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La crisis bancaria italiana amenaza con hundir el euro

La crisis bancaria de Italia lleva mucho tiempo incubándose y ya está en su punto crítico. La economía italiana se ha contraído un 10 por ciento desde 2009.

En noviembre cuatro pequeños bancos tuvieron que ser rescatados. El 18 por ciento de las deudas italianas son incobrables. La morosidad es del orden de los 200.000 millones de euros. La relación deuda-PIB de Italia es más de 132 por ciento y se ubica en el segundo lugar después de Grecia.

El tercer banco más grande y más antiguo, Monte dei Paschi Di Siena (fundado en 1472) ha sido rescatado dos veces por el gobierno italiano desde 2009. Durante el año pasado perdió la mitad de su valor.

Los préstamos en mora y los préstamos de dudoso cobro realizados por el Monte dei Paschi llegan a unos 45.000 millones de euros, el 22 por ciento del total.

Los cuatro bancos italianos rescatados en noviembre equivalían sólo al 1 por ciento de los depósitos bancarios, y sus accionistas perdieron unos 790 millones de euros. Los problemas del Monte dei Paschi son de una magnitud mucho mayor.

Las acciones de los bancos italianos han caído en todos sus frentes pero el Monte dei Paschi es el que se lleva la peor parte. Para evitar su desplome la Commissione Nazionale perle Società e la Borsa (Consob) prohibió la venta a corto plazo de sus acciones.

Draghi dará nuevos estímulos al capital financiero, como ocurrió a mediados de 2012 cuando quiso desactivar el pánico con su promesa de hacer “lo que sea necesario para salvar el euro”.

Pero cada nuevo rescate del euro no hace más que prolongar la agonía de la moneda europea. El derroche se hace con cargo al contribuyente y mientras la banca es la que se queda con todos los beneficios, obligará a varias generaciones de contribuyentes a pagar la cuenta y la crisis jamás se resolverá.

La Comisión Europea rechazó en octubre el plan italiano de crear un “banco malo” que se hiciera cargo de las deudas incobrables. Los objetivos de este plan eran fomentar la inversión en los bancos de Italia, y crear un instrumento, respaldado por garantías públicas, para la venta de la morosidad en el mercado.

Este plan propone dar a los bancos italianos la posibilidad de comprar las garantías públicas, lo que les permite descargar sus préstamos morosos en una especie de sociedad de gestión de activos. Pero la creación de cualquier vehículo que absorba la enorme cantidad de activos incobrables puede afectar a la capacidad del sistema en su conjunto para prestar.

Estos planes trasladan el riesgo de los bancos al gobierno italiano, y esto es precisamente lo que la Unión Europea quiere evitar. Quiere que los tenedores de deuda italiana y los depositantes estén en la primera línea de defensa con sus fondos, y no el gobierno.

¿Por qué? Muy posiblemente porque el gobierno italiano no es capaz de absorber el riesgo de los préstamos incobrables.

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Arabia saudí podría vender bonos de Estados Unidos para salir de la crisis

En medio de la profunda agitación del sistema financiero mundial, la autocracia saudí podría convertir sus reservas a corto plazo en activos líquidos para cerrar los compromisos presupuestarios y apoyar su moneda, y quedarse con los bonos a largo plazo.

Tan sólo el año pasado, Arabia saudí vendió casi 100.000 millones de dólares en reservas de divisas para tapar su mayor déficit presupuestario en un cuarto de siglo. Por primera vez, también está considerando la venta de un pedazo de su joya de la corona: la petrolera estatal saudí Aramco. Estos signos están provocando preocupación por la enorme posición de Arabia saudí en el mercado de bonos estadounidense. El gran riesgo es que la autocracia saudita venda algunas de sus tenencias del Tesoro, que se consideran entre las más grandes del mundo, para recaudar los dólares necesarios.

El monto de la deuda de Estados Unidos que posee Arabia Saudí, es secreto. Es un vestigio de una época de escasez de petróleo y petrodólares poderosos. Pero ahora esa pregunta –sin respuesta desde la década de 1970, en virtud de un apagón informativo mantenido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos– ha pasado a primer plano, al estar Arabia Saudí presionada por el desplome de los precios del petróleo y sus costosas guerras en Medio Oriente.

El Tesoro nunca ha revelado la cuantía de bonos estadounidenses en manos de Arabia saudí porque durante mucho tiempo ha sido un aliado clave en Oriente Medio, y a la vez forma parte con otros 12 de la OPEP, incluyendo Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Nigeria a los cuales se les guarda el secreto. De los demás -más de un centenar de otros países, desde China al Vaticano- el Tesoro ofrece un desglose detallado de la cantidad de deuda de Estados Unidos que tiene cada uno de ellos.

Aparte de los jeques saudíes, sólo un puñado de funcionarios del Tesoro y de la Reserva Federal saben la cuantía de deuda de Estados Unidos en manos de Arabia saudí y si están subiendo o bajando.

Este tratamiento especial, que nace de la crisis del petróleo 1973 tras el embargo árabe, es sólo una pequeña concesión entre muchas que los gobiernos estadounidenses han hecho en los últimos años para mantener la relación estratégica de Estados Unidos con la familia real y el acceso a las reservas de petróleo.

La excepción que hace el Tesoro de Estados Unidos se extiende a otros 12 países exportadores de petróleo, todos de Oriente Medio o África. En base a datos publicados esta semana, ese grupo ha recortado sus participaciones en bonos por unos miles de millones de dólares desde marzo y a partir de noviembre posee unos 289.000 millones de dólares.

Debido a la sospecha de que la cuantía de bonos es la mayor, los movimientos de Arabia saudí se miran con lupa, especialmente por los bancos centrales de los mercados emergentes que venden bonos del Tesoro y recaudan efectivo en defensa de sus monedas. El Tesoro no informa si los tenedores son privados o públicas, pero se considera que cerca de dos tercios de las tenencias extranjeras están en manos de instituciones oficiales, como los bancos centrales.

Estas ventas de bonos estadounidenses han tenido un impacto pequeño, pero visible en los costes de financiación de los Estados Unidos. Desde marzo del año pasado, la venta de los bancos centrales extranjeros ha añadido 0,3 puntos porcentuales a los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años.

Las propias cifras del Saudi Arabian Monetary Agency muestran que el año pasado los activos de reserva en valores extranjeros se han reducido en la cifra récord de 108.000 millones de dólares. En noviembre el Banco Central de Arabia, que no da a conocer cifras separadas para los bonos del Tesoro, reconoció tener 423.000 millones de dólares en valores extranjeros.

Los acontecimientos de los últimos meses -el acuerdo nuclear de Obama con Irán y la ejecución en Arabia saudí de un prominente clérigo chiíta que desafió a la familia real- desafía las relaciones entre Estados Unidos y Arabia saudí. La alianza también se ha socavado por el auge petrolero en Estados Unidos, que ha hecho que sea menos dependiente de las exportaciones saudíes.

Fuente: http://www.bloomberg.com/news/articles/2016-01-22/u-s-is-hiding-treasury-bond-data-that-s-suddenly-become-crucial
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El capital financiero internacional lo ve todo negro

En un informe a sus clientes, el Royal Bank of Scotland, el número 20 del mundo, califica este año como “cataclísmico” y les recomienda que vendan todas sus pertenencias (1).

La nota del banco escocés extiende el pánico. Los síntomas son parecidos a los que había poco antes del hundimiento en 2008 del banco Lehman Brothers: deflación, caída del precio de petróleo, volatilidad de las bolsas chinas, recesión del comercio mundial, crecimiento de la deuda…

Las advertencias no proceden sólo del Royal Bank of Scotland. También el mayor banco de Estados Unidos, el JP Morgan, es de la misma opinión y aconseja exactamente lo mismo a sus clientes: que vendan todas las acciones que tengan (2).

Es la primera vez en siete años que JP Morgan emite una advertencia tan desastrosa, basada en que todos y cada uno de los indicadores económicos son negativos, dentro y fuera de Estados Unidos.

En los últimos seis meses del pasado año, la desaparición de lo que Marx calificaba como “capital ficticio” asciende a miles de millones de dólares y la tendencia de este año es la misma.

Desde comienzos de este año, la capitalización del conjunto de empresas cotizadas en el índice S&P 500 ha caído en un billón de dólares (3).

El domingo el Financial Times informaba de que los bancos más grandes de Estados Unidos (JP Morgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of America y Citigroup) van a anunciar grandes pérdidas para el cuarto trimestre de 2015.

El capitalismo no tiene más que una única perspectiva, que se resume en superproducción y recesión, lo que está haciendo que los precios del petróleo estén por debajo de 30 dólares el barril.

El Presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas, Texas, Robert Kaplan, ha dicho que la caída del precio del petróleo no es coyuntural y que en el futuro seguirá en un nivel parecido, amenazando con acabar con todas y cada una de las multinacionales de la energía que hay en el mundo.

A la bancarrota financiera se le suma, pues, la de otro sector no menos gigantesco: el de las multinacionales de la energía, que ya han perdido casi 30.000 millones de dólares en los pocos días que llevamos de año.

En los medios petroleros de Texas sólo se habla de reestructuraciones, fusiones y quiebras.

El transporte marítimo mundial está en sus cifras más bajas desde hace muchos años, al transporte ferroviario en Estados Unidos le ocurre lo mismo… El capitalismo no tiene ninguna salida. Absolutamente ninguna (salvo la guerra).

(1) http://theeconomiccollapseblog.com/archives/20th-largest-bank-in-the-world-2016-will-be-a-cataclysmic-year-and-investors-should-be-afraid
(2) http://www.marketwatch.com/story/bearish-jp-morgan-says-sell-stocks-on-any-bounce-2016-01-11
(3) http://money.cnn.com/2016/01/12/investing/stocks-lose-1-trillion-2016/index.html

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Armas financieras de destrucción masiva

En Estados Unidos hay cinco bancos de tamaño tan gigantesco a los que se les califica como “demasiado grandes para quebrar”, lo cual significa que si padecieran algún tipo de apuro, el Estado debería acudir en su rescate.

A ese tipo de bancos, el respaldo del Estado les lleva a actuar con una alegría que no tienen los bancos pequeños, al menos en Estados Unidos, donde se les dejaría quebrar, a diferencia de otros países, como España, que hasta ahora han rescatado a todos los bancos en dificultades.

El problema es que los bancos grandes son tan grandes y tienen tantos activos basura que nadie en su sano juicio cree que se les pueda rescatar. Los grandes bancos parecen grandes porque se apoyan sobre una pirámide de naipes. Por ejemplo, sólo en derivados bursátiles los bancos de Estados Unidos tienen 247 billones de dólares. Para hacerse una idea, es 13 veces superior a toda la deuda pública en Estados Unidos, que es de 19 billones de dólares.

Hay cinco grandes bancos que tienen más de 30 billones en derivados, es decir, en activos especulativos.

En todo el mundo el valor de los derivados está por encima de los 550 billones: una bomba de relojería. En una carta a los accionistas de Berkshire Hathaway, en 2003 Warren Buffett los calificó como “armas financieras de destrucción masiva”. Se sabe que estallarán, pero no se sabe cuándo. Su desplome no sólo es absolutamente seguro sino que está muy cercano.


Pero lo peor no es eso. Lo peor es que no hay rescate posible. No hay ningún Estado en el mundo que pueda pagar ni siquiera una parte mínima de esas cantidades tan gigantescas.

Los portavoces del capital financiero internacional dicen que han repartido el riesgo. Saben que la bomba va a estallar pero esperan salir del apuro porque va a salpicar a otros muchos capitales. Es la única manera que se les ha ocurrido de salvar al sistema. “Mal de muchos consuelo de tontos”. En lugar de matar a unos pocos grandes, la bomba va a dejar malheridos a muchos pequeños. Lo de siempre.

Queda la duda de quién va a pagar la factura. La ley Dodd-Frank aprobada por el Congreso de Estados Unidos advierte: “No vamos a pagar” y vende la moto de una manera alambicada, al más puro estilo americano, diciendo que dicha ley, aprobada por Obama en 2010, es una ley de “protección al consumidor”, pero ¡ojo! cuando hablan de “consumidores” se refieren a los “consumidores de productos financieros y bursátiles”, o sea, a los especuladores.

En pocas palabras, lo que la ley advierte es que los contribuyentes no van a pagar de su bolsillo lo que califican como “malas prácticas bancarias”.

¿Malas prácticas bancarias?, ¿acaso hay otras que son diferentes a las anteriores, o sea, buenas?, ¿por qué no las conocemos?

Pero no le quepan dudas: a alguien le van a robar la cartera. Para averiguarlo hay que leerse la letra pequeña de la ley Dodd-Frank, con lo que llegamos a una conclusión que ya sospechábamos: primero van a pagar los que tienen sus ahorros guardados en los bancos y luego los pequeños accionistas, del tipo de los que fueron sorprendidos por el “corralito” en Argentina o los preferentistas de Bankia, ingenuos que creen que viven en el mejor de los mundos posibles y no imaginan ningún otro.

No será porque no se lo han advertido hasta la saciedad los propios truhanes, que tienen las espaldas bien guardadas. Si hubieran leído leyes, como la referida Dodd-Frank, sabrían que ellos van a pagar los platos rotos, mientras que las reclamaciones sobre derivados bursátiles tendrán prioridad de cobro sobre cualquier otra deuda. Si hubiera algo que cobrar, los tiburones cobrarían seguro y los demás a hacer cola, a sacar la pancarta a la calle y a unirse a la protesta.

Bienvenidos a la puta calle.
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Wall Street registra el peor desplome en 119 años

El jueves el índice Dow Jones se desplomó 392 puntos después de que el indicador de la bolsa china cayera un 7 por ciento a los 30 minutos de abrir la puerta.

Otros índices importantes de Wall Street como S&P 500 y Nasdaq también se desplomaron un 2,4 por ciento y 3 por ciento respectivamente.

Durante el año en curso el Dow Jones ya ha perdido 911 puntos (un 5 por ciento), lo que supone la peor caída de cuatro días consecutivos jamás registrada en la historia, según las estadísticas de FactSet que inició sus estudios en 1897.

Las fluctuaciones de los principales mercados del mundo provocaron pánico entre los especuladores.

La burbuja bursátil china estalló hace seis meses atrás y ha provocado derrumbes del 40 por ciento en pocas semanas.

El viernes el banco central de China también se vio obligado intervenir para apoyar al yuan, que desde octubre forma parte de la cesta de monedas del Fondo Monetario Internacional.

El precio del petróleo ha caído significativamente como consecuencia de la crisis internacional de superproducción y la profunda recesión que padece el capitalismo.

Los bajos precios del petróleo afectan a los principales productores del mundo: Arabia saudí, Estados Unidos y Rusia, que ocupan los tres primeros lugares con un 13,1 por ciento, 12,4 por ciento y un 11,6 por ciento, respectivamente.

Mientras que Rusia y Arabia saudí consumen solo una parte de lo que producen, el petróleo de Estados Unidos apenas cubre la mitad de lo que necesita.

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La autocracia saudí vende Aramco para salir de la quiebra

En una entrevista a Muhammad Bin Salman, príncipe heredero del trono saudí y actual ministro de Defensa, The Economist apuntaba ayer que el reino saudí va a sacar a bolsa Aramco, la petrolera estatal.

A la fuerza ahorcan y los precios del crudo han desequilibrado los presupuestos de la autocracia saudí hasta tal punto que el déficit presupuestario llega al 15 por ciento y quiere salir de la quiebra vendiendo la multinacional más valiosa del mundo.

Los jeques tienen previsto tomar una decisión al respecto en los próximos meses. “Personalmente estoy entusiasmado con este paso”, indica el hijo del rey Salam, quien añade que “sería interesante para el mercado de Arabia saudí, y para la propia Aramco”.

Los problemas para Arabia saudí no proceden sólo de los precios internacionales del petróleo sino de las guerras que mantiene en varios frentes (Siria, Yemen) y algunas otras que le aguardan, como la más que previsible con Irán.

Según las cuentas del pasado año, el país registró un déficit récord de 367.000 millones de riales (89.170 millones de euros). Estas cuentas suponen el 16 por ciento del PIB.

Aramco es una de las mayores multinacionales de energía del mundo, pero sus cuentas son un auténtico misterio. Los jeques aseguran que la petrolera vale “miles de millones de dólares”, aunque la empresa no publica ninguna información sobre sus ingresos, sólo detalla el número de sus reservas de hidrocarburos.

En este último apartado, el monopolio saudí ha asegurado que mantiene en su haber 261 millones de barriles, diez veces más de los que tiene la estadounidense ExxonMobil, la mayor petrolera privada.

Fuente: http://www.economist.com/news/middle-east-and-africa/21685529-biggest-oil-all-saudi-arabia-considering-ipo-aramco-probably
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El pánico se apodera del capitalismo

Los mercados están convulsionados ante el juego geopolítico de Oriente Medio y la debilidad de la economía mundial. Mientras el precio del petróleo sigue en descenso y las relaciones entre Arabia Saudí e Irán llegan a un punto de ebullición, Corea del norte lanza una nueva bomba nuclear que instala al planeta en un punto de eclosión. Al parecer, no ha bastado con una larga crisis de siete años que ha dejado a millones en el desempleo sino que se busca más: terminar y arrasar con todo el planeta.

Los mercados siguen en caída libre dando cuenta que toda la fanfarria de los bancos centrales fue una simple farsa para enmascarar el colapso inminente. El mundo no puede seguir como está y necesita un cambio. Sin embargo, cada cambio administrado por la cúpula financiera resulta para peor y así lo muestran los resultados: el desempleo global aumenta y el estancamiento se generaliza. Aunque el Banco Mundial diga que la economía crecerá un 2,7 por ciento en 2016, parece un amargo chiste cuando la desaceleración global está a las puertas.

La crisis de Arabia Saudita e Irán han sido el nuevo condimento para los especuladores. Ahora la premisa clave es cuando estallará la tercera guerra mundial, pese a que ésta está en plena marcha con la mortífera guerra de divisas donde todos los países, desde China a Estados Unidos, buscan devaluar sus monedas para no perder cuota de mercado. El petróleo continúa a la baja y ya se ha instalado en los 30 dólares el barril pulverizando al cártel petrolero de la OPEP.

Está claro que las caídas no son sostenibles dado que un petróleo a 30 dólares implica la quiebra de los países productores. Pero los casinos financieros apuestan por un valor aún más bajo aunque esta tensión puede revertirse dramáticamente al extremo de asfixiar a la economía global. El punto de quiebre puede hacer sucumbir a países enteros y castigarlos con el drama de la deuda, lo único que ha crecido y se ha consolidado desde la crisis iniciada en 2008.

Tarde se han dado cuenta los bancos centrales que el prolongado período de bajas tasas de interés solo ha incubado el endeudamiento de los más pobres. A medida que esta tendencia se afianza tendremos un futuro esclavizado a la deuda […]

Si hasta el momento habíamos considerado a China como el epicentro de la próxima crisis financiera, la guerra de poder en Oriente Medio amenaza con ser el nuevo foco de una crisis que se profundiza día a día y no se detiene. La recesión global resulta inevitable con China, Japón, Europa y Estados Unidos en abierto deterioro y los países emergentes en retroceso, como es el caso de Brasil. Las caídas bursátiles de hoy, ayer y mañana nos anuncian que una nueva recesión está en marcha.

Fuente: http://www.elblogsalmon.com/economia/mercados-en-modo-panico-aceleran-turbulencias-financieras-ante-estancamiento-global

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Segundo cierre de las bolsas chinas en la misma semana

La historia se repite en las bolsas chinas, pero esta vez mucho más rápido: esta misma mañana han tenido que volver a cerrar a los 30 minutos a abrir, después de que las acciones cayeran más del 7 por ciento y se activase automáticamente el mecanismo de cierre.

Se trata del tiempo de transacciones más corto en la historia del mercado de capitales de China, que no levanta cabeza. El lunes, precisamente durante la primera jornada en vigor de la nueva normativa, una caída similar provocó otro cierre.

El mecanismo de cierre sigue al índice Hushen 300, que refleja la marcha de los grandes valores cotizados en Shanghai y Shenzhen. Cuando sube o cae un cinco por ciento, el interruptor suspende 15 minutos las transacciones. Si baja más del siete por ciento, las cotizaciones se dan por terminadas esa jornada.

A las 9:42 horas, hora local china, se interrumpieron las compraventas durante 15 minutos, después de que el Hushen 300 bajase más de un cinco por ciento.

El índice cayó más de un 2 por ciento sólo dos minutos tras reabrirse a las 9:57 horas, y las transacciones fueron suspendidas. Al final, el índice Hushen 300 se desplomó un 7,21 por ciento, hasta los 3.284,74 puntos.

Para evitar otro desplome, la Comisión Reguladora de Valores de China ha informado esta mañana de las nuevas normas que limitan la venta de títulos a los grandes accionistas. El regulador bursátil chino pidió a los grandes accionistas, que posean más del 5 por ciento de los títulos de una compañía, que no reduzcan en más del 1 por ciento de las acciones de la firma dentro de tres meses.

En China ya no saben qué inventar para seguir manteniendo a las bolsas en funcionamiento, aunque sea con respiración asistida. El capitalismo no tiene remedio.

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El capitalismo brasileño se enfrenta a la peor crisis de su historia

La economía de Brasil se dirige a su recesión más profunda en más de cien años a medida que la actividad económica se debilita y los precios de las materias primas continúan su desplome. La mayor economía de América Latina entró en recesión en 2015 […] Se contrajo casi un 4 por ciento anual y en 2016 se espera una caída de 3,5 por ciento que podría declinar al 1 por ciento en 2017 […] Será la recesión más larga para el gigante latinoamericano desde que existen estadísticas económicas, es decir, desde 1901.

Los principales impulsores de la crisis brasileña han sido la caída de los precios de las materias primas, la desaceleración de la demanda de China, el fortalecimiento del dólar en el mercado mundial, la devaluación del yuan y, por supuesto, la crisis política interna. Como resultado, la séptima economía del mundo se enfrenta a una inflación de dos dígitos, al aumento del desempleo y a una caída de la demanda interna que golpea todos los sectores. Como el consumo ha representado el 50 por ciento del PIB en los últimos 10 años, la inflación está erosionando el poder adquisitivo y amplificando el descenso de la actividad económica. Brasil enfrenta un panorama muy complejo dado que todas sus cartas de triunfo se han desplomado.

En sus casi 200 años de historia (se independizó de Portugal en 1822), Brasil ha sufrido profundos ciclos de auge y caída. Pero fue la transformación económica llevada a cabo en la década de 1940 con el proceso de industrialización la que marcó el despegue brasileño. En 1940 sólo el 30 por ciento de los 42 millones de habitantes vivía en ciudades. En 1992, casi el 80 por ciento de los 150 millones de habitantes vivía en las zonas urbanas. Asimismo, el sector primario que en 1945 representaba un tercio del PIB, pasó a representar el 10 por ciento a mediados de los años 90. En el mismo período (1945-1995), la contribución de la industria pasó del 17 por ciento al 42 por ciento. El sector industrial brasileño se consolidó como el más importante de América Latina, exportando maquinaria y bienes de capital. Su industria automotriz también se destacó como una de las más importantes de la zona, aunque nunca, por la pesada herencia colonial, logró destacar con modelos propios. En esto Brasil cedió terreno a la industria asiática de Corea, Malasia y Tailandia, sin contar India y China.

Del sueño a la pesadilla

Brasil es el quinto país más grande del mundo por su masa de tierra y su población. Sus reservas de petróleo en alta mar incluyen los mayores descubrimientos desde 1976. Tiene las segundas mayores reservas de hierro del mundo; es el segundo productor de soja a nivel mundial y el tercer productor mundial de maíz. Sin embargo, la distribución de su riqueza sigue siendo una de las más desiguales del mundo. La bonanza económica de comienzos de siglo XXI y el gobierno de Luis Inázio Lula Da Silva generaron dinero para reforzar los programas de bienestar social. Si bien Brasil soportó con éxito los embates de la crisis mundial 2007/2008 por la demanda china y los altos precios de las materias primas, la desaceleración que desde 2014 viene sufriendo China y el desplome que esto ha significado para los precios de las mercancías, han convertido el sueño de Brasil en una auténtica pesadilla.

La imparable caída de los precios y el valor de las exportaciones ha provocado una depreciación del real del 60 por ciento. Esto obligó al banco central a elevar la tasa de interés hasta el 14,25 por ciento para controlar la inflación que llegó a los 2 dígitos a fines del año pasado. Como siempre, las altas tasas de interés han generado suculentas ganancias para el sector financiero pero ha mermado el ingreso de los brasileños por el altísimo costo de los créditos. Esta ha sido la principal causa de la disminución del consumo interno que acelera el proceso de contracción económica. Asimismo, si bien la deuda pública de Brasil llega al 66 por ciento del PIB y está comparativamente lejos de la deuda publica de Grecia (180 por ciento del PIB) o Japón (230 por ciento del PIB), son los altos intereses que paga Brasil los que lo sumergen en una depresión más sombría.

La trampa del círculo virtuoso

La bonanza del período de los altos precios de las materias primas produjeron en Brasil niveles récord de empleo que, como un círculo virtuoso, aumentaron la demanda y los salarios. En los últimos diez años los salarios crecieron más rápido que el PIB y esto permitió a los consumidores endeudarse más, lo que animó más el gasto y potenció el proceso virtuoso de mayor empleo > mayor consumo > mayor salario. Ahora el círculo virtuoso se ha convertido en círculo vicioso y los salarios y el empleo van en reversa mientras los intereses de las deudas no dejan de crecer. A medida que más se tensiona la situación aumenta la tasa de desempleo, la morosidad y los impagos. El círculo virtuoso encierra una trampa mortal que sólo se detecta cuando se inicia la cuenta regresiva.

Los círculos virtuosos tienen además una vida breve en comparación a la longevidad de los círculos viciosos. La economía de Brasil, que en las primeras décadas de este siglo crecía a tasas del 5 y 7 por ciento, comenzó su desaceleración en 2011 y ésta no se ha detenido. Al contrario, cada vez se ha profundizado más. El real ha perdido un 60 por ciento de su valor en los últimos cuatro años y los niveles de confianza empresarial y del consumidor están en los niveles más bajos de la historia. Petrobras ha perdido el 70 por ciento de su valor de mercado desde 2007.

La fuerte depreciación que ha sufrido el real respecto al dólar implicará más inflación por el encarecimiento de las importaciones. Este efecto se potencia con la devaluación del yuan, que resta valor a las exportaciones brasileñas y acrecienta el déficit de la balanza comercial. Las exportaciones eran el gran motor de crecimiento de Brasil y cinco países de disputaban casi la mitad del total de la producción brasileña: China, Estados Unidos, Argentina, Holanda y Alemania. La desaceleración de la demanda global y, sobre todo, la caída de los precios de la materias primas tiene hoy a Brasil sumergido en su peor crisis en 115 años.

La última vez que Brasil tuvo dos años de recesión continuada fue entre 1930 y 1931. Pero nunca ha tenido una crisis tan profunda como la que está sufriendo ahora […] Según los datos del Instituto Nacional de Investigación Económica IPEA, esta sería la crisis más larga desde 1901.

Fuente: http://www.elblogsalmon.com/economia/brasil-se-enfrenta-a-su-peor-y-mas-larga-recesion-en-115-anos
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El gran negocio de las ONG

Hace años, hablando con una amiga, me preguntaba acerca de cuál era la forma ideal para montar su negocio con unas amigas (un gimnasio). Barajaba el constituir una SL, una sociedad civil/comunidad de bienes, una cooperativa, o bien simplemente como autónomas. Supongo que me tomaría a cachondeo cuando le señale que a mí me gustaban mucho las ONGs, que pensase en una Asociación sin ánimo de lucro, combinada con algún otro de los formatos indicados.

Por matizar, cuando hablo de ONGs hablo de cualquier organización que afirma no tener ánimo de lucro y que pertenece a la esfera privada. Son las conocidas como Tercer Sector, y en nuestro país se articulan básicamente alrededor de dos figuras jurídicas: las Asociaciones y las Fundaciones. Las primeras están centradas en el componente personal, en los socios y en su actividad. Las segundas son realmente un patrimonio adscrito a un fin. Hay ONGs que combinan ambas figuras, hasta constituir verdaderos holdings.

[…] No soy el único que cree que las ONGs son una buena alternativa para desarrollar un negocio. En el mismo periódico coinciden Luis Pineda de Ausbanc (ojo a su frase definitoria de “desde niño nunca me he bajado de un Mercedes”) y Eduardo Castellón de Intervida, ambos en el ojo del huracán. Son dos casos sonados, pero hay muchos más: la SGAE o su emporio empresarial, las distintas organizaciones de consumidores (por llamarlas de algún modo), el caso Anesvad, la mismísima ONCE, etc.

En mi opinión estas son algunas de las razones por las que algunos prefieren desarrollar su vena empresarial bajo el paraguas de las ONGs:

Algunas de estas organizaciones, especialmente las Asociaciones, son de más fácil y flexible constitución y vida que sus equivalentes mercantiles. Gozan de la misma personalidad jurídica, evitando así la responsabilidad personal de sus socios, pero su opacidad puede ser superior. Los controles (auditorias) son muchos menores, salvo quizás para el caso de Fundaciones (pero a la vista está que no suficientes). Para paliar esto han surgido algunas iniciativas como la Fundación Lealtad, aunque desconozco el alcance de su éxito.

Tiene un régimen fiscal más beneficioso que el de las sociedades mercantiles.

Les permiten captar fondos de simpatizantes, vía donaciones o similares. Fondos que muchas veces no están sujetos a un control fiscal tan fuerte como el de las ventas de una SL.

Acceden a fondos públicos vía subvenciones y adjudicaciones de contratos para organizaciones del Tercer Sector. Chirría esa definición de Organización No Gubernamental con el hecho de que muchas de ellas vivan esencialmente del presupuesto público. Tanto, que en ocasiones, se convierten en apéndices de los Partidos, en voceros suyos, como los sindicatos en su peor momento.

El hecho de constituirse como ONG no impide el que la cúpula dirigente constituya y desarrolle una galaxia de sociedades mercantiles que facturen a la ONG, y que este controlada, bien por ella, o casi mejor, por ellos.

Excelente imagen pública (al menos hasta ahora), fruto de la cual pueden acceder con mayor facilidad a los medios de comunicación y conseguir campañas de publicidad a bajo, e incluso nulo, coste. En ocasiones, las empresas crean ONGs que les sirven de pantalla a tales efectos. Veáse el caso Afinsa/Forum y el manejo que tenían de la patronal del sector.

Las que se dedican a cooperación internacional tienen una maravillosa patente de corso para justificar fuertes movimientos de dinero en el exterior. Y cuando el dinero da tantas vueltas, siempre se pueden ir recogiendo las migajas en cuentas en el extranjero. Además, tienen acceso directo a las autoridades públicas de muchos países del Tercer Mundo, aspecto fundamental para desarrollar negocios paralelos.

No creo que todas las ONGs sean empresas de nuevo cuño. Todo lo contrario, pero ya va siendo hora de que denuncien a los lobos que se esconden bajo el manto de su nombre. Con su silencio se hacen complices.

Fuente: http://www.elblogsalmon.com/entorno/las-ongs-como-negocio