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La pandemia se infla y se desinfla de la misma manera fraudulenta

La pandemia se infla y se desinfla de la misma manera fraudulenta. En un caso tuvieron que sumar y ahora toca restar, hacer menos tests y dejar de contar diariamente a los muertos “con covid” y “por covid”. El gobierno de Biden ya no exige a los hospitales que informen del número de personas que mueren de coronavirus cada día (1).

Es el fin del gota a gota. El 6 de enero el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) publicó una nueva guía en la que se informaba a los hospitales de que, a partir del 2 de febrero, ya no tendrían que notificar al gobierno las muertes diarias de coronavirus.

Aunque las nuevas directrices del HHS se publicaron el 6 de enero, no se conocieron hasta que las hizo públicas el doctor Jorge A. Caballero, instructor clínico de la Universidad de Stanford.

El mismo día en que el HHS publicó la guía actualizada, el doctor Ezekiel Emanuel, antiguo asesor del gobierno de Biden sobre la pandemia y defensor de la eugenesia, publicó un artículo en el Journal of the American Medical Association en el que pedía a los gobiernos que eliminaran los informes sobre las muertes “por covid”.

El llamamiento de Emanuel a la “nueva normalidad” fue acogido con satisfacción en un editorial del Washington Post. Hay que “reconvertir” la pandemia en una cosa distinta, una endemia, tenemos que aprender a convivir con el virus… “Tendrá que pasar a ser una amenaza sanitaria manejable sin que se produzcan trastornos masivos y una ansiedad abrumadora”.

Hay que cambiar la manera de llevar la contabilidad, dice el Washington Post, “construir una auténtica infraestructura de datos de salud pública”, porque se acaban de dar cuenta ahora que el sistema es “fragmentario e impreciso” y que tienen que mejorar hasta las mascarillas.

Hasta ahora de los datos cuantitativos no se podía ni hablar, pero ya no se sostienen ni ellos, como hemos venido denunciando aquí desde hace dos años. “Es necesario reconstruir la confianza en las instituciones sanitarias públicas”, propone el periódico (2).

Los CDC han mantenido conversaciones con el Consejo de Epidemiólogos Estatales y Territoriales sobre una directiva que “exigiría a los estados limitar la notificación diaria de casos”, según un el New York Times.

Algunos estados ya han dejado de notificar diariamente los casos, pasando a un sistema de notificación de pruebas una vez a la semana. El director general de salud de Florida, Joseph Ladapo, dijo el mes pasado que el estado tiene la intención de acabar con pruebas.

Incluso más estados están planeando poner fin a la notificación diaria de casos. Muchos de ellos están dispuestos a hacer el cambio en los próximos meses, dijo Marcelle Layton, jefa médica del Consejo de Epidemiólogos Estatales y Territoriales, al New York Times.

(1) https://www.hhs.gov/sites/default/files/covid-19-faqs-hospitals-hospital-laboratory-acute-care-facility-data-reporting.pdf
(2) https://www.washingtonpost.com/opinions/2022/01/09/us-experts-offer-sensible-strategy-living-with-covid-biden-should-listen/

Las técnicas novedosas de manipulación de masas: la ‘teoría del empujón’

En entradas anteriores ha quedado explicada la creación dentro del gobierno británico de unidades especializadas en guerra sicológica para orientar el comportamiento de la población durante la pandemia, evitar la oposición a las restricciones sanitarias y aceptar el confinamiento de forma pasiva.

Las unidades de cambio de comportamiento del gobierno británico las formaron especialistas en diversos campos académicos, fundamentalmente sicólogos, que pusieron en práctica la teoría del empujón (“nudge”), una doctrina en boga desde que la promocionara Cass Sunstein, cuya foto aparece en la portada. Dicha teoría ha pasado de ser una propuesta académica a una técnica de dominación política, es decir, forma parte de los órganos de gobierno y ha llegado para quedarse, más allá de la pandemia.

El “empujón” altera el comportamiento de las personas para hacerlo predecible, es decir, para acomodarlo a las necesidades de la dominación política de masas.

Sunstein no es sólo un teórico, ni un escritor de libros. Fue miembro del equipo de gobierno de Obama y actualmente lo es del de Biden. Más exactamente, trabaja en el Departamento de Seguridad Nacional del gobierno de Washigton.

La teoría del empujón no es ningún secreto. Junto con Richard Thaler, Sunstein la expuso por primera vez en un libro de 2008 titulado “Nudge: Improving Decisions About Health, Wealth and Happiness” (1). El año pasado publicaron una nueva edición con lo que aprendieron durante la pandemia.

Un pieza maestra de la política gubernamental de Sunstein es la vieja “teoría de la conspiración” que había elaborado la CIA en los sesenta, recuperada para las nuevas necesidades de los tiempos y, en especial, para la “lucha antiterrorista”. De hecho el papel de Sunstein dentro del gobierno de Obama fue el de denostar las “teorías de la conspiración” y a los que las promueven: magufos, terraplanistas…

La teoría del empujón tiene, pues, un claro origen policial y represivo. En un artículo de 2008, Sunstein escribió: “La existencia de teorías de la conspiración, tanto nacionales como extranjeras, no es, en nuestra opinión, un asunto trivial, ya que plantea riesgos reales para las políticas antiterroristas del gobierno de cualquier tipo” (2). Las propuestas prácticas de Sunstein no dejan lugar a dudas sobre la necesidad de eliminar cualquier alternativa a la ideología dominante, que es la que marcan los gobieros de turno, como por ejemplo, “ilegalizar cualquier teoría de la conspiración”.

Además del mensaje, las nuevas políticas represivas de Sunstein imponen el lenguaje. Como la pandemia ha vuelto a poner de manifiesto, el lenguaje tiene un carácter hipnótico. Las nuevas expresiones embriagan y modelan una nueva percepción subjetiva de la realidad. Los que no emplean el nuevo vocabulario ni siquiera pueden intervenir en ningún debate social. Es como si estuvieran hablando de realidades distintas. El interlocutor cree que se mueve por sí mismo, pero en realidad le están empujando.

En 2010 las políticas de dominación de Sunstein llegaron al otro lado del Atlántico de la mano del Instituto Británico para la Gobernación, que se describe a sí mismo como “un grupo de reflexión cabecero que trabaja para que el gobierno sea más eficaz”. A su vez, el Instituto creó el Equipo Behavioural Insights que, según su sitio web, “ha pasado de ser una unidad de siete personas en el corazón del gobierno de Reino Unido a una empresa de propósito social global con oficinas en todo el mundo” (3).

El Instituto encargó la redacción del informe MindSpace (4), que debía convertirse en la piedra angular de las nuevas técnicas de guerra sicológica. Hoy es la principal institución que da forma a los mensajes públicos en el mundo occidental.

Un documento de 2018 titulado “Behavioural Government” expresó claramente su objetivo: “El Equipo Behavioural Insights se creó en el número 10 de Downing Street en 2010. Es la primera institución gubernamental del mundo dedicada a aplicar la ciencia del comportamiento a la política” (5).

(1) https://www.researchgate.net/publication/257178709_Nudge_Improving_Decisions_About_Health_Wealth_and_Happiness_RH_Thaler_CR_Sunstein_Yale_University_Press_New_Haven_2008_293_pp
(2) https://ia800304.us.archive.org/22/items/CassSunstein/cass_sunstein_infiltration.pdf
(3) https://www.bi.team/about-us/who-we-are/
(4) https://www.instituteforgovernment.org.uk/publications/mindspace
(5) https://www.bi.team/wp-content/uploads/2018/08/BIT-Behavioural-Government-Report-2018.pdf

Más información
— Una red de instituciones públicas y privadas está participando en el lavado de cerebro
— Los expertos que sembraron el miedo miedo durante la pandemia lo lamentan ahora
— La manipulación de la población por los ‘expertos’ en instrumentalizar el miedo
— El miedo ha arrojado a millones de personas en brazos de sus gobiernos respectivos

Rusia pone fin a los códigos QR sanitarios porque nadie los utilizaba

La suma de todos los temores del ruso medio acaba de evitarse. El gran paquete de respuestas totalitarias a un problema de magnitud cuestionable ha sido arrancado de la Duma del Estado. Ha habido un aire de temor entre la población que esperaba ver si la legislación nacional de códigos QR se convertiría en ley, destruyendo sus vidas y negocios para separar a los vacunados «del resto de gentuza».

Fue anunciado en la cuenta oficial de Instagram de la Duma Estatal esta semana. Hubo una especie de prueba de funcionamiento de este sistema de código QR en Moscú. No duró mucho y apenas tuvo aceptación, precisamente por la idiosincrasia rusa.

Los filtros en el acceso a las entradas del metro colapsó el transporte y duró alrededor de 48 horas en total. La mayoría de restaurantes hicieron también caso omiso a esta obligatoriedad.

Más tarde se puso en marcha un proyecto similar en Tatarstán con resultados aún más violentamente resistidos. Y es que si esto hubiera sucedido a nivel nacional, podría haber quebrado la economía rusa.

Para las masas rusas esto demostrará que la obstinación vale la pena. Muy a menudo, las personas de inteligencia cuestionable sobrestiman en gran medida la capacidad del individuo para lograr cambios en la sociedad, pero una cosa que el individuo puede hacer es resistir, y cuando la mayoría de la población decide rechinar las ruedas, el motor se detiene. La mentalidad más colectiva de los rusos ha salvado la vida y los rasgos culturales rusos de total desprecio por las reglas impuestas.

Este nuevo escenario, donde Rusia parece abandonar por completo su guerra contra Covid, significará que los rusos de repente representarán un «peligro» para las poblaciones de naciones extranjeras y se les puede prohibir viajar a la mayoría, si no a todo, Occidente, independientemente de la vacunación.

E ir a Rusia como occidental podría significar la muerte de su futuro viajero, ya que se ha visto afectado por la falta de medidas anti-Covid. Esto puede parecer una locura, pero es burocráticamente lógico y un siguiente paso natural en el conflicto monopolar versus multipolar en constante evolución en el que todos estamos en contra de nuestra voluntad.

Antes se les prohibía la movilidad a los rusos, por comunistas; ahora lo será por infectados.

Fuente: Fundación Cultura Estratégica.

Rusia no pretende invadir Ucrania, confiesa el presidente ucraniano

Mientras los medios de comunicación internacionales siguen intoxicando desaforadamente sobre los más de 100.000 soldados rusos que están listos para invadir Ucrania ”en cualquier momento”, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, afirma lo contrario.

El miércoles pronunció un discurso en el que calificó sin rodeos el actual enfrentamiento entre Rusia y Ucrania de “exageración mediática”, al tiempo que hizo un llamamiento a los ucranianos para que mantuvieran la calma. “Los riesgos no han existido sólo un día, y no han aumentado. Lo único que se ha vuelto más importante es el revuelo mediático que les rodea”, dijo Zelensky.

Luego Biden matizó un poco sutilmente: hay que diferenciar entre una “incursión menor” de las tropas rusas en Ucrania y una “invasión” a gran escala. Zelensky le volvió a desmentir abiertamente: “No hay incursiones menores”.

Por su parte, el Secretario de Estado estadounidense Antony Blinken estuvo en Kiev el miércoles y reiteró las declaraciones anteriores de la portavoz Jen Psaki de que Rusia estaba preparada para lanzar un ataque en “muy poco tiempo”.

Las declaraciones alarmistas de la Casa Blanca, repetidas hasta el hartazgo por los medios de todo el mundo, desencadenaron un pánico innecesario. En Ucrania las tiendas de comestibles estaban siendo vaciadas y que los ucranianos retiraban sus ahorros de los bancos.

Zelensky no cree que Putin tenga una “invasión planificada” en marcha, como ha dicho Biden y han repetido los medios durante los últimos dos meses. Por eso se vio obligado a tranquilizar a sus compatriotas: “Ahora no es nuestro país el que está siendo atacado activamente, sino vuestros nervios, por lo que tenéis una constante sensación de pánico”.

“Los ucranianos deben abstenerse de almacenar y retirar dinero apresuradamente”, aconsejó el jefe del Estado ucraniano. A los periodistas les recomendó que “sean métodos de información masiva y no de histeria masiva”.

“Todos nuestros ciudadanos, especialmente las personas mayores, tienen que entenderlo. Respira profundamente. Cálmate. No corras a por el trigo sarraceno y las cerillas. A todos los medios de comunicación: sigan siendo medios de comunicación de masas, no fuentes de histeria de masas. En la búsqueda del bombo mediático, no ayudes al enemigo informando a diario de que la guerra puede empezar mañana. Esto, sin duda, no lo detendrá”, dijo el dirigente ucraniano.

Djokovic: un chivo expiatorio

Novak Djokovic, serbio, no es un antivacuna ni ha hecho propaganda antivacuna nunca. También es cristiano ortodoxo; lo decimos para que se vea que es hombre de orden y no un disoluto farrero y calavera.

Djokovic viajó a Melbourne para jugar el Open de Australia de tenis fiado y amparado por una exención médica encontrándose al pisar suelo austral con una detención o retención que le obliga a confinarse en un hotelucho para refugiados. Tras un juicio favorable, el gobierno australiano, le deporta jactándose de cumplir las normas del país que prohíbe la entrada a los no vacunados haciendo creer que es inflexible y no mira el status de la persona afectada cuando, en realidad, se trata de restricciones brutales de fascismo sanitario. Aquí no se privilegia a nadie, quieren decir, buscando la comprensión internacional, cuando la verdad es la persecución y campaña criminal contra el mejor jugador mundial de tenis actual buscando otros intereses (tienen elecciones dentro de poco). No se ha visto cosa igual.

Ocurre que, de cara a los oídos de las masas, se les regala con esta música estridente que esconde una perversión: hacer pasar por el colmo de la igualdad ante la ley lo que no es sino presentar al encausado como chivo expiatorio o cabeza de turco de las frustraciones de la mayoría de la gente que obedece lo que le dicen sin acabar de ver resultados satisfactorios, al contrario, lo único que ve son llamados constantes a la vacunación por tres y hasta cuatro veces. Como para que nos venga ahora un señorito rico tratando de hacer lo que le salga de los cojones saltåndose encima la normativa que tan bien nos cuida y protege, de eso nada, bien por el gobierno, es la demagogia usada que se pretende que se piense.

Es tal la pobreza y bajeza moral de estos instigadores que recurren a los instintos más bajos del personal para que desprecie a quien se resiste en su decisión a sabiendas de los perjuicios, deportivos y económicos, que ello entraña y supone. Y todo por no vacunarse, por cabezonería, por irresponsabilidad y aquí empieza la carrera de insultos hacia Djokovic que impone el discurso y mantra dominante.

Ciertamente, Djokovic adopta su decisión cuando es ya multimillonario (se oculta lo que ha hecho por su pueblo) y puede permitírselo, pero, aunque fuera así, no cambia una coma el fondo de la cuestión dizque la miseria moral con que se le ha tratado cuando, por otro lado e hipócritamente, se habla de la libertad del individuo para vacunarse o no, allá él, ¿o es que los vacunados no están muy seguros de los pinchazos a que se han sometido como reses? Y si lo están, ¿a qué viene la persecución fanática e histérica de un, en principio, «asintomático»?

Como se dice en mi pueblo transponiendo a Djokovic: «joder, si lo sé, no vengo».

La experiencia desestabilizadora de la CIA durante la Guerra Fría

La desestabilización a través de las redes sociales tiene sus antecedentes en la Guerra Fría, cuando la CIA creó periódicos, revistas, editoriales y radios para intoxicar en la URSS y los países del este de Europa con toda clase de bulos e infundios que llegan hasta hoy.

Desde los primeros años de la posguerra, la CIA se involucró en el mercado de la comunicación de masas. Creó Radio Europa Libre en 1950 y un año después Radio Libertad, con potentes emisoras en Munich, Alemania Occidental, con varios miles de técnicos estadounidenses y tránsfugas procedentes del este de Europa.

Radio Libertad emitía sólo hacia la Unión Soviética y Radio Europa Libre a otros países del este de Europa, excepto Yugoeslavia.

Ambas organizaciones tenían oficinas en Nueva York y afirmaban estar dotadas de fondos privados procedentes exclusivamente de fundaciones, empresas y el público. Sin embargo, durante años la financiación encubierta de las dos emisoras por parte de la CIA siempre fue un secreto a voces. En 1971 el senador Clifford P. Case denunció que en los últimos 20 años la CIA había gastado varios cientos de millones de dólares para mantener en funcionamiento Radio Europa Libre y Radio Libertad (1).

Case señaló que las subvenciones directas de la CIA pagaban “casi todos los costes”. A comienzos de los setenta proporcionó a las emisoras 30 millones de dólares sin la aprobación del Congreso. Todo se ejecutaba bajo diferentes fachadas, especialmente de instituciones, agencias de noticias y empresas de apariencia comercial.

La maquinaria de propaganda de la CIA fue dirigida por primera vez por el periodista Tom Braden y en ella participó durante muchos años Cord Meyer Jr., otro cabecilla. Ambos estaban bajo la férula del dirigente de las operaciones encubiertas desde 1948, el alcohólico Frank Wisner, que fue destituido diez años después de padecer uno de sus brotes sicóticos (2).

Con el MI6, Wisner promovió del derrocamiento de Mossadegh en Irán en 1953 tras haber organizado una campaña de intoxicación propagandística y altercados callejeros que acabaron con el regreso del Sha.

Un año después orquestó el Golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala, un plan ejecutado en colaboración con la United Fruit. Wisner no sólo apoyó al general Castillo Arenas para derrocar a Arbenz, sino que envió pilotos y mercenarios para combatir a las fuerzas leales al gobierno legítimo.

Cuando intentaba promover la desestabilización de Hungría en 1956, sufrió un ataque de esquizofrenia y fue ingresado en un hospital. Dos años después, fue relevado de sus responsabilidades y enviado a Londres como jefe de la antena local de la CIA.

En 1963 se retiró y dos años más tarde se suicidó en plena depresión sicótica.

Según sus estatutos, la unidad que dirigía Wisner, la Oficina de Coordinación Política, se encargaba de “la propaganda, la guerra económica; la acción directa preventiva, incluyendo el sabotaje, el antisabotaje, la demolición y las medidas de evacuación; la subversión contra los estados hostiles, incluyendo la asistencia a los grupos de resistencia clandestinos, y el apoyo a los elementos anticomunistas autóctonos en los países amenazados del mundo libre”, asegura Evan Thomas (3).

Por sistema, el gobierno de Estados Unidos rechazaría siempre cualquier responsabilidad por las manipulaciones de la Oficina de Wisner.

“Teníamos al menos un periódico en cada capital extranjera en un momento dado”, reconoció un agente de la CIA al New York Times en 1977 (4). La Agencia creó una formidable maquinaria propagandística que no se agotó con la caída de la URSS y demás países del este de Europa. La Agencia no sólo se creó para capturar información, sino para fabricarla y difundirla. Cuando la Oficina de Wisner se incorporó a la CIA, el 75 por ciento de los fondos estaban dedicados a la intoxicación y la manipulación de los medios de comunicación de todo el mundo.

El mundo lleva 70 años devorando los embustes de la CIA como si fueran noticias de primera calidad. Sin rasgarse las vestiduras lo más mínimo, reporteros, columnistas, analistas, tertulianos, universitarios… No son lo que parecen. No son otra cosa que diferentes disfraces de la CIA.

(1) https://www.nytimes.com/1971/01/24/archives/ban-sought-on-cia-aid-for-radio-free-europe-ban-is-sought-on-cia.html
(2) https://www.archyde.com/the-alcoholic-chief-of-cia-covert-operations-who-became-a-scourge-of-the-iron-curtain/
(3) https://www.amazon.com/Very-Best-Men-Daring-Early/dp/141653797X/ref=sr_1_1
(4) https://www.nytimes.com/1977/12/26/archives/worldwide-propaganda-network-built-by-the-cia-a-worldwide-network.html

El espionaje polaco intervino en el levantamiento kazajo

El levantamiento kazajo se dirigió desde los países de la OTAN con el apoyo del canal Nexta, que también participó en las protestas de Bielorrusia en agosto de 2020.

Por eso al principio del levantamiento, el gobierno kazajo bloqueó la conexión a internet y China ha enviado a Kazajistán a especialistas en ciberguerra.

El canal Nexta es una iniciativa del bielorruso Stepan Putilo, actualmente refugiado en Polonia. Putilo trabaja en el canal de propaganda Belsat, creado especialmente por el ejército polaco para desestabilizar al gobierno bielorruso. Tiene más de cuatro millones de seguidores en las redes sociales, incluyendo más de medio millón en YouTube y más de 2,7 millones en su canal de Telegram. En 2019 recibió el Premio de Derechos Humanos Viktor Ivashkevich.

Nexta ha creado un cúmulo de argumentos para consumo de los políticos polacos, de modo que puedan fundamentar sus declaraciones sobre Kazajistán. La prensa polaca se contenta con retransmitir los comentarios de Nexta, con paralelismos entre Lukashenko y el dirigente kazajo Kassym Zhomart Tokayev. “Las protestas en Kazajistán recuerdan cada vez más a las protestas en Bielorrusia en agosto de 2020”, dijo Polskoe Radio citando a los periodistas de Nexta (1).

Putilo lo tiene claro: “Esto es una guerra de la información”, dijo en una entrevista (2), poco después de las protestas de Bielorrusia del verano de 2020. Los medios polacos publican reportajes con títulos como “Insurgencia en Kazajistán. Las autoridades prorrusas ahogan las protestas en sangre”. La participación de los militares bielorrusos en la operación de mantenimiento de la paz de la OTSC en Kazajistán también se interpreta negativamente. El dictador bielorruso va a reprimir la revuelta popular de los kazajos, utilizando la experiencia de las represalias callejeras contra los manifestantes de 2020.

Detrás de las actividades de Nexta está el equipo central de acciones sicológicas, que forma parte de la Dirección de Inteligencia y Guerra Electrónica del ejército polaco. Es una unidad militar especializada en desinformación e impacto sicológico sobre el enemigo. Tiene su sede en la ciudad de Bydgoszcz y, gracias a su emblema, es conocida como “Arañas Negras”.

Un informe del Centro Militar Polaco de Educación Pública, titulado “Comunicación Estratégica y Relaciones Públicas”, afirma que los militares utilizan las redes sociales en operaciones sicológicas “para promover cambios sistemáticos de carácter político”.

El antiguo director de Nexta, Roman Protasevich, detenido en Bielorrusia el año pasado, no niega que el canal está supervisado por los servicios especiales. “A menudo, incluso yo, como uno de los principales combatientes en la guerra de la información, no tenía acceso a ciertas reuniones, a los momentos en que se tomaban las decisiones, por quién y cómo se tomaban”, dijo Protasevich, según el cual se limitaba a dar el orden del día para seguir trabajando.

Aunque el golpe de Estado en Bielorrusia no prosperó, la infraestructura de influencia se mantuvo: más de 800.000 personas siguen suscritas a Nexta. Los administradores del canal aseguran que no van a dejar “dormir tranquilo a ningún dictador del espacio postsoviético”. La cadena empezó a emitir información sobre los acontecimientos de Kazajistán, estableciendo un calendarios de actividades.

La organización de levantamientos masivos a través de la redes sociales es una técnica internacional probada. Las actividades de Nexta se inscriben dentro de la labor de los provocadores profesionales.

Nexta se refirió a las personas que saquearon los depósitos de armas del Comité de Seguridad Nacional (KNB) en Kazajistán como manifestantes: “Ayer, los manifestantes confiscaron equipos y armas de las fuerzas de seguridad. Me pregunto si quedará algo en las armerías antes de la llegada de las tropas de la OSTC”.

La cadena divulgó las imágenes de la brutal paliza a un policía con un comentario mordaz: demostraba el “amor del pueblo por las fuerzas de seguridad de Nazarbayev”. Un suscriptor de Nexta en Ucrania aconsejó a los kazajos cómo debían luchar contra el gobierno.

“Agrúpense en torno a personas con experiencia de combate… Estas personas han participado en las hostilidades y tienen el entrenamiento adecuado, sabrán cómo conducir correctamente sus acciones en la lucha contra los invasores. Los grupos deben ser de entre 10 y 20 personas. Sigue la regla de ‘morder y correr’: si el enemigo tiene ventaja sobre ti, intenta infligir el mayor número de bajas y retirarte con el menor daño posible”.

“El mejor vehículo en el campo de batalla es el ligeramente blindado. Busca coches de época o de la policía: casi cualquiera puede conducirlos y la protección contra las armas cortas está garantizada. Intenta atacar al enemigo por la espalda o por el flanco: así tiene menos tiempo para reaccionar, lo que aumenta tus posibilidades. Los ladrillos o adoquines impiden en gran medida el paso de la infantería y de los vehículos ligeros con ruedas”.

“Ármate al máximo. Si no puedes disparar, prepara cócteles y lánzalos por las ventanas mientras abandonas el puesto inmediatamente. Intenta cambiar de posición tan a menudo como sea posible”.

La Unión Europea presenta a Nexta como destacados luchadores por la democracia e incluso les premia por su trabajo, pero si ocurriera en España, el lenguaje cambiaría de forma radical. Alemania quiere censurar a Telegram cuando se trata de las protestas contra las vacunas, pero le encanta que se difundan los textos de Nexta sobre Bielorrusia o Kazajistán.

El 5 de enero, cuando el gobierno de Kazajistán ya había dimitido, Nexta siguió adelante: “Los rumores sobre la dimisión del gobierno se extienden por Internet. Lo más probable es que sea una táctica para engañar a los manifestantes. La protesta no puede detenerse hasta que la dimisión del gobierno y del dictador Nazarbayev sea un hecho. No te equivoques”.

Poco después, Nexta señaló al nuevo enemigo: “Los soldados rusos han volado a Kazajistán. Si creen que serán recibidos allí con las manos vacías, se equivocan. Los kazajos son gente hospitalaria, hay suficiente espacio para todos en la estepa”.

(1) https://vz.ru/world/2022/1/10/1138089.html
(2) https://meduza.io/en/feature/2020/09/18/this-is-an-information-war

El miedo ha arrojado a millones de personas en brazos de sus gobiernos respectivos

El gobierno del Reino Unido explotó tácticas de miedo para asustar a la población a fin de que cumpliera las restricciones sanitarias masivamente durante el primer confnamiento, según Simon Ruda, un científico del comportamiento que asesoró al gobierno (1).

Ruda fue cofundador de la Unidad Nudge del gobierno británico, basada en la teoría del empujón (“nudge”). Dado que las personas no tomamos las mejores decisiones sino las más fáciles, necesitamos que alguien nos empuje a comportarnos de manera correcta (2). Si, además, lo hace desde un gobierno, nuestras decisiones no podrán ser más adecuadas.

La Unidad Nudge se creó originalmente para fomentar un cambio de comportamiento positivo en la población del Reino Unido sin necesidad de normas coactivas, pero que se utilizó durante la pandemia para infundir miedo.

“En mi opinión, el error más flagrante y consecuente que se cometió en la respuesta a la pandemia fue el nivel de miedo que se transmitió deliberadamente al público”, escribe Ruda.

“Este miedo parece haber impulsado las decisiones políticas en un inquietante bucle de retroalimentación», añadió, señalando que tales acciones equivalían a una «propaganda sancionada por el Estado”.

Según el científico, la obsesión por el número de casos diarios llegó a dominar el pensamiento, contribuyendo a extender aún más el miedo. Este proceso incluyó una gran exageración de la amenaza que suponía el coronavirus y la producción de propaganda alarmista y macabra para asustar y esclavizar a la población.

Como hemos señalado en entradas anteriores, los miembros del Grupo Científico de la Gripe Pandémica sobre el Comportamiento (SPI-B) formaban un subcomité del Grupo Asesor Científico para Emergencias (Sage), el principal grupo asesor científico del gobierno.

Los científicos asesores admitieron haber utilizado lo que ahora reconocen como métodos “poco éticos” y “totalitarios” (3) para infundir miedo en la población con el fin de controlar el comportamiento durante la pandemia.

En marzo de 2020, cuando se declaró el primer confinamiento, los “expertos” aconsejaron al gobierno que aumentara drásticamente “el nivel de percepción de la amenaza personal” que supone el virus, ya que “un número considerable de personas todavía no se siente suficientemente amenazado personalmente” (4).

Un científico del SPI-B admite que en marzo de 2020, el gobierno estaba muy preocupado por el cumplimiento de las normas y pensaba que la gente no querría estar encerrada. Era necesario el miedo para fomentar el cumplimiento, y se tomaron decisiones sobre cómo aumentar el miedo.

El científico confiesa que “la forma en que hemos utilizado el miedo es distópica”. Admite que “el uso del miedo era definitivamente cuestionable desde el punto de vista ético”. Fue un experimento extraño porque al final, el tiro salió por la culata: la población estaba demasiado asustada.

La campaña de miedo fue un éxito. En el verano de 2020, el británico medio pensaba que entre el 6 y el 7 por cien de la población del Reino Unido había muerto a causa del coronavirus, una cifra equivalente a unos 4,5 millones de personas.

En ese momento, al coronavirus le atribuyeron la muerte de unas 40.000 personas.

(1) https://unherd.com/2022/01/how-the-government-abused-nudge-theory/
(2) https://www.esic.edu/rethink/comercial-y-ventas/que-es-la-teoria-nudge
(3) https://www.telegraph.co.uk/news/2021/05/14/scientists-admit-totalitarian-use-fear-control-behaviour-covid/
(4) https://www.dailymail.co.uk/news/article-10397737/Ministers-used-propagandistic-tactics-scare-public-complying-Covid-rules.html

Más información
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‘La Marea’ se suma a la ola inquisidora y propone censurar la red Telegram

La pandemia ha desatado una furia inquisidora como pocas veces se ha visto. Las redes sociales han ido cerrando progresivamente todas las cuentas críticas hacia la represión sanitaria, con el aplauso entusiasta de los grupos y medios de la oposición domesticada, como Público, ElDiario.es o La Marea.

Son muy malos momentos para la libertad de expresión, sobre todo porque la cloaca de sitios web que dicen defenderla, son sus más acérrimos enemigos, para lo cual suministran a cada paso su conocido gazpacho de adjetivos: magufos, conspiranoicos, negacionistas, antivacunas, ultraderechistas…

Ante la marea de movilizaciones en toda Europa contra los pasaportes de vacunas, las webs domesticadas y sus periodistas estelares, como Miquel Ramos, siguen buscando ultraderechistas con lupa. Es el mejor servicio que le prestan a la reacción, tanto dentro como fuera del gobierno.

Ayer La Marea volvía a la carga con un artículo venenoso del plumífero alemán Thilo Schäfer (*) que sugiere, con una sutilieza farisaica, “tomar medidas” contra Telegram, una red social que no ha entrado en la ola censora de otras, como Facebook, Twitter o YouTube.

Malos tiempos para la libertad de expresión y malos tiempos para redes, como Telegram, que no han entrado en el juego inquisidor. El gobierno alemán quiere responsabilizar a Telegram de los contenidos que introduzcan sus usuarios, como se hace con Facebook, Twitter o YouTube, lo que supone una espada de Damocles para que contrate “verificadores de hechos” y empiece a eliminar mensajes e incluso cerrar cuentas completas.

Telegram ha crecido porque se ha convertido en un refugio para quienes han tenido que huir de la censura de otras redes. En los medios digitales el tamaño importa mucho. Hasta ahora la red rusa se ha librado de la furia de los inquisidores, como La Marea, sólo porque era marginal. Albergaba pocos usuarios que, además, están ubicados en Europa oriental y en países de Oriente Medio.

La ola censora ya ha comenzado como comienzan estas novedades: con un “debate sobre si se debe actuar contra Telegram”. Por su parte, el gobierno alemán ya ha lanzado dos advertencias contra Telegram, pero los responsables “no hacen caso”. La nueva ministra de Interior, Nancy Faeser, tomará medidas para “forzar a Telegram a cooperar”, lo que se traduce así: deberán empezar a censurar lo mismo que censuran las demás redes sociales.

El pretexto del plumífero tampoco es nuevo, los contenidos violentos, por lo que —siguiendo ese mismo criterio— deberíamos cesurar también el cine de terror, o “La naranja mecánica”, o “Reservoir dogs”, o “Asesinos natos”, o “El club de la lucha”, por poner algunos ejemplos. ¿Por qué no se permite en una red social lo que aparece con tanta abundancia gráfica en el cine o la televisión?

En una red social no se pueden contar mentiras, sobre todo contra las vacunas, mientras que en el cine todo es mentira por definición. ¿Por que no cerrar los cines?, ¿por qué no emitir documentales exclusivamente en las televisiones?

El caradura de Schäfer acaba con un requiebro torero: si el gobierno alemán interviene en los contenidos de las redes sociales, Putin también lo podría aprovechar “para sofocar cualquier crítica u oposición”. Lo que es bueno para Alemania no lo es para Rusia.

Este es el tipo de basura que difunden medios como La Marea.

(*) https://www.lamarea.com/2022/01/04/telegram-el-refugio-de-la-ultraderecha-y-los-antivacunas-en-alemania/

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