El acuerdo de Estados Unidos con Dinamarca sobre Groenlandia, además de su componente estratégico y militar, tiene otro económico: el control de uno de los depósitos de tierras raras mayores del planeta.
El acuerdo de Estados Unidos con Dinamarca sobre Groenlandia, además de su componente estratégico y militar, tiene otro económico: el control de uno de los depósitos de tierras raras mayores del planeta.
En la primavera de 2026, la administración estadounidense lanzó una operación militar de envergadura en Venezuela con el secuestro del Presidente Nicolás Maduro. Un acto que, bajo el paraguas de la «defensa de la democracia», tenía como objetivo explícito desmantelar uno de los principales bastiones de influencia de sus adversarios en el hemisferio occidental.
Al margen del discurso «patriótico» y «europeísta» que se maneja en Bruselas, la dependencia de España hacia China es estructural, marcada por un déficit comercial crónico y una especialización asimétrica en sectores críticos que incluso afecta a la seguridad nacional. Lo que está en juego con la política de aranceles de Estados Unidos es el chantaje de este país hacia los miembros de la UE, y esto pone a España al borde de un precipicio.
Consciente de la dependencia de su economía frente a los mercados internacionales y, en consecuencia, frente a las presiones estadounidenses, China trata de fortalecer su autonomía estratégica y acumula materias primas, combustibles y recursos de manera masiva.
Las cifras hablan por sí solas: el año pasado las importaciones chinas de estos recursos aumentaron un 16 por cien, seguido de un nuevo aumento del 6 por cien desde enero de este año. Este exceso de compras no se corresponde en modo alguno con un aumento del consumo interno.
La escala de esta política de acumulación es impresionante. Los satélites han detectado una expansión significativa de la capacidad de almacenaje china, tanto de petróleo como de gas natural. Para 2030 el país debería poder acumular no menos de 85 millones de metros cúbicos de gas.
En el plano alimentario, China tampoco escatima. Según las proyecciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, debería poseer el 51 por cien de la producción mundial de trigo al final de esta temporada. Esta vertiginosa acumulación preocupa por su posible impacto en la inflación mundial y sus implicaciones estratégicas a largo plazo.
La ola de compras de China se explica en gran medida por su extrema dependencia de las importaciones en sectores clave. Como una gigantesca fábrica desprovista de materias primas, el país debe obtener suministros masivos del exterior para abastecer su aparato productivo.
El caso del cobalto, esencial para la fabricación de teléfonos inteligentes, es emblemático: el 97 por cien de las necesidades chinas se cubren con importaciones. El sector energético no se queda atrás, ya que el 70 por cien del petróleo consumido procede del exterior.
Quizás sea en el sector alimentario donde la fragilidad china es más evidente. Más de un tercio de los alimentos que se consumen en el país son importados, con una dependencia casi total de determinados productos como el café, el aceite de palma y los lácteos. Esta situación coloca a China en una posición delicada ante posibles bloqueos, sanciones o interrupciones en las cadenas de suministro mundiales.
La acumulación de recursos forma parte del fortalecimiento del complejo militar-industrial chino. No se puede descartar la hipótesis de una preparación a largo plazo para una guerra, especialmente en torno a la cuestión taiwanesa.
China parece estar preparando sus piezas para enfrentar las numerosas tormentas que se avecinan.
El mercado de la aeronáutica está copado por dos monopolios, Boeing (Estados Unidos) y Airbus (Europa), a los que ahora se quiere sumar otro que, como es natural, es chino. Se trata de COMAC (Commercial Aircraft Corporation of China).
Durante el salón aeronáutico de Singapur, Airshow 2024, COMAC anunció que quería competir con ambos monopolios. El fabricante chino cuenta con su C919, un avión de medio radio, que podría competir directamente con dos de los aviones más vendidos de la historia, el Airbus A320 y el Boeing 737. China Eastern Airlines compró cuatro aviones y Tibet Airlines ha encargado 50 más.
Sin embargo, los C919 no pueden realizar vuelos internacionales porque no han sido homologados. Sólo están autorizados en el espacio aéreo chino.
Pero hay más problemas. Para producirlo, las fábricas de COMAC necesitan componentes europeos y americanos. En caso de sanciones, la producción aeronáutica china podría verse directamente afectada.
Por lo demás, China no es un faabricante reconocido en el mercado aeronáutico. Aún tiene que darse a conocer y las aerolíneas preferirán esperar para ver el rendimiento del nuevo aparato.
No obstante, el momento no puede ser más oportuno. Boeing está experimentando numerosos reveses y ha perdido la buena fama que sus aparatos han tenido hasta ahora.
Airbus es mucho más fiable, pero sufre dificultades logísticas. El mercado asiático se está desarrollando y podrían ser necesarios más de 4.000 nuevos aviones para satisfacer la demanda. Es posible que sean suficientes para que COMAC encuentre un lugar en el mercado.
La aerolínea filipina de bajo coste Cebu Pacific ya ha expresado su interés por el nuevo avión.
El gigante chino de las telecomunicaciones Huawei registró un fuerte aumento de sus beneficios netos del 144 por cien, hasta 11.000 millones de euros el año pasado. El holding se relanza después de haber sufrido, en los últimos años, la prohibición de adquirir tecnologías estadounidenses.
A finales de diciembre pasado, Huawei indicó que había superado la tormenta y que su facturación había superado los 89.000 millones de euros.
El viernes el holding confirmó, en un comunicado de prensa, que sus ventas ascendieron a más de 90.000 millones de euros el año pasado. Pero, sobre todo, Huawei publicó ese mismo día su hasta ahora desconocido beneficio neto. La cifra se ha disparado: se ha más que duplicado, aumentando un 144 por cien durante el ejercicio, hasta los 11.200 millones de euros.
Bajo el efecto de las sanciones estadounidenses, Huawei ha experimentado una profunda transformación. Si las telecomunicaciones -y en particular la venta de equipos 5G, una tecnología en la que está a la vanguardia- siguen siendo su actividad principal, el holding chino ha ampliado sus actividades. Ahora reivindica su capacidad para ofrecer todas las soluciones, desde terminales hasta la nube, pasando por aplicaciones de inteligencia artificial, para digitalizar todos los sectores de la economía.
El cambio ha permitido a Huawei volver a la normalidad. La caída, es cierto, fue brutal. En 2020 el holding generó una facturación de 891.000 millones de yuanes, antes de ver caer sus ventas casi un 30 por cien al año siguiente. Muchos se preguntaron si la empresa sería capaz de recuperarse.
Aunque el grupo ha reanudado su avance, su situación sigue siendo difícil. Estados Unidos no ha cesado en sus ataques contra Huawei, a la que todavía acusa de espiar por cuenta del gobierno de Pekín.
En Europa debe hacer frente a un clima de desconfianza creciente. El pasado enero el Parlamento Europeo incluso adoptó una resolución advirtiendo de la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas del continente, con los equipos 5G de Huawei y su compatriota ZTE en el punto de mira.
Huawei, por su parte, muestra su determinación de permanecer en Europa a toda costa. La empresa ha iniciado la construcción de una fábrica de equipos 5G cerca de Estrasburgo, en Francia. La inversión, que asciende a más de 200 millones de euros, debería permitirle preservar su cuota de mercado en el Viejo Continente.
China tiene actualmente el laboratorio subterráneo más profundo del mundo, llamado China Jinping Underground Laboratory (CJPL), está situado a 2.400 metros de profundidad.
Se encuentra en la provincia de Sichuan, una provincia remota al suroeste del país y se creó para estudiar muchos temas específicos, empezando por la llamada “materia oscura”. Para lograrlo, los investigadores aprovechan las profundidades para bloquear los rayos cósmicos, lo que impide su observación.
Para lograr crear un lugar dedicado a la ciencia, tan profundo, fue necesario realizar un trabajo hercúleo. Fue cuando comenzaron las obras de la presa hidroeléctrica Jinping-II, a principios de la década de 2000, cuando nació la idea de crear este laboratorio. En total hubo que excavar 4.000 metros cúbicos de roca. Veinte años después, en 2020, se inició una segunda fase de obras que permitió excavar 300.000 metros cúbicos de roca.
El objetivo de este laboratorio es permitir a los científicos estudiar todo lo relacionado con la llamada “materia oscura”. Los descubrimientos asociados podrían permitir comprender mejor ciertas regiones del universo.
La ubicación y profundidad del laboratorio no fueron elegidas al azar. De hecho, el flujo de rayos cósmicos allí es relativamente débil. Además, todos los investigadores presentan las instalaciones como “ultralimpias”. Eso permite detectar mejor la presencia de la llamada “materia oscura” que, de momento, es sólo una suposición. Su existencia se teorizó en 1930, pero nunca se ha demostrado.
La mayor parte de las informaciones abundan en que China está ampliando su influencia en África, aunque ciertas cifras tienden a demostrar que se está produciendo todo lo contrario.
Según un informe reciente del Fondo Monetario Internacional, el número de trabajadores chinos en el continente africano se redujo de 263.000 en 2015 a 93.000 en 2021. El descenso es del 64 por cien.
El informe resalta, además, que los trabajadores chinos se concentran sólo en ciertos países del continente. Así, en 2019, el 52 por cien de todos los ingenieros y trabajadores chinos en África estaban ubicados en solo cinco países: Argelia (que por sí sola representaba el 25 por cien del total), Angola, Nigeria, Zambia y Kenia.
No obstante, el informe sólo tiene en cuenta los trabajadores chinos enviados a África con contratos firmados por empresas chinas con los gobiernos respectivos. No se tienen en cuenta los comerciantes ni los emigrantes informales.
Varias razones tienden a explicar esto. El primero es el fin de la financiación vinculada al desarrollo de grandes proyectos de infraestructura. El segundo son razones externas, como la pandemia.
Parece que China confía ahora en su diplomacia y en los buenos vínculos establecidos con los gobiernos africanos para seguir haciéndose oír a escala local. Sin embargo, no se puede descartar que en los próximos años, en el marco del nuevo proyecto de la Ruta de la Seda, se envíen nuevos trabajadores chinos a África.
Entre Estados Unidos y China ya nada va bien. Con la aplicación informática TikTok lo han intentado todo; han iniciado las provocaciones más diversas para erradicarla de los móviles, pero no han logrado su objetivo.
Ahora la presión mafiosa llega a su último grado: el Congreso estadounidenses ha concedido seis meses a la empresa china para vender la aplicación informática a otra empresa diferente… siempre que no sea china.
Es como si a TelePizza le quitaran sus pizzas.
Si los chinos no venden TikTok, la aplicación será excluida de las plataformas de descarga, como AppStore (la tienda de aplicaciones gestionada por Apple) o Google Play Store (la tienda de aplicaciones gestionada por Google).
El mercado estadounidense supone 170 millones de usuarios y es muy goloso para los propietarios chinos.
Es lógico que el gobierno de Pekín haya levantado la voz. Wang Wenbin, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, dice que los métodos estadounidenses de funcionamiento son propios de “matones”, de las peores épocas de la mafia, el gangsterismo y el pistolerismo que siempre han caracterizado a Estados Unidos.
Excluir a las empresas chinas de manera completamente arbitraria perjudica el comercio mundial, añadió Wang.
También perjudica a Estados Unidos, donde algunos creen que perder TikTok es un duro golpe para la economía. Unas 300.000 personas dependen directamente de la plataforma, lo que les privaría de su fuente de ingresos.
Los países con futuro tiene proyectos que, si son grandes, demuestran confianza en aquello que planifican. Los que no lo tienen, como España, pierden el tiempo en salir de su atasco y de sus miserias cotidianas.
China tiene grandes proyectos que exigen cuantiosas inversiones en infraestructuras, normalmente relacionadas con la energía, bien la solar, la nuclear, la hidroelectrica o incluso la eólica.
Recientemente han anunciado un nuevo proyecto faraónico en este sector. Consiste en tender la tubería más larga del mundo para transportar hidrógeno “verde”. Se llama Zhangjiakou Kangbao – Caofeidan porque conectará ambas ciudades y tendrá una longitud de 737 kilómetros.
La tubería tiene varios objetivos. El primero es encaminar y transportar hidrógeno verde cerca de Pekín, ya que Caofeidan se encuentra a unos 250 kilómetros de la capital china. El segundo es fabricar pilas de combustible de hidrógeno para el sector del transporte pesado.
Sin embargo, China no es el único país que aborda proyectos de este tipo. Varios países están recurriendo al tendido de largas tuberías para transportar hidrógeno de forma rápida y barata.
Esos programas demuestran que el hidrógeno “verde” se ha vuelto la panacea, en un momento en el que muchas empresas y Estados buscan alternativas a las energías convencionales.
La diferencia es que China no opta por unas u otras energías, sino que desarrolla todas, tanto si son “verdes” como “marrones”.