¿Por qué han comenzado a descender las cifras de la pandemia precisamente ahora?

Los números rojos de la pandemia empiezan a bajar. Rusia acaba de eliminar las restricciones, Texas también y Mississippi lo hará esta misma semana. Ahora toca explicar los motivos del descenso. Los “expertos” lanzan las explicaciones que cabía esperar, que van desde los confinamientos hasta las vacunas.

Pero los confinamientos fracasaron, una ola tras otra, por lo que sólo les quedan las vacunas milagrosas, otra explicación falsa porque, como reconocen algunos, la propagación no se detiene con ellas.

Seguimos, pues, como al principio.

El descenso presenta dos características generales. La primera es que se produce simultáneamente en diferentes países del mundo. El segundo es que comienza a mediados de enero.

El truco para bajar los números rojos procede, una vez más, de la OMS y consiste en seguir manipulando las pruebas PCR, que ha sido otro de los nudos en torno a los que se ha construido esta pandemia.

No cabe duda que la multiplicación de pruebas PCR es lo que ha inflado las estadísticas de “brotes” y “contagios”. Por lo tanto, cabe pensar que si se ha reducido el número de pruebas, también se ha reducido el número de “contagios”. Sin embargo, aunque nos han repetido mil veces una de las cifras, la de “contagios”, no hemos tenido la misma información respecto a la otra, la de pruebas realizadas.

Tampoco es posible asegurar que todos los países hayan reducido el volumen de pruebas practicadas casi al mismo tiempo.

Hay una segunda explicación: a partir de mediados de enero la OMS empezó a llamar la atención sobre el número de “asintomáticos” detectados por las pruebas y sugirió que se repitieran para obtener una confirmación.

Este toque de atención, que no era nuevo, fue seguido de otro que hasta entonces la OMS no había destapado, aunque era muy conocido: a partir de un determinado número de ciclos, la prueba PCR arrojaba “falsos positivos” por lo que la OMS instaba a poner un tope en 35 ciclos (*). Ahora los “contagios” detectados a partir de dicha cifra han dejado de contabilizarse.

Es otro artificio que se podía haber impuesto desde el inicio de la pandemia. Sin embargo, en la fase anterior había que inflar el número de “contagios”, aunque se obtuvieran con un número excesivo de ciclos, y ahora hay que reducirlo.

Por lo tanto, no hay una reducción de “casos” sino otro cambio más en la manera de contar y de detectar “positivos”. Dicho artificio no cambia en absoluto la realidad porque los “asintomáticos” siguen siendo personas absolutamente sanas, antes y ahora.

Lo mismo ocurre con los enfermos y fallecidos, que quedan fuera de las estadísticas porque con los nuevos criterios para las pruebas PCR, dejan de ser “positivos”.

No es casualidad que la OMS introdujera el truco cuando comenzaron las primeras campañas de vacunación. Ahora parecerá que ya no hay “brotes” gracias a las inoculaciones. Pero no olvidemos que hasta los más histéricos, como Margarrita del Val, han reconocido que las vacunas no reducen los “contagios”.

(*) https://www.who.int/news/item/20-01-2021-who-information-notice-for-ivd-users-2020-05
https://web.archive.org/web/20210120083427/https://www.who.int/news/item/14-12-2020-who-information-notice-for-ivd-users

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