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China toma represalias contra el ‘perro guardián’ de Estados Unidos en el Pacífico

La declaración de pandemia en marzo no fue casualidad. Tampoco fue por motivos terapéuticos y, desde luego, los expertos no han puesto su origen en Wuhan de manera inocente. Forma parte de los planes de guerra económica contra China: bloqueo de los mercados internacionales, sanciones, embargos y subida de aranceles.

Recientemente el Primer Ministro australiano apoyó públicamente una investigación internacional, otra más, sobre el origen de la pandemia que, naturalmente, se imputa a China y se rodea de las afirmaciones de los expertos sobre las “mentiras” del gobierno de Pekín. A estos efectos, los informes exculpatorios de la OMS se arrojan a la papelera. Es necesaria una declaración “ad hoc” que ponga a Chiina en la picota.

El mes pasado Australia participó por primera vez en maniobras militares con el Japón, Estados Unidos e India, países asociados en el Quad (Diálogo Cuatripartito sobre Seguridad).

El gobierno de Canberra ha excluido a Huawei del mercado 5G y el 19 de noviembre filtró una lista de 14 quejas contra China. Para exponer sus críticas hacia China recurre al Instituto Australiano de Política Estratégica, un grupo de reflexión pública.

El 27 de noviembre China respondió con medidas antidumping contra la importación de vinos australianos, que se añaden a la cebada y la carne, formando una lista cada vez más larga de mercancías sometidas a recargos arancelarios.

China es el mayor socio comercial de Australia y su alineamiento con las posiciones de Estados Unidos le está costando caro. El 90 por ciento de las exportaciones de langosta australiana van a China. El mercado del vino en China fue un regalo del cielo para el vino australiano, que el año pasado había destronado a los vinos franceses en términos de consumo. A partir del 28 de noviembre, estas importaciones fueron objeto de recargos compensatorios por encima del 212 por ciento, en beneficio de la industria vitivinícola autóctona. El azúcar, la cebada, el carbón y el algodón también son objetivos. Otra enorme fuente de ingresos de la que Australia corre el riesgo de verse privada es la de los estudiantes y turistas chinos. En junio, Pekín les advirtió que no fueran allí, denunciando incidentes racistas.

China no reconoce oficialmente que imponga sanciones comerciales, pero recurre a la presión comercial con fines políticos. Hace unos años, cuando Liu Xiaobo fue galardonado con el Premio Nobel, hizo lo mismo con el salmón noruego. Cuando Corea del Sur desplegó el sistema antimisiles THAAD, impuso recargos arancelarios a los cosméticos importados desde el país vecino.

Las sanciones económicas reflejan que las tensiones diplomáticas van en aumento. En la prensa china empiezan a proliferar artículos contra Australia, calificada como “el perro guardián de Estados Unidos” en el Pacífico. El 30 de noviembre el portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, denunció las matanzas de civiles y prisioneros afganos por parte de los soldados australianos en Afganistán.

No obstante, el objetivo de la retorsión china es advertir a otros países de Extremo Oriente, para disuadirles de sumarse a la política de bloqueo de Estados Unidos.

Más información:
– Alianza militar entre Japón y Australia para cercar a China
– Estados Unidos amenaza a Australia si no se suma al bloqueo contra China
– Los crímenes de guerra cometidos por las tropas australianas desplegadas en Afganistán
– Las tropas australianas asesinaron a sangre fría a 39 civiles afganos

Los crímenes de guerra cometidos por las tropas australianas desplegadas en Afganistán

Comienzan a aparecer los primeros detalles de los crímenes de guerra cometidos por las tropas australianas desplegadas en Afganistán. Un informe de 2016 sobre el alcance de la tortura y los asesinatos cometidos por los australianos en Afganistán hablaba de “sed de sangre” y se comparaban con las torturas y los asesinatos en la cárcel de Abu Ghraib en Irak.

Aquel informe fue redactado por la socióloga Samantha Crompvoets (1). Los testimonios de crímenes de guerra, acompañados de la impunidad, se caracterizaron por ser prácticas rutinarias que empeoraron con el tiempo.

Un informe publicado en marzo de este año, basado en el testimonio de una ejecución de un afgano, dice: “La imagen visual para mí era que el tipo tenía las manos en alto y entonces era casi como una práctica de tiro al blanco en ese soldado” (2).

Las organizaciones de derechos humanos de Australia y el Afganistán han pedido al Gobierno australiano que publique el informe de la investigación de crímenes de guerra que comenzó en 2016. La carta abierta destaca un punto importante que resuena incluso en otros países sujetos a la intervención extranjera y a la impunidad de los autores de esos crímenes: “El pueblo afgano se ha visto atrapado en un ciclo de 40 años de conflicto, profundamente arraigado en una cultura de impunidad, con muchos actores que operan con total desprecio de las leyes y normas locales e internacionales, en la firme creencia de que nadie les pedirá cuentas” (3).

La falta de rendición de cuentas está vinculada, naturalmente, a la impunidad y al secreto.

En un artículo publicado en los medios de comunicación australianos en marzo de este año se describió el asesinato de un hombre afgano que no representaba ninguna amenaza para los soldados y cuyo cuerpo fue devorado por un perro de ataque. En otro caso filmado, otro hombre afgano, que tampoco representaba ningún peligro, recibió tres disparos a corta distancia.

En una investigación llevada a cabo por las Fuerzas de Defensa de Australia, el soldado que mató al hombre afgano en un campamento fue exonerado y sigue sirviendo en las Fuerzas Especiales de Australia.

El encubrimiento es habitual y sirve para perpetrar nuevos crímenes. Es posible que este mes el gobierno australiano, como ha indicado la ministra de Defensa, Linda Reynolds, ordene publicar partes del informe.

(1) https://www.theage.com.au/national/blood-lust-killings-cover-ups-report-describes-australia-s-abu-ghraib-moment-20201027-p5692v.html
(2) https://www.abc.net.au/news/2020-03-17/four-corners-sas-allegations-war-crimes/12028522
(3) https://acij.org.au/wp-content/uploads/2020/10/Letter-to-Assistant-IGADF-Major-General-Justice-Brereton-Afghanistan-Inquiry.pdf

Más información:
– Las tropas australianas asesinaron a sangre fría a 39 civiles afganos
– Aparecen fotos de la soldadesca australiana bebiendo cerveza en la prótesis de un civil afgano

La economía de guerra que el capitalismo necesita no puede ser una guerra

En la falta de comprensión de la verdadera naturaleza de la pandemia actual desempeña un papel fundamental el hecho de que casi todos los países del mundo hayan adoptado las mismas políticas, incluidos algunos que son emblemáticos, como China.

Al mismo tiempo, esa unanimidad casi total refuerza, por el otro costado, entre los herejes, la impresión de un “Nuevo Orden Mundial” en el que los gobiernos del mundo estarían involucrados de una manera sincronizada, una especie de continuación de la “globalización” de la que tanto se habló hace unos años.

Si ante la pandemia los países enemigos de Estados Unidos dicen y hacen lo mismo que Estados Unidos es porque estamos ante algo que concierne a la humanidad en su conjunto, una crisis indiscutible, por encima de las clases sociales y de la situación política concreta en cada uno de los países del mundo.

No hay nada de eso. En una liga de fútbol todos los equipos juegan con las mismas reglas, pero cada equipo es diferente y, sobre todo, tiene un presupuesto muy diferente. Pero si un equipo no acepta las reglas, no juega la liga.

Durante años, la dilatada negociación de China para entrar en la Organización Mundial de Comercio, fue el mejor ejemplo. Las reglas del mercado mundial son las mismas para todos, pero no todos son iguales.

Así ha venido sucediendo, hasta que la liga la ha ganado China, un equipo inesperado, frente a Estados Unidos, que fue quien desde 1945 redactó e impuso las reglas del juego, llegando a jugar -incluso- con las cartas marcadas.

En abril, durante la primera ola de la pandemia, las importaciones chinas cayeron un 14 por ciento pero las exportaciones aumentaron un 3,5 debido -principalmente- a las ventas de equipamiento médico a todos los países del mundo. El 97 por ciento de los antibióticos se fabrican en China.

Entre 2013 y 2018 China publicó 74.408 artículos científicos sobre inteligencia artificial, mientras que Estados Unidos sólo alcanzó los 51.766 estudios.

Pero la auténtica bifurcación es que el PIB español ha caído este año un 12 por ciento, mientras que el chino ha crecido un 6 por ciento.

A finales del año pasado y tras las negociaciones entre Trump y Xi Jinping, el presupuesto de una guerra contra China ascendía a un billón de dólares “en la próxima década”, lo que resultaría muy barato, de no ser por la recesión económica mundial. La economía de guerra que el capitalismo necesita no puede ser una guerra, pero tiene que ser lo más parecido a ella.

China ha ganado, pues, la partida jugando con las reglas de Estados Unidos y ahora a Estados Unidos ya no le interesan esas reglas y quiere otras. A esta nueva estrategia ya la llaman “bifurcación” o “desconexión” (de-coupling) y, evidentemente, forma parte de la guerra económica (*), que consiste en eliminar a China del mercado mundial.

El caso de Huawei es sólo el más conocido y, si se generaliza, acabará con la famosa “globalización”, conduciendo al término del mercado mundial o, por lo menos, a su fragmentación. Habrá tantos mercados como bloques económicos y políticos.

En mayo el Primer Ministro Li Keqiang pronunció un discurso retórico contra la desconexión. Tras sus palabras, la verdadera respuesta de China es la misma de siempre: Estados Unidos nos desconecta y nosotros nos desconectamos de Estados Unidos. Los cargadores de los móviles volverán a ser diferentes en función del bloque en el que se compren, y lo mismo ocurrirá con todas las tecnologías modernas: semiconductores, inteligencia artificial, 5G, pago digital, robótica, procesadores, servidores, bases de datos, reconocimiento facial…

Ni la ciencia ni la tecnología tienen una naturaleza puramente instrumental. No son neutras ni son tampoco únicas. Las fuerzas productivas no se pueden desligar de las relaciones de producción. Por eso cuando compras un móvil en el reverso pone “Made in China” y cuando te compras una mascarilla también.

(*) https://chinamatters.blogspot.com/2019/08/decoupling-us-from-china-long-term.html

El Pentágono quiere que el «distanciamiento» social sea permanente, con o sin pandemia

Para la mayoría de quienes se preguntan cuándo esta pesadilla distópica de las «distancias de seguridad», mascarilla y alcohol en gel terminará, el Pentágono acaba de dar un jarro de agua fría, y pide a los Ejércitos de la OTAN que hagan lo mismo: que la excepcionalidad no se termine nunca. Leer más

El Nuevo Desorden Mundial (por qué los monopolistas no pueden ponerse de acuerdo)

La pandemia se ensayó el 18 de octubre del pasado año en Nueva York. La llamaron “Evento 201” y estuvo patrocinado, entre otros, por el Foro Económico Mundial o Foro de Davos, como expusimos en otra entrada.

Cuando la pandemia se hizo realidad, el Presidente del referido Foro, Klaus Schwab, publicó un vídeo anunciando el orden del día para la reunión de 21 de enero del año que viene: el “Gran Reajuste” (Gretat Reset) de la economía mundial (*).

La pandemia es, pues, el catalizador de una política económica de crisis capitalista y guerra imperialista.

Coincide punto por punto con la “Gran Transformación” que propone el FMI: el lanzamiento de un plan monetario internacional, un nuevo Bretton Woods.

También coincide punto por punto con la Agenda 2030 de la ONU para avanzar hacia el Green New Deal, el programa de capitalismo “sostenible” y de movilización de gigantescos recursos para tratar de salir del pozo de la crisis actual.

Los estrechos vínculos de todas esas instituciones y planes con el capital monopolista internacional son ampliamente conocidos, por lo que no vamos a repetirlos aquí. Sólo cabría añadir que, además del capitalismo “verde”, otro de los ejes del “Gran Reajuste” es lo que Schwab llama “cuarta revolución industrial”, en la que incluye la biotecnología de edición de genes, las telecomunicaciones 5G y la inteligencia artificial.

Cualquiera que sea el organismo que los exponga, todos esos proyectos recurren a las mismas expresiones, como la de “nueva normalidad” porque no se trata sólo de política económica a la antigua usanza, sino de ingeniería social. Schwab ha explicado que la reestructuración del capitalismo exige “cambios radicales en nuestro estilo de vida. Casi instantáneamente, la crisis ha obligado a las empresas y a los particulares a abandonar prácticas consideradas durante mucho tiempo esenciales, desde los frecuentes viajes en avión hasta el trabajo de oficina”.

El “Gran Reajuste” abunda en términos como “coordinación”, “conjunto” o “común” que, llevados al ámbito internacional han llevadoo a pensar en el intento de edificar un “Nuevo Orden Internacional” que es imposible porque tanto en los capitales como en los países se impone, tarde o temprano, la competencia y el enfrentamiento.

El mundo camina más bien hacia un “Nuevo Desorden Internacional”. Es cierto que cada día se firman acuerdos, aparecen nuevas organizaciones y consorcios que agrupan a los Estados y a los grandes monopolistas, que elaboran grandes planes de mutuo acuerdo. Sin embargo, casi al mismo tiempo otros planes y otras instituciones se resquebrajan y aparecen grandes y pequeños enfrentamientos.

La tendencía actual es clara hacia las rupturas y la formación de bloques opuestos, incluso enfrentados militarmente. Habrá más competidores que socios y planes como los del Foro de Davos no tienen ningún futuro. Por más que intenten ponerse de acuerdo.

(*) https://www.weforum.org/great-reset

Cisne blanco para el capital, cisne negro para el proletariado

Nassim Nicholas Taleb, avalador de la corriente de Sextus Empiricus (160 – 210), utiliza en su libro “El cisne negro” una metáfora que describe un suceso sorpresivo (para el observador).

El cisne negro (Cygnus atratus) es una especie de ave anseriforme de la familia Anatidae endémica de Australia. A principios del siglo XVIII, los colonos ingleses que volvieron de Australia trajeron consigo, en sus barcos, un cargamento de cisnes negros que son propios de Australia y hasta ese momento, se pensaba que todos los cisnes eran blancos, porque de ese color eran todos los cisnes que se conocían en Europa hasta entonces.

Metáfora relacionada con la percepción de un pavo durante su engorde. Una tarde el pavo tiene que revisar su creencia; su generoso alimentador, en los últimos 999 días, se convierte en verdugo.

“El problema del pavo se puede generalizar a cualquier situación donde la misma mano que te da de comer puede ser la que te retuerza el cuello. Desde el punto de vista del pavo, el hecho de que el día mil uno no le den de comer es un Cisne Negro. Para el carnicero, no, ya que no es algo inesperado. De modo que aquí podemos ver que el Cisne Negro es el problema del imbécil” (*).

Se ha relacionado dicho fenómeno con acontecimientos como la gripe de 1919, el triunfo de Hitler, la crisis de 1983 y del 2008, los atentados a las torres Gemelas en 2001.

Nada más falso, la gripe de 1919, mejor dicho, lo que se denominó gripe, ya que se utilizó como cajón de sastre para recoger todas las personas enfermadas a raíz de la guerra iniciada en 1914, ya sea por malnutrición, por pulmonía, por sífilis, por tuberculosis, por cólera, por tifus, por efecto de los gases, por “pie de trinchera” con resultados posteriores de gangrenas, por “fiebre de trinchera” producida por la Bartonella Quintana debido a los piojos que la transmiten, por “boca de trinchera” denominada Gingivitis Ulcerativa Necrotizante, por tétanos y por efecto de las vacunas provenientes de anticuerpos de cerdos que se inocularon a todos los soldados, y una gripe estacional de Influenza H1N1 que encontró unos sistemas inmunitarios totalmente debilitados. No existen datos epidemiológicos contrastados de las causas de las muertes posbélicas, tan solo cifras aleatorias interesadas, como en la actual epidemia, que los manipuladores de noticias hacen oscilar entre 50 y 100 millones de “muertos por la gripe”. Lo que si existió y todavía subsiste es la negación de las consecuencias de la guerra, tanto por parte de los vencedores, como de los vencidos.

No fue un “cisne negro” puesto que la guerra se estaba preparando desde la crisis de 1873 y sus organizadores, los capitales europeos en competencia, sabían de antemano la destrucción y muerte que iba a causar, no por casualidad a esta guerra se la denominó “la gran guerra química”. Pero el conjunto de la población era ignorante de ello. Cisne negro para la población, pobre evidentemente, y cisne blanco para los capitalistas.

Otra falsedad, la del ascenso de Hitler al poder. Fue financiado por la gran banca y las grandes empresas alemanas, las mismas que fabricaban los hornos crematorios y los gases asfixiantes de los campos de concentración. Cisne negro para los que sufrieron las consecuencias, cisne blanco para los que organizaron, financiaron y designaron a Hitler “Fürher”.

El derrumbe de las Torres Gemelas en 2001 fue un cisne negro para la mayoría de la población, pero no para los que organizaron y prepararon metódicamente el derrumbe de las mismas, puesto que ya tenían preparada con anterioridad la invasión de Afganistán y toda la batería de legislación antiterrorista (Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism Act) aprobada el 26 de octubre, al cabo de un mes y medio del supuesto ataque. Ley que posteriormente se expandió y copió en todos los países del mundo. Todo estaba previsto, era un cisne blanco para el imperialismo corporativo estadounidense y sus aliados.

La crisis del 2008 fue un cisne negro para millones de trabajadores que perdieron su empleo y sus ingresos. Para millones de pequeños ahorradores que perdieron su dinero, para los pensionistas que vieron desaparecer sus fondos de pensiones. Pero un auténtico cisne blanco para los negocios multimillonarios procedentes de las fusiones bancarias y la compra a precio de saldo de miles de centros productivos en una operación de genocidio financiero preparada con mucha antelación.

Hoy, algunas opiniones, no la de Nassim, que defienden la teoría que la declaración de pandemia se puede calificar de “cisne negro”, puesto que algunos dicen, fue algo sorpresivo. Aunque del análisis de las declaraciones de diversos organismos y corporaciones internacionales, tal vez la más emblemática fuera el “Event 201”, podríamos deducir que todo estaba planeado y “atado y bién atado”, como la democracia española post franquista. Ha sido un auténtico cisne blanco para el entramado químico-farmacéutico-industrial-militar y para los capitales a la caza de las empresas de la competencia en una operación de largo alcance para imponer “manu militari” el inicio de un cambio de patrón tecnológico.

Pero ha sido un auténtico “cisne negro” para la clase obrera mundial, para el campesinado de la periferia, para los trabajadores del “mercado informal”. Y una “rara avis” para los escépticos.

El escepticismo promueve dudar de toda la información que no sea bien apoyada por la evidencia, aunque hay diversas lecturas del mismo, una de las cuales es «no afirmar nada», es decir, quedarse en una reflexión permanente dubitativa sin pronunciarse ni aceptando ni negando. Tal vez uno de los ejemplos más característicos de esta última lectura es el de los “ni-ni” utilizado, en política, para designar aquellas personas que de forma pusilánime no se atreven a tomar partido en cualquier conflicto, situándose de esta forma por encima del bién y del mal, mejor dicho, por debajo del bien y del mal, y que en la práctica dan su apoyo tácito a los desmanes de corporaciones económicas y gobiernos de turno.

La mayoría de la población ha estado representando un papel similar a la metáfora del pavo antes de Navidad, pensando que el capitalismo le daría migajas a perpetuidad, pero de golpe degüella.

No seamos pavos.

(*) Nassim Nicholas Taleb, El cisne negro, pág.103.

Pandemia: los imperialistas tratan de crear una economía de guerra total

El confinamiento y cierre de fronteras forman parte de los ataques sucesivos del imperialismo contra China, lo mismo que Hong Kong, Huawei, Tik Tok o Xinjiang, por poner algunos ejemplos.

La economía de China depende de las exportaciones. Su mayor comprador es Estados Unidos, que desde 2018 ha elevado los aranceles entre un 10 y un 25 por ciento.

El 17 por ciento de la producción china se vende a países que ya no pueden pagarlas o cuyo poder adquisitivo ha quedado mermado por meses de confinamiento. China está obligada a bajar los precios.

Las sanciones de Estados Unidos contra Irán, Venezuela y otros países tienen por objeto reducir las exportaciones de petróleo a China.

El proyecto de Nueva Ruta de la Seda está al borde del colapso. Las exportaciones chinas de capital para construir infraestructuras (ferrocarriles, vías fluviales, presas, puertos, centrales de energía) suman 3 billones de dólares que los 138 países del Teercer Mundo no van a poder devolver.

Para acabar con la competencia, Estados Unidos y Gran Bretaña se han lanzado contra las empresas chinas de alta tecnología. La directora financiera de Huawei está encarcelada. Los científicos y estudiantes chinos están siendo expulsados.

La presión sobre las industrias chinas de exportación amenaza con hundir el sistema bancario chino.

Si el confinamiento falla, Estados Unidos tratará de imponer un bloqueo marítimo de China. Los imperialistas han aumentado sus gastos militares, en particular en armas avanzadas y nucleares. Estados Unidos ha enviado una flota con dos portaaviones a las aguas costeras de China. Australia está construyendo una base en una isla avanzada frente a China, los ejércitos japonés y coreano han sido reforzados y Japón va permitir la instalación de armas nucleares en su territorio.

Frente a tales amenazas, China tiene que aumentar su gasto militar en unos 300.000 millones de dólares adicionales auales. Supone una sangría económica en el momento más inoportuno. China está adoptando una automatización en gran escala que requiere grandes inversiones de capital.

El proyecto de los imperialistas se orienta a crear una economía de guerra total, un intento de subyugar a China. En el terreno interior supone una drástica reducción de los salarios y del nivel de vida, unido al recurso sistemático a la represión y al estado de guerra para evitar cualquier protesta.

La “nueva normalidad” es la vieja política de “apretarse el cinturón”, de recortes, de acabar con todos y cada uno de los derechos sociales, con las pensiones, con la educación gratuita, con las viviendas sociales… absolutamente con todo.

Como se está comprobando en España, los más fanáticos defensores de esa “nueva normalidad” son los de la izquierdita raquítica, cada vez más domesticada, partidarios de vaciar las calles para siempre. Del trabajo a casa y de casa al trabajo.

La guerra del imperialismo contra la RDA. La subversión terrorista organizada por Estados Unidos y Alemania Federal

El intento persistente y malintencionado de Occidente de reinterpretar la historia de la República Democrática Alemana (RDA), en su contexto internacional, y difamar su política de seguridad solo puede estar condenado al fracaso, especialmente si oponemos con vehemencia la verdad sobre la base de hechos históricos. Aquí vamos a ir desarrollando algunos de esos hechos que confrontan radicalmente las falsedades difundidas masivamente durante las últimas décadas por historiadores y oligarquías mediáticas que sirven a los intereses de la guerra sucia capitalista.

Los pioneros del anticomunismo ocultan diligentemente las causas reales de las medidas de seguridad fronteriza de la RDA e hipócrita y demagógicamente solo cuentan sus consecuencias y eventos trágicos (víctimas del “Muro”). No dicen una sola palabra sobre los antecedentes políticos y las actividades subversivas controladas por agencias occidentales y organizadas por varios servicios secretos que fueron decisivamente responsables a la hora de sellar la frontera estatal de la RDA (no solo el “Muro”).

Terminada la II Guerra mundial en 1945 y tras la división de Berlín en cuatro sectores, uno soviético y el resto de EEUU, Reino Unido y Francia, Berlín Occidental pasó a convertirse, dentro del propio territorio de la RDA, en el mayor portaaviones de espionaje del mundo con más de 80 agencias de inteligencia occidentales dispuestas a planificar sabotajes, provocaciones, actos terroristas e intentos de golpes de Estado contra la RDA y, por extensión, desencadenar el debilitamiento del Pacto de Varsovia.

Solo en Berlín Occidental, desde 1945, había 117 organizaciones militares alemanas, la mayoría compuestas por antiguos oficiales nazis de la Wehrmacht y las SS, como el “Stahlhelm”, el “Kyffhäuser-Bund”, la “Asociación de Soldados Alemanes”, el “Bund Deutscher Fallschirmjäger” y diversas asociaciones de artilleros. Ex miembros de las SS hitlerianas seguían estando muy activos en Berlín Oeste.

Antes de la construcción del “Muro” antifascista de Berlín, EEUU llevó a cabo el entrenamiento y financiación de grupos criminales compuestos por ex nazis para perpetrar atentados y sabotajes en el interior de la RDA, aprovechando que no había restricciones fronterizas hacia Berlín Este. La relación de actos criminales de la República Federal Alemana (RFA) y EEUU contra la RDA permanecen totalmente ocultos en los libros de historia pero fueron documentados minuciosamente por los órganos de seguridad del Estado de la RDA.

No fue hasta mucho después que se supo que todos esos grupos, capacitados militarmente por Occidente, formaban parte de un complejo entramado de organizaciones “stay behind” (retaguardia) de la conocida red Gladio que diseñaron la CIA, el BND (inteligencia de la RFA) y la OTAN, y que incluso algunas operaban en el territorio de la RDA o desde Berlín Occidental.

Los criminales de guerra nazis buscaron su salvación en Occidente y muchos ciudadanos de la zona de ocupación soviética trasladaron su residencia a Alemania Occidental ya que no encajaban con el desarrollo sociopolítico en el Este. Se trataba, fundamentalmente, de propietarios individuales y corporativos, expropiados y otras fuerzas reaccionarias que organizaron sistemáticamente el robo de materias primas y maquinaria valiosa para llevarla a la zona occidental de Alemania, con la ayuda de EEUU. Esta actividad ilegal se benefició del hecho de que la línea de demarcación, la frontera con las zonas occidentales y Berlín Occidental, constituía una frontera abierta.

Salvo algunas barreras improvisadas y trincheras elevadas, que eran fáciles de sortear, no había un sistema de seguridad tan denso en esta línea que proporcionara un control y protección completos de la frontera. Desde junio de 1948 hasta julio de 1949, soldados soviéticos y policías alemanes de la frontera (de la futura RDA) arrestaron a 214 personas sospechosas de espionaje y sabotaje, así como a 2.418 criminales y confiscaron decenas de toneladas de alimentos y bienes industriales valiosos.

Desde el principio, Alemania Federal, que había sido fundada en mayo de 1949, en violación de los acuerdos de Potsdam, se conjuró para liquidar a cualquier precio el segundo estado alemán, la RDA, creado el 7 de octubre de ese año en respuesta a la provocación alemana occidental. El KgU (Kampfgruppe gegen Unmenschlichkeit o Grupo de Combate contra la Inhumanidad), fue la banda terrorista más activa que se creó Berlín Oeste en 1949 para actuar contra la RDA. El KgU recibió mensualmente 220.000 Marcos de la RFA, 1.000.000 de marcos en moneda de la RDA.

Igualmente, el llamado Servicio Técnico de la Federación Alemana de la Juventud, fue la contracubierta terrorista del KgU. El “Servicio Técnico” estaba compuesto por al menos 2.000 mercenarios, ex oficiales de la Luftwaffe, la Wehmacht y las SS. Sus integrantes recibieron, durante más de un año, y en pequeños grupos, entrenamiento en una base militar de Estados Unidos en Alemania, adiestrándolos en el manejo de armas y explosivos, así como en “instrucción política”.

El Ministro federal para el Estado de Hesse (RFA), el socialdemócrata Georg August Zinn, en 1952, tras descubrirse la organización y los objetivos del “Servicio Técnico” (que incluía una lista negra de políticos de la RFA potencialmente “asesinables”), ordenó la disolución y detención de sus miembros.

Según la manipulable Wikipedia, el KgU se formó con el objetivo de “interrumpir la actividad comunista en la RDA”. Supongo que esta “apreciación” tan “sui generis” fue hecha por algún simpatizante del III Reich. Para “detener el comunismo en la RDA” se utilizó, del mismo modo, la muy influyente estación de radio norteamericana RIAS (Rundfunk im amerikanischen Sektor), como instrumento de guerra psicológica (se instaba a los ciudadanos de la RDA a abandonar el país). Ambos, fueron la puesta a punto de la ofensiva subversiva de Occidente contra la RDA y sus incipientes logros.

Las agencias militares de inteligencia de EEUU, el CIC (Counterintelligence Corps) y el MID (Military Intelligency Division) más la conocida Fundación Ford (una de las fuentes de financiación del feminismo norteamericano y el movimiento LGBTI) fueron las encargadas de ayudar económicamente al KgU para la práctica de sus actividades criminales. Gracias al exitoso trabajo de las fuerzas de seguridad de la RDA (el MfS-“Stasi”) se logró divulgar la misión del KgU y sus prácticas y, lo que es más importante, frustrar muchas de las acciones terroristas que tenían planificadas.

La relación de actos de sabotaje y terrorismo contra la RDA comenzaron nada más constituirse como estado, especialmente en los primeros años de la década de 1950. En 1949, en un momento en que el hambre todavía era omnipresente en todas partes de Alemania, se enviaban trenes enteros con alimentos perecederos hacia la RDA y luego llegaban a la estación de destino con la carga deteriorada. No se puede medir la cantidad de vidas que esto costó a una población hambrienta.

En septiembre de 1951, comenzó la cadena de arrestos en la RDA contra el KgU. Alrededor de 200 miembros de esta organización criminal fueron condenados por espionaje al servicio de la CIA. Diez de ellos habían abandonado la RDA y estaban vinculados a la Universidad Libre de Berlín (Oeste), fundada en 1948 por estudiantes y profesores anticomunistas, muchos de ellos ex nazis.

Del 4 al 8 de septiembre de 1951, el KgU utilizó la táctica de los incendios para cometer sus actos delictivos, como ocurrió en los grandes almacenes de Leipzig donde se utilizaron ampollas de fósforo, incluso en horario de apertura. Muchos de los incendios fueron descubiertos y se apagaron a tiempo.

Un informe capturado al KgU, sobre el intento de quema de un kiosco, decía lo siguiente: “El 22/9/51 alrededor de las 9:00 a.m, el quiosco de periódicos situado entre Bernauerstrasse y Brunnenstrasse detrás del retén de la zona este […] fue incendiado arrojando una ampolla de fósforo. Lamentablemente, el quiosco no se quemó por completo, ya que los bomberos llegaron después de unos 10 minutos con 2 coches. El motivo del ataque: el propietario era “un bolchevique convencido”.

A finales de noviembre de 1951, los tribunales militares soviéticos impusieron la pena de muerte a varios agentes terroristas en 42 juicios secretos y los restantes acusados fueron condenados a entre diez y 25 años en el campo. Las condenas a muerte se llevaron a cabo en Moscú. La captura masiva de terroristas provenientes de Alemania Federal y su posterior ejecución no disuadió a Occidente de persistir en sus actos criminales contra la RDA, a través de la organización KgU.

En mayo de 1952, se planeó volar un puente ferroviario sobre la autopista cerca de Erkner, en Spindlersfeld. Este ataque tenía como objetivo un tren expreso que circulaba en la ruta Berlín-Moscú, que era utilizado por personal militar soviético. Los explosivos fueron entregados al KgU y su origen provenía, con toda seguridad, de los destacamentos militares norteamericanos en Berlín Occidental, a través de la CIA. Fue impedido por miembros de la Volkspolizei de la RDA.

La seguridad del Estado de la RDA (la “malvada” Stasi) descubrió que el KgU, a mediados de diciembre de 1952, también tenía la intención de paralizar la red eléctrica de la RDA mediante la explosión de torres de alta tensión. Obviamente, a los terroristas no les importaba cuántas personas podrían haber muerto congeladas debido a las bajas temperaturas. Otros intentos de atentado terrorista de la época fueron la central eléctrica de Berlín Klingenberg y la prensa de forja de 3.000 toneladas de la fábrica Ernst Thälmann, de Magdeburgo. Ambos sabotajes fueron detenidos a tiempo.

Los actos terroristas fallidos o ejecutados contra la RDA también los detalla el ex funcionario del Departamento de Estado de EEUU, William Blum (1933-2018), en su excelente libro Killing Hope (Matar la esperanza), Alemania años 50, capítulo 8, que resumo brevemente ”los actos criminales iban desde la utilización de explosivos para dañar centrales eléctricas, edificios públicos, astilleros, transporte público o puentes hasta quemar fábricas de azulejos, utilizar venenos como la cantaridina, envenenar animales en cooperativas lácteas (mataron a 7 mil vacas) o añadir jabón a leche en polvo destinada a las escuelas infantiles de la RDA”.

En el matadero de Leipzig, por ejemplo, se frustró lo que debería haber sido uno de los crímenes más espantosos del KgU. Superando el envenenamiento medieval de los Medici y anticipándose a la guerra tóxica estadounidense contra mujeres y niños en Corea y Vietnam, el servicio secreto de los Estados Unidos, el CIC, envenenó ingentes cantidades de carne que estaban destinadas a matar a miles de personas de la ciudad de Leipzig. Pero el culpable pudo ser atrapado y el asesinato en masa ya preparado pudo prevenirse a tiempo.

Otras técnicas empleadas por los terroristas del KgU incluyeron la redacción de falsas instrucciones gubernamentales, operaciones bancarias simuladas y tarjetas de alimentos falsificadas, sin ningún éxito notable ya que fueron abortadas a tiempo por la seguridad del Estado, el MfS-Stasi. Mientras tanto, los preparativos de las organizaciones de inteligencia occidentales y sus agentes diseñaban la guerra radioeléctrica intentando cubrir toda la RDA con una red de radio para facilitar y dirigir las operaciones de ataque contra el Estado socialista.

Una directiva del Partido socialista unificado de la RDA, el SED, de 30 de noviembre de 1956 estableció que la Policía de Fronteras de la RDA (Grenztruppen) tenía la misión de realizar dos tareas: “garantizar la seguridad de la frontera en situaciones convencionales y estar preparados para realizar operaciones de combate en defensa de la frontera estatal”.

La Policía Federal de Fronteras, la Policía de Fronteras de Baviera, el Servicio de Aduanas de Fronteras y la policía de Berlín Occidental a menudo brindaron apoyo adicional (a las agencias de inteligencia) a quienes pusieran a prueba la estabilidad de la frontera estatal de la RDA.

Tres años antes de la construcción del “Muro” (1961) se incrementaron notablemente las actividades criminales de Occidente contra el Estado socialista alemán. Veamos algunos datos reveladores, antes de entrar (en la siguiente entrada) con los nombres y apellidos:

En 1958, se cometieron hasta 804 provocaciones contra la frontera de la RDA y sus órganos de seguridad desde el territorio de la RFA.

Para 1959, ya había se habían contabilizado 1.425 casos en los primeros tres trimestres. Entre ellos se encontraba la grave provocación del 21 de agosto de 1959, cuando fuerzas motorizadas de la Policía Federal de Fronteras (BGS, Bundesgrenzschutz) en Klettenberg invadieron el territorio de la RDA y destruyeron los sistemas de seguridad fronteriza.

El 12 de marzo de 1960, dos oficiales de aduanas occidentales prendieron fuego a la frontera cerca de Ahrenshausen, distrito de Heiligenstadt, destruyendo las marcas fronterizas.

El 17 de marzo de 1960, miembros de la BGS desplegados en Zugstärke en el área cerca de Salzwedel amenazaron con disparar a una patrulla fronteriza en la RDA.

El 19 de marzo de 1960, miembros de la policía fronteriza de la RDA, en Oschersleben, fueron disparados desde la RFA.

El 22 de marzo de 1960, el barco de aduanas “Lave” de la RFA, en el km. 491 del río Elba, trató de embestir a un barco de la policía fronteriza de la RDA.

El 23 de marzo de 1960 varios miembros de la BGS, en la sección del puente de en Schoenberg, dispararon desde un jeep con una ametralladora en dirección a la frontera estatal de la RDA.

En 1960, hubo más de 500 provocaciones, solo en el primer trimestre.

En una reunión de comandantes de las tropas fronterizas el 20 de noviembre de 1964, el ministro de Defensa Nacional de la RDA, general del ejército Heinz Hoffmann, habló sobre la situación político-militar tras la construcción de la barrera defensiva de Berlín.

“Es novedoso para nosotros el comprobar que hay una forma de guerra que se encuentra entre el límite superior de la Guerra Fría y el límite inferior de la guerra convencional, cuyo objetivo principal es la infiltración de comandos en el interior del país para crear bandas de delincuentes entre la población, formar grupos de subversión y propagar el pánico mediante ataques con explosivos a puestos de mando, enlaces de comunicaciones, etc.”

Por tanto, se ordenó a las tropas fronterizas la exigencia inequívoca de que “liquiden todas las acciones de combate encubierto en el área fronteriza y en provocaciones militares o agresiones para garantizar la inviolabilidad de la frontera estatal de la RDA”.

La pregunta es ¿dónde están los archivos que obraban en poder de la Seguridad del Estado de la RDA, que incriminaban a Occidente y sus agencias de inteligencia en todas las anteriores actividades delictivas, y que no salieron a la luz tras la anexión de la RDA por la RFA?  La respuesta no es tan difícil de encontrarla: por una parte, Occidente tenía que ocultar sus crímenes de guerra encubierta contra la RDA y, por otra, había que construir un relato convincente, fuertemente ideologizado y anticomunista, utilizando técnicas de propaganda y falsedades sobre el justificado espionaje de la “Stasi”, con el fin de borrar de la memoria histórica los logros de la RDA.

Toda la información comprometedora para las agencias de inteligencia occidentales se trasladó a EEUU y sus huellas fueron desdibujadas, mientras que el resto permanece censurado (o ha desaparecido) y está en manos de las autoridades del BstU, el comisionado alemán encargado de  gestionar los archivos de la “Stasi”. Los únicos archivos que permanecen abiertos selectivamente son los que tratan del nunca probado “espionaje masivo” de la “Stasi” a sus ciudadanos”. ¿Para cuándo la apertura de los archivos del BND y la exposición de sus múltiples delitos?

En todos los 40 años de existencia de la línea de demarcación y la frontera estatal de la RDA con la RFA (especialmente hasta la construcción del “Muro de Berlín”, en el año 1961), hubo miles de provocaciones, ataques, violaciones fronterizas e invasiones desde el lado occidental, ya fuese desde la RFA o desde Berlín Occidental, incluida la línea de comunicaciones BASA y un túnel con una compleja red de transmisiones (de estos dos hechos se hablará en la tercera parte)

¿Qué país podría soportar todo esto sin defenderse con todos los medios posibles a su alcance, incluido el crear un contundente aparato de vigilancia y construir una frontera militarizada, como fue el caso del mal llamado “Muro de Berlín”?

https://berlinconfidencial.com/2020/08/12/la-guerra-de-occidente-contra-la-rda-1-la-subversion-terrorista-organizada-por-eeuu-y-alemania-federal/

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