman en Missouri, lanzaron cinco bombas guiadas JDAM sobre el edificio que albergaba la misión diplomática china en Belgrado. El personal de la embajada había sido evacuado en los días anteriores al ataque, pero tres periodistas chinos que seguían presentes en el edificio, Shao Yunhuan, Xu Xinghu y su esposa, Zhu Ying, murieron en el bombardeo.

El mortífero ataque, que también hirió a otras 30 personas, desató una ola de ira en China, con multitudes de manifestantes que invadieron las calles de Pekín antes de atacar las embajadas de Estados Unidos y Gran Bretaña. El gobierno chino condenó el ataque como un “acto de barbarie”.

En un esfuerzo por calmar la situación, el imperialismo multiplicó sus disculpas y explicaciones. El entonces presidente estadounidense Bill Clinton habló de un “trágico error” y ofreció sus “sinceras condolencias” al pueblo chino, mientras que la OTAN informó de que la embajada había sido confundida con los locales de la Dirección Federal de Armamento de Yugoslavia debido a la “desinformación” de los servicios de inteligencia.

Estados Unidos finalmente pagó 4,5 millones de dólares a las familias de las víctimas del bombardeo y 28 millones de dólares por daños a la misión diplomática.

Tras la destrucción de la embajada, los periodistas del diario danés Politiken y del semanario británico The Observer llevaron a cabo una investigación de cuatro meses, durante la cual entrevistaron a varios altos cargos militares de la OTAN y de Estados Unidos, antes de concluir que el ataque había sido deliberado. Según ellos, Estados Unidos sospechaba que la embajada estaba prestando servicios de comunicación al famoso dirigente de la milicia serbia Zeljko Raznatovic, alias Arkan y querían poner fin a esas actividades.

La Secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, y el ministro de Asuntos Exteriores británico, Robin Cook, rechazaron las conclusiones de los periodistas, y Albright incluso las calificó de “tonterías”. Los principales medios de comunicación estadounidenses, como el Washington Post o el New York Times, por su parte, apoyaron la tesis de un ataque “accidental”.

Diez años después del final de la guerra de Kosovo, el oficial estadounidense retirado William Bennett, responsable de la transmisión de las coordenadas erróneas a la fuerza aérea, que provocó la destrucción de la embajada, fue encontrado muerto en Loudoun, Virginia. El hombre de 57 años y su esposa Cynthia, de 55, habían sido golpeados violentamente por un grupo de jóvenes; la mujer sobrevivió al ataque, mientras que el militar sucumbió a sus heridas.

Los agresores fueron rápidamente identificados y condenados a penas que van desde 43 años hasta cadena perpetua. Los investigadores establecieron que el asesinato de Bennett no tenía nada que ver con sus antecedentes militares. El sheriff de Loudoun, Stephen O. Simpson, dijo que los cónyuges estaban “simplemente en el lugar equivocado en el momento equivocado”, una fórmula que también puede aplicarse a los periodistas que murieron en el edificio de la misión diplomática en el punto álgido de la guerra de 1999.

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El chantaje de Trump a la OTAN

Pascal Boniface

Entre las constantes expresiones en la retórica de Donald Trump figura la acusación según la cual los países europeos no pagarían la parte que en justicia les corresponde en el esfuerzo defensivo del mundo occidental. El presidente Trump denuncia la falta de participación de los europeos a la hora de garantizar su seguridad, de modo que dejan a los estadounidenses la tarea de asumir esta carga.
A falta de un verdadero esfuerzo europeo para compartir la carga, arroja dudas sobre el futuro del compromiso de Estados Unidos con la OTAN. Trump ha hecho numerosas declaraciones en este sentido: “Quiero a la OTAN, la OTAN está bien. Sin embargo, ¿saben?, nosotros no deberíamos pagar casi todo el presupuesto de la OTAN para proteger a Europa. Además, se aprovechan de nosotros en el terreno comercial. No lo harán más”.
Todo esto comporta el efecto de inquietar a los países europeos, que temen no estar en condiciones de hacer frente a la amenaza rusa sin el apoyo estadounidense. “Quieren que los protejamos frente a Rusia y, sin embargo, pagan miles de millones a Rusia mientras nosotros somos los estúpidos que corremos con el peso de la carga”, según ha declarado también el presidente Trump.
Este chantaje ejercido por Trump ha dado resultado, porque los países europeos aumentan su gasto militar y se acercan al 2 por ciento fijado del PIB consagrado a la defensa, lo cual tendrá el efecto directo de aumentar las compras de armamento a Estados Unidos.
¿Cuál es la realidad de este gesto de compartir el peso de la carga? De hecho, Donald Trump va contra la verdad cuando presenta la cuestión como desfavorable para Estados Unidos. En efecto, Estados Unidos gasta mucho más que los europeos en su defensa: 720.000 millones de dólares contra 250.000 millones en el caso de los países europeos miembros de la OTAN, pero es Trump quien decidió, de forma unilateral, aumentar el gasto de defensa estadounidense en 120.000 millones de dólares en dos años. Este elevado nivel corresponde a la voluntad de hiper­potencia de los estadounidenses, que, desde el final de la guerra fría, sin embargo, han aumentado su presencia militar en el extranjero.
Decir que son los estadounidenses quienes financian la OTAN es, simplemente, una fake news, una noticia falsa. El presupuesto civil de la OTAN es de 250 millones de euros y el presupuesto militar, de 1.400 millones de euros. La aportación financiera de Estados Unidos es de 360 millones de euros, es decir, un 22 por ciento.
Pero la OTAN constituye ante todo para los estadounidenses la ocasión de extender su influencia sobre los países europeos. El chantaje de partida sirve, sobre todo, para cerrar filas tras su liderazgo.
Trump se queja habitualmente del déficit comercial –de 120.000 millones– de Estados Unidos con respecto a Europa. En materia militar, no es el caso. Las licencias de exportación concedidas por Estados Unidos a los países europeos representaron, en el 2018, 21.000 millones de dólares. Las concedidas por la Unión Europea a Estados Unidos significaron 2.400 millones. Son cifras equivalentes a las del 2017.
Puede apreciarse que Estados Unidos recupera ampliamente sus fondos apor­tados a la OTAN. En 1966 el senador Mansfield presentó una enmienda en el Senado estadounidense que amenazaba con ­retirar las tropas estadounidenses ­estacionadas en Europa si los países del ­Viejo Continente no aumentaban su gasto militar. El Ejecutivo estadounidense ha combatido cada año con éxito esta enmienda, explicando a los senadores que la presencia militar estadounidense no era un regalo hecho a los europeos, sino que correspondía al interés nacional estadounidense. En efecto, este es siempre el caso. No solamente en términos de influencia política sino también en términos eco­nómicos.
Para motivar su enmienda, Mansfield declaró que los países europeos habían recobrado su salud económica y militar y que estaban incluso en condiciones de resistir a una agresión soviética. Cabe pensar que hoy sería incluso más fácil resistir a una agresión de Rusia, cuyo presupuesto militar no es más que de 60.000 millones.
Por supuesto, si por una parte Donald Trump se refiere constantemente al reparto del peso de la carga, según él desfavorable para los estadounidenses, por otra parte no evoca nunca al reparto del poder en el seno de la OTAN. Los estadounidenses tienen, en última instancia, el monopolio. Su amenaza de retirarse de la OTAN no es más que un aviso en el aire cuya ejecución nunca permitirá el Pentágono. Se trata de un dispositivo demasiado importante, demasiado ventajoso para el complejo militar-industrial estadounidense.
https://www.lavanguardia.com/opinion/20190504/462013042649/el-chantaje-de-trump-a-la-otan.html