El viernes Trump anunció que Rusia se ha comprometido a suministrar 5 millones de toneladas de diésel a Estados Unidos y los mercados mundiales “en un corto período de tiempo”. Las sanciones al petróleo ruso se esfuman y los cabecillas europeos y ucranianos se quedan con un palmo de narices. Lo primero es lo primero.
El Kremlin ha confirmado la información oficialmente. Según Trump, Rusia se ha comprometido a suministrar “inmediatamente” 300.000 toneladas de diésel a Estados Unidos y los mercados mundiales, un cantidad que el mes que viene ascenderá a 500.000 toneladas.
Dentro de un marco de un tiempo, que dependerá de la capacidad de las refinerías rusas, pondrá 1 millón de toneladas en el mercado mundial, luego otros 3 millones de toneladas “en un corto período” que Trump no especifica. En total, más de 4,8 millones de toneladas, lo que supone el principal acuerdo sobre el diésel de la historia.
El objetivo es bajar el precio de los carburantes como sea. Los negocios están por encima de todo y en los mercados energéticos quien lleva la batuta es Rusia. En Bruselas no se enteran, pero la Casa Blanca lo tiene muy claro.
El acuerdo se ha firmado mientras las delegaciones ucranianas y estadounidenses se reunían en Miami. “Han utilizado a nuestro equipo simplemente como pantalla. Y eso es claramente deshonesto”, se lamentó Zelensky, quien no ocultó las lágrimas. El presidente ucraniano ignora que el capitalismo está lleno de negocios “deshonestos”.
Los intoxicadores lloran tanto o más que Zelensky. “Los regalos a Putin no traerán ni paz ni beneficio alguno al mundo civilizado”, comenta Axios (1).
¿Quién ha ganado la guerra en Oriente Medio?
El acuerdo entre Rusia y Estados Unidos está relacionado con la guerra en Oriente Medio y el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Hace días que los medios quieren hacer creer que Estados Unidos ha ganado la guerra porque Irán no es capaz de impedir la salida del petróleo por el Estrecho de Ormuz y, además, también es incapaz de transportar su propio crudo por esa misma vía, según el Wall Street Journal (2).
En efecto, es cierto que las exportaciones de crudo de Oriente Medio han recuperado sus niveles previos a la guerra, ya que los principales productores de la región han aumentado el suministro mediante oleoductos alternativos, puertos y transferencias de carga entre buques para compensar las interrupciones derivadas de la guerra contra Irán.
Goldman Sachs estima que las exportaciones de crudo de los países productores del Golfo Pérsico alcanzaron los 19 millones de barriles diarios. El crudo representó casi el 90 por cien de la recuperación de las exportaciones totales de petróleo de la región en septiembre, gracias al aumento de los envíos por el Estrecho de Ormuz.
La rápida recuperación de los envíos en las últimas semanas se debe a la protección naval estadounidense, reforzada tras los ataques previos que neutralizaron los radares y las comunicaciones de Irán a lo largo del Estrecho. Además, Emiratos Árabes Unidos y otros países productores han implementado un complejo sistema de transporte marítimo de enlace: los petroleros cargan crudo en el Golfo, salen del Estrecho y lo transfieren a buques fondeados fuera del paso.
Sin embargo, tras una breve recuperación de las exportaciones de petróleo, Irán ha vuelto a atacar algunos buques. El servicio británico de operaciones de comercio marítimo (UK Maritime Trade Operations), vinculado a la Royal Navy, ha informado de siete ataques contra buques en esta vía navegable desde el 28 de septiembre. El domingo pasado se notificó otro ataque, aunque sin precisar su fecha.
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h3>Acuerdo secreto a tres partes entre Irán, Estados Unidos y Qatar<(h3>
Irán mantiene la estrategia de disuasión y ha intensificado sus ataques precisamente cuando los envíos se acercaban a los niveles previos a la guerra. Se pueden extraer dos conclusiones: Irán tiene la capacidad de interrumpir —o, al menos, de reducir considerablemente— el tránsito en cualquier momento. Cuando estos tránsitos se llevan a cabo con éxito, ello solo es posible gracias a la autorización explícita, o incluso implícita, de Irán.
¿Por qué Irán concede esos permisos? Porque ha cerrado acuerdos especiales con ciertos países que pagan “en negro” para obtener la autorización, incluso a través de la ruta omaní. Estados Unidos ha aprobado en secreto un acuerdo financiero y marítimo con Qatar e Irán para transferir miles de millones de dólares a Teherán a cambio del libre tránsito de petroleros y buques qataríes por el Estrecho.
Es la misma operación que con Rusia, con la diferencia que ésta es secreta. Todas las partes salen ganando. Trump puede proclamar una “victoria” ante su electorado, mientras Irán obtiene apoyo económico y mantiene el control del Estrecho, dado que las transferencias nocturnas “secretas” de Estados Unidos son, en la práctica, imposibles de verificar.
Irán no ha perdido el control del Estrecho
Aunque se restablezcan los flujos previos a la guerra, tendrán poca relevancia si las tarifas de los VLCC (petroleros de gran tamaño) siguen siendo elevadas. Ahora han alcanzado niveles sin precedentes, que se sitúan en 1,3 millones de dólares diarios (43 veces la cifra de enero). Esto equivale a casi 33 dólares por barril, es decir, el 27 por cien del coste de entrega del crudo.
El Wall Street Journal asegura que el coste de transportar petróleo desde Oriente Medio a China se ha disparado, pasando de 7 dólares por barril antes de la guerra a 35 dólares por barril en la actualidad.
Mientras los buques sigan siendo objeto de ataques constantes, el coste del transporte del petróleo seguirá siendo astronómico. El coste del flete petrolero, que antaño representaba entre el 2 por cien y el 3 por cien del precio de entrega, ronda ahora el 30 por cien. Esta situación es insostenible y seguirá agravándose a medida que se intensifique el ritmo de los ataques iraníes contra los buques.
Irán no está perdiendo el control del Estrecho, simplemente está aflojando su presión. No obstante, conserva la capacidad de intensificarla si fuera necesario, tal como hemos visto la semana pasada, con un fuerte aumento de los ataques y un descenso de las exportaciones respecto a la semana anterior.
La situación energética es insostenible
Las perspectivas no son nada buenas (3). La Marina estadounidense teme la potencia antibuque de Irán y no se atreve a enviar destructores a las proximidades del Estrecho. Sin una escolta naval, Irán seguirá cosechando suficientes éxitos en sus ataques como para mantener las tarifas de los fletes en niveles astronómicos.
Estados Unidos moviliza actualmente cerca del 30 por cien de sus fuerzas navales para vigilar la travesía, que Irán controlará totalmente una vez que se produzca la retirada estadounidense. Para mantener el bloqueo a Irán, Estados Unidos debe inmovilizar indefinidamente la mitad de su flota operativa en esa zona del mundo, lo que debilita considerablemente su presencia en otras regiones.
Por lo demás, las reservas de petróleo de los países occidentales se están agotando, como ya hemos expuesto. “En Occidente ya no quedan reservas comercializables. Lo hemos vendido todo”, declaró Russell Hardy, director de Vitol, el mayor comerciante independiente de petróleo. La escasez de reservas podría persistir a medida que se acerca el invierno.
Amin Nasser, director de Aramco, también señala que las reservas mundiales de petróleo han caído a niveles extremadamente bajos: las reservas comerciales son inferiores a 6.000 millones de barriles y, debido a limitaciones técnicas y logísticas, menos del 10 por cien de ese volumen está realmente disponible.
La primavera pasada, JPMorgan advirtió que, de persistir las perturbaciones, el nivel de 7.600 millones de barriles constituiría una zona de tensión operativa, y que 6.800 millones de barriles representarían el volumen mínimo necesario para el funcionamiento normal de oleoductos, instalaciones de almacenamiento y refinerías.
Además, el Financial Times informa que los capitanes de barco reciben ahora sumas exorbitantes por atravesar el Estrecho (4), lo que también empuja los costes hacia arriba.
Los chistes de la ‘geopolítica”, la ‘geoestrategia’ y la ‘globalización’
Ante este rotundo fiasco, el New York Times vuelve a los chistes de la “geopolítica” y la “geoestrategia”, que están muy de moda. La geografía ha “regresado con fuerza”, dice el periódico. Los mapas vuelven a cobrar protagonismo. “Cuando se habla de economía mundial o moderna, a menudo se olvidan los engranajes esenciales de la logística”, dicen.
El “orden mundial” de la posguerra se ha derrumbado, la “globalización” se ha acabado y ahora todo depende de la geografía, añade el periódico. “Nos hemos alejado de ese paradigma de la globalización, hasta el punto de que incluso se instrumentalizan las características geográficas”.
La posición geográfica prevalece sobre los sofisticados artilugios tecnológicos. Los países y las guerrillas que no pueden competir con la fuerza militar, tecnológica o económica de Estados Unidos “han tomado como rehén a la economía mundial simplemente por su posición geográfica”, afirma.
Con la “globalización” se ha acabado la libertad de navegación, concluye el New York Times, como si fuera algo caído del cielo, como si nadie lo hubiera destruido, como si nadie estuviera subiendo los aranceles, perpetrando actos de piratería, robando y destruyendo barcos tras privarlos arbitrariamente de sus pólizas de seguro y etiquetándolos como parias “en la sombra”.
No es la geografía, sino la economía, lo que da relieve a una determinada región del mundo.
(1) https://www.axios.com/2026/10/09/trump-putin-diesel-agreement-ukraine-war
(2) https://www.wsj.com/world/middle-east/oil-was-pouring-through-the-strait-of-hormuz-again-then-attacks-on-shipping-resurged-fe9f0dd9
(3) https://www.cfr.org/articles/more-oil-same-war-why-increased-exports-arent-a-sign-of-irans-collapse.
(4) https://www.ft.com/content/ 0d665e5b-d8c8-4f1e-acf5- bba7193b4e6e