Rusia aprueba su nueva estrategia militar

El último día del año Putin aprobó la nueva estrategia de seguridad nacional de Rusia, que sustituye a la de 2009, de la que solo se conocen algunos apartados.

El interés nacional de Rusia a largo plazo está en “consolidar la posición de la Federación Rusa como una de las potencias mundiales prominentes, cuya acción está encaminada a garantizar la estabilidad estratégica y la asociación mutuamente provechosa en el contexto de un mundo multipolar”.

La conducta actual de Estados Unidos y de la OTAN constituye una amenaza para Rusia, cuyas prioridades nacionales son el fortalecimiento las defensas del país y la protección de su soberanía e integridad territorial.

Rusia utilizará la fuerza militar sólo cuando los enfoques no violentos resulten ineficaces. “La disuasión estratégica y la prevención del conflicto militar se logran mediante la preservación del potencial de disuasión estratégico en un nivel suficiente, y mediante la garantía de un nivel específico de preparación para el combate en las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, de otras fuerzas y formaciones militares”, señala el documento.

“El fortalecimiento de Rusia se da en el contexto de nuevas amenazas a la seguridad nacional que son de naturaleza compleja e interdependiente. La política interior y exterior de la Federación Rusa está causando acciones en contra por parte de Estados Unidos y de sus aliados, quienes buscan preservar su dominio en los asuntos mundiales”, agrega.

Para Rusia resulta inadmisible “la creciente actividad militar de la alianza y el acercamiento de su infraestructura militar a las fronteras de Rusia”. Suponen una amenaza a su seguridad nacional “la expansión la fuerza potencial de la OTAN y dotarla de funciones globales que se ejecutan en violación a las normas del derecho internacional, la activación de los bloques militares, su continua expansión, el acercamiento de su infraestructura militar hacia las fronteras rusas”.

No obstante, “la Federación Rusa está a favor de fortalecer la cooperación mutuamente provechosa con los países europeos y con Estados Unidos, y a favor de armonizar los proyectos de integración en Europa y en el espacio post-soviético, para formar un sistema de seguridad colectiva abierto en base en un tratado y marco legal claro que cubra la región euro-atlántica”, subraya el documento.

La otra amenaza importante son las “revoluciones de colores”, “las actividades de organizaciones y grupos asociados radicales que utilizan ideologías nacionalistas y religiosas extremistas, de ONG extranjeras e internacionales y de organizaciones financieras y económicas, así como de individuos privados, encaminadas a socavar la unidad y la integridad territorial de la Federación Rusa, a desestabilizar la situación política y social dentro del país, mediante el estímulo de ‘revoluciones de color’ y la destrucción de los valores espirituales y morales tradicionales rusos… La práctica de derrocar regímenes políticos legítimos, de provocar inestabilidad y conflicto interno, se está haciendo más generalizada”.

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