Un análisis forense de las declaraciones del alcalde de Robledillo de Mohernando, Rubén Marchamalo, y del portavoz regional del partido Iván Sánchez, realizadas el pasado 18 de julio de 2026 evidencian contradicciones insalvables en el relato de los hechos que provocaron el incendio de La Mierla, que ha provocado la quema de 33.000 hectáreas, y cuyo origen apunta a la cosechadora del primer edil del partido fascista.
El incendio declarado el pasado 16 de julio en La Mierla (Guadalajara) ha arrasado, según las últimas actualizaciones, entre 30.000 y 35.000 hectáreas, convirtiéndose en el peor incendio de la historia de Castilla-La Mancha. Ha obligado a evacuar a centenares de personas de once municipios y ha devorado el corazón del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. En el centro de esta tragedia, como epicentro de una tormenta política y judicial, se encontraba el alcalde de Robledillo de Mohernando, Rubén Marchamalo (VOX), del cuál y sin explicación oficial alguna, la Guardia Civil lo ha descartado como responsable del origen de las llamas.
Lejos de aclarar los hechos, las declaraciones públicas de Marchamalo y de su partido habían tejido una maraña de contradicciones y justificaciones que, lejos de exculparle, dibujan el retrato de una defensa frágil y llena de fisuras.
Una investigación oficial, cara de shock y un lapsus demencial
La Subdelegada del Gobierno en Guadalajara, Susana Cabellos, confirmaba el 17 de julio que se había identificado a un «presunto responsable» y que el mismo era el propio Rubén Marchamalo. La Guardia Civil sostuvo desde el principio que el fuego se originó en una cosechadora de cereal, desde donde las llamas pasaron rápidamente a terreno forestal. Este dato era crucial, pues sitúa el siniestro en el contexto de la actividad agrícola.
Ante esta evidencia, la estrategia comunicacional de VOX y del propio alcalde, en una rueda de prensa celebrada el 18 de julio, se articuló en dos pilares. La primera era que Marchamalo no se encontraba en el lugar de los hechos. El alcalde declaró: «yo ni siquiera me encontraba en el término municipal de Puebla de Valleña en esos momentos«. Su partido ha insistido en que «no era la persona que manejaba la cosechadora».
Mientras el alcalde se limita a decir que no estaba en un municipio concreto, no afirma rotundamente que no estuviera en las inmediaciones de la parcela. Entre otras cosas, porque el alcalde -visiblemente en shock- tiene un lapsus en su comparecencia, al afirmar que «se nos echó el fuego encima«. ¿No era que no estaba allí?.
El otro argumento era que la actividad del regidor se ajustaba a la legalidad. El portavoz regional de VOX, Iván Sánchez, aseguró que el agricultor disponía de todos los permisos y que, a pesar de que el nivel de riesgo (IPP) no le obligaba, llevó medidas de seguridad adicionales. Sin embargo, la normativa es más compleja. El día del incendio, el Índice de Propagación Potencial (IPP) era de riesgo «muy alto». En estas condiciones, la normativa de Castilla-La Mancha obliga a suspender la actividad de 14:00 a 17:00 horas, salvo que se disponga de un tractor con apero, lo cuál está por investigar.
El testimonio del alcalde de La Mierla
En una entrevista publicada por el digital El Decano de Guadalajara el 28 de julio de 2026, el alcalde de La Mierla, Ricardo Jiménez, relata lo que vio y oyó el día del incendio. Su testimonio es especialmente relevante por varias razones. En primer lugar, porque es el alcalde del municipio donde se originó el incendio. En segundo lugar, porque su declaración ante la Guardia Civil contradice directamente la versión oficial de Rubén Marchamalo y Vox.
Jiménez declaró en las primeras horas que vio a Marchamalo cerca del lugar del incendio cuando se dirigía hacia Humanes, cuando se encontró con Rubén Marchamalo en la carretera, a menos de 500 metros de los terrenos de labor donde se originó el fuego. Marchamalo no estaba en el lugar exacto, pero sí en las inmediaciones, algo que contradice la insistencia de Vox en que «no se encontraba en el lugar donde comenzó el incendio».
Declaró también que oyó la cosechadora en funcionamiento: «Yo oigo el motor de la máquina y sé que está trabajando«. Esto sitúa la actividad de cosecha en el momento y lugar en los que él pasaba, corroborando que se estaban realizando labores agrícolas en esa zona. Y algo todavía más relevante: nNo vio medios de extinción. El alcalde de La Mierla declaró ante la Guardia Civil que no observó ningún equipo de primera intervención en la parcela, afirmando: «yo no vi ningún medio para apagar el fuego con agua«. Esto contradice directamente la versión de Vox, que defiende que Marchamalo trabajaba con «una cuba de agua, una manguera y un extintor«.
La protesta previa
Un último dato arroja luz sobre el contexto en el que se produjo el incendio. El día anterior, Marchamalo participó en una protesta de agricultores en Molina de Aragón contra las restricciones para cosechar en días de alto riesgo. Este hecho no es una prueba de su culpabilidad, pero sí evidencia su posición contraria a las medidas de prevención que, según todos los indicios, estaban diseñadas para evitar exactamente lo que ocurrió.
Es evidente que el relato defensivo de Rubén Marchamalo y Vox presenta contradicciones notables. Su intento de desvincularse físicamente del lugar del incendio choca con el lapsus de su propia declaración, y su defensa de la legalidad de la actividad se enfrenta a la rigurosidad de una normativa que establece restricciones precisas en situaciones de riesgo extremo.
Con todos estos elementos en contra, la Guardia Civil y el SEPRONA han decidido excluir a Marchamalo de la investigación, que de haberse confirmado podría haber sido demoledora en la estrategia electoral y política del partido.