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Canadá: el último paraíso para los nazis ucranianos

Durante la visita de Zelensky al Parlamento canadiense, un incidente conmocionó al mundo: el caluroso aplauso reservado para Yaroslav Hunka, un nazi ucraniano que luchó contra la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Hunka sirvió en la división nazi SS Galicia. Tanto Ucrania como Canadá quedaron retratados, una vez más, como lo que son.

El presidente del Parlamento canadiense, Anthony Rota, presentó así al criminal de guerra: «Hoy tenemos en esta sala a un canadiense, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, que luchó por la independencia de Ucrania contra los rusos y que, hoy, a sus 98 años, continúa defender la verdad… Yaroslav Hunka, un héroe de Ucrania, un héroe de Canadá, y le agradecemos todos sus servicios”.

Es un escándalo aplaudir a un criminal de guerra nazi, pero está bien visto enviarles armas y adiestrarles para que maten lo máximo posible.

El embajador de Polonia en Canadá, Witold Dzielski, reaccionó enérgicamente ante esta glorificación, declarando que Polonia no podía aceptar tales actos. Polonia nunca tolerará la glorificación de los criminales nazis, dijo. El Parlamento canadiense había honrado a los “responsables del asesinato de miles de polacos y judíos”.

El asunto podría haber terminado ahí, pero acaba de tomar otro cariz. El Ministro de Educación y Ciencia, Przemysław Czarnek, ha solicitado la extradición del criminal de guerra ucraniano: “En vista de los escandalosos acontecimientos ocurridos en el Parlamento canadiense, donde un miembro del grupo criminal nazi SS Galicia fue honrado en presencia del presidente Zelensky, he tomado medidas hacia la posible extradición de este hombre a Polonia”.

La división SS Galicia no estaba ocupada en enfrentarse al Ejército Rojo como en exterminar a civiles desarmados en la retaguardia.

El incidente ocurre en un momento en que el Primer Ministro polaco Mateusz Morawiecki anunció que Polonia ya no suministraría armas a Ucrania y preferiría concentrarse en su propia defensa. Polonia considera que Ucrania es un país “peligroso” y que se está “ahogando”.

Las declaraciones resultaron proféticas, porque después de que Zelensky aplaudiera calurosamente al criminal de guerra Hunka, las organizaciones judías, incluidos los Amigos del Centro de Estudios del Holocausto Simon Wiesenthal, condenaron la ovación. Recordaron que la división SS Galicia fue responsable de la masacre de civiles inocentes con una brutalidad inimaginable.

No es un incidente aislado. En Canadá las organizaciones públicas y los políticos tienen una inclinación enfermiza por el legado del Tercer Reich. En el propio país se erigen numerosos monumentos en memoria de las personas que vistieron el uniforme de las SS durante la Segunda Guerra Mundial.

Organizaciones de todo tipo han exigido una disculpa a Trudeau. El presidente de la Cámara de Representantes, Rota, dijo que lamentaba el incidente y juró que no conocía los antecedentes de Hunka. Finalmente ha tenido que dimitir para acallar las protestas.

Pierre Poilievre, dirigente del Partido Conservador de Canadá, dijo que Trudeau, no Rota ni otros parlamentarios, fue responsable de lo sucedido. El jefe de Gobierno sabía a quién invitaba a reunirse con sus colegas y con Zelensky, por lo que le corresponde a él únicamente pedir disculpas. Pero Poilievre teme que Trudeau vuelva a culpar a otros, como suele hacer.

La mano derecha de Trudeau, Chrystia Freeland, es nieta del hitleriano Mijailo Chomiak. Como ya relatamos en una entrada anterior, el abuelo de este último dirigía el periódico de propaganda Krakivski Visti, a través del cual el Reich reclutó voluntarios para sus batallones de castigo.

Israel seduce a los fascistas del mundo entero

No debería sorprender a nadie la reciente reunión entre el embajador de Israel en Rumanía, Reuven Azar, y el dirigente del partido de extrema derecha Alianza por la Unión de Rumanos (AUR), George Simion, que provocó la indignación de algunos israelíes. y judíos en la diáspora.

La AUR es bien conocida por ser un partido fascista y antisemita que glorifica al dirigente rumano de la Segunda Guerra Mundial, Ion Antonescu, cuyo régimen supervisó el exterminio de unos 400.000 judíos rumanos. Es un partido pequeño pero muy activo, que obtuvo alrededor del 8 por cien de los votos en las últimas elecciones.

Aunque el contenido completo de la reunión no se ha hecho público, se puede suponer que estuvo, al menos parcialmente, relacionado con los esfuerzos actuales de Israel para persuadir a Rumania de que traslade su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. En 2018 y principios de 2019, Israel pudo obtener declaraciones públicas en apoyo del traslado del entonces primer ministro rumano y del presidente del parlamento. Sin embargo, el presidente rumano bloqueó la medida a finales de 2019, diciendo que dicha acción no se llevaría a cabo sin una decisión conjunta de la Unión Europea.

Los vínculos de Israel con regímenes y partidos de extrema derecha y antisemitas han recibido mayor atención en los últimos años, particularmente en lo que respecta al Primer Ministro Benjamín Netanyahu y sus vínculos con autócratas de la misma sensibilidad, como el Primer Ministro húngaro Viktor Orbán. Los intereses del gobierno israelí –romper el consenso de la UE sobre varias políticas, incluida su oposición a trasladar embajadas a Jerusalén– se alinean bien con el deseo de la extrema derecha europea de crear conflicto con Bruselas y agitar sentimientos nacionalistas al presentar decisiones políticas que contradicen las de Los Estados unidos.

Olvídate de los escuadrones de la muerte

Pero este tipo de relación existía mucho antes de los gobiernos de Netanyahu y sirvió para promover los intereses diplomáticos, económicos y militares de Israel. Documentos recientemente desclasificados en los Archivos del Estado de Israel revelan un comportamiento similar en medio de la guerra civil de El Salvador a principios de la década de 1980: mientras las masas eran detenidas, secuestradas, torturadas, asesinadas o desaparecidas bajo el régimen de Estados Unidos, Israel hacía campaña para convencer a El Salvador de transferir su embajada de Tel Aviv a Jerusalén.

En un telegrama fechado el 10 de junio de 1982, enviado al Ministerio de Relaciones Exteriores en Jerusalén, el embajador de Israel en Guatemala, Moshe Dayan (a diferencia del estadista israelí del mismo nombre), informó sobre su viaje a Salvador como parte de los esfuerzos para trasladar la embajada. Dayan escribió que conoció a Roberto D’Aubuisson, fundador y dirigente del partido de extrema derecha Arena, quien ejerció como presidente de la Asamblea Constituyente de El Salvador.

Al igual que la AUR rumana, D’Aubuisson y Arena tenían un historial de declaraciones fascistas y antisemitas, pero Dayan explicó que D’Aubuisson “por iniciativa propia negó las declaraciones que se le atribuyen sobre los judíos y el Holocausto”. Pero, a diferencia de la AUR, Arena concretó sus creencias fascistas a través de prácticas violentas, como el uso de escuadrones de la muerte para eliminar a activistas de la oposición y de izquierda, académicos, periodistas y miles de otros civiles.

Israel era plenamente consciente de estas atrocidades. Tres meses antes de la visita del Embajador Dayan, en un informe elaborado para la Cancillería, el ex Embajador de Israel en El Salvador Yaacov Deckel escribió que había llegado al país en marzo de 1982 para actuar como observador de las elecciones, en las que Arena obtuvo alrededor de un un tercio de los escaños de la Asamblea Constituyente. Deckel señaló que alrededor de 33.000 personas habían muerto, la mayoría de ellas civiles inocentes, durante los últimos tres años de guerra civil.

Deckel también dijo que conoció a D’Aubuisson, “quien se acercó a mí como un viejo conocido” y me dijo que “aquí en El Salvador, el comunismo será enterrado”. Deckel añadió que los escuadrones de la muerte vinculados a Arena son “responsables de la eliminación física de numerosos opositores políticos, incluido el arzobispo salvadoreño Romero”, y que los dirigentees del partido prometieron durante su campaña electoral “destruir a todos los comunistas con bombas de napalm”.

No obstante, la campaña diplomática de Israel tuvo éxito y en agosto de 1983, El Salvador anunció que trasladaría su embajada a Jerusalén. En telegramas de la Cancillería, este evento fue definido como el logro más importante de Israel en toda América Latina ese año.

El apoyo al apartheid israelí

Si bien los vínculos de Israel con la extrema derecha mundial son objeto de mucha atención -incluso por parte de críticos que dicen que muestran hipocresía y la verdadera cara de Israel cuando se trata de cuestiones de antisemitismo y fascismo-, las relaciones de Israel con los partidos a la izquierda de la extrema derecha que, de hecho, son los partidos gobernantes en la mayoría de los países europeos durante las últimas décadas, no reciben suficiente atención.

Estos principales partidos europeos son, en diversos grados, críticos de las políticas de Israel hacia los palestinos, mientras que los sindicatos de trabajadores y las organizaciones de derechos humanos asociados con ellos a menudo critican a Israel y proporcionan directa o indirectamente ayuda humanitaria a los palestinos. Pero, casi sin excepción, estas fuerzas políticas permiten a Israel mantener el status quo del apartheid, apoyar a Israel con votos en foros internacionales y aprobar la firma de acuerdos de enorme importancia económica para Israel. Por lo tanto, las condenas retóricas nunca están respaldadas por acciones y sanciones reales.

Los gobiernos del Partido Conservador de la década de 1980 estaban diplomáticamente más cerca de los Estados árabes e incluso de la Organización de Liberación de Palestina, y estaban entre los críticos públicos más duros de Israel en Europa. Sin embargo, detrás de escena, Israel sintió que podía hacer lo que quisiera y no dudó en presentar esta posición sin reservas en reuniones a puertas cerradas con representantes británicos.

Según un resumen de una reunión celebrada el 18 de febrero de 1980 entre el primer ministro israelí Menachem Begin y el embajador británico en Israel, John Mason, Begin criticó la posición de Reino Unido respecto a la falta de avances en la cuestión palestina desde los Acuerdos de Camp David con Egipto [1978]. Tratando de echar toda la culpa a la OLP y a su dirigente Yasser Arafat, Begin argumentó que Israel “hizo sacrificios por la paz, sólo un ejemplo: los campos petroleros [en la península del Sinaí]”. Esta concesión supondrá un gasto de 2.000 millones de dólares el próximo año para la compra de petróleo.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí se reunió con el Ministro de Estado británico para Europa, Douglas Hurd. Cuando Hurd dijo que Reino Unido estaba preocupado por los asentamientos israelíes en los territorios ocupados y que le resultaba difícil entender la posición de Israel con respecto a las fuentes de agua en esas áreas, el funcionario israelí comparó la situación con “una palangana de agua utilizada por ambas partes como una botella con dos pajitas para beber”.

A pesar de la cortesía británica –o de la larga historia de explotación colonial de Gran Bretaña– Hurd y Mason deberían haber golpeado la mesa con enojo y haber dicho a los israelíes que el “petróleo” y la “botella de agua” no les pertenecían. Por supuesto, nada de eso sucedió. Por lo tanto, no es de extrañar que durante décadas Israel y sus asentamientos no hayan dudado en robar tierras y recursos hídricos de Cisjordania, ni temer las consecuencias de confiscar o destruir depósitos de agua propiedad de comunidades palestinas a las que en la práctica se les niega el control y el acceso a sus propios recursos, condiciones que siguen vigentes hasta el día de hoy.

‘Pon a prueba a tus amigos de forma masoquista’

En un telegrama “ultrasecreto” desclasificado fechado el 23 de abril de 1980, enviado por el delegado israelí a Londres después de una reunión “no citada” con un diplomático británico (sin dar nombre), este último explica: “A veces parece que Israel está poniendo a prueba a sus amigos de una manera masoquista para ver hasta dónde pueden llegar con él, incluso sin razón”.

El diplomático israelí, por su parte, entendió que la opinión de Reino Unido era la siguiente: “Pero cuando nosotros [Israel] dejemos de basar asentamientos exclusivamente por motivos de seguridad y cuando tomemos medidas que se perciban como demostrativas y provocativas, como la instalación de casas en Hebrón, estamos dañando la amistad y la comprensión con nuestras propias manos”.

En otras palabras, mientras Israel justifique sus acciones únicamente sobre la base de necesidades de seguridad –independientemente de si son reales o no–, Gran Bretaña podrá soportar las violaciones sistemáticas del derecho internacional y de los derechos humanos cometidas por Israel.

Las acciones del actual gobierno israelí y su afinidad pública con la extrema derecha ahora están poniendo en duda el sistema “masoquista” que ha beneficiado a Israel durante décadas. Para este gobierno, el “nuevo” Israel ya no necesita excusas vinculadas a necesidades de seguridad reales o ficticias y, en cambio, puede exponer todo su programa como puramente basado en una ideología de apartheid y supremacía judía.

Por eso deberían preocuparnos no sólo las reuniones y los vínculos de los funcionarios israelíes con grupos de extrema derecha como la AUR en Rumania, sino también con los partidos Conservador y Laborista del Reino Unido, el Partido Laborista de Noruega, el Partido Demócrata Cristiano Partido de la Unión en Alemania y otros partidos europeos tradicionales. Todos estos partidos, en el parlamento y en el gobierno, colaboran efectivamente en los crímenes cometidos por Israel contra el pueblo palestino.

De hecho, a pesar de todas las declaraciones y políticas racistas y autoritarias realizadas desde la toma de posesión del actual gobierno de Netanyahu en diciembre de 2022, aparte de reducir las invitaciones a Netanyahu y sus ministros para visitas oficiales, todavía no hay sanciones ni cambios reales en la cooperación con Israel. Los intereses y los negocios continúan como siempre. En lugar de quedarse en un hotel en París, Netanyahu simplemente se hospeda en una de las suites más caras de Jerusalén: un precio bajo para un hombre responsable de crímenes contra la humanidad.

Eitay Mack https://www.972mag.com/europe-far-right-israel-apartheid/

Se celebra en Minsk el Segundo Congreso Antifascista

El Segundo Congreso Internacional Antifascista que se celebra en Minsk quiere unir las fuerzas progresistas de diferentes países en torno a la lucha contra las corrientes más reaccionarias de la actualidad, dijo el ministro de Defensa de Rusia, el general Serguei Shoigu, en un discurso ante los participantes de la sesión plenaria.

“Estoy convencido de que el Segundo Congreso Internacional Antifascista ayudará a unir fuerzas progresistas de diferentes países para erradicar las odiosas ideas nazis”, dijo Shoigu.

Más de 30 países participan en el foro, que se llevará a cabo en la Cámara Central de Oficiales en Minsk.

El ministro ruso señaló que la lucha contra el nazismo se ha convertido en un tema actual porque la reacción pretende aplastar el sistema de seguridad mundial y el derecho internacional.

Es la razón de la catástrofe que vive hoy el pueblo ucraniano. “Se han convertido en rehenes del régimen criminal de Kiev y sus amos occidentales, y se utilizan como moneda de cambio para la implementación de planes brutales y traicioneros”, subrayó Shoigu.

El foro tiene como objetivo unir fuerzas internacionales sanas para hacer frente a la propagación de las ideas fascistas y nazis y preservar la verdad histórica sobre la Segunda Guerra Mundial. Reúne a delegaciones militares, diplomáticos, funcionarios públicos y representantes de la comunidad académica, las principales confesiones religiosas, medios de comunicación y veteranos de la Gran Guerra Patria.

Los participantes discutirán la lucha contra la difusión de la ideología fascista, la prevención de la distorsión histórica y la preservación de la memoria histórica.

El Primer Congreso Internacional Antifascista se llevó a cabo en el Centro de Exhibiciones y Congresos Patriot en las afueras de Moscú el 20 de agosto del año pasado junto con el Foro Técnico-Militar del Ejército Internacional 2022.

El Congreso reunió a agregados militares de 26 países y nueve delegaciones extranjeras, diputados de la Duma, dirigente espirituales de las religiones más grandes de Rusia, figuras políticas y populares del Donbas y veteranos de la Gran Guerra Patria.

Condenan a un militante del Batallón Azov por asesinar a un prisionero de guerra

Un militante del Batallón Azov, Andrey Bogdan, ha sido condenado a 25 años de prisión por asesinar a un prisionero de guerra en marzo del año pasado en Mariupol, en una de las posiciones de observación.

El prisionero era un miliciano de la República Popular de Donetsk.

“El Tribunal Supremo de la República Popular de Donetsk dictó sentencia en la causa penal contra Andrey Bogdan, de 24 años, artillero de la 12 brigada de la 12 brigada de fines operativos del destacamento especial separado Azov”, ha anunciado fiscalía.

Bogdan admitió su culpabilidad en la etapa de investigación preliminar. Ahora tendrá que pasar 25 años en un penal.

https://tass.ru/proisshestviya/18504913

Turquía, la OTAN y Rusia: un complicado juego a tres bandas

El viaje de Zelensky a Turquía la semana pasada terminó con pocas esperanzas ucranianas de recibir apoyo directo de Ankara. Sin embargo, terminó con la liberación de cinco dirigentes del Batallón Azov. Estaban detenidos en Turquía en lugar de Rusia, según el acuerdo que preveía, a cambio, la liberación por parte de Kiev del excandidato presidencial Viktor Medvedchuk.

Según los términos del intercambio, los Azov no regresarían a Ucrania hasta el final del conflicto. Frente a las cámaras, el dirigente nazigolpista abrazó a los azovitas directamente en la escalera del avión, que luego despegó rumbo a Kiev con todos a bordo.

Eso es todo lo que Zelensky realmente se llevó a Ucrania; por lo demás, las declaraciones de Erdogan sobre la integridad territorial de Ucrania y la conveniencia de unirse a la OTAN no significan nada.

Hay que decir que, cerrado el paréntesis ucraniano, nada más llegar a Vilnius en vísperas de la cumbre de la OTAN, Erdogan se apresuró a declarar a Jens Stoltenberg que aceleraría la presentación al parlamento de la solicitud de adhesión de Suecia a la Alianza Atlántica.

“El regreso de los dirigentes azovitas a Ucrania no es más que una violación directa de los términos de los acuerdos existentes. Además, las cláusulas han sido violadas tanto por las partes ucranianas como turcas”, fue el comentario oficial de Moscú el sábado pasado, entregado al portavoz presidencial Dmitrij Peskov.

Los medios ucranianos pintaron obviamente el regreso de los azovitas como una gran derrota para Putin y, ahora que están listos para volver al frente (según algunos observadores: a regañadientes), el fin de Rusia parece seguro.

En opinión del analista Rostislav Ischenko, que escribe al respecto en Ukraina.ru, la decisión de Erdogan estuvo dirigida, más que contra Rusia, contra el propio Putin: una especie de despecho por las reticencias de Rusia a renovar el llamado “Acuerdo de los Cereales”, que vence el 17 de julio.

Pero esto es solo una parte de la explicación. Según Ishchenko, el planeado ataque ucraniano a Transnistria aún no se ha producido porque los tutores occidentales en Kiev temen que el “Acuerdo de los Cereales” no se vea tan socavado, lo que incitó a Erdogan, interesado en el acuerdo, a una alianza más estrecha con Rusia. Si Erdogan cree que hay pocas posibilidades de extender el trato de todos modos, y la liberación de los azovitas lo atestiguaría, entonces ni siquiera cree en la estabilidad del régimen ucraniano.

Al mismo tiempo, cuando repite que apoya la integridad territorial de Ucrania, Erdogan está diciendo la verdad, ya que esto corresponde a los intereses de Turquía, a la que no le gusta ver a Rusia demasiado poderosa; una Rusia con la que siempre ha rivalizado por influencia en la zona norte del Mar Negro, en el Cáucaso, Transcaucasia y Oriente Medio. Ankara teme ver una gran Rusia en el norte, que absorba gran parte de Ucrania; por el contrario, una Ucrania, ciertamente débil, pero hostil a Rusia, inclina la balanza en el Mar Negro a favor de Turquía (por el “Acuerdo de los Cereales”, por ejemplo) y le ofrece una relativa libertad de maniobra en Transcaucasia y también en el norte de Siria.

Erdogan se preocupa por Ucrania tanto como por Washington; sirve como factor de equilibrio con Rusia. Mientras continúe la guerra, Ankara conservará su capacidad de maniobra con Moscú y cuanto más tenaz sea la resistencia ucraniana, mejores serán las posiciones de Erdogan.

Sin duda, Zelensky hubiera preferido obtener armas y dinero, en lugar de media docena de nazis, pero Erdogan aprovechó las declaraciones de Biden sobre la naturaleza problemática de la admisión de Kiev en la OTAN, así como las divisiones dentro de la Alianza sobre si armar aún más el golpe.

En este sentido, la liberación de los azovitas no es más que una operación de relaciones públicas y, para no chocar con Moscú, Ankara no da dinero ni armas a Kiev; sin embargo, no deja de mencionar su interés por el comercio de granos.

El senador ruso Viktor Bondarev llama a la liberación de los azovitas una “puñalada por la espalda”. Se ha ejercido una fuerte presión sobre Ankara, que debería entender quiénes son sus verdaderos amigos, dice Bondarev; Moscú está vinculado “a Turquía por muchos intereses políticos, mientras que durante mucho tiempo ha quedado claro que Turquía nunca será admitida en la UE, mientras que la OTAN solo la necesita para controlar los estrechos y estabilizar (desestabilizar) la región de Oriente Medio”.

Jasar Nijazbaev de Moskovsky Komsomolets-Turquía cree que puede haber varias razones detrás del pase de Erdogan. Kiev esperaba obtener obuses autopropulsados ​​T-155, pero Ankara, para no molestar a Moscú, le dio a los azovitas; así, antes de la cumbre de la OTAN, Ankara intentó demostrar que no era prorrusa. Otra posible explicación radica obviamente en el “Acuerdo de los Cereales”: Ankara habría enviado una señal a Moscú para que decidiera prorrogarlo.

Otra posibilidad es que las operaciones rusas en la región de Idlib, Alepo, etc., se hayan intensificado y esto puede haber tenido un efecto en Ankara.

Turquía no tiene la intención de estropear las relaciones con Moscú. Ankara espera que Moscú comprenda que muchas de sus acciones están dictadas por “obligaciones” hacia la OTAN.

Del lado ruso, ahora es más ventajoso fortalecer las relaciones con Ankara. Esta última sabe que es un nudo para Rusia. Turquía conoce este valor y, quizás, también sabe hasta qué nivel puede subir la puja.

Pero en Rusia hay quienes todavía exigen una respuesta adecuada al incidente. El director de la revista “Rusia en la Política Mundial”, Fedor Lukyanov, subraya en el portal Vzgljad que entre Rusia y Turquía “existen líneas de contacto sensibles más que suficientes, desde el Cáucaso hasta Siria”, por lo que sugiere evaluar la liberación de los azovitas en el marco de la racionalidad. Lukyanov afirma que Turquía no fue ni será un aliado de Rusia, nunca lo dijo y nunca lo atacó. Lo mismo es cierto para Rusia en relación con Turquía.

Según Lukyanov, los contactos comerciales entre Moscú y Ankara se derivan de la capacidad de obtener beneficios mutuos, a menudo incluso considerables, y sobre todo de no causarse daños significativos entre ellos. Este esquema ha funcionado bastante bien durante ocho años. Según un modus operandi tácitamente aceptado, la violación del acuerdo por una de las partes debe ser seguida por una respuesta proporcionada, después de lo cual se cancela la pasividad y se restablece el equilibrio. Según Lukyanov, dentro de esta lógica Rusia debería responder de alguna manera a Turquía.

Los expertos entrevistados por Vzgljad parecen estar en desacuerdo sobre cuál debería ser la respuesta rusa a la liberación de los azovitas; sin embargo, están de acuerdo en que si Ankara realmente cambia su actitud hacia Moscú, no se puede pasar por alto e ignorar.

Para entender completamente lo que motivó la decisión turca, dice el orientalista Kirill Semenov, uno debe “conocer exactamente todo el contexto; podría ser el resultado de la presión de la OTAN y la UE, o podrían ser problemas internos de Turquía, a los que Occidente ha prometido dar soluciones”.

En vísperas de su visita a Ankara, Zelensky anunció el suministro de obuses turcos a Kiev: si los obuses no llegan, entonces se puede decir que ha habido un acuerdo de culpabilidad y, en lugar de obuses, Ankara entregó los azovitas a Ucrania. Si este fuera el caso, según Semenov, no habría “problemas importantes para las relaciones ruso-turcas y la cuestión del ‘Azov’ tiene más un efecto mediático que uno concreto y tangible en el campo de batalla”. Si, por el contrario, se proporcionan los obuses, significará que hay “cambios en la posición de Ankara. En este caso, por supuesto, tendremos que reaccionar con bastante dureza”.

La opinión del senador Konstantin Dolgov, ex representante adjunto de Rusia ante la ONU, es clara y contundente: “Las acciones de Turquía y Kiev son una grave violación de los acuerdos existentes. Pero lo más importante ahora es diferente. Si estos nacionalistas regresan a la zona de guerra, serán eliminados, no habrá un segundo cautiverio para ellos. Estoy absolutamente convencido de eso”.

A juzgar por los comentarios de quienes vieron las expresiones en sus rostros, parece que ellos también están convencidos. Serán el primer objetivo de los francotiradores rusos.

—https://www.lantidiplomatico.it/dettnews-la_liberazione_dei_nazisti_azov_e_il_nuovo_corso_turco_quale_sar_la_risposta_russa_a_erdogan/45289_50354/

El pacto del hambre previo al ataque nazi contra la Unión Soviética

Un mes antes del inicio de la Operación Barbarroja, Goering convocó una reunión al más alto nivel para la planificación económica de la invasión de la URSS. Se celebró el 2 de mayo de 1941 y ha pasado a la historia como el “pacto del hambre” (Hungerplan).

El artífice principal del plan fue el secretario de Estado de Agricultura y Alimentación, Herbert Backe, aunque también participaron algunos altos oficiales de la Wehrmacht, como Alfred Jodl, y conocidos dirigentes nazis, como Alfred Rosenberg.

Las actas de la reunión no concretan a cuántos millones de personas los alemanes pretendían matar de hambre en la URSS. No obstante, Backe estimó que la “población excedente” de la Unión Soviética ascendía a unos 20 o 30 millones de personas.

Según las notas de la reunión tomadas por el secretario del general Thomas, “si tomamos lo que necesitamos del país [la Unión Soviética], no hay duda de que millones y millones de personas morirán de hambre”.

Pocos días después de la reunión, el 23 de mayo, se promulgaron las “Directrices de Política Económica para la Organización Económica del Este”, que es un resumen de las conclusiones elaborado por los secretarios de Estado. En ellas los nazis subrayaban la insuficiencia de las cosechas agrícolas en la URSS porque la población había aumentado en unos 30 millones de personas.

“Aquí está el quid de la cuestión. No es la calidad de las cosechas, sino la cantidad de consumo interno lo que determina los excedentes de cereales rusos […] Éste es el elemento esencial en el que debemos basar nuestras medidas de política económica […] Desde Alemania y Europa en general necesitan estos excedentes de todos modos, su consumo debe ser comprimido en proporción […] Esta compresión del consumo es posible, porque las regiones excedentarias [de la URSS] están claramente separadas de las consumidoras […] Las regiones excedentarias están en el sur y sureste, así como en el Cáucaso. Las regiones deficitarias se encuentran principalmente en las áreas boscosas del norte […] La población de estas regiones, y específicamente las ciudades, se enfrentará por lo tanto a una severa hambruna […] Varias decenas de millones de individuos superfluos morirán o emigrarán a Siberia”.

Según Goering, “los esfuerzos para salvar a la población [soviética] de la muerte por inanición aprovechando el excedente de las regiones de la tierra negra solo pueden realizarse a expensas del suministro de alimentos de Europa. Disminuyen la resistencia de Alemania en la guerra y la resistencia de Alemania y Europa al bloqueo. Se necesita la más total claridad a este respecto […] Cualquier solicitud de la población [local] a la administración alemana […] debe ser rechazada de plano”.

“Solo será posible continuar la guerra si Rusia alimenta a toda la Wehrmacht a partir del tercer año del conflicto”, dice una de las actas de la reunión del 2 de mayo.

“Esta guerra verá el mayor número de muertos desde la Guerra de los Treinta Años”, pronosticaban las directrices económicas para las regiones orientales. “De 20 a 30 millones de personas morirán de hambre este año en Rusia. Y sin duda está muy bien así, porque hay que diezmar a ciertas personas”.

Israel se olvida del ‘holocausto’ y aplaude a los nazis ucranianos

El embajador de Israel en Kiev, Michael Brodsky, ha dicho que Ucrania tiene derecho a considerar a Stepan Bandera y a otros colaboradores nazis de la Segunda Guerra Mundial como héroes nacionales.

En una entrevista con el canal israelí en ruso Iton TV a principios de esta semana, Brodsky dijo que Ucrania glorifica a los líderes de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) como héroes nacionales es un proceso que “no se puede detener de manera realista”.

“Por supuesto que no nos gustan estos héroes, pero para la mayoría de los ucranianos son héroes que lucharon por la independencia”, agregó Brodsky, diciendo que Israel no debería condicionar su apoyo a Ucrania a que Kiev denuncie a Bandera y otros.

Le replicó Maria Zajarova, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. “Ni una sola organización que defiende la memoria de las víctimas del holocausto ha levantado una ceja” ante los comentarios de Brodsky.

Israel recauda miles de millones en donaciones para mantener viva la leyenda de que los judíos fueron las únicas o las más importantes víctimas del III Reich. Pero a veces conviene olvidarse un poco de aquello… en interés de la rabiosa actualidad.

“El holocausto debe ser conmemorado no solo porque sucedió, sino para que nunca vuelva a suceder. Y no solo a una nacionalidad o una religión, sino a cualquiera”, recordó Zajarova.

Zajarova citó varios documentos históricos que muestran el atroz antisemitismo de la OUN y su aprobación de los asesinatos en masa nazis de alrededor de 1,4 millones de judíos en la Ucrania ocupada por los nazis.

Alemania también estaba en busca de sus propios “héroes” en las décadas de 1920 y 1930, sostuvo Zajarova. “Si Mijail Brodsky cree que Kiev tiene derecho a tales héroes y tal identidad, eso es un problema para el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel”, dijo.

“Nadie tiene derecho a tales ‘héroes’, porque no son héroes, sino demonios del infierno. Esto no es una identidad, sino una vergüenza para el pueblo ucraniano. Es una glorificación del nazismo”, añadió Zajarova.

El propio Brodsky está vivo gracias a que la Unión Soviética no estaba de acuerdo con la “lógica” que ahora está adoptando. Le tomó al soldado soviético “restaurar la humanidad a su verdadera forma” al derrotar al nazismo, concluyó. “Al final, solo duró un tiempo. Bien, aquí volvemos de nuevo”.

Gladio: la guerra secreta de la OTAN de la mano del fascismo internacional

Quizá te estés preguntando qué es el “fascismo internacional” y cómo puede la OTAN apoyar algo así. Bueno, la fea verdad es que lo que se apoderó de la política mundial en nuestra era posterior a la Segunda Guerra Mundial fue, de hecho, una continuación de una perspectiva fascista para un nuevo orden mundial. El fascismo, contrariamente a lo que se nos dijo, no había sido derrotado, sino que se le dio un nuevo rostro para sus actividades públicas y pasó a la clandestinidad por algunos de sus métodos más desagradables. El reconocimiento oficial de las redes Gladio de la OTAN, formadas efectivamente por ejércitos secretos al servicio de la OTAN, entre los que se encontraban destacados miembros nazis, entrenados para cometer actos de terrorismo y asesinatos contra los ciudadanos occidentales y sus gobiernos democráticos, es ahora reconocido por los historiadores, aunque gran parte de la población occidental sigue sin estar informada sobre este horrible abuso de poder de décadas de duración que se utilizó para apoyar la transición hacia gobiernos de extrema derecha.

El pensamiento detrás del fascismo internacional en un mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial, era que sería una alianza que permitiría una forma superior de organización que construiría una nueva entidad mundial europea que funcionaría como un modelo para lo que a su vez se utilizaría en el escenario mundial bajo un mandato de la Liga de las Naciones.

Por esta razón, muchos fascistas que se habían autodenominado deshonestamente “nacionalsocialistas” resultaron ser también promotores del paneuropeísmo y del panamericanismo, y apoyaron la continuación del Imperio Británico, ya que estas tres esferas funcionarían como las tres principales regionalizaciones bajo un nuevo sistema de imperio bajo la construcción de la Sociedad de Naciones. Entre estos imperialistas y fascistas se hablaba abiertamente de África como el campo de trabajo esclavo necesario para apoyar las necesidades de Europa.

Por esta razón, individuos como Oswald Mosley, un destacado fascista británico que apoyó tanto el reinado de Mussolini como el de Hitler, comenzaron a abogar por una “Europa unida” como defensa contra la supuesta amenaza comunista inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Una “Europa unida” reunida con “antiguos” fascistas que ahora se habían convertido en supuestos “defensores de la libertad” contra el malvado totalitarismo de la Unión Soviética. Mosley se quejaba en su “Europa: Fe y Plan”, publicado en 1958, que la resistencia de algunos sectores europeos a aliarse con los fascistas contra esta amenaza comunista estaba poniendo en peligro al mundo libre. Animó a los europeos a olvidar los abusos cometidos en el pasado por los fascistas, ya que en última instancia estaban haciendo lo que consideraban mejor para Europa, y que no estaban equivocados en su visión, sino que quizás eran demasiado precipitados e impacientes en su ejecución.

Unidad europea contra los comunistas

Con el final de la Segunda Guerra Mundial, apareció un acuerdo casi instantáneo entre las naciones de Europa Occidental sobre la necesidad de defender su soberanía contra el ascenso del comunismo soviético. Irónicamente, la solución a esto fue la idea de un “Nuevo Orden Mundial” (1) para Europa. La Quinta Columna se vendió como comunista y, por lo tanto, se justificó la necesidad de trabajar con los “antiguos” nazis y fascistas para asegurar la civilización europea frente a la amenaza de invasión de las “hordas asiáticas”. Por supuesto, la gente común no fue notificada de esta decisión de reunirse con los fascistas; que ni siquiera antes del final de la Segunda Guerra Mundial se habló de alinearse con los fascistas para asegurar lo que sería el “Nuevo Orden Mundial”.

Para asegurar que Europa se mantuviera fuerte, parecía lógico que formara una unidad europea, capaz de utilizar colectivamente sus recursos y su ejército en una defensa coordinada contra esta “amenaza asiática” que se avecinaba. Sería interesante que muchas naciones que trataron al ejército de Hitler con aparente indiferencia hasta el mismo momento de la invasión, pregonaran ahora a voz en grito la necesidad de prepararse para la guerra en todos los frentes (económico, cultural, político, militar, incluso paramilitar) contra los bárbaros del este, y Mosley se había colocado al frente de este toque de atención.

En su “The World Alternative” (1936) Mosley escribió: “Debemos volver al concepto fundamental de una Nación Europea que animó a la generación de la guerra de 1918”. En referencia al gabinete de guerra del ex primer ministro británico Lloyd George (1916-1922), abiertamente pro-fascista. Cuando el Eje empezó a perder batallas cruciales en 1943, esto no hizo más que intensificar el europeísmo como última línea de defensa del nuevo orden que se confiaría a la generación más joven. El 14 de noviembre de 1944 Mussolini propuso en el programa de Verona “una Comunidad Europea, con una federación de todas las naciones y el desarrollo de los recursos naturales de África” (2).

Stephen Dorril escribe en su libro “Blackshirt: Sir Oswald Mosley y el fascismo británico” que el Frente Oriental se transformó en el “Frente Europeo” cuando la defensa de Europa se convirtió en una obligación moral supranacional. “Las Waffen SS asumieron el papel de ejército de Europa y su lucha para impedir que los bolcheviques invadieran Occidente invocó un europeísmo embrionario, que se convirtió en un mito central del fascismo de posguerra”. El pensador neofascista Maurice Bardeche escribió que “la defensa de Occidente ha permanecido en la memoria y éste sigue siendo el principal significado de las ideas fascistas” (3).

Churchill también apoyó esa dirección con el Movimiento Europa Unida (4).

El 1 de octubre de 1947 Mosley publicó “La Alternativa”, donde escribió que “el caos se avecina y los pueblos de Europa buscan la alternativa […] Nuestro credo se hizo polvo porque la perspectiva fascista en cada tierra era demasiado nacional, no teníamos sentido de la unión europea”. Un año después escribió en “La situación europea: la tercera fuerza”, que una Europa unida “asegurará que los europeos nunca serán esclavos ni de Occidente ni de Oriente; ni de las finanzas ni del bolchevismo. No seremos comprados por Wall Street ni conquistados por el Kremlin”. Sin embargo, el camino hacia la salvación de Europa no terminaría ahí, según Mosley, también habría que conseguir mano de obra de África para atender las necesidades de los europeos.

La Internacional Fascista

En 1948 el FBI que, curiosamente, estaba destinado en Londres, había transmitido a la central de inteligencia de J. Edgar Hoover que Mosley estaba planeando una Internacional Fascista (5). El cuerpo de contrainteligencia estadounidense (CIC) también redactó un informe en el que señalaba que Mosley consideraba que “los elementos nacionalsocialistas de Alemania Occidental eran los socios más adecuados para organizar un movimiento de concentración fascista en Europa”. Mosley continuaba “la tradición de una Internacional Fascista que Hitler se vio obligado a abandonar. Ha dado con una estratagema que le da el aire de un espíritu progresista”. El periódico neonazi austriaco Alpenruf escribió el 31 de diciembre de 1949 que “el centro espiritual de un fascismo depurado no está hoy ni en Alemania ni en Austria, sino -por extraño que parezca- en Inglaterra”. El periódico fascista sueco Vaegen Framat afirmaba que “los movimientos clandestinos europeos estaban creciendo pero que necesitaban unirse para preservar todo lo que había sido valioso en el pasado. La guerra había debilitado su posición y la cooperación era esencial, incluso para las políticas raciales. Las naciones no eran lo suficientemente fuertes para imponer la unidad de Europa” (6).

Esta era la nueva dirección elegida hacia una Internacional Fascista y nada de esto habría sido posible sin el anuncio de Churchill del Telón de Acero, ya que empujó a los países europeos a esta misma configuración y justificó la necesidad de asociarse con los “antiguos” fascistas. Los fascistas no necesitaban ganar militarmente la guerra, ya que los europeos habían entrado en la Internacional Fascista por voluntad propia.

Desde este punto de vista, la Segunda Guerra Mundial nunca fue ganada, sino que ha continuado en forma de Guerra Fría hasta nuestros días. Durante esta Guerra Fría, que duró más de 76 años, las células fascistas crecieron y se dispersaron por todo el mundo, y sólo hace relativamente poco tiempo que se las reconoce bajo el término Gladio debido a los expedientes de inteligencia recientemente desclasificados. Mosley también estaría al frente de estas células fascistas paramilitares posteriores a la Segunda Guerra Mundial, junto con Karl-Heinz Priester y el legendario nazi Otto Skorzeny, que fue uno de los principales cerebros de toda la red Gladio (7).

La red Gladio estaba en deuda con la OTAN, por lo que no debería sorprender que el puesto de Comandante y Jefe de las Fuerzas Aliadas de Europa Central de la OTAN fuera un puesto ocupado únicamente por “antiguos” nazis durante 16 años seguidos, de 1967 a 1983.

Gladio: el puñal de la OTAN

Con la Segunda Guerra Mundial “ganada”, el mundo tenía la impresión de que debíamos tomarnos a pecho la frase “Nunca más”. Desgraciadamente, los encargados de elaborar la política y la estrategia geopolítica de Occidente después de la Segunda Guerra Mundial no podían estar más en desacuerdo.

La Operación Impensable es un excelente ejemplo del tipo de pensamiento que se estaba rumiando en Gran Bretaña y Estados Unidos después de Roosevelt. La Operación Impensable fue el nombre dado a dos posibles planes de guerra relacionados entre sí por parte del Estado Mayor británico contra la Unión Soviética en 1945. La creación de los planes fue ordenada por el Primer Ministro británico Winston Churchill en mayo de 1945 y desarrollada por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas británicas (Roosevelt falleció el 12 de abril de 1945). Uno de los planes suponía un ataque por sorpresa a las fuerzas soviéticas estacionadas en Alemania para “imponer la voluntad de los aliados occidentales” a los soviéticos. El segundo plan era un escenario defensivo en el que los británicos debían defenderse de un avance soviético hacia el Mar del Norte y el Atlántico tras la retirada de las fuerzas estadounidenses del continente.

Aunque el primer plan de la operación se archivaría con el nuevo gobierno de Clement Attlee, siguió siendo una mentalidad predominante en la inteligencia británica y estadounidense. Sin embargo, al contrario de lo que se nos dice hoy, el segundo plan de la Operación Impensable no fue archivado. De hecho, se aplicó plenamente bajo la iniciativa del Primer Ministro Winston Churchill. Este plan continuaría a lo largo de todos los mandatos de los demás primeros ministros británicos que se sucedieron después, sin que la mayoría de los miembros del gobierno británico lo supieran.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se hicieron preparativos en caso de una posible victoria alemana y se estacionaron unidades de guerrilla “stay-behind” en toda Europa. El modelo fue el Special Operations Executive británico, o SOE, una fuerza de guerrilla-comando de alto secreto creada en 1940. Fue una idea de Winston Churchill y se le llamó “el ejército secreto de Churchill”. Este programa acabaría siendo adoptado por la OTAN. Tras la victoria de los Aliados, estas unidades “stay-behind” no se disolvieron, sino que se reforzaron y ampliaron en casi todos los países europeos, con la ayuda y el estímulo directos de Estados Unidos.

Daniele Ganser, investigador principal del Centro de Estudios de Seguridad de la Escuela Politécnica de Zurich, Suiza, publicó “NATO’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe” (Los ejércitos secretos de la OTAN: la Operación Gladio y el terrorismo en Europa Occidental) en 2005, que se considera una visión general de las redes y funciones de la operación Gladio de la OTAN. En este capítulo se hará amplia referencia al trabajo pionero de Ganser sobre esta historia crucial de la guerra clandestina occidental que se libró contra los civiles occidentales y sus gobiernos democráticamente elegidos durante varias décadas bajo la apariencia del terrorismo soviético.

Daniele Ganser escribe en Los ejércitos secretos de la OTAN:

“La red clandestina, que tras las revelaciones del primer ministro italiano [Andreotti] fue investigada por jueces, parlamentarios, académicos y periodistas de investigación de toda Europa, se entiende ahora con el nombre en clave de ‘Gladio’ en Italia, mientras que en otros países la red operaba con nombres diferentes, como ‘Absalon’ en Dinamarca, ‘ROC’ en Noruega, ‘SDRA8’ en Bélgica. En cada país, los principales miembros del ejecutivo, incluyendo Primeros Ministros, Presidentes, Ministros del Interior y Ministros de Defensa, estaban involucrados en la conspiración, mientras que el ‘Comité Clandestino Aliado’ (ACC), a veces también llamado eufemísticamente “Comité de Coordinación Aliada” y ‘Comité de Planificación Clandestina’ (CPC), menos conspicuo a veces también llamado ‘Comité de Coordinación y Planificación’ del Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (SHAPE), coordinaba las redes a nivel internacional. La última reunión secreta confirmada del ACC con representantes de los servicios secretos europeos tuvo lugar el 24 de octubre de 1990 en Bruselas.

“Los principales oficiales de la red secreta se entrenaron junto con las Fuerzas Especiales de los Boinas Verdes en los Estados Unidos de América y las Fuerzas Especiales SAS británicas en Inglaterra […] En caso de una invasión soviética de Europa Occidental, los soldados secretos del Gladio bajo el mando de la OTAN… [formaron una] red de permanencia que operaba detrás de las líneas enemigas” (11).

La OTAN impulsa el terrorismo de Estado en Europa

Sin embargo, la esperada invasión soviética nunca ocurrió. Y así, estos ejércitos secretos encontraron otro propósito. Debían ser utilizados contra el pueblo. El deseo era que mediante la puesta en escena de operaciones de falsa bandera que se achacaban a los comunistas, se invocaría el pánico y la repulsión enviando a los votantes a los brazos de bienvenida a los llamados gobiernos de derecha “seguros”. Italia, que contaba con el mayor y más poderoso partido comunista de Europa, sería la primera en la lista de objetivos. Se esperaba que el Partido Comunista de Italia, admirado por encabezar la lucha contra Mussolini, ganara en las primeras elecciones de la posguerra en junio de 1946. Esto, por supuesto, fue considerado intolerable bajo el dictado del Telón de Acero.

El periodista de investigación Christopher Simpson escribe en su libro “Blowback” que una parte sustancial de la financiación de la oposición al Partido Comunista de Italia, que era el Partido Demócrata Cristiano, procedía de activos nazis capturados, en gran parte en poder de los estadounidenses. Esta intervención inclinó la balanza a favor del Partido Demócrata Cristiano de Italia, que escondía a miles de fascistas en sus filas. El Partido Demócrata Cristiano sería el partido dominante en Italia durante cinco décadas hasta su disolución en 1994.

En marzo de 2001 el general Giandelio Maletti, antiguo jefe de la contrainteligencia italiana, sugirió que, junto al ejército secreto Gladio, los servicios secretos italianos y un grupo de terroristas de la derecha italiana, las masacres que habían desacreditado a los comunistas italianos habían contado también con el apoyo de la Casa Blanca en Washington y de la CIA. En el juicio contra los extremistas de derecha acusados de haber participado en la masacre de Piazza Fontana, el general Maletti declaró:

“La CIA, siguiendo las directrices de su gobierno, quería crear un nacionalismo italiano capaz de frenar lo que consideraba un deslizamiento hacia la izquierda y, para ello, puede haber hecho uso del terrorismo de derechas […] La impresión era que los estadounidenses harían cualquier cosa para impedir que Italia se deslizara hacia la izquierda. Italia ha sido tratada como una especie de ‘protectorado’ de Estados Unidos” (12).

Para asegurarse de que no surgiera ningún otro apoyo comunista en Italia, la Operación Gladio, con la dirección y el apoyo de la CIA y el MI6, dirigió una campaña de violencia brutal contra los italianos que se prolongó durante la mayor parte de dos décadas, conocidas como los “años de plomo”.

En Los ejércitos secretos de la OTAN Daniele Ganser escribe:

“Según las conclusiones de la investigación parlamentaria belga sobre Gladio, una guerra secreta no ortodoxa precedió incluso a la fundación de la alianza [OTAN]. A partir de 1948, la guerra no ortodoxa fue coordinada por el llamado “Comité Clandestino de la Unión Occidental” (CCWU).

“Cuando en 1949 se firmó el Tratado del Atlántico Norte, el CCWU [Comité Clandestino de la Unión Occidental] se integró secretamente en el nuevo aparato militar internacional y a partir de 1951 operó bajo la nueva etiqueta CPC [Comité Clandestino de Planificación]. En aquella época, el cuartel general europeo de la OTAN estaba en Francia y también el CPC se encontraba en París. Al igual que el CCWU, el CPC se ocupaba de la planificación, la preparación y la dirección de la guerra no ortodoxa llevada a cabo por los ejércitos de retaguardia y las Fuerzas Especiales. Sólo los oficiales con la más alta autorización de seguridad de la OTAN podían entrar en la sede del CPC… bajo la dirección de expertos de la CIA y del MI6 los jefes de los servicios secretos de Europa Occidental se reunían a intervalos regulares durante el año para coordinar las medidas de guerra no ortodoxa en Europa Occidental” (13).

En 1959 un acta de información interna de la OTAN, fechada el 1 de junio de 1959, se deslizó en manos de un periódico británico, en la que se revelaba que la tarea de las unidades stay-behind había pasado de enfrentarse a una invasión soviética a enfrentarse a una “subversión interna”. Los ejércitos secretos iban a desempeñar a partir de entonces un “papel determinante […] no sólo en el plano de la política general de la guerra [interna], sino también en el de la política de emergencia” interna (14). Lo que esto significaba era que un ejército secreto de unidades stay-behind, bajo la dirección de la OTAN, en ausencia de una amenaza soviética, iban a dirigir sus acciones a asuntos internos que incluirían espionaje y actos de terrorismo sobre los ciudadanos de Europa con el apoyo y la cobertura de las unidades policiales de esas naciones. Esto se utilizaría para centralizar aún más el control dentro de los gobiernos de derecha que apoyaban el aparato de la OTAN.

Yves Guerin-Serac y la estrategia de la tensión

La Operación Gladio, que utilizó la “Estrategia de la Tensión”, funcionó en tres niveles básicos. El primero era una guerra de guerrillas que se libraría principalmente en las calles, con el fin de alejar a los leales a la Unión Soviética. El segundo nivel era el frente político e implicaba conspiraciones inspiradas por la OTAN, que normalmente acusaban a ciertos gobiernos de estar en asociación secreta con la URSS, con el fin de desalojar a los gobiernos democráticamente elegidos que no eran amigos del aparato estatal de la OTAN y sustituirlos por regímenes títeres. El tercer nivel era el asesinato (duro y blando) de figuras que se consideraban obstructivas a los objetivos de la OTAN. Entre los ejemplos de asesinatos de Gladio se encuentran el ex primer ministro italiano Aldo Moro en 1978, el primer ministro sueco Olof Palme en 1986 (conocido como el JFK sueco), el primer ministro turco Adnan Menderes en 1961 junto con dos compañeros de gabinete, y el presidente estadounidense Kennedy en 1963. Así como el asesinato suave (asesinato de carácter) del Primer Ministro de Reino Unido Harold Wilson. Estos asesinatos suelen ir seguidos de un golpe de estado apoyado por la OTAN y Estados Unidos. Los intentos de asesinato de la Operación Gladio incluyeron al Presidente de Gaulle y al Papa Juan Pablo II (15).

Yves Guerin-Serac fue el Gran Maestro de las Operaciones Negras detrás de la Operación Gladio. “Era un esclavo de su visión personal de un Nuevo Orden Mundial cristiano-fascista. También fue el mentor intelectual del terrorismo Gladio. Escribió los manuales básicos de entrenamiento y propaganda que pueden describirse con justicia como el orden de batalla de Gladio”, escribe Richard Cottrell en “Gladio: El puñal de la OTAN en el corazón de Europa”.

Fue un héroe de guerra, un agente provocador, un asesino, un bombardero, un agente de inteligencia, un católico mesiánico y el gran maestro intelectual detrás de la “Estrategia de la Tensión”, esencial para el éxito de la Operación Gladio. Guerin-Serac publicó a través de Aginter Press el manual de Gladio, incluyendo Nuestra Actividad Política en lo que puede describirse acertadamente como el Primer Mandamiento de Gladio:

“Nuestra creencia es que la primera fase de la actividad política debe ser crear las condiciones que favorezcan la instalación del caos en todas las estructuras del régimen […] En nuestra opinión, el primer movimiento que debemos hacer es destruir la estructura del Estado democrático bajo la cobertura de las actividades comunistas y pro-soviéticas […] Además, tenemos gente infiltrada en estos grupos” (16).

Guerin-Serac continúa:

“Dos formas de terrorismo pueden provocar esa situación [la ruptura del Estado]: el terrorismo ciego (cometer masacres indiscriminadas que causen un gran número de víctimas), y el terrorismo selectivo (eliminar a personas elegidas)…

“Esta destrucción del Estado debe llevarse a cabo bajo la cobertura de “actividades comunistas”. Después, hay que intervenir en el seno del ejército, del poder jurídico y de la iglesia, para influir en la opinión popular, proponer una solución y demostrar claramente la debilidad del aparato jurídico actual. Hay que polarizar la opinión popular de tal manera que se nos presente como el único instrumento capaz de salvar la nación” (17).

La violencia anárquica y aleatoria iba a ser la solución para provocar ese estado de inestabilidad y permitir así un sistema completamente nuevo, un orden autoritario global. Yves Guerin-Serac, que era abiertamente fascista, no sería el primero en utilizar tácticas de falsa bandera que fueron atribuidas a los comunistas y utilizadas para justificar un control policial y militar más estricto por parte del Estado.

El 27 de febrero de 1933 Hermann Göring, el segundo al mando de Hitler, gritó ante el incendio del Reichstag: “¡Este es el comienzo de la revolución comunista! No debemos esperar ni un minuto. No tendremos piedad. Todo funcionario comunista debe ser fusilado, dondequiera que se encuentre. Todo diputado comunista debe ser colgado hoy mismo” (18).

Es increíble que la gente no parezca cansarse nunca de este tipo de teatralidad como parte de la narrativa popular de lo que se nos dice que conforma nuestra historia, sin importar cuántas veces la hayamos escuchado antes. La línea de chivos expiatorios obvios también es algo que parece no cansarse nunca. En el caso del incendio del Reichstag, ahora ampliamente reconocido como una falsa bandera, fue un judío holandés desconcertado el que fue acusado al instante.

Al día siguiente del incendio, seis días antes de las elecciones generales previstas, Hitler convenció al anciano y confuso presidente von Hindenburg (el icono de la Primera Guerra Mundial) de que la crisis era de una gravedad tan profunda que sólo podía afrontarse con la abolición total de todas las libertades personales. La Ley de Incendio del Reichstag otorgada por Hindenburg dio a Hitler muchos de los instrumentos que necesitaba para la toma total del poder. En dos semanas, la democracia parlamentaria también quedó reducida a las brasas humeantes de la historia. No sería la única falsa bandera orquestada por Hitler.

En “Gladio, la daga de la OTAN en el corazón de Europa” Richard Cottrell escribe: “Las unidades de la SS obligaron a un pequeño grupo de víctimas de los campos de concentración ‘liberadas’ de Buchenwald y disfrazadas con uniformes polacos, a realizar un simulacro de ataque de falsa bandera contra la principal torre de radio del estado libre de Danzig, controlado por los nazis. Alegando una provocación de los polacos, se produjo la invasión alemana de Polonia” (19).

Guerin-Serac pasó su vida dedicado a un nuevo Imperio Negro (20) que soñaba que combinaría la divinidad universal de la iglesia romana con Estados Unidos y Europa como sucesor del Sacro Imperio Romano. Esto era el fascismo cristiano e Yves Guerin-Serac era su cruzado (21). Pertenecía a varias bandas antiguas, incluyendo la primera generación de “antiguos” nazis y fascistas. También pertenecía a un veterano clan de oficiales franceses ensangrentados en las luchas de Indochina y Corea y era miembro de la tropa de élite de la 11 Brigada Paracaidista de Choque, que colaboraba con la SDECE (agencia de inteligencia francesa). Su conexión con la inteligencia francesa sería clave para que se convirtiera en miembro fundador de la Organisation Armée Secrète (OAS), un grupo terrorista francés, formado por oficiales franceses descontentos, con sede en España, que luchaba contra la independencia de Argelia. Guerin-Serac formaría una intrincada red paramilitar y terrorista por toda Europa, así como instalaciones de entrenamiento al servicio de la Operación Gladio, a través de la tapadera de Aginter Press.

Cottrell escribe: “Guerin-Serac llegó a Lisboa en 1966 con un proyecto inspirador para la siguiente etapa de la lucha contra el liberalismo impío. Propuso […] una organización que actuaría nada menos que como una agencia de viajes internacional para terroristas. La financiación principal fue suministrada por la CIA, según la Comisión Pellegrino establecida en 1995 por el Senado italiano para investigar los ‘anni di piombo’ [años de plomo]. Guido Salvini fue el magistrado designado para examinar el atentado de 1969 contra el banco agrícola de la plaza Fontana de Milán. Culpó firmemente a Aginter Press, de Guerin-Serac. Salvini dijo a los senadores que los agentes de Aginter estaban activos en Italia desde 1967, instruyendo a las organizaciones neofascistas militantes locales en el uso de explosivos. A partir de este dato, la CIA está positivamente conectada con la ola de terrorismo de Gladio que barre Europa” (22).

Detrás de la sencilla fachada comercial de Aginter Press se escondía una red invisible diseñada para transportar terroristas por Europa, América Latina y África, proporcionando documentos y pasaportes falsos a asesinos que se hacían pasar por reporteros y fotógrafos, entre ellos Guerin-Serac (23).

Cottrell continúa: “Aginter […] era una escuela de acabado del Gladio, donde los reclutas de los ejércitos secretos de toda Europa eran entrenados en las artes de la fabricación de bombas, el asesinato, las operaciones psicológicas, la desestabilización y la contrainsurgencia. Gran parte de estos cursos se tomaron prestados de los libros de texto del centro de guerra encubierta del ejército estadounidense en Fort Bragg. Entre los instructores invitados de vez en cuando se encontraban miembros del SAS británico, los Boinas Verdes […] Guerin-Serac fue llamado alegremente a la vecina España para organizar los escuadrones de la muerte que aplastaban la resistencia al régimen de Franco. Las actividades de Aginter han sido rastreadas en todos los países en los que la Estrategia de la Tensión operó a pleno rendimiento: Turquía, Grecia, Chipre, Italia, Alemania y Bélgica” (24).

¡Disparad a los bastardos!

Gran Bretaña no esperó al final de la Segunda Guerra Mundial para cooperar con los nazis. Bajo la dirección de Mussolini, las tropas italianas atacaron Grecia durante la Segunda Guerra Mundial en 1940, pero fueron derrotadas por la resistencia masiva de la población griega. Hitler, por su parte, envió sus tropas alemanas que conquistaron el país y lo pusieron bajo el control de las Potencias del Eje en 1941. Los griegos volvieron a organizar una operación de resistencia masiva y durante toda la guerra el ejército alemán tuvo grandes dificultades para mantener el país bajo control. Al igual que en Italia y Francia, la organización de resistencia más fuerte de Grecia a la ocupación fascista estaba dominada por los comunistas. El ELAS, el Ejército Popular de Liberación, había sido fundado por iniciativa del Partido Comunista Griego (KKE) unos meses después de la invasión alemana. El EAM, el brazo político del Ejército Popular de Liberación, también estaba dominado por los comunistas griegos. De una población de siete millones, hasta dos millones de griegos eran miembros del partido EAM, mientras que 50.000 luchaban activamente en las filas del ejército del ELAS (25).

Las operaciones del ELAS contaron con el apoyo del ejército secreto británico SOE (26). Se desarrollaron muchas amistades personales entre los combatientes de la resistencia griega del ELAS y los oficiales de enlace del SOE británico. Sin embargo, esto se rompió bruscamente en marzo de 1943, cuando el primer ministro Winston Churchill decidió interrumpir todo el apoyo británico al ELAS, ya que temía que Grecia, tras la derrota de las potencias del Eje, pudiera quedar bajo control comunista. En ese momento, Grecia estaba en plena guerra con los nazis alemanes.

Para minimizar el poder de los comunistas y socialistas griegos, Londres planeó reinstalar al rey conservador griego Jorge II, que había cooperado con el dictador fascista Ioannis Metaxas (primer ministro de Grecia de abril de 1936 a enero de 1941), para formar un gobierno pro-fascista. Metaxas había pedido un “nuevo orden” fascista en Grecia, argumentando 1943, que la Gran Depresión demostraba el fracaso de la democracia y que el fascismo era la solución (27). Esta solución fascista se produjo en consonancia con la restauración de la monarquía griega (28). La directriz crucial del Ministerio de Asuntos Exteriores británico del 20^ de marzo de 1943 decía “El SOE debe dirigirse siempre hacia los grupos dispuestos a apoyar al Rey y al Gobierno, y además inculcar a los grupos que puedan ser antimonárquicos el hecho de que el Rey y el Gobierno disfrutan del más completo apoyo del Gobierno de Su Majestad” de Gran Bretaña (29). El rey Jorge II no era muy popular entre muchos griegos después de haber cooperado con el dictador fascista Metaxas. Sin embargo, Londres siguió la política conservadora y, en octubre de 1943, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico llegó a contemplar “una política franca de ataque y debilitamiento de EAM por todos los medios a nuestro alcance” (30).

Los “antiguos” colaboradores nazis y las unidades especiales de derechas, como las Bandas X fascistas, con el apoyo británico, comenzaron a perseguir y matar a los combatientes del ELAS. Sin embargo, estos grupos no contaban con el apoyo popular y los niveles de reclutamiento eran sólo de unos 600 hombres. Por ello, Churchill decidió subir la apuesta y a finales de 1944 dio la orden de crear una nueva unidad del ejército griego, que llegó a ser conocida de diversas formas como Brigada de Montaña Griega, Fuerza de Incursión Helénica o LOK, su acrónimo griego Lochos Oreinon Katadromon (31). Al estar dirigida contra los comunistas y los socialistas, la unidad excluía a “casi todos los hombres con opiniones que iban desde el conservadurismo moderado hasta la izquierda”. Bajo la supervisión militar británica y por orden expresa de Churchill, la unidad se llenó de monárquicos y antirrepublicanos” (32).

Ganser escribe en “Los ejércitos secretos de la OTAN” que “mientras el ELAS luchaba tanto contra los ocupantes nazis alemanes como contra la Fuerza de Incursión Helénica patrocinada por los británicos, Churchill temía un desastre de relaciones públicas si se revelaba al público británico que Londres estaba apoyando secretamente a los fascistas contra los comunistas en Grecia. Por ello, en agosto de 1944 ordenó a la BBC que eliminara “cualquier tipo de crédito” al ELAS cuando informara sobre la liberación de Grecia. Pero sólo unas semanas después el ELAS consiguió la victoria sobre los ocupantes alemanes y Hitler se vio obligado a retirar a sus soldados también de Grecia. Churchill exigió inmediatamente que la resistencia se desarmara, una orden que el ELAS estaba dispuesto a obedecer si se aplicaba igualmente a su único enemigo restante en el campo, la Fuerza de Asalto Helénica patrocinada por los británicos” (33).

Gran Bretaña se negó a disolver el ejército secreto de derechas y por ello se produjeron grandes manifestaciones griegas contra el apoyo de Gran Bretaña a la monarquía fascista el 3 de diciembre de 1944, apenas seis semanas después de que las fuerzas de Hitler hubieran sido derrotadas y expulsadas del país. Un pequeño grupo de entre 200 y 600 manifestantes pacíficos, hombres, mujeres y niños, se reunieron en la plaza Syntagma de Atenas, la plaza principal frente al parlamento griego. Un grupo mucho mayor, de 60.000 manifestantes, se vio retrasado por los bloqueos policiales. Las tropas británicas y la policía con ametralladoras estaban posicionadas en los tejados (34). De repente, y sin previo aviso, la manifestación pacífica se convirtió en una masacre cuando se dio la orden: “Disparad a los bastardos”. Poco después del baño de sangre, el grupo principal de manifestantes llegó a la plaza. En una muestra de notable contención, estos 60.000 manifestantes celebraron una manifestación pacífica contra el apoyo de Gran Bretaña a la monarquía fascista, mientras se encontraban entre los cadáveres de sus camaradas recientemente asesinados.

En Londres Churchill se enfrentó a una furiosa Cámara de los Comunes que exigió una explicación por la barbarie. Aunque admitió que había sido una “cosa espantosa”, Churchill subrayó que era igualmente estúpido llevar a un gran número de niños desarmados a una manifestación, mientras la ciudad estaba llena de hombres armados. El papel del ejército secreto de derechas en la masacre de Syntagma nunca fue investigado (35).

La Doctrina Truman

Tras la demostración de fuerza, los británicos reinstalaron al rey Jorge II y se sucedieron débiles gobiernos títeres británicos de tendencia derechista. Una facción de la resistencia griega se rearmó y se echó al monte y en el otoño de 1946 inició una guerra civil contra los británicos y la derecha local. Una Gran Bretaña agotada pidió a principios de 1947 el apoyo de Estados Unidos. Truman, con su famosa “doctrina” de marzo de 1947, logró convencer al Congreso de que interviniera abiertamente en Grecia. Grecia fue el primer país invadido por Estados Unidos durante la Guerra Fría (36). En las décadas siguientes, Washington esgrimió el argumento utilizado en Grecia para justificar sus invasiones abiertas o encubiertas en Corea, Guatemala, Irán, Cuba, Vietnam, Camboya, Nicaragua, Panamá y varios otros países (37).

Estados Unidos inició en secreto la Operación Antorcha y utilizó la guerra química para derrotar a la resistencia griega lanzando miles de kilos de napalm sobre Grecia (38). A finales de 1948 la resistencia griega, que había derrotado a los fascistas italianos, a los nazis alemanes y a las tropas británicas, se derrumbó finalmente tras años de lucha heroica. Una Grecia vacía se unió a la OTAN en 1952 y para entonces “se había convertido en un aliado-cliente sumamente fiable de Estados Unidos. Era un anticomunista acérrimo y estaba bien integrado en el sistema de la OTAN” (39).

En “El secuestro de Grecia: el Rey, los coroneles y la resistencia”, Peter Murtagh escribe: “La Fuerza de Asalto [Helénica] se duplicó como el brazo griego de la red clandestina de guerrilla paneuropea creada en los años 50 por la OTAN y la CIA y controlada desde el cuartel general de la OTAN en Bruselas por el Comité de Coordinación Aliada […] La rama griega de la red era […] conocida como Operación Piel de Oveja” (40).

¿Es esto a lo que se refería Kalergi en su “Cruzada por la Paneuropa”?, ¿una “red clandestina de guerrilla paneuropea” para “defender” a Europa? Ganser escribe: “La junta griega consolidó su poder a través de un régimen de encarcelamiento y tortura […] Comunistas, socialistas, artistas, académicos, periodistas, estudiantes, mujeres políticamente activas, sacerdotes, incluyendo a sus amigos y familiares fueron [horriblemente] torturados […] El inspector Basil Lambro, jefe de la policía secreta de Atenas, solía decir: ‘Aquí todos somos demócratas’. ‘Todos los que vienen aquí hablan. No nos estropean el historial’. El sádico torturador dejaba claro a sus víctimas: ‘Nosotros somos el gobierno, vosotros no sois nada’. ‘El gobierno no está solo. Detrás del gobierno están los americanos’. Si estaba de humor, Basil también ofreció su análisis de la política mundial: ‘El mundo entero está en dos partes, los rusos y los americanos. Nosotros somos los americanos. Agradece que sólo te hayamos torturado un poco. En Rusia os matarían’” (41).

El brazo americano del Gladio

La Ley de Seguridad Nacional de 1947, un caballo de Troya, formaba parte de la nueva generación de legislación posterior a Roosevelt y condujo a la creación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), colocándola bajo la dirección del Consejo de Seguridad Nacional (NSC). Aunque no autorizaba explícitamente a la CIA a realizar operaciones encubiertas, la Sección 102 era lo suficientemente vaga como para permitir abusos. En diciembre de 1947, menos de cuatro meses después de la creación de la CIA, se percibió la necesidad de “frenar el flujo del comunismo” en Europa Occidental -en particular en Italia- mediante una “guerra psicológica” abierta y encubierta, y nació el NSC 4-A (42). El NSC 4-A sería sustituido por el NSC 10/2 (43) menos de un año después, aprobado por el presidente Truman el 18 de junio de 1948, creando la Oficina de Coordinación Política (OPC). El NSC 10/2 fue el primer documento presidencial que especificaba un mecanismo para aprobar y gestionar las operaciones encubiertas, y también el primero en el que se definía el término “operaciones encubiertas”.

Tras el escándalo del Watergate, el parlamento estadounidense investigó a la CIA y al NSC a través de las Audiencias del Comité del Senado de Frank Church (44 y descubrió que “las elecciones nacionales celebradas en Europa en 1948 habían sido una de las principales motivaciones para la creación de la OPC… Mediante la canalización de fondos a los partidos de centro y el desarrollo de activos mediáticos, la OPC intentó influir en los resultados electorales, con un éxito considerable […] Estas actividades constituyeron la base de la acción política encubierta durante los siguientes veinte años. Hasta 1952, sólo en un país de Europa Central se estaban llevando a cabo aproximadamente cuarenta proyectos de acción encubierta […] Hasta 1950, las actividades paramilitares del OPC (también denominadas acciones preventivas) se limitaban a los planes y preparativos de las redes de seguridad en caso de una futura guerra. A petición del Estado Mayor Conjunto, estas operaciones proyectadas de la OPC se centraron, una vez más, en Europa Occidental y fueron diseñadas para apoyar a las fuerzas de la OTAN contra un ataque soviético” (45).

George F. Kennan seleccionó a Frank Wisner como primer comandante de la unidad de acción encubierta de la CIA, la OPC. Wisner y otros oficiales de la OPC de Estados Unidos “tendían a ser patricios blancos anglosajones de viejas familias con dinero antiguo […] y heredaron en cierto modo las actitudes tradicionales británicas hacia las razas de color del mundo” (46). Wisner se convirtió en el principal arquitecto de la red de ejércitos secretos en Europa Occidental. De 1948 a 1950 la OPC fue una operación renegada dirigida por Allen Dulles y Frank Wisner. En 1950 la OPC pasó a llamarse Dirección de Planes y continuó bajo el mando directo de Frank Wisner. George F. Kennan, supervisor de la OPC en aquella época, apoyaría firmemente la aprobación de la NSC 10/2 y las acciones encubiertas de la CIA en Italia y más allá.

Ganser escribe:

“Junto al Pentágono, las Fuerzas Especiales estadounidenses también participaron directamente en la guerra secreta contra los comunistas en Europa Occidental, ya que junto con el SAS entrenaron a los miembros de la red stay-behind. Después de que el servicio secreto de guerra estadounidense OSS se disolviera tras el final de la guerra, las Fuerzas Especiales estadounidenses renacieron con sede en Fort Bragg, Virginia, en 1952. El general McClure estableció un Centro de Guerra Psicológica en Fort Bragg y en el verano de 1952 la primera unidad de las Fuerzas Especiales, llamada de forma algo engañosa el 10^º Grupo de Fuerzas Especiales, se organizó de acuerdo con la experiencia de la OSS durante la Segunda Guerra Mundial, y heredó directamente la misión de esta última de llevar a cabo, al igual que el SAS británico, misiones de sabotaje y de reclutar, equipar y entrenar a las guerrillas con el fin de explotar el potencial de resistencia tanto en Europa Oriental como Occidental.

“En todo momento las Fuerzas Especiales de Estados Unidos se instalaron en Fort Bragg en 1952 el nombre de la rama de acción encubierta de la CIA cambió de “OPC” a “Dirección de Planes” (DP), y Wisner fue ascendido a Director Adjunto de Planes. Junto con el director de la CIA, Allen Dulles, intensificó las operaciones de acción encubierta de Estados Unidos a escala mundial. Dulles autorizó los intentos de asesinato de la CIA contra Castro y Lumumba, así como los experimentos de la CIA con LSD con sujetos involuntarios” (47).

Edward Lansdale, que era jefe de la Misión Militar de Saigón y protegido del general Lemnitzer, quería enviar un submarino a la costa de La Habana, donde crearía un “infierno de luz”. Al mismo tiempo, según el plan de Lansdale, agentes con base en Cuba advertirían a los nativos religiosos de la segunda venida de Cristo y de la aversión del Salvador por Fidel Castro. El plan se llamó “Eliminación por iluminación”, pero finalmente fue archivado (48). Sería divertido que tales planes se quedaran en el papel, pero estos hombres fueron responsables de la tortura y la muerte de innumerables individuos por los planes que se hicieron realidad.

Tan pronto como el general Lemnitzer se convirtió en Jefe de Estado Mayor del Ejército en 1959, instaló a Lansdale en un escritorio del despacho del Subsecretario de Defensa Gilpatric en el Pentágono. Lansdale fue puesto a cargo de la Operación Mangosta bajo el patrocinio directo de Lemnitzer con el objetivo principal de eliminar a Castro, desafiando directamente la ley federal que prohíbe los asesinatos políticos. La Operación Mangosta fue una extensa campaña de ataques terroristas contra civiles y operaciones encubiertas llevadas a cabo por la CIA y fue dirigida desde JM/Wave en Miami. Lansdale participaría en muchas operaciones encubiertas, incluyendo incursiones y bombardeos en Cuba y otros objetivos en toda América Latina.

En marzo de 1962 el general Lemnitzer, sin entender lo que había sucedido con Dulles, Bissell y Cabell, decidió que sería una buena idea proponer la Operación Northwoods al presidente Kennedy para su aprobación. La Operación Northwoods era una propuesta de operación de falsa bandera contra ciudadanos estadounidenses, que preveía que los agentes de la CIA escenificaran y cometieran realmente actos de terrorismo contra objetivos militares y civiles estadounidenses y posteriormente culparan al gobierno cubano para justificar una guerra contra Cuba. El plan fue redactado específicamente por el general Lemnitzer y tenía una sorprendente similitud con la Operación Gladio de la OTAN. La lógica de Northwoods era la de Gladio. El Estado Mayor se inclinaba por la violencia prefabricada porque creía que los beneficios obtenidos por el Estado cuentan más que las injusticias contra los individuos. El único criterio importante era alcanzar el objetivo y el objetivo era un gobierno de ultraderecha.

No había ni un solo punto en el manual de Northwoods que no equivaliera a un flagrante acto de traición, y sin embargo el estamento militar estadounidense envió el documento Top Secret – Justificación para la intervención militar de Estados Unidos en Cuba directamente a la mesa del Secretario de Defensa Robert McNamara, para que lo transmitiera al Presidente Kennedy. Ni que decir tiene que el presidente Kennedy rechazó la propuesta y unos meses más tarde no se renovó el mandato del general Lemnitzer como jefe del Estado Mayor Conjunto, que ocupó el cargo desde el 1 de octubre de 1960 hasta el 30 de septiembre de 1962.

Los intentos de asesinar a De Gaulle

Sin embargo, la OTAN no perdió el tiempo, y en noviembre de 1962 Lemnitzer fue nombrado comandante del Mando Europeo de Estados Unidos y Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR) de la OTAN, cargo que ocupó desde el 1 de enero de 1963 hasta el 1 de julio de 1969.

Lemnitzer era la persona idónea para supervisar las operaciones intercontinentales del Gladio en Europa. Había sido uno de los principales impulsores de la creación del Grupo de Fuerzas Especiales en 1952 en Fort Bragg, donde se entrenaba a los comandos en las artes de la insurgencia guerrillera en caso de una invasión soviética de Europa. En poco tiempo, los hombres que llevaban con orgullo las distintivas boinas verdes estaban cooperando discretamente con las fuerzas armadas de una serie de países europeos y participando en operaciones militares directas, algunas de ellas extremadamente delicadas y altamente ilegales, si no francamente traicioneras.

Una de estas operaciones era la coalición OTAN/CIA, que había patrocinado al menos dos intentos de asesinar al presidente de Gaulle (49). En respuesta a esto, de Gaulle había echado el cuartel general de la OTAN de Francia, había retirado a Francia de la OTAN y había dado a Lemnitzer una orden sumaria de abandonar la OTAN. Si las órdenes del Presidente De Gaulle hubieran sido denegadas, éste habría estado dispuesto a ir a la guerra, por lo que hubo un poco de remodelación, pero en esencia el juego continuó intacto.

“Francia está decidida a recuperar en todo su territorio el pleno ejercicio de su soberanía” (De Gaulle). Muchos de los imperialistas pro-fascistas pensaron que De Gaulle finalmente iba a hacer el juego. Que aunque tuviera sus críticas al fascismo, al fin y al cabo era un anticomunista y un imperialista y, por tanto, era inevitable que acabara “viendo la luz”. Esto fue algo con lo que los pro-fascistas pensaron que podrían trabajar en la “reestructuración” de Europa en medio de la Guerra Fría.

Ganser escribe en Los ejércitos secretos de la OTAN: “Por iniciativa de Estados Unidos y de las fuerzas especiales británicas SAS, se creó en Francia un ejército secreto bajo el nombre encubierto de ‘Plan Bleu’ (Plan Azul) cuya tarea era impedir secretamente que el poderoso PCF [Partido Comunista de Francia] llegara al poder. El Plan Azul, en otras palabras, pretendía evitar que Francia se volviera roja […] El SAS, especializado en la guerra secreta, se puso en contacto con el recién creado servicio secreto francés Direction Generale des Etudes et Recherche (DGER) y acordó con ellos la creación de un ejército secreto en el norte de Francia, al otro lado del Canal de la Mancha, en la Bretagne” (50).

Un mes después de haber expulsado a los comunistas del gobierno, los socialistas franceses atacaron a la derecha militar y a la CIA y pusieron al descubierto el ejército secreto del Plan Bleu. El 30 de junio de 1947, el Ministro del Interior socialista francés, Edouard Depreux, expuso que se había creado un ejército secreto de derechas en Francia a espaldas de los políticos con el objetivo de desestabilizar el gobierno francés. “Hacia finales de 1946 tuvimos conocimiento de la existencia de una red de resistencia negra, formada por resistentes de extrema derecha, colaboradores de Vichy y [pro] monárquicos […] Tenían un plan de ataque secreto llamado ‘Plan Bleu’, que debería haber entrado en acción hacia finales de julio, o el 6 de agosto” de 1947 (51).

Ganser continúa:

“La guerra secreta contra los comunistas no terminó cuando el Plan Bleu fue expuesto y cerrado en 1947. Al contrario, el primer ministro socialista francés Paul Ramadier se encargó de que sus jefes de confianza dentro del servicio secreto militar no fueran destituidos por el escándalo. Cuando pasó la tormenta, ordenó a Henri Ribiere, jefe del SDECE, y a Pierre Fourcand, director adjunto del SDECE, a finales de 1947, la creación de un nuevo ejército secreto anticomunista bajo el nombre en clave de ‘rosa de los vientos’ (), el símbolo oficial de la OTAN en forma de estrella. El nombre en clave fue bien elegido, ya que cuando se creó la OTAN en 1949 con sede en París, el SDECE coordinó su guerra secreta anticomunista estrechamente con la alianza militar. Los soldados secretos comprendieron que, en su contexto marítimo original, la ‘rosa de los vientos’ () es el dibujo de la carta que se encuentra debajo de la aguja de la brújula según el cual se fija el rumbo y según el cual se efectúan correcciones si el barco corre peligro de desviarse” (52).

Sin embargo, se cometió un gran error al establecer la base de la OTAN en Francia. De Gaulle no iba a jugar a la pelota después de todo…

Después de la Segunda Guerra Mundial aumentó la presión para que las naciones europeas se comprometieran con el dictado de la OTAN. El Presidente de Francia Charles de Gaulle (1959-1969) no estaba de acuerdo con esta orientación. Uno de los principales puntos de este desacuerdo fue la fuerza de ataque nuclear, que De Gaulle creía que debía mantenerse firmemente fuera del control de la OTAN. Rechazaba la perspectiva de que Francia se viera arrastrada automáticamente a una guerra de disparos entre la OTAN y el Pacto de Varsovia. La implacable búsqueda de De Gaulle del nacionalismo y la independencia de Francia en política exterior y militar era claramente incompatible con los estatutos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Cuando De Gaulle empezó a hablar de entregar a Argelia su independencia, los antiguos aliados y los miembros de su propio ejército y policía decidieron que De Gaulle tenía que irse.

El 21 de abril de 1961 entró en acción un complot para derrocar al presidente de Gaulle, organizado por la OAS (Organisation Armée Secrète), el grupo terrorista francés dirigido por Yves Guerin-Serac. Ese día, cuatro generales descontentos, conocidos como el “grupo ultra”, dieron un golpe de Estado en Argel. El grupo civil de Washington, el Pentágono y el cuartel general de la OTAN en Francia se vieron implicados en el complot para eliminar al presidente francés y asegurar Argelia para Occidente. El dirigente del golpe, el general de la fuerza aérea Maurice Challe, fue anteriormente comandante de las fuerzas de la OTAN en Europa Central.

Los primeros esbozos del golpe se acordaron en el verano de 1960, cuando el antiguo gobernador de Argelia, Jacques Soustelle, mantuvo una charla secreta con Richard M. Bissell. Bissell, subdirector de planes de la CIA (antes llamada OPC), el ala de operaciones encubiertas de la CIA, y estrecho colaborador de Allen Dulles y Frank Wisner. Ese mismo año, Challe escenificó su renuncia a la OTAN. En enero de 1961 se reunieron los principales conspiradores y el principal punto del orden del día era la formación de la OAS como gobierno alternativo que sustituiría al de De Gaulle una vez que éste hubiera sido derrocado. Las figuras clave del Plan Bleu estaban presentes (53). Las fuerzas de Challe en Argelia se financiaron en secreto utilizando canales estrechamente relacionados con el Gladio francés (54). En la víspera del golpe, Bissell tuvo una reunión no revelada con Challe en Argel. Se le dijo a Challe que si conseguía controlar el país en 48 horas, el gobierno estadounidense reconocería formalmente su régimen (55). El golpe de estado finalmente fracasó.

Ganser escribe: “Cuando se fundó la OTAN en 1949, su cuartel general, incluido el SHAPE [Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa], se construyó en Francia. A partir de entonces, Francia fue especialmente vulnerable a la guerra secreta de la OTAN y de la CIA, como lamentó De Gaulle, ya que, junto con la OTAN, también el centro de mando secreto del Gladio, el CPC [Comité de Planificación Clandestina], se encontraba en París, como reveló el documento italiano “Las fuerzas especiales del SIFAR [servicio de inteligencia italiano] y la operación Gladio” de junio de 1959. ‘A nivel de la OTAN hay que mencionar las siguientes actividades 1. La actividad del CPC de París… adscrito al SHAPE’” (56).

Lo que esto significa es que el centro de mando de Gladio, el Comité de Planificación Clandestina (CPC), se encontraba en París para coordinarse directamente con el cuartel general de la OTAN. En otras palabras, Gladio trabajaba directamente para el centro de mando de la OTAN.

Ganser continúa: “Además, también el centro de mando secreto del Gladio ACC [Comité Clandestino Aliado] se reunió repetidamente en París. Fue una gran sorpresa para la Casa Blanca en Washington cuando en febrero de 1966 De Gaulle, debido a una serie de motivos estratégicos y personales que los historiadores aún se esfuerzan por explicar, decidió desafiar a Estados Unidos de frente y ordenó a la OTAN y a Estados Unidos que pusieran sus bases militares en Francia bajo control francés o que las desmantelaran. Estados Unidos y la OTAN no reaccionaron al ultimátum, por lo que, en una decisión espectacular, De Gaulle sacó a Francia del mando militar de la OTAN el 7 de marzo de 1966 y expulsó a toda la organización de la OTAN, junto con sus agentes de acción encubierta, del territorio francés. Para enfado de Washington y del Pentágono, la sede europea de la OTAN tuvo que trasladarse a Bélgica. En Bruselas, Mons y Casteau se erigieron los nuevos cuarteles generales europeos de la OTAN, donde han permanecido hasta hoy. La investigación parlamentaria belga sobre Gladio y la guerra secreta confirmó más tarde que ‘en 1968 la presidencia del CPC se trasladó a Bruselas’ para estar con la OTAN. La investigación en Bélgica reveló además que el centro de guerra secreta del CAC celebró una reunión con participación internacional en Bruselas en fecha tan tardía como el 23 y 24 de octubre de 1990.

El autor belga del Gladio, Jan Willems, llamó la atención sobre el delicado hecho de que cuando De Gaulle retiró al ejército francés del mando militar integrado de la OTAN, se cancelaron algunos de los acuerdos secretos entre Francia y Estados Unidos. En esta ocasión se reveló que existían protocolos secretos relativos a la lucha contra la subversión comunista, firmados bilateralmente por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN. De Gaulle denunció los protocolos como una violación de la soberanía nacional. En otros estados de la OTAN también se revelaron cláusulas secretas similares. En Italia, Giuseppe de Lutiis reveló que al convertirse en miembro de la OTAN, Italia firmó en 1949 no sólo el Pacto Atlántico, sino también protocolos secretos que preveían la creación de una organización no oficial “encargada de garantizar el alineamiento interno de Italia con el bloque occidental por cualquier medio, incluso si el electorado mostrara una inclinación diferente”. Y también en el acuerdo inicial de la OTAN en 1949 se exigía que antes de que una nación pudiera adherirse, debía haber establecido ya una autoridad de seguridad nacional para luchar contra el comunismo a través de cuadros ciudadanos clandestinos’”.

De Gaulle no sólo no iba a estar de acuerdo con los ejércitos secretos de la OTAN, sino que iba a intervenir activamente para asegurar la soberanía de los países europeos contra el objetivo final imperialista fascista de la OTAN y sus armas secretas Gladio. Era una guerra total en el mundo clandestino de la inteligencia y la guerra clandestina, y De Gaulle era uno de los pocos que estaba totalmente equipado para jugar el juego.

Más de 30 intentos de asesinato se produjeron durante la presidencia de De Gaulle. Después de 43 años, en 2009, Francia finalmente se reincorporaría a la OTAN, una decisión tomada por el presidente Nicolas Sarkozy, que ha tenido “un interesante historial de ganar elecciones con dramáticas intervenciones post-terroristas perfectamente programadas” (57). Hay que señalar que se ha hecho un gran esfuerzo por negar rotundamente o restar importancia al papel de Francia en Gladio, y a la participación de la OTAN, sin embargo, son demostrablemente falsos. Cuando la Operación Gladio de Italia fue finalmente revelada al mundo a principios de la década de 1990, hubo un frenesí de los medios de comunicación preguntando si otros gobiernos dentro de Europa también estaban implicados.

Los franceses y los británicos negaron que sus gobiernos estuvieran implicados en las redes Gladio. El Primer Ministro italiano Andreotti, que no quería ser el único barco hundido, destrozó sin piedad el encubrimiento francés cuando el 10 de noviembre de 1990 declaró que Francia también había participado en la reciente reunión del organismo director del Gladio, el ACC (Comité Clandestino Aliado), celebrada en Bélgica el 23 de octubre de 1990. Sólo con la acusación de Andreotti, Francia cambió de tono y reconoció su papel en el Gladio, y el ministro francés de Defensa, Jean Pierre Chevènement, afirmó que el ejército secreto francés era “completamente pasivo” (58).

En la tranquilidad de una pequeña ciudad belga

“El tráfico sexual, la pederastia industrial, las denuncias de películas snuff realizadas para el chantaje político y financiero, o simplemente para obtener beneficios, se enredaron en una negra telaraña de espías, el tráfico de drogas oficialmente confabulado, la red paramilitar secreta y la constante intromisión de los altos mandos de la OTAN en los asuntos internos del país” (Richard Cottrell, Gladio: El puñal de la OTAN en el corazón de Europa).

Bélgica está formada por una población étnica flamenca y francesa. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos flamencos se pusieron abierta o simbólicamente del lado de los alemanes, con la esperanza de que la nación flamenca -incluso dentro de una mancomunidad nazi- acabara con Bélgica por completo.

“Un residuo de la confraternización en tiempos de guerra con los alemanes condujo a un simbolismo pagano de estilo nazi y a ceremonias místicas de vinculación sanguínea dentro de la red de stay-behind belga y de elementos de las fuerzas armadas nacionales, que en cualquier caso se inclinaban hacia la derecha. Esta vena mística tuvo una importancia escalofriante a la hora de dar forma a muchas de las perversiones que aún no se habían producido en Bélgica” (Richard Cottrell escribe en Gladio: La daga de la OTAN en el corazón de Europa) (59).

En Los ejércitos secretos de la OTAN Ganser escribe: “Según el autor belga del Gladio, Jan Willems, la creación del WUCC [Comité Clandestino de la Unión Occidental] en la primavera de 1948 había sido una consecuencia directa de un discurso público del ministro de Asuntos Exteriores británico, Ernest Bevin, celebrado en Londres el 22 de enero de 1948. Ante el parlamento británico, Bevin había elaborado su plan para una “Unión Occidental”, una organización internacional diseñada para contrarrestar lo que él percibía como la amenaza soviética en Europa” (60).

Ernest Bevin (Secretario de Estado de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, de julio de 1945 a marzo de 1951) contribuyó a la creación de la OTAN y fue fundamental en la fundación del Departamento de Investigación de la Información (IRD), un departamento secreto de propaganda de la Guerra Fría del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, especializado en propaganda pro-colonial, anticomunista y de desinformación, incluida la propaganda negra. (61 Su compromiso con el sistema de seguridad de Europa Occidental, le llevó a firmar el Tratado de Bruselas en 1948. Este Tratado atrajo a Gran Bretaña, Francia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo a un acuerdo de seguridad colectiva, abriendo el camino a la formación de la OTAN en 1949 (62). Bevin también desempeñó un papel en el Parlamento al desinformar a los diputados y no extraditar al muftí de Jerusalén, mientras estaba bajo custodia francesa, que había sido instalado y financiado por el gobierno británico en Palestina y que había colaborado estrechamente con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial (63).

La pequeña Bélgica, poco después del traslado de la OTAN a Bruselas, contaba con los segundos cárteles del crimen más poderosos e intrusivos de Europa Occidental. En muy poco tiempo, la cabina de mando de Europa era también su principal centro de narcóticos y armas ilegales, con un complemento de tráfico sexual. Según el periodista de investigación Richard Cottrell (64), la CIA había reclutado a nazis belgas -en su mayoría, pero no exclusivamente, flamencos- tan pronto como terminó la guerra, y los seleccionó para altos cargos a nivel estatal y provincial. Estas “antiguas” figuras nazis belgas fueron protegidas de la justicia y liberadas de la cárcel bajo la protección de la CIA. Las maquinaciones de la OTAN, junto con los expertos en contrainsurgencia importados por el general Lemnitzer (65), fueron responsables de la formación de las operaciones Gladio belgas, divididas en secciones SDRA-8 (francesa) y STC/Mob (flamenca) (66).

Cottrell escribe: “Según el periodista Manuel Abramowitz -un destacado investigador de la extrema derecha en Bélgica- los neonazis fueron incitados a infiltrarse en todos los mecanismos del Estado, con especial atención a la policía y el ejército. En la década de 1980, este nivel de penetración había llegado a ser tan profundo -gracias a frentes fascistas como la milicia neonazi Westland New Post y su contraparte francófona, Front de la Jeunesse- que podría decirse que las fuerzas militares de Bélgica habían caído casi por completo bajo el control extremista. Ni una sola vez, tras las numerosas operaciones de falsa bandera de las décadas siguientes, apareció una prueba convincente de una fuerza subversiva de izquierdas coordinada y creíble que operara en suelo belga, mientras que las organizaciones sediciosas de la extrema derecha florecían abiertamente” (67).

El senador Hugo Coveliers, presidente de la comisión especial de investigación sobre el gansterismo y el terrorismo en Bélgica (1988-1990), rastreó la presencia de materiales incriminatorios hasta una unidad especial llamada “policía judicial”. Esto es lo que dijo Coveliers sobre lo que se conoció como el “escándalo de los expedientes X”:

“Imagínese, en todas partes se oye la historia de un dossier de chantaje en el que organizaciones de extrema derecha están en posesión de fotos y vídeos en los que varias personas prominentes de Bruselas y sus alrededores tienen relaciones sexuales con chicas jóvenes; menores de edad, se dice. La existencia de este dossier siempre ha sido negada con vehemencia. Hasta que se demostró que los testimonios y vídeos de este asunto estaban efectivamente en posesión de los servicios policiales.

“El expediente, al principio inexistente, resulta que existe. Los vídeos sin sustancia resultan entonces lo suficientemente interesantes como para ser entregados al juez de instrucción encargado de la investigación de la Banda de Nivelles [considerada responsable de algunas de las masacres de las tiendas]. Pero esta persona, posteriormente, ¡tiene miedo de declarar al respecto! ¡Qué creen que está pasando aquí!” (68).

Cottrell, que es un antiguo diputado del Parlamento Europeo y ha llevado a cabo investigaciones formales ordenadas por el Parlamento Europeo, explora estas vías con mayor detalle en su libro. Llega a la conclusión de que estas redes de tráfico sexual en Bélgica, que implican el abuso y el asesinato de niños, se fomentan entre los funcionarios públicos por dos razones. La primera es producir un chantaje incriminatorio que haga imposible la retirada política. La segunda razón es que algunas de estas actividades, que fueron grabadas y conservadas en archivos de alto secreto, formaban parte de las ceremonias de iniciación de los cultistas.

Cottrell escribe: “Se alegó que éstas implicaban rasgos neonazis paganos, como los rituales de sangre, practicados por elementos dentro de las fuerzas secretas del Estado, así como la estructura militar ortodoxa” (69).

En este contexto, el escándalo de la OTAN al publicar en Twitter el símbolo oculto nazi del Sol Negro para el día internacional de la mujer en 2022, podría no haber sido un desliz después de todo.

(1) En 1940 H.G. Wells acuñó la expresión “Nuevo Orden Mundial”
(2) Dorril, Stephen. Blackshirt: Sir Oswald Mosley and British fascism. Viking, London, New York, 2006, pgs. 560-561.
(3) Ibid, pg. 561.
(4) Chung, Cynthia. The Empire on which the Black Sun Never Set: The Birth of International Fascism and Anglo-American Foreign Policy. 2022, cap. 2.
(5) Dorril, Stephen. Blackshirt: Sir Oswald Mosley and British fascism. Viking, London, New York, 2006, pg. 577.
(6) Ibid, pg. 585.
(7) Sobre Otto Skorzeny, vid cap. 6, 8 y 11 del libro The Empire on which the Black Sun Never Set
(11) Ganser, Daniele. NATO’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe. Frank Cass, London, New York, 2005, pg. 1.
(12) Willan, Philip. Terrorists helped by CIA to stop rise of left in Italy. The Guardian, 26 de marzo de 2001
(13) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 28
(14) Cottrell, Richard. Gladio, NATO’s Dagger at the Heart of Europe: The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis. Progressive Press, 2015.
(15) Para más detalles sobre el asesinato del papa Juan Pablo II, vid Cottrell, Gladio, NATO’s Dagger.
(16) Ganser, NATO’s Secret Armies, pgs. 115-121.
(17) Ibid
(18) William L. Shirer. The Rise and Fall of the Third Reich: A History of Nazi Germany. Simon & Schuster Paperbacks, 1959, pg. 192.
(19) Cottrell, The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis
(20) El imperio negro es una referencia al Imperio Fascista.
(21) Kalergi’s Catholic Crusade for a Pan-Europe, cap. 2.
(22) Cottrell, Gladio, NATO’s Dagger
(23) Mosley y su hijo trabajaban para una agencia de viajes española organizada por Otto Skorzeny’s conectada a Aginter Press.
(24) Cottrell, Gladio, The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis.
(25) Ganser, Daniele. (2005). NATO’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe. Frank Cass, pg. 212.
(26) Ibid, pg. 212.
(27) Cliadakis, Harry. The Political and Diplomatic Background to the Metaxas Dictatorship, 1935-36. Journal of Contemporary History, enero de 1979. 14 (1), pgs. 117-138.
(28) Ibid
(29) Mackenzie, W.J.M. The Secret History of SOE Special Operations Executive 1940-1945. Little, Brown Group Limited, mayo de 2002, pg. 703.
(30) Ibid, pgs. 722-723.
(31) Murtagh, Peter. The Rape of Greece: The King, the Colonels and the Resistance. Simon & Schuster, Canada, enero de 1994, pg. 29.
(32) Ibid
(33) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 213.
(34) Ibid, pg. 213-215.
(35) Ibid, pg. 213-215.
(36) Ibid, pg. 213-215.
(37) Ibid, pg. 215.
(38) Ibid, pg. 215.
(39) Blum, William. Killing Hope: U.S. Military and C.I.A. Interventions Since World War II. Common Courage Press, Maine, octubre de 2008, pg. 36.
(40) Murtagh, Peter. The Rape of Greece: The King, the Colonels and the Resistance. Simon & Schuster Canada, enero de 1994, pg. 41.
(41) Ganser, Daniele. NATO’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe. Frank Cass, 2005, pg. 219.
(42) National Security Council. Memorandum from the Executive Secretary NSC 4. 9 de diciembre de 1947
(43) National Security Council, 18 de junio de 1948, Directiva en Office of Special Projects NSC 10/2.
(44) Comité de audiencias Frank Church del Senado https://en.wikipedia.org/wiki/Church_Committee
(45) Senado de Estados Unidos. Informe final del Comité para estudiar las operaciones del gobierno sobre las actividades de inteligencia. Book IV: Supplementary detailed staff reports on foreign and military intelligence, pg. 36.
(46) Powers, Thomas, The man who kept the secrets: Richard helms and the CIA, Alfred A. Knopf, enero de 1979, pg. 37.
(47) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 57.
(48) Kruger, Henrik, The Great Heroin Coup: Drugs, Intelligence & International Fascism. South End Press, 1980, pg. 143.
(49) Cottrell, The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis.
(50) Ibid, pg. 87.
(51) Faligot, Roger y Pascal, Krop. La piscine: Les services secrets francais 1944-1984. Seuil, mayo de 1985, pg. 85.
(52) Ganser, pg. 90.
(53) Blum, William, Killing Hope: U.S. Military and C.I.A. Interventions Since World War II. Common Courage Press, Maine, 2008, pg. 149.
(54) Cottrell, Gladio, NATO’s Dagger.
(55) Blum, William, Killing Hope, pg. 149.
(56) Ganser, NATO’s Secret Armies, pgs. 98-99.
(57) Cottrell, Gladio, NATO’s Dagger.
(58) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 17.
(59) Cottrell, The Pentagon-Nazi-Mafia Terror Axis.
(60) Ganser, NATO’s Secret Armies, pg. 128.
(61) Burke, Jason, Secret British ‘black propaganda’ campaign targeted cold war enemies. The Guardian, 14 de mayo de 2022
(62) Baylis, John (1982). Britain and the Dunkirk Treaty: The Origins of NATO. Journal of Strategic Studies. 5 (2): pg. 236-47.
(63) See Chapter 11 of my book ‘The Empire on which the Black Sun Never Set.’
(64) Richard Cottrell es un antiguo miembro del Parlamento Europeo y periodista de investigación. Dirigió varias comisiones de investigación de la Eurocámara
(65) The Empire on which the Black Sun Never Set, cap. 8
(66) Cottrell, Gladio: NATO’s Dagger
(67) Ibid.
(68) Ibid.
(69) Ibid.

Cynthia Chung https://cynthiachung.substack.com

(*) Rosa de los vientos es el nombre de un ejército secreto anticomunista francés creado en 1947. El primer cuartel general de la OTAN se estableció en Francia en 1949.

Hasta el New York Times se cae ahora del guindo: quizá Ucrania sea nazi

Al New York Times le ha costado más de un año darse cuenta de que Ucrania es un Estado nazi al más puro y rancio estilo (*). Antes decían que eso era propaganda rusa para justificar la invasión militar de Ucrania.

Como si no tuvieran corresponsales para que lo vieran sobre el terreno, o como si no miraran las fotos. Los soldados ucranianos nunca han escondido los parches de sus uniformes con los símbolos que el III Reich hizo mundialmente famosos.

La iconografía nazi en Ucrania resplandeció en 1941 tras el ataque hitleriano a la URSS. En aquel momento, mientras unos resisten al fascismo, otros se someten a él para crear un Estado “independiente” bajo el paraguas nazi.

La caída de la URSS y el Golpe de Estado de 2014 auparon de nuevo a los nazis a lo más alto, bendecidos por la OTAN y la Unión Europea. Nunca estuvimos más cerca de Hitler que ahora. Desde 1945 nunca los fascistas de todos los colores habían sido proclamados como “héroes nacionales”.

Mientras, en España algunos mendigan votos para poner coto a la “extrema derecha”. El fascismo es bueno para Ucrania, pero malo para los demás países de Europa. Hace falta ser idiotas de remate para aguantar los discursos de los reformistas hispánicos.

La “extrema derecha” es Vox (y sólo Vox), pero no los que en Ucrania portan los emblemas de los guardias de los campos de concentración. Hay que desnazificar España, pero a Ucrania hay que dejarla tal cual está, no sea que le hagamos el caldo gordo a Putin.

(*) https://www.nytimes.com/2023/06/05/world/europe/nazi-symbols-ukraine.html

El Golpe de Estado de 2014 en Kiev fue una operación de bandera falsa de los nazis ucranianos

La masacre de policías y manifestantes en la Plaza Maidan en febrero de 2014 fue una operación de bandera falsa de los nazis ucranianos, asegura Ivan Katchanovski, un profesor universitario canadiense de origen ucraniano que ha estudiado aquel acontecimiento al detalle.

Katchanovski ha publicado un artículo sobre el tema en una revista académica y luego un libro. También ha presentado su trabajo en conferencias académicas. Sin embargo, su último y más detallado estudio ha sido censurado.

El investigador pensó se iba a publicar en noviembre, cuando fue aceptado por una revista académica “tras una revisión menor”. Sin embargo, unos diez días después, Katchanovski recibió un correo electrónico de la revista en el que le informaban de que la publicación había sido rechazada, sin más.

Desde el punto de vista académico, es una práctica irregular. Una vez aceptado un artículo, no se suelen rechazar.

El editor se mostró muy elogioso. Cuando admitió el artículo para su publicación dijo: “No hay duda de que este artículo es sobresaliente en muchos aspectos”. A continuación, calificó las “pruebas” de “sólidas” y añadió que “en este punto” hay “consenso entre los dos revisores”. En otras palabras, tanto los revisores como el editor encontraron convincente la conclusión.

Katchanovski intentó recurrir la censura buscando el apoyo de un “académico de renombre mundial”, que calificó el artículo de “muy importante, riguroso y sustancial”. Pero sus esfuerzos fueron infructuosos.

El editor escribió entonces a la publicación preguntando por qué habían rechazado la publicación del artículo “a pesar de la revisión editorial y la decisión de publicarlo”. El texto era “excelente según ambos revisores”. Esto sugiere que otros miembros del consejo editorial de la revista anularon su decisión previa.

El estudio de Katchanovski ya está disponible en internet gratuitamente (*) y ha sido leído por miles de personas. El único beneficio de publicarlos en una revista es concederles “legitimidad”. Hasta que no se publiquen en una revista, los críticos pueden descartarlas por no estar revisadas por terceros, una práctica medieval que los científicos han vuelto a poner de moda.

(*) https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=4048494


Tras la publicación de la entrada, el artículo ha sido retirado también de internet, pero se puede recuperar en el siguiente enlace:
https://web.archive.org/web/20230109200926/https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=4048494

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