Tras meses de graves tensiones y acusaciones, se abrió brevemente una ventana de diálogo al margen de la Asamblea General de la ONU. Una delegación rusa se reunió con su homóloga alemana para abordar las recientes desencuentros entre ambos países.
Alemania ha inventado supuestas operaciones de desestabilización rusas en suelo europeo y, concretamente, en territorio alemán, con la rocambolesca e inverosímil aparición de un dron en el aeropuerto de Leipzig.
Ayer el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Lavrov, y el de Alemania, Johann Wadephul, conversaron directamente por primera vez en años, sin intermediarios ni medios de comunicación. La reunión, que duró aproximadamente 20 minutos y fue calificada de sorprendente por la prensa alemana. Según los alemanes, fue Rusia quien pidió el encuentro; según Rusia fue al revés.
Wadephul afirmó al finalizar la reunión que había pedido expresamente a su homólogo ruso que abandonara la “peligrosa vía de la escalada”, insistiendo en que Moscú debía demostrar una voluntad seria de poner fin a la Guerra de Ucrania y de contribuir al restablecimiento de un orden de paz duradero en Europa. Rusia, por su parte, confirmó que se habían mantenido conversaciones sobre Ucrania y las relaciones bilaterales, aunque sin ofrecer más detalles.
El encuentro no logró, por lo tanto, zanjar las diferencias entre ambos países. La reunión se produjo tras una intensa agenda de la delegación rusa en Nueva York durante el periodo de sesiones de la Asamblea General.
Los rusos tenían programados varios encuentros: con África —incluidos los países de la Alianza del Sahel— y con Asia, con Tailandia y Corea del Sur, entre otros.