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17 años después de la masacre, los muertos de Bojayá vuelven envueltos en una mortaja

Laura Langa Martínez

Los cuerpos de las víctimas de la masacre de Bojayá regresaron a su territorio tras un largo proceso de identificación. Entre el 11 y el 18 de noviembre de 2019 fueron entregados 100 ataúdes. 17 años después, no están todos. Hoy Bojayá permanece como una tierra herida, en la que el horror la inundó y seguirá inundándola ante el inminente riesgo de una nueva masacre. La muerte no se fue, aún duele y dolerá.

Es horrible. Se ha dicho una vez tras otra. No hay duda. Esta es la tierra del dolor de unos y de la avaricia de otros, ¿cuántas veces lo habrán dicho en estos 17 años? ¿qué son 17 años? Una cifra. Ojalá fuera eso, sólo una cifra. Tras 17 años de la masacre, los muertos vuelven. Bojayá. Recorridos por la tierra herida

Domingo Chalá, quien siempre ejerció como sepulturero en Bellavista, cuenta como desde los años 90, a orillas del río Atrato los cuerpos flotaban, aparecían y nadie podía tocarlos, si no querían correr la misma suerte. De esta barbarie no hay ni siquiera cifras, no se habla de ella, solo queda el horror, su dolor y los recuerdos de cómo los paramilitares a quien montaban en su embarcación “rumbo al cielo”, jamás se le volvía a ver. Asesinatos. Torturas. Desapariciones. Desplazamientos forzados. Amenazas. Robos de motores, víveres y combustible. Bloqueo económico. La violencia no tiene fin y las comunidades lo denunciaron en la “Declaración por la vida y la paz” el 12 de septiembre de 1999. Hoy, febrero de 2020, la situación sigue siendo alarmante.

Por algo se dice, que algún día el Estado deberá reconocer esta larga memoria de la violencia en el Chocó.

Tratando de responder a la pregunta, ¿cuándo es el tiempo de enterrar a los muertos?, el 11 de noviembre del 2019, llegaron 100 ataúdes custodiados desde Medellín hasta el aeropuerto de Vigía del Fuerte (Antioquia), para ser entregados a la comunidad.

De esos 100 ataúdes, 78 contienen los restos óseos de las víctimas identificadas; 8 están vacíos pero con nombres, representan los que aún están desparecidos; 9 son de los bebés en gestación, y uno que se dice que nació en la iglesia, todos ellos, también murieron; 1 ataúd más contiene el cuerpo de un niño entre 4 y 8 años que no ha podido ser identificado; 2 más, son las 2 entregas simbólicas que se realizaron; y los 2 últimos contienen los restos óseos que no han podido ser identificados por el momento, es la fosa nº75.

En total, 100 ataúdes, a los que hay que sumar una cifra que nadie se ha atrevido a pronunciar. Que nadie se atreve a reconocer. ¿Cuántos son los muertos en Bojayá desde la década de los ochenta hasta hoy? Tendemos a olvidar los muertos de una masacre con la siguiente, como si el pasado se borrara y no reclamara justicia.

La identificación de urgencia de los cuerpos, realizada aquellos días de la masacre, y que llevó a enterrarlos como pudieron en fosas comunes, se fue complementando con las necropsias realizadas a partir de las exhumaciones que desde el 2002 y hasta el 2004 la Fiscalía realizó. Si bien, todo fue tomando su tiempo, y ya no hay dudas de que esos cuerpos no fueron bien identificados, ni estudiados, ni individualizados, ni siquiera tuvieron un digno entierro. Si la vida no importa, ¿cómo va a importar la muerte? Lo que quedó evidenciado, cuando en noviembre del 2016, la Fiscalía presentó su informe a la comunidad. ¿Cómo murieron sus familiares? y ¿dónde está cada parte de su cuerpo? no fue debidamente resuelto en todos los casos.

Dicen que la armonía es ese orden de la vida que vincula a cada quien a su tierra. Entonces, ¿qué sucede cuando no es tu tierra donde yace tu cuerpo?, ¿cuándo no hay tumba donde llorar?, ¿cuándo tu cuerpo se mezcló con el de otro, y otro, y otro?

El tiempo siguió pasando, mientras la comunidad exigía un trato digno a sus muertos, para al menos poder enterrarlos en tumbas con sus nombres y no en fosas comunes, mezclados. Pero, no fue hasta que el Comunicado 062 de los llamados Acuerdos de Paz de La Habana, habilitó el camino para que el CTI de la Fiscalía volviese a Bojayá.

Y así en el 2017 el mismo topógrafo que participó en las diligencias del 2002 marcó los cuatro puntos de cada una de las fosas para comenzar a exhumar y enviar los cuerpos encontrados para su identificación al Instituto Nacional de Medicina Legal (Inmlcf).

Dos largos años después, los muertos volvieron a su tierra en dos helicópteros de la ONU. Así fue como llegaron esos 100 ataúdes de ese tamaño en el que ningún cuerpo recién muerto cabría, pero sí nuestros huesos apilados, juntos, uno al lado del otro. En color blanco los ataúdes con los bebés, niños y niñas; y en marrón los jóvenes y adultos.

Respetando las tradiciones, los cofres recorrieron su territorio herido. La primera parada fue en Bellavista Viejo, donde explotó la pipeta. Allí, uno a uno de los ataúdes descendieron de la barca y fueron entregados a sus familias. El reencuentro se hizo tacto y reposaron sobre sus manos. En fila los fueron llevando hasta el interior de la iglesia. Coincidiendo en el dolor fueron caminando, dejando a su lado izquierdo y derecho las ruinas del pueblo donde la naturaleza es la única que rebosa de vida. Para 23 ataúdes la siguiente parada fue Pogue. Allí, en su tierra natal, fueron velados durante una noche.

Alabar es cantar a los muertos, despedirlos

Esa noche los ataúdes reposaron en el altar que la comunidad había construido para la ocasión, respetando con el cariño que todo muerto merece, su ansiada despedida. Porque alabar es acompañarlos en el paso del alma al mundo de los ancestros, para no condenarlos a deambular entre los vivos. Alabar es dolerse públicamente por el dolor del otro, por el dolor compartido.

Por ello, las alabadoras cantaron desde que estos cuerpos regresaron a Bojayá, y así transcurrió el viaje hasta Pogue. Llovió. Salió el sol. Y siguió lloviendo. Y ellas siguieron cantando.

Amanecer cantando. Velándolos. La comunidad preparó comida. Juegos de dominó y cartas. Conversaciones. Tinto a base de maíz. Dolor y mucha tristeza. Porque no importa que hayan pasado 17 años, el dolor está. Y ese dolor y miedo sigue presente porque la violencia de los grupos armados no ha cesado.

Por eso es que las comunidades emberas de los alrededores están confinadas, y desde el 31 de diciembre de 2019, con la llegada de más de 300 paramilitares a sus tierras, Pogue también. De hecho, actualmente, el ELN y los grupos paramilitares de las Agc son los que ejercen el control territorial en las cuencas de los ríos Opogadó, Napipi y Bojayá. Nadie lo desconoce.

Al día siguiente, tras la velación, navegando por el río Bojayá estos 23 cofres volvieron a Bellavista para ser enterrados.

Se dice que conversar es volver visible lo oculto, correr el velo del silencio, por eso, antes de proceder al entierro en Bellavista Nuevo, fue requerimiento cumplir con el protocolo de entrega, y durante cinco días los equipos de la Fiscalía y de Inmlcf dieron las explicaciones científico técnicas a cada uno de los familiares, acompañados por los y las sabedoras de la comunidad, quienes guiaron espiritualmente el proceso.

La noche del 17 al 18 fue la última velación. Un altar de madera recién construido fue el lugar de su última despedida. Allí, reposaron junto a la cruces de las fosas en las que permanecieron tantos años. Pero antes de la velación, en la mañana, tuvo lugar el acto político se esperaba al presidente Iván Duque, quien nunca llegó, pero llegaron otras instituciones y embajadas a emitir sus discursos. Sólo para la ocasión, justo para las palabras ante micrófono.

Y antes de que fuesen enterrados los muertos ya no estaban en Bellavista, igual que los grandes medios de comunicación. Curiosamente, o premeditadamente, ningún delegado de las instituciones oficiales nombró la palabra Justicia, parece ser que en entornos con tanta barbarie y violencia, uno debe acostumbrarse a que la justicia no se contemple ni a corto, ni a mediano plazo.

El Comité de Víctimas tomó la palabra, para expresar los desafíos que tienen por delante. Este no es el fin, insistieron. Y por su parte la Diócesis de Quibdó leyó la última Carta Abierta escrita al Presidente en la que alertó y denunció la situación actual de violencia, así como la inminente posibilidad de una nueva masacre.

Hoy los paramilitares exhiben su poderío militar en armas y hombres, siendo evidente que su abastecimiento lo hacen abiertamente por el río Atrato en embarcaciones tipo botes y pangas, en algunos casos centenares de combatientes.

Todo esto bajo la mirada impávida del control de la Fuerza Pública, en el Bajo y Medio Atrato. El 21 de abril del 2004 ya habían dirigido otra Carta Abierta al entonces presidente, Álvaro Uribe Vélez, denunciando la sistemática violación a los derechos humanos. Y días antes de que ocurriera la masacre también habían advertido del inminente peligro. Pero, nadie parece escucharles.

Por la noche, con la fuerza de la tradición, las alabadoras no dejaron de cantar. De compartir el dolor. E igual que en Pogue, se jugó a las cartas y al dominó. Pasadas las tres, las cuatro, las cinco de la mañana, el sentimiento se hizo cada vez más presente. Amaneció, y con la luz del día comenzó la eucaristía. Al terminar, cada familia recibió el ataúd de su ser querido para enterrarlo en el mausoleo.

Y en esos momentos fue cuando el dolor rasgó los cuerpos que lloraban por sus víctimas. Es el doloroso instante en el que la lápida reposa sobre el ataúd. Y sin haber terminado el novenario, asesinaron a dos personas, sus cuerpos aparecieron en el río Bojayá. Ojalá ahora puedan descansar en paz. Aunque sean los muertos, porque a los vivos, la muerte acecha.

Las masacres son irreparables, y pareciera que no van a dejar de suceder. Sin embargo, muchos titulares y consignas de aquellos días de noviembre aludían al cierre del duelo, al punto final. Pero, ¿se puede, cuando el riesgo de una nueva masacre es tan inminente? Pocos medios hicieron entonces eco de la última Carta Abierta en la que se alertaba de este riesgo, hasta que en diciembre saltó a la prensa la llegada de cientos de paramilitares a Pogue, Corazón de Jesús, la Loma de Bojayá y Cuía. Y ya hacía tiempo que los grupos paramilitares se habían tomado la región de Bahía Solano, Carmen del Darién, Domingodó, Riosucio o el Golfo de Urabá. Nadie lo desconoce. ¿Cuáles son los intereses territoriales en la región?

Mientras, la solución aportada por el Estado ha sido, por lo general, enviar más Ejército. A pesar de que las organizaciones en su Carta Abierta alertaron de la complicidad de las Fuerzas Armadas con el paramilitarismo. Y de hecho, el Tribunal Administrativo del Chocó en el 2019 profirió una sentencia condenatoria al Estado por omitir su función de proteger a la población el día de la masacre. Entonces, ¿cómo va a ser esta la solución?

Dicen que a la violencia uno se acostumbra, pero más bien se sobrevive a ella, porque está demasiado presente. Así, en Bojayá, los cortes de luz son frecuentes, dada la elevada corrupción y venta del Acpm que llega a las comunidades para sus plantas municipales. No hay buenas instalaciones hospitalarias y muchos pueblos no tienen acueducto que funcione. Moverse por el río es demasiado costoso. Estudiar, para los jóvenes, es un privilegio que requiere irse.

Apenas hay oportunidades de trabajo y vivir del campo es cada día más difícil. Los desplazamientos forzados son muy elevados y no dejan de suceder. La pesca se redujo y el nivel de contaminación de los ríos es alarmante por la presencia, entre otros, de la minería ilegal. La lista de violencias sigue en uno de los territorios más majestuosos en cuanto a naturaleza se conoce.

Y mientras tanto, entregaron 100 ataúdes. Cumplieron con el derecho de algunos familiares a enterrar a sus muertos. Solo de algunos. ¿Qué sucede con las otras víctimas, las de antes de la masacre?, y ¿con las que vendrán después?, ¿qué sucede con esos cuerpos que no podrán ser recuperados del río y con aquellos que nadie quiere exhumar?

De hecho, el mismo Domingo Chalá recuerda cada uno de los cuerpos recuperados del río que ha enterrado en ese mismo cementerio donde exhumaron a las víctimas de la masacre. Allí siguen. Sin identificar. Esperando ser exhumados y sus familiares esperando que lleguen. Al final diera la sensación que siempre hay desigualdad, hasta en el trato dado a nuestros muertos.

¿Cuáles son los intereses estatales que llevan a priorizar una entrega y no otra? Demasiadas preguntas ausentes del debate político y cuyas respuestas son una acusación a la impunidad que todo proceso, falsamente transicional arrastra, cuando la violencia no cesa.

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39017-tras-17-anos-de-la-masacre-los-muertos-vuelven-bojaya-recorrido

 
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Gambia pierde más del 5 por ciento del producto interior bruto debido a la desnutrición infantil

Según el informe Cost of Hunger in Africa (COHA) elaborado por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) y la Unión Africana (UA), la Hacienda Pública de Gambia pierde 83 millones de dólares al año, es decir, el 5,1 por ciento del producto interno bruto (PIB), debido a la desnutrición infantil, según el periódico Sierra Leone Telegraph.

El estudio muestra que las pérdidas sufridas cada año son el resultado del aumento de los costos de la atención de la salud, las cargas adicionales del sistema educativo y la reducción de la productividad laboral.

El informe se elaboró en colaboración con muchos organismos, entre ellos el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, la Comisión de la Unión Africana y su Organismo de Desarrollo (AUDA-NEPAD), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Unión Europea (UE).

“Es alarmante que estemos perdiendo el 5,1 por ciento de nuestro PIB nacional cada año debido al impacto de la desnutrición infantil en el rendimiento escolar, la salud y la productividad”, dijo Isatou Touray, Vicepresidenta de Gambia.

No obstante, Gambia ha hecho algunos progresos en la mejora de la nutrición y para el año que viene el gobierno espera reducir el retraso del crecimiento al 12,5 por ciento, la emaciación (*) al 5 por ciento y la insuficiencia ponderal al 8,5 por ciento, como se indica en el Programa Nacional de Desarrollo.

El país está al borde de importantes ganancias según la COHA. Podría ahorrar hasta 104 millones de dólares para 2030, si la prevalencia del retraso en el crecimiento entre los niños se reduce al 9,6 por ciento y la insuficiencia de peso se reduce al 6 por ciento.

Hasta la fecha se han realizado estudios de la COHA en 26 países africanos, entre ellos Burkina Faso, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Malí, Malawi y el Níger. Los resultados generales de estos estudios revelan que las economías de los países africanos han sufrido una pérdida estimada de PIB de entre el 1,9 por ciento y el 16,5 por ciento anual debido a la desnutrición infantil. Se prevé que los resultados de los estudios de la COHA realizados recientemente se publiquen pronto en Guinea Bissau.

(*) La emaciación en un adelgazamiento patológico, particularmente de masa muscular, con pérdida involuntaria de más del 10 por ciento del peso corporal.

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El terror policial en los enclaves coloniales franceses de ultramar

El mes de febrero está marcado por una violencia recurrente entre la policía y los jóvenes en Mayotte, una isla del departamento de ultramar francés, situada en el extremo norte del canal de Mozambique. El domingo la policía colonial asesinó a tiros a un hombre y volvieron a reproducirse los enfrentamientos en este territorio de ultramar.

Un hombre de 30 años fue asesinado por un policía en Kaweni, al norte de la capital Mamoudzou. El pretexto de la policía es que el hombre estaba golpeando a otro en la cabeza cuando una patrulla de la brigada anticrimen pasó por allí como por casualidad.

Un policía intentó intervenir pero, a pesar de varias advertencias, el hombre se negó a dejar de golpear. Entonces el policía sacó su arma y disparó alcanzándole en el abdomen. Por lo tanto, la intervención policial no solucionó el problema sino que lo agravó. Lo que era una agresión (si hacemos caso a la versión oficial) acabó en una muerte.

Inmediatamente los jóvenes bloquearon la carretera principal y saquearon dos negocios, incluyendo una tienda de Tati. La gendarmería y la policía intervinieron para dispersarlos. El tráfico rodado se restableció alrededor de las 11 de la noecha, pero en algunos barrios la tensión permaneció.

El policía fue detenido y le tomaron declaración. Sus colegas le defienden, especialmente los sindicatos policiales.

En una declaración, el diputado de Mayotte, Mansour Kamardine, dijo que “desde hace meses la seguridad pública en Mayotte se ha ido deteriorando y ha ido acompañada de un preocupante aumento de la violencia”.

Kamardine ya había advertido de la violencia en Mayotte el 14 de febrero en Twitter. En el enclave se producen regularmente enfrentamientos entre los jóvenes y la policía, así como violentos ataques de grupos de jóvenes.

En la Francia continental ocurre lo mismo. El sábado por la noche se produjeron enfrentamientos en Brunoy, Essonne, entre la policía y los vecinos. Un joven de 19 años fue gravemente herido en el ojo por un disparo con munición especial LBD y tuvo que ser hospitalizado.

Como es habitual en estos casos, la prensa francesa no recoge ninguna declaración de la parte contraria. Las noticias son las que fabrica la policía.

https://www.bfmtv.com/police-justice/mayotte-violences-apres-la-mort-d-un-homme-tue-par-un-policier-1863394.html

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Los perros de la policía israelí torturan a los palestinos detenidos mordiendo sus genitales

En agosto del año pasado una explosión estalló cerca de un asentamiento israelí ilegal al oeste de Ramallah, matando a una persona e hiriendo a otras dos. Tres palestinos juzgados por llevar a cabo el ataque, en el que fue asesinada Rina Shnerb, de 17 años, mostraron signos de tortura. Según el Times de Israel, uno de los hombres fue hospitalizado con insuficiencia renal y 11 costillas rotas. Otro estaba casi irreconocible para su esposa cuando lo llevaron ante el juez en una silla de ruedas. Un tercero tuvo que ser cosido después de ser atacado por un perro de seguridad.

Los hospitalizaron y otros palestinos detenidos también denunciaon que habían sido amenazados, golpeados, forzados a posiciones de estrés doloroso y privados de sueño.

Samer Arbeed, de 44 años, considerado por Israel como el instigador del ataque, fue golpeado e interrogado durante 36 horas. Terminó con un fallo renal y 11 costillas rotas. La policía israelí trató de minimizar su lesión diciendo que “se desplomó” durante el interrogatorio y fue llevado al hospital.

La esposa de un segundo detenido, Walid Hanatsheh, dijo que no podía reconocer a su marido de 51 años cuando lo vio 60 días después de su detención. “Fue llevado ante el juez en una silla de ruedas”, dijo. “Parecía muy viejo, su barba estaba arrancada en varios lugares y sus ojos estaban profundamente incrustados en su cabeza. No era él mismo”, añadió.

El tercer detenido, Qassem Barghuti, de 22 años, fue mordido en los genitales por un perro de la policía después de hacer una redada en su vivienda, cerca de Ramallah.

Es la segunda vez en un mes que acusan a los policías israelíes de torturar a los palestinos detenidos. El padre del preso Mays Abu-Ghosh, estudiante de la Universidad de Birzeit en el campamento de refugiados de Qalandiya, al norte de la Jerusalén ocupada, reveló que su hija había sido torturada gravemente en la comisaría de Al-Maskubiya tras su detención el 29 de agosto.

Las denuncias coinciden con el informe de la organización palestina de derechos humanos Addameer (Asociación de Apoyo a los Prisioneros y Defensa de los Derechos Humanos) sobre “el uso sistemático de la tortura y los malos tratos en los centros de interrogatorio israelíes”. Addammeer, que sigue de cerca el caso de los tres detenidos palestinos, declaró que “desde su creación, el Estado ocupante ha aplicado y desarrollado leyes y prácticas que han dado lugar tanto al uso sistemático de la tortura como a la impunidad absoluta de los autores de esos crímenes”.

Los grupos de derechos humanos israelíes también han expresado su preocupación. Rachel Stroumsa, Directora Ejecutiva del Comité Público contra la Tortura en Israel, describió las denuncias de tortura como “muy creíbles” y coherentes con los testimonios que su grupo ha recogido de otros detenidos a lo largo de los años.

“La tortura está absolutamente prohibida”, dijo Strousma. “Hay cosas que no debemos hacer. No debemos violar. No debemos esclavizar a la gente. No debemos torturar. Es un código moral. También es un código legal que Israel debe acatar”.

https://www.middleeastmonitor.com/20200210-report-israel-used-police-dog-to-bite-palestinians-genitals/

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El ejército de Estados Unidos es ‘peor que los nazis’, asegura un antiguo operador de drones

En una entrevista con GQ un antiguo operador estadounidense de drones denuncia las atrocidades que dice haber sido obligado a infligir durante su servicio militar y declara que el ejército estadounidense es “peor que los nazis” (1).

Brandon Bryant fue reclutado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos durante seis años. Durante su servicio militar pilotó aviones teledirigidos Predator, disparando misiles a objetivos a más de 10.000 millas de la pequeña habitación donde trabajaba, cerca de Las Vegas, Nevada.

Bryant dice que su punto de ruptura con el ejército de Estados Unidos llegó después de matar a un niño en Afganistán al que sus superiores le habían dicho que era “un perro”. Bryant recuerda el momento: “Después de disparar un misil Hellfire a un edificio en el que estaba el objetivo, vio a un niño salir del edificio justo cuando el misil impactó. Cuando alertó a sus superiores de la situación después de ver la cinta, le dijeron “era un maldito perro, déjalo ir”.

Después de este incidente, Bryant dejó el ejército y empezó a hablar en contra del programa de drones.

Durante su estancia en la Fuerza Aérea, Bryant estima que contribuyó directamente a la muerte de 13 personas y dice que su escuadrón disparó contra 1.626 objetivos, incluyendo mujeres y niños. Dice que sufrió un trastorno de estrés postraumático.

Dice que vio al hombre al que apuntaba sangrando por las piernas y vio su cuerpo enfriarse en su pantalla de imágenes térmicas. “El humo se está despejando, y hay pedazos de ambos tipos alrededor del cráter. Y hay un tipo allí, y le falta la pierna derecha por encima de la rodilla. Lo está sosteniendo, y se está revolviendo, y la sangre sale a borbotones de su pierna… Le tomó mucho tiempo morir. Acabo de mirarlo”, relata Bryant.

“Esa imagen en la pantalla siempre está en mi cabeza. Cada vez que pienso en ello, todavía me duele”, dice. “Cuando apreté el gatillo, supe que estaba mal. Cuando el misil impactó, supe en mi alma que me había convertido en un asesino”.

Otros aviadores del escuadrón de Bryant celebraron su primer asesinato.

Bryant se alistó de 2006 a 2011, trabajando como operador de sensores, ayudando a dirigir los misiles a sus objetivos.

En una conversación con Roots Action Network, Bryant recordó un caso en el que, al principio de su alistamiento, a él y a otros operadores de drones se les mostró un montaje de vídeo de ataques con drones, tras lo cual se les dijo que su trabajo consistía en “matar gente y romper cosas”(2).

“Eso iba en contra de todo lo que había aprendido sobre el honor, la justicia y la formación. Era aterrador ver lo despectiva que era la gente sobre todo esto. Estábamos a salvo en Estados Unidos y los que estaban allí no lo estaban. Eso es para nuestra ventaja. Pero no es así como se hace”, dice el operador.

Bryant añade que a pesar de sus dudas sobre el programa, sus superiores usaron medidas punitivas y burlas para mantenerlo a raya.

“Rompió mi espíritu. Fue en contra de todo lo que aprendí sobre ser un guerrero, sobre cómo mantenerme en un nivel más alto. Mis superiores abusaban psicológicamente de mí y se burlaban de mí para mantenerme en el buen camino. Me obligaron a sentarme en una silla o ser juzgado bajo el UCMJ [Código de Justicia Militar] por desobedecer órdenes”, dice. “En cierto sentido, era mi prisión. Utilicé mi tiempo de servicio para aprender y reflexionar. Así que ahora tengo la llave de todo el asunto. Pero no sé qué hacer con él”.

Ahora asegura que el ejército de Estados Unidos es “peor que los nazis” porque “deberíamos saberlo mejor”.

Bryant afirma que él y su familia han sido amenazados por hablar en contra del programa de drones y que ha perdido amigos y ha sido separado de otros miembros de su familia por su denuncia.

En última instancia, quiere que el pueblo entienda el efecto deshumanizador del programa de drones. “Me gustaría que la gente supiera, más allá de su existencia, las consecuencias que tiene sobre nosotros como especie al darnos un poder tan destructivo. Cada vez que nos acercamos a esa línea, debemos ser conscientes del impacto que tiene sobre nosotros”, concluye.

(1) https://www.gq.com/news-politics/big-issues/201311/drone-uav-pilot-assassination
(2) https://rootsaction.org/news-a-views/1646-rootsactionorg-interviews-drone-whistleblower-brandon-bryant

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Los cómplices imperialistas del genocidio armenio

“¿Quién se acuerda ya del exterminio de los armenios?”, preguntaba Hitler en 1939, unos días antes de invadir Polonia.

El genocidio armenio fue consecuencia de la Primera Guerra Mundial, es decir, de la entrada del capitalismo en su etapa imperialista, pero muy pocos años después nadie recordaba nada. La memoria es sí: muy selectiva. Nos olvidamos de algunos acontecimientos, pero alguien se encarga de que no nos olvidemos de lo que les interesa.

Hay genocidios y genocidios. Depende. No todos los muertos son iguales. Ni todos los pueblos. A veces todo parece depender de la cantidad, de si matas a muchos o pocos.

El genocidio armenio ha vuelto a la actualidad de la manera más repugnante posible: como una arma arrojadiza contra Turquía. Si Erdogan mantuviera otra política, ni Estados Unidos, ni Alemania, hubieran alzado la voz.

Los armenios les importan un bledo. Sólo son el instrumento útil, el interruptor que tan pronto se enciende como se apaga. De Armenia nadie sabe nada y, lo que es peor, nadie quiere saber nada, aunque hay excepciones como… los comunistas.

En enero de 1916, cuando el genocidio apenas comenzaba, Karl Liebknecht bramó en el Reichstag en medio de un ruido ensordecedor: “En el Imperio Turco Aliado, la población armenia está siendo expulsada de sus hogares y masacrada por cientos de miles”. El diputado pidió que el gobierno informara de la situación.

Von Stumm, Jefe de la Sección Política del Ministerio de Asuntos Exteriores y Enviado Plenipotenciario del Kaiser, respondió lo siguiente: “El Canciller del Reich es consciente de que la Sublime Puerta [gobierno turco de Estambul], enfrentada hace algún tiempo a un intento de insurrección de nuestros enemigos, ha evacuado a la población armenia de ciertas partes del Imperio Turco y les ha asignado otros lugares de residencia. Debido a algunas de las repercusiones de esas medidas, se produjo un intercambio de opiniones entre los gobiernos alemán y turco. No se pueden revelar más detalles”.

Turquía y Alemania fueron aliados durante la Primera Guerra Mundial. En el momento del genocidio había muchos alemanes en Turquía, testigos de primera mano de lo que estaba ocurriendo.

Algunos de aquellos alemanes eran protagonistas principales del genocidio, que es la parte interesante del asunto. Alemania no es ajena al genocidio armenio. Los planes de expulsión de los armenios procedían del barón Colmar von der Goltz, que había trabajado desde 1883 como instructor militar del Imperio Otomano, donde tenía el rango de mariscal turco, conocido como “Golz Pashá”.

En 1913 el periodista alemán Paul Rohrbach sugirió la deportación de los armenios para encontrar una solución a la cuestión armenia. En 1913, bajo el mando del general Liman, unos 800 oficiales alemanes desembarcaron en Estambul para adiestrar militarmente a su aliado. Algunos de ellos participaron directamente en la planificación y ejecución de las deportaciones.

El general alemán Fritz Bronsart von Schelldorf, Jefe del Estado Mayor del Ejército Otomano en Estambul, justificó su actividad criminal contra los armenios incluso después de la guerra, escribiendo en 1919: “El armenio es como el judío, fuera de su país es un parásito: ‘chupa’ la salud de su país de residencia. De ahí ese odio casi medieval contra ellos, un pueblo indeseable. Con su exterminio todo se ha terminado”.

Hoy sabemos que los exterminios no se acabaron en 1919. No habían hecho más que empezar porque son inherentes al imperialismo. El ejército alemán no es ajeno al genocidio armenio y lo que había dirigido en 1920 lo repitió dos décadas después en su propio suelo. Si la matanza de los armenios se había olvidado, ¿quién se acordaría de una segunda matanza?

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Memoria Histórica

Soldados entrenados por Estados Unidos cometieron la masacre de El Mozote en 1981 en la que mil campesinos salvadoreños fueron asesinados

Por primera vez el general salvadoreño Juan Rafael Bustillo ha reconocido que el batallón Atlácatl, una fuerza de élite entrenada por Estados Unidos, fue el responsable de la masacre de El Mozote, perpetrada en 1981, en la que fueron asesinados 985 campesinos desarmados.

La matanza El Mozote está considerada no solo el mayor acto de violencia contra población civil cometida por funcionarios del Estado durante la Guerra Civil de El Salvador, sino también la peor masacre del Hemisferio Occidental en los tiempos modernos.

La mayoría de las personas torturadas y asesinadas por las fuerzas apoyadas por Estados Unidos eran mujeres y niños.

La admisión tuvo lugar cuando el Departamento de Estado estadounidense impidió el ingreso a Estados Unidos a trece exoficiales del ejército salvadoreño acusados de organizar la ejecución extrajudicial de seis sacerdotes jesuitas, su empleada doméstica y la hija de esta en 1989.

Al igual que la masacre de El Mozote, el asesinato de los sacerdotes jesuitas fue llevado a cabo por soldados entrenados por Estados Unidos.

El batallón Atlácatl fue adiestrado por la CIA en la Escuela de las Américas.

El 10 de diciembre de 1981, unidades del batallón Atlácatl del ejército salvadoreño llegaron a El Mozote en busca de insurgentes del FMLN. El Mozote era una pequeña población rural con cerca de veinticinco casas situadas alrededor de una plaza.

A su llegada, los soldados ordenaron a los vecinos que salieran de sus casas y formaran en la plaza. Allí les pidieron información sobre las actividades de la guerrilla y luego les ordenaron que volvieran a sus casas y permanecieran encerrados hasta el día siguiente, advirtiendo que dispararían contra cualquier persona que saliera. Los soldados permanecieron en el aldea durante toda la noche.

A la madrugada del día siguiente, los soldados volvieron a reunir a la población entera en la plaza. Separaron a los hombres y ancianos de las mujeres y de los niños, y los encerraron en grupos separados: en la iglesia al primer grupo y en una casa al segundo. Durante toda la mañana procedieron a interrogar mediante torturas a los pobladores. Cada hombre, mujer y niño, al terminar la sesión de tortura, era ejecutado.

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Negar la realidad es una costumbre de los gobiernos colombianos cuando la misma realidad les salpica la cara

Renson Said

El director de la Policía [colombiana], Óscar Atehortúa, dice que la Águilas Negras (organización no organizada, la cual envía panfletos amenazando a líderes sociales y reclamantes de tierras), no existen porque “no han sido registradas”. Ya antes, María Fernanda Cabal había dicho que la masacre de las bananeras fue otro de los “mitos históricos de la narrativa comunista”. Y Santos: “El tal paro agrario no existe”.

Negar la realidad ha sido una costumbre extendida entre los distintos gobiernos colombianos cuando la misma realidad les salpica la cara. En un país preocupado por la imagen (no es casual que Colombia sea uno de los países donde más cirugías plásticas se realizan), las verdades incómodas se maquillan: no se habla ya de asesinatos de civiles inocentes, sino de falsos positivos. A los dueños de tierras usurpadas a campesinos se les dice: “compradores de buena fe”. Y así. Mientras tanto, el paro agrario deja muertos y heridos. La masacre de las bananeras ocupa lugar doloroso en la historia de Colombia y las Águilas Negras siguen intimidando a la población.

El método ha ido evolucionando. Antes, bastaba solo con cambiar el nombre de las cosas para que las cosas cambiaran, aunque no cambiaran. Ahora la realidad se niega de tajo: Las Águilas Negras no existen porque “no han sido registradas”.

No sé si las organizaciones criminales deban registrarse ante la Cámara de Comercio o ante el ministerio de Defensa, lo cierto es que constituye una realidad que no se puede ocultar.

Las Águilas Negras nacieron en Norte de Santander. Según un informe de la Defensoría del Pueblo de 2006: “Con la desmovilización del bloque Catatumbo, en diciembre de 2004, aparecen nuevas estructuras paramilitares integrados por combatientes y excombatientes de otros bloques que actuaban en diferentes zonas del país, que desde los primeros meses del 2005 han venido copando los espacios dejados por el bloque Catatumbo y el bloque Norte, luego de su desmovilización”.

Estas estructuras son las Águilas Negras cuyas acciones son similares a las de los bloques Catatumbo y Norte.

Puede ser una organización fantasma, porque no se atribuye ningún crimen. Pero eso no significa que no existan, de la misma manera como el rebusque no está tipificado (o registrado ante notaría) aunque para la mayoría de los colombianos esa sea su única ocupación.

Es curioso que las Águilas solo amenacen a familias reclamantes de tierras, a defensores de derechos humanos y a dirigentes de la oposición. Nunca han amenazado a ningún dirigente de derecha ni a ningún militar ni a ningún obispo. ¿Cómo hacen para que aparezca un panfleto en Chocó y al día siguiente otro en Bogotá? Desmovilizadas las Farc, esa logística solo la tiene el gobierno.

No es que uno sea mal pensado, pero no deja de ser sospechoso que las Águilas Negras, que nunca amenazan a ningún político de partidos tradicionales, hayan amenazado a Roy Barreras luego del debate al ministro de Defensa por el bombardeo al campamento guerrillero donde murieron menores de edad.

O sea, hay indicios, general Atehortúa, y que usted no los vea arroja luz sobre sobre la capacidad de la Policía nacional para investigar los temas de su competencia.

Negar la realidad es una forma de anular las preguntas que incomodan al establecimiento, y es, en esa doble negación, donde las águilas empollan.

https://www.elespectador.com/noticias/nacional/negacionistas-columna-901771

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Más de 190.000 cadáveres: una de las mayores matanzas de la historia se está produciendo en Colombia

Por primera vez, esta semana los tribunales colombianos han acreditado al Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) y a la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin) como víctimas colectivas del terrorisno de Estado.

Los pueblos del Cauca han cargado con una parte importante de la brutalidad del Estado: 124.785 cadáveres, según los datos oficiales. El número corresponde a miembros de 31 Resguardos y Cabildos Indígenas del Pueblo Nasa que han sido golpeados por el terror.

El caso, que en la Justicia Especial de Paz se conoce como el 005, lo dirigen los magistrados Raúl Eduardo Sánchez Sánchez y Belkis Izquierdo Torreses. Es tan gigantesco que jamás se podrá obtener una resolución individual de cada uno de los crímenes.

Los campesinos han soportado tomas, masacres, asesinatos selectivos y violaciones por parte de la Tercera División del Ejército y el Bloque Calima de las Autodefensas.

El Caso 005 investiga 2.308 crímenes de desplazamiento forzado, conductas que afectan la libertad, violencia sexual, muertes productos del terror, confinamiento y siembra de minas antipersonas, reclutamiento ilícito, desaparición, ataques a la población y amenazas.

Se han acreditado 20.205 víctimas pertenecientes a 47 Consejos Comunitarios Afrodescendientes agrupados en la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca y otras organizaciones Afro del Sur del Valle.

Los tribunales han reconocido más de 190.000 víctimas del terror, aunque en el listado se incluyen, como no podía ser de otra forma, las acciones guerrilleras, en el mismo plano que las del Estado.

Dentro de los siete casos priorizados por la JEP se han presentado miles de colombianos para ser acreditados como víctimas: 9.264 en el caso 001 (Retención ilegal de personas por parte de las Farc-EP, 48712) en el caso 002 (graves violaciones a los derechos humanos y al DIH en los municipios de Tumaco, Ricaurte y Barbacoas), 885 en el caso 003 (Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado), 15 en el caso 004 (Urabá), 124.785 en el caso 005 (situación territorial del Norte del Cauca y el Sur del Valle), 6.226 en el caso 006 (genocidio de la Unión Patriótica) y 451 en el caso 007 (Reclutamiento y utilización de niñas y niños en el conflicto armado). En total la JEP ha reconocido más de 190.000 víctimas del conflicto armado que ya están teniendo una participación muy activa en todas las audiencias.

El terrorismo de Estado y de las bandas parapoliciales no ha parado en ningún momento. El 15 de enero el comunero Jaiber Alexander Quitumbo, de 30 años, murió tiroteado.

Cinco días antes hubo un doble asesinato en el corregimiento El Palo, sobre la vía que comunica a los municipios Caloto y Corinto. Ahí fueron atacados con arma de fuego los campesinos Juan Pablo Dicué Guejía, de 18 años, y Amparo Guejía Mestizo, de 41 años.

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La nueva política de asesinatos selectivos de Estados Unidos apunta hacia los dirigentes rusos y chinos

El secretario de Estado, Mike Pompeo
Trump ha puesto el asesinato de Putin sobre la mesa como parte de una nueva política terrorista, y no de manera indirecta. No se trata sólo de una política general contra aquellos a quienes Washington considera enemigos, sino que Rusia ha sido citada específicamente como objetivo de asesinatos al más alto nivel con vistas a la desestabilización del país.

En un discurso político en el Instituto Hoover de la Universidad de Stanford, pronunciado el 13 de enero, el Secretario de Estado, Mike Pompeo, esbozó esa nueva política. El título del discurso era “El restablecimiento de la disuasión, el ejemplo iraní”.

La Institución Hoover tiene una larga historia de vínculos con la CIA y recibe fondos privados secretos de varios fundaciones abiertamente fascistas y racistas cuyo objetivo siempre ha sido la destrucción de la URSS y ahora la de Rusia.

En su discurso en el Instituto Hoover, Pompeo afirmó claramente que un ataque a Rusia, a sus dirigentes e incluso a Putin, forma parte de la nueva política estadounidense que encabeza él mismo.

“La importancia de la disuasión no se limita a Irán. En cualquier caso, debemos defender la libertad. Ese es el objetivo del trabajo del presidente Trump para hacer que nuestro ejército sea el más fuerte que jamás haya existido”, dijo.

“La supresión de Suleimani es un ejemplo de una nueva estrategia estadounidense para disuadir a sus oponentes. Esto también se aplica a Irán, China y Rusia”, añadió Pompeo.

“Los Estados se están dando cuenta de las posibilidades de la posición más firme que hemos tenido con respecto a Irán. Sólo lo estamos reteniendo por ahora. Pero para proteger verdaderamente la libertad, es importante contener a todos los enemigos. Ese es el objetivo del trabajo del Presidente Trump. Por eso está trabajando para hacer que nuestro ejército sea el más fuerte que jamás haya existido”, continuó el secretario de Estado.

La cuestión es hasta qué punto la retórica de Pompeo es real y hasta qué punto está fanfarroneando, como su jefe. El discurso lo pronunció antes de que los misiles iraníes penetraran en las defensas Patriot de Estados Unidos en Irak. Cuando Irán arrasó la mayor base estadounidense en Oriente Medio, Estados Unidos dio marcha atrás y volvió a la política de sanciones económicas.