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Perro fiel busca nuevo amo

Darío Herchhoren

El 20 de enero pasado asumió el gobierno el nuevo emperador de los USA. Previo a ello, hubo toda clase de conjeturas sobre si cumpliría sus promesas preelectorales, y toda la jauría mediática se abalanzó en su contra, acusándolo de todo tipo de cosas; desde sus devaneos sexuales, su falta de pago de impuestos, su machismo, su homofobia, y en fin de todas las superficialidades de que son capaces los llamados medios de comunicación y manipulación.

Muy pocos comentarios se hicieron que valiera la pena escuchar, y en la prensa española, y en las «sesudas tertulias», ignorantes «tertulianos», lo calificaron de patán, de simple, etc. Pero, lo cierto es que el día 20 Donald Trump, asumió el gobierno de un imperio muy devaluado y que él es consciente de esa situación.

Uno de los primeros actos de gobierno del nuevo emperador, fue sacar a los USA del tratado de libre comercio del Pacífico, de enorme importancia geopolítica. Veamos por qué.

En ese tratado, firmado por un grupo de países como Australia, Nueva Zelanda, Chile, Perú, Colombia, Brunei; indudablemente los USA eran la potencia hegemónica, y ello llevaba implícito que esa hegemonía no era sólo económica, sino fundamentalmente militar, y que necesariamente llevaba a un enfrentamiento con China, que ha adquirido la condición de gran potencia económica y militar.

Con esa retirada, los USA están mostrando al mundo entero su gran debilidad. Eso significa una retirada estratégica de primer orden, y el abandono de toda la cuenca del Pacífico a China; cuyo gobierno tardó apenas minutos en emitir un comunicado donde se ofrece a los demás paises del tratado de libre comercio del Pacífico a ocupar el lugar vacío dejado por los USA. Como dijimos ya, ello lleva a ocupar el lugar militar dejado por su contrincante.

La cuenca del Pacífico es la mayor área económica del mundo, y China le vende a USA productos industriales por un valor de 550 mil millones de dólares anuales, y le compra a los USA bienes y servicios de solo 150 mil millones de dólares anuales. Esto inclina la balanza de pagos a favor de China de una manera que es muy difícil enderezar. La industria USA no puede revertir la situación.

Para mayor humillación de los USA, la conferencia de paz de Astaná que se ha reunido para lograr el fin de la guerra en Siria, ha designado a Rusia, Irán y Turquía garantes del cumplimiento del alto el fuego en esa guerra; y esto es importante; sin la participación del gobierno USA, que ha quedado marginado para tomar decisiones en ese teatro de operaciones.

Otro elemento más que marca el evidente declive de los USA, es que la primera ministra británica Teresa May, ha viajado a los USA, a entrevistarse con Trump, con el objeto de buscar una alianza; y ha sido desautorizada por el Tribunal Supremo británico privándole del derecho de administrar el «brexit» a su antojo, y obligándole a consultar para ello al parlamento.

Eso significa atarle las manos, e impedirle formalizar cualquier alianza con los USA. Pero en la Unión Europea, los fieles lacayos del imperio, están viendo inanes como se hunde el barco imperial, y no atinan a bajarse de él, y remar en otra dirección. Ya han aparecido voces en Alemania y en Francia, que llaman a un entendimiento con Rusia y China; en Libia parece configurarse un nueva gobierno con el apoyo de Rusia; y es posible que Rusia obtenga permiso del gobierno de Argelia para la instalación de bases aeronavales en su territorio.

La Unión Europea tradicionalmente ha hecho la puta y ha pagado la cama, y habría que recordarle lo que al respecto decía Emilio Zola: «Hacer la puta; pero en carroza». Estos perros fieles y serviles, que lamen la mano de quien los castiga, deberán buscar un nuevo amo. Ayer, el inefable Rajoy, salió a protestar, diciendo más o menos “como nos hacen esto, si siempre fuimos leales”. A veces esas lealtades se pagan muy caras. Veremos muy próximamente el derrumbe de la Unión Europea y el de la OTAN. Harán un enorme estrépito al caer pero será un espectáculo grandioso, de dimensiones bíblicas. Os lo aseguro.

En Estados Unidos cada vez más trabajadores ya ni buscan trabajo

A finales del año pasado la prensa de todo el mundo volvió a lanzar las campanas al vuelo cuando las cifras de paro en Estados Unidos se pusieron en índices por debajo del cinco por ciento.

Pero la sociología burguesa es engañosa también en este punto: disminuye el porcentaje de trabajadores en paro que buscan trabajo, pero es que cada vez menos obreros buscan ya trabajo. Están fuera del mercado del trabajo. En Estados Unidos 7,5 millones de trabajadores han tirado la toalla en los últimos seis años.

El truco es parecido al de las elecciones y la abstención. Normalmente las cifras oficiales calculan el porcentaje de los que quieren trabajar respecto a los que trabajan, pero nadie habla de los que quieren trabajar y los que no.

Las cifras de reducción del paro coexisten, pues, con altas cifras de trabajadores que ni siquiera están apuntados al paro y una de las explicaciones del fenómeno son las pésimas condiciones de trabajo, la prolongación de la jornada de trabajo y los salarios de miseria que sólo son aceptados por emigrantes y población procedente de regiones deprimidas del mundo.

En sus cuentas los sociólogos suman los que trabajan con los que quieren trabajar y no tienen empleo, pero si lo hacemos al revés, si sumamos los que quieren trabajar con los que han arrojado la toalla, obtenemos cifras fabulosas, por encima de los 100 millones de personas que se desglosan de la siguiente forma: 95 no buscan trabajo y 7,5 lo buscan y no lo tienen.

Para quienes sostenemos que las sociedades se basan en el trabajo, no deja de ser otra forma de derroche de la capacidad creativa de un país. Lenin calificó esta situación como “capitalismo parasitario”, que es uno de los rasgos característicos en la etapa actual imperialista.

Estados Unidos es un país que se convirtió en una potencia mundial gracias al crecimiento del volumen de la fuerza de trabajo, que procedió de la emigración. Sin ese crecimiento está abocado al hundimiento.

La policía mató a tiros a más 1.000 personas en Estados Unidos el año pasado

Licencia para matar
A ojo de buen cubero, fueron 957 los crímenes cometidos por la más infausta banda organizada de que ha asolado las ciudades y calles de Estados Unidos, la policía, aunque este año no ha logrado batir el registro del año anterior, en el que mató a tiros a 991 personas.

Las cifras proceden del no menos infausto periodicucho llamado Washington Post. Es seguro que son bastantes más porque en un país donde todo se mide y se contabiliza el gobierno no mantiene una estadística oficial. Poco antes de dejar el cargo en abril del 2015, el fiscal general Eric Holder calificó de “inaceptable” la pretensión de llevar un recuento público de las muertes causadas por la policía.

A pesar de ello, el fenómeno de los crímenes cometidos por los servidores de la ley y el orden ha alcanzado tales cotas que existen varias páginas web que se dedican exclusivamente a informar de ellos, como “Asesinados por la policía” (1) y “Encuentros fatales” (2). Desde 2014 el diario británico The Guardian también mantiene una estadística llamada The Counted (3), según la cual el año pasado el número total de asesinatos policiales fue de 1.090.

Los crímenes no sólo se producen por disparos a quemarropa sino también por pistolas eléctricas o atropellados por los coches patrullas. Pero lo más significativo es que unos 15 de los asesinados lo fueron después de haber sido detenidos.

En un país en el que, a pesar de Obama, el racismo está profundamente enraizado, sobra argumentar que la mayor parte de los muertos pertenecen a las minorías, especialmente negros e hispanos, pero también nativos indoamericanos, cuyo exterminio aún no ha acabado.

Las organizaciones afroamericanas afirman que ahora están muriendo más negros que en los tiempos de la segregación. El año pasado la policia mató a más negros que los linchamientos de hace un siglo.

El racismo de la policía se entiende mejor teniendo en cuenta que en 2015, la mayoría de los 581 blancos asesinados por la policía estaban armados (306), mientras que solo 139 de los 306 negros muertos tenían armas.

No vamos a entrar ahora en la habilidad de la policía para dejar un arma junto a sus víctimas para justificar el asesinato, una práctica que es harto conocida en Estados Unidos. Pero conviene recordar un truquito del infausto Washington Post para lavar la cara a la policía, considerando que también van “armados” aquellos que portan armas falsas o de juguete, como el caso del niño Tamir Rice, de 12 años, muerto por disparos de la policía cuando jugaba en una calle en Cleveland (Ohio), en noviembre de 2014.

(1) http://killedbypolice.net/
(2) http://www.fatalencounters.org/
(3) http://www.theguardian.com/us-news/ng-interactive/2015/jun/01/the-counted-police-killings-us-database

En el Kremlin los piratas informáticos no dan abasto para atacar a todos los ordenadores de Estados Unidos

Desde los tiempos de Pedro I El Grande, en el Kremlin nunca ha habido otra cosa más que piratas, de uno u otro signo. Después de entrar en los servidores del partido demócrata, se han introducido en los de una central eléctrica de Vermont, según los paranoicos del Washington Post (1), que acabarán convirtiendo a su periódico en una crónica informática.

El periódico se basa, ¡como no!, en un informe del FBI que, por cierto, no tiene en cuenta que los responsables de la central han reconocido que no ha sido pirateada. Pero, ¿a quién le importa ese pequeño detalle?

“Se ha detectado […] un código [informático] asociado a la operación rusa de pirateo en el sistema suministrador [de electricidad] de Vermont, según responsables americanos”, dice el artículo al principio. Al código lo han bautizado como “Grizzly Steppe”.

El Washington Post infla el asunto con unas declaraciones del gobernador demócrata de Vermont, Peter Shumlin, en las que califica a Putin de “uno de los mayores gamberros del mundo” y concluye así: “Este episodio destaca la necesidad urgente de que nuestro gobierno federal persiga vigorosamente y ponga término a este tipo de injerencias rusas”.

Puestos a despotricar, el senador por Vermont Patrick Leahy no se queda a la zaga y en un comunicado habla de “pirateo financiado por el Estado ruso”.

A partir de aquí, con la “información” de un periódico tan “prestigioso” como el Washington Post, respaldado por el informe de “responsables americanos” (el FBI) y las declaraciones del gobernador y un senador, ya está orquestada la campañita en todo el mundo. Como se dice ahora en términos informáticos, se ha convertido en “viral”.

Así, la agencia de prensa AFP titula un despacho: “Piratas rusos penetran en un suministrador de electricidad americano”.

La víctima del ataque informático es la empresa Burlington Electric que, por lo visto, no se apercibió de que habían atacado sus servidores y tuvo que ser alertada de ello por esas “autoridades responsables” (el FBI). Entonces se ponen a revisar sus equipos informáticos y encuentran lo siguiente:

– el código malicioso “Grizzly Steppe” sólo está presente en un único ordenador portátil
– se introdujo en él a través de un correo electrónico
– el ordenador no está conectado a las instalaciones

La conclusión es blanco y en botella: ningún pirata informático ha entrado en el sistema del suministro eléctrico de Vermont. Mala suerte para el Washington Post. Otro día será. Mientras tanto, hay que seguir mejorando porque, de lo contrario, se nota mucho. Por ejemplo, antes de publicar nada podían haber preguntado a la empresa atacada, pero no lo necesitaban porque es intolerable que la realidad te estropee una buena noticia.

El crédito de quienes hasta ahora han sido los grandes dinosaurios de la prensa imperialista se hunde. Se están convirtiendo en el hazmerreir del mundo entero. El 31 de diciembre Hopkins escribió un magnífico artículo sobre ello en CounterPunch (2) calificando a los medios de comunicación y, en particular al Washington Post, de “guardianes de la realidad”, de campaña de marketing, de macarthismo…

Lo mismo hace Glenn Greenwald en The Intercept en relación a la intoxicación sobre el ataque informático a la central eléctrica de Vermont: la histeria a causa de las amenazas procedentes de Moscú forma parte de la “cultura” estadounidense, algo irracional que los políticos y los medios cultivan con esmero.

Sabemos que todas esas informaciones son mentira, y ellos saben que lo sabemos. Pero eso no importa porque la ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cualitativos funciona siempre: una mentira que se repite un millón de veces se convierte en su contrario, en una verdad. No falla nunca.

(1) http://www.washingtonpost.com/world/national-security/russian-hackers-penetrated-us-electricity-grid-through-a-utility-in-vermont/2016/12/30/8fc90cc4-ceec-11e6-b8a2-8c2a61b0436f_story.html
(2) http://www.counterpunch.org/2016/12/06/manufacturing-normality/
(3) https://theintercept.com/2016/12/31/russia-hysteria-infects-washpost-again-false-story-about-hacking-u-s-electric-grid/

Provocación militar sin precedentes de Estados Unidos contra Rusia en Europa oriental

Estados Unidos prepara el despliegue de un contingente militar en el este de Europa sin precedentes desde el fin de la Guerra Fría. En dos semanas casi 4.500 soldados de la base de Fort Carson se posicionarán frente a la frontera de Rusia en una acto de clara y abierta provocación.

El despliegue coincide con la llegada a la Casa Blanca del nuevo presidente, Donald Trump, que ha criticado el papel de Estados Unidos en la OTAN. El imperialismo estadounidense parece fuera de control. Trump ha criticado a Obama por la reprimenda de Estados Unidos a Israel en la ONU, a cuenta de los asentamientos judíos en Cisjordania.

A ello se une el anuncio de nuevas sanciones a Rusia, esta vez con un cambio de excusa: la supuesta injerencia en el proceso electoral. Además, la Casa Blanca ha expulsado a 35 diplomáticos rusos, poniendo las relaciones entre ambos países en el punto más bajo de la historia reciente, a sólo unos días del traspaso de poderes. Algo inaudito.

Washington ha reconocido que no tiene pruebas del pirateo ruso sobre los servidores del partido demócrata, pero las está buscando, e incluso es posible que las encuentre. “Es imposible saber quién lo ha hecho”, reconoció Trump cuando relacionaron a Rusia con los ataques informáticos. “Lo mismo ha sido un gordo de 400 libras desde el sofá de su casa”, ha añadido.

Cuando el próximo 20 de enero Trump tome posesión de su cargo deberá mantener o anular las sanciones a Rusia. Obama le ha puesto a su sucesor entre la espada y la pared. Si las anula es porque las conclusiones obtenidas por sus espías no le merecen ninguna credibilidad. Sería una confirmación de que, en efecto, Trump es el Presidente manchú.

Pero la estulticia de Obama no se ha quedado ahí porque ha dicho que eso es sólo el principio. “Continuaremos adoptando una serie de acciones en el momento y el lugar que elijamos, algunas de las cuales no se harán públicas”, dijo.

En los próximos días Obama entregará al Congreso un informe sobre “los esfuerzos de Rusia para interferir” en las elecciones, así como sobre su “actividad cibernética maliciosa” relacionada con las elecciones presidenciales.

Por su parte, Putin ha vuelto a sorprender a propios y extraños cuando ha dicho que no va a tomar represalias por la expulsión de sus 35 diplomáticos, cuando todo el mundo esperaba algo parecido contra diplomáticos estadounidenses. Al menos por esta vez el “ojo por ojo y diente por diente” no ha funcionado.

Pero se produjo otra sorpresa: Putin invita al cuerpo diplomático de Estados Unidos a una cena de gala en el Kremlin por el Año Nuevo. Es más hábil; se ha metido las manos en los bolsillos y ha pasado la pelota al tejado de Trump. ¿Qué hará Trump?, ¿será tan torpe como Obama? De momento en su cuenta de Twitter, Trump reconoció el viernes que la maniobra de Putin había sido un “golpe genial”. La periodista de la de CNN, Jill Dougherty, que antes era corresponsal en Moscú de la cadena, tampoco salía de su asombro.

Si se analiza con atención el incidente se verá que, en definitiva, Obama le ha lanzado el guante a Putin y éste ni se ha agachado a recogerlo. El ruso desprecia abiertamente a Obama y le desautoriza como Presidente de Estados Unidos. Ha calificado la expulsión como “diplomacia de cocina”. Moscú hará como que no ha pasado nada. Se limitará a esperar a que entre el nuevo inquilino.

Más información:
– Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca

– Estados Unidos expulsa a 35 diplomáticos rusos acusados de espionaje
 

Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca

“El candidato manchú” es una película estrenada en 1962 protagonizada, entre otros, por Frank Sinatra y Angela Lansbury en una de sus más soberbias interpretaciones.El argumento es una intriga política típica de la propaganda imperialista durante la Guerra Fría: en la Guerra de Corea un grupo de soldados estadounidenses son capturados e internados en Manchuria, donde sus carceleros chinos y soviéticos les lavan de cerebro (porque a todos los comunistas alguien les ha lavado el cerebro).

Uno de los prisioneros pertenece a una prestigiosa, reaccionaria y adinerada familia, aunque su madre es una espía soviética. Al joven los espías del KGB, la agencia de espionaje soviética, le controlan mostrándole una carta: la reina de diamantes.

El objetivo de los comunistas es dar un golpe de Estado en Washington e instalar a su padre en la Presidencia, quien actuaría como una marioneta al servicio de la URSS.

La película, a veces titulada en castellano “El embajador del miedo”, se estrenó en plena crisis de los misiles en Cuba. Se basa en una novela de Richard Condon quien, a su vez, se inspiró en un relato que le hizo un agente de la CIA, que le contó que los soldados que habían caído prisioneros en Corea, padecieron amnesia tras su cautiverio en algún lugar de Manchuria.

En 2004 Jonathan Demme realizó una nueva versión de la misma novela, mucho más conocida, con muchas variantes que le restan expresividad al relato original.

El tiempo vuela. Nadie se acordaba de aquello hasta que el 22 de julio de 2016 Wikileaks publica cerca de 20.000 correos electrónicos internos del partido demócrata en los que se pone de manifiesto el favoritismo de la cúpula del partido a favor de Hillary Clinton y en detrimento de otro candidato del mismo partido: Bernie Sanders.

Como consecuencia del descubrimiento de la manipulación, Debbie Wasserman Schultz, que debía presidir la Convención Demócrata de Filadelfia, dimite de la presidencia del partido.

“No hay mejor defensa que un buen ataque”, debieron pensar en el partido demócrata para esconder su chanchullo interno. Dos días después, el 24 de julio, el coordinador de campaña de Clinton, Robby Mook, afirma en un programa de la CNN que quienes habían pirateado los ordenadores del Comité Nacional del Partido Demócrata y apoderado de los correos electrónicos eran espías rusos.

Luego Mook aseguró también que los rusos publicaron los correos electrónicos para favorecer a Trump. “No creo que sea una coincidencia que esos correos electrónicos fueran revelados la víspera de nuestra convención, y creo que eso es preocupante”, afirmó sin parpadear ante las cámaras.

Mook se refería a que la revelación de Wikileaks había ocurrido cuando el candidato republicano se estaba haciendo más pro-ruso. El presentador resopla ante las cámaras: “Esa es una acusación muy fuerte” y le pregunta por las pruebas que podían respaldar sus insinuaciones.

El jefe de campaña responde: “Necesitamos que los expertos hablen sobre ello. La prensa ha informado que es posible que los piratas que penetraron en la Convención Demócrata de Filadelfia estén trabajando en coordinación con Rusia”.

El muñidor de Clinton se refería a un artículo aparecido en abril en el New York Times sobre un “gusano” informático llamado “Fancy Bear” o APT28 que “parece ser” una creación del GRU, la inteligencia militar rusa.

Desde entonces el partido demócrata y los secuaces de Clinton comienzan a referirse a Trump como la versión siglo XXI del “candidato manchú”. Trump es un agente de Putin, un comunista emboscado que se ha apoderado de las riendas del país más libre del mundo para crear una sociedad totalitaria.

Este inicio de año es como para echarse a temblar. Los comunistas ya no están sólo en Moscú, sino también en Washington.

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– La ideología dominante es como los zombis: nos persigue por más que se demuestre su falsedad
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Estados Unidos expulsa a 35 diplomáticos rusos acusados de espionaje

Estados Unidos ordenó expulsar y declarar como personas non grata a 35 integrantes de las misiones diplomáticas de Rusia en territorio estadounidense, así como cerrar dos supuestos complejos de la Inteligencia rusa presentes en Maryland y Nueva York, en respuesta a una supuesta campaña de acoso del Kremlin contra diplomáticos estadounidenses en Moscú.

El comunicado de prensa de la Casa Blanca justifica la medida por los supuestos ciberataques rusos sufridos por el país durante la campaña electoral y las elecciones presidenciales.

Los diplomáticos sancionados por Washington tienen 72 horas para abandonar Estados Unidos, mientras que el acceso a los dos supuestos complejos de inteligencia rusa, desde donde -según la Casa Blanca- se realizaban acciones de ciberespionaje por parte del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y el Departamento Central de Inteligencia (GRU), estará prohibido para todos los funcionarios rusos a partir de esta tarde.

“Seguiremos dando pasos de diversa índole cuándo y dónde decidamos, algunos de los cuales no serán dados a conocer públicamente. Estados Unidos y nuestros amigos y aliados en todo el mundo debemos trabajar conjuntamente para oponernos a los esfuerzos de Rusia para socavar las normas internacionales de comportamiento y para interferir en los gobiernos democráticos”, añade la nota de prensa de la Casa Blanca.

Por su parte, el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores ha declarado que estas nuevas sanciones son contraproducentes, porque van a dificultar el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países.

El pasado mes de octubre, la CIA presentó un análisis en el que acusó a Rusia de intervenir con ayuda de piratas informáticos en el curso de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 para ayudar a Donald Trump a ganar. Sin embargo, la Oficina del Director de la Inteligencia Nacional no respalda dicha información y asegura que no cuentan con pruebas que confirmen tales acusaciones.

Según el informe de la CIA, los supuestos piratas rusos vulneraron cuentas de correo tanto de del Partido Demócrata de Hillary Clinton, como del Republicano de Donald Trump.

Por otro lado, el Kremlin declara que Washington debe presentar pruebas fehacientes de los supuestos ciberataques por parte de Rusia durante la campaña electoral estadounidense o, de lo contrario, dejar de lanzar acusaciones.

Fuente: http://espanol.almayadeen.net/news/pol%C3%ADtica/9532/ee-uu–expulsa-a-35-diplom%C3%A1ticos-rusos-y-cierra-supuestos-co

El imperialismo británico romperá su tradicional alianza con Estados Unidos

Theresa May con sus amiguetes del Golfo
En sus dos últimos discursos, Theresa May ha explicado que el imperialismo británico apoya la política exterior de Arabia saudí y demás autocracias del Golfo, en general, y la agresión contra Yemen, en particular.

Los discursos no han dejado lugar a dudas, aunque se contradicen con lo que hasta ahora había sostenido su ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, quien criticó las aventuras militares de los saudíes y sus aliados del Golfo.

May ha dejado claro que el apoyo a los jeques saudíes significa enfrentarse a Irán, no solo directamente sino también porque el objetivo del imperialismo británico no ha cambiado: están empeñados en derrocar a Bashar Al-Assad a costa de lo que sea, es decir, también de prolongar la guerra cuanto haga falta.

La Primera Ministra nunca admitirá la más mínima crítica a Israel, un Estado criminal por el que May admitió su fervor incondicional.

Rusia sigue siendo un enemigo, algo que no es una sorpresa porque así lo reconoció hace dos semanas Alex Younger, el cabecilla del MI6, el espionaje exterior británico en un discurso en el que salieron a relucir todas las palabras mágicas típicas de estos casos: amenaza, peligro, riesgo…

En el litigio de Cachemira, el imperialismo británico apoya a India contra Pakistán y no condena el asesinato de Waseem Ahmad, un joven de 19 años asesinado por los soldados en la región de Sopore, al noroeste de India, cuando participaba a una manifestación, según parece, que ha desatado una nueva ola de protestas.

Sobre el Brexit, la posición del gobierno británico es típicamente británica, o sea, hipócrita, la cuadratura del círculo: vamos a salir oficialmente de la Unión Europea porque el referéndum nos obliga a ello, pero seguiremos dentro, por lo que se trata de disimular una cosa para hacer la contraria.

En Londres quieren seguir teniendo acceso al mercado europeo y, a cambio, harán algunas concesiones a Bruselas en materia de libertad de circulación.

La mayor sorpresa de May y su gobierno es su oposición frontal al nuevo equipo de la Casa Blanca. Se habla abiertamente de ruptura con un aliado hasta ahora tradicional, hasta el punto de que May ha declinado una invitación de Trump para visitarle en su torre de marfil, la Trump Tower, antes del transpaso de poderes en Washington.

La ineptitud de la diplomacia británica ha quedado al descubierto. Los sucesivos embajadores, Kim Darroch y Peter Westmacott, fueron incapaces de pronosticar la posibilidad de que Trump ganara las elecciones. Ahora mismo no hay puentes entre ambos gobiernos, con una única excepción: Nigel Farage, un vínculo que la Primera Ministro no está dispuesta a utilizar.

Pero lo más importante es que May sostiene políticas enfrentadas a Trump en numerosos escenarios. Ella no quiere ninguna clase de acuerdo con Putin, al que consideran como un enemigo estratégico e incondicional. Trump quiere una cierta coordinación con Putin en Siria, mientras que May sigue con la gastada política de acabar con Al-Assad y su gobierno.

El martes Washington anunció que interrumpía el suministro de armas a Arabia saudí a causa del elevado número de civiles que los bombardeos saudíes están causando en Yemen. Por su parte, en Londres quieren seguir vendiendo armas a los sátrapas del Golfo.

Por primera vez desde 1945, Gran Bretaña se aleja de Estados Unidos, su mejor y más viejo aliado, una decisión que no traerá nada bueno a las Islas, donde la situación política interna es muy complicada después de fracaso en el referéndum.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/Peter%20Oborne%20UK%20and%20US%20on%20collision%20course

A la CIA le espera la purga más horrible de toda su historia

El enfrentamiento de Trump con la CIA es un secreto a voces que, como es lógico, no obedece en absoluto a discrepancias de tipo personal y está muy lejos de haber llegado a su final, a pesar de que el transpaso de poderes en la Casa Blanca se producirá en muy pocos días.

A Trump no le queda otro remedio que ordenar una depuración a fondo de los cargos directivos más importantes de la agencia de espionaje, cuyo alcance tampoco se conoce hasta la fecha.

En Estados Unidos la CIA no es cualquier cosa, sino una hidra con numerosos tentáculos y ramificaciones tendidas durante más de medio siglo, especialmente en los medios de comunicación, verdadera palestra en la que se están ridiculizando unos a otros.

La depuración está abriendo una etapa de navajazos por debajo de la mesa entre unos y otros, llenos de reproches, con la virtud de poner al descubierto los planes que tenía la CIA para el caso de que Clinton hubiera llegado a la Casa Blanca y, de rebote, los que Trump puede poner en marcha.

Por medios indirectos, los defensores de la CIA se lamentan de que les espera “la purga más horrible de toda su historia”, a la que posiblemente se le añada una “reestructuración” y un recorte de fondos en beneficio de otras instituciones de espionaje, menos castigadas por el fracaso cosechado en la Guerra de Siria.

A la mayor parte de los que lloran en los medios de comunicación de Estados Unidos por este “ataque contra la CIA” las nuevas políticas de Trump le importan un comino, pero eso de reducir los fondos, la lluvia de dólares… eso es otro cantar.

Lo peor de todo es que el encargado de meter mano a la CIA no es otro que el general Flynn. Ya le llaman “el terrible Flynn”.

¿Un amigo de los rusos al frente de la política exterior de Estados Unidos?

Dana Rohrabacher
Uno de los nombres que menos ha sonado para el cargo de Secretario de Estado del nuevo equipo de Trump es Dana Rohrabacher. Pero el caso es que ha sonado, posiblemente como un sondeo para comprobar si suscitaba un clamor feroz de oposición.

Si Rohrabacher no es un amigo de los rusos, al menos está en magníficas relaciones con ellos. Es de los poquísimos que apoyó la incorporación de Crimea a Rusia en nombre del derecho de los pueblos a la autodeterminación; nada menos.

El sitio de internet Breitbart News, dirigido por el reaccionario Steve Bannon, uno de los estrategas de Trump, no para de hablar de este candidato, lo que indica que está muy buien colocado para dirigir la nueva política exterior de Estados Unidos. Lo mismo sucede con otros sitios característicos, como Antiwar o el Washigton Examiner, que apoyan la propuesta de Rohrabacher.

Lo que empieza a cocinarse en Washington lo explicó ayer el antiguo diplomático Jim Jatras en una entrevista a Rusia Today en la que decía que la situación en Siria ha cambiado tras estrecharse el cerco de Alepo, por lo que Estados Unidos tiene que buscar la cooperación con Assad y con Rusia.

Luego añadió que la burocracia del Departamento de Estado es tan asfixiante, con sus expertos y grupos de presión, que es necesaria una personalidad fuerte, como Rohrabacher capaz de afrontar la nueva situación que se ha creado en Oriente Medio. El objetivo inmediato de Trump es liquidar el expediente abierto por Obama en Siria y pasar a otra cosa. Para ello es imprescindible negociar con los rusos.

Hay quien echa más leña el fuego y apuesta por Rohrabacher con John Bolton (de quien ya hemos hablado aquí) como subsecretario, o a la inversa, lo que resultaría aún más demoledor.

Hay que decir que Rohrabacher es tan pro-ruso como anti-chino y anti-iraní, lo que parece que va a marcar uno de los ejes de la política exterior de Trump. Su propuesta consiste en tejer una alianza entre Estados Unidos, Rusia, Japón y la India en contra de China.

Irán es la otra obsesión de los partidarios de Trump que, sin embargo, ha renunciado formal y oficialmente a orquestar ofensivas de desestabilización del estilo de las que desataron Obama y Clinton en varios países árabes en la primavera de 2011. Desde Washington tratarían de forzar la mano sin necesidad de cortarla.

Más información:
– ¿Se convertirá Irán en el capítulo segundo de la Guerra de Siria?
– China e Irán se convierten en los próximos objetivos de los ataques del imperialismo estadounidense

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