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La Casa Windsor: una dinastía nazi

Hace ya siete años que publicamos la imagen de la reina Isabel II haciendo el saludo fascista cuando era una niña, junto al resto de su familia. Hay quien tiene una disculpa precisamente porque era niña. Sin embargo, no hay fotos de los Windsor alzando el puño.

Excepto en Argentina, la muerte de Isabel II ha dado pie a las típicas babosadas televisivas. Incluso los más patrioteros hispánicos se han desecho en elogios de la fallecida. Se han olvidado del “Gibraltar español” y de los manejos de la Corona británica para seguir en el Peñón.

El sostén a la Corona británica es un sostén al Estado británico y a su poder imperial, aunque los Windsor son una dinastía nazi. La foto no aclara que fue tomada en 1933,cuando Isabel tenía seis años y muy poco después de que Hitler llegara al gobierno en Alemania. Para entonces la realeza inglesa ya era nazi.

Los Windsor son la dinastía alemana Sajonia-Coburgo-Gotha, lo mismo que el rey Leopoldo III de Bélgica. Se cambiaron el apellido durante la Primera Guerra Mundial por motivos evidentes.

Sin embargo, el cambio de apellido no cambió sus lealtades. En 1914, mientras británicos y alemanes se mataban en los frente, el rey Jorge V era el primo hermano del káiser Guillermo II. En otras palabras: Jorge V y Guillermo II tenían la misma abuela: la reina Victoria.

No obstante, el caso más conocido es el de Eduardo VIII, tío de Isabel II, del que las televisiones han difundido la parte rosa: en 1936 abdicó de la Corona británica para casarse con una estadounidense divorciada, Wallis Simpson.

El viaje de novios de Eduardo VIII y su mujer fue a Alemania, donde Hitler les agasajó. Lo recordó en marzo la televisión inglesa en un documental cuyo título no deja lugar a dudas: “El rey traidor de Gran Bretaña”.

La pareja de recién casados permaneció dos semanas en Alemania, bebiendo a la salud del III Reich, acompañados por altos dignatarios nazis, visitando las fábricas de armamento y saludando con el brazo extendido. Concluyeron su estancia en la casa de Hitler en Berchtesgaden.

En una carta exhumada de los archivos británicos, Eduardo VIII le agradece a Hitler la maravillosa estancia en Alemania, que le causó una “fuerte impresión”. Como toda la aristócracia europea, Eduardo VIII veía en el nazismo una protección de los privilegiados contra el bolchevismo.

La nueva Ley de Memoria Democrática no indemnizará a las víctimas del franquismo

En‭ ‬2019,‭ ‬el Parlament de Catalunya presentó una‭ ‬Proposición de Ley en el Congreso con el fin de investigar el dinero incautado a las familias republicanas durante la Guerra Civil y el Franquismo.‭ ‬El fin de esta Proposición de Ley era incluirla dentro de la nueva Ley de Memoria Democrática.

Muchos se preguntan si la nueva ley pretende meter la mano en las cuentas de empresas financistas del golpe‭ (‬el actual IBEX35‭)‬,‭ ‬asociaciones que loan el fascismo,‭ ‬familias que tuvieron grandes beneficios,‭ ‬etc.‭ ‬Indemnizar o paliar el robo cometido a una persona concreta es fácil,‭ ‬pero cuando el robo se ha extendido a cientos de miles de personas,‭ ‬¿cómo se condona la deuda con los descendientes de esos cientos de miles‭?

La nueva ley establece según sus artículos‭ ‬5.4‭ ‬y‭ ‬6.1,‭ ‬respectivamente:

“‬La declaración de nulidad que se contiene en los apartados‭ ‬anteriores dará lugar al derecho a obtener una declaración de reconocimiento y reparación personal.‭ ‬En todo caso,‭ ‬esta declaración de nulidad será compatible con cualquier otra fórmula de reparación prevista en el ordenamiento jurídico,‭ ‬sin que pueda producir efectos para el reconocimiento de responsabilidad patrimonial del Estado,‭ ‬de cualquier administración pública o de particulares,‭ ‬ni dar lugar a efecto,‭ ‬reparación o indemnización de índole económica o profesional‭”‬.

‬Se reconoce el derecho a obtener una Declaración de reparación y reconocimiento personal a quienes durante la Guerra y la Dictadura padecieron las circunstancias a que se refiere el artículo‭ ‬3.1‭ ‬y los efectos de las condenas y sanciones a que se refieren los artículos‭ ‬4‭ ‬y‭ ‬5.‭ ‬Este derecho es plenamente compatible con los demás derechos y medidas reparadoras reconocidas en el resto de normas del ordenamiento jurídico,‭ ‬así como con el ejercicio de las acciones a que hubiere lugar ante los tribunales de justicia,‭ ‬sin que pueda producir efectos para el reconocimiento de responsabilidad patrimonial del Estado,‭ ‬de cualquier administración pública o de particulares,‭ ‬ni dar lugar a efecto,‭ ‬reparación o indemnización de índole económica o profesional.‭”

Si usted es nieto/a de un defensor de la República y a su familia le embargaron todo:‭ ‬tiene derecho a recibir un diploma que reconozca la labor de su abuelo/a.‭ ‬Eso sí,‭ ‬no piense que eso le genera derechos para pedir una indemnización.‭

Si echamos un vistazo a lo que han sido las compensaciones en todo aquello que está relacionado con la Guerra Civil,‭ ‬podrá ver que no se ha tocado ni una peseta del bolsillo de los financistas del golpe de estado o que las pensiones que recibieron algunos de nuestros abuelos por su sacrificio eran míseras.‭

Compensaciones a los sindicatos.

La proposición de Ley del Parlament de Catalunya pretendía‭ ‬compensar a particulares al igual que ya se había hecho en años anteriores con partidos políticos y sindicatos cuyos bienes fueron expropiados por el franquismo.‭ ‬Pero no todos fueron compensados de igual manera.‭

Mientras que a la UGT se le devolvieron‭ ‬65‭ ‬inmuebles y se les compensó por otros‭ ‬627,‭ ‬la CNT logró recuperar‭ ‬11‭ ‬inmuebles y ser compensado por‭ ‬76.‭ ‬Es decir,‭ ‬la CNT no recuperó más allá del‭ ‬5%‭ ‬de su patrimonio como denuncian desde el sindicato.‭

Compensaciones a los militares republicanos.

Fue en‭ ‬1984‭ ‬cuando el gobierno de Felipe González presentó la‭ ‬Ley‭ ‬37/1984‭ ‬ por la que se reconocía el grado militar a los republicanos que habían formado parte del Ejército Popular.‭ ‬Años antes,‭ ‬el gobierno de Suárez reconocía el grado y una pensión a aquellos militares que,‭ ‬con el golpe de estado,‭ ‬se mantuvieron del lado republicano.‭ ‬Pero no es oro todo lo que reluce.

Ese reconocimiento pasaba‭ ‬porque los beneficiarios tenían que acreditar su condición de militar republicano.‭ ‬No se hizo de oficio.‭ ‬Se organizaron grupos de ancianos que visitaban todas las semanas la Biblioteca Nacional buscando documentos que acreditaran su presencia en el bando democrático y perdedor de la guerra contra el fascismo.‭ ‬Se hicieron colectas para pagar los autobuses.‭

El reconocimiento a tres años de guerra contra el fascismo,‭ ‬otros de presidio bajo torturas,‭ ‬destierro y otro tipo de violaciones se paga con,‭ ‬aproximadamente,‭ ‬400€‭ ‬al mes.

‭¿‬Cuándo y cuánto pagarán los artífices del golpe‭?

El propósito de una ley de este tipo es aminorar los costes que pueda generar cualquier reclamación contra el Estado.‭ ‬Contra este Estado.‭ ‬El mismo que se levantó el‭ ‬18‭ ‬de julio y firmó la Constitución en las Cortes nacidas del franquismo el‭ ‬31‭ ‬de octubre de‭ ‬1978‭ (‬que,‭ ‬por cierto,‭ ‬es uno de los días propuestos en la nueva ley como día de celebración‭)‬.‭ ‬Esta es la ley que han firmado Unidas Podemos y el PSOE.

Dentro de esta ley no se contempla que el Estado se haga responsable de indemnizar a los descendientes o el embargo a determinadas empresas,‭ ‬cuyas riquezas quedó demostrado que se fraguaron con el trabajo esclavo de miles de republicanos.‭ ‬El Gobierno más progresista de la Historia se ha encargado de que‭ ‬ningún descendiente de un defensor de la República tenga derecho a percibir una indemnización por parte del Estado.‭ ‬En cambio,‭ ‬en Alemania‭ ‬los esclavos de los campos de concentración percibieron una indemnización por las vivencias sufridas.


Como se señala,‭ ‬no existe ninguna mención a la expropiación de bienes o fondos a aquellas empresas que financiaron activamente al golpe del‭ ‬18‭ ‬de julio.‭ ‬La única mención a la palabra‭ “‬empresa‭” ‬se hace en el artículo‭ ‬32.1:‭

“La Administración General del Estado impulsará actuaciones para el reconocimiento y reparación a las víctimas que realizaron trabajos forzados,‭ ‬como la señalización de los lugares directamente relacionados con los trabajos forzados,‭ ‬de forma que se permitan su identificación y el recuerdo de lo sucedido,‭ ‬así como‭ ‬impulsar iniciativas por parte de las organizaciones o empresas respecto de las que se constate,‭ ‬a través de la realización de un censo,‭ ‬que utilizaron los trabajos forzados en su beneficio para que adopten medidas en ese sentido.‭”

Ya no sólo no se va a tocar un euro del bolsillo de las empresas del IBEX35‭ ‬que son lo que son gracias al franquismo,‭ ‬sino que‭ ‬se les va a pedir que‭ “‬impulsen iniciativas para que informen y reconozcan‭” ‬que tuvieron esclavos.‭ ‬Es decir,‭ ‬el encargado de señalar que la fortuna de Villar Mir está hecha bajo la sangre de miles de republicanos es‭… Villar Mir.

‭¿‬Cuál es la opinión de los partidos del gobierno‭?

Desde Unidas Podemos,‭ ‬el secretario del PCE Enrique Santiago comenta que‭ “‬garantiza plenamente los derechos a la Verdad,‭ ‬Justicia y Reparación para las víctimas‭”

Santiago,‭ “‬muy satisfecho‭” ‬tras aprobarse en comisión la nueva Ley de Memoria Democrática que‭ “‬garantiza plenamente los derechos a la Verdad,‭ ‬Justicia y Reparación para las víctimas‭”.‭ ‬Las palabras de Ione Belarra han sido más contundentes:‭ ‬“[…] supone la última oportunidad de hacer justicia para las víctimas del franquismo‭”‬,‭ ‬dice en su cuenta de Twitter.‭

Desde los socialistas,‭ ‬la diputada valenciana y articulista de Eldiario.es Mercedes Caballero nos explica con más detalle:‭

“¿Les parece tímida‭? ‬Hay quien sí lo defiende y vuelvo a la teoría:‭ ‬lo respeto,‭ ‬pero no lo comparto.‭ ‬Una cosa les voy a decir,‭ ‬cuando alguien les insista en que la panacea para cerrar las heridas del pasado y reencontrarnos con la justicia es la derogación de la Ley de Amnistía de‭ ‬1977,‭ ‬deben saber que la Constitución Española establece que‭ “‬las leyes penales desfavorables al reo no se pueden aplicar con efectos retroactivos‭” ‬por lo que esa reivindicada derogación no podría aplicarse.‭ ‬Cualquier intencionalidad en esa línea supondría una ilegalidad extrema.‭ ‬Para no caer en el quebrantamiento y obtener el mismo resultado,‭ ‬se ha estipulado el artículo que establece la ilegitimidad de los tribunales franquistas y la nulidad de sus condenas,‭ ‬ya mencionado anteriormente.‭”‬ 

La‭ ‬Ley de Amnistía del‭ ‬77‭ “‬condona los actos de intencionalidad política anteriores‭” ‬al‭ ‬15‭ ‬de junio de‭ ‬1977,‭ ‬según se indica en el artículo‭ ‬1.‭ ‬Y el artículo segundo añade que se amnistían todos los delitos y faltas cometidos por funcionarios y agentes del orden anteriores al‭ ‬15‭ ‬de junio de‭ ‬1977.‭ ‬Es decir,‭ ‬la Ley de Amnistía pone en la misma altura a verdugos y víctimas.‭

¿Se imaginan en Alemania una ley que equipare a nazis y judíos‭? ‬Esta ley es la que la diputada socialista Mercedes Caballero se niega a derogar.‭ ‬Pero es más perverso.‭ ‬Al mismo tiempo,‭ ‬nos intenta convencer de que‭ ‬una ley de Memoria que no toca el bolsillo a ninguno de los beneficiarios del golpe y donde el reconocimiento a los republicanos se resume en un diploma en DIN-A4,‭ ‬es lo máximo que podemos conseguir aquellos que seguimos buscando a nuestros abuelos.

Relean esta frase de la diputada socialista:‭ “‬Para no caer en el quebrantamiento y obtener el mismo resultado,‭ ‬se ha estipulado el artículo que establece la ilegitimidad de los tribunales franquistas y la nulidad de sus condenas,‭ ‬ya mencionado anteriormente.‭” ‬Es decir,‭ ‬para no quebrantar una ley aprobada en un Parlamento franquista,‭ ‬el gobierno más progresista de la Historia incluye una claúsula nominal que señala la‭ “‬ilegitimidad‭”‬ de las sentencias de los golpistas.‭ ‬El artículo al que hace referencia la diputada es al‭ ‬6.1‭ ‬citado al comienzo.‭ ‬Pero la diputada cita solo una parte:‭ ‬la que conviene de cara a la galería.‭ ‬Porque en ese mismo artículo,‭ ‬se garantiza que no exista ninguna responsabilidad económica o patrimonial del Estado con los antifascistas represaliados ni con sus descendientes.

La llegada de un gobierno de la derecha cada día se ve más probable y el futuro de esta ley será la papelera del Congreso.‭ ‬Pero mientras la derecha se lanza contra esta ley y anuncia su futuro,‭ ‬la izquierda parlamentaria se afana en defender una ley que son florituras. Pero hay algo en común que tienen todos los partidos políticos desde Unidas Podemos hasta VOX:‭ ‬los bolsillos de los golpistas y sus familias no se tocan.‭ Es la mafia.

Fuentes:

Haz clic para acceder a BOCG-14-B-9-1.PDF

https://www.publico.es/espana/niega-devolver-miles-bienes-robados.html

Haz clic para acceder a BOE-A-1984-24433-consolidado.pdf

https://www.elboletin.com/los-ultimos-pensionistas-que-lucharon-por-la-republica

https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/alemania-indemnizara-obreros-esclavos-nazismo_0_Hkm-nbhx0Fg.html

Santiago, “muy satisfecho” tras aprobarse en comisión la nueva Ley de Memoria Democrática que “garantiza plenamente los derechos a la Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas”

https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ley-memoria-democratica-revanchismo-timidez-norma_129_9163088.html

Haz clic para acceder a BOE-A-1977-24937-consolidado.pdf

 

¿Por qué avanzan tan lentamente las fuerzas rusas?

Entre los expertos de pacotilla es un lugar común sostener que el avance de las tropas rusas en Ucrania es muy lento, por no decir inexistente. Los rusos son unos ineptos porque en sus filas todo falla y fracasa.

No consiguieron capturar Kiev al principio de la guerra, la resistencia de los ucranianos es heroica (no se la esperaban) y el coste de cada avance es cuantioso.

El argumento de la lentitud del avance ruso ha sido elaborado por el MI6 británico y el Institute for the Study of War, y distribuido para que los medios de comunicación lo puedan manosear a su antojo. Bien utilizado, la lentitud del retroceso ucraniano casi se puede presentar como una victoria.

Un espía estadounidense cita precedentes históricos para explicar esta lentitud exasperante. Recuerda la observación de BH Liddell Hart sobre el desconcertante comportamiento de los rusos en la Segunda Guerra Mundial después de la crítica victoria de Kursk.

“El avance de las fuerzas rusas fue muy lento y nunca fueron capaces de explotar con decisión los evidentes agujeros en las líneas alemanas. Sin embargo, los éxitos siguieron llegando y los dirigentes del Ejército Rojo nunca se arriesgaron ni sufrieron una pérdida importante o un movimiento de flanqueo como había ocurrido al comienzo de la guerra, durante la Operación Barbarroja”.

En la Segunda Guerra Mundial el Ejército Rojo desarrolló la doctrina de las “operaciones profundas”, que acciones de asalto en un frente muy amplio, respaldadas por el principio de simultaneidad que se lograba creando la mayor zona de contacto posible para obligar al enemigo a renunciar a la profundidad táctica.

La modalidad rusa después de Kursk fue sondear y atacar en un amplio frente con una fuerza combinada. Los sondeos son exploratorios pero lo suficientemente fuertes como para ser defendidos y establecer un desgaste favorable y -en algún momento- lograr la superioridad local.

Ese es el momento y el lugar para desplegar un “ejército de choque” que hasta entonces se mantenía en reserva, pero que luego se introduciría en la brecha para un avance operativo.

Después de Kursk, el Ejército Rojo gozó de superioridad numérica y de potencia de fuego, pero siguió careciendo de la movilidad necesaria para contrarrestar las rápidas maniobras tácticas de flanqueo del enemigo. Proceder lenta y metódicamente era la respuesta táctica adecuada.

El contexto actual es, además, mucho más favorable que el que tuvo el Ejército Rojo en 1943. Ahora las tropas rusas gozan de una superioridad aérea prácticamente total.

El mito de las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki

El 6 de agosto de 1945 Estados Unidos lanzó la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima, matando a unas 140.000 personas, civiles en su inmensa mayoría. Años de propaganda difundida por los historiadores, han intentado justificar este crimen bajo el argumento de que la dura resistencia japonés en Okinawa e Iwo Jima, hacía suponer que la invasión a las islas principales sería un baño de sangre para el ejército estadounidenses, por lo tanto, según esta tesis, la utilización de esta arma “salvaría la vida de miles de soldados estadounidenses”.

Sin embargo, aunque dicho argumento suena coherente, la realidad fue bien diferente, pues ni la bomba atómica fue utilizada para rendir a Japón, ni fue el bombardeo la razón por la que Japón se rindió.

Por muy coherente que suene el argumento estadounidense, tanto el gobierno, como el ejército estadounidense sabían que la invasión a Japón no iba a suponer un costo en vidas tan alto, en primer lugar porque el grueso del ejército imperial japonés con sus mejores tropas, se hallaba en Asia continental, en la Manchuria ocupada y el transporte de estas tropas a Japón era una tarea casi imposible.

En segundo lugar, desde la conferencia de Yalta, la URSS había acordado ayudar a los estadounidenses en el ataque a Japón, de hecho, los preparativos para la invasión ya estaban bien avanzados, por lo que, el esfuerzo de guerra no sería hecho exclusivamente por Estados Unidos y el costo sería mucho menor dada la inmensa superioridad material y numérica de los ejércitos conjuntos.

En tercer lugar, la economía japonesa estaba devastada, su producción de armamento era cada vez menor y sus tropas acusaban carencia de todo tipo de vituallas, desde medicamentos, hasta combustible, por lo que aunque firme y decidida, la resistencia japonesa no podía ser efectiva por mucho que quisiera.

En cuarto lugar, los estadounidenses estaban en posesión de los códigos de cifrado de mensajes de los japoneses, y el gobierno estadounidense estaba al tanto de que los japoneses estaban intentando negociar con la URSS su mediación para salir del conflicto y por los mismos mensajes japoneses, sabían del ruinoso estado de la economía japonesa.

Pero a Truman no le agradaban para nada los soviéticos. Quería impedir que en Japón se instaurara un régimen comunista, como había pasado ya a Polonia, lo que aumentaría muchísimo la influencia soviética en el Pacífico, un hecho intolerable para Estados Unidos (que de hecho entran en la guerra en buena medida para frenar la expansión japonesa en el mismo). Había por lo tanto que impedir la intervención de Stalin en la invasión de Japón.

Conocedor de la posesión del arma atómica y de su enorme potencia destructiva, James Byrnes que era secretario de estado de Truman, le aconsejó insistentemente utilizarla, para evitar la participación soviética, a lo que accedió, dando la funesta orden.

Pero no fue el único hecho que impulsó a Truman a tomar la decisión. También había un deseo de intimidar a los soviéticos presumiendo esta arma y su devastador poder, deseo que expresó en muchas ocasiones. De hecho desde la llegada de Truman a la Casa Blanca, las relaciones con los soviéticos se deterioraron gravemente, por lo que este arma, le daría un gran poder de negociación frente a Stalin en futuras conferencias.

Pero a pesar del bombardeo, Japón no se rindió sino hasta el 15 de agosto, 6 días después del último bombardeo sobre Nagasaki. La potencia de las bombas está fuera de toda duda y por lo mismo una pregunta queda en el aire: ¿por qué los japoneses tardaron tanto en rendirse si habían comprobado en carne propia el terror de estas armas y no había razón para pensar que los bombardeos pararían?

Según las minutas del Consejo de Ministros japonés, se esperaba la mediación soviética para obtener una paz con los aliados que les permitiera conservar el Mikado (la figura del emperador como gobernante supremo sobre todos), ya que una rendición incondicional sería inaceptable para el pueblo japonés. De hecho, tanto políticos, como historiadores, militares y ciudadanos japoneses afirman que las bombas no les amedrentaron, ya que el honor del pueblo japonés estaba en juego, por lo que por muchas bombas que Estados Unidos lanzara, Japón no se rendiría.

Desgraciadamente para Japón, la declaración de guerra de la URSS y la rapidez con que esta destruyó a la crema y nata de su ejército en Manchuria (Operación Tormenta de Agosto) lo dejaron sin nada con que negociar una rendición en términos más honrosos. Con la URSS como enemigo, ya no cabía esperar su mediación para rendirse ante los estadounidenses.

Pero el problema iba aún más allá. Si la URSS ponía pie en el archipiélago, ya no habría posibilidad alguna de conservar el Mikado. Habría habido una posibilidad muy grande de que un gobierno comunista fuese instaurado en Japón, hecho al que las élites japonesas tenían pavor (y con mucha razón después de lo acaecido con sus pares rusos después de la revolución de 1917). Por lo tanto, el escenario político había dado un vuelco total. Ahora la única esperanza de conservar su status de privilegio era pactar la rendición con los estadounidenses lo antes posible.

La catastrófica derrota de su ejército en Manchuria por parte de los soviéticos fue el hecho que finalmente empujó al Estado Mayor japonés a aceptar la rendición, ya que el 12 de agosto, a cuatro días del inicio de la ofensiva soviética, casi un millón de los mejores soldados de Japón habían sido muertos, heridos, dispersados o capturados por el ejército rojo. No había pues, posibilidad alguna de ganar y se rindieron el mismo día.

El gobierno estadounidense y sus historiadores han repetido hasta el cansancio que las ciudades japonesas fueron advertidas a través de octavillas. Es una mentira disfrazada de verdad a medias, ya que efectivamente, en muchas ciudades se tiraron panfletos que advertían de los efectos del bombardeo, pero entre ellas no se encontraba ni Hiroshima, ni Nagasaki, las cuales por cierto, fueron escogidas debido a que permanecían casi intactas a los efectos de la guerra, lo que a su vez refuerza el argumento de que el bombardeo tuvo más la misión de ser un experimento con seres humanos y un elemento disuasorio hacia las pretensiones soviéticas en Japón.

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Rockefeller fabricó el gran mito de la polio

Uno de los resultados del supuesto nuevo coronavirus que ha surgido públicamente en 2019 es que la especialidad médica de la virología ha sido elevada a una estatura casi divina en los medios de comunicación. Pocas personas comprenden los orígenes de la virología y su elevación a un papel destacado en la práctica de la medicina actual. Para ello, hay que fijarse en los orígenes y la política del primer instituto de investigación médica estadounidense, el Instituto Rockefeller de Investigación Médica, actual Universidad Rockefeller, y sus trabajos sobre lo que pretendía ser un virus de la polio.

En 1907, un brote de la enfermedad en la ciudad de Nueva York, dio al director del Instituto Rockefeller, Simon Flexner, una oportunidad de oro para reivindicar el descubrimiento de un “virus” invisible causado por lo que se llamó arbitrariamente poliomielitis. La palabra polio significa simplemente inflamación de la materia gris de la médula espinal. Ese año, se detectó que unos 2.500 neoyorquinos, en su mayoría niños, tenían una forma de polio, que podía provocar parálisis e incluso la muerte.

El fraude de Flexner

El aspecto más sorprendente de toda la saga de la poliomielitis en Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX es que cada fase clave de la empresa estaba controlada por personas relacionadas con lo que se conoció como la cábala médica de los Rockefeller. Este fraude comenzó con las afirmaciones del director del Instituto Rockefeller, Simon Flexner, de que él y su colega, Paul A. Lewis, habían “aislado” un agente de la droga. Lewis había “aislado” un patógeno, invisible a simple vista, incluso más pequeño que una bacteria, que según ellos causaba la enfermedad paralítica en una serie de epidemias en Estados Unidos. ¿Cómo se les ocurrió esta idea?

En un artículo publicado en 1909 en el Journal of the American Medical Association, Flexner afirma que él y Lewis aislaron el virus de la polio responsable. Dice que fueron capaces de pasar la polio de mono a mono en varios monos. Comenzaron inyectando en el cerebro de los monos tejido de médula espinal humano enfermo procedente de un niño que había muerto, presumiblemente a causa del virus. Cuando un mono enfermaba, se inyectaba una suspensión de su tejido medular enfermo en el cerebro de otros monos que también enfermaban.

Afirmaban que los médicos del Instituto Rockefeller habían demostrado así que el virus de la polio era el responsable de la misteriosa enfermedad. No habían hecho tal cosa. Flexner y Lewis incluso lo admitieron: “Hemos fracasado totalmente en descubrir cualquier bacteria que pudiera explicar la enfermedad; y, puesto que en nuestra larga serie de propagaciones del virus en monos ningún animal ha mostrado, en las lesiones, los cocos descritos por algunos investigadores anteriores, y no hemos podido obtener tales bacterias del material humano estudiado por nosotros, pensamos que podían excluirse de la consideración. Lo que hicieron entonces fue una suposición extraña, un acto de fe, no una afirmación científica. Tomaron su suposición de una agencia viral exógena y la convirtieron en un hecho, sin ninguna prueba. Dijeron que “el agente infeccioso de la poliomielitis epidémica pertenece a la clase de virus diminutos y filtrables que aún no se ha demostrado con certeza bajo el microscopio”.

Simon Flexner se limitó a afirmar que “debía” tratarse de un virus de la poliomielitis que mataba a los monos, porque no podía encontrar otra explicación. De hecho, no buscó ninguna otra fuente de enfermedad. No se trata de un aislamiento científico. Era una especulación salvaje: “Aún no se ha demostrado con certeza bajo el microscopio”. Así lo admitieron en un artículo de seguimiento publicado el 18 de diciembre de 1909 en Jama, titulado “The Nature of the Epidemic Poliomyelitis Virus”.

El supuesto “virus” que inyectaron a los monos distaba mucho de ser puro. También contenía una cantidad desconocida de contaminantes. Incluía “puré de médula espinal, cerebro, materia fecal e incluso moscas molidas e inyectadas en los monos para causarles parálisis”. Hasta que Jonas Salk obtuvo la aprobación del gobierno estadounidense en abril de 1955 para una vacuna contra la polio, no había pruebas científicas de que un virus causara la polio, o parálisis infantil como se conocía comúnmente. Esto sigue siendo así hoy en día. Todo el mundo médico tomó la palabra de Flexner de que “debía ser” un virus.

El Instituto Rockefeller, Flexner y la Asociación Médica Americana

El Instituto Rockefeller se fundó en 1901 con la fortuna de John D. Rockefeller (Standard Oil), para ser el primer instituto biomédico estadounidense. Se inspiró en el Instituto Pasteur de Francia (1888) y en el Instituto Robert Koch de Alemania (1891). Su primer director, Simon Flexner, desempeñó un papel fundamental y muy criminal en la evolución de lo que se convirtió en la práctica médica estadounidense aprobada. El objetivo de los Rockefeller era controlar por completo la práctica médica estadounidense y convertirla en un instrumento, al menos inicialmente, para la promoción de medicamentos aprobados por los intereses de los Rockefeller. En ese momento, pretendían monopolizar los medicamentos derivados del refinado del petróleo, como habían hecho con el petróleo.

Cuando el director del Instituto Rockefeller, Simon Flexner, publicó sus estudios sobre la poliomielitis, poco concluyentes pero muy apreciados, dispuso que su hermano, Abraham Flexner, un maestro de escuela sin formación médica, dirigiera un estudio conjunto de la Asociación Médica Americana (AMA), el Consejo de Educación General de Rockefeller y la Fundación Carnegie, fundada por Andrew Carnegie, amigo íntimo de Rockefeller.

El estudio de 1910, titulado “Informe Flexner”, pretendía aparentemente examinar la calidad de todas las facultades de medicina estadounidenses. Sin embargo, el resultado del informe estaba predeterminado. Los vínculos entre el bien dotado Instituto Rockefeller y la AMA eran a través del corrupto jefe de la AMA, George H. Simmons.

Simmons fue también editor del influyente Journal of the American Medical Association, una publicación que se distribuye a unos 80.000 médicos estadounidenses. Al parecer, ejercía un poder absoluto sobre la asociación de médicos. Controlaba el aumento de los ingresos publicitarios de las empresas farmacéuticas para promocionar sus medicamentos entre los médicos de la AMA en su revista, un negocio muy lucrativo. Fue una pieza clave del golpe médico de los Rockefeller, que redefinió por completo las prácticas médicas aceptables, abandonando los tratamientos correctivos o preventivos en favor del uso de fármacos, a menudo letales, y de la costosa cirugía. Como director de la AMA, Simmons se dio cuenta de que la competencia de la proliferación de escuelas de medicina, incluyendo la quiropráctica, la osteopatía, la homeopatía y la medicina natural, que entonces estaban siendo reconocidas, estaba disminuyendo los ingresos de sus médicos, y el número de escuelas de medicina aumentó de unas 90 en 1880 a más de 150 en 1903.

Abraham Flexner, antiguo director de escuela pública, recorrió varias facultades de medicina estadounidenses en 1909 y recomendó el cierre de la mitad de las 165 facultades de medicina, que definió como “inferiores”. Esto redujo la competencia de otros enfoques para curar la enfermedad. Se dirigieron despiadadamente a las escuelas de medicina naturopática, a las escuelas de quiropráctica, a los osteópatas y a las escuelas alopáticas independientes que no querían unirse al régimen de la AMA. El dinero de Rockefeller se destinó a las escuelas seleccionadas con la condición de que los profesores fueran aprobados por el Instituto Rockefeller y que el plan de estudios se centrara en los fármacos y la cirugía como tratamiento, y no en la prevención, la nutrición o la toxicología como posibles causas y soluciones. Tuvieron que aceptar la teoría de los gérmenes de Pasteur, que reivindicaba el reduccionismo de “un germen para una enfermedad”. Los medios de comunicación controlados por Rockefeller lanzaron una caza de brujas coordinada contra todas las formas de medicina alternativa, los remedios a base de hierbas, las vitaminas naturales y la quiropráctica, todo lo que no estuviera controlado por los medicamentos patentados de Rockefeller.

En 1919, el Rockefeller General Education Board y la Fundación Rockefeller habían donado más de 5 millones de dólares a las facultades de medicina de Johns Hopkins, Yale y la Universidad de Washington en San Luis. En 1919, John D. Rockefeller concedió otros 20 millones de dólares en valores “para el avance de la educación médica en los Estados Unidos”. Esta cantidad sería comparable a unos 340 millones de dólares actuales, una suma enorme. En resumen, los intereses financieros de los Rockefeller habían tomado el control de la educación y la investigación médica en los Estados Unidos en la década de 1920.

Creación de la virología

Esta toma de control de la medicina, apoyada por la organización de médicos más influyente, la AMA, y su corrupto dirigente, Simmons, permitió a Simon Flexner crear literalmente la virología moderna bajo el dominio de Rockefeller. El controvertido Thomas Milton Rivers, como director del laboratorio de virología del Instituto Rockefeller, convirtió la virología en un campo independiente, separado de la bacteriología, en la década de 1920. Se dieron cuenta de que podían manipular mucho más fácilmente cuando podían reclamar patógenos mortales que eran gérmenes o “virus” invisibles. Irónicamente, “virus” viene del latín para “veneno”.

La virología, un fraude médico reduccionista, es una creación de la cábala médica de los Rockefeller. Este hecho tan importante está ahora enterrado en los anales de la medicina. Se afirmaba que enfermedades como la viruela, el sarampión y la poliomielitis eran causadas por patógenos invisibles llamados virus específicos. Si los científicos pudieran “aislar” el virus invisible, en teoría podrían encontrar vacunas para proteger a las personas. Así decía su teoría. Esto supuso un enorme beneficio para el cártel de empresas farmacéuticas de los Rockefeller, que en aquella época incluía a American Home Products, que promocionaba falsamente medicamentos no probados, como el Preparation H para las hemorroides o el Advil para aliviar el dolor; Sterling Drug, que se hizo con los activos estadounidenses, incluida la aspirina, de la alemana Bayer AG tras la Primera Guerra Mundial; Winthrop Chemical; American Cyanamid y su filial Lederle Laboratories; Squibb y Monsanto.

Pronto, los investigadores de virus del Instituto Rockefeller, además de afirmar haber descubierto el virus de la poliomielitis, afirmaron haber descubierto los virus que causaban la viruela, las paperas, el sarampión y la fiebre amarilla. A continuación, anunciaron el “descubrimiento” de vacunas preventivas contra la neumonía y la fiebre amarilla. Todos estos “descubrimientos” anunciados por el Instituto resultaron ser falsos. Con el control de la investigación en el nuevo campo de la virología, el Instituto Rockefeller, en connivencia con Simmons en la AMA y su igualmente corrupto sucesor, Morris Fishbein, podía promover nuevas vacunas patentadas o “curas” farmacológicas en la influyente revista de la AMA que se enviaba a todos los médicos afiliados en Estados Unidos. Las empresas farmacéuticas que se negaron a pagar por los anuncios en la revista de la AMA fueron excluidas por ésta.

Control de la investigación sobre la poliomielitis

Simon Flexner y el influyente Instituto Rockefeller consiguieron en 1911 que los síntomas de la llamada polio se incluyeran en la Ley de Salud Pública de Estados Unidos como una “enfermedad contagiosa e infecciosa causada por un virus transmitido por el aire”. Sin embargo, incluso admitieron que no habían demostrado cómo entraba la enfermedad en el cuerpo humano. Como señaló un médico experimentado en una revista médica en 1911, “Nuestro conocimiento actual de los posibles métodos de contagio se basa casi por completo en el trabajo realizado en esta ciudad en el Instituto Rockefeller. En 1951, el Dr. Ralph Scobey, criticando la precipitación en el juicio sobre el contagio de la polio de Rockefeller, señaló: “Esto, por supuesto, ha hecho que se confíe más en los experimentos con animales que en las investigaciones clínicas…”. Scobey también señaló la falta de pruebas de que la poliomielitis fuera contagiosa: ”…los niños con la enfermedad se mantenían en las salas generales del hospital y ninguno de los otros internos en las salas del hospital tenía la enfermedad. La actitud general de la época se resumió en 1911: “Nos parece, a pesar de la ausencia de pruebas absolutas, que se preservarían los mejores intereses de la comunidad si consideramos la enfermedad desde el punto de vista del contagio” (sic).

Al clasificar los síntomas de la poliomielitis como una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus invisible, supuestamente exógeno o externo, el Instituto Rockefeller y la AMA pudieron cortar cualquier búsqueda seria de explicaciones alternativas, como la exposición a pesticidas químicos u otras toxinas, para explicar las epidemias estacionales de enfermedad y parálisis, e incluso la muerte, principalmente en niños muy pequeños. Esto ha tenido consecuencias fatales hasta el día de hoy.

La llegada del DDT

En su declaración de 1952 ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, en el marco de una investigación sobre los posibles peligros de las sustancias químicas en los productos alimentarios, el Dr. Ralph R. Scobey señaló que “durante el periodo de la primera década del siglo XX, existía una gran preocupación por los peligros del DDT. Scobey señaló que “durante casi medio siglo, la investigación sobre la poliomielitis se ha dirigido hacia un virus exógeno que supuestamente entra en el cuerpo humano para causar la enfermedad. La forma en que está redactada la Ley de Salud Pública sólo exige este tipo de investigación. Por el contrario, no se ha llevado a cabo ninguna investigación exhaustiva para determinar si el llamado virus de la polio no es una sustancia química autóctona que no entra en el cuerpo humano en absoluto, sino que es simplemente el resultado de uno o varios factores exógenos, como un veneno alimentario. No se han estudiado las toxinas como causa.

Durante la década de 1930, que estuvo marcada por la depresión económica y luego por la guerra, hubo pocos brotes importantes de polio. Sin embargo, inmediatamente después del final de la Segunda Guerra Mundial, en particular, el drama de la polio explotó en tamaño. A partir de 1945, cada verano se diagnosticaba la poliomielitis a más niños en todo Estados Unidos y se les hospitalizaba. Menos del 1% de los casos se analizaron realmente mediante análisis de sangre u orina. Alrededor del 99% fueron diagnosticados por la mera presencia de síntomas como dolor intenso en las extremidades, fiebre, dolor de estómago, diarrea.

En 1938, con el apoyo de Franklin D. Roosevelt, presunta víctima de la poliomielitis, se creó la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil (March of Dimes) con el fin de solicitar donaciones libres de impuestos para financiar la investigación sobre la poliomielitis. Un médico e investigador alemán, el Dr. Henry Kumm, llegó a Estados Unidos y se incorporó al Instituto Rockefeller en 1928, donde permaneció hasta que se incorporó a la Fundación Nacional en 1951 como Director de Investigación sobre la polio. Al Dr. Kumm se le unió en la Fundación Nacional otro veterano del Instituto Rockefeller, el “padre de la virología”, Thomas M. Rivers, que presidió el comité asesor de investigación de vacunas de la Fundación, supervisando la investigación de Jonas Salk. Estas dos figuras clave del Instituto Rockefeller controlaban así los fondos para la investigación de la polio y el desarrollo de la vacuna.

Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras seguía en el Instituto Rockefeller, Henry Kumm trabajó como asesor del ejército estadounidense, donde supervisó estudios de campo en Italia. Allí, Kumm dirigió los estudios de campo para el uso del DDT contra el tifus y los mosquitos portadores de la malaria en los pantanos cercanos a Roma y Nápoles. El DDT fue patentado como insecticida por la empresa farmacéutica suiza Geigy y su filial estadounidense en 1940, y su uso en los soldados del ejército estadounidense se autorizó por primera vez en 1943 como desinfectante general contra piojos, mosquitos y muchos otros insectos. Hasta el final de la guerra, casi toda la producción de DDT en Estados Unidos se destinaba al ejército. En 1945, las empresas químicas buscaban con ahínco nuevos mercados. Los encontraron.

A principios de 1944, los periódicos estadounidenses anunciaron triunfalmente que el tifus, “la temida plaga que ha seguido a todas las grandes guerras de la historia”, ya no era una amenaza para las tropas estadounidenses y sus aliados gracias al nuevo polvo “mata-piojos” del ejército, el DDT. En un experimento realizado en Nápoles, los soldados estadounidenses rociaron a más de un millón de italianos con DDT disuelto en parafina (¡!), matando los piojos que propagaban el tifus. Henry Kumm, del Instituto Rockefeller, y el ejército estadounidense sabían que, como dijo un investigador, “el DDT era un veneno, pero lo suficientemente seguro para la guerra”. Cualquier persona herida por el DDT sería una baja de combate aceptada. El gobierno estadounidense “restringió” un informe sobre insecticidas publicado por la Oficina de Investigación Científica y Desarrollo en 1944 que advertía de los efectos tóxicos acumulativos del DDT en humanos y animales. El Dr. Morris Biskind señaló en un artículo de 1949: “Al ser el DDT un veneno acumulativo, es inevitable que se produzca un envenenamiento a gran escala de la población estadounidense. En 1944, Smith y Stohlman, de los Institutos Nacionales de Salud, tras un amplio estudio sobre la toxicidad acumulada del DDT, señalaron que “la toxicidad del DDT, combinada con su acción acumulativa y su absorción a través de la piel, sitúa su uso en una posición de riesgo definitivo para la salud”. Sus advertencias fueron ignoradas por los altos funcionarios.

En cambio, después de 1945, en toda América, el DDT fue promocionado como el nuevo pesticida milagroso “seguro”, muy parecido al Roundup de Monsanto con el glifosato tres décadas después. Se decía que el DDT era inofensivo para los humanos. Pero nadie en el gobierno probó seriamente esta afirmación científicamente. Un año después, en 1945, al final de la guerra, los periódicos estadounidenses alabaron el nuevo DDT como una sustancia “mágica”, un “milagro”. Time llamó al DDT “uno de los grandes descubrimientos científicos de la Segunda Guerra Mundial”.

A pesar de las advertencias aisladas sobre los efectos secundarios no probados, el hecho de que es un producto químico persistente y tóxico que se acumula fácilmente en la cadena alimentaria, el gobierno estadounidense aprobó el uso general del DDT en 1945. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), controlada por los intereses de Rockefeller-AMA, ha establecido que el contenido de DDT es “seguro”, aunque nadie lo ha demostrado. Las empresas químicas del DDT alimentaron a la prensa con fotos y anécdotas. Los periódicos informaban con entusiasmo de cómo el nuevo producto químico maravilloso, el DDT, se estaba probando en Estados Unidos contra los mosquitos del sur que se creía que transmitían la malaria, así como para “preservar los viñedos de Arizona, los huertos de Virginia Occidental, los campos de patatas de Oregón, los campos de maíz de Illinois y las lecherías de Iowa”. El DDT estaba por todas partes en los Estados Unidos a finales de los años 40.

El gobierno estadounidense afirmaba que el DDT, a diferencia del arsénico y otros insecticidas utilizados antes de la guerra, era inofensivo para los seres humanos, incluso para los niños, y podía utilizarse ampliamente. A partir de 1945, ciudades como Chicago rociaron playas, parques y piscinas públicas. Las amas de casa compraron aerosoles de DDT para rociar la cocina y, sobre todo, las habitaciones de los niños, incluso sus colchones. Se dijo a los agricultores que rociaran sus cultivos y animales, especialmente las vacas lecheras, con DDT. En Estados Unidos de la posguerra, el DDT fue promovido, especialmente por las empresas farmacéuticas de Rockefeller, como American Home Products, con su aerosol DDT Black Flag, y Monsanto. Entre 1945 y 1952, la producción estadounidense de DDT se multiplicó por diez.

Como los casos sospechosos de poliomielitis se dispararon literalmente en EE.UU. después de 1945, se propuso la teoría, sin ninguna prueba, de que la enfermedad paralizante de la poliomielitis se transmitía, no por medio de pesticidas químicos tóxicos como el DDT, sino por medio de mosquitos o moscas a los seres humanos, especialmente a los niños pequeños o bebés. El mensaje era que el DDT podía proteger a su familia de la polio de forma segura. Los casos de poliomielitis registrados oficialmente pasaron de unos 25.000 en 1943, antes del uso civil del DDT en EE.UU., a más de 280.000 casos en 1952, en el punto álgido de la epidemia, lo que supone un aumento de más de diez veces.

En octubre de 1945, el DDT, que había sido utilizado por el ejército estadounidense bajo la supervisión de Henry Kumm, del Instituto Rockefeller, fue autorizado por el gobierno estadounidense para su uso general como insecticida contra mosquitos y moscas. Los científicos disidentes que advirtieron de los efectos tóxicos del DDT en los seres humanos y los animales fueron silenciados. A las familias se les dijo que el DDT podía salvar a sus hijos de la temida polio al matar a los temidos insectos.

El USDA aconsejó a los ganaderos que lavaran sus vacas lecheras con una solución de DDT para controlar los mosquitos y las moscas. Los campos de maíz y los huertos fueron rociados por aire con DDT. Sin embargo, el DDT era increíblemente persistente y su efecto tóxico sobre las plantas y los vegetales era tal que no se podía lavar. De 1945 a 1952, la cantidad de DDT rociado en el territorio estadounidense aumentó año tras año. El número de casos de poliomielitis en humanos también aumentó considerablemente.

La peor epidemia de polio

A principios de la década de 1950, el Congreso de Estados Unidos y los agricultores se preocuparon cada vez más por los posibles peligros de ese uso de plaguicidas, no sólo del DDT, sino también del aún más tóxico BHC (hexacloruro de benceno). En 1951 Morton Biskind, un médico que había tratado con éxito a varios centenares de pacientes con envenenamiento por DDT, testificó ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre la posible relación entre la poliomielitis paralítica y las toxinas, en particular el DDT y el BHC. Señaló:

“La introducción para uso público general e incontrolado del insecticida DDT (clorofenotano) y la serie de sustancias aún más mortíferas que le siguieron, no tiene parangón en la historia. No cabe duda de que ninguna otra sustancia conocida por el hombre se ha desarrollado con tanta rapidez y se ha extendido de forma indiscriminada por una parte tan grande del planeta en tan poco tiempo. Esto es aún más sorprendente si se tiene en cuenta que, cuando el DDT se puso a disposición del público, ya había una gran cantidad de datos disponibles en la literatura médica que mostraban que este agente era extremadamente tóxico para muchas especies animales diferentes, que se almacenaba acumulativamente en la grasa corporal y que aparecía en la leche. En esa época, también se registraron algunos casos de intoxicación por DDT en humanos. Estas observaciones fueron casi totalmente ignoradas o malinterpretadas”.

Biskind volvió a declarar ante el Congreso a finales de 1950: “A principios del año pasado publiqué una serie de observaciones sobre el envenenamiento por DDT en el hombre. Desde poco después de la última guerra, los médicos de todo el país habían observado un gran número de casos en los que aparecía un grupo de síntomas cuya característica más destacada era la gastroenteritis, los síntomas nerviosos recurrentes y persistentes y la debilidad muscular extrema”. Describió varios ejemplos de pacientes cuyos síntomas graves, incluida la parálisis, desaparecieron cuando se eliminó la exposición al DDT y a las toxinas relacionadas: “La experiencia inicial con más de 200 casos que comuniqué a principios del año pasado se ha ampliado considerablemente desde entonces. Mis observaciones posteriores no sólo han confirmado la opinión de que el DDT es responsable de un gran número de discapacidades humanas que de otro modo serían inexplicables…” También se observó que los casos de poliomielitis eran siempre mayores en los meses de verano, cuando la fumigación con DDT contra los insectos estaba en su punto álgido.

Agentes del Instituto Rockefeller y de la AMA, a través de sus agentes en el gobierno estadounidense, crearon la emergencia sanitaria estadounidense de 1946-1952 llamada polio. Lo hicieron promoviendo a sabiendas el DDT, altamente tóxico, como una forma segura de controlar los míticos insectos que propagaban la temida enfermedad. Su campaña de propaganda convenció al público estadounidense de que el DDT era la clave para detener la propagación de la polio.

La poliomielitis disminuye repentinamente

Bajo la dirección de dos médicos del Instituto Rockefeller, Henry Kumm y Thomas Rivers, la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil (NFIP) rechazó a críticos como Biskind y Scobey. Los tratamientos curativos naturales, como el uso de la vitamina C por vía intravenosa para la parálisis infantil, se descartaron de plano como “charlatanería”. En abril de 1953, el Dr. Henry Kumm, eminente consultor del Instituto Rockefeller en materia de DDT, se convirtió en director de la investigación sobre la polio para el NFIP. Financió la investigación de la vacuna contra la polio de Jonas Salk.

Un valiente médico de Carolina del Norte, el Dr. Fred R. Klenner, que también había estudiado química y fisiología, tuvo la idea de utilizar altas dosis de ácido ascórbico -vitamina C- por vía intravenosa, basándose en que sus pacientes sufrían una intoxicación por toxinas y que la vitamina C era un potente desintoxicante. Esto fue mucho antes de las investigaciones del Premio Nobel Dr. Linus Pauling sobre la vitamina C. Klenner consiguió resultados notables en cuestión de días en más de 200 pacientes durante las epidemias de verano de 1949 a 1951. El Instituto Rockefeller y la AMA no estaban interesados en las perspectivas de una cura. Ellos y la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil, controlada por los Rockefeller, sólo financiaron el desarrollo de una vacuna contra la polio, basándose en la afirmación no probada de Flexner de que la polio era un virus contagioso y no el resultado de un veneno ambiental.

Luego, entre 1951 y 1952, cuando los casos de poliomielitis estaban en su punto más alto, ocurrió algo inesperado. El número de casos de poliomielitis diagnosticados en Estados Unidos comenzó a disminuir. El descenso de las víctimas de la poliomielitis fue espectacular, año tras año, hasta 1955, mucho antes de que la vacuna contra la poliomielitis de la Fundación Nacional de Jonas Salk fuera aprobada para su uso público y se generalizara.

Aproximadamente un año antes del repentino descenso de los casos de poliomielitis, los ganaderos, cuyas vacas lecheras estaban sufriendo los graves efectos del DDT, fueron aconsejados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para que redujeran el uso del DDT. La creciente preocupación de la opinión pública sobre la seguridad del DDT para los seres humanos, incluidas las audiencias públicas del Senado de Estados Unidos de 1951 sobre el DDT y la poliomielitis, también condujo a una disminución significativa de la exposición al DDT hasta 1955, aunque el DDT no se prohibió oficialmente en Estados Unidos hasta 1972.

Los casos de poliomielitis se redujeron en dos tercios entre 1952 y 1956, paralelamente a la disminución del uso del DDT. Fue mucho después de este declive, a finales de 1955 y 1956, cuando la vacuna contra la polio de Salk, desarrollada por Rockefeller, se administró por primera vez a grandes poblaciones. Salk y la AMA se atribuyeron el mérito de la vacuna. Las muertes y parálisis causadas por la vacuna Salk fueron ignoradas. El gobierno cambió la definición de polio para reducir aún más los casos oficiales. Al mismo tiempo, los casos de enfermedades de la médula espinal similares a la poliomielitis -parálisis flácida aguda, síndrome de fatiga crónica, encefalitis, meningitis, síndrome de Guillain-Barré, esclerosis muscular- han aumentado drásticamente.

¿Por qué es importante?

Hace más de un siglo, el hombre más rico del mundo, el barón del petróleo John D. Rockefeller, y su círculo de asesores se propusieron revisar por completo la forma en que se practicaba la medicina en Estados Unidos y en todo el mundo. El papel del Instituto Rockefeller y de figuras como Simon Flexner supervisó literalmente la invención de un fraude médico colosal en torno a las afirmaciones de que un germen extraño invisible y contagioso, el virus de la polio, causaba parálisis aguda e incluso la muerte en los jóvenes. Prohibieron políticamente cualquier esfuerzo por relacionar la enfermedad con el envenenamiento por toxinas, ya sea por el DDT o los pesticidas a base de arsénico o incluso por las vacunas contaminadas. Su plan criminal incluía una íntima cooperación con los dirigentes de la AMA y el control de la incipiente industria farmacéutica, así como de la educación médica. El mismo grupo Rockefeller financió la eugenesia nazi en los Institutos Kaiser Wilhelm de Alemania en la década de 1930, así como la Sociedad Americana de Eugenesia. En los años 70 financiaron la creación de semillas patentadas de OGM, todas ellas desarrolladas por el grupo Rockefeller de empresas de pesticidas químicos: Monsanto, DuPont, Dow.

En la actualidad, este control de la salud pública y del complejo médico industrial lo ejerce el protegido de David Rockefeller y defensor de la eugenesia, Bill Gates, autoproclamado zar de la OMS y de las vacunas mundiales. El Dr. Tony Fauci, jefe del NIAID, dicta mandatos de vacunación sin pruebas. El fraude que inició el escándalo del virus de la polio después de la Segunda Guerra Mundial se ha perfeccionado mediante el uso de modelos informáticos y otros trucos hoy en día para promover un virus supuestamente mortal tras otro, desde el Covid-19 hasta la viruela del mono y el VIH. Al igual que con la poliomielitis, ninguno de estos virus ha sido aislado científicamente y no se ha demostrado que cause las supuestas enfermedades. Ninguno de ellos. La misma Fundación Rockefeller, exenta de impuestos, que ahora se presenta como una organización benéfica filantrópica, está en el corazón de la tiranía médica mundial que está detrás de covid-19 y de la agenda eugenésica del Foro Económico Mundial, la Gran Reinicialización. Su modelo del virus de la polio les ayudó a crear esta tiranía médica distópica. “Confía en la ciencia”, nos dicen.

F. William Engdahl https://journal-neo.org/2022/07/12/toxicology-vs-virology-rockefeller-institute-and-the-criminal-polio-fraud/

1920: la proclamación de la República Socialista Soviética de Irán

En 1920 se creó una República Socialista Soviética en la provincia iraní de Gilan. Un siglo después, este efímero Estado es un poderoso recordatorio de las antiguas luchas en Oriente Medio contra el imperialismo extranjero y los opresores nacionales.

Desde hace cinco años, un grupo de guerrilleros nacionalistas y comunistas recorría los bosques de Gilan, provincia iraní situada en la orilla suroccidental del mar Caspio. El 4 de junio de 1920, entraron en la capital regional, Rasht, y proclamaron la República Socialista Soviética de Irán (RSSI).

Ante los habitantes, que los recibieron como libertadores, proclamaron: “En adelante, este movimiento nacional, con la ayuda y el concurso de todos los humanistas del mundo y reivindicando los justos principios del socialismo… ha entrado en la fase de la revolución roja”.

La revolución, pensaban, no debía limitarse a Gilan, sino que debía desafiar al imperialismo británico y a la clase dirigente colaboracionista iraní en la capital nacional, Teherán. Y efectivamente, durante dieciséis meses la bandera roja ondearía sobre la región, proyectando su sombra también sobre el resto del país. Pero en octubre de 1921, las tropas del gobierno central, con el apoyo británico, lograron reprimir la rebelión de Gilan. Los acontecimientos allanaron el camino para que el autócrata Reza Khan, que había llegado al poder en un golpe de estado en Teherán a principios de aquel año, estableciera la monarquía pahlavi, que duró hasta 1979.

Un siglo después de los acontecimientos de 1920, es importante revisar la historia de la RSSI porque demuestra el papel esencial que desempeñaron los comunistas iraníes en aquellas luchas. La RSSI pone de relieve los debates que condujeron a la ruptura con la Segunda Internacional, enriqueciéndolos con la perspectiva de los no europeos que luchan contra las injusticias coloniales y raciales.

De la revolución a la guerra

La RSSI y el golpe de Reza Khan pueden considerarse dos reacciones diferentes al fracaso de la revolución constitucional de noviembre de 1906 en Irán. Esta última había intentado establecer la soberanía popular, sometiendo al rey a una constitución y un parlamento, y expulsando al imperialismo británico y ruso. Sin embargo, los logros de esta revolución se deshicieron al intensificarse las divisiones internas en el movimiento, y Gran Bretaña y Rusia unieron sus fuerzas para apoyar a los leales reaccionarios.

La crisis política que siguió a la revolución se intensificó durante la Primera Guerra Mundial, ya que aunque Irán no fue protagonista del conflicto, se convirtió cada vez más en un campo de batalla entre las grandes potencias. Mientras las tropas zaristas ocupaban el norte de Irán, los británicos ocupaban las regiones del sur para salvaguardar los intereses de la Anglo-Persian Oil Company. La escasez de grano y alimentos fue causada en gran parte por esa ocupación extranjera, agravada por las sucesivas sequías. El resultado fue la hambruna de 1917-1918, además de que Irán se vio afectado por epidemias de cólera y gripe española, que mataron a entre uno y dos millones de personas de una población total de nueve millones.

A medida que Irán caía bajo el dominio de potencias extranjeras -con el apoyo del Sha-, algunos antiguos participantes en la revolución constitucional llegaron a la conclusión de que era más eficaz buscar derechos políticos, reformas sociales e independencia a escala regional. Esta estrategia fue llevada a cabo por Mohammad Khiabani en Azerbaiyán, por Mohammad Taqi Khan Pesyan en Jorasan y, de forma decisiva para nuestra historia, por Mirza Kuchak Khan (1880-1921) en la región de Gilan.

El movimiento Jangal

Mirza Kuchak Khan

Kuchak Khan había estudiado teología islámica, aunque nunca llegó a ser clérigo, como suelen afirmar los actuales dirigentes de Irán. Al comienzo de la revolución constitucional, desempeñó un papel destacado en la creación de una asociación de estudiantes de seminario y se unió a la defensa armada de las revueltas campesinas en Gilan. Rápidamente se ganó la reputación de patriota piadoso dispuesto a sacrificar su vida por la independencia de Irán y la justicia social. Su inspiración política procedía del panislamismo anticolonial y del socialismo reformista.

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Kuchak Khan lanzó un movimiento guerrillero en los bosques del mar Caspio, el Movimiento Jangal (bosque), que rápidamente ganó popularidad entre los campesinos de la región tras infligir varias derrotas a las tropas zaristas. El Movimiento Jangal fue un intento regional de revivir los principios de la revolución constitucional: democracia e independencia. Sus reivindicaciones sociales, en cambio, eran muy tibias, ya que pretendía ganarse el apoyo de los terratenientes y los notables, prometiendo explícitamente la protección de la propiedad privada.

En 1917 los jangalíes habían logrado ocupar partes de Gilan. La revolución rusa de febrero desorganizó a las tropas zaristas en la provincia y fue recibida con gran entusiasmo por los jangalíes, que a su vez recibieron mensajes de solidaridad de los soviets de soldados caucásicos. Desde Petrogrado, el jefe del gobierno provisional, Alexander Kerensky, decretó la continuación de la presencia militar rusa en Irán. Pero tras la Revolución de Octubre, que puso fin a la alianza de Rusia con Londres y París, los jangalíes y los bolcheviques se encontraron en el mismo bando en su lucha contra el imperialismo británico.

El 2 de diciembre de 1917 los bolcheviques hicieron un llamamiento a los musulmanes de Rusia y del este: “El suelo se escapa bajo los pies de los ladrones imperialistas. Ante estos grandes acontecimientos, nos dirigimos a vosotros, los esforzados y desheredados musulmanes de Rusia y Oriente”.

Estas declaraciones, la revelación de todos los tratados secretos firmados por la Rusia zarista y las demás potencias imperialistas, y la anulación del tratado anglo-ruso de 1907 que dividía a Irán en esferas de influencia, fueron recibidas con gran entusiasmo por los iraníes. Pero bajo la presión británica, el gobierno iraní se negó a reconocer a la Rusia soviética.

De hecho, los británicos aprovecharon la oportunidad para intensificar sus intervenciones en Irán, utilizando este frente alternativo para proporcionar apoyo al Ejército Blanco que operaba en el norte de Irán. El movimiento Jangal sufrió varias derrotas en 1918-19 que lo debilitaron seriamente, y algunos de sus dirigentes desertaron, seducidos por las propuestas británicas.

Los bolcheviques se dirigen al este

Sin embargo, el Movimiento revivió en el verano de 1919. A medida que la ola revolucionaria en Europa retrocedía, los bolcheviques se volvieron cada vez más hacia el este, al intensificarse las luchas anticoloniales, al triunfar los bolcheviques en la guerra civil y al convertirse el imperialismo británico en la principal amenaza para la supervivencia de la revolución rusa. Estos factores destacaron la importancia de las relaciones del Estado soviético con Irán. Los bolcheviques, que hacían campaña por la inclusión de Oriente en general y de Irán en particular en la revolución mundial, ganaron una audiencia creciente.

No obstante, la ejecución del enviado soviético I. Kolomitsev en Irán por parte de las tropas gubernamentales y la firma del acuerdo anglo-iraní, que convirtió a Irán en un protectorado británico de facto, obligaron a los bolcheviques a modificar su táctica. Crecieron los sentimientos nacionalistas y antibritánicos en Irán, lo que fortaleció a los jangalíes y aumentó la simpatía por los bolcheviques.

En este contexto, los bolcheviques se dirigieron a Kuchak Khan en julio de 1919, calificándolo de “famoso campeón de la independencia persa”. Tras reconquistar Bakú de los ejércitos otomano, británico y blanco a finales de abril de 1920, los bolcheviques fueron en busca del general Denikin del Ejército Blanco, que había huido a la ciudad portuaria de Anzali, en Gilan.

Aprovechando la situación, Kuchak Khan exigió que las tropas británicas abandonaran Gilan, y la población local acogió la llegada de la flota rusa el 18 de mayo de 1920. Sin embargo, el almirante Raskolnikov dejó claro que el poder en Anzali pertenecía a Irán, y la flota rusa abandonó las aguas iraníes una semana después.

Debilitados por la campaña militar británica de 1918-1919, los jangalíes contaron con el apoyo soviético y con cientos de jóvenes comunistas iraníes. Aprovechando sus contactos con los nacionalistas iraníes que se remontaban a la revolución constitucional, Sergo Ordzhonikidze, jefe del departamento del Cáucaso del Partido bolchevique, facilitó el acuerdo entre los jangalíes y el Partido Comunista Iraní que sentó las bases para la creación de la RSSI, a pesar de que los dirigentes bolcheviques de Moscú tenían dudas sobre la viabilidad de dicho Estado.

Según este acuerdo, el comunismo no debía introducirse en Gilan. Tras la toma de Teherán, una Asamblea Constituyente establecería un gobierno revolucionario y los soviéticos no interferirían en los asuntos internos de Irán.

Los comunistas y la RSSI

Haydar Khan Amuoqli

Los comunistas iraníes que se unieron a los jangalíes eran miembros del partido probolchevique Adalat (Justicia), que habían formado en 1916 en Bakú los miembros del Partido Socialdemócrata de Irán. Ambas partes sacaron su fuerza de las decenas de miles de trabajadores iraníes migrantes en el Cáucaso, especialmente los trabajadores del petróleo de Bakú.

Desde mediados de 1918, Adalat comenzó a establecer sucursales en una docena de ciudades iraníes y reclutó a miles de personas en el Ejército Rojo iraní. Tras unir fuerzas con los jangalíes, la dirección del Adalat convocó un congreso en Anzali del 20 al 23 de junio, y cambió su nombre por el de Partido Comunista Iraní (PCI).

Los debates en el Congreso fueron dirigidos por dos facciones. Una de ellas estaba dirigida por el revolucionario iraní Avetis Soltanzadeh, que fue elegido primer secretario. Abogaba por una revolución socialista, en lugar de una burguesa o nacionalista, que se lograría mediante la redistribución de la tierra, la nacionalización de las industrias y el establecimiento de una “democracia soviética”.

La otra facción, dirigida por Haydar Khan Amuoqli, un veterano de la revolución constitucional, que no estuvo presente en el Congreso, argumentó que las condiciones precapitalistas de Irán significaban que estaba en el camino de la revolución nacional y no estaba maduro para el comunismo. Por lo tanto, los comunistas tenían que apoyar a la burguesía e incluso a los terratenientes que se oponían al imperialismo británico.

Los jangalíes también estaban divididos. Kuchak Khan tenía inclinaciones socialistas, pero soñaba con la liberación nacional y no con que los soviets ocuparan el lugar de los terratenientes y los comerciantes. Se vio atrapado entre los terratenientes y comerciantes ferozmente antibolcheviques y el ala izquierda de los jangalíes dirigida por Ehsanollah Khan Dustdar. Este último tenía estrechos vínculos con los comunistas iraníes y, como comandante del recién formado Ejército Rojo iraní, abogaba por marchar con los bolcheviques sobre Teherán para derrocar al gobierno.

Esas diferencias ideológicas determinaron el programa y la acción de la RSSI. El gobierno revolucionario expulsó a las fuerzas británicas y a los funcionarios del gobierno central, limitó el poder de los grandes terratenientes, los comerciantes y los clérigos, estableció un banco nacional y subió los impuestos, ya que el nuevo estado carecía de fuentes financieras importantes. Mejoró la educación y luchó contra la discriminación étnica y religiosa. Sus medidas contra el acaparamiento y los monopolios protegieron a la población de la escasez de alimentos en el resto del país.

Pero en dos meses, la coalición PCI-Jangali se rompió. La cuestión de la reforma agraria era controvertida, ya que los llamamientos a la redistribución de la tierra asustaron a los aliados de Kuchak Khan.

Hubo rumores de “adquisiciones injustificadas, prohibición del comercio privado, cierre de bazares, ataques al clero musulmán” organizados por “dirigentes izquierdistas del PCI”. Además, se extendieron rumores descabellados, difundidos por publicaciones pro-británicas, terratenientes y políticos, de que los bolcheviques vendían pan de paja y pegamento, estaban a punto de confiscar las casas de los campesinos, obligar a las mujeres a descubrirse, e incluso que enterraban a personas vivas en los patios de las mezquitas, para extorsionarlas.

Al cabo de un mes, las tensiones se dispararon. Kuchak Khan abandonó Rasht el 9 de julio de 1920 para reorganizar sus fuerzas en los bosques de Gilan. El PCI y los desertores radicales de los jangalíes tomaron el poder el 31 de julio de 1920 y formaron un nuevo gobierno revolucionario, muy debilitado por su ruptura con Kuchak Khan. Ante la falta de dinero y el recrudecimiento de la guerra con el gobierno central, la RSSI aumentó los impuestos que pesaban sobre los campesinos y los artesanos.

En el marco del giro de los bolcheviques hacia los países coloniales, el 18 de septiembre de 1920 se celebró en Bakú un Congreso de los Pueblos del Este. La RSSI fue objeto de muchas discusiones. La delegación iraní estuvo bien representada, con 202 delegados de un total de 2.050. Amuoqli y sus partidarios argumentaron que “la ruptura con Kuchak Khan como representante de las clases nacionalistas y las tendencias revolucionarias de Persia” había sido un grave error. El presidium del Consejo de Acción y Propaganda elegido en el Congreso de Bakú estuvo de acuerdo y emitió una resolución criticando al PCI:

“Nuestra posición en Persia se vio comprometida por una política ineficaz: la proclamación de una ‘república socialista’, la aplicación prematura de ciertas medidas ostensiblemente ‘comunistas’, [que equivalían a] un saqueo absoluto, enemistaron a la población persa y reforzaron la política del gobierno del Sha y la posición de los británicos”.

Tras el Congreso, los bolcheviques calificaron a la RSSI de “aventura persa” y, bajo la dirección de Lenin, el Comité Central del Partido Comunista Ruso aprobó una resolución en la que se pedía el fin de la lucha armada en Gilan “porque ya no era un movimiento democrático”. En el Congreso de Bakú, Soltanzadeh fue marginado en el PCI y se eligió un segundo Comité Central bajo la dirección de Amuoqli con la tarea de reconstruir la coalición con Kuchak Khan.

La caída de la RSSI

Mientras el PCI intentaba reconciliarse con Kuchak Khan, los británicos aprovecharon la situación para reorganizar las tropas iraníes. Los intentos de manipular a los políticos iraníes corruptos les decepcionaron y trataron de promover a un oficial cosaco, Reza Khan, para que gobernara el país con puño de hierro. Tras ser ascendido al rango de teniente coronel, Reza Khan dirigió a sus hombres hacia Teherán y tomó la capital el 21 de junio de 1921.

Mientras los golpistas de Teherán consolidaban su poder, la reconciliación entre el PCI y Kuchak Khan fue anunciada en Irán Rojo, el órgano oficial de la RSSI. Se nombraron miembros no comunistas para el nuevo gobierno revolucionario, que anunció que Gilan serviría de base para la revolución en Irán, que no se permitía la injerencia de países extranjeros, que sólo se solicitaría ayuda soviética en casos de emergencia y que los campesinos quedaban exentos de pagar impuestos durante tres años.

El trabajo de la RSSI se vio obstaculizado por la persistente desconfianza interna y las luchas internas. Kuchak Khan estaba preocupado por la creciente popularidad de Amuoqli en la región. Lo que es más importante, pretendía seguir apoyando a los ricos terratenientes y comerciantes, por lo que se opuso a los llamamientos a la nacionalización de las tierras de Amuoqli, con el fin de obtener el apoyo de la mayoría de la población campesina.

A finales de septiembre de 1921, Amuoqli y su aliado kurdo Khalu Qorban fueron invitados por Kuchak Khan a una reunión para resolver sus problemas, pero fueron víctimas de un intento fallido de asesinato. Aprovechando el caos creado por estas luchas internas, la división cosaca de Reza Khan marchó sobre Gilan. Mientras Amuoqli huía, Khalou Qorban y sus hombres desertaron y, junto con los cosacos de Reza Khan, atacaron a Kuchak Khan.

El 15 de octubre, la capital Rasht cayó en manos de los cosacos. Amuoqli fue capturado y ejecutado por uno de los aliados de Kuchak Khan, aunque no está claro si él dio la orden. Rodeado por las tropas de Reza Khan y sus aliados, Kuchak Khan murió congelado en las montañas.

La revolución del fin del mundo

Los conflictos internos de la RSSI entre comunistas y nacionalistas desempeñaron un papel importante en su caída, pero el imperialismo británico y la clase dirigente iraní de ricos terratenientes y comerciantes fueron los verdaderos culpables.

La RSSI estaba aislada en Irán en ausencia de una clase obrera moderna que, incluso en pequeño número, podría haber dirigido las luchas urbanas y podría haber formado un frente unido con los campesinos. Aunque esta perspectiva existía en China en 1925-27, la realidad es que no existía en las condiciones particulares de Irán en 1920.

Sin embargo, la RSSI sirve para recordar las posibilidades que abrió la Revolución de Octubre y su giro hacia el este. De repente, movimientos como los jangalíes y el PCI pudieron prever un resultado muy diferente para sus luchas: la eliminación del colonialismo y la pobreza en la que vivía la mayoría de los campesinos.

La superioridad del arte militar soviético queda de manifiesto una vez más

Tras más de cien días de guerra en Ucrania, algunos expertos militares occidentales están cada vez más hundidos intelectualmente en un intento de minimizar la magnitud de la victoria rusa que se está gestando de forma lenta pero segura. Tras anunciar a su vez el colapso de la logística rusa (municiones, misiles, transporte, alimentos) y luego el de la moral de los combatientes, vuelven a la carga. Esta vez, sus ataques se sitúan en el plano doctrinal con, en particular, la entrevista del general Jerome Pellistrandi publicada por Atlantico en la que intenta desacreditar al ejército ruso y su doctrina.

Desde el final de la guerra franco-prusiana en 1871 y hasta finales de los años setenta, los estados mayores occidentales han experimentado una fascinación, a menudo malsana, por la doctrina militar prusiana y su evolución hasta 1945. Este fenómeno se arraiga en el examen de las causas de la derrota francesa hasta el cambio de siglo. Los historiadores y militares de la época destacaron el papel del Estado Mayor prusiano, la primera estructura profesional permanente de este tipo en la historia, en la planificación y ejecución de las operaciones contra el ejército imperial francés y luego republicano.

Para algunas mentes simplistas y reductoras, su superioridad intelectual, amplificada por la presencia del general Moltke “El Viejo” a la cabeza, fue la causa principal de la victoria de la coalición encabezada por Prusia. Sobre todo, los generales alemanes se apoyaron en un concepto original de ejercicio de mando: la Auftragstaktik [táctica de ordenación]. Este concepto aboga por establecer una misión para una unidad, pero dejar que el dirigente de esa unidad adapte los medios para cumplirla sin que el nivel superior de mando interfiera en este proceso.

La flexibilidad y la descentralización de la cadena de mando son las claves de esta doctrina. Mientras que a nivel táctico este enfoque es formidable en manos de un cuerpo de oficiales profesionales apoyados por suboficiales experimentados, a nivel estratégico puede ser una receta para el desastre. Sin embargo, la fascinación por este modelo continuó hasta 1914, borrando o minimizando las verdaderas y graves deficiencias de los ejércitos alemanes durante la guerra de 1870, empezando por la sorpresa estratégica creada por la Tercera República francesa cuando decidió, tras la derrota de Sedán, proseguir la guerra hasta el final.

Desde el principio de la Primera Guerra Mundial, el sentimiento de superioridad del ejército imperial alemán, tanto en el seno del propio ejército alemán como en la opinión de sus adversarios, seguía desempeñando un papel determinante en la valoración de las operaciones del Marne y en la amplitud de la victoria francesa, que fue juzgada como milagrosa por los vencedores, aunque se debiera a un ascenso real (momentáneo) del Estado Mayor dirigido por Joffre sobre el dirigido por Moltke “El Joven”. A pesar de esta innegable victoria, las concepciones doctrinales alemanas siguieron fascinando hasta el final del conflicto, a pesar de la aparición de una verdadera doctrina táctica eficaz y generalizada en los ejércitos franceses, así como de los inicios del arte operativo en el ejército zarista durante la ofensiva de Broussilov en junio-julio de 1916.

A pesar del evidente fracaso del ejército alemán durante sus ofensivas de 1918 y de su incapacidad para dotarse de un arma blindada siguiendo el ejemplo de Francia y Gran Bretaña, la calificación de la doctrina alemana, que ahora se atribuye esencialmente a la aparición de las Stosstruppen [tropas de asalto] y a las intensas pero cortas descargas de artillería, sigue fascinando, erróneamente, a los estados mayores occidentales.

Si el periodo de entreguerras marcó una pausa en este fenómeno, la conmoción de mayo-junio de 1940 y la invención del mito de la “Blitzkrieg” [guerra relámpago] reavivaron el proceso de fascinación hasta un grado sin precedentes. Las posteriores victorias alemanas contra el Ejército Rojo de 1941 a 1943 y la extensión del territorio soviético que cayó bajo el terrorífico control de la Wehrmacht acentuaron aún más la fascinación de los occidentales, que a menudo compartían el mismo anticomunismo que sus homólogos alemanes.

Pero en ningún momento percibieron que los generales alemanes seguían apoyándose en un magistral dominio de la táctica, esta vez articulada en torno al tríptico de los tanques, los aviones y las transmisiones, pero en concepciones cuando menos arriesgadas en el plano estratégico y que simplemente ignoraban el arte de las operaciones. Sin embargo, este último fue el pilar doctrinal de la victoria del Ejército Rojo sobre la Wehrmacht desde la Operación Urano en noviembre de 1942 (rodeando al Sexto Ejército en Stalingrado) hasta la toma de Berlín en 1945.

Con la destrucción de la Wehrmacht y la estrepitosa derrota de Alemania, se podría haber pensado que la fascinación de Occidente desaparecería finalmente. Pero, en contra del adagio de que los vencedores escriben la historia, la Guerra Fría rompió con esta tradición y permitió que la doctrina alemana sobreviviera a la ruina de Alemania.

De hecho, ante la amenaza soviética, los angloamericanos dieron a los generales de la Wehrmacht que habían caído en sus manos una oportunidad inesperada de escribir sus memorias de la guerra en el Frente Oriental para entender cómo derrotar al ejército soviético en caso de una invasión de Europa Occidental. Demasiado contentos de poder expresarse y, sobre todo, de exculparse de sus errores y de su connivencia con el nazismo, los guderianos, los mansteins y otros como Gehlen se lanzaron a afirmar que habían sido víctimas únicamente de los números -la apisonadora rusa- y de los errores estratégicos cometidos únicamente por Adolf Hitler.

La doctrina desarrollada por la Wehrmacht salió indemne de este inesperado giro de los acontecimientos. Así, a partir de los años 50, los distintos ejércitos de la OTAN -encabezados por el ejército estadounidense- adoptaron una doctrina basada esencialmente en las conclusiones de los vencidos. Por lo tanto, se hizo hincapié en el control táctico y en los equipos más modernos para llevarlo a cabo.

El Pentágono aprende del Ejército Rojo

A finales de los años setenta, tras el trauma de la derrota estadounidense en Vietnam, un oficial norteamericano, el coronel David M. Glantz, comenzó a estudiar en detalle el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial y fue sacando a la luz la debilidad del enfoque alemán en relación con el arte operativo soviético. Con el fin de la Guerra Fría, sus conclusiones empezaron a extenderse poco a poco dentro de los ejércitos occidentales, que se dieron cuenta, año tras año, de que los generales de la Wehrmacht habían abusado de ellos y de que, aunque el dominio táctico de los alemanes seguía siendo innegable, su concentración en este aspecto de la dirección de las operaciones era la causa principal de su estrepitosa derrota ante el Ejército Rojo.

Sin embargo, ante la reducción del número de ejércitos occidentales y la desaparición momentánea de los riesgos de conflictos de alta intensidad entre ejércitos de nivel comparable, la táctica volverá a imponerse bajo el impulso estadounidense como el alfa y el omega del pensamiento militar, apoyándose en los fundamentos heredados de la Segunda Guerra Mundial, con algunas mejoras vinculadas en particular a la digitalización del campo de batalla.

Finalmente, para confirmar esta americanización doctrinal, el término “Auftragstaktik” fue sustituido por el de “Mission Command”, que cubre más o menos la misma realidad. Pero desde principios de siglo, la eficacia de este enfoque sólo se ha comprobado sobre el terreno durante los conflictos asimétricos: en Afganistán, Irak y Mali. Nunca ha podido demostrar su valía en un conflicto de alta intensidad entre dos ejércitos convencionales. Por lo tanto, es muy presuntuoso erigirlo como referencia de superioridad en el plano doctrinal.

La superioridad del arte operativo soviético

Hasta 2014 en occidente nadie ponía en duda la superioridad y singularidad del arte operativo soviético, pero el Golpe de Estado en Ucrania en 2014 marcó el inicio de una inversión progresiva sobre este tema por parte de ciertos historiadores y de muchos oficiales occidentales, demasiado contentos de volver a su retórica antirrusa de los años ochenta.

El 24 de febrero la ofensiva rusa en Ucrania rompió los últimos límites de la moderación y la decencia en este punto. Así, Pellistrandi pensó que podía reiterar a un público no iniciado las mismas conclusiones que Guderian y Manstein para justificar los fracasos tácticos rusos en Ucrania, declarando que la “única superioridad está en la masa, en la cantidad y no en la habilidad táctica”.

Pellistrandi olvida que ninguna habilidad táctica ha permitido a un Estado moderno ganar una guerra, y con razón. Al igual que los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, los ucranianos, con el enfoque de mando descentralizado y flexible enseñado por los instructores de OTAN desde 2014, fueron capaces de asestar golpes espectaculares a los rusos pero, como en 1944-45, ninguno de sus éxitos pudo influir en el curso operativo de la ofensiva rusa.

De ninguno de estos éxitos se obtuvo más margen de maniobra que el táctico, lo que demuestra que esta superioridad sólo tiene un impacto limitado a medio plazo y ninguno a largo plazo. Al igual que al final de la Segunda Guerra Mundial, los rusos son los únicos que conservan la iniciativa operativa y, por tanto, estratégica. Su retirada ordenada de los sectores de Kiev, Chernihiv y Soumy a finales de marzo y principios de abril, sin apenas pérdidas, es una prueba magistral de ello. La flexibilidad operativa rusa demuestra una vez más su superioridad sobre el predominio táctico inmediato que tanto fascina a occidente.

Además, en el caso de la guerra en Ucrania, a nivel táctico, Pellistrandi y otros olvidan que los rusos y sus aliados están a la ofensiva en una proporción numérica desfavorable. Que están operando con considerable moderación, como han señalado todos los observadores estadounidenses, como Scott Ritter y el coronel MacGregor, limitando la destrucción de infraestructuras.

Esto representa un obstáculo adicional para la implementación de tácticas descentralizadas según el modelo occidental, ya que el uso de misiones de apoyo de fuego no puede llevarse a cabo sistemáticamente sin un acuerdo jerárquico. Por ejemplo, pronto podremos comparar el enfoque ruso en Mariupol con el de occidente durante la batalla de Mosul (octubre de 2016 – julio de 2017) para apreciarlo plenamente.

La toma del puerto del Mar de Azov se logró tras menos de tres meses de combates y que los rusos y sus aliados lo consiguieron con una proporción de 1:2 en términos de fuerzas, lo que es simplemente único en la historia de la guerra urbana moderna. El nivel de destrucción de las infraestructuras parece desde el principio mucho menor que el visto en Mosul en el verano de 2017.

Además, la superioridad táctica ucraniana, tan cacareada por Pellistrandi y los suyos, está mostrando todos sus límites ahora que los rusos están operando en áreas donde una gran proporción de civiles ha huido. La superioridad de la artillería, un arma que ha desempeñado un papel fundamental en el ejército ruso desde el siglo XVIII, puede entonces aprovecharse plenamente para asestar golpes devastadores a los grupos de combate ucranianos.

Por último, Pellistrandi no dice ni una palabra sobre lo que los expertos estadounidenses ya no dudan en señalar sobre la corrupción del ejército ucraniano, que dificulta su eficacia operativa a todos los niveles. El equipo occidental, incluidos los misiles javelin, es vendido, por ejemplo, por algunos oficiales en el mercado negro en lugar de ser enviados al frente. Asimismo, varias unidades se quejan de que simplemente han sido abandonadas por su jerarquía. En términos de superioridad táctica hemos visto cosas mejores.

Al igual que la Wehrmacht en 1945, el ejército ucraniano puede haber sido capaz de crear una ilusión en algunos círculos durante unas semanas a costa del innegable y valiente sacrificio de sus mejores hijos, pero es criminal que el pueblo ucraniano crea que esto será suficiente para tomar la delantera al ejército ruso, que, a pesar de sus dificultades tácticas, siempre está un paso por delante de occidente gracias al arte de las operaciones.

Sylvain Ferreira https://www.vududroit.com/2022/06/ukraine-le-temps-des-mauvais-generaux/

Rusia publica los documentos de los crímenes de guerra cometidos por los nazis letones

El Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa (FSB) ha desclasificado y publicado en su página web las actas de los interrogatorios a los colaboradores letones de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial (*).

Estas revelaciones se producen en un momento en el que los medios occidentales tratan de ocultar las acciones de los nazis ucranianos y subestiman las de los colaboradores letones del III Reich. Tras la liberación, el Ejército Rojo descubrió fosas comunes en Letonia con más de 300.000 cadáveres.

Los documentos demuestran que los asesinatos en masa de judíos, gitanos y discapacitados por parte de los nazis comenzaron en Letonia en julio de 1941, mucho antes de la Conferencia de Wansee (20 de enero de 1942).

También atestiguan que las masacres de judíos y opositores políticos alcanzaron proporciones mucho más altas de lo que generalmente se admite. Por último, indican que los propios dirigentes nazis se escandalizaron por la crueldad de los voluntarios letones que formaban el Batallón Arajs, dirigido por el SS-Sturmbannführer Viktors Arajs, un antiguo policía letón.

Dicho Batallón era una unidad de la policía auxiliar letona, subordinada al Sicherheitsdienst (SD) nazi. Lo formaban entre 500 y 1.500 voluntarios, cuyas tareas eran fundamentalmente represivas y policiales, y se ejercían en la retaguardia contra los propios letones.

En diciembre de 1941, los 30.000 judíos del gueto de Riga fueron exterminados. La unidad del Batallón Arajs que vigilaba el campo de concentración de Salaspils ejecutó a 30.000 prisioneros.

Los prisioneros, principalmente niños, eran desangrados cada dos días hasta que morían de agotamiento para las necesidades de la Wehrmacht. 46.000 civiles, entre ellos 12.000 judíos, fueron llevados a Letonia desde Austria, Alemania y Checoslovaquia para ser asesinados en el bosque de Biķernieki. 105.000 de las 120.000 personas fueron asesinadas por los letones en el gueto de Minsk, capital actual de Bielorrusia.

A pesar de las matanzas cometidas por su Batallón, tras la guerra Arajs fue liberado por el ejército británico en 1949 para formar un grupo terrorista eencargado de seguir combatiendo contra la Unión Soviética.

Volvió a ser detenido en 1975 y condenado a cadena perpetua en 1979 en Alemania. Murió en prisión en 1988.

Los gobiernos de Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Australia también intentaron extraditar a Konrads Kalejs, antiguo oficial del Batallón Arajs, a Letonia para ser juzgado por genocidio.

Kalejs murió en 2001 en Australia antes de que se pudiera proceder a la extradición.

Herberts Cukurs, miembro del Batallón Arajs, apodado el “Carnicero de Riga”, nunca fue juzgado por los crímenes de guerra. Fue ejecutado por el Mosad en 1965, en Montevideo.

A pesar de ello, el Parlamento letón aprobó una ley que ordena el desmantelamiento de todos los monumentos que honran al Ejército Rojo, mientras sigue rindiendo homenaje a los colaboradores nazis en Letonia y Ucrania.

(*) http://www.fsb.ru/fsb/history/archival_material/Arays.htm

Carrero Blanco, ese hombre (respuesta a Carlos Hernández de Miguel)

El pasado 9 de junio, el periodista Carlos Hernández de Miguel, conocido por sus trabajos sobre los españoles en los campos de concentración nazis, publicaba un artículo sobre la figura del almirante Carrero Blanco (*).

En su artículo, comienza haciendo referencia a su biografía: su carrera militar, su paso por Marruecos, la Guerra Civil y la dictadura. Éste es el punto que nos interesa. Hernández destaca el posicionamiento filonazi de Carrero (que no es de extrañar). Pero, ese análisis del hombre “más franquista que Franco” es bastante superficial y no nos dice nada más que no sepamos: que Carrero era un fascista convencido, que era antisemita, que era anticomunista, que escondió nazis y colaboró con ellos… ¿Acaso no se sabía?

Carrero y su entorno

Cuando en 1940 Carrero Blanco elabora uno de los primeros informes sobre la participación española en la Guerra Mundial al lado del Eje: desaconseja cualquier intervención porque España no está en condiciones de combatir, indicando que el ejército británico podría intervenir sobre las islas Canarias, Guinea o el bloqueo del puerto de Vigo. ¿Fue sobornado por los servicios secretos británicos como gran parte de la cúpula franquista, tal y como descubrió Ángel Viñas en los archivos de York? Hoy en día no existen evidencias de ello, como sí existen de otros generales sobornados como Queipo, Varela o Kindelán, el mismo al que el gobierno del PSOE le puso su nombre a una cátedra en Aviación (1).

No es que Carrero Blanco fuera un superhéroe que buscaba defender el país ante cualquier amenaza. Se trata de una persona que analiza qué es lo que puede aportar España a la guerra: nada. Se trata de un hombre de estado. Del estado fascista nacido de un país en ruinas en abril de 1939. Si la República fue una revolución, Franco fue el encargado de la Restauración. Y Carrero Blanco, un hombre de ese estado restaurador encargado de tejer todas las redes necesarias para su mantenimiento. Por ejemplo, fue Carrero el encargado de las entrevistas en 1948 entre Juan de Borbón y Franco llegaran a buen puerto, pero los resultados fueron distintos. Es decir, 20 años antes de que Juan Carlos I fuera nombrado sucesor de Franco, Carrero ya pensaba en el porvenir de la dictadura. Era un fascista con una gran visión de futuro.

Carrero fue ascendido a Jefe de Estado Mayor tras las luchas mafiosas que tenía el franquismo en su interior, principalmente entre militares y falangistas. Recordemos que los primeros fueron sobornados por los servicios secretos británicos para que no España no entrara en el conflicto, y los falangistas de la mano de Serrano Suñer tenían como objetivo un alineamiento total con el Eje. Parece que el ascenso de Carrero al Estado Mayor obedece más a una visión de Estado por parte del almirante que, por la confianza ciega, que dice Hernández de Miguel tenía Franco en Carrero.

Las décadas de los 50, 60 y 70 se caracterizaron a nivel mundial por las descolonizaciones y por la Guerra Fría. Es decir, por la derrota de Occidente en los territorios ocupados en el s. XIX y por un mundo bipolar. A ese mundo no era ajeno el fascismo español, ni Carrero Blanco, ni Franco que había elegido ser el “bastión de Occidente”. Pero España no era una potencia como sí lo eran las que estaban perdiendo sus colonias en África o Asia. Y el fascismo español jugaba entre el alineamiento total con Occidente y una cierta postura de no alineamiento. No es casual que el Che viniera a España para entrevistarse con Franco y ofrecerle la entrada en el Movimiento de los No Alineados (2). Otra cosa fue el resultado final (no llegaron a entrevistarse).

Carrero, al igual que Estados Unidos, era un anticomunista furibundo. Pero Carrero tenía, al igual que una parte muy minoritaria de la élite del franquismo, ciertos sueños de independencia económica, política e industrial. Carrero no era un tecnócrata del Opus Dei que vendería a su madre por un contrato. Carrero representaba a una élite que se quería dirigirse de igual a igual con las potencias occidentales. No para combatirlas, sino para ser como ellas.

‘Una región tan española como Cuenca’

Así definía Carrero el Sáhara en una visita realizada en 1958 a la colonia. Fue el creador de un estatus especial para las colonias que buscaba introducirlas en el mismo lugar y condiciones que las del resto del país. Como dice el refranero español… “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. ¿Era un libertador Carrero? Era un hombre de estado que pretendía anteponerse a una posible independencia del Sáhara.

¿Cómo? Incluyéndola al igual que una provincia más, como lo son Canarias o Ceuta y Melilla (Puerto Rico es un Estado Libre Asociado a los EEUU) y para darle un aspecto democrático, se crea también un partido político único donde están las élites saharauis que se pliegan a España. Aparentemente, la democracia es total en el Sahara: las figuras políticas saharauis juran una Constitución, la franquista (el Fuero de los Españoles), tienen un parlamento propio, tienen un partido (PUNS, Partido de Unidad Nacional del Sáhara donde su bandera incluye el símbolo tamazigh), etc.

El Plan Islero

Puede gustar más o menos, pero el desarrollo de un arma nuclear es garantía de independencia. Dentro de ese contexto de descolonización que comentamos más arriba, numerosas excolonias y países que habían dependido de las metrópolis comenzaron el desarrollo de energía nuclear. Tal fue el caso de Egipto bajo el gobierno de Nasser, el de Perón en Argentina, etc.

España comenzó en los años 60 su propio proyecto nuclear. Un proyecto que pretendía romper con la dependencia que se tenía de Europa en materia energética con el objetivo de la autosuficiencia. El problema radica en que la libre producción de energía nuclear y la tenencia de armas nucleares sólo puede estar en manos de las potencias occidentales. Un país que tenga acceso a armas nucleares puede discutir en igualdad de condiciones con las potencias de Occidente. Como decíamos arriba, Carrero quería que España entrara en ese selecto club de potencias imperialistas, pero entre los planes de Carrero y esa élite que representa y los planes de EEUU y Occidente hay un abismo.

Una colonia no puede tener armamento nuclear. Por ello, a Nasser le dio un golpe de estado un militar bajo órdenes de la embajada norteamericana en El Cairo, y a Perón se lo dio un grupo de militares bajo órdenes de la misma embajada en Buenos Aires.

Y en el caso español… “Spain is different”. Aquí había un matiz. ¿Qué golpe militar vas a dar si ya has dado un golpe de estado contra el gobierno legítimo 40 años antes? ¿A quién vas a destituir?

Carrero Blanco y el PSOE

Los años 70 en España es la década donde las huelgas y manifestaciones se multiplican, donde el régimen franquista que tanto había ganado buscaba una salida. Se junta también que Franco está haciéndose mayor y hay que buscar una salida controlada. El escenario social que vive el país fuerza a las élites a movilizarse y pensar en una voladura controlada del régimen.

“En el congreso de agosto de 1970 en Toulouse, González defendería la renovación basada en los socialistas del interior, ganando la votación. El congreso de 1972, también en Toulouse, registró ya el enfrentamiento con Rodolfo Llopis -representante de los ‘históricos’, herederos del PSOE de la República-, adoptándose las resoluciones renovadoras, aunque la dirección quedara en manos de un colectivo donde Nicolás Redondo era primus inter pares. Entre estos dos congresos tiene lugar la intervención de Carrero a favor de González” (3).

Esa voladura tiene que estar en manos de gente de confianza. Gente que, si hay un cambio de poder en España, saben que no les van a defraudar. El PCE no podía ser esa gente de confianza porque, aunque el carrillismo quisiera pactar en cualquier condición, las bases del PCE eran más difíciles de controlar que las PSOE. En definitiva, el PCE había sostenido el peso de la oposición al franquismo desde la Guerra y el PSOE era un partido desaparecido, que al crearlo de la nada es mucho más fácil de manipular.

¿Cómo pudo crear el PSOE una estructura nacional cuando no tenía medios ni militantes suficientes para esa estructura? ¿Quién trazó el plan de que el PSOE tenía que ser la fuerza de la oposición? Parecer ser que Carrero creador del SECED (espionaje franquista), vio en el PSOE la continuidad de la dictadura (no hace falta un militar dictador para vivir en dictadura) sin que se vieran amenazados los intereses de las élites de este país.

El final

EL 20 de diciembre de 1973, Carrero Blanco voló por los aires por una bomba colocada por ETA. El día anterior tuvo una entrevista con Henry Kissinger (secretario de Estado de Estados Unidos) donde se discutió el Sáhara y el programa nuclear español.

Este artículo es una respuesta al escrito de Carlos Hernández de Miguel (*), donde el periodista prefiere mencionar una faceta conocida por todos: que el franquismo colaboró con los nazis (el PSOE también los escondió), que era antisemita, anticomunista, etc. ¿Algo nuevo?

En definitiva, Carrero Blanco era un enviado de una parte de las élites españolas que buscaba colocar a España dentro del plano de las potencias europeas, poder discutir con ellas de igual a igual, controlar colonias igual que lo hacía Francia o Gran Bretaña. Pero el imperialismo y Occidente tenían y tienen otros planes para España: algo que Carrero Blanco no pareció entender hasta el 20 de diciembre de 1973.

Lo que sí quiero preguntarle al propio Hernández de Miguel es: ¿por qué no ha hecho referencia a la intervención de Carrero Blanco en el surgimiento del PSOE? ¿Tendrá que ver que Hernández de Miguel fue el Jefe de Prensa del Gabinete de Zapatero?

(*) Hernández de Miguel: https://www.eldiario.es/sociedad/carrero-blanco-marino-filonazi-antisemita-pudo-liderar-franquismo-franco_130_9065742.html

(1) Congreso aprueba quitar honores a Alfredo Kindelán y el nombre de su cátedra (La Vanguardia)
(2) El Che se paseó por Madrid tres veces durante el régimen franquista (El Periodico)
(3) https://www.elmundo.es/cronica/2014/09/28/54269d6922601d21548b4573.html

¡Rusia es culpable!

Desde este alarido ululado por el nazi-falangista y cuñadísimo del general Franco, Ramón Serrano Suñer, hasta hoy, Rusia, o la URSS, siempre ha sido culpable ya sea por eslavista o por socialista. Si lo primero, dizque una raza inferior; si lo segundo, vade retro. Incluso la Iglesia se llama “ortodoxa” para diferenciarse de la verdadera, la nuestra.

Hoy el eslavismo se «perdona» si lo consuetudinario y el ecosistema está “occidentalizado”, como ocurre, por ejemplo, en el oeste de Ucrania, país eslavo, que viene a ser “lo moderno”. Lo contrario del este, el Donbass, la parte industrial y más desarrollada del país, que, aún también occidentalizada, es demasiado rusófona, demasiado eslavista, poco moderna. Son culpables.

Adoctrinados bajo el franquismo, siempre supimos que Rusia era culpable, pero no ya tanto por su eslavismo -ni sabíamos qué de era eso y menos que Dostoyevski era paneslavista- como estigma, sino por algo infinitamente peor: el socialismo y/o el comunismo. Pecado imperdonable.

Incluso la II República española no reconoció a la Unión Soviética hasta la guerra civil en que recibió ayuda de ella y nadie más que ella, además de las Brigadas Internacionales. Todavía nos dan arcadas la lectura de un editorial del diario El País comparando inicuamente la ayuda soviética a la República contra la sublevación militar nazifascista, con las ayudas de los países miembros de la OTAN a Ucrania, cuyo ejército está infestado de nazis.

Sucede que Rusia es culpable. Cuando la Revolución de octubre de 1917 en Rusia, una coalición de 17 países europeos la atacaron para asfixiarla. Inmediatamente después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, con la victoria aliada sobre los nazis, donde el papel de la Rusia soviética fue decisivo, se diseñó la “guerra fría” contra la URSS, creándose la OTAN en 1949.

Caído el muro de Berlín, toda la política exterior estadounidense se ha dirigido contra la antigua Unión Soviética y el mundo bipolar. En la actualidad se instruyen “revoluciones de colores” estratégicamente antirrusas. Y, lo último, se desata y provoca una guerra en Ucrania para tener a Rusia mås cerca de tiro. Serrano Súñer, Hitler, Churchill, Biden, todos de acuerdo: “Rusia es culpable”.

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