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Rusia también pone el gasoducto NordStream a disposición de Estados Unidos

Como hemos repetido varias veces, en la diplomacia y la política internacional no hay amigos ni enemigos, sino intereses. Es un mercadillo donde se compra y se vende. Para atraer a su lado a Estados Unidos, el Kremlin no sólo está dispuesto a dejarles entrar en una petrolera, como Lukoil, sino también en el gasoducto NordStream.

Es lo que están discutiendo ahora representantes de Estados Unidos (Jared Kushner) y Rusia (Kirill Dmitriev). El acuerdo podría permitir a los especuladores estadounidenses ganar con el suministro de gas ruso a Europa después del final de la Guerra de Ucrania.

En las últimas semanas Kushner, el yerno de Trump, y Dmitriev se han reunido en Moscú y Nueva York. Cualquier acuerdo tendría que ser negociado con la agencia estadounidense de financiación DFC y el Departamento del Tesoro.

Kushner considera que los acuerdos económicos son un incentivo para la paz. Después de las conversaciones en Moscú, hizo campaña en Kiev por acuerdos que abrieran perspectivas económicas para los estados involucrados en la guerra.

Un acuerdo entre Washington y Moscú no eliminaría los obstáculos europeos. En 2025 la Unión Europea impuso una prohibición total de negociar con el NordStream. Según el Consejo de la Unión Europea, se pretende evitar, entre otras cosas, el mantenimiento, la explotación y el uso futuro de los gasoductos rusos.

Una portavoz del Ministerio de Economía alemán dijo que el gobierno de Berlín había encontrado alternativas al gas ruso. Polonia también se opone firmemente a romper el bloqueo de Rusia.

El diputado de los Verdes, Michael Kellner, advirtió que el acuerdo sería “sucio” y una “amenaza” que “le puede costar cara a Europa”. Los estadounidenses y los rusos dividirían las ganancias entre ellos.

Las informaciones sobre la entrada estadounidense en el NordStream no son nuevas. El año pasado ya informamos sobre una propuesta de Matthias Warnig para reparar el gasoducto con el apoyo de Estados Unidos.

El NordStream 1 transportó gas ruso a Alemania y el NordStream 2 se completó pero nunca entró en funcionamiento. En los sabotajes de septiembre de 2022, tres de los cuatro hilos de la línea resultaron dañados.

La propiedad también difiere. Gazprom posee el 51 por ciento de NordStream 1 y las empresas alemanas combinadas el 31 por ciento. Otras acciones están en manos de empresas francesas y holandesas. Mientras, NordStream 2 pertenecía enteramente a Gazprom.

Al mismo tiempo, como ya anunciamos, Kushner y Dmitriev están estudiando la venta de instalaciones internacionales de Lukoil, incluidas las refinerías y gasolineras. Como comprador, se está discutiendo un consorcio de la DFC y los inversores de Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

Estados Unidos siempre se opuso al gasoducto y es muy posible que participara en su voladura. Ahora todo puede girar 180 grados. Para ello, antes Trump deberá levantar las sanciones económicas. La Casa Blanca dice que Kushner y Steve Witkoff han estado trabajando con la DFC en un cuantioso desembolso inicial y una participación en las ganancias para Estados Unidos.

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