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El expolio de los bienes de los republicanos fue planificado al detalle por el franquismo

Domingo Epalza pagó muy caro su compromiso con la libertad. Los franquistas no sólo le robaron el derecho a seguir soñando con una Euskadi libre, sino que también le arrebataron todas y cada una de sus pertenencias. Cuando este veterano nacionalista vasco ya había huido a Francia, los hombres de Franco en la pequeña localidad vizcaína de Orozko entraron a su casa y la vaciaron. En un detallado inventario, los verdugos apuntaron cada uno de los objetos apropiados. Las camas, las sillas, los espejos… Ya nada, absolutamente nada, volvería a ser suyo.

Fechada y sellada el 11 de julio de 1938, la detallada lista de los bienes robados a Epalza resume una de las prácticas favoritas del franquismo: la “incautación” de las pertenencias de sus “enemigos”, un concepto que el régimen utilizó de manera muy amplia. Así queda constatado en las órdenes elaboradas por la dictadura para perpetrar ese expolio contra un amplio sector de la población. Un robo de proporciones gigantescas que aún hoy, ochenta años después, continúa: los particulares expoliados por la dictadura nunca pudieron recuperar sus bienes.

El franquismo organizó meticulosamente este proceso. Las órdenes eran elaboradas desde altas instancias del régimen, y posteriormente llegaban a los municipios para que las “juntas locales de incautaciones” hicieran el trabajo sucio: serían sus miembros quienes se encargarían de decretar quiénes debían perderlo todo, e incluso cuál sería la dimensión de ese “todo”. El paripé dictatorial incluía un supuesto “juzgado especial de incautaciones” que jamás impartió justicia, sino que se limitó a coordinar el expolio para que se hiciera de manera ordenada.

De esta manera, las comisiones locales debían asumir la “realización de ficheros de presuntos responsables” y la “adopción de medidas precautorias para evitar la desaparición de los bienes abandonados por los rojos y separatistas, organizando la administración provisional de los mismos, así como preparándose para en su día poder administrar los bienes embargados”, tal como puede leerse en un documento de la Comisión Provincial de Incautación de Bienes de Bizkaia, en la que participaba el gobernador civil de turno y el abogado del Estado.

Siguiendo las directrices del régimen, las comisiones de incautación clasificaron a los “vecinos y afincados” de los municipios en tres grupos: “afectos al Movimiento Nacional, desafectos y dudosos”. “Se considerarán afectos los que por su actuación y patriotismo deban ser considerados como oro de ley”, señalaban. Por su parte, la categoría de “desafectos” abarcaba a “todos los que hayan incurrido en cualquiera de las causas de responsabilidad civil aunque tengan a su favor atenuantes o eximentes”, mientras que el término “dudosos” sería aplicado a “todos aquellos que no pueden ser incluidos en ninguno de los otros dos grupos, incluso los desconocidos si los hubiere”.

En ese documento también se detallaba quiénes serían identificados como “responsables políticos por su intervención en la preparación o desarrollo de la revolución rojo-separatista”. En primer lugar estarían todos aquellos que “acordaron levantase en armas contra el Ejército, hayan llevado o no a la práctica su proyecto”, así como “todos los que antes o después de haber estallado el Movimiento Nacional hayan hecho propaganda de cualquier clase en favor del Frente Popular o del Partido Nacionalista Vasco”, incluyendo a “los que formaron parte de dichos partidos políticos o hubiesen cedido u arrendado locales a dichas organizaciones”.

Del mismo modo, el régimen ordenaba expropiar “a todos los que por cualquier otro medio hayan colaborado con actos u omisiones que revelen su ánimo de favorecer el triunfo de la revolución rojo-separatista” o “hubieran servido u obtenido cargos o comisión en empresas comerciales o industrias que hayan trabajado para el Gobierno de Euzkadi o rojo (sic)”. Tampoco escaparían los que “a partir del movimiento revolucionario de octubre de 1934 hayan desempeñado cargos directos o de asesores políticos en los partidos que luego integraron el Frente Popular o el Nacionalismo Vasco o desempeñaron cargos similares en asociaciones inspiradas en dichos partidos o simplemente figuraron como afiliados de los mismos”. Ese último concepto, el de “afiliados de los mismos”, figura subrayado en rojo.

Tal como se detalla en uno de los documentos obtenidos por Público, el franquismo identificaba el robo de bienes como un asunto de “suma trascendencia, porque la Justicia de la Nueva España ha de administrase de arriba abajo, empezando por los grandes y poderosos plutócratas que aprovecharon sus pedestales de oro para manejos turbios en contubernio con los personajes rojo-separatistas”.

Asimismo, se dejaba claramente escrito cuáles serían las “medidas precautorias y de administración” sobre los bienes expoliados a las víctimas de la dictadura. “Tan pronto como la Junta tenga conocimiento de la existencia de bienes de cualquier clase que hayan sido abandonados, mereciendo por tal motivo la calificación de bienes presuntamente incautables, procederá con la mayor urgencia formar con los mismos un inventario y adoptar las medidas precautorias que estime la Junta Local necesarias para su conservación y mejor rentabilidad y evitar su desaparición”. En esa línea, ordenaba realizar “una exacta contabilidad de los ingresos que por tal concepto puedan obtenerse”.

De manera paralela, el régimen franquista fijó las bases para el denominado “servicio de recuperación de muebles y enseres”, dirigido a dar vía libre a todas aquellas personas afines a la dictadura que quisieran hacerse con los bienes de sus enemigos. Tal como se detallaba en una resolución del 3 de julio de 1937, alcanzaba con alegar que una pertenencia era de su propiedad para que un “español de bien” se hiciera con objetos de los denominados “rojo-separatistas”.

Esas órdenes estuvieron seguidas de las “investigaciones” efectuadas por los integrantes de las comisiones de “recuperación civil”, las cuales se encargarían de materializar este robo generalizado. En otras palabras, ya nadie podría escapar. “Esta comisión se propone practicar investigaciones domiciliarias por medio de sus agentes al objeto de la imposición de las severas sanciones que procedan”, advirtieron sus responsables en Bizkaia mediante una nota enviada a los ayuntamientos en julio de 1937. A partir de entonces, los grupos locales iniciaron sus tareas de “incautación”, lo que derivó en horrendos inventarios que detallaban los bienes robados. Las víctimas jamás recuperarían sus pertenencias ni serían recompensadas. No ocurriría durante el resto de la dictadura, pero tampoco en la presente democracia.
http://www.publico.es/politica/dictadura-franquista-robo-democracia-devolvio-planifico-expolio-franquista.html
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Nueva agresión fascista en Elda

El colectivo antifascista “Para Todas” de Elda-Petrer ha denunciado una nueva agresión de miembros del colectivo neonazi “Lo Nuestro” a un joven. Hace poco más de un mes una voluntaria de una ONG de Elda (Alicante) también denunció haber sido agredida por los fascistas tras aprobarse en el pleno una moción consensuada por todos los grupos políticos contra el racismo, la intolerancia y la xenofobia.

La noche del miércoles 26 se produjo “otra agresión nazi en el barrio Las 300 (Elda): uno de los integrantes de la banda de criminales ‘Lo Nuestro’, acompañado por su padre, se acercó con actitud intimidatoria a tres jóvenes que charlaban en una plaza, amenazándolos mientras trataba de chocar su frente con la de uno de ellos. El padre, tras tratar de calmar a su propio hijo, se giró de sopetón para propinarle un puñetazo por sorpresa en la boca a uno de los jóvenes, que permanecía sentado en un banco, callado ante tan lamentable espectáculo”.

“La actitud extremadamente nerviosa y agresiva de ambos, padre e hijo, donde incluso se les trababa la lengua en cada insulto, es un claro indicador de la impotencia que les causa el hecho de que su campaña de atentados y amenazas para frenar la reorganización antifascista mediante el miedo tenga un efecto totalmente contrario al que esperaban”, añade “Para Todas”.

Este colectivo asegura que “es obvio que la policía y el aparato judicial están esperando a que en alguna de las continuas agresiones piquemos su anzuelo, es decir, que nos defendamos (algo completamente legítimo, faltaría más) para entonces reducir el problema a una ‘riña entre bandas extremas’, equiparando agredidos con agresores para criminalizarnos, y así cebarse con la represión al movimiento antifascista; no sería la primera vez que sucede: nazis impunes por asesinato, y antifascistas presos durante años por decir ‘basta’ y defenderse”.

El colectivo concluye: “Debemos, pues, hacer hincapié en la senda marcada, continuar tejiendo solidaridad y resistencia en cada barrio, aumentar el compromiso con el trabajo político antifascista que el Estado pretende frenar, alimentando a sus matones nazis y evitándoles consecuencias serias por sus actividades violentas, mientras nos pone policía a los antifascistas agredidos para intentar controlar nuestros movimientos”.

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Memoria Histórica

Sigue la ofensiva de la OTAN y los países bálticos en defensa del nazismo

La Cancillería rusa afronta una ola de mensajes basura en sus cuentas por publicar datos sobre los delitos cometidos contra civiles por los grupos rebeldes en los países bálticos tras la II Guerra Mundial.Desde la desintegración de la URSS, dos de los países bálticos, Letonia y Lituania, elogian la actividad en sus territorios de la clandestinidad antisoviética conocida bajo el término genérico de “Hermanos del bosque”. Este mes dicha práctica de alabanza ha recibido un nuevo impulso, al publicar la OTAN un vídeo que representa a aquellos guerrilleros como héroes en defensa de sus repúblicas frente a la invasión del este.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia dedicó varios comentarios a ese “vergonzoso intento de reescribir la historia y glorificar a los ignominiosos combatientes de las SS y nacionalistas”. Los diplomáticos recordaron también las cifras de las víctimas mortales del terror y la acción subversiva que se desencadenó en la segunda posguerra.

Así, según cálculos de la Historical Memory Foundation, entre 1944 y 1953 los integrantes del Ejército de Libertad Lituana y otros grupos nacionalistas rebeldes mataron a 887 personas en Estonia, 2.208 personas en Letonia y 25.108 personas en Lituania, de las cuales 1.045 eran niños.

Este jueves un portavoz oficial de la diplomacia rusa ha denunciado una campaña de comentarios y mensajes basura que atacan las páginas del Ministerio de Asuntos Exteriores y embajadas de Rusia en las redes sociales. Provienen en su mayoría desde Lituania, acompañados con una misma etiqueta en ruso, que se traduce a castellano como “Kremlin, no se reescribirá nuestra historia”.

Su contenido es idéntico y negativo, busca eliminar el trabajo en internet que llevan a cabo los diplomáticos para explicar el pasado común de los pueblos europeos y defender la verdad histórica. Algunos medios digitales, como fromua.news, han catalogado esta actividad como “un flashmob”.

Además, el 19 de julio fueron registradas varias llamadas a distintos teléfonos de la Cancillería con elementos de gamberrismo. Aquellos que llamaban exigieron retirar los datos sobre las salvajadas de la clandestinidad lituana en el tiempo soviético. Sin embargo, el Ministerio ha prometido continuar informando al público sobre aquellos que actualmente son alabados por la OTAN y sus países miembros.

“En mi opinión, decapitar a una persona aún viva o atormentar a muerte con una barra metálica a un representante de otra etnia para ostentar luego ante los vecinos cuántos tiene en su cuenta no es la lucha por la libertad, ni mucho menos un logro de la democracia”, comentó el presidente de la Asociación Rusa de Investigaciones Bálticas, Nikolái Mezhévich. Sin embargo, estas eran las prácticas habituales de los denominados “hermanos del bosque”, la clandestinidad antisoviética que actuaba con crueldad extrema.

“Los delitos más cruentos, horribles y escalofriantes, que estaban más allá de lo humano, se asocian específicamente con Lituania y no con Estonia o Letonia”, dijo el politólogo.

Asimismo el colaborador científico del Instituto de la Historia rusa de la Academia de Ciencias de Rusia, Alexánder Diúkov, estima que los “Hermanos del Bosque” lituanos eran “peores que los letones”. “Tenían menos vínculos con los nazis, pero en la escala de su actividad terrorista contra la población civil superan a todos los demás hermanos del bosque de las repúblicas bálticas”, explicó.

La diplomacia rusa no ha sido el único objetivo de ataques en esta campaña de alabanza de los partisanos nacionalistas. En el 2016 la periodista Ruta Vanagaite publicó un libro sobre la participación de lituanos en masacres de las población judía, cuyo título se traduce como “Los Nuestros”.

Ahora la autora sufre amenazas de venganza física y no es la actitud de un sector particular de la sociedad. El gobierno de Lituania tachó el libro como un “proyecto de Putin” y “amenaza a la seguridad nacional”.

Así son percibidos en Vilna los hechos que socavan la mitología nacionalista. “El objetivo está claro”, comentaron en el Ministerio de Exteriores ruso. “Es borrar de la historia nacional aquel hecho miserable, que entre 1944 y 1952, cuando unos lituanos acuchillaban con una rabia animal, sin piedad a los niños y los ancianos, a otros lituanos, que simplemente querían una vida tranquila y pacífica dentro de la URSS”.

—https://actualidad.rt.com/actualidad/244883-delitos-lituania-hermanos-bosque

Más información:
– La OTAN hace apología de los críminales de guerra nazis que actuaron contra la URSS

La mayor parte de los ucranianos que lucharon en la ‘División Galicia’ de las SS eran ‘uniatas’, un rito católico, por lo que los curas celebraban misas rodeados de estandartes nazis
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Memoria Histórica

La OTAN hace apología de los críminales de guerra nazis que actuaron contra la URSS

La OTAN ha difundido un vídeo de ocho minutos sobre la “Hermandad del Bosque” (en ruso Lesnie Bratya), un grupo armado nazi que actuó al final de la Segunda Guerra Mundial en los países bálticos contra lo que calificaban de “ocupación soviética”.

Al finalizar la guerra y hasta 1953 los comandos nazis del Báltico siguieron sembrando el terror, hasta que fueron exterminados por las fuerzas especiales del Ministerio soviético del Interior. Se trataba de antiguos miembros de las Legiones Bálticas de las SS o de los servicios auxiliares de la policía de ocupación que actuaron al servicio del III Reich en los territorios soviéticos.

La mayor parte de ellos eran los sanguinarios miembros de la “División Galicia” formada principalmente por ucranianos de la OUN-UPA que organizaron brutales carnicerías en los primeros años de la ocupación, tanto contra soldados del Ejército Rojo como de civiles, especialmente en la región polaca de Volinija.

Ahora la OTAN los justifica diciendo que luchaban por un “Estado báltico” porque aquellos siniestros carniceros nazis pasaron de depender del III Reich a depender de la CIA casi sin solución de continuidad. Para la URSS la guerra contra el fascismo no acabó en 1945. Estados Unidos siguió suministrando armas, documentación y toda clase de apoyo logístico a los nazis bálticos y ucranianos.

La documentación sobre el apoyo de la CIA a la OUN-UPA ya fue desclasificada y no deja lugar a dudas, a pesar de que fue una organización calificada como nazi por Washington. Ahora la OTAN reescribe la historia para calificarlos como “resistentes antisoviéticos”.

El golpe de Estado de 2014 en Ucrania favorece esta nueva manera de reescribir la historia para lavar la cara al fascismo, el de antes y el de ahora, algo que ya se había comprobado en los países bálticos, donde los nazis campan a sus anchas desde la caída de la URSS en 1991. “El espíritu de los ‘Hermanos del Bosque’ pervive en las unidades especiales de las fuerzas armadas de los tres países bálticos”, se oye en el vídeo de la OTAN con la mayor naturalidad.

Pero la OTAN se cuida de ocultar las heroicidades de sus “Hermanos” nazis, como la aniquilación del 80 por ciento de los judíos que en 1940 vivían en los países bálticos, así como los asesinatos masivos de los prisioneros de guerra soviéticos. Tras la guerra, a finales de 1946 y comienzos de 1947, numerosos campesinos lituanos fueron asesinados por los “Hermanos”, que también incendiaron viviendas y cometieron crímenes selectivos contra todos aquellos que no eran originarios de los países bálticos, entre ellos tres niños, soldados desmovilizados, militantes del Komsomol, funcionarios de los koljoses, miembros de las mesas de colegios electorales y, naturalmente, militantes comunistas lituanos.

Según datos del Fondo para la Memoria Histórica, hubo unos 900 estonios asesinados a sangre fría por los “Hermanos”, de los que un 56 por ciento eran civiles y el resto antiguos soldados del Ejército Rojo, militantes comunistas y policías.

En Letonia hubo más de 2.200 asesinatos, la mayor parte de ellos víctimas de represalias contra civiles, bombardeos, sabotajes, saqueos y destrucción de las propiedades koljosianas.

Pero, con diferencia, fue Lituania quien padeció el mayor número de víctimas: 25.000 asesinatos, de los que un 84,6 por ciento eran lituanos y el resto de otras nacionalidades. El director científico de la Asociación de Historia Militar rusa, Mijail Mjagkov, ha declarado a Ria Novosti que entre las 25.000 víctimas lituanas había 1.054 niños, de los que 52 tenían menos de dos años de edad.

http://contropiano.org/news/internazionale-news/2017/07/17/gli-eroi-nazisti-della-nato-094003

Himmler pasa revista a la División Galicia de las SS, formada por nazis ucranianos y bálticos
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El terrorismo de Estado ya tiene un precio

El 26 de junio la Comisión de Valoración del Gobierno vasco analizó las 239 peticiones de víctimas del terrorismo de Estado en el periodo 1960-1978 y presentó el documento, titulado “Saliendo del olvido” en el que se detallan los testimonios de las víctimas y la labor de documentación llevada a cabo por la comisión en los últimos años. De todas las peticiones tramitadas, 52 no han sido reconocidas. En 34 casos el gatillo fácil se saldó, según el informe, con la muerte de la víctima, entre ellas cuatro menores de edad.

La comisión de valoración ha puesto nombre a algunas de las víctimas, ha identificado a los supuestos autores de los abusos policiales y ha cuantificado la reparación económica que merecen:

– la violación a manos de la guardia civil se paga a 35.000 euros
– un trastorno de neurosis-obsesiva compulsiva a 95.000 euros
– la pérdida auditiva provocada por “torturas y vejaciones policiales” cuesta 45.000 euros
– el daño crónico provocado en una pierna por un disparo a manos de la policía devenga una factura de 10.000 euros
– la muerte también tiene precio máximo: 135.000 euros
– la tortura cuesta sólo 5.000 euros

El informe contempla una reparación de hasta 390.000 euros para víctimas que sufrieron una gran invalidez por culpa de las torturas o abusos y fija una horquilla de entre 35.000 y 95.000 euros para quienes padecieron algún tipo de incapacidad permanente -absoluta, total o parcial-.

Tras abandonar el seminario de Aranzazu, donde se formó para fraile, un joven de Bergara (Guipúzcoa), pasó a formar parte de ETA, en 1973 y fue detenido. La víctima reclamó al gobierno vasco que le reconociera la condición de ‘víctima policial’ tras haber padecido torturas. La policía le golpeó y le prácticó torturas de asfixia como “la bañera” o “la bolsa”. Ahora se le reconoce una reparación de 5.000 euros.

Una mujer, asistenta de un teniente coronel, fue violada por un guardia civil, según concluye la Comisión de Valoración, que le reconoce el derecho a percibir una indemnización de 35.000 euros al dar por válida su denuncia. Su relato detalla cómo los dos agentes se presentaron en su casa, cuando estaba sola, en busca de un arma desaparecida de la casa del general en la que trabajaba. Tras amenazarla, habría sido violada por uno de ellos, tras lo cual se quedó embarazada y decidió abortar. Aquellos hechos, los ha mantenido en secreto 45 años –continúa el relato de la Comisión- sin contárselo ni siquiera a su marido.

Una de las indemnizaciones más elevadas, 95.000 euros, se concede a una víctima que denunció durante varios días en 1971. Nacido en Ciudad Real, siendo aún joven se trasladó a San Sebastián, donde se implicó en movimientos obreros y laborales. Detenido por la policía, fue acusado de asociación ilícita y difusión de propaganda, cargos de los que fue absuelto. Sin embargo, las torturas que padeció y que ahora son reconocidas por el Gobierno vasco le hacen merecedor de la citada reparación económica.

A otra mujer, que en el momento de los hechos apenas era una niña de 14 años, el Gobierno vasco le reconoce el derecho a una indemnización de 35.000 euros por el tiro que recibió por la espalda y que le dejó malherida. La joven regresaba del cine con una amiga y tras ser recogida por unos amigos en un coche, que detuvo la Guardia Civil, se vio envuelta en un altercado. Los hechos le provocaron un profunda depresión y temor a retomar una vida social normalizada durante casi una década.

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El rey condecora a un ministro franquista perseguido por crímenes contra la humanidad

El antiguo ministro franquista Rodolfo Martín Villa recibió el miércoles de manos del rey la condecoración otorgada a los miembros de las Cortes que aprobaron la Constitución de 1978, a pesar de su negro pasado como Ministro del Interior, responsable del asesinato de cinco obreros en Vitoria en 1976 (entre otraas hazañas).

El criminal estaba invitado al acto de homenaje organizado por el Congreso como miembro de las Cortes apañadas durante las “elecciones” del 15 de junio de 1977, que algún atrevido ha calificado como “constituyentes”.

El viejo ministro de la represión tiene una orden internacional de busca y captura para ser entregado a los tribunales argentinos, que están reclamando a España su extradición para juzgarle por crímenes de lesa humanidad, lo que el gobierno ha denegado.

En marzo el Ayuntamiento de Barcelona retiró, por una decisión de la
mayoría de su Pleno, la Medalla de Oro de la Ciudad a Martín Villa, una
distinción que se le había concedido apenas un mes después de los
sucesos de Vitoria.

Martín Villa hizo toda su carrera política en el franquismo. Fue ministro de Relaciones Sindicales (1975-1976) y de Interior (1976-1979), responsable de la represión ejercida durante la transición contra las luchas populares.

Durante los sucesos de Vitoria del 3 de marzo de 1976 ordenó la muerte de cinco obreros y ocasionó heridas a otros 150 durante una movilización sindical. Por este motivo la jueza argentina María Servini emitió en 2014 una orden de detención en su contra.

Además, los franquistas no sólo no se juzgan sino que se condecoran entre ellos y en 1977 el viejo ministro franquista le concedió la medalla al “mérito policial” al torturador Roberto Conesa y al sanguinario González Pacheco, alias Billy el Niño.

Los hombres que hicieron la transición eran todos como Martín Villa: fascistas y criminales que se impusieron gracias al terrorismo de Estado.
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Estados Unidos se convirtió en un paraíso para los ‘nazis moderados’

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial la inteligencia de Estados Unidos puso en marcha la Operación Paperclip para evitar que los criminales de guerra nazis fueran capturados y ejecutados por el Ejército Rojo. Al menos 1.000 de ellos fueron recolocados como agentes del FBI y de la CIA, entonces recién creada.

A pesar de sus crímenes, vivieron y trabajaron plácidamente en Estados Unidos, protegidos por sus mentores durante décadas. Todavía en 1980 el FBI rechazó entregar a los tribunales la documentación relativa a 16 viejos nazis que trabajaron a su servicio como agentes del contraespionaje. Los servicios prestados eran más importantes que los escrúpulos éticos.

A algún lector la terminología le sonará familiar: el gran patrón de la CIA en la década de los cincuenta, Allen Dulles, justificaba la incorporación de los nazis a la CIA y al FBI diciendo que se trataba sólo de los “nazis moderados”. Si, en efecto, la cosa viene de lejos: también hubo “nazis moderados”.

En 2014 Eric Lichtblau, periodista del New York Times, escribió un artículo al respecto (1), así como el libro “The nazis next door” (2), que llevaba un subtítulo que era bastante más explícito. Se puede traducir por “Cómo América se convirtió en un paraíso para los hombres de Hitler”.

La nueva documentación que Lichtblau desvelaba aludía, entre otros, a un oficial de las SS, Otto von Bolschwing, que vivió en Nueva York hasta 1981. Durante la guerra había sido mentor de Adolf Eichmann, el carnicero que planeó la “solución final”.

Alexandras Lileikis fue otro oficial nazi que participó en el asesinato de unos 60.000 judíos antes de ponerse a trabajar para la CIA, que le consiguió la nacionalidad estadounidense. Para ello, tanto la CIA como el FBI no dudaron en ocultar información al departamento de inmigración, e incluso falsificarla.

En Nueva Jersey vivió hasta su muerte el nazi circasiano (nacido en el norte del Cáucaso) Tsherim “Tom” Soobzokov, que aparece en la foto de portada, al que en la URSS llamaban “El Hitler del norte del Cáucaso” y que en el FBI tenía el nombre clave de “Nostril”. En los documentos aparece que desde el primer momento había confesado a sus protectores su participación en la ejecución sumaria de miembros de las juventudes comunistas en el Cáucaso.

Sus crímenes no quedaron impunes gracias a que alguien se tomó la justicia por su mano. En 1985 le pusieron una bomba en su casa y falleció unos días después a causa de las graves heridas que le causó la explosión.

No fue el único caso. A otro viejo nazi, Elmars Sprogis, le pusieron otra bomba el mismo día en que murió Soobzokov. Sprogis había sido jefe de policía durante la ocupación nazi de Letonia, su país de origen.

(1) http://www.nytimes.com/2014/10/27/us/in-cold-war-us-spy-agencies-used-1000-nazis.html
(2) https://www.nytimes.com/2014/11/02/books/review/the-nazis-next-door-by-eric-lichtblau.html

Más información:
— Operación Paperclip
— Los criminales de guerra nazis cobran su jubilación en Estados Unidos

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Plaza de toros de Badajoz: la sangre republicana subía un palmo del suelo

Campesinos que habían osado enfrentarse al feudalismo de los señoritos dando vida al sueño de la reforma agraria. José Herrera Petere: “La carne y la sangre viva, el trabajo, el sudor, las lágrimas y el hambre, salían al encuentro de la bisutería, las barras de carmín, los polvos, el colorete, las rentas artificiales, las trampas, la hipocresía”. República y al fin la tierra para quien la trabaja. Pacíficos jornaleros, a lomos de burros y pertrechados de azadas, dispararon a la tierra con sus arados en 280 pueblos, comenzando a labrar más de 3.000 fincas. Los terratenientes y sus caciques jamás les perdonaron aquella insolencia, el propósito de vivir dignamente, sin servidumbre ni amos.

El Ejército de África, el general Yagüe, las columnas de Asensio y Castejón se dirigieron a Badajoz, importante porque representaba el faro de la reforma agraria republicana. Pero Badajoz no se rendía, yunteros, lavanderas, ferroviarios, costureras, albañiles, maestras, mecánicos, criadas, médicos… decidieron resistir, defender la República. Durante días Badajoz padeció el bombardeo aéreo incesante y los obuses sembrando el terror, las columnas sublevadas habían puesto el cerco. Las milicias populares defendían la ciudad pero no llegaba artillería ni aviación de Madrid. La ciudad tenía sus horas contadas. A los republicanos les sobraba corazón, pero les faltaban municiones. La defensa heroica sucumbió. Badajoz cayó, empezó la escabechina, la carnicería más monstruosa que se pueda imaginar.

Los republicanos detenidos en la
Catedral de San Juan fueron fusilados en los altares. Los arrestados por
toda la ciudad congregados en la plaza del Ayuntamiento fueron
ametrallados por grupos, a centenares, pero el genocidio no había hecho
más que empezar: Mutilación, castración de cadáveres, ametrallamientos
colectivos, saqueo indiscriminado, violaciones, degüellos. Yagüe ordenó
el encierro de los prisioneros en la plaza de toros. Se entregaron
invitaciones para acudir al festejo, se instalaron focos para iluminar.
En los tendidos señoritos, falangistas, terratenientes, señoritas
cristianas, devotas de la alta sociedad, monjas, frailes, aguardaban
impacientes la orgía de sangre que se avecinaba.

Jorge Pinto,
terrateniente de Olivenza hacía bailar a las mujeres antes de matarlas.
El sargento moro Muley vestido de torero usaba la bayoneta como estoque
contra la cara y cuello de los prisioneros. La gente de ley y orden daba
olés y aplausos cuando los prisioneros eran banderilleados. El
miliciano Juan Gallardo Bermejo le arrebató la bayoneta a uno de los
legionarios-torero y lo mató. Se retiraron de la arena moros y
legionarios y comenzó un ametrallamiento masivo. No más de 2 ó 3
personas sobrevivieron de más de 4.000; se llenaron las fosas comunes.
Texto de Julián Zugazagoitia: “Cientos de prisioneros ametrallados como
perros de caza, eran empujados al ruedo para blanco de las
ametralladoras que los destruían con ráfagas implacables
”.

El
periodista Jay Allen, del Chicago Tribune contó 1.200 asesinados solo el
día 15, entre ellos el alcalde de Badajoz, Sinforiano Madroñero y el
diputado socialista Nicolás de Pablo. El día 25 publicó: “Les llevan al
ruedo, hay ametralladoras esperándoles, la sangre subía un palmo del
suelo… 1.800 hombres -mujeres también- fueron abatidos en 12 horas”
.
Jacques Berthet, corresponsal del Journal de Genève (actual Le Temps):
“Alrededor de 1.200 personas han sido fusiladas, las aceras de la
Comandancia Militar empapadas de sangre, arrestos, ejecuciones en masa
en la Plaza de Toros”
. Le Populaire: “17 de agosto. continúan las
ejecuciones en masa en Badajoz, sobrepasando los 1.500, entre ellos
militares republicanos, el coronel Cantero, el comandante Alonso, el
capitán Almendro, el teniente Vega, suboficiales, soldados”
. Mario Neves,
Diario de Lisboa: “En las avenidas principales, larga hilera de
cadáveres insepultos, los legionarios y los moros encargados de las
ejecuciones quieren que sirvan de ejemplo”
. Yagüe lo confirmó al
corresponsal del New York Herald, John Whitaker: “Por supuesto que los
matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Que iba a llevar 4.000 prisioneros rojos
conmigo
, teniendo mi columna que avanzar contra el reloj?, ¿O iba a
soltarlos en la retaguardia y dejar que Badajoz fuera roja otra vez?”
En
el libro “La columna de la muerte” Francisco Espinosa documenta 1.389
ejecuciones y constata hasta 3.800. Según Paul Preston podrían ser
2.500.

La victoria final del bando sublevado y la desaparición de
todos los archivos municipales y provinciales relacionados con la masacre de Badajoz
han hecho que estos jamás hayan sido llevados ante un
tribunal. El Estado actual, heredero directo de la dictadura, ha
destinado cero euros, en sus legislaturas, a todo lo relacionado
con la memoria histórica. En España 140.000 personas siguen actualmente
“desaparecidas”
.


https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2017/06/15/badajoz-agosto-de-1936-cuando-el-diablo-sonrioayague/

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Los jueces de la Audiencia Nacional protegen a los torturadores franquistas

Un criminal protegido por los jueces
Cristina Fallarás

Se llama Antonio González Pacheco (Aldea del Cano, Cáceres, 1946). Se apoda Billy El Niño y es un conocido torturador que gozaba aplicando sus tormentos en la Dirección General de Seguridad franquista. Los relatos de sus víctimas son sobrecogedores y de dominio público. Con la Transición se convirtió en inspector del Cuerpo Superior de Policía y en 1977, Rodolfo Martín Villa le concedió la Medalla al Mérito Policial.

Martín Villa fue presidente de Endesa antes de que José María Aznar lo pusiera al frente de la gestión del Prestige (2003), antes de que Jesús de Polanco lo nombrara presidente de Sogecable (2004), antes de que Luis de Guindos lo designara consejero del Sareb, el Banco malo (2012). Pero antes, mucho antes de todos esos democráticos nombramientos, fue uno de los responsables de la Matanza del 3 de marzo (1976) en Vitoria, donde murieron cinco trabajadores y más de 150 resultaron heridos. O sea, responsable de la mayor carnicería de la Transición. Pero eso fue antes de tanto nombramiento.

De hecho, un año antes de condecorar al sanguinario torturador conocido como Billy El Niño.

Y todo lo anterior contribuye a entender el papel de la recién nombrada presidenta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Concepción García Espejel –‘Concha’, amiga de María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP–, su responsabilidad en el hecho de que el torturador siga en la calle con todos sus derechos intactos, protegido además.

El 18 de septiembre de 2013, la jueza argentina María Servini de Cubría dictó orden de busca y captura, a través de Interpol, contra cuatro torturadores franquistas: Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño; José Ignacio Giralte González, Celso Galván Abascal, y contra el guardia civil Jesús Muñecas Aguilar, por torturas y crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura.

Concepción García Espejel presidió el tribunal de la Audiencia Nacional que no solo consideró que no se trataba exactamente de torturas, sino que, si había algún delito, ya había prescrito. Además, dictó un auto previo prohibiendo a los medios de comunicación fotografiar la cara del “reclamado” y suspendió las medidas cautelares ordenadas por el juez Pablo Ruz: retirada del pasaporte, obligación de comparecer semanalmente en el juzgado y de facilitar un teléfono de contacto en el que estar permanentemente localizable.

Para prohibir la fotografía o grabación de Billy El Niño, el tribunal de Espejel argumentaba que era “esencial destacar que el reclamado ha mostrado su oposición clara y contundente a que su imagen sea grabada en la vista y posteriormente reproducida por los medios de comunicación”. Se sumaban a la petición del torturador la defensa y el Ministerio Fiscal. Asimismo, el Tribunal presidido por Espejel argumentaba que entre los derechos de Billy El Niño, “cuyo conflicto con el de información habrá de resolverse en cada caso concreto conforme a las exigencias del principio de proporcionalidad y ponderación, se encuentra el derecho a la propia imagen”. Finalizaba el auto: “Atendidas la ausencia de consentimiento del afectado y las razones invocadas por su defensa, en aras a salvaguardar su integridad física, se autoriza exclusivamente un barrido posterior desde el fondo de la Sala”. O sea, el cogote.

De nada sirvió que las asociaciones de víctimas denunciaran dicha decisión. El 10 de abril de 2014, la hoy presidenta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional prohibió a los medios de comunicación difundir cualquier imagen de la cara del torturador.

Veinte días después, el 30 de abril de 2014, Espejel presidió el tribunal que tenía que conceder o no la extradición de Billy El Niño a Argentina “para ser juzgado por delitos de torturas constitutivas de delito de lesa humanidad”. Se denegó la extradición, para empezar, “al estar prescritos los hechos conforme a la legislación española del delito por el que se le reclama”.

Pero, además, añadía: “No todo delito de tortura es, per se, delito de lesa humanidad, porque tales delitos conllevan necesariamente como presupuesto inexcusable que los mismos ‘se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil’, lo que no se aprecia en el caso”.

Y, finalmente, el tribunal presidido por Espejel ofrecía una singular clasificación de las torturas sobre la que basaba la negativa de extradición del torturador: “Algunas de las denuncias narran detenciones por motivos políticos, por manifestarse las víctimas contra hechos cometidos por la dictadura franquista en cuanto tal, y otras, por el contrario, son víctimas ajenas a la reivindicación política, tratándose de torturas perpetradas tras detenciones verificadas en una manifestación contra la carestía de la vida; otras, finalmente, en relación con personas a las que se consideraba próximas a organizaciones terroristas”. No se indicaba cuál de ellas, si es que había alguna, era considerada delito por el tribunal.

La jueza que le protege
El papel del PSOE

Además de la extradición de los agentes torturadores, la jueza Servini, en el marco de la llamada Querella Argentina, solicitaba a España la de tres ministros franquistas: Alfonso Osorio, Rodolfo Martín Villa y José Utrera Molina, acusados de crímenes contra la humanidad cometidos de tres ministros franquistas: Alfonso Osorio, Rodolfo Martín Villa y José Utrera Molina, acusados de crímenes contra la humanidad cometidos durante la dictadura de Franco.

En aquel momento, exactamente el 29 de abril de 2015, el PSOE se unió al ministro Rafael Catalá y rechazó la extradición. Entre otros argumentos de difícil defensa, el diputado socialista José Ignacio Sánchez Amor declaró en el Congreso de los Diputados que “en una democracia, los verdugos también tienen derechos, nosotros se los hemos dado”.

La decisión del PSOE no sorprendió a las asociaciones pro derechos humanos ni a las víctimas. Sólo cuatro meses antes, todos los damnificados habían celebrado en el Congreso un acto por los Derechos Humanos para pedir a la Cámara que colaborara con la Querella Argentina. El 10 de diciembre de 2014, ante dicha delegación, el 90% de los diputados decidió no acudir a la Cámara. Exactamente los pertenecientes a PP, PSOE, UPyD y CiU.

Por parte del PSOE sólo acudieron Odón Elorza e Ignacio Sánchez Amor, en calidad de “público”.

Los torturadores y asesinos de la dictadura franquista jamás han sido juzgados, ya que se beneficiaron de la Ley de Amnistía aprobada en 1977. Dicha estratagema, una ley de punto final encubierta, consiguió dejar impunes todos los delitos del franquismo.

En diciembre de 2016, Podemos presentó una Proposición no de Ley para que se modificara la Ley de Amnistía y se añadiera un artículo estableciendo que no se aplicaría en los casos “de torturas, desapariciones forzadas, crímenes de genocidio o de lesa humanidad”. La coalición morada se amparaba en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas, que España suscribió en abril de 1977. De hecho, el relator especial de la ONU del Consejo de Derechos Humanos, Pablo De Greiff, ya había instado al Gobierno español a dejar sin efecto la Ley de Amnistía, y denunciado su uso como herramienta política.

El 20 de diciembre de 2016, el PSOE, junto con PP y Ciudadanos, vetaron dicha modificación.

Decenas de denuncias

Esta semana, decenas de víctimas de los suplicios de Billy el Niño acudirán a los tribunales españoles a denunciar al torturador franquista. Consideran que se trata de crímenes de lesa humanidad, y por lo tanto deben ser juzgados y no prescriben.

Teniendo en cuenta la premiada trayectoria política y empresarial de Rodolfo Martín Villa, uno de los reclamados por la jueza Servini por crímenes contra la Humanidad, se hace difícil contemplar la posibilidad de éxito de su empeño. Más, considerando que han pasado solo dos años desde que el PSOE se unió al rechazo de su extradición, algo que al PP se le suponía.

Si además se observa que la presidenta del tribunal que lo dejó en libertad es la misma que acaba de ser nombrada presidenta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el retrato que arrojan las mayorías políticas de este país es la cara de la cruz de dichas víctimas.

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Tres policías franquistas acusados de crímenes contra la humanidad

El torturador González Pacheco
Tres policías franquistas denunciados ante la justicia española. José Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, Manuel Gómez Sandoval y Tomás Nieto Berrocal eran inspectores de la Brigada Política Social. Están acusados de torturas en un contexto de crímenes contra la humanidad. E identificados por una de sus presuntas víctimas: el militante antifranquista Luis Suárez-Carreño.

El “sadismo y crueldad” de Billy el Niño eran “vocacionales”, cuenta Suárez-Carreño. Fue una de sus víctimas y recuerda su cara. Relata cómo el policía “disfrutaba” torturando. Ahora quiere ver ante el juez a su verdugo. Lo ha denunciado 44 años después.

Luis Suárez-Carreño fue detenido en 1970 y 1973. Procesado por el Tribunal de Orden Público, pasó tres años de cárcel en Carabanchel. Estaba acusado de asociación ilícita y propaganda ilegal. Pertenecía a la Liga Comunista Revolucionaria (LCR). El texto de la querella incorpora un periodo concreto: los tres días que sufre torturas en la Dirección General de Seguridad (DGS) de la madrileña Puerta del Sol.

Su denuncia es la  primera a título individual y el arranque de una secuencia que busca obligar a actuar a la justicia española. Otros futuros querellantes serán el exparlamentario europeo Willy Meyer, Felisa Echegoyen, Rosa María García, Adolfo Rodríguez,  Jesús Rodríguez o Chato Galante. Que los jueces decidan: o no aplican la Ley de Amnistía o amparan a quienes “se les imputan delitos de torturas en un contexto de crímenes contra la humanidad”, en palabras del abogado Jacinto Lara.

La denuncia aporta un documento: el informe El franquismo y la violación sistemática de los derechos humanos que acredita el contexto como aspecto esencial para que los delitos sean considerados como crímenes contra la humanidad. “El dictamen pericial de contexto está firmado por cuatro doctores en Historia: José Babiano, Gutmaro Gómez Bravo, Antonio Míguez Macho y Javier Tébar”, señala el letrado.

Luis identifica a los tres policías franquistas ahora denunciados. Los funcionarios de la dictadura de Franco, además, dejan constancia documental. “Firman la orden de registro de la vivienda y ponen a disposición de la BPS al detenido”. Luis es sometido “a interrogatorio durante tres días” en los que “sufre torturas” y la declaración queda firmada “por Billy el Niño y Nieto Berrocal”.

¿Cómo actuaba Billy el Niño?

Destacaba, se había hecho famoso entre la gente de izquierda porque tenía un modo de involucrarse en los interrogatorios muy entusiasta. Disfrutaba. Su sadismo y su crueldad eran vocacionales. Otros policías te golpeaban sin una especial pasión. No digo que sin fuerza e indiferencia ante lo que nos pudiera pasar. Pero él intentaba dominarte psicológicamente, transmitir que sabía mucho, en el plano personal, sobre la organización… Billy el Niño mostraba una pasión y un interés perverso y morboso sobre ciertos aspectos. Era su clave diferencial.

¿Qué le ocurrió?
En el año 73 me detienen por segunda vez. Ya había sido detenido y procesado en el 70. La policía tenía bastante información sobre mí y era una presa de la que querían sacar tajada. Se ensañan conmigo. Saben que tengo un puesto de responsabilidad en la LCR y quieren aprovechar para sacar información sobre otros compañeros y la estructura de la organización.

¿Qué métodos usaban los torturadores franquistas?

Era una sucesión de golpes en el cuerpo. Intentaban no dejar marcas y para eso te ponían un abrigo. Como era verano, ayudaba a que pasaras un calor espantoso, sudaras y tuvieras una sed enorme. Los golpes en la planta de los pies eran bastante dolorosos, sobre todo al cabo del tiempo, de unas horas. Acabé con las plantas de los pies destrozadas. También te obligaban a caminar en cuclillas por la sala de tortura. Esto fomentaba el agotamiento y en unas horas ya eres víctima del desconcierto, no tienes claro ni dónde ni cómo estás. Pierdes las referencias.

¿Tres días así?

Todo eso durante tres días que son muy largos. Soy torturado sistemáticamente, con interrogatorios constantes. La dinámica era que te bajan al calabozo, para que te relajes, y luego te vuelven a subir. Y vuelta a empezar. Provocaban un estado general de pánico y agobio. Insufrible. Permanezco en la Dirección General de Seguridad los tres días máximos que permitía entonces la ley antes de pasar al juez.

En el 73 detienen también a su mujer (menor de edad, con 18 años, la mayoría entonces estaba en los 21).

Junto a mí detuvieron a mi mujer, que era muy joven y tenía poca relación con la actividad militante, aunque conocía mi implicación. Me decían lo que le iban a hacer a ella, lo que había hablado de mí, era un proceso psicológico de intentar romperte, de querer hacerte culpable. Cuando me bajaban al calabozo y mi mujer oía pasos, pensaba que era yo y gritaba. Lo único que podíamos hacer era gritarnos.

¿Los fantasmas de aquellos días le siguen persiguiendo?

No he pensado recurrentemente en ello. No es un recuerdo agradable, desde luego, pero no lo he olvidado. Recuerdo muchas cosas con nitidez, aunque seguro que algunos detalles se habrán perdido. Como cuando los policías se tomaban unos cubatas y yo seguía allí, torturado y sudando después de horas de calor y sin beber ni una gota de agua. Sí, tengo cosas grabadas que no las puedo olvidar.

Estaba detenido en la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol. Un lugar de infausto recuerdo para muchos.

Era el lugar de paso obligado. Ahí es donde estaba la Brigada Político-Social, los sociales que les llamábamos entonces. Y por ahí teníamos que pasar todos. Ahí tiraron a Enrique Ruano por la ventana y a fecha de hoy no hay ni una sola referencia ni testimonio sobre la importancia que tuvo el edificio como espacio de represión pero también de lucha por la libertad y contra el franquismo. Es un ejemplo de cómo este país, en términos de memoria, sigue teniendo mucho por hacer.

¿Qué episodios de violencia contra detenidos recuerda?

Muchos salieron con heridas y daños físicos graves. En el tiempo que estuve en [la cárcel de] Carabanchel había compañeros que venían Muchos salieron con heridas y daños físicos graves. En el tiempo que estuve en [la cárcel de] Carabanchel había compañeros que venían tocados. Yo llegué con severas lesiones en los pies y recuerdo algún compañero que quedó cojo, o un compañero del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) que murió hace poco y arrastró toda su vida las secuelas que le acarreó aquel episodio de tortura.

Serían miles de personas, pero la Administración no se ha preocupado por recuperar estas historias, no se han recopilado ni siquiera los testimonios orales, y se pierden.

Sufrió tortura en sus dos detenciones, ¿y en la cárcel?

No. Cuando hacíamos huelgas de hambre o protestábamos había represalias como las celdas de castigo, el aislamiento. Porque en la cárcel seguíamos la resistencia. De hecho, así alcanzamos en los años 70 un cierto estatus de respeto de las autoridades franquistas como presos políticos. Aunque no estábamos reconocidos como presos políticos oficialmente, pero eso nos daba opción de estudiar, discutir, formarnos, compartir recursos y comida… un cierto aire de libertad y organización que se había luchado tanto dentro como fuera. También era muy importante el apoyo social y estudiantil y el internacional como un movimiento que hizo mucho por los presos y la lucha por las libertades.

La justicia argentina ya intentó sin éxito procesar a Billy el Niño y otros presuntos torturadores franquistas. ¿Cree que la justicia española atenderá ahora el caso?

Es nuestra esperanza. Quiero puntualizar que la querella argentina no está muerta. El Estado español no está prestando la obligatoria colaboración con la justicia argentina pero el proceso sigue adelante, no se ha anulado ni suspendido. Lo que pretendemos es abrir más frentes de acción de justicia. Que haya justicia. Obligar a los jueces a que tengan que pronunciarse y se nieguen a amparar estos delitos, que quede claro que la Ley de Amnistía no tiene validez ante crímenes contra la humanidad. Estamos en un proceso de arranque de una secuencia.

A mí me ha tocado ir delante, pero nuestros abogados, especializados en derechos humanos, y las asociaciones de víctimas del franquismo, preparamos una serie de querellas individuales que se suman a las iniciativas y denuncias de ayuntamientos como los de Pamplona o Vitoria para defender a los ciudadanos que sufrieron estos crímenes. Con la esperanza, siempre, en que la verdad y la justicia resplandezcan.

http://www.eldiario.es/sociedad/sadismo-crueldad-Billy-Nino-vocacionales_0_656535193.html