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Mississippi en llamas

En los años cincuenta Mississippi era el Estado con mayor índice de población negra de Estados Unidos y, al mismo tiempo, el Estado donde la oposición a la integración era más fuerte. Hasta 1956 el Tribunal Supremo no declaró que la segregación en las escuelas era contraria a la Constitución.

Para impedir la aplicación efectiva de esta conquista del movimiento por los derechos democráticos, el Estado reaccionó creando una comisión secreta denominada “Mississippi State Sovereignty Commission”. No se trató sólo de una decisión del gobernador Coleman sino de todo el aparato político y los altos funcionarios del Estado, cuya identidad permanece oculta hasta el día de hoy. Una parte de los archivos relativos a los políticos involucrados y sus crímenes fueron destruidos y el resto se ha declarado secreto hasta 2027.

La comisión colaboró estrechamente con el Ku Klux Klan para incitar al odio racial, el asesinato, urdir denuncias falsas, secuestrar y incendiar y también infiltrar los movimientos por los derechos civiles, grabando sus reuniones privadas y apoderándose de sus documentos internos. Los negros que se inscribían en el censo electoral para poder votar eran incluidos en una lista como “enemigos del Estado”, desahuciados de sus viviendas y despedidos de sus trabajos.

Un caso típico fue el de Clyde Kennard, un joven negro, veterano de la Guerra de Corea, que a finales de los cincuenta intentó matricularse en la Universidad del Sur de Mississippi en tres ocasiones diferentes. La comisión secreta investigó a Kennard y su familia, su educación y su hoja de servicios en el ejército en busca de cualquier indicio que pudieran utilizar para impedir que asistiera a una universidad totalmente blanca. Al no encontrar nada, la policía, con la ayuda de la comisión secreta, acusó a Kennard de un delito inexistente. Fue detenido y condenado a siete años de prisión. Le liberaron en 1963 dos meses antes de que muriera como consecuencia de un cáncer contraído en la cárcel.

Un reciente documental “Espías de Mississippi” (Spies of Mississippi) del director Dawn Porter denuncia que la comisión reunió más de 160.000 páginas de informes sobre los movimiento por los derechos civiles para hostigar a sus militantes. En total, unas 87.000 personas fueron espiadas por el organismo, que a veces compartió sus informes con la policía, que a menudo pertenecían a los grupos locales del Ku Klux Klan.

La película argumenta que los informes de la comisión desempeñaron un papel decisivo en el infame asesinato de militantes como James Chaney, Andrew Goodman y Michael Schwerner, durante el llamado “Verano de la Libertad” de 1964, cuando los militantes que defendían los derechos civiles estaban en plena campaña de movilizaciones.

Jerry Mitchell, periodista del Clarion-Ledger de Jackson, dedicó casi toda su vida a investigar los crímenes racistas en Mississippi. En 1989 consiguió que se publicaran más de 2.400 páginas de los registros de la comisión, que utilizó para reabrir muchos sumarios de la época de los derechos civiles que habían quedado archivados. Su trabajo contribuyó a que en 1994 se condenara al asesino de Medgar Ever, dirigente de los derechos civiles en Mississippi, y abrió la puerta para 23 condenas más.

En 1988 el triple asesinato del Ku Klux Klan inspiró el rodaje de la extraordinaria película “Arde Mississippi”, de Alan Parker.

(¿Hemos hablado de la Stasi? ¡No! ¡Nos referimos a Estados Unidos hace sólo unos pocos años!)

Francia indemniza por los estragos de las vacunas

La actual alarma sobre el virus del Ébola, que parece esfumarse con mucho más sigilo del que llegó, replantea por enésima vez el debate acerca de las enfermedades denominadas contagiosas y de los medios impuestos (en ocasiones a la fuerza) para prevenirlas, las vacunas, entre otras cosas porque las mismas suponen administrar un fármaco a una persona que no padece ninguna enfermedad, es decir, medicar a alquien que no lo necesita porque está sano.

La administración de vacunas puede causar estragos importantes sobre la salud de las personas. El año pasado el Estado francés fue condenado a pagar una cuantiosa indemnización de casi 2.400.000 euros a una enfermera que contrajo una esclerosis múltiple después de haber sido vacunada contra la hepatitis, quedando postrada en una silla de ruedas. La esclerosis múltiple es una enfermedad invalidante que afecta el sistema nervioso central.

La sentencia la dictó el Tribunal Administrativo de apelación de Nancy pero no se ha difundido hasta mediados de agosto de este año.

La enfermera presentó los primeros síntomas de la esclerosis en 1991, un par de semanas después de las primeras inyecciones, y se tuvo que jubilar en 1997. Le han reconocido una incapacidad permanente parcial del 60 por ciento.

En Francia la vacunación contra la hepatitis B se recomienda a los lactantes, con la posibilidad de una recuperación hasta la edad de 15 años para los que no se vacunan. Para las personas adultas, la vacunación se recomienda a quienes están en riesgo de exposición a la hepatitis B, como los profesionales de enfermería.

En 2003 la enfermera recurrió al Ministerio de Sanidad pidiendo una indemnización por daños y perjuicios que fue rechazada después de tres años de litigio. Pero en 2012 durante la apelación el Tribunal Administrativo de Nancy ordenó un nuevo peritaje sobre la causa de las graves lesiones sufridas por la enfermera.

La decisión forma parte de una evolución reciente de la jurisprudencia francesa que se inició a finales de la década de 2000. Las autoridades administrativas y judiciales han empezado a reconocer la relación de causalidad entre la vacuna contra la hepatitis B y el desarrollo de ciertas patologías como la esclerosis múltiple, a pesar de que se han llevado a cabo numerosos estudios en todo el mundo, que no han resultado suficientemente concluyentes.

No obstante, se ha abierto un debate sobre los peligros de las vacunas, incluyendo aquellos para la hepatitis B, por la presencia en ellas de coadyuvantes, como el aluminio.

La sentencia del Tribunal de Nancy ha esperanzado a las víctimas, dijo Catherine Gaches, presidenta de la asociación REVAHB, que agrupa a las víctimas de la vacuna contra la hepatitis B. «No es la primera vez pero este tipo de decisiones son aún demasiado excepcionales», dijo. «Una misma persona puede obtener sentencias distintas de tribunales distintos, incluso con los peritajes a favor», subrayando que el proceso de compensación es particularmente difícil para las personas que se vacunan voluntariamente, sin haber sido obligadas a ello.

El origen moderno del islamismo político

Juan Manuel Olarieta

La vertiente política del Islam se difundió a los cuatro vientos en 1991 cuando en Argelia el gobierno, apoyado por Estados unidos y la Unión Europea, dio un autogolpe de Estado, prohibió al partido islamista FIS para «proteger la democracia» y suprimió las elecciones que estaban a punto de perder.

El FIS había obtenido una victoria aplastante en la primera vuelta y no hubo oportunidad de una segunda. El autogolpe condujo a un levantamiento popular que duró 10 años y costó miles de muertos. La resistencia armada fue apoyada por una gran parte de la población argelina, e incluso, en medio de una impresionante campaña de intoxicación mediática en todo el mundo, el propio gobierno argelino creó un grupo terrorista islámico, el GIA (Grupo Islámico Armado), para combatir a los islamistas del FIS.

Cuando los islamistas del GIA comenzaron a matar islamistas, el asunto empezó a oler mal porque apareció la esencia misma del imperialismo: divide y vencerás. Fue una guerra civil dentro de otra guerra civil porque, una vez reducido a la clandestinidad, el FIS creó su propio grupo armado, denominado AIS (Ejército Islámico de Salvación).
       
Con los años un coronel del servicio secreto argelino, Mohammed Samraoui, escribió un libro («Crónica de los años de sangre») en el que reconocía que el GIA lo crearon ellos. El subtítulo era «Cómo los servicios secretos manipularon a los groupos islamistas» (1). No era muy exacto. En realidad lo que hicieron fue inventarse un cierto islamismo para combatir al islamismo.

Hablar del Islam como una unidad política o religiosa es, pues, un grave error. Incluso el GIA nunca logró convertirse en una marioneta de los militares argelinos, que sólo llegaron a controlar a una fracción muy minoritaria, de la que la mayoría se desligó para crear, a su vez, el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).

El gobierno argelino se frotó las manos cuando estos grupos comenzaron a matarse entre ellos. Los militares parecieron el mal menor, un concepto que en el Islam no tiene cabida: no hay males mayores y menores, el mal siempre es malo. Aprovecharon las matanzas indiscriminadas de la población civil para recuperar la confianza de los argelinos situándose al margen de aquellos bárbaros islamistas.

No obstante, en su libro el coronel Samraoui reconoce que el servicio secereto argelino creó los comandos armados islamistas bastante antes de las elecciones, algo que debió conocer muy de cerca porque entre 1990 y 1992 fue el adjunto de Smain Lamari, el jefe del contraespionaje argelino. El coronel confirma que los terroristas más sanguinarios, como el propio Djamel Zitouni, el jefe del GIA, un mercenario analfabeto, antiguo vendedor de pollos, era un agente a sueldo de los generales, dice Samraoui, que fueron quienes le promocionaron dentro de la organización, hasta el punto de que se convirtió en un emir de la misma en 1994.

La responsabilidad de la Unión Europea en el terrorismo del GIA no se ciñe sólo a la aprobación del golpe de Estado de 1992 sino que la DST, el contraespionaje francés, fue cómplice de los militares argelinos, a pesar de los asesinatos que el GIA cometió en suelo francés. El espionaje argelino operaba en Francia bajo la supervisión francesa, a la que mantenía puntualmente informada, incluidos sus infiltrados, cuyos planes la DST protegió.

Es el caso de Alí Touchent, un agente de la inteligencia argelina, conocido por los franceses, que fue enviado a Europa para cometer atentados sangrientos, como los de París de 1995, que se podían haber evitado, según Samraoui. No le interesó al contraespionaje francés porque les permitió poner a Francia y, sobre todo a París, bajo un estado de excepción con el que cualquier cosa se podía justificar.

El caso del GIA en Argelia es la continuación de la táctica de los escuadrones de la muerte que los militares pusieron en marcha en Latinoamérica en los años setenta. Se supo desde el primer momento. El mérito de haberlo denunciado corresponde, además de los propios espías y policías argelinos (2), a los islamistas argelinos, es decir, que ellos eran las víctimas y no los victimarios.

Lo único que cabe añadir es que ninguno de los crímenes del GIA hubiera sido posible sin el respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea, especialmente Francia.
(1) Mohammed Samraoui, Chronique des années de sang. Algérie: comment les services secrets ont manipulé les groupes islamistes, Éditions Denoël, 2003
(2) Un officier algérien accuse les services secrets dans les attentats de Paris, Le Monde, 10 de noviembre de 1997, http://www.algeria-watch.org/mrv/mrvmass/officieraccuse.htm.

El tiro al negro: militarización policial en Estados Unidos

 Nicolás Bianchi

Esta vez ha sido en Ferguson, un pueblito al norte de St. Louis (Missouri), de unos 20. 000 habitantes, algo así como El Escorial. El asesinato a sangre fría -seis tiros a bocajarro- de un joven afroestadounidense de 18 años (Michael Brown) a manos de un «cop» (policía, madero) blanco, además de indignar a esta ciudad y reavivar las latentes tensiones raciales en EE.UU., ha reabierto un debate del que se habla poco o se invisibiliza: la militarización de la policía.

La Policía ha ido recibiendo ayudas de miles de millones de dólares para equiparse con armamento militar. El New York Times hablaba de más de 500 aviones de guerra (¡una Policía con aviones!), 432 blindados (suponemos que como las tanquetas tan «populares» en Euskadi no hace tanto), 44. 900 equipos de visión nocturna y 93. 763 fusiles de asalto a disposición de, como se diría por estos pagos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que tan de corrido les sale a las «autoridades». Ya algo parecido se experimentó en la California de los años 60 para sofocar disturbios, como dicen ellos, en ciudades como Los Ángeles.

Se utilizan cada vez más comandos SWAT (Armas y Tácticas Especiales), una especie de «Hombres de Harrelson» que pasaron por la TVE en los años 70, finales, en una serie televisiva absolutamente demencial pero con pretensiones alienantes, que otra cosa ya no saben hacer. Ya no son tan «especiales» estas fuerzas pues se las ve en «misiones» rutinarias. Los SWAT intervienen para asuntos tan triviales -sigo aquí a Ángel Villarino- como una partida de póquer trivial -¡¡qué pensaría Maverick !!-, para cerrar una peluquería que trabaja sin licencia o un local donde presuntamente se vende alcohol a menores, e incluso para detener a un monje tibetano, pobrecillo, invitado poir una asociación pacifista a quien le había expirado el visado de turista. No consta un recuento oficial de las víctimas y estragos que dejaron en el camino estos robocops descerebrados a quienes no pagan por pensar, precisamente.

Las calles son patrulladas como zonas de guerra. Francotiradores con casco y traje especial, fusiles de asalto, lanzagranadas con lacrimógenos. ¿Estamos en Irak ? No, en Ferguson. El exalcalde («Mayor», en inglés) de Nueva York, Michael Bloomberg, un «bussinesman» bostoniano, un especulador, se mostraba orgulloso de ello y declaraba este tarado en 2011: «tengo mi propio ejército en el Departamento de Policía de Nueva York, que es el séptimo ejército más grande del mundo». No comment.

El Gobierno, tras la retirada de las tropas estadounidenses, al menos en teoría, en Irak y Afganistán, ha patrocinado el desvío de armamento hacia los cuerpos de Policía. Una Policía que se está militarizando enviando este mensaje, alto y claro, a los afroamericanos: «sois el enemigo». Suerte tiene Obama que no es negro-negro («nigger», como les llaman despectivamente) como los cojones de un grillo, o sea, que no va con él…

En Fukushima la radiación ha creado seres mutantes

En el último número de la revista “Journal of Heredity” los científicos afirman haber descubierto los primeros seres mutantes como consecuencia del escape radiactivo producido en 2011 en la central nuclear de Fukushima, en Japón que obligó a evacuar a más de 50.000 personas de una zona de exclusión de 20 kilómetros alrededor de la planta nuclear y afectó gravemente a la agricultura, la ganadería y la pesca locales.

El diario digital “Science Alert” sintetizó varios estudios sobre los efectos de las radiaciones en Chernobil y Fukushima, observando múltiples mutaciones genéticas en las células reproductivas y un descenso de las poblaciones.

La flora de la región ha quedado notablemente alterada por el escape nuclear y los estudios científicos tratan de determinar los riesgos que implica el consumo de arroz producido en las áreas contaminadas por la radiación que soltó Fukushima.

En 2013 partidas de arroz cultivadas en el municipio de Minami Soma, a 25 kilómetros de Fukushima, habían sido detectadas con más de 100 bequerelios por kilo, el límite máximo impuesto por el gobierno de Japón para autorizar el consumo de cualquier producto. Pero después el gobierno de Tokio aprobó volver a exportar el cereal procedente de las zonas más controvertidas, con destino a Singapur. El arroz fue sacado de la venta, y el Ministerio de Agricultura atribuyó el problema a las tareas de descontaminación y desescombro en torno al reactor afectado que levantaron oleadas de polvo radiactivo que alcanzaron los arrozales.

Las especies que viven en las cercanías de la planta nuclear dañada han sufrido mutaciones en sus células debido a la exposición crónica a la radiación. Cinco meses después del desastre, niveles importantes de Cesio 137 y 134 fueron aislados en atunes cerca de la ciudad estadounidense de San Diego (California). Las cantidades son diez veces superiores a las detectadas en años anteriores. También se encontró un conejo que había nacido sin orejas vagando por las cercanías de la central.

Las conclusiones sobre la fauna muestran una reducción del tamaño y desaceleración del crecimiento, además de anormalidades morfológicas. Las poblaciones de aves, mariposas y cigarras, descendieron en forma vertiginosa.

En 2012 investigadores de la Universidad Ryukyu de Okinawa, Japón, observaron la existencia de un aumento de las mutaciones en el genoma con repercusiones sobre la forma de las alas y los ojos de las mariposas (*). Como consecuencia, los animales tenían los ojos dañados y las alas más pequeñas de lo normal. Los científicos comprobaron que dichas anomalías genéticas se reproducían entre un 18 y un 34 de las ocasiones, en su segunda y tercera generación, pese a haberse apareado con mariposas sanas crecidas fuera de la zona afectada por la radiación.

Hasta ahora los científicos creían que los insectos eran muy resistentes a la radicación, por lo que las observaciones resultaron inesperadas. Las mutaciones se deben al consumo de alimentos contaminados por la radiactividad, pero también a mutaciones en el material genético de los progenitores.

El equipo de investigación llevaba más de diez años estudiando la evolución de la mariposa Zizeeria maha para utilizarla como un indicador ambiental. Previamente se había demostrado que la mariposa es un animal extremadamente sensible a los cambios ambientales.

Dos años después del tsunami falleció Masao Yoshida, el director de la central nuclear durante el escape radiactivo, víctima de un cáncer de esófago. Tenía 58 años de edad.

(*) The biological impacts of the Fukushima nuclear accident on the pale grass blue butterfly, Nature, agosto de 2012, doi:10.1038/srep00570, http://www.nature.com/srep/2012/120809/srep00570/full/srep00570.html

Altruismos rentables

Nicolás Bianchi

Para una vez que una alta funcionaria dice cosas de sentido común van y le enmiendan la plana y la acusan poco menos que de cruel e inhumana. Nos referimos a la directora general de Salud Pública, Mercedes Vinuesa, que comentó (el 7 de agosto pasado) que iniciaría gestiones con la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios -a la que pertenecía, entonces vivo, el sacerdote Miguel Pajares- por los costes de la repatriación.

Un día después, el Gobierno asumiría los gastos del traslado del religioso afectado por el virus del ébola. El presidente Rajoy dijo que «esto lo va a pagar el Gobierno español», lo cual, por otra parte, es de puro «sentido común» (cursiva nuestra, NB).

Minutos antes de anunciar el Gobierno esta medida, la ONG Juan Ciudad (nombre del fundador portugués en el siglo XVI de esta Orden), aseguraba que se haría cargo de los costes, aunque Sanidad, al menos todavía, no le había hecho «ningún requerimiento económico». Y es que fondos tienen. Y no pocos.

Esta Orden tiene presencia en más de 50 países de cuatro continentes (informa El País). Gestiona más de 350 centros, de los que 80 son hospitales, 48 otro tipo de instalaciones sanitarias y el resto servicios sociales para enfermos mentales, discapacitados o ancianos. El país en el que más operan es España donde tienen convenios con todos los Gobiernos autonómicos. Está formada por 1.200 hermanos, más de 40.000 colaboradores entre profesionales y voluntarios. En España, el país con más infraestructura, disponen de 65 centros, de los que la mayoría son hospitales. Cerca de la mitad de sus fondos mundiales provienen de las administraciones. Como curiosidad diremos que el primer centro de la orden en África se abrió en Mozambique en el siglo XVIII.

No hay otro tema en las tertulias mediáticas acerca del virus ébola -de cuyo invento en algún siniestro laboratorio para acojonar al personal no nos ocuparemos a la espera de lo que diga Olarieta que de pandemias «fabricadas» sabe un rato- y la «repatriación» de un patriota «que da la vida por los demás, por el prójimo, desinteresadamente». Vergüenza debería dar a quienes meramente discuten el soporte y reparto del coste de tal repatriación, por no hablar -como así se ha denunciado- del disparate que supone traer al enfermo de donde contrajo el virus a miles de kilómetros de ahí. Gente inicua, sin duda. Como la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública que critica que mientras millones de españoles están sufriendo por los recortes sanitarios (que hasta Tomás Gómez ha tenido que reconocer poniéndole a caldo el búnker mediático), se costea el traslado solicitado por una congregación religiosa «que ingresa millones de euros gracias a conciertos con las administraciones sanitarias españolas». Un traslado en un avión del Ejército medicalizado y cuyo coste la Orden, ya se ha dicho, se avino a sufragar antes de que el Gobierno, que todavía no ha dicho oficialmente a cuánto asciende la operación de traslado, se sintiera aludido por la patria afligida ante uno de los suyos, un misionero cual caballero español haciendo el bien por doquiera tu vayas.

La Orden Hospitalaria San Juan de Dios cuenta con una SICAV llamada «Finanzas Querqus». Las SICAV son Sociedades de Inversión Colectiva de Capital Variable que pretenden conseguir beneficios a través de sus inversiones en los mercados de capitales, mediante la compra de bonos, obligaciones, acciones o cualquier otro tipo de activo financiero. A su vez, estas sociedades se pueden recapitalizar cuando vuelven a reinvertir sus beneficios en la misma sociedad. Respecto a la fiscalidad de las SICAV, acabáramos, es mucho más favorable para estas sociedades que para el resto de sociedades que operan en el Estado español. Las mayores fortunas de España están incluidas en este tipo de sociedades (SICAV) fundamentalmente por razones fiscales, al tributar muchísmo menos que las personas físicas o que el resto de sociedades. Por ejemplo, Pedro Almodóvar, Ana Rosa Quintana, la familia Polanco, Amancio Ortega, etc., cuentan con una o más SICAV.

Para constituir una SICAV se necesita un capital mínimo de 2.400.000 euros y 100 socios. En sus inicios, estas sociedades se crearon para agrupar los ahorros de las familias y así canalizarlos hacia los mercados de inversión -algo parecido a los «preferentistas» o fórum filatélico o Bankia, pero en otro nivel-, pero hoy en día, la mayor parte de las SICAV están formadas por una única persona o familia que es la propietaria de la mayor parte del capital.

«Finanzas Querqus SICAV SA» es una SICAV cuyos dueños son los Hermanos de la OHSD. Tiene su sede en Boadilla del Monte (Madrid) y está gestionada por el Banco Santander. En el último ejercicio contaba -esta SICAV- con un patrimonio de 14.990.000 euros y consiguió una rentabilidad superior al 7%.

Esta SICAV invirtió en renta variable parte de su capital en grupos como PRISA (El País, Cadena SER, etc.) o Mediaset (La Sexta), no precisamente proclives a la Iglesia Católica, pero ya lo dijo el emperador romano Vespasiano al imponer una tasa a las letrinas romanas: el dinero «non olet» (no huele).

La propia Orden, en su web, se autocalifica como mendicante, movida por el espíritu misionero y por la caridad, valores que contrastan por completo con el hecho de que hay capital que la Orden va consiguiendo a través de sus actividades que, sin duda, va dirigido a incrementar el capital de su SICAV (Finanzas Querqus, creada en el año 2000) cuyo objetivo no es construir nuevos hospitales (prefiere «gestionar» los ya construidos) ni ayudar a los que más lo necesitan, sino que es un dinero que se dirige hacia los mercados financieros para conseguir el máximo de rentabilidad económica. La OHSJD recibe dinero público, lo desplaza a una SICAV para pagar los menos impuestos posibles y finalmente invierte en renta pública soberana de España, para seguir recapitalizándose. También invierten en Bolsa. Y en el extranjero lo hacen cotizando en dos gigantes del acero, Kloeckner y Arcelor Mittal.

Las SICAV, ya se insinuó, son instrumentos especialmente creados para proteger a los grandes capitales. Dicen que todo es legal, y lo será, pero si bien ahí invierten gente amoral como Elena Valenciano o un eurodiputado de IU, en el caso de una Orden Religiosa va a ser que chirría pelín, pero, qué oxtias, viva la virgen (nunca mejor dicho, ¿no es cierto?).

Los dos rostros antagónicos de internet

La informática, la era digital e internet tienen dos rostros opuestos, como todo en esta vida y como no podía ser de otra forma. Se pueden resumir diciendo que muestran la esencia misma de las contradicciones del capitalismo moderno en su etapa final, agónica. Por un lado, el imperialismo nos ha metido el ordenador en nuestras casas, nuestros trabajos, e incluso los que se van de vacaciones llevan un portátil o un móvil en la maleta junto a su pasaporte y sus chanclas. Los han introducido en nuestros trabajos y en nuestras vidas porque la informática, como todo conocimiento, no es inofensiva, sino todo lo contrario; tiene otro rostro, es un instrumento de control y dominación, cuando es (debería ser) un instrumento de liberación y de comunicación ente los seres humanos.

Aquí no hay nada nuevo que no sepamos pero, como decía Hegel, lo que es conocido es lo menos reconocido. Por lo tanto es bueno volver una y otra vez sobre lo que todos conocen y nadie reconoce: la técnica es otro de esos grandes mitos de la sociedad moderna. Está a la altura de Pegaso, el caballo volador, Jano, el hombre de los dos rostros, o Minotauro, el hombre con cabeza de toro. Las cosas no han cambiado nada. Hoy a los que adoran a los artilugios modernos de la técnica se les llama “geeks” y hay muchos, sobre todo en internet y los ordenadores.

Si hay algo en lo que hoy estamos profundamente equivocados es en nuestra concepción sobre el carácter instrumental de la técnica, como de cualquier otra máquina o artefacto. Las cosas no son buenas ni malas; depende del uso que cada cual le de. Ya se sabe: las cosas son independientes del uso, las cosas pueden tener muchos usos distintos, incluso opuestos, el uso es posterior al invento de las cosas… Es como si las cosas no se hubieran inventado para que tuvieran un uso determinado.

Pues bien, el capitalismo desarrolla la informática como una técnica de guerra y esclavización de la clase obrera y bajo su imperio no puede ser otra cosa diferente, de tal manera que cuando las masas lo convierten en su contrario, en una técnica de liberación, el capitalismo (y su Estado) trata de impedirlo por la fuerza bruta. Lo mismo que las sirenas son una unidad de contrarios (mitad mujer, mitad pez), la informática y toda la técnica que la rodea también forman una unidad de contrarios; tiene dos partes muy distintas y se trata de descubrir aquella que no conocemos.

A diferencia de ahora, en tiempos de Marx y Engels las personas apenas se comunicaban ente sí a distancia. Los medios más importantes eran la correspondencia escrita o las diligencias. Por lo tanto, la informática debería constituir un caso claro de la obsolescencia del marxismo, de su carácter trasnochado.

No obstante, si se lee el Capítulo 13 de El Capital (1) es imposible no darse cuenta de que los ordenadores demuestran a la perfección que Marx no sólo escribió para 1860, sino para 1960, para 2060 y para la posteridad. Es como si por sus escritos no hubiera pasado el tiempo; no han envejecido lo más mínimo.

Hoy no puede dejar de sorprender que, fiel a su estilo, el Capítulo que dedica a “Maquinaria y gran industria” empiece con un apartado que tiene que resultar sorprendente para unos ingenieros e informáticos acostumbrados a otro tipo de explicaciones: Marx empieza hablando del “Desarrollo histórico de las máquinas“ y nos descubre que, como todo, no es que las máquinas tengan historia sino que forman parte de ella. Marx llega al punto de criticar a los matemáticos y a los “mecánicos” porque “no tienen en cuenta el elemento histórico” en su concepción de las máquinas.

Además, las máquinas son “un medio para la producción de plusvalía”, lo cual tampoco aparece en los planes de estudio de ninguna facultad universitaria. La “ciencia” económica no habla de máquinas para nada porque cree que eso es cosa de los ingenieros. En esas facultades, lo mismo que en otras, no se habla de casi nada. En fin, un desastre cuyo origen surge del propio carácter ilusorio del mecanicismo, otra de esas concepciones (ideológicas) profundamente arraigadas y asociadas a la metafísica y al materalismo vulgar, o sea, a la vulgaridad que se presenta a sí misma como “ciencia” o ingeniería.

La explicación radica en un ejemplo bastante conocido de una cierta manera de proceder, que parece analítica y es puramente unilateral: si le das un martillazo a un teléfono móvil y lo rompes en mil pedazos, puedes comprobar lo que contiene, sus partes, como la pila, la tarjeta, la carcasa o la pantalla. ¿Dónde está ahí la plusvalía, la historia o las relaciones de producción? Por más que rompas el móvil en trozos más pequeños no los verás por ninguna parte, ni aunque los mires con un microscopio. Conclusión “científica“: nada de eso existe, es un invento de los marxistas, que siempre ven cosas donde no las hay. La plusvalía no forma parte de un móvil. Es más: la plusvalía no existe. Marx y Engels estaban equivocados.

La plusvalía ni la vemos ni tampoco la oímos. Al mismo tiempo que escribo esto, escucho a través del ordenador la V Sinfonía de Beethoven y después de analizar cada uno de los bits de que se compone el archivo digital he llegado a la conclusión de que en las sinfonías tampoco existe un director de orquesta, ni una partitura. Mi conclusión “científica” es la misma: la música carece de partitura, ni de director de orquesta. Es mentira. También es mentira que la música, lo mismo que la maquinaria, tenga historia. La historia no existe. Las facultades de ingenieros de minas, no tienen una asignatura que se titule “historia de las minas”, ni tampoco un manual dedicado a la explotación de los mineros. ¿Para qué? Los ingenieros aprenden lo que es una mina pero no saben lo que es un minero.

Cuando en la habitación de su casa alguien se sienta delante de su ordenador no puede entender que Marx escriba que la maquinaria “sólo funciona en manos del trabajo directamente socializado o colectivo”. Si le quitas los tornillos al ordenador lo que ves es un disco duro, un teclado, un procesador, una placa base o una tarjeta de sonido. ¿Dónde está el carácter social de mi ordenador?

También dice Marx que una de las diferencias entre una herramienta y una máquina es que mientras en la primera el instrumento es una prolongación de la mano del hombre, en la segunda el hombre es una prolongación del instrumento. Por eso solemos decir que “nos sentamos al volante del coche”. Pero los ingenieros no ven ninguna diferencia, ni aquí ni en muchas otras cosas. Por eso tenemos una concepción ludita de todas las máquinas e instrumentos que nos rodean: en las cosas no vemos ni oímos más que cosas. Lo demás son ganas de complicar (las cosas).

Pero al aprobar la “tasa Google“ el Congreso de los Diputados nos acaba de sacar de nuestro estupor otra vez más. Nos vuelven a demostrar que en las máquinas, en internet y la informática hay hasta impuestos, una palabra derivada de imponer. Los ordenadores también muestran al fisco, al dinero, a la propiedad privada, a las sanguijuelas, al poder político y al capitalismo monopolista de Estado.

Desde 2006 se han ido creando partidos piratas que defienden derechos básicos que casi todos daban como ampliamente reconocidos y aceptados en nuestras sociedades civilizadas. Pero los piratas han aparecido precisamente porque esos derechos elementales han desaparecido. El asunto es mucho más serio de lo que parece porque lo que antes eran derechos el capitalismo los ha convertido en su contrario: en crímenes. Es lo mismo que escribía Marx hace 150 años: para expandir el capitalismo la burguesía desahució a los campesinos de sus tierras “a sangre y fuego” y cuando los campesinos volvieron a “okupar” luego las tierras que siempre habían sido suyas, les acusaron de ser “okupas”, es decir, delincuentes. ¿Cuál es la solución al problema? Si hoy Marx pudiera acudir a un escrache llevaría una pancarta con la siguiente consigna: hay que desahuciar a los desahucidores, que es lo que propone en El Capital: expropiar a los expropiadores (2).

Cuando abro uno de los sitios piratas de internet me encuentro con un enlace que se titula “Amenazas legales” (3). No sólo vivimos en una sociedad que ha sido expropiada de sus derechos, sino que, además, los monopolios (Microsoft, Warner, Sega) se atreven a amenazarnos, no sólo a los piratas, o sea, a los que ponen la cultura a disposición de millones de seres humanos como jamás se había conocido en la historia, sino que me amenazan a mí porque me he descargado la V Sinfonía de Beethoven gratis. Nadie le ha preguntado a Beethoven si escribió aquella Sinfonía para que otros ganaran dinero con ella. ¿Quienes son realmente los piratas?, ¿qué pensaría Beethoven si le dijeran que 200 años después, en pleno siglo XXI, hay personas perseguidas y encarceladas por poner su música a disposición de las masas del mundo entero?

Las justificaciones que al respecto exponen los diputados, verdaderos sicarios de los monopolios, son parecidas a las que dan los ingenieros informáticos: defienden la cultura. Pero ocurre que a veces se les escapa algo que es un poco distinto: en realidad lo que defienden es la industria cultural, el “show bussines”, es decir, que con la excusa de la cultura se trata de defender el capitalismo, la propiedad privada y el saqueo de todos y cada uno de los derechos de las personas.

Pero el mayor enemigo somos nosotros mismos, nuestra (de)formación cultural. En los conservatorios enseñan música, y nada más. A los estudiantes de arte les enseñan a pintar, y nada más. Nadie les ha explicado el capitalismo, es decir, que junto al pintor hay un marchante, es decir, un traficante de arte, alguien que hace del arte un negocio, que la historia de la música y la pintura es también la historia de los mecenas y de los patrocinadores a los que hoy se les llama “sponsors”, o sea, los capitalistas que ponen el dinero para que vayamos a un concierto de Bisbal pero no vayamos nunca a uno de Valtonic, para que Bisbal vaya de gira y Valtonic vaya a la Audiencia Nacional.

La era digital, esta revolución moderna de las fuerzas productivas, confirma que el capitalismo carece ya de recorrido, ha llegado a su final y antes de caer fulminado se revuelve como una fiera herida de muerte.

(Este artículo no acababa así sino dando vivas a la piratería, pero las he borrado por si acaso. He consultado el Código Penal y los libros de jurisprudencia y aunque no parece que por el momento la exaltación de la piratería sea delito, no me fío de la fiscalía, por cierto, una institución que deriva del fisco. Es una laguna legal que Soraya Sáenz de Santamaría tiene que ponerse a rellenar rápidamente porque aún quedan cosas que no están prohibidas y eso es un peligro para la sociedad. También es intolerable que el partido pirata no haya sido ilegalizado todavía. ¿A qué esperan?, ¿Garzón se ha quedado sin relevo? Internet, o sea, la red, ¿es una palabra que deriva de redada? Si es así, ¿a qué espera la fiscalía de la Audiencia Nacional para ordenar la próxima redada contra las redes?)

(1) Marx, El Capital, tomo I, pgs.302 y stes.
(2) Idem, tomo I, pg.649
(3) The Pirate Bay, http://thepiratebay.se/legal

Junto al asesino siempre hay un cajero

En la actualidad la invocación de los derechos humanos y las consiguientes sanciones internacionales a los países que no los respetan son una de las formas más importantes de injerencia imperialista, porque quienes las imponen desempeñan el doble papel de jueces y partes. Naturalmente que en las democracias europeas no hay violaciones de los derechos humanos, ni presos políticos, ni torturas, ni nada de eso. Los que los violan son países del Tercer Mundo. Lo que no van a hacer los imperialistas es sancionarse a sí mismos…

Pero… siempre hay un pero. A diferencia de Estados Unidos Europa no ha sanciondo al régimen de Omar al-Bashir que gobierna Sudán desde 1989 tras un golpe de Estado militar, a pesar de que está procesado por el Tribunal Penal Internacional acusado de masacres en masa contra la población y de convertir a su país en el centro de operaciones más importante de Al-Qaeda.

¿Por qué? ¿Se les ha olvidado? ¿Lo propondrán ahora los nuevos eurodiputados de ‘Podemos’?

La explicación es la siguiente: el banco francés BNP es al gobierno de Omar al-Bashir lo que Bárcenas al de Rajoy y Jake Guzik a Al Capone, por lo que caben las dos posibilidades de siempre:

a) el cajero se chiva del jefe y queda impune
b) el cajero paga el pato y es el jefe el que queda impune

Tras arduas negociaciones Estados Unidos ha impuesto una sanción económica brutal (8.900 millones de dólares) al BNP y va a someter a investigación (o sea, a chantaje) a otra serie de grandes bancos europeos que se están lucrando con los negocios sudaneses, entre ellos Commerzbank, Deutsche Bank, Crédit Agricole, Société Générale y UniCredit. En la banca europea está la clave que explica los motivos por los que Europa ha dado carta blanca a Omar al-Bashir.

Las sanciones económicas no conciernen sólo a Sudán sino a otros países sometidos al bloqueo imperialista, cuyo ejemplo más conocido es Cuba. Se trata de algo mucho más amplio. Francia ya fue sancionada por Estados Unidos por vender fragatas Mistral y también el banco Abn-Amro fue multado en 2005 por hechos similares.

Lo curioso es leer la explicación que expone el decreto del gobierno de Etados Unidos que multa al BNP. Dice que a través del banco francés, el gobierno de Sudán “y bancos vinculados a él” han llevado a cabo operaciones de miles de millones de dólares, que desde 1997 la sucursal del BNP en Ginebra era el banco central de facto del Estado de Sudán y que desde 2000 ha estado poniendo en circulación pagarés de los bancos sudaneses para financiar las exportaciones de petróleo del país africano:

“Por su papel en la financiación de las exportaciones de petróleo de Sudán -dice el decreto- el BNPP de Ginebra ha jugado un papel clave en el comercio internacional de Sudán. En 2006 los pagarés gestionados por el BNPP de Ginebra suponían cerca de una cuarta parte de las exportaciones, y una quinta parte de las importaciones procedentes de Sudán. Más del 90 por cien de esos pagarés eran en dólares estadounidenses. Además, los depósitos del Banco sudanés número 1 en el BNPP de Ginebra representaron aproximadamente el 50 por cien de las reservas de divisas de Sudán en esa época”.

La sentencia afirma abiertamente que el BNP ha estado financiando conscientemente tanto el terrorismo de Al-Qaeda como las masacres cometidas por el gobierno de Sudán contra su propia población, detallando las medidas adoptadas por el banco para ocultar sus negocios en el país del Nilo. Por eso la prensa europea ha silenciado las sanciones de la Casa Blanca o las ha explicado recurriendo a Cuba. O el silencio o la media verdad.

Las sanciones son tanto un aviso para navegantes (Commerzbank, Deutsche Bank, Crédit Agricole, Société Générale, UniCredit) y una amenaza a los monopolistas eurpeos, como un espejo del nivel al que están cayendo las relaciones entre Estados Unidos y las potencias europeas. Habría que complementar la información con la reciente depuración de los espías dobles que tenía Estados Unidos empotrados en el gobierno alemán y las acusaciones contra Alstom por currupción ante los tribunales de Estados Unidos, iniciadas el año pasado y que se han saldado este año con la venta de sus acciones a General Electric. Un chantaje en toda regla porque las sanciones solicitadas ascendían a mil millones de dólares.

La espada de Damocles no sólo pendía sobre Alstom sino sobre sus capataces, uno de los cuales, el número dos, es Georges Chaudron de Courcel el cual, a su vez, ya estaba en el banquillo de los acusados porque también era el número dos del banco BNP y “dimitió” de sus cargos hace unas pocas semanas en medio de una tortuosa negociación sobre las sanciones entre Francia y Estados Unidos.

En su libro “Hard choices” Hillary Clinton confiesa que cuando era Secretaria de Estado, presionó al presidente argelino Buteflika para que firmara un contrato de suministro de gas con General Electric. Eso que ahora llaman “puertas giratorias” no es otra cosa que capitalismo monopolista de Estado, es decir, que los grandes negocios se hacen de la mano del Estado de cada cual. No hay que rasgarse las vestiduras, esto funciona así: en cada negocio hay un gobernante y en cada divisa un carro blindado.

Francia ha amenazado con tomar represalias. Está estudiando la posibilidad de abandonar el dólar en sus transacciones comerciales y de deshacerse de sus reservas de divisas estadounidenses, como ya están haciendo Rusia y Japon, entre otros países.

Las sanciones económicas forman parte de la rivalidad entre las grandes potencias imperialistas. El vacío que unos crean los aprovechan otros, como China, que ha exportado armas a Sudán violando las resoluciones de la ONU en la que ocupa una plaza en el Consejo de Seguridad. El 18 por cien del petróleo que llega a China procede de Sudán.

Esta situación explica la sangrienta guerra civil en Sudán y que los imperalistas lo dividieran hace dos años, creando un Estado fantasma en el sur. Fue el fin del estado más extenso de África. A marchas forzadas los imperialistas están creando pequeños Estados por todo el mundo. Les resultan mucho más manejables. El modelo de Estado del imperialismo es San Marino, Singapur, Mónaco, Bahrein, Andorra, Barbados, Swazilandia, Kosovo, Liechtenstein…

Guía práctica del perfecto criminal

Algún marxista ortodoxo diría que los grandes crímenes y criminales son como una superestructura: reflejan el momento social como un termómetro refleja la temperatura. El asesinato de la Presidenta de la Diputación de León, por ejemplo, pasará a los anales más negros de la historia como una miniatura del caciquismo político de principios de este siglo, de la España más siniestra y la piscaresca más ruin.

Pero si somos sinceros tendremos que reconocer que lo que realmente tiene morbo es el crimen perfecto: burlar la ley y que no te pillen. Hay crímenes tan perfectos que nadie los considera siquiera como crimenes. Parecen cosas normales. Por ejemplo, el ex-rey Juan Carlos mató a su hermano de un disparo, pero nadie habla de asesinato sino de “accidente”. Por eso ni siquiera los jueces ni la policía abrieron nunca un sumario. No había nada que investigar y todo aquello que no se investiga no existe. No forma parte de eso que los científicos llaman “los hechos”.

Tenéis que ver esas series de la televisión que tratan del CSI, la policía científica: la ciencia y la policía funcionan de la misma manera. Se atienen a “los hechos”. A veces incluso ambos, policías y científicos, utilizan el mismo lenguaje y hablan de “evidencias”, es decir, de hechos tan claros que ni siquiera es necesario explicarlos: son evidentes.

Si miras para otro lado, las cosas dejan de ser evidentes, por lo que a los científicos y policías hay que preguntarles: ¿a dónde miran?, ¿a quién investigan?, ¿que buscan? Luego que no me hablen de «pruebas» porque las pruebas hay que buscarlas. Las pruebas no sólo son un asunto que concierne al intelecto, sino también a la voluntad: no hay más ciego que el que no quiere ver.En todo el mundo uno de los crímenes más graves que existen es el empleo de armas químicas y gases, que los tratados internacionales prohíben desde hace más de un siglo. Naturalmente su empleo siempre ha quedado impune porque quienes matan con tales medios es porque disponen de ellos, es decir, porque tienen poder y a quien tiene ese poder no hay manera de llevarle a los tribunales esposado.

Por lo tanto, el crimen perfecto, la impunidad, no es más que una radiografía de la balanza de poder en el mundo. Pero no sólo de eso, sino también de la hipocresía, de eso que el saber popular dice: “el que hace la ley hace la trampa”. Primero calman a los moralistas, prohiben las armas químicas y luego pasan olímpicamente de prohibiciones.

A los profesores universitarios les encanta hablar de “los hechos” pero se pasan el curso ocultándolos, es decir, hablan de los hechos que les da la gana. Por eso se les considera como una parte de “la autoridad”, porque funcionan como la policía y como todos los que comparten el poder: pasan por alto todo aquello que no les interesa. Como ejemplo hablemos de una serie de “hechos” que nunca nadie explicará en una Facultad de Química a sus estudiantes, seguramente porque no los consideran como parte integrante de tal ciencia.

El desarrollo de la Química siempre estuvo impulsado, a partes iguales, por el capitalismo y la guerra. Desde 1800, con los fertilizantes y plaguicidas, el capitalismo convirtió a la agricultura en una rama de la química. Marx dijo que la agricultura había pasado de ser “un procedimiento puramente empírico de la parte más rudimentaria de la sociedad” en el empleo científico consciente de la agronomía. Lo mismo cabe decir de los tintes, cuyo uso se expandió como un anexo de la industria textil.

El otro motor de la Química fue la guerra, o sea, la pólvora y tuvo su origen en el mismísimo Lavoisier, el fundador de la Química científica, un lacayo del feudalismo que inventó un nuevo método de producción de explosivos con el potasio extraído de Alsacia. En España tenemos un ejemplo parecido en la empresa Explosivos Rio Tinto que, además de lo que su denominación indica, tiene una segunda fuente de negocio: la fabricación de agrotóxicos, fertilizantes y pesticidas.

En la segunda mitad del siglo XIX donde más avanzó la química fue en Alemania, por la necesidad de desvincularse del bloqueo económico británico sobre las materias primas estratégicas por medio de sustitutivos sintéticos. A comienzos del siglo XX Inglaterra tenía el monopolio mundial de la explotación minera de los nitratos de Chile, un producto químico que integra la fabricación de explosivos. La pólvora negra se compone de un 75 por ciento de salitre (nitrato de potasio), un 12 por ciento de azufre y un 13 por ciento de carbón vegetal. El nitrato amónico, la nitroglicerina y el trinitrotolueno (TNT) también son derivados del nitrógeno. A finales del siglo XIX no era posible el rearme alemán sin eludir el control británico sobre los yacimientos naturales de nitrógeno.

No había otra posibilidad que acudir a la búsqueda de procedimientos artificiales de obtención de nitrógeno. El imperalismo alemán recurrió a la ciencia y, en concreto, a Fritz Haber, un prototipo del perfecto criminal, o mejor dicho, del trato dispensado en los países capitalistas a los criminales de guerra con diploma.

En 1908 Haber inventó un mecanismo de síntesis del amoniaco que liberó a Alemania de la dependencia de los nitratos naturales, de modo que a partir de entonces pudieron fabricar explosivos artificialmente con el amoniaco como materia prima. El procedimiento de Haber proporcionó el 45 por ciento del ácido nítrico necesario para la fabricación de los explosivos, municiones, proyectiles y bombas empleados por Alemania en la I Guerra Mundial.

Pero el papel de Haber (y la ciencia) en la guerra no acabó ahí. También organizó el departamento de gases tóxicos del ejército alemán a través del recién creado Instituto Kaiser Guillermo de Berlín, una leyenda en el mundillo científico, al que ponen como modelo de investigación. Naturalmente que a costa de ocultar y disimular determinados “hechos” nada gratificantes para la ciencia.

Por iniciativa de Haber, en 1916 se creó la Fundación Kaiser Guillermo para las Ciencias Técnicas y Militares, que al año siguiente pasó a depender del Ministerio de la Guerra. La fusión de la universidad con el ejército es un modelo típico del imperialismo que las universidades son las mayores interesadas en silenciar. Si no son capaces de reconocer la identificación de la ciencia con el capitalismo, mucho menos van a reconocer su complicidad con las guerras y las masacres.

Durante la guerra mundial, Haber propuso al ejército utilizar gas cloro contra las tropas aliadas y fue responsable directo de la fabricación de los primeros gases venenosos que -a pesar de la prohibición- se emplearon en el campo de batalla, entre ellos el gas mostaza. Bajo su dirección un grupo de investigadores creó el Zyklon B, un insecticida basado en el cianuro que fue utilizado años más tarde por los nazis en los campos de exterminio.

La actividad de Haber tampoco se limitó a los laboratorios, de los que extrajo 5.000 botellas metálicas repletas de gases tóxicos, sino que fue nombrado capitán del ejército alemán, en cuya condición estuvo supervisando su lanzamiento en el mismo campo de batalla, al mando de una compañía de infantería. La batalla química se saldó con 15.000 víctimas entre los aliados.

Al finalizar la contienda su nombre apareció en una lista de criminales de guerra y los aliados reclamaron su extradicion para procesarlo como tal. No obstante, ya en época de la República de Weimar, Haber volvió a la dirección del Instituto de Física y Electroquímica de Berlín, continuando sus investigaciones secretas para la fabricación de nuevo armamento químico.

A pesar de sus crímenes -o quizá gracias a ellos precisamente- fue laureado en 1918 con el premio Nobel de Química. Al fin y al cabo el mismo Alfred Nobel que había instituido el conocido galardón se enriqueció fabricando explosivos. El discurso que Haber pronunció en 1920 ante la Academia sueca es un ejemplo de la hipocresía típica de algunos científicos, aunque no sean capitanes del ejército: su invento de la síntesis del amoniaco era una gran aportación para la elaboración de abonos agrícolas, que a su vez aumentarían las cosechas y aliviarían así el hambre en el mundo.

Una fábrica de muerte que se presenta como alivio del hambre… algo parecido a la falacia que sostienen ahora mismo las multinacionales de los transgénicos, otro caso de aplicación humanitaria de la ciencia a la resolución -desinteresada- de acuciantes dramas de la humanidad, como el hambre y la enfermedad.

¿Quieres convertirte en un perfecto criminal? Antes deberás aprobar una licenciatura en ciencias, de esas que llaman “puras”, o sea, que no tienen nada que ver con “la política”, ni con las ideologías, ni con nada de nada. En la universidad te dan carta banca, licencia para matar, y si matas mucho es posible que recibas hasta el Premio Nobel.

El imperialismo orquestó la Primavera Árabe

Juan Manuel Olarieta

Un documento confidencial elaborado en 2010 por el Departemento de Estado confirma que la denominada Primavera Árabe no sólo no fue espontánea sino que estuvo promovida de forma activa por el imperialismo estadounidense después de un largo periodo de maduración.

El documento, que tiene cinco páginas, lo ha publicado la organización Middle East Briefing (1), que pudo tener acceso al mismo recurriendo a la legislación sobre libertad de información. Se titula «Middle East Partnership Initiative: Overview» y está fechado el 22 de octubre de 2010.

La Primavera Árabe comenzó en diciembre de aquel año con el derrocamiento del gobierno en Túnez, denominada «Revolución de los Jazmines» y desde entonces sacudió a varios países, afectando a Egipto, Libia, Yemen y Siria y causando cruentas guerras civiles y una conmoción sin precedentes en el mundo árabe.


No obstante, los preparativos empezaron varios años antes, cuando en 2002 la Casa Blanca empezó a elaborar los planes de desestabilización que forman parte del programa regional «Middle East Partnership Initiative» dirigido contra países del norte de África y Oriente Medio apoyándose en ONG locales que son los tentáculos de la diplomacia imperialista.

El gobierno de Obama no escatimó en gastos para interferir sobre los asuntos internos de los países árabes. En 14 años se han gastado 600 millones de dólares en unos 1.000 grandes proyectos políticos. La financiación de las ONG ha supuesto más de la mitad de los proyectos del plan, señala el documento. Los agentes de enlace con las ONG locales los designa la embajada de Estados Unidos en cada país.

La Iniciativa «no suministra fondos a los gobiernos extranjeros y no negocia acuerdos bilaterales de asistencia», señala el informe, que establece una lista de los países destinatarios con prioridad: Yemen, Arabia Saudita, Túnez, Egipto y Bahrein. Libia y Siria fueron añadidos un año después de la elaboración del informe por el Departamento de Estado.

En Egipto el gobierno de Estados Unidos se centró en la Hermandad Musulmana, a la que consideraba compatible con la política imperialista de Estados Unidos. El gobierno de Obama aseguraba incluso el «servicio post-venta» de las ofensivas de desestabilización, que forman parte de la remodelación del «Gran Oriente Medio».

En septembre de 2011 la Iniciativa creó una oficina especial de coordinación de las transiciones políticas en aquella región estratégica, poniendo a William B. Taylor al frente. Se trata de un diplomático con experiencia en campañas de desestabilización ya que fue el embajador de Estados Unidos en Ucrania durante la «revolución naranja» de 2006 a 2009.

Según el informe del Departamento de Estado, su tarea es la de coordinar la asistencia de Estados Unidos a las «democracias emergentes» el norte de África y Oriente Medio, incluyendo a Egipto, Túnez y Libia.

Contra viento y marea, Santiago Alba Rico y otros miembros significados de Izquierda Anticapitalista siempre sostuvieron el carácter espontáneo de la Primavera Árabe (2) que, según dijeron, sirvió luego de detonante para que estallara el movimiento de los indignados del 15-M en la Puerta del Sol. Esther Vivas llegó a decir que la Primavera Árabe tuvo un carácter «internacionalista», pero eso nunca lo entendí muy bien. En aquel momento pensé que la indignación estaba dirigida -entre otras cosas- contra la Casa Blanca. Ahora mismo me da la impresión de que la indignación no era de unos contra otros, sino que es muy posible que se tratara de la misma indignación, es decir, que la Casa Blanca y los indignados compartieran el mismo estado de ánimo.

Uno de los motivos que me lleva a pensar de esa manera es que tras la «Revolución de los Jazmines», el Foro Social Mundial se pudo reunir en Túnez en marzo de 2013. Creo que es a eso a lo que Vivas llama «internacionalismo»: el imperialismo abría las puertas a la «democracia», no sólo en el interior de aquel país árabe, sino a 5.000 indignados procedentes de todas las partes del mundo, que dos años después se pudieron congregar allá en paz y libertad para que luego Vivas nos lo pudiera contar a nosotros (3).

No sólo los árabes; todos los pueblos del mundo debemos sentirnos deudores de la política benefactora del Departamento de Estado, el Pentágono, la CIA y la Casa Blanca.

(1) U.S. State Dept. Document Confirms Regime Change Agenda in Middle East, http://mebriefing.com/?p=789
(2) Santiago Alba Rico, Libia, el caos y nosotros, Gara, 19 de septiembre de 2011, http://www.anticapitalistas.org/Libia-el-caos-y-nosotros
(3) Esther Vivas, Del Foro Social Mundial a las Revueltas Árabes, http://cemsenmoviment.wordpress.com/tag/movimiento-antiglobalizacion/

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