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Aparecen más fosas comunes de niños indígenas asesinados en Australia

Han aparecido múltiples fosas ocultas en el Centro de Internamiento para Niños Aborígenes de Kinchela, una de las instituciones más notorias y represivas durante la era de las Generaciones Robadas en Nueva Gales del Sur, Australia.

Los expertos en radares de penetración terrestre han identificado al menos nueve áreas sospechosas que pueden ser tumbas. El gobierno de Nueva Gales del Sur fue informado del descubrimiento hace seis meses a través de un informe relacionado con “anomalías de alta prioridad” en el suelo, semejante a patrones asociados con entierramientos humanos.

El informe incluso sugirió el uso potencial de perros detectores de cadáveres para localizar los restos enterrados. También mencionó la posible existencia de tumbas en áreas no investigadas y recomendó realizar búsquedas exhaustivas en todas las propiedades cerca de Kempsey.

De descubrirse restos humanos, el documento sugiere estar en presencia de enterramientos clandestinos. Los autores del texto recomiendan cautela al interpretar los hallazgos, ya que algunas de las anomalías podrían tener importancia tanto arqueológica como forense. Si en casos determinados los restos son forenses (menos de 100 años), sería necesario involucrar a la policía. Sin embargo, la única forma definitiva de comprobar la presencia de cuerpos enterrados en el lugar es mediante excavaciones.

La Corporación Aborigen del Hogar de Niños Kinchela (KBHAC), que defiende a los supervivientes, insta tanto a Nueva Gales del Sur como al gobierno federal a asignar fondos para búsquedas exhaustivas. Además, solicitan extracciones en las zonas consideradas de alta prioridad para determinar si algunas de ellas podrían contener restos de niños muertos en Kinchela y enterrados en secreto.

Castigos, abusos, asesinatos

Los arqueólogos del gobierno de Nueva Gales del Sur prepararon el informe en respuesta a una solicitud de los supervivientes de Kinchela, quienes afirmaron durante mucho tiempo que los niños aborígenes de la institución podían haber muerto debido a graves abusos físicos, negligencia o incluso en circunstancias potencialmente sospechosas.

El Centro Infantil Kinchela fue administrado por la Junta de Protección de los Aborígenes, más tarde conocida como Junta de Bienestar de los Aborígenes, en nombre del gobierno de Nueva Gales del Sur. Funcionó desde 1924 hasta su cierre en 1970.

Durante este período, entre 400 y 600 niños aborígenes, de edades comprendidas entre cinco y 15 años, fueron separados por la fuerza de sus familias y retenidos en la institución.

Los supervivientes tienen recuerdos vívidos de haber sido identificados por números en lugar de por sus nombres durante su estancia en el Centro Infantil Kinchela. Sufrieron castigos brutales como azotes o ser atados a árboles durante la noche, como consecuencia de enuresis. Además, les dijeron de manera reiterada no tener ascendencia aborigen y que sus familias los habían abandonado.

Roger Jarrett, quien soportó estas dificultades, recordó los sometimientos a prácticas punitivas de estar encadenado a un árbol durante la noche como forma de disciplina.

Por su lado, Vince Wenberg recordó a un gerente durante la década de 1950 descrito como “sádico” por haber empleado un gato de nueve colas como forma de castigo.

Otro gerente tuvo comportamientos perturbadores, incluidos actos indecentes delante de los niños o llevándolos a su oficina.

Las víctimas expresaron su frustración por la negativa del gobierno de Nueva Gales del Sur a dar una respuesta oficial a sus solicitudes a pesar de tener en sus manos el informe durante medio año (marzo de 2023).

A finales de junio, la junta de la KBHAC escribió al gobierno de Nueva Gales del Sur para que comenzara de forma inmediata las excavaciones e investigaciones arqueológicas en el sitio.

—https://www.theguardian.com/australia-news/2023/sep/07/kinchela-aboriginal-boys-training-home-secret-graves-burial-sites-stolen-generations-institution-children https://www.theguardian.com/australia-news/2023/sep/08/kinchela-aboriginal-boys-home-nsw-premier-urged-to-fund-investigation-into-possible-secret-graves

Francia derribó un avión de pasajeros en vuelo para asesinar a Gadafi en 1980

En una entrevista concedida ayer al periódico La Repubblica, el antiguo presidente del Consejo italiano, Giuliano Amato, acusa a Francia de derribar el vuelo 870 de Itavia Airlines en 1980, para tratar de asesinar al dirigente libio Muamar Gadafi.

“Se había puesto en marcha un plan para atacar el avión Mig en el que debía estar Gadafi”, asegura Amato. “Pero el dirigente libio escapó de la trampa porque fue advertido por el ex primer ministro italiano Bettino Craxi. El Elíseo debe ahora borrar la vergüenza que pesa sobre París”.

El 27 de junio de 1980 un misil francés provocó el accidente del vuelo 870 de Itavia Airlines. “Después de 40 años, las víctimas inocentes no han recibido justicia. ¿Por qué seguir ocultando la verdad? Ha llegado el momento de arrojar luz sobre este terrible secreto de Estado. Macron podría hacerlo, y la OTAN también”, prosigue Amato.

Los responsables inmediatos del crimen son el Presidente de la República francesa, Valery Giscard d’Estaing, y el director del espionaje en aquella época, Alexandre de Marenches. Gadafi volvía de una estancia en la antigua Yugoslavia y el vuelo debía atravesar el espacio aéreo italiano.

El misil fue lanzado por un caza francés desde un portaaviones frente a la costa sur de Córcega o desde la base militar de Solenzara.

“Todos los que conocen la verdad deben hablar ahora, en nombre de la justicia para las familias de las víctimas y en nombre de la historia. La versión más creíble es la de la responsabilidad de la fuerza aérea francesa, con la complicidad de los estadounidenses. El plan incluía la simulación de un ejercicio de la OTAN, una puesta en escena para que el ataque pareciera un accidente involuntario”, añade Amato.

El vuelo 870 despegó de Bolonia con destino Palermo con 81 personas a bordo. Pero una hora después del despegue, el avión desapareció de las pantallas de radar. Unas horas más tarde, se descubrieron los restos del avión en el mar Tirreno, frente a la isla de Ustica, cerca de Sicilia.

Los investigadores italianos llevan años intentando comprender las causas del accidente. Varios magistrados han afirmado que la verdad sobre el accidente aéreo había sido ocultada por el gobierno italiano y miembros de los servicios secretos.

En este caso, cuatro generales de la Fuerza Aérea Italiana y otras cinco personas fueron acusados ​​de alta traición y perjurio.

—https://www.ansa.it/sito/notizie/flash/2023/09/02/ustica-amato-a-repubblica-un-missile-francese-colpi-il-dc9_ed72dedb-2099-4406-aa94-cd6f3ba5afa4.html

El país más contaminado por las municiones de racimo: Laos

Laos es uno de los países más contaminados del mundo por las municiones de racimo. Todos los días los civiles corren el riesgo de resultar heridos o muertos por restos explosivos en más de 10.000 aldeas.

Laos no fue parte de la Guerra de Vietnam, pero sufrió sus consecuencias entonces y las sigue sufriendo medio siglo después de acabar. El legado de los bombardeos estadounidenses masivos sigue estando presente.

A partir de 1964 y durante nueve años, Estados Unidos llevó a cabo unas 600.000 misiones de bombardeo sobre Laos, el equivalente a un bombardeo cada ocho minutos. Oficialmente, esta estrategia de “bombardeo de alfombra” tenía la intención de cortar las líneas de suministro de armas a Vietnam del norte.

Estados Unidos lanzó más de 270 millones de bombas de racimo durante aquella guerra, que en 2008 fueron prohibidas por el Tratado de Oslo porque sus consecuencias son devastadoras. Lanzadas desde un avión o disparadas desde el suelo o el mar, liberan docenas o incluso cientos de minibombas llamadas “submuniciones” a mitad de camino, que pueden cubrir un área del tamaño de varios campos de fútbol. Cualquier persona en el área de impacto, militar o civil, probablemente morirá o resultará gravemente herida.

Desde el comienzo de la intervención estadounidense en la Guerra de Vietnam en 1964, más de 50.000 personas han resultado muertas o heridas en accidentes causados ​​por restos explosivos de guerra y aproximadamente la mitad de ellos en tiempos de paz. Las municiones que no explotan inmediatamente al impactar (entre el 5 y el 40 por cien), representan un riesgo para los civiles décadas después del final de la guerra. En Laos se estima que hay 80 millones de municiones en racimo sin explotar enterradas en los campos desde el final de la guerra.

En Laos residen más de 15.000 supervivientes de minas terrestres y restos explosivos y muchos de ellos sufren lesiones crónicas, lo que requiere un apoyo continuo.

Han quedado contaminados más de mil kilómetros cuadrados de terreno. Bosques, arrozales, pueblos, escuelas y caminos se encuentran en estas vastas áreas, de las cuales los habitantes se ven así despojados.

Alrededor del 25 por cien de los pueblos con más de 10.000 habitantes están contaminados por artefactos explosivos sin detonar. “Entramos en contacto con artefactos explosivos casi todos los días, por lo que debemos estar constantemente atentos. Hace unos días, encontramos y destruimos más de 10 municiones en racimo y artefactos explosivos en un día mientras limpiamos un campo de arroz en la aldea de Homphanh, distrito de Houameuang, en el norte de Laos”, dice Lamngueun, un experto en eliminación de artefactos explosivos en Laos.

La contaminación representa un gran obstáculo para el desarrollo del país al limitar las actividades agrícolas y forestales, y aumentar el costo de los proyectos de infraestructura en las zonas rurales.

—https://www.handicap-international.fr/sn_uploads/fck/CP-LAOS-VD.pdf

Francia está matando a cientos de civiles en el desierto de Egipto desde 2016

Francia es cómplice en la ejecución de civiles por parte de Egipto. Tras una investigación interna en el Ministerio de las Fuerzas Armadas, varias solicitudes de la oposición y denuncias presentadas por ONG, el gobierno se niega a reconocer cualquier error.

No obstante, cientos de documentos militares y diplomáticos revelan la existencia de la Operación Sirli, una campaña de inteligencia clandestina dirigida por el espionaje francés (DRM) en el desierto occidental egipcio, que comenzó en febrero de 2016. Oficialmente, la información obtenida por los aviones franceses sobre el desierto y transmitidos al ejército egipcio debían utilizarse en la lucha contra el terrorismo.

Sin embargo, la información se utilizó principalmente para bombardeos contra civiles sospechosos de traficar entre Libia y Egipto. En septiembre de 2016 las tropas francesas informaron a sus mandos, que no cambiaron el curso de la misión ni pidieron cuentas a los soldados egipcios.

En total, la inteligencia francesa permitió al menos 19 bombardeos entre 2016 y 2018, que potencialmente mataron a varios cientos de civiles. Según Disclose, la operación aún está en activo (1).

Pocos días después de la publicación de la investigación del diputado Bastien Lachaud, de Francia Insumisa, la ministra de las Fuerzas Armadas Florence Parly anunció la apertura de una investigación interna. Tres meses después le dieron el carpetazo a la investigación. Es un secreto militar. El Ministerio se lava las manos y afirma que la Operación Sirli es de guante blanco.

La oposición parlamentaria intentó exigir que el gobierno rinda cuentas. El 23 de noviembre de 2021 los diputados de Francia Insumisa propusieron a la Asamblea abrir un debate en torno a una posible comisión de investigación del asunto Sirli, propuesta rechazada por los diputados de la mayoría. En el Senado, la misma solicitud, propuesta por Guillaume Gontard, de Europa Ecologista Los Verdes (EELV), también fue rechazada por la mayoría.

La delegación de inteligencia parlamentaria, compuesta por ocho miembros autorizados para conocer sobre secretos militares, también exigió la rendición de cuentas del gobierno. En una carta fechada el 20 de enero del año pasado, la ministra del ejército les respondió que no podía discutir la Operación Sirli, en virtud de la ordenanza del 17 de noviembre de 1958 que prohíbe airear operaciones en curso ante el parlamento.

El gobierno está tratando de encubrir el caso. Ha presionado para que no se lleve a cabo la investigación solicitada por Gontard, como dijo un senador miembro de la comisión de defensa: “Nos dieron a entender que la estabilidad de Egipto en la región es esencial y que esto requiere ignorar cuestiones relacionados con los derechos humanos. Además, se abrió una investigación judicial contra X por comprometer secretos de la defensa, una forma de rastrear fuentes de medios de investigación”.

Los cargos electos de EELV pidieron al fiscalía general, François Molins, que procesara a la ministra Parly y a su predecesor Jean-Yves Le Drian. Se negó alegando que los dos ministros “no podían participar personalmente en un delito penal de manera intencional, tanto como autores y cómplices de cualquier delito cometido por funcionarios egipcios”.

Dos ONG estadounidenses presentaron una denuncia contra Egipto y Francia el 12 de septiembre del año pasado ante la división de crímenes de lesa humanidad del tribunal de París (2), denuncia desestimada unos meses después (3). Las ONG se dirigieron entonces a tres relatores especiales de la ONU, incluido el de protección de los derechos humanos en el contexto de la lucha contra el terrorismo, y podrían recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El 21 de diciembre de 2021 la ONG suiza Comité por la Justicia también se dirigió al Relator Especial de la ONU sobre la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo.

(1) https://disclose.ngo/fr/article/egypt-papers-gouvernement-etouffe-debat-democratique
(2) https://www.lemonde.fr/international/article/2022/09/13/affaire-sirli-deux-ong-deposent-plainte-a-paris-contre-l-egypte-et-la-france_6141464_3210.html
(3) https://www.lemonde.fr/international/article/2023/01/14/france-egypte-l-intouchable-operation-antiterroriste-sirli_6157866_3210.html

Gladio: la guerra secreta de la OTAN de la mano del fascismo internacional

Quizá te estés preguntando qué es el “fascismo internacional” y cómo puede la OTAN apoyar algo así. Bueno, la fea verdad es que lo que se apoderó de la política mundial en nuestra era posterior a la Segunda Guerra Mundial fue, de hecho, una continuación de una perspectiva fascista para un nuevo orden mundial. El fascismo, contrariamente a lo que se nos dijo, no había sido derrotado, sino que se le dio un nuevo rostro para sus actividades públicas y pasó a la clandestinidad por algunos de sus métodos más desagradables. El reconocimiento oficial de las redes Gladio de la OTAN, formadas efectivamente por ejércitos secretos al servicio de la OTAN, entre los que se encontraban destacados miembros nazis, entrenados para cometer actos de terrorismo y asesinatos contra los ciudadanos occidentales y sus gobiernos democráticos, es ahora reconocido por los historiadores, aunque gran parte de la población occidental sigue sin estar informada sobre este horrible abuso de poder de décadas de duración que se utilizó para apoyar la transición hacia gobiernos de extrema derecha.

El pensamiento detrás del fascismo internacional en un mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial, era que sería una alianza que permitiría una forma superior de organización que construiría una nueva entidad mundial europea que funcionaría como un modelo para lo que a su vez se utilizaría en el escenario mundial bajo un mandato de la Liga de las Naciones.

Por esta razón, muchos fascistas que se habían autodenominado deshonestamente “nacionalsocialistas” resultaron ser también promotores del paneuropeísmo y del panamericanismo, y apoyaron la continuación del Imperio Británico, ya que estas tres esferas funcionarían como las tres principales regionalizaciones bajo un nuevo sistema de imperio bajo la construcción de la Sociedad de Naciones. Entre estos imperialistas y fascistas se hablaba abiertamente de África como el campo de trabajo esclavo necesario para apoyar las necesidades de Europa.

Por esta razón, individuos como Oswald Mosley, un destacado fascista británico que apoyó tanto el reinado de Mussolini como el de Hitler, comenzaron a abogar por una “Europa unida” como defensa contra la supuesta amenaza comunista inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Una “Europa unida” reunida con “antiguos” fascistas que ahora se habían convertido en supuestos “defensores de la libertad” contra el malvado totalitarismo de la Unión Soviética. Mosley se quejaba en su “Europa: Fe y Plan”, publicado en 1958, que la resistencia de algunos sectores europeos a aliarse con los fascistas contra esta amenaza comunista estaba poniendo en peligro al mundo libre. Animó a los europeos a olvidar los abusos cometidos en el pasado por los fascistas, ya que en última instancia estaban haciendo lo que consideraban mejor para Europa, y que no estaban equivocados en su visión, sino que quizás eran demasiado precipitados e impacientes en su ejecución.

Unidad europea contra los comunistas

Con el final de la Segunda Guerra Mundial, apareció un acuerdo casi instantáneo entre las naciones de Europa Occidental sobre la necesidad de defender su soberanía contra el ascenso del comunismo soviético. Irónicamente, la solución a esto fue la idea de un “Nuevo Orden Mundial” (1) para Europa. La Quinta Columna se vendió como comunista y, por lo tanto, se justificó la necesidad de trabajar con los “antiguos” nazis y fascistas para asegurar la civilización europea frente a la amenaza de invasión de las “hordas asiáticas”. Por supuesto, la gente común no fue notificada de esta decisión de reunirse con los fascistas; que ni siquiera antes del final de la Segunda Guerra Mundial se habló de alinearse con los fascistas para asegurar lo que sería el “Nuevo Orden Mundial”.

Para asegurar que Europa se mantuviera fuerte, parecía lógico que formara una unidad europea, capaz de utilizar colectivamente sus recursos y su ejército en una defensa coordinada contra esta “amenaza asiática” que se avecinaba. Sería interesante que muchas naciones que trataron al ejército de Hitler con aparente indiferencia hasta el mismo momento de la invasión, pregonaran ahora a voz en grito la necesidad de prepararse para la guerra en todos los frentes (económico, cultural, político, militar, incluso paramilitar) contra los bárbaros del este, y Mosley se había colocado al frente de este toque de atención.

En su “The World Alternative” (1936) Mosley escribió: “Debemos volver al concepto fundamental de una Nación Europea que animó a la generación de la guerra de 1918”. En referencia al gabinete de guerra del ex primer ministro británico Lloyd George (1916-1922), abiertamente pro-fascista. Cuando el Eje empezó a perder batallas cruciales en 1943, esto no hizo más que intensificar el europeísmo como última línea de defensa del nuevo orden que se confiaría a la generación más joven. El 14 de noviembre de 1944 Mussolini propuso en el programa de Verona “una Comunidad Europea, con una federación de todas las naciones y el desarrollo de los recursos naturales de África” (2).

Stephen Dorril escribe en su libro “Blackshirt: Sir Oswald Mosley y el fascismo británico” que el Frente Oriental se transformó en el “Frente Europeo” cuando la defensa de Europa se convirtió en una obligación moral supranacional. “Las Waffen SS asumieron el papel de ejército de Europa y su lucha para impedir que los bolcheviques invadieran Occidente invocó un europeísmo embrionario, que se convirtió en un mito central del fascismo de posguerra”. El pensador neofascista Maurice Bardeche escribió que “la defensa de Occidente ha permanecido en la memoria y éste sigue siendo el principal significado de las ideas fascistas” (3).

Churchill también apoyó esa dirección con el Movimiento Europa Unida (4).

El 1 de octubre de 1947 Mosley publicó “La Alternativa”, donde escribió que “el caos se avecina y los pueblos de Europa buscan la alternativa […] Nuestro credo se hizo polvo porque la perspectiva fascista en cada tierra era demasiado nacional, no teníamos sentido de la unión europea”. Un año después escribió en “La situación europea: la tercera fuerza”, que una Europa unida “asegurará que los europeos nunca serán esclavos ni de Occidente ni de Oriente; ni de las finanzas ni del bolchevismo. No seremos comprados por Wall Street ni conquistados por el Kremlin”. Sin embargo, el camino hacia la salvación de Europa no terminaría ahí, según Mosley, también habría que conseguir mano de obra de África para atender las necesidades de los europeos.

La Internacional Fascista

En 1948 el FBI que, curiosamente, estaba destinado en Londres, había transmitido a la central de inteligencia de J. Edgar Hoover que Mosley estaba planeando una Internacional Fascista (5). El cuerpo de contrainteligencia estadounidense (CIC) también redactó un informe en el que señalaba que Mosley consideraba que “los elementos nacionalsocialistas de Alemania Occidental eran los socios más adecuados para organizar un movimiento de concentración fascista en Europa”. Mosley continuaba “la tradición de una Internacional Fascista que Hitler se vio obligado a abandonar. Ha dado con una estratagema que le da el aire de un espíritu progresista”. El periódico neonazi austriaco Alpenruf escribió el 31 de diciembre de 1949 que “el centro espiritual de un fascismo depurado no está hoy ni en Alemania ni en Austria, sino -por extraño que parezca- en Inglaterra”. El periódico fascista sueco Vaegen Framat afirmaba que “los movimientos clandestinos europeos estaban creciendo pero que necesitaban unirse para preservar todo lo que había sido valioso en el pasado. La guerra había debilitado su posición y la cooperación era esencial, incluso para las políticas raciales. Las naciones no eran lo suficientemente fuertes para imponer la unidad de Europa” (6).

Esta era la nueva dirección elegida hacia una Internacional Fascista y nada de esto habría sido posible sin el anuncio de Churchill del Telón de Acero, ya que empujó a los países europeos a esta misma configuración y justificó la necesidad de asociarse con los “antiguos” fascistas. Los fascistas no necesitaban ganar militarmente la guerra, ya que los europeos habían entrado en la Internacional Fascista por voluntad propia.

Desde este punto de vista, la Segunda Guerra Mundial nunca fue ganada, sino que ha continuado en forma de Guerra Fría hasta nuestros días. Durante esta Guerra Fría, que duró más de 76 años, las células fascistas crecieron y se dispersaron por todo el mundo, y sólo hace relativamente poco tiempo que se las reconoce bajo el término Gladio debido a los expedientes de inteligencia recientemente desclasificados. Mosley también estaría al frente de estas células fascistas paramilitares posteriores a la Segunda Guerra Mundial, junto con Karl-Heinz Priester y el legendario nazi Otto Skorzeny, que fue uno de los principales cerebros de toda la red Gladio (7).

La red Gladio estaba en deuda con la OTAN, por lo que no debería sorprender que el puesto de Comandante y Jefe de las Fuerzas Aliadas de Europa Central de la OTAN fuera un puesto ocupado únicamente por “antiguos” nazis durante 16 años seguidos, de 1967 a 1983.

Gladio: el puñal de la OTAN

Con la Segunda Guerra Mundial “ganada”, el mundo tenía la impresión de que debíamos tomarnos a pecho la frase “Nunca más”. Desgraciadamente, los encargados de elaborar la política y la estrategia geopolítica de Occidente después de la Segunda Guerra Mundial no podían estar más en desacuerdo.

La Operación Impensable es un excelente ejemplo del tipo de pensamiento que se estaba rumiando en Gran Bretaña y Estados Unidos después de Roosevelt. La Operación Impensable fue el nombre dado a dos posibles planes de guerra relacionados entre sí por parte del Estado Mayor británico contra la Unión Soviética en 1945. La creación de los planes fue ordenada por el Primer Ministro británico Winston Churchill en mayo de 1945 y desarrollada por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas británicas (Roosevelt falleció el 12 de abril de 1945). Uno de los planes suponía un ataque por sorpresa a las fuerzas soviéticas estacionadas en Alemania para “imponer la voluntad de los aliados occidentales” a los soviéticos. El segundo plan era un escenario defensivo en el que los británicos debían defenderse de un avance soviético hacia el Mar del Norte y el Atlántico tras la retirada de las fuerzas estadounidenses del continente.

Aunque el primer plan de la operación se archivaría con el nuevo gobierno de Clement Attlee, siguió siendo una mentalidad predominante en la inteligencia británica y estadounidense. Sin embargo, al contrario de lo que se nos dice hoy, el segundo plan de la Operación Impensable no fue archivado. De hecho, se aplicó plenamente bajo la iniciativa del Primer Ministro Winston Churchill. Este plan continuaría a lo largo de todos los mandatos de los demás primeros ministros británicos que se sucedieron después, sin que la mayoría de los miembros del gobierno británico lo supieran.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se hicieron preparativos en caso de una posible victoria alemana y se estacionaron unidades de guerrilla “stay-behind” en toda Europa. El modelo fue el Special Operations Executive británico, o SOE, una fuerza de guerrilla-comando de alto secreto creada en 1940. Fue una idea de Winston Churchill y se le llamó “el ejército secreto de Churchill”. Este programa acabaría siendo adoptado por la OTAN. Tras la victoria de los Aliados, estas unidades “stay-behind” no se disolvieron, sino que se reforzaron y ampliaron en casi todos los países europeos, con la ayuda y el estímulo directos de Estados Unidos.

Daniele Ganser, investigador principal del Centro de Estudios de Seguridad de la Escuela Politécnica de Zurich, Suiza, publicó “NATO’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe” (Los ejércitos secretos de la OTAN: la Operación Gladio y el terrorismo en Europa Occidental) en 2005, que se considera una visión general de las redes y funciones de la operación Gladio de la OTAN. En este capítulo se hará amplia referencia al trabajo pionero de Ganser sobre esta historia crucial de la guerra clandestina occidental que se libró contra los civiles occidentales y sus gobiernos democráticamente elegidos durante varias décadas bajo la apariencia del terrorismo soviético.

Daniele Ganser escribe en Los ejércitos secretos de la OTAN:

“La red clandestina, que tras las revelaciones del primer ministro italiano [Andreotti] fue investigada por jueces, parlamentarios, académicos y periodistas de investigación de toda Europa, se entiende ahora con el nombre en clave de ‘Gladio’ en Italia, mientras que en otros países la red operaba con nombres diferentes, como ‘Absalon’ en Dinamarca, ‘ROC’ en Noruega, ‘SDRA8’ en Bélgica. En cada país, los principales miembros del ejecutivo, incluyendo Primeros Ministros, Presidentes, Ministros del Interior y Ministros de Defensa, estaban involucrados en la conspiración, mientras que el ‘Comité Clandestino Aliado’ (ACC), a veces también llamado eufemísticamente “Comité de Coordinación Aliada” y ‘Comité de Planificación Clandestina’ (CPC), menos conspicuo a veces también llamado ‘Comité de Coordinación y Planificación’ del Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (SHAPE), coordinaba las redes a nivel internacional. La última reunión secreta confirmada del ACC con representantes de los servicios secretos europeos tuvo lugar el 24 de octubre de 1990 en Bruselas.

“Los principales oficiales de la red secreta se entrenaron junto con las Fuerzas Especiales de los Boinas Verdes en los Estados Unidos de América y las Fuerzas Especiales SAS británicas en Inglaterra […] En caso de una invasión soviética de Europa Occidental, los soldados secretos del Gladio bajo el mando de la OTAN… [formaron una] red de permanencia que operaba detrás de las líneas enemigas” (11).

La OTAN impulsa el terrorismo de Estado en Europa

Sin embargo, la esperada invasión soviética nunca ocurrió. Y así, estos ejércitos secretos encontraron otro propósito. Debían ser utilizados contra el pueblo. El deseo era que mediante la puesta en escena de operaciones de falsa bandera que se achacaban a los comunistas, se invocaría el pánico y la repulsión enviando a los votantes a los brazos de bienvenida a los llamados gobiernos de derecha “seguros”. Italia, que contaba con el mayor y más poderoso partido comunista de Europa, sería la primera en la lista de objetivos. Se esperaba que el Partido Comunista de Italia, admirado por encabezar la lucha contra Mussolini, ganara en las primeras elecciones de la posguerra en junio de 1946. Esto, por supuesto, fue considerado intolerable bajo el dictado del Telón de Acero.

El periodista de investigación Christopher Simpson escribe en su libro “Blowback” que una parte sustancial de la financiación de la oposición al Partido Comunista de Italia, que era el Partido Demócrata Cristiano, procedía de activos nazis capturados, en gran parte en poder de los estadounidenses. Esta intervención inclinó la balanza a favor del Partido Demócrata Cristiano de Italia, que escondía a miles de fascistas en sus filas. El Partido Demócrata Cristiano sería el partido dominante en Italia durante cinco décadas hasta su disolución en 1994.

En marzo de 2001 el general Giandelio Maletti, antiguo jefe de la contrainteligencia italiana, sugirió que, junto al ejército secreto Gladio, los servicios secretos italianos y un grupo de terroristas de la derecha italiana, las masacres que habían desacreditado a los comunistas italianos habían contado también con el apoyo de la Casa Blanca en Washington y de la CIA. En el juicio contra los extremistas de derecha acusados de haber participado en la masacre de Piazza Fontana, el general Maletti declaró:

“La CIA, siguiendo las directrices de su gobierno, quería crear un nacionalismo italiano capaz de frenar lo que consideraba un deslizamiento hacia la izquierda y, para ello, puede haber hecho uso del terrorismo de derechas […] La impresión era que los estadounidenses harían cualquier cosa para impedir que Italia se deslizara hacia la izquierda. Italia ha sido tratada como una especie de ‘protectorado’ de Estados Unidos” (12).

Para asegurarse de que no surgiera ningún otro apoyo comunista en Italia, la Operación Gladio, con la dirección y el apoyo de la CIA y el MI6, dirigió una campaña de violencia brutal contra los italianos que se prolongó durante la mayor parte de dos décadas, conocidas como los “años de plomo”.

En Los ejércitos secretos de la OTAN Daniele Ganser escribe:

“Según las conclusiones de la investigación parlamentaria belga sobre Gladio, una guerra secreta no ortodoxa precedió incluso a la fundación de la alianza [OTAN]. A partir de 1948, la guerra no ortodoxa fue coordinada por el llamado “Comité Clandestino de la Unión Occidental” (CCWU).

“Cuando en 1949 se firmó el Tratado del Atlántico Norte, el CCWU [Comité Clandestino de la Unión Occidental] se integró secretamente en el nuevo aparato militar internacional y a partir de 1951 operó bajo la nueva etiqueta CPC [Comité Clandestino de Planificación]. En aquella época, el cuartel general europeo de la OTAN estaba en Francia y también el CPC se encontraba en París. Al igual que el CCWU, el CPC se ocupaba de la planificación, la preparación y la dirección de la guerra no ortodoxa llevada a cabo por los ejércitos de retaguardia y las Fuerzas Especiales. Sólo los oficiales con la más alta autorización de seguridad de la OTAN podían entrar en la sede del CPC… bajo la dirección de expertos de la CIA y del MI6 los jefes de los servicios secretos de Europa Occidental se reunían a intervalos regulares durante el año para coordinar las medidas de guerra no ortodoxa en Europa Occidental” (13).

En 1959 un acta de información interna de la OTAN, fechada el 1 de junio de 1959, se deslizó en manos de un periódico británico, en la que se revelaba que la tarea de las unidades stay-behind había pasado de enfrentarse a una invasión soviética a enfrentarse a una “subversión interna”. Los ejércitos secretos iban a desempeñar a partir de entonces un “papel determinante […] no sólo en el plano de la política general de la guerra [interna], sino también en el de la política de emergencia” interna (14). Lo que esto significaba era que un ejército secreto de unidades stay-behind, bajo la dirección de la OTAN, en ausencia de una amenaza soviética, iban a dirigir sus acciones a asuntos internos que incluirían espionaje y actos de terrorismo sobre los ciudadanos de Europa con el apoyo y la cobertura de las unidades policiales de esas naciones. Esto se utilizaría para centralizar aún más el control dentro de los gobiernos de derecha que apoyaban el aparato de la OTAN.

Yves Guerin-Serac y la estrategia de la tensión

La Operación Gladio, que utilizó la “Estrategia de la Tensión”, funcionó en tres niveles básicos. El primero era una guerra de guerrillas que se libraría principalmente en las calles, con el fin de alejar a los leales a la Unión Soviética. El segundo nivel era el frente político e implicaba conspiraciones inspiradas por la OTAN, que normalmente acusaban a ciertos gobiernos de estar en asociación secreta con la URSS, con el fin de desalojar a los gobiernos democráticamente elegidos que no eran amigos del aparato estatal de la OTAN y sustituirlos por regímenes títeres. El tercer nivel era el asesinato (duro y blando) de figuras que se consideraban obstructivas a los objetivos de la OTAN. Entre los ejemplos de asesinatos de Gladio se encuentran el ex primer ministro italiano Aldo Moro en 1978, el primer ministro sueco Olof Palme en 1986 (conocido como el JFK sueco), el primer ministro turco Adnan Menderes en 1961 junto con dos compañeros de gabinete, y el presidente estadounidense Kennedy en 1963. Así como el asesinato suave (asesinato de carácter) del Primer Ministro de Reino Unido Harold Wilson. Estos asesinatos suelen ir seguidos de un golpe de estado apoyado por la OTAN y Estados Unidos. Los intentos de asesinato de la Operación Gladio incluyeron al Presidente de Gaulle y al Papa Juan Pablo II (15).

Yves Guerin-Serac fue el Gran Maestro de las Operaciones Negras detrás de la Operación Gladio. “Era un esclavo de su visión personal de un Nuevo Orden Mundial cristiano-fascista. También fue el mentor intelectual del terrorismo Gladio. Escribió los manuales básicos de entrenamiento y propaganda que pueden describirse con justicia como el orden de batalla de Gladio”, escribe Richard Cottrell en “Gladio: El puñal de la OTAN en el corazón de Europa”.

Fue un héroe de guerra, un agente provocador, un asesino, un bombardero, un agente de inteligencia, un católico mesiánico y el gran maestro intelectual detrás de la “Estrategia de la Tensión”, esencial para el éxito de la Operación Gladio. Guerin-Serac publicó a través de Aginter Press el manual de Gladio, incluyendo Nuestra Actividad Política en lo que puede describirse acertadamente como el Primer Mandamiento de Gladio:

“Nuestra creencia es que la primera fase de la actividad política debe ser crear las condiciones que favorezcan la instalación del caos en todas las estructuras del régimen […] En nuestra opinión, el primer movimiento que debemos hacer es destruir la estructura del Estado democrático bajo la cobertura de las actividades comunistas y pro-soviéticas […] Además, tenemos gente infiltrada en estos grupos” (16).

Guerin-Serac continúa:

“Dos formas de terrorismo pueden provocar esa situación [la ruptura del Estado]: el terrorismo ciego (cometer masacres indiscriminadas que causen un gran número de víctimas), y el terrorismo selectivo (eliminar a personas elegidas)…

“Esta destrucción del Estado debe llevarse a cabo bajo la cobertura de “actividades comunistas”. Después, hay que intervenir en el seno del ejército, del poder jurídico y de la iglesia, para influir en la opinión popular, proponer una solución y demostrar claramente la debilidad del aparato jurídico actual. Hay que polarizar la opinión popular de tal manera que se nos presente como el único instrumento capaz de salvar la nación” (17).

La violencia anárquica y aleatoria iba a ser la solución para provocar ese estado de inestabilidad y permitir así un sistema completamente nuevo, un orden autoritario global. Yves Guerin-Serac, que era abiertamente fascista, no sería el primero en utilizar tácticas de falsa bandera que fueron atribuidas a los comunistas y utilizadas para justificar un control policial y militar más estricto por parte del Estado.

El 27 de febrero de 1933 Hermann Göring, el segundo al mando de Hitler, gritó ante el incendio del Reichstag: “¡Este es el comienzo de la revolución comunista! No debemos esperar ni un minuto. No tendremos piedad. Todo funcionario comunista debe ser fusilado, dondequiera que se encuentre. Todo diputado comunista debe ser colgado hoy mismo” (18).

Es increíble que la gente no parezca cansarse nunca de este tipo de teatralidad como parte de la narrativa popular de lo que se nos dice que conforma nuestra historia, sin importar cuántas veces la hayamos escuchado antes. La línea de chivos expiatorios obvios también es algo que parece no cansarse nunca. En el caso del incendio del Reichstag, ahora ampliamente reconocido como una falsa bandera, fue un judío holandés desconcertado el que fue acusado al instante.

Al día siguiente del incendio, seis días antes de las elecciones generales previstas, Hitler convenció al anciano y confuso presidente von Hindenburg (el icono de la Primera Guerra Mundial) de que la crisis era de una gravedad tan profunda que sólo podía afrontarse con la abolición total de todas las libertades personales. La Ley de Incendio del Reichstag otorgada por Hindenburg dio a Hitler muchos de los instrumentos que necesitaba para la toma total del poder. En dos semanas, la democracia parlamentaria también quedó reducida a las brasas humeantes de la historia. No sería la única falsa bandera orquestada por Hitler.

En “Gladio, la daga de la OTAN en el corazón de Europa” Richard Cottrell escribe: “Las unidades de la SS obligaron a un pequeño grupo de víctimas de los campos de concentración ‘liberadas’ de Buchenwald y disfrazadas con uniformes polacos, a realizar un simulacro de ataque de falsa bandera contra la principal torre de radio del estado libre de Danzig, controlado por los nazis. Alegando una provocación de los polacos, se produjo la invasión alemana de Polonia” (19).

Guerin-Serac pasó su vida dedicado a un nuevo Imperio Negro (20) que soñaba que combinaría la divinidad universal de la iglesia romana con Estados Unidos y Europa como sucesor del Sacro Imperio Romano. Esto era el fascismo cristiano e Yves Guerin-Serac era su cruzado (21). Pertenecía a varias bandas antiguas, incluyendo la primera generación de “antiguos” nazis y fascistas. También pertenecía a un veterano clan de oficiales franceses ensangrentados en las luchas de Indochina y Corea y era miembro de la tropa de élite de la 11 Brigada Paracaidista de Choque, que colaboraba con la SDECE (agencia de inteligencia francesa). Su conexión con la inteligencia francesa sería clave para que se convirtiera en miembro fundador de la Organisation Armée Secrète (OAS), un grupo terrorista francés, formado por oficiales franceses descontentos, con sede en España, que luchaba contra la independencia de Argelia. Guerin-Serac formaría una intrincada red paramilitar y terrorista por toda Europa, así como instalaciones de entrenamiento al servicio de la Operación Gladio, a través de la tapadera de Aginter Press.

Cottrell escribe: “Guerin-Serac llegó a Lisboa en 1966 con un proyecto inspirador para la siguiente etapa de la lucha contra el liberalismo impío. Propuso […] una organización que actuaría nada menos que como una agencia de viajes internacional para terroristas. La financiación principal fue suministrada por la CIA, según la Comisión Pellegrino establecida en 1995 por el Senado italiano para investigar los ‘anni di piombo’ [años de plomo]. Guido Salvini fue el magistrado designado para examinar el atentado de 1969 contra el banco agrícola de la plaza Fontana de Milán. Culpó firmemente a Aginter Press, de Guerin-Serac. Salvini dijo a los senadores que los agentes de Aginter estaban activos en Italia desde 1967, instruyendo a las organizaciones neofascistas militantes locales en el uso de explosivos. A partir de este dato, la CIA está positivamente conectada con la ola de terrorismo de Gladio que barre Europa” (22).

Detrás de la sencilla fachada comercial de Aginter Press se escondía una red invisible diseñada para transportar terroristas por Europa, América Latina y África, proporcionando documentos y pasaportes falsos a asesinos que se hacían pasar por reporteros y fotógrafos, entre ellos Guerin-Serac (23).

Cottrell continúa: “Aginter […] era una escuela de acabado del Gladio, donde los reclutas de los ejércitos secretos de toda Europa eran entrenados en las artes de la fabricación de bombas, el asesinato, las operaciones psicológicas, la desestabilización y la contrainsurgencia. Gran parte de estos cursos se tomaron prestados de los libros de texto del centro de guerra encubierta del ejército estadounidense en Fort Bragg. Entre los instructores invitados de vez en cuando se encontraban miembros del SAS británico, los Boinas Verdes […] Guerin-Serac fue llamado alegremente a la vecina España para organizar los escuadrones de la muerte que aplastaban la resistencia al régimen de Franco. Las actividades de Aginter han sido rastreadas en todos los países en los que la Estrategia de la Tensión operó a pleno rendimiento: Turquía, Grecia, Chipre, Italia, Alemania y Bélgica” (24).

¡Disparad a los bastardos!

Gran Bretaña no esperó al final de la Segunda Guerra Mundial para cooperar con los nazis. Bajo la dirección de Mussolini, las tropas italianas atacaron Grecia durante la Segunda Guerra Mundial en 1940, pero fueron derrotadas por la resistencia masiva de la población griega. Hitler, por su parte, envió sus tropas alemanas que conquistaron el país y lo pusieron bajo el control de las Potencias del Eje en 1941. Los griegos volvieron a organizar una operación de resistencia masiva y durante toda la guerra el ejército alemán tuvo grandes dificultades para mantener el país bajo control. Al igual que en Italia y Francia, la organización de resistencia más fuerte de Grecia a la ocupación fascista estaba dominada por los comunistas. El ELAS, el Ejército Popular de Liberación, había sido fundado por iniciativa del Partido Comunista Griego (KKE) unos meses después de la invasión alemana. El EAM, el brazo político del Ejército Popular de Liberación, también estaba dominado por los comunistas griegos. De una población de siete millones, hasta dos millones de griegos eran miembros del partido EAM, mientras que 50.000 luchaban activamente en las filas del ejército del ELAS (25).

Las operaciones del ELAS contaron con el apoyo del ejército secreto británico SOE (26). Se desarrollaron muchas amistades personales entre los combatientes de la resistencia griega del ELAS y los oficiales de enlace del SOE británico. Sin embargo, esto se rompió bruscamente en marzo de 1943, cuando el primer ministro Winston Churchill decidió interrumpir todo el apoyo británico al ELAS, ya que temía que Grecia, tras la derrota de las potencias del Eje, pudiera quedar bajo control comunista. En ese momento, Grecia estaba en plena guerra con los nazis alemanes.

Para minimizar el poder de los comunistas y socialistas griegos, Londres planeó reinstalar al rey conservador griego Jorge II, que había cooperado con el dictador fascista Ioannis Metaxas (primer ministro de Grecia de abril de 1936 a enero de 1941), para formar un gobierno pro-fascista. Metaxas había pedido un “nuevo orden” fascista en Grecia, argumentando 1943, que la Gran Depresión demostraba el fracaso de la democracia y que el fascismo era la solución (27). Esta solución fascista se produjo en consonancia con la restauración de la monarquía griega (28). La directriz crucial del Ministerio de Asuntos Exteriores británico del 20^ de marzo de 1943 decía “El SOE debe dirigirse siempre hacia los grupos dispuestos a apoyar al Rey y al Gobierno, y además inculcar a los grupos que puedan ser antimonárquicos el hecho de que el Rey y el Gobierno disfrutan del más completo apoyo del Gobierno de Su Majestad” de Gran Bretaña (29). El rey Jorge II no era muy popular entre muchos griegos después de haber cooperado con el dictador fascista Metaxas. Sin embargo, Londres siguió la política conservadora y, en octubre de 1943, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico llegó a contemplar “una política franca de ataque y debilitamiento de EAM por todos los medios a nuestro alcance” (30).

Los “antiguos” colaboradores nazis y las unidades especiales de derechas, como las Bandas X fascistas, con el apoyo británico, comenzaron a perseguir y matar a los combatientes del ELAS. Sin embargo, estos grupos no contaban con el apoyo popular y los niveles de reclutamiento eran sólo de unos 600 hombres. Por ello, Churchill decidió subir la apuesta y a finales de 1944 dio la orden de crear una nueva unidad del ejército griego, que llegó a ser conocida de diversas formas como Brigada de Montaña Griega, Fuerza de Incursión Helénica o LOK, su acrónimo griego Lochos Oreinon Katadromon (31). Al estar dirigida contra los comunistas y los socialistas, la unidad excluía a “casi todos los hombres con opiniones que iban desde el conservadurismo moderado hasta la izquierda”. Bajo la supervisión militar británica y por orden expresa de Churchill, la unidad se llenó de monárquicos y antirrepublicanos” (32).

Ganser escribe en “Los ejércitos secretos de la OTAN” que “mientras el ELAS luchaba tanto contra los ocupantes nazis alemanes como contra la Fuerza de Incursión Helénica patrocinada por los británicos, Churchill temía un desastre de relaciones públicas si se revelaba al público británico que Londres estaba apoyando secretamente a los fascistas contra los comunistas en Grecia. Por ello, en agosto de 1944 ordenó a la BBC que eliminara “cualquier tipo de crédito” al ELAS cuando informara sobre la liberación de Grecia. Pero sólo unas semanas después el ELAS consiguió la victoria sobre los ocupantes alemanes y Hitler se vio obligado a retirar a sus soldados también de Grecia. Churchill exigió inmediatamente que la resistencia se desarmara, una orden que el ELAS estaba dispuesto a obedecer si se aplicaba igualmente a su único enemigo restante en el campo, la Fuerza de Asalto Helénica patrocinada por los británicos” (33).

Gran Bretaña se negó a disolver el ejército secreto de derechas y por ello se produjeron grandes manifestaciones griegas contra el apoyo de Gran Bretaña a la monarquía fascista el 3 de diciembre de 1944, apenas seis semanas después de que las fuerzas de Hitler hubieran sido derrotadas y expulsadas del país. Un pequeño grupo de entre 200 y 600 manifestantes pacíficos, hombres, mujeres y niños, se reunieron en la plaza Syntagma de Atenas, la plaza principal frente al parlamento griego. Un grupo mucho mayor, de 60.000 manifestantes, se vio retrasado por los bloqueos policiales. Las tropas británicas y la policía con ametralladoras estaban posicionadas en los tejados (34). De repente, y sin previo aviso, la manifestación pacífica se convirtió en una masacre cuando se dio la orden: “Disparad a los bastardos”. Poco después del baño de sangre, el grupo principal de manifestantes llegó a la plaza. En una muestra de notable contención, estos 60.000 manifestantes celebraron una manifestación pacífica contra el apoyo de Gran Bretaña a la monarquía fascista, mientras se encontraban entre los cadáveres de sus camaradas recientemente asesinados.

En Londres Churchill se enfrentó a una furiosa Cámara de los Comunes que exigió una explicación por la barbarie. Aunque admitió que había sido una “cosa espantosa”, Churchill subrayó que era igualmente estúpido llevar a un gran número de niños desarmados a una manifestación, mientras la ciudad estaba llena de hombres armados. El papel del ejército secreto de derechas en la masacre de Syntagma nunca fue investigado (35).

La Doctrina Truman

Tras la demostración de fuerza, los británicos reinstalaron al rey Jorge II y se sucedieron débiles gobiernos títeres británicos de tendencia derechista. Una facción de la resistencia griega se rearmó y se echó al monte y en el otoño de 1946 inició una guerra civil contra los británicos y la derecha local. Una Gran Bretaña agotada pidió a principios de 1947 el apoyo de Estados Unidos. Truman, con su famosa “doctrina” de marzo de 1947, logró convencer al Congreso de que interviniera abiertamente en Grecia. Grecia fue el primer país invadido por Estados Unidos durante la Guerra Fría (36). En las décadas siguientes, Washington esgrimió el argumento utilizado en Grecia para justificar sus invasiones abiertas o encubiertas en Corea, Guatemala, Irán, Cuba, Vietnam, Camboya, Nicaragua, Panamá y varios otros países (37).

Estados Unidos inició en secreto la Operación Antorcha y utilizó la guerra química para derrotar a la resistencia griega lanzando miles de kilos de napalm sobre Grecia (38). A finales de 1948 la resistencia griega, que había derrotado a los fascistas italianos, a los nazis alemanes y a las tropas británicas, se derrumbó finalmente tras años de lucha heroica. Una Grecia vacía se unió a la OTAN en 1952 y para entonces “se había convertido en un aliado-cliente sumamente fiable de Estados Unidos. Era un anticomunista acérrimo y estaba bien integrado en el sistema de la OTAN” (39).

En “El secuestro de Grecia: el Rey, los coroneles y la resistencia”, Peter Murtagh escribe: “La Fuerza de Asalto [Helénica] se duplicó como el brazo griego de la red clandestina de guerrilla paneuropea creada en los años 50 por la OTAN y la CIA y controlada desde el cuartel general de la OTAN en Bruselas por el Comité de Coordinación Aliada […] La rama griega de la red era […] conocida como Operación Piel de Oveja” (40).

¿Es esto a lo que se refería Kalergi en su “Cruzada por la Paneuropa”?, ¿una “red clandestina de guerrilla paneuropea” para “defender” a Europa? Ganser escribe: “La junta griega consolidó su poder a través de un régimen de encarcelamiento y tortura […] Comunistas, socialistas, artistas, académicos, periodistas, estudiantes, mujeres políticamente activas, sacerdotes, incluyendo a sus amigos y familiares fueron [horriblemente] torturados […] El inspector Basil Lambro, jefe de la policía secreta de Atenas, solía decir: ‘Aquí todos somos demócratas’. ‘Todos los que vienen aquí hablan. No nos estropean el historial’. El sádico torturador dejaba claro a sus víctimas: ‘Nosotros somos el gobierno, vosotros no sois nada’. ‘El gobierno no está solo. Detrás del gobierno están los americanos’. Si estaba de humor, Basil también ofreció su análisis de la política mundial: ‘El mundo entero está en dos partes, los rusos y los americanos. Nosotros somos los americanos. Agradece que sólo te hayamos torturado un poco. En Rusia os matarían’” (41).

El brazo americano del Gladio

La Ley de Seguridad Nacional de 1947, un caballo de Troya, formaba parte de la nueva generación de legislación posterior a Roosevelt y condujo a la creación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), colocándola bajo la dirección del Consejo de Seguridad Nacional (NSC). Aunque no autorizaba explícitamente a la CIA a realizar operaciones encubiertas, la Sección 102 era lo suficientemente vaga como para permitir abusos. En diciembre de 1947, menos de cuatro meses después de la creación de la CIA, se percibió la necesidad de “frenar el flujo del comunismo” en Europa Occidental -en particular en Italia- mediante una “guerra psicológica” abierta y encubierta, y nació el NSC 4-A (42). El NSC 4-A sería sustituido por el NSC 10/2 (43) menos de un año después, aprobado por el presidente Truman el 18 de junio de 1948, creando la Oficina de Coordinación Política (OPC). El NSC 10/2 fue el primer documento presidencial que especificaba un mecanismo para aprobar y gestionar las operaciones encubiertas, y también el primero en el que se definía el término “operaciones encubiertas”.

Tras el escándalo del Watergate, el parlamento estadounidense investigó a la CIA y al NSC a través de las Audiencias del Comité del Senado de Frank Church (44 y descubrió que “las elecciones nacionales celebradas en Europa en 1948 habían sido una de las principales motivaciones para la creación de la OPC… Mediante la canalización de fondos a los partidos de centro y el desarrollo de activos mediáticos, la OPC intentó influir en los resultados electorales, con un éxito considerable […] Estas actividades constituyeron la base de la acción política encubierta durante los siguientes veinte años. Hasta 1952, sólo en un país de Europa Central se estaban llevando a cabo aproximadamente cuarenta proyectos de acción encubierta […] Hasta 1950, las actividades paramilitares del OPC (también denominadas acciones preventivas) se limitaban a los planes y preparativos de las redes de seguridad en caso de una futura guerra. A petición del Estado Mayor Conjunto, estas operaciones proyectadas de la OPC se centraron, una vez más, en Europa Occidental y fueron diseñadas para apoyar a las fuerzas de la OTAN contra un ataque soviético” (45).

George F. Kennan seleccionó a Frank Wisner como primer comandante de la unidad de acción encubierta de la CIA, la OPC. Wisner y otros oficiales de la OPC de Estados Unidos “tendían a ser patricios blancos anglosajones de viejas familias con dinero antiguo […] y heredaron en cierto modo las actitudes tradicionales británicas hacia las razas de color del mundo” (46). Wisner se convirtió en el principal arquitecto de la red de ejércitos secretos en Europa Occidental. De 1948 a 1950 la OPC fue una operación renegada dirigida por Allen Dulles y Frank Wisner. En 1950 la OPC pasó a llamarse Dirección de Planes y continuó bajo el mando directo de Frank Wisner. George F. Kennan, supervisor de la OPC en aquella época, apoyaría firmemente la aprobación de la NSC 10/2 y las acciones encubiertas de la CIA en Italia y más allá.

Ganser escribe:

“Junto al Pentágono, las Fuerzas Especiales estadounidenses también participaron directamente en la guerra secreta contra los comunistas en Europa Occidental, ya que junto con el SAS entrenaron a los miembros de la red stay-behind. Después de que el servicio secreto de guerra estadounidense OSS se disolviera tras el final de la guerra, las Fuerzas Especiales estadounidenses renacieron con sede en Fort Bragg, Virginia, en 1952. El general McClure estableció un Centro de Guerra Psicológica en Fort Bragg y en el verano de 1952 la primera unidad de las Fuerzas Especiales, llamada de forma algo engañosa el 10^º Grupo de Fuerzas Especiales, se organizó de acuerdo con la experiencia de la OSS durante la Segunda Guerra Mundial, y heredó directamente la misión de esta última de llevar a cabo, al igual que el SAS británico, misiones de sabotaje y de reclutar, equipar y entrenar a las guerrillas con el fin de explotar el potencial de resistencia tanto en Europa Oriental como Occidental.

“En todo momento las Fuerzas Especiales de Estados Unidos se instalaron en Fort Bragg en 1952 el nombre de la rama de acción encubierta de la CIA cambió de “OPC” a “Dirección de Planes” (DP), y Wisner fue ascendido a Director Adjunto de Planes. Junto con el director de la CIA, Allen Dulles, intensificó las operaciones de acción encubierta de Estados Unidos a escala mundial. Dulles autorizó los intentos de asesinato de la CIA contra Castro y Lumumba, así como los experimentos de la CIA con LSD con sujetos involuntarios” (47).

Edward Lansdale, que era jefe de la Misión Militar de Saigón y protegido del general Lemnitzer, quería enviar un submarino a la costa de La Habana, donde crearía un “infierno de luz”. Al mismo tiempo, según el plan de Lansdale, agentes con base en Cuba advertirían a los nativos religiosos de la segunda venida de Cristo y de la aversión del Salvador por Fidel Castro. El plan se llamó “Eliminación por iluminación”, pero finalmente fue archivado (48). Sería divertido que tales planes se quedaran en el papel, pero estos hombres fueron responsables de la tortura y la muerte de innumerables individuos por los planes que se hicieron realidad.

Tan pronto como el general Lemnitzer se convirtió en Jefe de Estado Mayor del Ejército en 1959, instaló a Lansdale en un escritorio del despacho del Subsecretario de Defensa Gilpatric en el Pentágono. Lansdale fue puesto a cargo de la Operación Mangosta bajo el patrocinio directo de Lemnitzer con el objetivo principal de eliminar a Castro, desafiando directamente la ley federal que prohíbe los asesinatos políticos. La Operación Mangosta fue una extensa campaña de ataques terroristas contra civiles y operaciones encubiertas llevadas a cabo por la CIA y fue dirigida desde JM/Wave en Miami. Lansdale participaría en muchas operaciones encubiertas, incluyendo incursiones y bombardeos en Cuba y otros objetivos en toda América Latina.

En marzo de 1962 el general Lemnitzer, sin entender lo que había sucedido con Dulles, Bissell y Cabell, decidió que sería una buena idea proponer la Operación Northwoods al presidente Kennedy para su aprobación. La Operación Northwoods era una propuesta de operación de falsa bandera contra ciudadanos estadounidenses, que preveía que los agentes de la CIA escenificaran y cometieran realmente actos de terrorismo contra objetivos militares y civiles estadounidenses y posteriormente culparan al gobierno cubano para justificar una guerra contra Cuba. El plan fue redactado específicamente por el general Lemnitzer y tenía una sorprendente similitud con la Operación Gladio de la OTAN. La lógica de Northwoods era la de Gladio. El Estado Mayor se inclinaba por la violencia prefabricada porque creía que los beneficios obtenidos por el Estado cuentan más que las injusticias contra los individuos. El único criterio importante era alcanzar el objetivo y el objetivo era un gobierno de ultraderecha.

No había ni un solo punto en el manual de Northwoods que no equivaliera a un flagrante acto de traición, y sin embargo el estamento militar estadounidense envió el documento Top Secret – Justificación para la intervención militar de Estados Unidos en Cuba directamente a la mesa del Secretario de Defensa Robert McNamara, para que lo transmitiera al Presidente Kennedy. Ni que decir tiene que el presidente Kennedy rechazó la propuesta y unos meses más tarde no se renovó el mandato del general Lemnitzer como jefe del Estado Mayor Conjunto, que ocupó el cargo desde el 1 de octubre de 1960 hasta el 30 de septiembre de 1962.

Los intentos de asesinar a De Gaulle

Sin embargo, la OTAN no perdió el tiempo, y en noviembre de 1962 Lemnitzer fue nombrado comandante del Mando Europeo de Estados Unidos y Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR) de la OTAN, cargo que ocupó desde el 1 de enero de 1963 hasta el 1 de julio de 1969.

Lemnitzer era la persona idónea para supervisar las operaciones intercontinentales del Gladio en Europa. Había sido uno de los principales impulsores de la creación del Grupo de Fuerzas Especiales en 1952 en Fort Bragg, donde se entrenaba a los comandos en las artes de la insurgencia guerrillera en caso de una invasión soviética de Europa. En poco tiempo, los hombres que llevaban con orgullo las distintivas boinas verdes estaban cooperando discretamente con las fuerzas armadas de una serie de países europeos y participando en operaciones militares directas, algunas de ellas extremadamente delicadas y altamente ilegales, si no francamente traicioneras.

Una de estas operaciones era la coalición OTAN/CIA, que había patrocinado al menos dos intentos de asesinar al presidente de Gaulle (49). En respuesta a esto, de Gaulle había echado el cuartel general de la OTAN de Francia, había retirado a Francia de la OTAN y había dado a Lemnitzer una orden sumaria de abandonar la OTAN. Si las órdenes del Presidente De Gaulle hubieran sido denegadas, éste habría estado dispuesto a ir a la guerra, por lo que hubo un poco de remodelación, pero en esencia el juego continuó intacto.

“Francia está decidida a recuperar en todo su territorio el pleno ejercicio de su soberanía” (De Gaulle). Muchos de los imperialistas pro-fascistas pensaron que De Gaulle finalmente iba a hacer el juego. Que aunque tuviera sus críticas al fascismo, al fin y al cabo era un anticomunista y un imperialista y, por tanto, era inevitable que acabara “viendo la luz”. Esto fue algo con lo que los pro-fascistas pensaron que podrían trabajar en la “reestructuración” de Europa en medio de la Guerra Fría.

Ganser escribe en Los ejércitos secretos de la OTAN: “Por iniciativa de Estados Unidos y de las fuerzas especiales británicas SAS, se creó en Francia un ejército secreto bajo el nombre encubierto de ‘Plan Bleu’ (Plan Azul) cuya tarea era impedir secretamente que el poderoso PCF [Partido Comunista de Francia] llegara al poder. El Plan Azul, en otras palabras, pretendía evitar que Francia se volviera roja […] El SAS, especializado en la guerra secreta, se puso en contacto con el recién creado servicio secreto francés Direction Generale des Etudes et Recherche (DGER) y acordó con ellos la creación de un ejército secreto en el norte de Francia, al otro lado del Canal de la Mancha, en la Bretagne” (50).

Un mes después de haber expulsado a los comunistas del gobierno, los socialistas franceses atacaron a la derecha militar y a la CIA y pusieron al descubierto el ejército secreto del Plan Bleu. El 30 de junio de 1947, el Ministro del Interior socialista francés, Edouard Depreux, expuso que se había creado un ejército secreto de derechas en Francia a espaldas de los políticos con el objetivo de desestabilizar el gobierno francés. “Hacia finales de 1946 tuvimos conocimiento de la existencia de una red de resistencia negra, formada por resistentes de extrema derecha, colaboradores de Vichy y [pro] monárquicos […] Tenían un plan de ataque secreto llamado ‘Plan Bleu’, que debería haber entrado en acción hacia finales de julio, o el 6 de agosto” de 1947 (51).

Ganser continúa:

“La guerra secreta contra los comunistas no terminó cuando el Plan Bleu fue expuesto y cerrado en 1947. Al contrario, el primer ministro socialista francés Paul Ramadier se encargó de que sus jefes de confianza dentro del servicio secreto militar no fueran destituidos por el escándalo. Cuando pasó la tormenta, ordenó a Henri Ribiere, jefe del SDECE, y a Pierre Fourcand, director adjunto del SDECE, a finales de 1947, la creación de un nuevo ejército secreto anticomunista bajo el nombre en clave de ‘rosa de los vientos’ (), el símbolo oficial de la OTAN en forma de estrella. El nombre en clave fue bien elegido, ya que cuando se creó la OTAN en 1949 con sede en París, el SDECE coordinó su guerra secreta anticomunista estrechamente con la alianza militar. Los soldados secretos comprendieron que, en su contexto marítimo original, la ‘rosa de los vientos’ () es el dibujo de la carta que se encuentra debajo de la aguja de la brújula según el cual se fija el rumbo y según el cual se efectúan correcciones si el barco corre peligro de desviarse” (52).

Sin embargo, se cometió un gran error al establecer la base de la OTAN en Francia. De Gaulle no iba a jugar a la pelota después de todo…

Después de la Segunda Guerra Mundial aumentó la presión para que las naciones europeas se comprometieran con el dictado de la OTAN. El Presidente de Francia Charles de Gaulle (1959-1969) no estaba de acuerdo con esta orientación. Uno de los principales puntos de este desacuerdo fue la fuerza de ataque nuclear, que De Gaulle creía que debía mantenerse firmemente fuera del control de la OTAN. Rechazaba la perspectiva de que Francia se viera arrastrada automáticamente a una guerra de disparos entre la OTAN y el Pacto de Varsovia. La implacable búsqueda de De Gaulle del nacionalismo y la independencia de Francia en política exterior y militar era claramente incompatible con los estatutos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Cuando De Gaulle empezó a hablar de entregar a Argelia su independencia, los antiguos aliados y los miembros de su propio ejército y policía decidieron que De Gaulle tenía que irse.

El 21 de abril de 1961 entró en acción un complot para derrocar al presidente de Gaulle, organizado por la OAS (Organisation Armée Secrète), el grupo terrorista francés dirigido por Yves Guerin-Serac. Ese día, cuatro generales descontentos, conocidos como el “grupo ultra”, dieron un golpe de Estado en Argel. El grupo civil de Washington, el Pentágono y el cuartel general de la OTAN en Francia se vieron implicados en el complot para eliminar al presidente francés y asegurar Argelia para Occidente. El dirigente del golpe, el general de la fuerza aérea Maurice Challe, fue anteriormente comandante de las fuerzas de la OTAN en Europa Central.

Los primeros esbozos del golpe se acordaron en el verano de 1960, cuando el antiguo gobernador de Argelia, Jacques Soustelle, mantuvo una charla secreta con Richard M. Bissell. Bissell, subdirector de planes de la CIA (antes llamada OPC), el ala de operaciones encubiertas de la CIA, y estrecho colaborador de Allen Dulles y Frank Wisner. Ese mismo año, Challe escenificó su renuncia a la OTAN. En enero de 1961 se reunieron los principales conspiradores y el principal punto del orden del día era la formación de la OAS como gobierno alternativo que sustituiría al de De Gaulle una vez que éste hubiera sido derrocado. Las figuras clave del Plan Bleu estaban presentes (53). Las fuerzas de Challe en Argelia se financiaron en secreto utilizando canales estrechamente relacionados con el Gladio francés (54). En la víspera del golpe, Bissell tuvo una reunión no revelada con Challe en Argel. Se le dijo a Challe que si conseguía controlar el país en 48 horas, el gobierno estadounidense reconocería formalmente su régimen (55). El golpe de estado finalmente fracasó.

Ganser escribe: “Cuando se fundó la OTAN en 1949, su cuartel general, incluido el SHAPE [Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa], se construyó en Francia. A partir de entonces, Francia fue especialmente vulnerable a la guerra secreta de la OTAN y de la CIA, como lamentó De Gaulle, ya que, junto con la OTAN, también el centro de mando secreto del Gladio, el CPC [Comité de Planificación Clandestina], se encontraba en París, como reveló el documento italiano “Las fuerzas especiales del SIFAR [servicio de inteligencia italiano] y la operación Gladio” de junio de 1959. ‘A nivel de la OTAN hay que mencionar las siguientes actividades 1. La actividad del CPC de París… adscrito al SHAPE’” (56).

Lo que esto significa es que el centro de mando de Gladio, el Comité de Planificación Clandestina (CPC), se encontraba en París para coordinarse directamente con el cuartel general de la OTAN. En otras palabras, Gladio trabajaba directamente para el centro de mando de la OTAN.

Ganser continúa: “Además, también el centro de mando secreto del Gladio ACC [Comité Clandestino Aliado] se reunió repetidamente en París. Fue una gran sorpresa para la Casa Blanca en Washington cuando en febrero de 1966 De Gaulle, debido a una serie de motivos estratégicos y personales que los historiadores aún se esfuerzan por explicar, decidió desafiar a Estados Unidos de frente y ordenó a la OTAN y a Estados Unidos que pusieran sus bases militares en Francia bajo control francés o que las desmantelaran. Estados Unidos y la OTAN no reaccionaron al ultimátum, por lo que, en una decisión espectacular, De Gaulle sacó a Francia del mando militar de la OTAN el 7 de marzo de 1966 y expulsó a toda la organización de la OTAN, junto con sus agentes de acción encubierta, del territorio francés. Para enfado de Washington y del Pentágono, la sede europea de la OTAN tuvo que trasladarse a Bélgica. En Bruselas, Mons y Casteau se erigieron los nuevos cuarteles generales europeos de la OTAN, donde han permanecido hasta hoy. La investigación parlamentaria belga sobre Gladio y la guerra secreta confirmó más tarde que ‘en 1968 la presidencia del CPC se trasladó a Bruselas’ para estar con la OTAN. La investigación en Bélgica reveló además que el centro de guerra secreta del CAC celebró una reunión con participación internacional en Bruselas en fecha tan tardía como el 23 y 24 de octubre de 1990.

El autor belga del Gladio, Jan Willems, llamó la atención sobre el delicado hecho de que cuando De Gaulle retiró al ejército francés del mando militar integrado de la OTAN, se cancelaron algunos de los acuerdos secretos entre Francia y Estados Unidos. En esta ocasión se reveló que existían protocolos secretos relativos a la lucha contra la subversión comunista, firmados bilateralmente por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN. De Gaulle denunció los protocolos como una violación de la soberanía nacional. En otros estados de la OTAN también se revelaron cláusulas secretas similares. En Italia, Giuseppe de Lutiis reveló que al convertirse en miembro de la OTAN, Italia firmó en 1949 no sólo el Pacto Atlántico, sino también protocolos secretos que preveían la creación de una organización no oficial “encargada de garantizar el alineamiento interno de Italia con el bloque occidental por cualquier medio, incluso si el electorado mostrara una inclinación diferente”. Y también en el acuerdo inicial de la OTAN en 1949 se exigía que antes de que una nación pudiera adherirse, debía haber establecido ya una autoridad de seguridad nacional para luchar contra el comunismo a través de cuadros ciudadanos clandestinos’”.

De Gaulle no sólo no iba a estar de acuerdo con los ejércitos secretos de la OTAN, sino que iba a intervenir activamente para asegurar la soberanía de los países europeos contra el objetivo final imperialista fascista de la OTAN y sus armas secretas Gladio. Era una guerra total en el mundo clandestino de la inteligencia y la guerra clandestina, y De Gaulle era uno de los pocos que estaba totalmente equipado para jugar el juego.

Más de 30 intentos de asesinato se produjeron durante la presidencia de De Gaulle. Después de 43 años, en 2009, Francia finalmente se reincorporaría a la OTAN, una decisión tomada por el presidente Nicolas Sarkozy, que ha tenido “un interesante historial de ganar elecciones con dramáticas intervenciones post-terroristas perfectamente programadas” (57). Hay que señalar que se ha hecho un gran esfuerzo por negar rotundamente o restar importancia al papel de Francia en Gladio, y a la participación de la OTAN, sin embargo, son demostrablemente falsos. Cuando la Operación Gladio de Italia fue finalmente revelada al mundo a principios de la década de 1990, hubo un frenesí de los medios de comunicación preguntando si otros gobiernos dentro de Europa también estaban implicados.

Los franceses y los británicos negaron que sus gobiernos estuvieran implicados en las redes Gladio. El Primer Ministro italiano Andreotti, que no quería ser el único barco hundido, destrozó sin piedad el encubrimiento francés cuando el 10 de noviembre de 1990 declaró que Francia también había participado en la reciente reunión del organismo director del Gladio, el ACC (Comité Clandestino Aliado), celebrada en Bélgica el 23 de octubre de 1990. Sólo con la acusación de Andreotti, Francia cambió de tono y reconoció su papel en el Gladio, y el ministro francés de Defensa, Jean Pierre Chevènement, afirmó que el ejército secreto francés era “completamente pasivo” (58).

En la tranquilidad de una pequeña ciudad belga

“El tráfico sexual, la pederastia industrial, las denuncias de películas snuff realizadas para el chantaje político y financiero, o simplemente para obtener beneficios, se enredaron en una negra telaraña de espías, el tráfico de drogas oficialmente confabulado, la red paramilitar secreta y la constante intromisión de los altos mandos de la OTAN en los asuntos internos del país” (Richard Cottrell, Gladio: El puñal de la OTAN en el corazón de Europa).

Bélgica está formada por una población étnica flamenca y francesa. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos flamencos se pusieron abierta o simbólicamente del lado de los alemanes, con la esperanza de que la nación flamenca -incluso dentro de una mancomunidad nazi- acabara con Bélgica por completo.

“Un residuo de la confraternización en tiempos de guerra con los alemanes condujo a un simbolismo pagano de estilo nazi y a ceremonias místicas de vinculación sanguínea dentro de la red de stay-behind belga y de elementos de las fuerzas armadas nacionales, que en cualquier caso se inclinaban hacia la derecha. Esta vena mística tuvo una importancia escalofriante a la hora de dar forma a muchas de las perversiones que aún no se habían producido en Bélgica” (Richard Cottrell escribe en Gladio: La daga de la OTAN en el corazón de Europa) (59).

En Los ejércitos secretos de la OTAN Ganser escribe: “Según el autor belga del Gladio, Jan Willems, la creación del WUCC [Comité Clandestino de la Unión Occidental] en la primavera de 1948 había sido una consecuencia directa de un discurso público del ministro de Asuntos Exteriores británico, Ernest Bevin, celebrado en Londres el 22 de enero de 1948. Ante el parlamento británico, Bevin había elaborado su plan para una “Unión Occidental”, una organización internacional diseñada para contrarrestar lo que él percibía como la amenaza soviética en Europa” (60).

Ernest Bevin (Secretario de Estado de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, de julio de 1945 a marzo de 1951) contribuyó a la creación de la OTAN y fue fundamental en la fundación del Departamento de Investigación de la Información (IRD), un departamento secreto de propaganda de la Guerra Fría del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, especializado en propaganda pro-colonial, anticomunista y de desinformación, incluida la propaganda negra. (61 Su compromiso con el sistema de seguridad de Europa Occidental, le llevó a firmar el Tratado de Bruselas en 1948. Este Tratado atrajo a Gran Bretaña, Francia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo a un acuerdo de seguridad colectiva, abriendo el camino a la formación de la OTAN en 1949 (62). Bevin también desempeñó un papel en el Parlamento al desinformar a los diputados y no extraditar al muftí de Jerusalén, mientras estaba bajo custodia francesa, que había sido instalado y financiado por el gobierno británico en Palestina y que había colaborado estrechamente con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial (63).

La pequeña Bélgica, poco después del traslado de la OTAN a Bruselas, contaba con los segundos cárteles del crimen más poderosos e intrusivos de Europa Occidental. En muy poco tiempo, la cabina de mando de Europa era también su principal centro de narcóticos y armas ilegales, con un complemento de tráfico sexual. Según el periodista de investigación Richard Cottrell (64), la CIA había reclutado a nazis belgas -en su mayoría, pero no exclusivamente, flamencos- tan pronto como terminó la guerra, y los seleccionó para altos cargos a nivel estatal y provincial. Estas “antiguas” figuras nazis belgas fueron protegidas de la justicia y liberadas de la cárcel bajo la protección de la CIA. Las maquinaciones de la OTAN, junto con los expertos en contrainsurgencia importados por el general Lemnitzer (65), fueron responsables de la formación de las operaciones Gladio belgas, divididas en secciones SDRA-8 (francesa) y STC/Mob (flamenca) (66).

Cottrell escribe: “Según el periodista Manuel Abramowitz -un destacado investigador de la extrema derecha en Bélgica- los neonazis fueron incitados a infiltrarse en todos los mecanismos del Estado, con especial atención a la policía y el ejército. En la década de 1980, este nivel de penetración había llegado a ser tan profundo -gracias a frentes fascistas como la milicia neonazi Westland New Post y su contraparte francófona, Front de la Jeunesse- que podría decirse que las fuerzas militares de Bélgica habían caído casi por completo bajo el control extremista. Ni una sola vez, tras las numerosas operaciones de falsa bandera de las décadas siguientes, apareció una prueba convincente de una fuerza subversiva de izquierdas coordinada y creíble que operara en suelo belga, mientras que las organizaciones sediciosas de la extrema derecha florecían abiertamente” (67).

El senador Hugo Coveliers, presidente de la comisión especial de investigación sobre el gansterismo y el terrorismo en Bélgica (1988-1990), rastreó la presencia de materiales incriminatorios hasta una unidad especial llamada “policía judicial”. Esto es lo que dijo Coveliers sobre lo que se conoció como el “escándalo de los expedientes X”:

“Imagínese, en todas partes se oye la historia de un dossier de chantaje en el que organizaciones de extrema derecha están en posesión de fotos y vídeos en los que varias personas prominentes de Bruselas y sus alrededores tienen relaciones sexuales con chicas jóvenes; menores de edad, se dice. La existencia de este dossier siempre ha sido negada con vehemencia. Hasta que se demostró que los testimonios y vídeos de este asunto estaban efectivamente en posesión de los servicios policiales.

“El expediente, al principio inexistente, resulta que existe. Los vídeos sin sustancia resultan entonces lo suficientemente interesantes como para ser entregados al juez de instrucción encargado de la investigación de la Banda de Nivelles [considerada responsable de algunas de las masacres de las tiendas]. Pero esta persona, posteriormente, ¡tiene miedo de declarar al respecto! ¡Qué creen que está pasando aquí!” (68).

Cottrell, que es un antiguo diputado del Parlamento Europeo y ha llevado a cabo investigaciones formales ordenadas por el Parlamento Europeo, explora estas vías con mayor detalle en su libro. Llega a la conclusión de que estas redes de tráfico sexual en Bélgica, que implican el abuso y el asesinato de niños, se fomentan entre los funcionarios públicos por dos razones. La primera es producir un chantaje incriminatorio que haga imposible la retirada política. La segunda razón es que algunas de estas actividades, que fueron grabadas y conservadas en archivos de alto secreto, formaban parte de las ceremonias de iniciación de los cultistas.

Cottrell escribe: “Se alegó que éstas implicaban rasgos neonazis paganos, como los rituales de sangre, practicados por elementos dentro de las fuerzas secretas del Estado, así como la estructura militar ortodoxa” (69).

En este contexto, el escándalo de la OTAN al publicar en Twitter el símbolo oculto nazi del Sol Negro para el día internacional de la mujer en 2022, podría no haber sido un desliz después de todo.

(1) En 1940 H.G. Wells acuñó la expresión “Nuevo Orden Mundial”
(2) Dorril, Stephen. Blackshirt: Sir Oswald Mosley and British fascism. Viking, London, New York, 2006, pgs. 560-561.
(3) Ibid, pg. 561.
(4) Chung, Cynthia. The Empire on which the Black Sun Never Set: The Birth of International Fascism and Anglo-American Foreign Policy. 2022, cap. 2.
(5) Dorril, Stephen. Blackshirt: Sir Oswald Mosley and British fascism. Viking, London, New York, 2006, pg. 577.
(6) Ibid, pg. 585.
(7) Sobre Otto Skorzeny, vid cap. 6, 8 y 11 del libro The Empire on which the Black Sun Never Set
(11) Ganser, Daniele. NATO’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe. Frank Cass, London, New York, 2005, pg. 1.
(12) Willan, Philip. Terrorists helped by CIA to stop rise of left in Italy. The Guardian, 26 de marzo de 2001
(13) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 28
(14) Cottrell, Richard. Gladio, NATO’s Dagger at the Heart of Europe: The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis. Progressive Press, 2015.
(15) Para más detalles sobre el asesinato del papa Juan Pablo II, vid Cottrell, Gladio, NATO’s Dagger.
(16) Ganser, NATO’s Secret Armies, pgs. 115-121.
(17) Ibid
(18) William L. Shirer. The Rise and Fall of the Third Reich: A History of Nazi Germany. Simon & Schuster Paperbacks, 1959, pg. 192.
(19) Cottrell, The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis
(20) El imperio negro es una referencia al Imperio Fascista.
(21) Kalergi’s Catholic Crusade for a Pan-Europe, cap. 2.
(22) Cottrell, Gladio, NATO’s Dagger
(23) Mosley y su hijo trabajaban para una agencia de viajes española organizada por Otto Skorzeny’s conectada a Aginter Press.
(24) Cottrell, Gladio, The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis.
(25) Ganser, Daniele. (2005). NATO’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe. Frank Cass, pg. 212.
(26) Ibid, pg. 212.
(27) Cliadakis, Harry. The Political and Diplomatic Background to the Metaxas Dictatorship, 1935-36. Journal of Contemporary History, enero de 1979. 14 (1), pgs. 117-138.
(28) Ibid
(29) Mackenzie, W.J.M. The Secret History of SOE Special Operations Executive 1940-1945. Little, Brown Group Limited, mayo de 2002, pg. 703.
(30) Ibid, pgs. 722-723.
(31) Murtagh, Peter. The Rape of Greece: The King, the Colonels and the Resistance. Simon & Schuster, Canada, enero de 1994, pg. 29.
(32) Ibid
(33) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 213.
(34) Ibid, pg. 213-215.
(35) Ibid, pg. 213-215.
(36) Ibid, pg. 213-215.
(37) Ibid, pg. 215.
(38) Ibid, pg. 215.
(39) Blum, William. Killing Hope: U.S. Military and C.I.A. Interventions Since World War II. Common Courage Press, Maine, octubre de 2008, pg. 36.
(40) Murtagh, Peter. The Rape of Greece: The King, the Colonels and the Resistance. Simon & Schuster Canada, enero de 1994, pg. 41.
(41) Ganser, Daniele. NATO’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe. Frank Cass, 2005, pg. 219.
(42) National Security Council. Memorandum from the Executive Secretary NSC 4. 9 de diciembre de 1947
(43) National Security Council, 18 de junio de 1948, Directiva en Office of Special Projects NSC 10/2.
(44) Comité de audiencias Frank Church del Senado https://en.wikipedia.org/wiki/Church_Committee
(45) Senado de Estados Unidos. Informe final del Comité para estudiar las operaciones del gobierno sobre las actividades de inteligencia. Book IV: Supplementary detailed staff reports on foreign and military intelligence, pg. 36.
(46) Powers, Thomas, The man who kept the secrets: Richard helms and the CIA, Alfred A. Knopf, enero de 1979, pg. 37.
(47) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 57.
(48) Kruger, Henrik, The Great Heroin Coup: Drugs, Intelligence & International Fascism. South End Press, 1980, pg. 143.
(49) Cottrell, The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis.
(50) Ibid, pg. 87.
(51) Faligot, Roger y Pascal, Krop. La piscine: Les services secrets francais 1944-1984. Seuil, mayo de 1985, pg. 85.
(52) Ganser, pg. 90.
(53) Blum, William, Killing Hope: U.S. Military and C.I.A. Interventions Since World War II. Common Courage Press, Maine, 2008, pg. 149.
(54) Cottrell, Gladio, NATO’s Dagger.
(55) Blum, William, Killing Hope, pg. 149.
(56) Ganser, NATO’s Secret Armies, pgs. 98-99.
(57) Cottrell, Gladio, NATO’s Dagger.
(58) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 17.
(59) Cottrell, The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis.
(60) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 128.
(61) Burke, Jason, Secret British ‘black propaganda’ campaign targeted cold war enemies. The Guardian, 14 de mayo de 2022
(62) Baylis, John (1982). Britain and the Dunkirk Treaty: The Origins of NATO. Journal of Strategic Studies. 5 (2): pg. 236-47.
(63) See Chapter 11 of my book ‘The Empire on which the Black Sun Never Set.’
(64) Richard Cottrell es un antiguo miembro del Parlamento Europeo y periodista de investigación. Dirigió varias comisiones de investigación de la Eurocámara
(65) The Empire on which the Black Sun Never Set, cap. 8
(66) Cottrell, Gladio: NATO’s Dagger
(67) Ibid.
(68) Ibid.
(69) Ibid.

Cynthia Chung https://cynthiachung.substack.com

(*) Rosa de los vientos es el nombre de un ejército secreto anticomunista francés creado en 1947. El primer cuartel general de la OTAN se estableció en Francia en 1949.

El papel británico en los crímenes terroristas de Gladio

Archivos recientemente desclasificados del Ministerio de Asuntos Exteriores británico han añadido detalles inquietantes a la historia de la Operación Gladio. La operación encubierta se descubrió en 1990, cuando el público se enteró de que la CIA, el MI6 y la OTAN entrenaban y dirigían un ejército clandestino de unidades paramilitares fascistas por toda Europa, desplegando sus activos para socavar a los oponentes políticos, incluso mediante atentados terroristas de falsa bandera.

Entre ellos se encontraba un joven Silvio Berlusconi, el oligarca mediático que fue primer ministro italiano en cuatro gobiernos distintos entre 1994 y 2011. Catalogado como miembro de la P2, la cábala secreta de las élites políticas de la época de la Guerra Fría dedicada a los objetivos de Gladio, Berlusconi se llevó sin duda algunos secretos de peso a la tumba cuando murió el 12 de junio.

Resulta casi imposible creer que no se eliminaran verdades incómodas de la documentación británica sobre la Operación Gladio antes de su desclasificación. Sin embargo, el material recientemente publicado es muy esclarecedor. Los documentos, que abarcan un tenso periodo de doce meses tras la primera revelación pública de la existencia de Gladio, ilustran que el aparato de inteligencia exterior de Londres mantuvo un ojo avizor sobre el continente a medida que se desarrollaban los acontecimientos.

Los documentos no sólo arrojan nueva luz sobre la conspiración, sino que subrayan la relevancia de Gladio cuando la inteligencia británica se une a sus homólogos estadounidenses en tramas contemporáneas que implican a fuerzas secretas partisanas desde Siria a Ucrania.

Varios pasajes salpicados por el expediente sugieren claramente que los británicos sabían mucho más de lo que admitieron públicamente sobre atroces actos criminales, incluido el intento de derrocamiento de un gobierno italiano aliado y el secuestro y asesinato de su dirigente.

La CIA crea una red clandestina para cometer crímenes

Gladio consistía en una constelación de ejércitos de partisanos anticomunistas “rezagados” cuya misión ostensible era rechazar al Ejército Rojo en caso de invasión soviética. En realidad, estas fuerzas cometieron innumerables actos violentos y criminales como parte de una “estrategia de tensión” diseñada para desacreditar a la izquierda y justificar la represión del Estado de seguridad.

Como explicó Vincenzo Vinciguerra, un operativo de Gladio encarcelado de por vida en 1984 por un atentado con coche bomba en Italia en el que murieron tres policías y dos resultaron heridos: “Se suponía que había que atacar a civiles, mujeres, niños, gente inocente de fuera del ámbito político. La razón era sencilla, obligar a la población a dirigirse al Estado y pedirle más seguridad […] La gente cambiaría de buen grado su libertad por la seguridad de poder pasear por la calle, ir en tren o entrar en un banco. Esta era la lógica política de los atentados. Permanecen impunes porque el Estado no puede condenarse a sí mismo”.

El escándalo desencadenado en las capitales occidentales por la revelación de Gladio dominó los titulares de los medios de comunicación durante meses. El Parlamento Europeo respondió aprobando una resolución en la que condenaba la existencia de una “organización clandestina paralela de inteligencia y operaciones armadas [que] escapaba a todos los controles democráticos, puede haber interferido ilegalmente en los asuntos políticos internos de los Estados miembros [y] dispone de arsenales y recursos militares independientes […] poniendo así en peligro las estructuras democráticas de los países en los que opera”.

La resolución pedía investigaciones judiciales y parlamentarias independientes sobre Gladio en todos los Estados europeos. Pero aparte de las investigaciones en Bélgica, Italia y Suiza, no se materializó nada sustancial. Es más, los investigadores redactaron en gran medida sus conclusiones y evitaron traducirlas al inglés. Esto puede ayudar a explicar por qué el histórico escándalo ha caído en el olvido.

Un Estado dentro de otro, un gobierno paralelo

En este contexto, los documentos recientemente desclasificados pueden ser una de las fuentes primarias más valiosas hasta la fecha, ya que ofrecen nuevas perspectivas sobre los orígenes y el funcionamiento interno de las milicias terroristas secretas de la OTAN en Italia.

Tomemos como ejemplo un memorándum preparado por Francesco Fulci, representante permanente de Italia ante la ONU, que se compartió en una reunión “superrestringida” del 6 de noviembre de 1990 del Consejo del Atlántico Norte, el principal órgano de toma de decisiones políticas de la OTAN, y que luego se remitió a altos funcionarios británicos dentro y fuera del país.

Basada en una nota facilitada por el entonces Primer Ministro de Roma, Giulio Andreotti, al “Jefe de la Comisión Parlamentaria Italiana encargada de investigar los incidentes terroristas”, la ayuda memoria comienza señalando que, tras la Segunda Guerra Mundial, las agencias de inteligencia occidentales idearon “medios de defensa no convencionales, creando en sus territorios una red oculta de resistencia destinada a operar, en caso de ocupación enemiga, mediante la recogida de información, el sabotaje, la propaganda y la guerra de guerrillas”.

Según el memorándum, las autoridades de Roma empezaron a sentar las bases de dicha organización en 1951. Cuatro años más tarde, la Inteligencia Militar italiana (SIFAR) y “un servicio aliado correspondiente” -en referencia a la CIA- acordaron formalmente la organización y las actividades de una “red clandestina posterior a la ocupación”.

Gladio “estaba formado por agentes activos en el territorio que, en virtud de su edad, sexo y actividades, podían razonablemente evitar una eventual deportación y encarcelamiento por parte de los ocupantes extranjeros; fácil de dirigir incluso desde una estructura de mando fuera del territorio ocupado; a nivel de alto secreto y, por tanto, subdividida en “células” para minimizar cualquier posible daño causado por deserciones, accidentes o penetración en la red”.

La “red clandestina de resistencia” estaba subdividida en ramas separadas, que abarcaban las operaciones de información, sabotaje, propaganda, comunicaciones por radio, cifrado, recepción y evacuación de personas y equipos. Cada una de estas estructuras debía operar de forma autónoma, “con enlace y coordinación asegurados por una base externa”.

La SIFAR creó una sección secreta para reclutar y entrenar a los agentes del Gladio. Mientras tanto, mantenía cinco “unidades de guerrilla listas para su despliegue en zonas de especial interés” en toda Italia que esperaban ser activadas de forma continua.

El “material operativo”, que incluía una amplia variedad de explosivos, armas -como morteros, granadas de mano, pistolas y cuchillos- y munición, se almacenaba en 139 depósitos secretos subterráneos repartidos por todo el país. En abril de 1972, “para mejorar la seguridad”, estos arsenales fueron exhumados y trasladados a las oficinas de los Carabinieri, la policía militar de Roma, cerca de los emplazamientos originales.

Sólo 127 de los depósitos de armas fueron recuperados oficialmente. El memorándum afirma que al menos dos “muy probablemente fueron sustraídos por desconocidos” en el momento en que fueron enterrados, en octubre de 1964. Se deja a la imaginación quiénes eran estos agentes y qué hicieron con las armas robadas.

Aterrorizar sistemáticamente a la izquierda

Los asistentes a la cumbre del Consejo del Atlántico Norte preguntaron a Fulci “si Gladio se había desviado de sus objetivos”. En otras palabras, más allá de operar estrictamente como una fuerza de “retaguardia”, que se activaría en caso de invasión soviética. Aunque “no podía añadir nada a lo que figuraba en el memorándum”, Fulci confirmó que “las armas utilizadas en algunos incidentes terroristas procedían de almacenes creados por Gladio”.

Esto puede reflejar el hecho de que la violencia política era uno de los “objetivos propios” de Gladio. Un informe de la SIFAR de junio de 1959 desenterrado por el historiador Daniele Ganser confirma que la acción guerrillera contra las “amenazas domésticas” estaba integrada en la operación desde sus inicios. En el contexto italiano, esto implicaba aterrorizar sistemáticamente a la izquierda.

Mientras el Partido Comunista italiano subía en las encuestas antes de las elecciones de 1948, la CIA inyectó dinero en las arcas de los democristianos y en una campaña de propaganda anticomunista. La operación de espionaje tuvo tanto éxito en impedir la formación de un gobierno de izquierdas en Roma que Langley intervino en secreto en cada una de las elecciones de Roma durante al menos los 24 años siguientes.

La conspiración ‘Piano Solo’

Sin embargo, las operaciones encubiertas de la CIA fueron insuficientes para evitar que los italianos eligieran de vez en cuando gobiernos equivocados. En las elecciones generales de 1963 se impuso de nuevo la Democracia Cristiana, esta vez bajo la dirección de Aldo Moro, que intentó construir una coalición con los socialistas y los socialdemócratas. Durante el año siguiente estallaron prolongadas disputas entre estos partidos sobre la forma que adoptaría su administración.

Mientras tanto, la SIFAR y especialistas en operaciones encubiertas de la CIA, como William Harvey, conocido como “el James Bond americano”, urdieron un complot para impedir que ese gobierno tomara posesión. Conocido como “Piano Solo”, envió operativos de Gladio para un intento de asesinato de falsa bandera contra Moro que fracasaría deliberadamente.

Según el plan, se esperaba que el secuestrador afirmara que los comunistas le habían ordenado matar a Moro, justificando así la toma violenta de las sedes de varios partidos políticos y periódicos, junto con el encarcelamiento de izquierdistas problemáticos en la sede secreta de la sección del Gladio en Cerdeña. El plan fue finalmente abortado, aunque permaneció sobre la mesa a lo largo de 1964.

Moro se convirtió en Primer Ministro sin incidentes y gobernó hasta junio de 1968. Piano Solo fue objeto de una investigación oficial cuatro años después, pero los resultados no se publicaron hasta que la población conoció la existencia de Gladio. Aunque los resultados omitieron cualquier referencia al papel de Gran Bretaña en el golpe planeado, los documentos recientemente publicados sugieren claramente la implicación de Londres.

El entonces presidente de Italia, Francesco Cossiga, pidió al ministerio que le entregara “detalles de las medidas de permanencia del Reino Unido en 1964”, según un detallado memorándum del Foreign Office de febrero de 1991 sobre los últimos acontecimientos del escándalo.

Al parecer, Cossiga realizó esta consulta a raíz de que un juez “cuyas investigaciones sobre atentados terroristas sin resolver sacaron a la luz por primera vez la Operación Gladio, diera el “paso sin precedentes” de exigir al presidente que testificara sobre la conspiración bajo juramento. Para entonces, Cossiga había admitido haberse enterado de la existencia de la fuerza “stay behind” mientras ocupaba el cargo de Ministro de Defensa en 1966.

Su consulta al Foreign Office sugiere claramente que la inteligencia británica desempeñó un papel en Piano Solo, y que el presidente italiano estaba al corriente de la trama.

El secuestro y asesinato de Aldo Moro

El 16 de marzo de 1978, una unidad de las Brigadas Rojas, militantes de izquierda, secuestró a Moro. Se dirigía a una reunión de alto nivel en la que tenía previsto dar su bendición a un nuevo gobierno de coalición que contaba con el apoyo comunista, cuando los secuestradores le sacaron violentamente de su convoy. Cinco de los guardaespaldas de Moro fueron asesinados en el proceso.

Tras casi dos meses de cautiverio, cuando quedó claro que el gobierno no negociaría con las Brigadas Rojas ni liberaría a ninguno de sus miembros encarcelados a cambio de Moro, los secuestradores ejecutaron al ex Primer Ministro italiano. Su cadáver, acribillado a balazos, fue abandonado en el maletero de un coche para que se pudriera y las autoridades lo encontraran.

El asesinato de Moro ha inspirado sospechas generalizadas y bien fundadas de que agentes del Gladio se infiltraron en las Brigadas Rojas para empujar al grupo a cometer actos excesivamente violentos con el fin de fomentar la demanda popular de un régimen derechista de ley y orden. Quizá más que cualquier otro incidente, su asesinato cumplió los objetivos de la estrategia de tensión del Estado de seguridad.

Independientemente de que Moro fuera o no una víctima de Gladio, un memorándum desclasificado del Ministerio de Asuntos Exteriores del 5 de noviembre de 1990, cuyo autor era el entonces embajador británico en Roma, John Ashton, deja claro que Londres sabía mucho más sobre el caso de lo que nunca ha revelado públicamente ninguna fuente oficial.

“Hay pruebas circunstanciales de que uno o varios de los secuestradores de Moro estaban secretamente en contacto con el aparato de seguridad en ese momento, y de que este último se negó deliberadamente a seguir las pistas que podrían haber conducido a los secuestradores y haber salvado la vida de Moro”, declaró Ashton.

Estados Unidos controla la Logia P2…

Es más, según la diplomática británica, el comité presidencial de crisis encargado de intentar rescatar a Moro formaba parte de la tristemente célebre P2, la “logia masónica subversiva” compuesta por élites políticas leales a Gladio.

Según Ashton, la P2 era sólo una de las muchas “misteriosas fuerzas de la derecha” que se esforzaban “mediante el terrorismo y la violencia callejera por provocar una reacción represiva contra las instituciones democráticas de Italia” bajo la “estrategia de la tensión”. Y el Presidente Cossiga ignoraba por completo que se hubiera infiltrado en su comité de crisis.

En abril de 1981 los magistrados de Milán allanaron la villa de Licio Gelli, financiero italiano y autodenominado fascista, fundador de la P2. Allí descubrieron una lista de 2.500 miembros que parecía un “quién es quién” de políticos, banqueros, espías, financieros, industriales y altos cargos de las fuerzas del orden y el ejército italianos. Entre los miembros más destacados de la cábala se encontraba Silvio Berlusconi.

El “compromiso histórico” de Moro, en virtud del cual los comunistas “hicieron posible el gobierno de Andreotti”, sería el “último paso del partido antes de su propia entrada en el gobierno”. Ashton declaró que este desarrollo “era un anatema para el P2”, que estaba “entonces en virtual control del aparato de seguridad” de Italia, “y también para muchos políticos del establishment no pertenecientes al P2, y también para Estados Unidos”, y buscaba “eliminar de una vez por todas cualquier posibilidad de que el Partido Comunista […] pudiera alcanzar el poder nacional”.

Ashton reconoció “pruebas circunstanciales” del “apoyo de Estados Unidos al P2”. En realidad, el fundador de P2, Gelli, estaba tan bien conectado con el aparato de seguridad nacional e inteligencia de Washington, que la estación de Roma de la CIA le había encargado explícitamente el establecimiento de un gobierno paralelo anticomunista en Roma.

… y la Logia P2 controla el aparato italiano de seguridad

Investigaciones posteriores mostraron que Henry Kissinger ayudó a supervisar el reclutamiento de 400 oficiales de alto rango italianos y de la OTAN como operativos de la P2 en 1969. Estados Unidos estaba tan agradecido por la purga anticomunista de Gelli que lo convirtió en invitado de honor en las ceremonias de investidura de los presidentes Gerald Ford, Jimmy Carter y Ronald Reagan.

Ashton concluyó su reveladora nota señalando que la verdad sobre la implicación de Washington en los sanguinarios “años de plomo” de Roma “probablemente nunca se conocerá”. El alcance total de la implicación británica en atentados terroristas, derrocamientos de gobiernos, campañas de desestabilización y otras atroces artimañas bajo la égida de la Operación Gladio, no sólo en Italia sino en toda Europa, casi con toda seguridad seguirá siendo también un secreto, y por designio.

Hasta 1993 la opinión pública no se enteró de que Estados Unidos y Gran Bretaña habían proporcionado municiones a los agentes del Gladio para fomentar sangrientos actos de terror en toda Italia. Como Francesco Fulci contó a sus amigos de la OTAN en la reunión “superrestringida”, Washington y Londres suministraron a los autores de atentados con víctimas masivas, como el atentado de 1980 contra la estación de ferrocarril Bologna Centrale, que causó 85 muertos y más de 200 heridos.

Los responsables de estos horrendos crímenes han eludido la justicia en casi todos los casos. Varios de los principales sospechosos de la masacre de Bolonia, incluido Robert Fiore, fascista convencido y agente confirmado del MI6, escaparon a Londres. Gran Bretaña se negó a extraditarle a él y a sus cómplices a pesar de haber sido condenados en rebeldía por crímenes violentos.

La amplia experiencia que la inteligencia británica obtuvo en la Operación Gladio plantea interrogantes sobre las lecciones que el MI6 ha aplicado a las actuales operaciones encubiertas en teatros de conflicto. Veteranos militares y de inteligencia británicos han entrenado y patrocinado un ejército secreto de terroristas partisanos en el este de Ucrania para llevar a cabo actos de sabotaje en Crimea y otras zonas de mayoría rusa. El plan preveía el entrenamiento de células de ucranianos ideológicamente dedicados a “disparar, moverse, comunicarse, sobrevivir”.

Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2023/06/19/files-british-natos-secret-terror-armies/

Una trabajadora de telemarketing de Konecta muere en su box de San Blas y ningún compañero se atrevió a parar la producción

Una trabajadora del Grupo Konecta BTO murió repentinamente el pasado martes 13 de junio mientras trabajaba en la empresa Konecta BTO, situada en el número 26 de la calle San Romualdo, en el distrito de San Blas-Canillejas, en Madrid. Ningún trabajador suyo se atrevió a alzar la voz y parar la producción. Siguieron atendiendo llamadas con el cadáver de su compañera yaciendo. Leer más

Juicios en Donetsk contra los nazis del Batallón Azov

Los tribunales de Donetsk han iniciado los juicios contra los nazis del Batallón Azov por los crímenes cometidos contra la población civil, especialmente en Mariupol.

El último es el de Maxim Kondrachev, alias “Rush”, que ha sido condenado por el Tribunal Supremo de Donetsk. La Fiscalía Militar le acusó de disparar contra un grupo de civiles que escapaban de Mariupol (1).

Kondrachev, que aparece en la foto de portada, se unió al Batallón Azov bajo contrato en noviembre de 2020 y sirvió allí hasta que fue hecho prisionero por el ejército ruso en Mariupol el 18 de mayo. En aquel momento, era sargento primero y comandante de la división de misiles antiaéreos del ejército ucraniano y estaba destinado en Mariupol (2).

El 2 de marzo del año pasado, junto con otros criminales, dispararon contra un minibús lleno de civiles desarmados que intentaban huir de la zona de combate, según declaró un testigo que formaba parte de la unidad.

Fue Kondrachev quien disparó personalmente contra el minibús, empezando por las ventanillas del asiento del conductor y terminando por la parte trasera. Tras los disparos, el vehículo recorrió unos diez metros y se detuvo al borde de la carretera. En el vehículo se encontraron los cadáveres de tres hombres y una mujer. Eran vecinos de Mariupol que intentaban huir.

El asesino ha sido condenado a cadena perpetua. En marzo otro miembro del Batallón Azov fue condenado a 20 años de prisión por matar a una mujer en Mariupol en la primavera del año pasado.

Alexander Pedak y Evgeny Vysotsky, miembros también del mismo Batallón nazi, fueron condenados a 25 años por el asesinato de dos civiles en Marioupol.

No es una lista completa. Se han celebrado otros juicios contra los que masacraron a la población de Marioupol durante varios meses y luego se rindieron vergonzosamente, saliendo como conejos de los sótanos de la acería Azovstal.

(1) https://gvp.gov.ru/gvp/news/view/4956
(2) https://www.kommersant.ru/doc/6014489

Aparecen fosas comunes de las matanzas llevadas a cabo por los sionistas en 1948

Una investigación sobre la masacre en un pueblo palestino destruido, llevada a cabo por los sionistas que impusieron la limpieza étnica en 1948, ha identificado tres posibles fosas comunes bajo lo que hoy es un balneario apacible.

Los palestinos llevan mucho tiempo afirmando que los hombres que vivían en Tantura, un pueblo pesquero de aproximadamente 1.500 habitantes cerca de Haifa, fueron ejecutados tras rendirse a la Brigada Alexandroni y sus cuerpos arrojados a una fosa común que se ha localizado bajo una zona que ahora es un aparcamiento de la playa de Dor (1). Las estimaciones oscilan entre 40 y 200 palestinos asesinados.

Israel no soporta su propia historia. En los últimos años el creciente número de pruebas de la masacre de Tantura ha generado una controversia y las atrocidades cometidas por los sionistas desde la fundación del Estado son un tema delicado. El año pasado un documental de producción israelí sobre lo ocurrido en el pueblo se enfrentó a una reacción violenta cuando se estrenó (2).

La Forensic Architecture ha identificado una segunda fosa común en el antiguo pueblo de Tantura, así como otras dos posibles ubicaciones, en la investigación más completa realizada hasta la fecha.

Forensic Architecture, con sede en Goldsmiths, Universidad de Londres, ha analizado datos cartográficos y fotografías aéreas de la época del mandato británico, cruzándolos con testimonios de testigos presenciales de los supervivientes y de los perpetradores, recogidos recientemente y archivados, así como con registros del ejército israelí. Los datos se utilizaron para crear modelos tridimensionales que determinaran los posibles lugares de ejecuciones y fosas comunes, así como los límites de cementerios ya existentes, y si se habían exhumado o retirado tumbas.

El informe sobre Tantura fue encargado por Adalah, un grupo palestino de defensa de los derechos humanos. Basándose en los resultados, Adalah ha presentado una petición legal inédita en Israel en nombre de varias familias de Tantura que aún permanecen en el país para que se demarquen los lugares.

“Es difícil sostener que no hay fosas comunes en Tantura. El derecho de las familias a visitar estos lugares y el derecho a un entierro digno han sido obviamente violados tanto por el derecho israelí como por el internacional”, dijo Suhad Bishara, director jurídico de Adalah.

“Lo que esperamos con la presentación es que no sea un asunto sobre el que los tribunales israelíes deban decidir ‘sí’ o ‘no’, sino simplemente cómo facilitar el acceso”, dijo Bishara.

La fosa común de Tantura identificada anteriormente se describía como situada en un campo abierto, cerca de arbustos de chumberas y tres árboles, y ahora se cree que está debajo del aparcamiento, aunque el lugar no se ha exhumado ni excavado.

La segunda tumba, en un huerto cerca de donde se encontraba la plaza del pueblo, presenta similitudes con la primera, y también se cree que ahora se encuentra bajo el hormigón de un aparcamiento. En las fotografías aéreas, ambos parecen haber sido tramos de tierra largos y delgados de unos 3 por 30 metros de largo, orientados a lo largo de un eje este-oeste y en el límite norte de un campo abierto.

Uno de los posibles lugares de ejecución fue un patio situado detrás de la casa de la familia Haj Yahya. Al parecer, años más tarde se encontraron huesos humanos en el lugar, lo que ha llevado a los investigadores a pensar que también podría haber allí una fosa común.

Adnan Al Yahya, que ahora tiene 92 años, tenía 17 cuando Tantura cayó en manos de los sionistas. En varias publicaciones académicas y periodísticas a lo largo de los años ha declarado que él y un amigo fueron obligados por los sionistas a cavar una fosa en el lugar y arrojar decenas de cadáveres dentro.

“Nunca olvidaré ese día, aún lo tengo muy claro. Ese día perdí mi fe en Dios”, dijo Haj Yahya por teléfono desde su casa en Alemania. “El mundo debe saber lo que nos ocurrió en Tantura”.

El comité de familias de Tantura y Adalah esperan que la investigación de Forensic Architecture conduzca a más indagaciones sobre la limpieza étnica de 1948, que los palestinos llaman la Nakba, o catástrofe. Unas 700.000 personas -aproximadamente la mitad de la población- fueron expulsadas o huyeron de sus hogares en la brutal limpieza étnica que supuso la creación del Estado israelí, y unos 500 pueblos fueron destruidos.

Según Forensic Architecture, el proyecto Tantura es el primero de una serie de investigaciones que está llevando a cabo sobre masacres relacionadas con la Nakba.

(1) https://www.theguardian.com/world/2023/may/25/study-1948-israeli-massacre-tantura-palestinian-village-mass-graves-car-park
(2) https://www.nytimes.com/2022/05/11/world/israeli-palestinian-mass-grave-tantura.html

4,5 millones de muertos en las guerras de Estados Unidos posteriores a 2001

Las guerras de Estados Unidos posteriores al 11 de septiembre de 2001 han matado al menos a 4,5 millones de personas en media docena de países, según el último informe del Instituto Watson de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad Brown.

“Las guerras suelen matar a muchas más personas indirectamente que en combate directo, especialmente niños pequeños”, dijo Stephanie Savell, autora del informe, que se centra en las llamadas “guerras contra el terrorismo” en Afganistán, Irak, Libia, Pakistán, Somalia, Siria y Yemen.

Las estimaciones llegan a 3,6 y 3,7 millones de muertes indirectas en las zonas de guerra posteriores a 2001, mientras que el número total de muertes podría ser de al menos 4,5 a 4,6 millones, aunque la cifra exacta sigue siendo desconocida.

Más de 906.000 personas, entre ellas 387.000 civiles, han muerto como consecuencia directa de las guerras posteriores al 11-S. Además, 38 millones de personas han sido desplazadas o se han convertido en refugiados. El gobierno estadounidense, por su parte, ha gastado más de 8 billones de dólares en ellas.

Sin embargo, un número exponencialmente mayor de personas, especialmente niños y las poblaciones más pobres y marginadas, han muerto por los efectos de la guerra: aumento de la pobreza, inseguridad alimentaria, trauma permanente de la violencia y destrucción de infraestructuras sanitarias y públicas, así como de propiedades privadas y medios de subsistencia.

Según el informe, “la gran mayoría de las muertes indirectas de guerra se deben a la desnutrición, a problemas relacionados con el embarazo y el parto, y a muchas enfermedades, incluidas las infecciosas y las no transmisibles, como el cáncer”.

Un estudio de 2012 reveló que más de la mitad de los bebés nacidos en la ciudad irakí de Faluya entre 2007 y 2010 tenían defectos congénitos. De las mujeres embarazadas entrevistadas para el estudio, más del 45 por cien sufrieron abortos espontáneos en los dos años siguientes a los ataques estadounidenses de 2004 contra Faluya. Las lecturas del contador Geiger en lugares contaminados con uranio empobrecido en zonas urbanas densamente pobladas de Irak han revelado sistemáticamente niveles de radiación entre 1.000 y 1.900 veces superiores a los normales.

Algunas muertes “también se debieron a lesiones provocadas por la destrucción de infraestructuras durante la guerra, como semáforos, así como a traumatismos y violencia interpersonal”.

Savell afirmó que el gobierno de Estados Unidos “tiene la obligación de invertir en asistencia humanitaria y reconstrucción en las zonas en guerra tras el 11-S”.

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