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¿Han provocado los experimentos con armas biológicas el brote de brucelosis que padece Estados Unidos?

El reciente libro de Kris Newby, “Bitten: The Secret History of Lyme Disease and Biological Weapons” (Picadura: la historia secreta de la borreliosis y las armas biológicas), ha levantado mucho revuelo en Estados Unidos.

Su tesis es que el actual brote de borreliosis en Estados Unidos es el resultado de un experimento militar con armas biológicas. El libro incluye entrevistas con Willy Burgdorfer, un científico estadounidense de origen suizo que identificó la enfermedad en 1982. Murió en 2014, pero la bacteria causante de la enfermedad, Borrelia burgdorferi, lleva su nombre (y no tiene nada que ver con Josep Borrel).

El congresista de Nueva Jersey Chris Smith ha pedido la apertura de una investigación por parte del Pentágono sobre la denominada enfermedad de Lyme, una infección bacteriana que se adquiere por la picadura de las garrapatas.

El 11 de julio la Cámara de Representantes aceptó iniciar las pesquisas para averiguar si entre 1950 y 1975 se llevaron a cabo experimentos con armas biológicas utilizando garrapatas u otros insectos.

Actualmente hay una explosión de pacientes que padecen la enfermedad de Lyme y otras enfermedades transmitidas por garrapatas en Estados Unidos. Se calcula que cada año se diagnostican entre 300.000 y 437.000 nuevos casos y entre el 10 y el 20 por ciento de los pacientes con la enfermedad de Lyme.

En el libro Burgdorfer explica que él personalmente trabajó para inocular a los insectos con enfermedades transmisibles a los humanos y que las garrapatas infectadas fueron liberadas “accidentalmente” en barrios residenciales.

Llueve sobre mojado. En 2004 el libro “Laboratory 257: The Disturbing History of the Secret Government Biological Laboratory on Plum Island” ya planteó una tesis similar, afirmando que tras la Segunda Guerra Mundial los estadounidenses habían acogido a científicos del III Reich para trabajar con armas biológicas. Aunque el Laboratorio 257 tiene su sede cerca de Lyme, no hay pruebas de ninguna conexión entre las investigaciones realizadas en aquel momento y el descubrimiento de los primeros casos que aparecieron 25 años después.

En octubre del año pasado Darpa, la agencia de investigación del Pentágono, puso en marcha un programa llamado “Insect Allies” (*), destinado a inocular insectos con virus para modificar las características genéticas de las plantas.

Lyme es una pequeña ciudad de Connecticut que da nombre a la enfermedad pero, a pesar de ello, no se ha originado en Estados Unidos porque ya se conoció en Europa en el siglo XIX y no tenía nada que ver con ningún experimento biológico.

(*) http://www.darpa.mil/program/insect-allies

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Después de 13 años de ocupación militar la ONU ha destrozado a Haití

Organizaciones sociales y políticas de Haití piden a la ONU una indemnización a las víctimas del cólera, que desde 2010 hasta la fecha se ha cobrado unas 10.000 vidas, según datos oficiales.

“Exigimos indemnización, justicia y reparación”, dijo Camille Chalmers, director ejecutivo de la Plataforma Haitiana para el Desarrollo Alternativo y anunció que varias asociaciones se han unido para iniciar una campaña, cuyo objetivo es alcanzar el resarcimiento de las familias damnificadas.

En 2004 desembarcaron unos 10.000 soldados de la Minustah (Misión de la ONU para la Estabilidad en Haití), en medio de un Golpe de Estado contra el entonces presidente Jean Bertrand Aristide, de la misma factura que el boliviano.

Las fuerzas invasoras abandonaron el país 13 años después, en 2017, constituyendo la misión militar más larga desplegada por la ONU.

Sin embargo, su presencia ha sido un desastre total. La introducción del cólera, cuya culpabilidad reconocieron solo seis años después, y los escándalos de violaciones, uso excesivo de la fuerza, hijos abandonados y aumento de los índices de violencia, muestran la verdadera labor de la ONU en Haití.

“La Minustah agravó la crisis sistemática, la crisis estructural de la sociedad haitiana”, y se fueron sin reconocer que deben invertir para ayudar al país a reconstruir lo que destruyeron, subrayó Chalmers, uno de los coordinadores del coloquio internacional “Ocupación, soberanía y solidaridad: Hacia un tribunal popular sobre los crímenes de la Minustah en Haití”, que culmina hoy en la capital.

El dirigente de Alba Movimientos afirma que es “totalmente vergonzosa” la proclamación del éxito de la misión de la ONU en la nación caribeña, cuando durante su presencia se incrementó el nivel de violencia ciudadana.

“Hemos calculado que los muertos por bala en la región metropolitana, pasaron de un promedio anual de 92 personas a 964 en 2012 y 2013, con la Minustah”, denuncia Chalmers, quien añade que la llamada “industria del secuestro”, prácticamente no existía en Haití.

“Apareció con la Minustah y prosperó con la Minustah y se mantiene como un elemento muy importante de desestabilización social y económica en Haití”, lamentó.

Chalmers también insiste en que el cólera impactó de manera negativa a la economía y deterioró aún más su imagen a escala internacional, porque “en 2012 Haití era el país con más casos de cólera en el mundo”.

La ONU tiene que reparar el daño causado. Los movimientos haitianos exigen la edificación de infraestructuras que permitan reforzar el sistema de salud pública y su capacidad de respuesta a este tipo de epidemias.

La universalización del acceso al agua potable es un elemento básico para impedir que reaparezca el cólera y es una inversión menor al monto que la ONU gastaba para mantener sus tropas en Haití durante un año, asegura Chalmers.

“La ONU gastó 9.700 millones de dólares en Haití, y los resultados son visibles cuando uno camina en la calle, no solamente no dio resultado, sino que la situación está empeorando”, deplora.

El coloquio internacional aborda un primer balance sobre la presencia del organismo internacional en Haití, y cuenta con un centenar de organizaciones, movimientos sociales, plataformas haitianas y 25 invitados internacionales.

https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=327131&SEO=haiti-pide-a-la-onu-indemnizacion-por-introducir-el-colera

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Las torturas de la CIA: guía ilustrada por un prisionero del campo de concentración de Guantánamo

Un prisionero palestino del campo de concentración de Guantánamo, Abu Zubaydah dibujó con sumo detalle las técnicas de interrogatorio que la CIA le aplicó en cárceles secretas.

Uno muestra al prisionero desnudo y atado con correas a una camilla rudimentaria, con todo el cuerpo contraído mientras es sometido al “waterboarding” (ahogamiento simulado) por un interrogador a quien no se ve.

Otro lo muestra con las muñecas esposadas a barras tan altas que sólo puede sostenerse en puntas de pie, con una larga herida cosida en la pierna izquierda y un aullido que sale de su boca abierta. Otro más representa a un captor que le golpea la cabeza contra la pared.

Son dibujos hechos en cautiverio por el prisionero de la Bahía de Guantánamo​ conocido como Abu Zubaydah, autorretratos de las torturas que sufrió durante los cuatro años que estuvo detenido en cárceles secretas por la CIA.

Publicados aquí por primera vez, son descripciones duras y sumamente personales que le ponen carne, huesos y emoción a lo que hasta ahora a veces se representaba en la cultura popular de maneras suavizadas o poco fieles: las así llamadas técnicas de interrogatorio realzadas que utilizó Estados Unidos en prisiones secretas de otros países durante la febril persecución de Al-Qaeda después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En las ilustraciones, Zubaydah –la primera persona en ser sometida al programa de interrogatorios aprobado por el gobierno del presidente George W. Bush- retrata cada técnica del modo en que, según dice, fueron usadas con él en un centro clandestino de la CIA en Tailandia en agosto de 2002.

Demuestran que, más de una década después de que el gobierno de Obama declaró ilegal el programa –y luego desclasificó en parte un estudio del Senado que revelaba que la CIA mintió tanto respecto de su eficacia como de su brutalidad-, el último capítulo de los centros clandestinos aún no se ha escrito.

Zubaydah, de 48 años, hizo los dibujos este año en Guantánamo para que sean incluidos en un informe de 61 páginas, “Cómo tortura Estados Unidos”, elaborado por su abogado, Mark P. Denbeaux, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Seton Hall en Newark, Nueva Jersey, y algunos de sus alumnos.

El informe utiliza relatos de primera mano, memos internos del gobierno de Bush, recuerdos de los prisioneros y el informe de 2014 de la Comisión de Inteligencia del Senado para analizar el programa de interrogatorios. Este inicialmente fue creado para Zubaydah, al que por error se creía un alto lugarteniente de Al-Qaeda.

Zubaydah fue capturado en estado grave en un tiroteo en Faisalabad, Pakistán, en marzo de 2002, con una herida seria en el muslo izquierdo, y fue enviado a la red de cárceles de ultramar de la CIA.

Tras un debate interno para dilucidar si Zubaydah era comunicativo con los interrogadores del FBI, el organismo contrató a dos psicólogos de la CIA para que elaboraran el programa ahora proscrito, que utilizaría la violencia, el aislamiento y la privación del sueño con más de cien hombres en sitios secretos, algunos calificados de mazmorras, cuyo personal estaba integrado por guardias secretos y oficiales del cuerpo médico.

Las descripciones de los métodos comenzaron a filtrarse hace más de una década, en ocasiones con desgarradores detalles pero a veces con no mucho más que representaciones hechas con muñecos de palotes de lo que experimentaban los presos.

Pero los dibujos que acaban de darse a conocer representan técnicas específicas de la CIA que fueron aprobadas, descritas y catalogadas en memos redactados en 2002 por el gobierno de Bush, y reflejan la perspectiva de la persona torturada, Zubaydah, un palestino cuyo nombre real es Zayn al-Abidin Muhammad Husayn.

Él fue la primera persona de la que se sabe que fue sometido a waterboarding por la CIA –lo padeció 83 veces- y fue la primera persona de la que se sabe que fue encerrado en un pequeño
cajón como parte de lo que el estudio de Seton Hall denomina “un bombardeo en continua rotación” de métodos destinados a quebrar lo que para los interrogadores era resistencia.

Análisis de inteligencia posteriores mostraron que, si bien Zubaydah era yihadista, no había tenido conocimiento previo de los atentados del 11/9 ni era miembro de Al-Qaeda.

Nunca ha sido acusado de un delito, y los documentos dados a conocer a través de los tribunales muestran que los fiscales militares no tienen planeado hacerlo.

Está detenido en la prisión más secreta de la base, Camp 7, donde realizó estos dibujos no como trabajo artístico -cuya divulgación desde Guantánamo ahora está prohibida- sino como material legal que fue revisado y aprobado –con un solo texto editado- para su inclusión en el estudio. Otros dibujos de sí mismo que hizo durante su encarcelamiento fueron publicados el año pasado por ProPublica.

‘Waterboarding’

En el dibujo del waterboarding, el prisionero se representa desnudo sobre una tabla, inmovilizado mientras le arrojan agua sobre la cabeza, cubierta por una capucha, mientras su pie derecho está contraído por el dolor. La imagen contrasta con otras que se han visto en la cultura popular; una exhibición en el Museo del Espionaje de Washington, por ejemplo, muestra a un guardia que arroja agua a la cara de un prisionero que está prolijamente vestido con un mameluco de preso.

El autorretrato de Zubaydah también muestra un detalle que no está presente en la mayoría de las representaciones: una bisagra para inclinar la cabeza del prisionero hacia atrás. Las correas mantienen apretado su muslo herido.

El estudio de la Comisión de Inteligencia del Senado sobre el programa de la CIA concluyó que el waterboarding y otras técnicas eran “brutales y mucho peores de lo que daba a entender la CIA”. Su uso provocaba convulsiones, vómitos y dejaba a Zubaydah “completamente inconsciente, con burbujas que salían de su boca abierta”.

En un informe ahora desclasificado que le entregó a su abogado en 2008, Zubaydah describía la primera de las 83 sesiones de waterboarding de esta manera: “Seguían derramando agua y concentrándose en mi nariz y mi boca hasta que sentí que me ahogaba y el pecho estaba a punto de estallar por la falta de oxígeno”.

Posiciones de tensión

Los relatos de detenidos en distintos centros clandestinos difieren en cuanto a la forma en que se usaban las posiciones de tensión. En su ilustración, Zubaydah se representa desnudo y con las muñecas esposadas a una barra que está arriba de su cabeza, obligado a sostenerse con la punta de los pies.

En su versión, tal como la informaron sus abogados, todavía se estaba recuperando de lo que la CIA había descrito como una herida larga en el muslo y trataba de descargar su peso en la otra pierna. “Pasaron largas horas mientras estaba parado en esa posición”, les dijo a sus abogados. “Tenía las manos apretadas contra las barras superiores”.

Algunos guardias, dijo, “advirtieron el color de mis manos”, lo trasladaron a una silla “y el vértigo del interrogatorio se reanudó: el frío, el hambre, la falta de sueño y los intensos vómitos, que yo no sabía si se debían al frío, el Ensure o el ruido”. (La CIA sometía a los prisioneros a una dieta líquida en el programa que llamaba de “indefensión aprendida”.)

Grilletes cortos

Zubaydah, que no tiene estudios formales de arte, se dibujó con una capucha, esposado en posición fetal y atado con una cadena a un barrote de la celda para limitar sus movimientos. Al dar su aprobación a la CIA para utilizar una técnica similar a esta, Jay S. Bybee, un ex procurador general adjunto, comentó en un memo de 18 páginas fechado el 1 de agosto de 2002 que “al observar a Zubaydah en cautiverio, ustedes habrán notado que parece ser muy flexible pese a su herida”.

También señaló en la autorización, dirigida al asesor letrado interino de la CIA en ese momento, John A. Rizzo, que la agencia afirmaba que “estas posiciones no están destinadas a producir el dolor relacionado con las contorsiones o el retorcimiento del cuerpo”.

Golpes contra la pared

La imagen de un procedimiento en particular salió de Guantánamo tachada con una franja negra sobre la representación del interrogador que había realizado Zubaydah. Muestra al captor del prisionero enroscando con fuerza una toalla alrededor de su cuello mientras estrella su nuca contra una pared que, según recuerda Zubaydah, era de madera y cubría un muro de cemento.

“Seguía golpeándome contra la pared”, dijo de esa experiencia, que lo dejó ciego “durante unos instantes”. Con cada golpe, dijo, caía al suelo, era arrastrado de la toalla envuelta en cinta plástica, “lo que hacía que me sangrara el cuello”, y luego recibía una bofetada en la cara.

En una declaración de 2017 como parte de un juicio en el que luego se llegó a una conciliación, James E. Mitchell, ex psicólogo contratado por la CIA que diseñó las técnicas con un colega, John Bruce Jessen, dijo que los golpes contra las paredes eran “desconcertantes” y buscaban sacudir el oído interno de los presos. “Si duele, es que lo están haciendo mal”, dijo.

Cajón de reclusión grande

En un dibujo de sí mismo en reclusión, Zubaydah está afeitado, desnudo, encadenado con grilletes para que no pueda pararse y, según su relato, sentado sobre un balde que debía servir de inodoro. “Me encontraba en total oscuridad”, dijo. “El único punto en que podía sentarme era la parte superior del balde, porque el lugar era muy estrecho”.

En su relato, Zubaydah describe cómo era encerrado en “un gran cajón de madera que parecía un ataúd”. La primera vez que lo vio, los guardias estaban colocándolo en forma vertical y un hombre de negro con una chaqueta militar le anunció: “De ahora en más, este será tu hogar”.

Zubaydah se retrata en los dibujos con ambos ojos.

Una fotografía suya tomada en los primeros días de su encarcelamiento en Guantánamo lo muestra con un parche después de que le extrajeran un ojo lesionado.

Cajón de reclusión chico

Un cajón más chico es similar al que está expuesto en el Museo del Espionaje, dentro del cual se metían unos niños durante una visita.

En su relato, incluido en el informe de Seton Hall, Zubaydah define el tiempo que pasó dentro de lo que llamaba “la casilla del perro” como “tan doloroso”. Agrega: “En cuanto me encerraron en el cajón, hice lo posible para sentarme pero fue en vano porque el cajón era demasiado corto. Traté de acurrucarme pero también fue en vano porque estaba demasiado apretado”. Estuvo inmovilizado y aherrojado en posición fetal, según describe, durante “innumerables horas”, experimentando contracciones musculares.

“Ese dolor tan fuerte”, dijo, “me hizo gritar de manera inconsciente”.

Privación del sueño

Zubaydah recordó que los agentes usaban un método de “privación horizontal del sueño” que consistía en aherrojarlo acostado sobre el piso en una posición tan dolorosa que era imposible dormir.

La CIA justificaba la privación del sueño diciendo que “centra la atención del detenido en su situación actual en lugar de sus objetivos ideológicos”. Al aprobar esta y otras técnicas en agosto de 2002, Bybee manifestó que la CIA había dicho que no privaría a Zubaydah del sueño durante “más de 11 días por vez”.

En el estudio de Seton Hall, Zubaydah relató que fue privado del sueño durante “quizá dos o tres semanas o incluso más”. “Me pareció una eternidad”, agregó, “al punto que me quedaba dormido pese a que el guardia me arrojaba agua”.

En el dibujo, el prisionero se representa vestido con ropa liviana.

https://www.clarin.com/mundo/torturas-cia-primera-persona-guia-ilustrada_0_RZOJ5oA6.html

Uno de los dibujos del preso palestino torturado
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Nuevas pruebas de los crímenes de guerra cometidos por las tropas británicas en Irak y Afganistán

Durante un año la BBC y el Sunday Times han llevado a cabo una investigación sobre un asesinato cometido por un soldado de las SAS, las fuerzas especiales británicas, así como de asesinatos, torturas, palizas y violaciones de los detenidos por parte de miembros del Regimiento Scottish Black Watch.

Los medios acusan al gobierno y el ejército de ocultar la tortura, el abuso sexual y el asesinato de niños por parte de las tropas en Afganistán e Irak.

El caso de un comandante de alto rango de las SAS se ha remitido la fiscalía por obstrucción a la justicia, sobre la base de los documentos revelados que el gobierno ha mantenido en secreto hsta ahora.

El IHAT (Equipo de Denuncias Históricas de Irak) investigó los crímenes de guerra cometidos por soldados británicos en Irak, y la Operación Northmoor, sobre los crímenes de guerra cometidos en Afganistán.

El gobierno puso fin a ambas investigaciones en 2017 después de que Phil Shiner, un abogado que denunció más de 1.000 casos al IHAT, fuera expulsado del ejercicio profesional porque había pagado a personas en Irak para captar clientes.

Sin embargo, algunos antiguos investigadores han declarado que la actuación de Shiner se utilizó como excusa para archivar las investigaciones.

No se ha procesado a nadie de los que fueron investigados por el IHAT ni por la Operación Northmoor.

Un investigador del IHAT dijo a la BBC que el Ministerio de Defensa no tenía intención de perseguir a ningún soldado a menos que fuera absolutamente necesario.

https://www.independent.co.uk/news/government-army-child-murder-sexual-abuse-british-troops-afghanistan-iraq-a9206056.html

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El científico que puso las nuevas formas de tortura a disposición de la CIA: Sidney Gottlieb

“Todavía estoy en estado de shock”, dice el escritor Stephen Kinzer por lo que ha sabido de los experimentos realizados por un científico del gobierno de Estados Unidos que pocos conocen por su nombre: Sidney Gottlieb.

“No puedo creer que esto haya sucedido”, relata tras publicarse un libro suyo con el sugerente título “Envenenador en jefe: Sidney Gottlieb y las investigaciones de la CIA sobre control mental” (1). Es una historia de la carrera de 22 años de Gottlieb, el químico que ejecutaba proyectos de control mental que tenían como objetivo ayudar a Estados Unidos en su lucha contra el comunismo desde la década de 1950 hasta la década de 1970.

Las investigaciones sobre los efectos de las drogas sobre el control del yo y las actividades volitivas respondían a una pregunta: ¿se puede obtener información gracias a las drogas que afectan al sistema nervioso superior? Si es así, ¿qué agentes son los mejores para ese propósito?”.

Kinzer cita un memorando de la CIA sobre el proyecto, posteriormente llamado Alcachofa (Artichoke). En los años 50 y 60 Gottlieb “dirigió la aplicación de cantidades y variedades de drogas desconocidas en muchas personas mientras buscaba la receta más adecuada para alterar la conciencia para moldear efectivamente los pensamientos y comportamientos de los sujetos”.

Gottlieb realizó pruebas de LSD en prisioneros, funcionarios del gobierno y pacientes de hospitales y a muchos no les informaron de que estaban experimentando en ellos con narcóticos.

Uno de los ejemplos citados es el caso letal de un oficial de la CIA que murió de una manera altamente sospechosa después de que Gottlieb supuestamente mezclara su bebida con LSD.

Más tarde diseñó venenos a medida cuando sus jefes plantearon la cuestión de “tratar” con un dirigente extranjero, con el siniestro médico finalmente interpretado por el actor Tim Blake Nelson, en la serie de Netflix “Wormwood” de la que ya hemos hablado aquí en otra entrada (2).

Kinzer esboza bastantes detalles nuevos en su libro, la primera biografía del científico. Por ejemplo, “Envenenador en jefe” describe la forma en que Gottlieb participó en sesiones de tortura en bases militares estadounidenses y permitió que su colega, un médico, le diera LSD a niños.

El libro señala que cuando “los científicos de [la Operación] Alcachofa ideaban un nuevo fármaco u otra técnica que querían probar […] le pedían a la estación de la CIA en Corea del sur que suministrara un lote [de] ‘sujetos prescindibles’”.

Un memorando de la CIA sugirió que esos sujetos eran necesarios para la prueba de una “nueva técnica importante” que no tenía nombre, pero agregaba: “la técnica no tiene problemas de eliminación después de la aplicación”.

El proyecto de Gottlieb involucró a jefes de estado extranjeros que pertenecían al campo antimperialista. Según los colegas citados por Kinzer, preparó “un tubo de pasta de dientes previamente envenenado” destinado al primer ministro congoleño Patrice Lumumba, aunque nunca se usó.

También dirigió un equipo científico que trabajaba en un extraño complot para deshonrar a Fidel Castro: creyendo que su fuerza se acumulaba en su barba, Gottlieb propuso que se rociaran sales de talio en sus botas para que se le cayera el pelo de la barba, “dejándolo abierto a ridiculizar y derrocar”.

Kinzer cree que sus 22 años con la agencia dejaron una huella significativa en la CIA como lo es hoy: dice que hay “una línea recta entre el trabajo y las técnicas de Sidney Gottlieb que los agentes estadounidenses enseñaron a los servicios de seguridad latinoamericanos en los años 60 y 70”.

“Estas técnicas también se usaron en Vietnam, y luego las técnicas de tortura y los llamados interrogatorios extremos que se usaron en Abu Ghraib y Guantánamo”, agregó Kinzer. Dado un “suministro efectivamente ilimitado” de LSD suministrado por la empresa farmacéutica Eli Lilly a la CIA, Gottlieb se convirtió quizás en “el estadounidense desconocido más poderoso del siglo XX”, afirma Kinzer.

Después de la CIA, el padre de cuatro hijos trató de reinventarse, trabajando con niños con problemas del habla. “Nadie tenía idea de lo que había hecho en el pasado, pero quedó atormentado por aquello”. Kinzer asume que cuando falleció en 1999 no se anunció oficialmente ninguna causa de muerte.

(1) https://www.amazon.com/Poisoner-Chief-Sidney-Gottlieb-Control/dp/1250140439/ref=sr_1_1?keywords=kinzer&qid=1573676166&s=books&sr=1-
(2) https://mpr21.info/2017/12/frank-olson-el-caso-del-asesino.html

Más información:

– Ewen Cameron, la ciencia al servicio de la tortura
– Frank Olson: el caso del asesino asesinado por sus iguales
– Guía práctica del perfecto criminal
– Las secuelas psíquicas de los lavados de cerebro financiados por la CIA en Canadá
– 13 experimentos macabros con seres humanos perpetrados por Estados Unidos

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Hasta el último aliento: informe sobre el caso Georges Ibrahim Abdallah

Georges Ibrahim Abdallah es un preso político libanés condenado en Francia a cadena perpetua por la ejecución en 1982 de dos diplomáticos, uno estadounidense y otro israelí. Encarcelado en 1984, es el preso político más antiguo que hay en Europa, un caso de laboratorio del funcionamiento de la represión en el Viejo Continente y del papel de los jueces como sicarios del Estado.

El caso muestra también el encarnizamiento para mantener a Abdallah encarcelado y ayuda a entender determinados aspectos del imperialismo que no se suelen tener en cuenta.

La ejecución de los dos diplomáticos fue obra de Jacqueline Esber, alias “Rima”, una militante comunista libanesa que vivió toda su vida en la clandestinidad y falleció en Beirut en 2016 como consecuencia de una larga enfermedad.

Su identidad se conoció 34 años después de la ejecución, pero la verdad no condujo a una revisión de la condena de Abdallah porque un Estado imperialista como Francia, “patria de los derechos humanos”, vive de la mentira y el fraude, a costa de lo que sea, incluso de mantener a una persona condenada de por vida en la cárcel.

Tras condenarle en 1987, uno de sus abogados, Jean Paul Mazurier, publicó un libro en el que confesaba que trabajaba por cuenta del espionaje francés, un argumento más que suficiente para anular el juicio y, naturalmente, tambien la condena. No ha sido así.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Libano (FARL) secuestraron a Sydney Peyrolles, un diplomático francés destinado en Líbano para canjearlo por Abdallah. En la negociación subsiguiente las FARL liberaron a Peyrolles, pero Francia no cumplió con su parte del trato: liberar a Abdallah.

Al mismo tiempo que ambas partes llegaban a un acuerdo, apareció la pistola con la que se había producido una de las ejecuciones, envuelta en un periódico árabe con una fecha posterior en dos años al encarcelamiento de Abdallah.

Los diplomáticos ejecutados fueron dos. Uno de ellos se llamaba Charles E. Ray y era miembro de la CIA. El otro, Yaacov Barsimentov, era israelí y miembro del Mosad. Sus muertes se producen a comienzos de los ochenta, en un contexto dramático para Líbano, Israel y Oriente Medio que podemos resumir de la siguiente manera:

  1. En diciembre de 1981 Israel se anexiona los altos del Golán, pertenecientes a Siria
  2. Israel proclama a Jerusalén como su capital
  3. En 1982 el jefe de las milicias cristianas libanesas, Bachir Gemayel, aliado de los israelíes, alcanza la presidencia y es ejecutado casi inmediatamente
  4. Beirut es ocupado militarmente por Israel y la OLP tiene que abandonar sus bases
  5. Matanza en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, cometida por las milicias cristianas apoyadas por las tropas israelíes
  6. Primera Guerra del Golfo: Irak ataca a Irán con el apoyo de los imperialistas, incluida Francia

En los ochenta la situacion en Oriente Medio estaba cambiando tras el triunfo de la revolución en Irán. El protagonismo de la resistencia antimperalista cambia. Los palestinos han sido expulsados de sus tierras y ya ni siquiera pueden contar con apoyos efectivos en Líbano, ocupado militarmente por Israel.

En ese contexto, Abdallah era el chivo expiatorio perfecto: era comunista, era libanés, era de origen cristiano y formaba parte de la resistencia palestina. No sólo tenía que ser culpable sino que reunía todas las cualidades del culpable perfecto, que no ha perdido en absoluto porque 35 años después sigue manteniendo sus mismas convicciones políticas revolucionarias, es decir, es otro ejemplo más de coraje y resistencia en las condiciones más difíciles que cabe imaginar.

Su caso aparece en los correos electrónicos capturados a Hillary Clinton: cuando el gobierno francés deliberaba sobre la posibilidad de concederle la condena condicional, el padrino de Washington selló las puertas. Naturalmente, los israelies estaban detrás de esa negativa. Los imperialistas muestran mucho interés en que Abdallah no esté en la calle.

Los franceses juegan con fuego hasta el punto de que puede reproducirse la situación de Beirut en los ochenta. En 2014 el diario libanés Al-Ajbar, portavoz de la resistencia antimperialista, planteaba la posibilidad de que un francés pudiera ser secuestrado para canjearlo por Abdallah.

No estaría de más que quienes tanto recuerdan a Mumia Abu Jamal, dedicaran un poco de su tiempo a hacer lo propio con Abdallah y otros presos políticos que también merecen toda nuestra solidaridad y apoyo.

A nosotros cualquier otra actitud discriminatoria siempre nos ha parecido muy sospechosa…

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Los Cascos Blancos participan en el tráfico de órganos humanos para transplantes

La rama de Al-Qaeda en Siria denominada Cascos Blancos ha participado en la extracción forzada de órganos de los sirios que viven en las zonas controladas por los yihadistas, según el director de la Fundación Rusa para el Estudio de la Democracia, Maxim Grigoriev.

Durante la presentación en Moscú de una investigación titulada “Cascos blancos: cómplices de terroristas y fuentes de desinformación”, aseguró que los Cascos Blancos “son un elemento clave en el plan de extracción ilegal de órganos. Nos enteramos de estos incidentes por las personas que entrevistamos. Esta información nos sorprendió desagradablemente”, dijo Grigoriev.

Grigoriev y su equipo grabaron más de 100 entrevistas no sólo con residentes de Alepo, Damasco, Duma, Deir Ezzor y Saqba, sino también con más de 40 miembros de los Cascos Blancos y unos 20 antiguos miembros de los grupos armados.

Según las declaraciones de los testigos, los Cascos Blancos participaron en la evacuación de personas a las que habían prometido asistencia médica. Posteriormente, sus familiares recibieron cuerpos con los órganos vitales extraídos, lo cual se confirmó  cuando los cuerpos fueron examinados y pesados.

Según varios medios de comunicación, el cofundador de los Cascos Blancos, James Le Mesurier, que murió recientemente en Estambul, se encontraba en Yugoslavia a finales de la década de 1990. Durante este período, la extracción y el comercio ilegal de órganos humanos estaba en pleno apogeo en Kosovo.

“El plan para la extracción ilegal de órganos de residentes serbios fue implementado en el territorio donde él [Le Mesurier] se encontraba, y exactamente el mismo sistema fue reproducido en Siria. Esto es exactamente lo que hacen los Cascos Blancos”, dijo Grigoriev.

Agente del espionaje exterior británico, Le Mesurier fundó los Cascos Blancos como uno de los brazos de Al-Qaeda destinados a operar en la Guerra de Siria. Estados Unidos les ha estado financiando al menos desde 2013.

Se dieron a conocer por subir fotografías y vídeos a internet que, supuestamente, ilustran la destrucción y las pérdidas causadas por el ejército sirio y sus aliados. La organización ha sido acusada en más de una ocasión de cometer falsificaciones. Algunas de las presuntas víctimas que aparecen en los vídeos como víctimas de ataques químicos en Duma terminaron testificando en una conferencia de prensa organizada por la OPAQ (Organización para la Prohibición de las Armas Químicas) para refutar las acusaciones.

El 22 de julio el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, Emmanuel Nahshon, dijo que Israel había evacuado a miembros de los Cascos Blancos y a sus familias desde Siria hasta Canadá y varios países europeos a petición de Estados Unidos. La emisora de radio del ejército israelí Galei Tzahal informó de que 800 personas fueron desplazadas del sur de Siria a Jordania durante esa operación.

https://tass.com/world/1091333?fbclid=IwAR2DAr8oEv4-bmLD3iuS-ECfM10cJudoGKsk_EmO2iyrfHajn6kBXV3IVAQ

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Suiza: un país por encima de cualquier sospecha de blanquear dinero negro

El suizo Rudolf Elmer es un ingenuo como Hervé Falciani, Antoine Deltour, Stéphanie Gibault y tantos otros de esos que creen que las cosas se pueden cambiar desde dentro. Las personas que trabajan en los bancos no sólo manejan mucho dinero, sino mucha información, sobre todo en la Gran Lavadora Suiza, un país que guarda las apariencias: pintado por fuera y negro por dentro.

Hervé Falciani denunció al HSBC, Stéphanie Gibault al UBS, Antoine Deltour destapó Luxleaks y Elmer también tenía serios problemas de conciencia y quiso poner en nuestro conocimiento informaciones que ya sabemos, que nos suenan a viejunas: los bancos suizos ayudan a las multinacionales a evadir el pago de sus impuestos.

Desde los años ochenta Elmer trabajaba para Julius Bär, un banquero discreto, de esos a los que nunca se les arruga el traje. En 1994 le trasladaron a las Islas Caimán, un notorio paraíso fiscal, como jefe contable y luego como director de operaciones, antes de ser despedido en 2002.

Entonces proporcionó a la fiscalía de Zurich y a una revista un CD con los datos de los clientes del banco. En 2008 comenzó a pasar información a Wikileaks. En 2011 se entrevistó en Londres con Julian Assange. Le entregó dos CD con más datos confidenciales de clientes del banco.

El sitio web publicó una primera ronda de datos del banco y, a partir de entonces la denuncia se volvió contra el denunciante. No le dieron medallas sino un calvario de juicios. El suizo creía que él era el denunciante y Europa le ha demostrado que no: él es el denunciado, el perseguido. El banco Julius Bär recurrió a los tribunales estadounidenses para cerrar Wikileaks. En 2005 Suiza inició un primer juicio en su contra. Le condenaron a más de seis meses de prisión y, naturalmente, a la inhabilitación para ejercer su profesión.

A pesar de la persecución, no se arrepiente de nada, sino todo lo contrario: grita más alto. La realidad le ha abofeteado en el rostro y le ha abierto los ojos. El creía en el sistema pero el sistema no creyó en él. El sistema no era el remedio sino la enfermedad.

El 26 de agosto el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó, por cuarta vez, una de sus denuncias por el trato que le habían dado los tribunales suizos. El 13 del mes pasado le envió una carta abierta al Presidente del Tribunal Europeo.

Para lavarse la cara, Francia aprobó una ley para proteger a los denunciantes en 2016, llamada Ley Sapin 2, pero no hay nada parecido en Suiza, ni cuando Elmer comenzó a denunciar las prácticas de su banco, ni hoy en día.

La corrupción no existe. Eso que llaman “sistema” ni siquiera es un sistema; no es más que el capitalismo. Los incautos que luchan contra la corrupción se han equivocado de enemigo y acabarán en la carcel, como Assange o Elmer. Por eso han creado la Fundación Coraje, no tanto para denunciar sino para defenderse de las denuncias. Su lema es “el mundo necesita gente que cuente la verdad”.

Sin embargo, la verdad está detrás de una cortina de humo: el año pasado Suiza anunció que levantaba el secreto bancario, que está vigente desde 1934. Los bancos suizos tienen que intercambiar automáticamente los datos de sus cuentas en Suiza con las autoridades fiscales de otros países. A cambio, el mes pasado la Unión Europea le retiró a Suiza de su lista de paraísos fiscales.

El que hace la ley hace la trampa. El intercambio automático de información sólo funciona si el cliente tiene una cuenta a su nombre en Suiza. Pero si se trata de un fideicomiso, entonces el secreto sigue funcionando y lo mismo ocurre en los casos de extraterritorialidad (“offshore”), es decir, cuado el dinero no está exactamente en Suiza sino en sitios como las Islas Caimán.

“Tardé mucho tiempo en comprender que no podía cambiar a Suiza desde dentro”, dice ahora Elmer, casi convertido en uno de esos “antisistema”.

Más información:

– La impunidad cuesta muy barata
– Al servicio de dios, del capital y del Estado (tres personas distintas pero sólo un dios verdadero)
 

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Carpetazo a los crímenes de guerra cometidos por las tropas británicas en Irak y Afganistán

Los responsables de investigar los crímenes de guerra cometidos por las tropas británicas en Irak y Afganistán acusan al ejército de encubrir los asesinatos y torturas de civiles, han informado hoy el Times y la BBC. El Ministerio de Defensa británico niega estas acusaciones.

Ambos medios de comunicación recogieron testimonios de una decena de ex miembros de los organismos que investigan posibles violaciones de los derechos humanos por parte del ejército británico, que el gobierno canceló en 2017. Uno de ellos, citado por el Sunday Times, dijo que hay “presiones crecientes del Ministerio de Defensa para cerrar los casos lo antes posible”.

Uno de los investigadores del Equipo de Acusaciones Históricas de Irak (IHAT) dijo a Panorama en un reportaje que se emitirá el lunes por la noche en la BBC, que “el Ministerio de Defensa no tiene intención de procesar a ningún soldado de ningún rango a menos que sea absolutamente necesario”.

Entre los crímenes denunciados el Sunday Times informa de los asesinatos de tres niños y un joven en Afganistán en 2012 a manos de un soldado de las SAS, las fuerzas especiales, sin ser procesados, así como de la violencia de 2003 en Basora, en Irak, contra los prisioneros, lo cual supuestamente causó la muerte de al menos uno de ellos o del tiroteo contra un policía irakí ese mismo año.

El Ministerio de Defensa argumenta que, después de una investigación exhaustiva, un fiscal independiente decidió no procesar ninguno de los casos que se le habían remitido.

En febrero de 2017 el gobierno británico decidió detener cientos de investigaciones, muchas de ellas sin resolver, una decisión que fue fuertemente criticada por los defensores de los derechos humanos.

“La reputación del ejército británico está en juego: cualquier acusación creíble de violaciones de los derechos humanos cometidas por las fuerzas británicas en Irak y Afganistán debe ser investigada por un organismo independiente del ejército”, ha afirmado Amnistía Internacional.

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Trump indulta a los soldados condenados por cometer crímenes de guerra en Irak y Afganistán

Los matarifes se van de rositas
Ayer Trump indultó a un ex soldado estadounidense condenado por asesinato y a otro acusado de apuñalar a un talibán.

Los indultados son el teniente primero Clint Lorance, condenado por ordenar en 2012 disparar a un grupo de tres civiles afganos, dos de los cuales murieron. Este oficial ya ha cumplido seis años de prisión de los 19 años de su condena.

“Muchos estadounidenses han pedido clemencia para Lorance, entre ellos 124.000 personas que firmaron una petición a la Casa Blanca, así como varios miembros del Congreso de Estados Unidos”, dijo Trump ayer en una declaración.

Trump también indultó a un miembro de los Boinas Verdes, una unidad de élite del ejército estadounidense, por el asesinato premeditado en 2010 de un talibán sospechoso de fabricar bombas.

Por último, el Presidente revocó la decisión de degradar a Edward Gallagher, un soldado de otra unidad de élite, los Navy Seals, acusado de apuñalar hasta la muerte a un joven detenido del Califato Islámico en Irak, y de asesinar a otros civiles.

Gallagher fue absuelto de la mayoría de los cargos en julio, pero fue condenado por haber posado con otros mercenarios de los Seals para una foto que le mostraba con el cuerpo del joven detenido y asesinado.

“¡Felicitaciones al Navy Seal Eddie Gallagher, a su maravillosa esposa Andrea y a toda su familia. Han soportado todo esto juntos. Me alegro de haber podido ayudar!”, dijo Trump en un mensaje publicado en Twiter en julio.

“No hay suficientes palabras para expresar mi gratitud y la de mi familia a nuestro Presidente, Donald J. Trump, por su decisión e intervención”, reaccionó Gallagher en Instagram.

El almirante estadounidense retirado James Stavridis, que fue un alto dirigente de la OTAN, se ha opuesto firmemente a estos indultos. “Dirigí a varios de los soldados a quienes [Trump] podía indultar”, dijo en un artículo de la revista Time. “Perdonarlos debilitará al ejército”, añadió.

Los indultos son “una afrenta a la idea de orden y disciplina y al estado de derecho”, dijo Pete Buttigieg, un veterano de la Armada de Estados Unidos y candidato a las elecciones presidenciales primarias demócratas del año que viene.